Gaining Lives

Advertencias: Crap... sí, ¡mi OC es un roba historia! ¡Pobre de mí! Pero, no. Aún no hay una advertencia, más que te acuerdes, por favorcito que mi OC es un Stu :D. ¿Por fis?

Capítulo III:

Estaba sentado, su cara, totalmente neutra; un paciente moribundo por su incompetencia. ¿Qué más podía hacer? Nada, quedarse allí, hasta que dicho muriera para así recordarse que debía ser más rápido y pensar tres veces mejor de lo que lo hacía. Hadley estaba hablando con el paciente, quién no tenía familia, ni siquiera un perro o un conocido lejano que le ayudara. Simplemente moriría, tendido en una fría cama de hospital con una hipócrita que tenía miedo de enfrentarse a sí misma. ¿Sería que contrataba gente que poseía sus mismos problemas psicológicos? ¿Qué acaso usaba a sus trabajadores como reflejo de su persona? Al no poder sonar su bastón con paranoica frecuencia, para evitar molestar al paciente, se encontraba balanceándose de un lado a otro, aún pensando qué podría hacer para salvarlo, aún, siendo consciente que le quedaban exagerando sus probabilidades, tres horas de vida… en la cual lo colmarían de morfina en un fútil intento de tenerlo lo más confortable posible. Su pierna le dolía a horrores… si se metía otra pastilla de Vicodin ¿Cuántas llevaría en menos de seis horas?

— House —Era la voz de Cuddy y su mano en el hombro. Decidió ignorarla como siempre hacía, no necesitaba ninguna palabra, sabía que había sido su entera culpa ¿Por qué aquella mujer se decidía a celestinearle todo? —. House, ya no hay nada que puedas hacer, déjalo ir, no había nada que pudieras hacer. Tuviste tu diagnóstico, el paciente tardó demasiado en venir al hospital. House por favor.

— ¿No tienes nada mejor que hacer, Cuddy? —Preguntó con un tono ácido. Con ganas de abofetearle, Cuddy decidió que era mejor irse de allí…, si se quería ahogar hasta sangrar en su miseria. Que lo hiciera. Con un suspiro de impotencia, volteó una última vez para ver al hombre todavía pensando qué hacer para salvarle de las garras de la muerte, ¿Qué tendría House contra la muerte?

— House —Otra vez… sólo que esa no se la esperaba… miró hacia la derecha, unos ojos grises un tanto molestos, un espantoso cabello rubio y la lista seguía ad nausean—. ¿Se te olvida? —Cuestionó hosco, mostrándole una carpeta azul, ya conocida para el hombre de ojos azules. La había manoseado tanto que ya estaba al borde de sentir unas ansias vomitivas por destruirla. Sin embargo, sabía que Hayes, adelantándose a sus intentos asesinos, tendría cuando menos cuatro copias de cada una, para evitar cualquier accidente causado por él. También lo ignoraría…, no tenía sentido pelear con él en esos momentos en los que se sentía tan mal. Tenía sus razones, luego de destruirle incontable de veces, sus trabajos para el colegio, secundaria o la universidad; algún tipo de paranoia crónica, debía restar en su cerebro.

— Hayes, estoy con otro paciente.

— Un paciente que morirá dentro de unas pocas horas. Con todos mis pésames —Se disculpó por su rudeza. Agarró al nefrólogo por el brazo y lo jaló, hasta levantarlo de la silla casi haciéndole caer—. ¿Me hace un favor? —Le preguntó al moribundo, el cual asintió; al ver la poca colaboración del nefrólogo—. Dígale al imbécil que tiene por doctor que ya no puede hacer nada, y que lo perdona por no poderle salvar…

— ¿El —Toses—. Doctor Hou… House tod… todavía está buscan… —Toses, una respiración ahogada y casi fatal—. Buscando una cura?

— Sí… ¿Podría hacerme el favor de decirle que ha hecho lo inhumanamente posible por salvarle y que pude vivir en paz por el resto de su vida?



— Es… ri… ridicúlo… por supues… puesto… que ha hecho más allá de lo que po… —Toses—. Haber hecho, supo lo que te… te… tenía, cuando nadie más lo había logrado… ¿Está… por ahí? De verdad que le estoy muy agradecido… es… es un excelente médico…

— Ya has oído, mueve tu trasero de allí, House.

