ROMPIENDO HÁBITOS

"¿No vas a casa para las vacaciones?"

"¿Y qué haría allí, Merlin? ¡De ninguna manera puedo ir de fiesta en Ealdor como puedo hacerlo en Londres! ¿No me conoces en lo absoluto?"

Merlin ríe ante el entusiasmo de Arthur. Si era sincero, las fiestas y el alcohol nunca habían sido lo suyo. Tendía a evitarlas en su mayoría y prefería quedarse en casa leyendo un libro o con sus juegos de ordenador.

Pero Arthur lo hacía sonar tan divertido. Excitante. Una diferente forma de vida que a Merlin le daba curiosidad y le entusiasmaba a través de los ojos de Arthur.

"¿Y tú? ¿Irás a casa con tu madre?" pregunta Arthur, cortando los pensamientos de Merlin.

"Oh. No, yo. No iré a Ealdor, pero, um, mi tío vive en Londres, así que estaba pensando en visitarlo por Navidad-"

"¿Quéeee? Vienes a Londres ¿y no me lo habías dicho? ¡Tienes que venir de fiesta con nosotros!"

Y con eso, Merlin estaba en el dilema que esperaba evitar.

Claro que quería ver a Arthur, quien se había convertido en su mejor amigo en los últimos meses. La vida de Arthur le fascinaba. Pero también sonaba como un sueño. Un sueño que probablemente debería permanecer así, porque Merlin siempre había preferido tener los pies en la tierra, y volar demasiado alto lo asustaba.

Además, Arthur ya tenía un montón de buenos amigos. ¿Por qué querrían a un extraño entre ellos? ¿Especialmente un extraño tan aburrido como Merlin? Seguramente estropearía su estilo.

"Mer-lin," llama Arthur a través del teléfono cuando este no responde. "Puedo escucharte pensar con claridad."

"Arthur, no quisiera molesta-"

"Tonterías, Merlin. No molestarías nada - ¡son las vacaciones! ¡A Gwaine no le importará que te quedes con nosotros! Tomaré prestado el saco de dormir de Leon, o podemos dormir al revés en mi cama. De acuerdo, está decidido," dice Arthur antes de que Merlin pueda decir nada más, "Le dirás hola a tu tío durante un par de días y después te vendrás aquí. ¡Nos vamos de fiesta!"

Merlin sacudió la cabeza, porque por alguna razón su cerebro había tenido un cortocircuito en lo de 'en mi cama'. Todo sonaba tan bien. Demasiado bien. Tanto, que tenía que ser un truco del destino. Las cosas no se arreglan así de fácil – eso no le pasa a Merlin. Por lo cual, en vez de mostrarse receloso como siempre y pensarlo demasiado, Merlin accede.

Después de eso fue ir contando los días. Tenía mariposas en el estómago cada vez que pensaba en las vacaciones, tanto, que tenía que esforzarse para mantener su cabeza clara y concentrarse en los finales. Recibió una llamada de Arthur en la primera noche tras el último examen, e hicieron un montón de planes excitantes sobre todos los sitios a los que irían a ver en Londres y a cuantos pubs irían en fin de año y dónde recibirían el año nuevo. Merlin no podía evitar reírse ante el entusiasmo de Arthur. Cuando finalmente separó el móvil de su oreja, era bien pasada la medianoche y estaba por tirar el móvil a un lado y meterse en la cama cuando nota un mensaje sin leer.

De su madre, que le pedía que la llamara en cuanto se despertara al día siguiente. Un mal presentimiento se presentó en su estómago, y consiguió dormirse con dificultad esa noche.