Solo bastaron un par de días para que Alexander Lightwood se convirtiera en una pieza fundamental para la batalla, no solo porque era el mejor arquero o por sus dotes naturales para el combate sino por su generosa forma de ser y su manera de ver las cosas. Para él lo más importante no era derrotar al enemigo, su prioridad era que todos aquellos que luchaban a su lado (fuera cual fuera su "especie") volviesen con vida y eso lo convirtió en un codiciado guerrero, más incluso que su propio parabatai. Jace era letal en distancias cortas, no había enemigo que se le resistiese, pero era demasiado impulsivo poniendo en peligro la mayoría de veces al resto de sus compañeros: el simplemente se fijaba un objetivo e iba a por él sin pensar en los daños colaterales.

Las salvaguardas de Idris les protegían de los enemigos pero el problema era un portal situado al lado del Lago Lyn (donde las barreras de protección no llegaban) creado por los aliados contra el Círculo con la intención de llegar al corazón de las tropas enemigas y destruirlas. Nadie sabía porque pero una vez lo abrieron ya no consiguieron cerrarlo del todo y cuando parecía que lo conseguían, horas más tarde volvía a reabrirse sirviendo de puerta de entrada a los del otro lado. Se hicieron grupos de combate formados por nefilims y subterráneos que trabajaban día y noche: unos vigilaban la zona y otros se metían dentro del portal intentando avanzar en territorio enemigo. Dentro de dichos grupos era normal que se formasen parejas de combate con la Runa de la Alianza que Clary creó: Jocelyn y Luke volvían a luchar juntos, Izzy lo hacía junto a la vampira Lily Chen y Clary estaba emparejada con su inseparable Simon Lewis, el vampiro diurno. El primogénito de los Lightwood compartía runa con Paul Steff, un licántropo, cuya relación se extendió a algo más que un simple compañero de trabajo; se respetaban y admiraban mutuamente. Y finalmente Jace que prefería combatir solo así nadie lo acusaba de temerario, de todas de maneras, era consciente que aunque hubiese querido seguramente nadie hubiese formado pareja con él voluntariamente.

Era día de ruta para el grupo 2, lo que significaba estar todo el día dando vueltas alrededor del campo de energía que protegía Idris en busca de enemigos o pistas que les ayudase a ganar esa guerra o simplemente a poder cerrar el portal. Después de estar toda la mañana registrando la zona por fin pararon un ratito para descansar.

"Creo que sería mejor ir por el otro lado" "No, lo mejor será escondernos aquí y aquí y esperar a que vengan para atacar, jugaremos con el factor sorpresa", escuchó Alec discutir a dos representantes de la Clave sobre un mapa mientras dejaba su arco en el suelo y se sentaba sobre una gran piedra. Como de costumbre los nefilims se habían autonombrado líderes del grupo y cuando alguien más daba su opinión le escuchaban simplemente por educación ya que luego ignoraban por completo sus aportaciones. Abrió su mochila en busca de comida pero tan solo le quedaban un par de galletas que empezó a comerse rápidamente, estaba famélico. Notó como unas fuertes y grandes manos se posaban en sus hombros dándole un pequeño masaje seguido de unos fuertes golpes amistosos que seguro que le habían enrojecido la zona. Paul era corpulento y alto, incluso más que él, seguramente de la misma estatura que Magnus, recubierto de una fuerte aunque no muy definida musculatura de licántropo que le daba un rudo aspecto de vikingo.

-¿Va todo bien chico?- Casi nunca lo llamaba por su nombre.

-Sí, sí…-

-Mientes muy mal ¿Lo sabías?-

-Sí, solían decírmelo- el recuerdo de su ex novio diciéndole lo transparente que era mientras le besaba tiernamente hizo que la runa de luto le diera otro latigazo de dolor.

-Lo ha hecho mi mujer- alargándole un sándwich.

-No te preocupes, comételo tú-.

-Ya tengo uno- enseñándole el suyo- éste lo ha hecho para ti.

-¿En serio? Wow, muchas gracias- conmovido por el bonito detalle de Rosita – Mmm está muy rico-.

-Es una gran cocinera – orgulloso – cuando todo esto acabe vendrás a mi casa a comer asado-.