¿Eso era todo lo que House necesitaba para seguir adelante? ¿El perdón de sus pacientes por no haberles podido salvar? Se preguntó internamente, bastante contrariada Thirteen. Era estúpido, hasta ellos sabían que todos los pacientes, muertos o vivos, le debían la vida a House y a pesar de que el hombre les huía como la peste, todos trataban de agradecérselos de una manera u otra.

— No tengo nada que decirte, Hayes —Le despachó, tratando de que desapareciera lo más rápido posible de su vista. ¿Qué intentaba hacer? ¿Consolarle, recordándole que tenía un puzle más grande que resolver? —. Seguimos igual de estancados que hace dos meses. Metan a todos esos idiotas en una cámara de gas y asesínenles, luego ruégale a Dios que no aparezca ningún otro enfermo con los mismos síntomas —Del comentario de House, lo único que se oyó, fue la risa divertida y un jadeo moribundo del enfermo. Sin soportarlo más, huyó de allí, lo más rápido que le daba su pierna herida, aumentando el dolor que tenía. Sacó el bote de Vicodin y volvió a introducirse otra pastilla en la boca, aún sabiendo que tomar compulsivamente esas pastillas le terminaría destrozando los riñones, conduciéndole a, en los mejores términos, a la muerte. ¡Claro! Tenía que recordar que cada vez que había tratado de acabar con su vida, siempre aparecía alguien…

1

— ¡House! ¿Qué haces aquí? —Preguntó Cameron descorriendo una de las cortinas, para seguir en su rutina de atender pacientes en emergencias, encontrándose con un regalo no deseado.

— Shhh…

— ¿Qué clase de juego es este? —El nefrólogo se levantó, con malas pulgas; en sus antebrazos para mirarle.

— Cuanto tiempo puedo pasar sin mover un músculo. ¡Y me has hecho perder, tonta! ¡Ahora necesito volver a comenzar! Shu, shu… —Le instó moviendo los brazos para que se fuera.

Los dos médicos voltearon al ver que de repente un pequeño jaleo se formó en emergencias. Un hombre que venía siendo traído de las axilas; totalmente pálido por las enfermeras, vomitó en medio de la sala, creando el pánico general. Impasible dejó a Cameron irse, escuchó lejano como daba unas órdenes, pero, no captó exactamente qué quería hacer la mujer. Tal vez estaba tratando de detener las arcadas, quizá otra cosa; él sólo podía quedarse mirando los ojos de aquel enfermo, esperando…

Una tercera arcada y todos los registros médicos que venía revisando desde hacía dos meses llegaron fugaces a su cabeza. Se levantó lo más rápido que pudo, al ver manchas negras en el tercer intento del desgraciado de dejar el estómago en el piso. Le quitó la jeringa que estaba a punto de ser clavada en la vena del paciente.

— ¿¡Qué te pasa!?

— ¡No le vayas a meter eso! —Le ordenó con dureza, forcejeando con la mujer.

— ¡House!

— Vuelve a ponernos en alerta amarilla, Cameron… —Cortó antes de que pudiera decir algo más, levantándole la camisa en el proceso, y observando los puntos bermellón que habían nacido en el estómago del paciente. Puntos que, de ser la enfermedad que Hayes les había traído para resolver, terminaría convertido en necrosis en menos de un parpadeo. Los ojos de Allison, brillaron con temor al interceptarse con los azules de su antiguo jefe—. ¡Corre a decirle Cuddy, Idiota! Y esto no es contagioso ¿Recuerdas? ¡CORRE! Yo me quedaré aquí… —La mujer al oírle decir eso, salió lo más rápido que pudo a cumplir la orden—. ¡Y tráete a la plaga de Hayes contigo! ¿Has estado de viaje recientemente? —Preguntó de inmediato, mientras las enfermeras trataban de quitarle el paciente, para acostarlo en una de las camillas dispuesta en el lugar—. ¡Responde!

— Doctor House —Le regañó con miedo una de las enfermeras.

— Mírame, Responde ¿Has estado de viaje recientemente? —El hombre simplemente estaba con los tiempos idos, completamente fuera de sí—. "No sé para qué demonios pregunto esto, si después de todo la enfermedad no es contagiosa… aunque… ¿Qué carajos hago yo haciéndole caso a los diagnósticos de la Plaga de Hayes?" Acuéstenlo…

— Eso tratamos de hacer, si lo suelta, lo lograremos —El hombre soltó al paciente, y dejó que las enfermeras se encargaran. Le quitó el teléfono a la recepcionista de emergencias y colgó la llamada. Marcó la extensión que daba a su oficina.

— ¿Qué enfermedad causa vómito con manchas negras, puntos de color rojo, hasta ahora no identificados en el estómago y pérdida de la capacidad orientativa? ¡Foreman!

Aún estamos tratando de averiguarlo, House —Respondió el hombre con tono resignado. No sabiendo si era uno de los intentos de bromas del nefrólogo, o una nueva forma de pensar en la enfermedad que el Doctor Hayes les había traído.

— Mierda —Fue lo último que escuchó el equipo de Diagnóstico, antes que tirara el teléfono y fuera a evitar que la enfermera pusiera suero en las venas del paciente—. NO LE PONGAS NADA ¿Se comprende? NADA, déjalo que siga vomitando, por ahora.

— ¡Podría sufrir de una deshidratación! O peor, una úlcera si no tratamos esto —Quitándole el tubo de plástico de las manos, alzó de nuevo la camisa del paciente. No había cambios. ¿Cuánto tiempo había pasado? Menos de cinco minutos, sí que eran ¿Cuánto decían los registros que necesitaba para cambiar? ¿Un día?

— Créeme, preferirá una úlcera, a terminar muerto por la parálisis de todos sus órganos. Manténgalo despierto…

— ¿Qué sucede House? —Preguntó Cuddy, llegando con Cameron y Hayes.

— Échale un ojo a esto, Hayes —El doctor de ojos grises no muy seguro de sí debía acercarse o no. Lo hizo con muchas reservas. House reviró los ojos, y le jaló la cabeza de mala gana, mientras levantaba la camisa del paciente de la cama 11 de emergencia. Unos momentos bastó para que sus miradas volvieran a encontrarse—. ¿Debemos ponernos a llorar?

— ¿Ha vomitado ya?



— Sólo en lo que lleva aquí lo ha hecho unas cinco veces. He tenido que ceder en la hidratación y en sedarlo...

— ¿¡Lo tenías despierto?! —Le regañó con voz fuerte pero con un tono particularmente bajo.

— Quería que estuviera lo más limpio de drogas posibles para así hacer un estudio más preciso de lo que tiene...

— Al fin —Ironizó al ver llegar a su equipo de diagnóstico—. Amo su rapidez para actuar en situaciones de emergencia.

— Vinimos lo más rápido que pudimos luego de escucharte maldecir —Se excusó Foreman.

— La próxima vez, sean más lentos. Podemos esperar.

— Bueno, bueno —Cortó Thirteen—. ¿Para qué nos necesitas?

— ¿Yo? Para nada. ¿O es que acaso los llamé y les dije que los necesitaba en urgencias?

— House, ¿Podrías dejar de hacerle la puñeta a tus empleados? —Preguntó el rubio, mirando hacia atrás, deteniendo el diagnóstico del paciente. House, tomándole el pelo a su equipo de diagnóstico, era divertido y digno de ver, siempre y cuando él no estuviera ocupado. Del resto, era una patada en el estómago, tratar de concentrarse en algo, mientras el nefrólogo armaba escándalo. El aludido volteó y con una mirada de inconformidad dijo:

— Que bueno que has usado ese adjetivo... MIO —El hombre le miró diciéndole "no seas crío" —. Aburrido. Vayan a hacerle todas las pruebas de rigor — Se volteó de nuevo hacia dónde estaba el Angiólogo—. Sí, voy a perder mi tiempo haciendo todo lo que tú ya hiciste...

— ¿Y exactamente qué esperas que hagamos?

— Comiencen por lo típico... primero averigüen sino se ha intoxicado con agua, o algo estúpido como eso. Luego, traten por lo de siempre: Addison, Meningitis, Tuberculosis, ¿Se los tengo que deletrear? —Los subordinados de House comenzaron a irse, cuando el nefrólogo los volvió a detener—. Y esta vez, ¡testen por Lupus! —Todos se le quedaron mirando.

— Jamás haces pruebas por Lupus, House —Le puntualizó Foreman.

— Exactamente por eso, es que estoy mandando a hacer una prueba de Lupus.

— Pero no hay sangrado de ningún tipo...

— No es Lupus — Se metió el de ojos grises, apoyando a la doctora.