-Esto me encantará-. Su compañero acarició bruscamente (cariñosamente desde su punto de vista) su despeinada cabeza. La verdad es que ambos disfrutaban pasando tiempo juntos. Paul jamás imaginó tener semejante afinidad con un nefilim 18 años más joven que él, pero Alec era diferente: de entrada no era como el resto de los hijos del Ángel que había conocido sobrados de prepotencia, era maduro para su edad (se podía hablar de cualquier tema con él) pero al mismo tiempo tenía una inocencia y unas ganas de conocer y aprender cosas que hacía que incluso lo más simple del mundo pareciera fascinante. Por su parte, el joven, admiraba todos los conocimientos del subterráneo e intentaba día a día aprender lo máximo de él. Le recordaba mucho aquel ogro verde de la película: todo lo que tenía de grande lo tenía de noble.

-¿Qué es lo que queréis hacer?- preguntó Victor Aldertree sentándose al lado de Alexander (demasiado cerca teniendo en cuenta todo el espacio que había) y poniéndole en orden los pelos que el otro había despeinado. En ese momento también llegó Jace.

-Intento convencerle para que venga a cenar conmigo- fingiendo una seductora voz que provocó una expresión de desagrado en el rostro de Victor.

-Miente, he aceptado a la primera- inocentemente haciendo que su parabatai se desesperara.

-Era una broma subida de tono Alec- le digo resoplando.

-Ah ya veo- sonriendo ahora que lo había captado- ¿Y qué tengo que contestar?-

-Ahora ya nada- dándole una colleja a su hermano.

-Oh, lástima, era una buena broma- mirando a Paul que le quitó importancia con un gesto.

-Víctor, tu padre te reclama, no sé que parte del plan quiere comentar contigo- le comentó Jace poniendose su dorado pelo hacia atrás. Éste se fue a desgana sin quitarle ojo a Alec mientras se marchaba.

-Lo tienes completamente enamorado- le dijo el licántropo al mayor de los Lightwood - ¿No te gusta?- todavía le sorprendía que alguien tan varonil como Alec fuera homosexual.

-Sí, lo sé pero yo… yo… sigo enamorado de mi ex…- preparándose para una nueva colleja de su parabatai.

Claro que sabía que Víctor sentía algo por él, ya lo había besado en un par de ocasiones. La primera fue durante una noche de guardia en el lago Lyn. Todo el mundo ya le había advertido de que el joven Aldertree se sentía atraído por él, pero Alec, como de costumbre, no veía nada raro en su comportamiento, a más era el hijo de un miembro importante de la Clave provenía de una buena familia, era imposible que fuera homosexual. Pero si que lo era, así se lo confesó esa noche besándole apasionadamente. Alec no supo como reaccionar, era la primera persona que lo hacía después de Magnus, así que simplemente le siguió el beso, cerró los ojos e imagino que eran de nuevo los labios del brujo. La segunda vez fue después de una emboscada enemiga donde hirieron a Victor dejándolo fuera de combate durante unos días. Alec fue a visitarlo a su habitación (Aldertree era de los pocos afortunados que en tiempo de guerra seguía teniendo habitación propia, era una de las ventajas de ser quien era) y allí lo hizo de nuevo, más apasionadamente que la primera vez, dejando los labios del ojiazul para recorrer su mandíbula y bajar hasta el cuello, acariciando lentamente toda su espalda por debajo de la ropa. Allí fue cuando Alexander lo paró, era injusto para Víctor: no podía besarlo pensando en Magnus:

-No puedo, lo siento, no puedo hacerlo. Sigo enamorado de otra persona-.

-No pasa nada- lo tranquilizó- iremos más despacio, puedo esperar-.

-No estoy seguro de mejorar con el tiempo – notando como la runa del corazón la ardía con rabia.

-Escucha, cuando uno rompe la relación con su pareja cree que jamás podrá superarlo, es normal, pero créeme lo harás, te lo digo por experiencia- acariciaba con la yema de los dedos la blanca y fina tez de Alec – yo estaré a tu lado-.

-Tengo que irme. Mejórate- se despidió sobrepasado por la situación.

Desde ese momento Víctor no dejó de estar pendiente del joven Lightwood, todo eran atenciones hacía él con la esperanza de que tarde o temprano acabaría entre sus brazos.

-¡Alec! ¿Estás escuchando?- la voz del rubio Herondale le hizo volver de su ¿Segunda experiencia amorosa? – Digo que creo que se como cerrar el portal-. Los otros dos lo miraron fijamente mientras que con un palo empezaba hacer un dibujo en la arena humedecida por el lago –Éste es el arco de piedra donde los nuestros abrieron el portal, pues bien, por el otro lado es exactamente igual pero con unas extrañas escrituras y figuras geométricas. Ayer vi como ponían algún tipo de líquido por un agujero y decían como una oración que hacía que el portal se expandiera.

-¿Cómo viste esto?- Le cortó de golpe el cazador de sombras que ya sabía de antemano que no le gustaría la respuesta.

-Porque entré a investigar-.

-¡Por el Ángel! ¿Cruzaste tu solo al otro lado? ¿Algún día dejarás de hacer cosas estúpidas que te ponen en peligro?- furioso.

-Fui solo ¿Entendido? No tengo pareja de lucha, no afecta a nadie-.

-¡¿Qué no afecta a nadie?! Soy tu parabatai ¿Recuerdas? Esto- levantándose el jersey para dejar ver su runa – nos une. Si tú mueres una parte de mí también lo hará-.

- Oh, vamos, cállate. Siempre te quedas con la parte negativa de las cosas. Acabo de decir que se como cerrar esta maldita cosa-.

-No, acabas de decir que crees saber como cerrarlo, no que puedas hacerlo-.

-Ignoralo- mirando directamente a Paul y hablando solo para él como si Alec no estuviera allí – Sé que puedo hacerlo, solo necesito que me ayudéis-.

-¿Quieres que vayamos contigo?-

-No podríais, no le quita el ojo de encima – señaló con la cabeza a Víctor que desde lo lejos no se perdía detalle de lo que hacía – La Clave no permitirá que lo hagamos, entraré yo solo. Si desaparecemos tres personas de golpe se notará demasiado-.

-¿Quieres que encubra tu muerte? Yo ya no puedo perder a nadie más, no puedes hacerme esto- suplicando.

-Todo irá bien Alec, te lo prometo – enredó sus largos y finos dedos de pianista en el despeinado pelo de su hermano e hizo que sus frentes se juntasen.- Confía en mí, si no lo hacemos perderás a mucha más gente-.

-Deberías cambiar de parabatai chico- Paul Steff le tocó la rodilla mientras hacía un gran mordisco a su sándwich.

-El idiota de su ex siempre se lo decía – respondió Jace con prepotencia – y perdona que te lo diga, pero si no lo consiguió Magnus mucho menos lo conseguirás tú-.

De repente el subterráneo dejó de masticar y abrió los ojos de par en par.

-Dijiste que tu ex era brujo ¿Verdad?- Preguntó con la boca llena de comida y escupiendo migas de pan. Los dos afirmaron con la cabeza - ¡Bane! ¿Eras el novio de Magnus Bane?- con los ojos desorbitados.

-Sí ¿Lo conoces?-

-Todo el mundo conoce al Gran Brujo de Brooklyn- se quedó unos segundos mirando a su nuevo amigo y no salía del asombro de que ese tímido y dulce chico hubiese estado saliendo con la persona más poderos, excéntrica y respetable del momento. Pero no era de extrañar, Alexander Lightwood era simplemente encantador. Encantador y guapo (o eso decían las jovencitas) pero no era ese tipo de belleza que hacía que te quedaras prendado de él al momento, era más bien como si estuviera en una sala dónde todo el mundo estaba iluminado menos él, quedando a segundo plano sin llamar la atención, y cuándo empezaba hablar era como si un foco se encendiera iluminándolo, dejando ver su hermosura en todo su esplendor e inconscientemente te ibas fijando en cada detalle de su persona hasta que finalmente te enamoraba sin que ni siquiera te hubieras dado cuenta. –Creo que le han mandado varios mensajes pidiendo ayuda, quizá venga-.

-No lo hará, porque sabe que estoy aquí y no quiere ni verme-.

-Tonterías, está cabreado porque las cosas no salieron como él quería, cuándo se le pase ésta rabieta de niño malcriado volverá y tu caerás de nuevo a sus pies. Bueno, ¿Me ayudáis o no?- Jace tan directo como siempre.

-¡Sí! Te cubriremos pero si en tres horas no estas de vuelta pienso ir a la Clave, haré que manden a una patrulla de rescate y yo mismo te mataré con mis propias manos-.

-Inténtalo jajaja. Te quiero tío-.

De mientras, en Italia, Magnus Bane, Gran Brujo de Brooklyn abría un portal para llegar a Idris.

Continuará en el próximo capítulo.