— Nadie pidió tu opinión... ¡Largo! —Les ordenó de mala a su equipo los cuales, salieron pirando. Mejor Hayes que ellos para tolerar la amargura de House.

2

— Se ven cansados... —Los compadeció la última adquisición temporal del equipo de diagnóstico del Doctor House.

— Lo estamos. Pasamos toda la noche, investigando lo que nos mandó House. Por suerte estaban nuestros predecesores para ayudarnos.

— ¿Y House? —Preguntó comenzando a imaginarse en dónde se encontraba el caprichoso nefrólogo, al observar la cara de disgusto de Taub, quién tuvo que salir, al escuchar su localizador estar sonando. Encontrándose en el camino con Thirteen y Kutner.

— ¿Dónde más? —Soltó Foreman frustrado—. Durmiendo en su casa...

— ¿Qué han dicho los exámenes?

— Que no es ninguna alergia; normal, cuando menos...

— Me lo suponía. Conozco esos síntomas... ¿Y?

— Pues, no hay evidencias que sea Infecciosa o Inmunológica...

— Mis queridos Boyscout's ¿Qué le tienen a papá? —Fue el saludo irreverente de House, al ver que sólo estaban Foreman y la plaga de Hayes—. Tú no eres mi Boyscout... —Señaló veleidoso, mirando a Hayes.

— No es Lupus —Cortó el afroamericano sin ganas de soportar al ojiazul.

— Lo sé, nunca es Lupus —Le respondió, mientras entraba a la sala dónde se llevaban a cabo lo diferenciales, con su cojo andar, apoyándose incómodamente en su bastón a cada paso.

— ¿Entonces por qué lo hiciste? —House se volteó fastidiado para responderle.

— Quería joder a Cuddy —Fue la cruel respuesta que recibió. Miró a Foreman en busca de una respuesta coherente mientras que el nefrólogo borraba completamente la pizarra. Es neurólogo se encogió de hombros y reviró los ojos, como queriéndole decir que lo olvidara, sentándose en su silla correspondiente mientras que Taub, Kutner y Thirteen aparecían.

Una vez que todos estuvieron reunidos:

— Hombre, 25 años, que según nuestro versado alergólogo, diagnóstico alergia a... el aire supongo y al cual posiblemente asesinemos, matándole el sistema inmunológico creyendo que es Lupus.

— No-es-Lupus, House —Le soltó Kutner.

— Ya... llegas veinte minutos tarde a decírmelo... a decir verdad, veinticuatro horas de retraso. ¿Qué me dicen?

— No creemos todavía, que sea la enfermedad que hemos estado analizando aleatoriamente.

— ¿Qué consiguieron del vómito?

— ¿Querías que lo testeáramos? —Preguntó irónica Thirteen.

— House —Le detuvo de ipso-facto Hayes, antes de que pudiera afilar su lengua y destrozar a la Doctora Hadley—. Yo lo hice.

— No espero que estés salvando a mis incompetentes boyscauts demasiado seguido, Hayes. ¿Qué fueron esas manchas negras? —Prosiguió, sabiendo que Derek, no lo iba a dejar discutir cuando menos en este round.

— Era el estómago.

— ¿Cómo?

— Eran células muertas…

— ¿Necrosis? —Preguntó Kutner incrédulo.

— La Resonancia Magnética no mostró ningún tejido dañado —Avisó Foreman.

— Interesante. Uno de los dos dañó el test.

— Sí, House, fui yo… —Soltó irónico Hayes…

— Uuu, eso me sonó a que Foreman no hizo bien su trabajo. ¿Tienes algo que decir a tu favor, negrito? —Cuestionó el nefrólogo, colocándole el marcador a forma de micrófono.

— Es una imagen, House. No puedo haberme equivocado viendo una imagen… —Le picaba la lengua para preguntarle a quién le iba a dar la razón. Con los niveles de cinismo que poseía el mejor diagnosticado del mundo, no dudaba que le diera la razón a él o a Taub, con tal de joder a Hayes, no importa que dijeran que tenía una inflamación en los testículos—. ¿Quién crees tú qué tiene la razón? —Preguntó un tanto desafiante, luego de unos segundos al ver que House no decía nada.

— Vuelve a hacer ese MRI, Foreman… —Contestó House como si le doliera en el alama decirlo, yendo a escribir en la pizarra "Necrosis Estomacal" —. ¿Qué más? —Trató de proseguir con su diferencial, escuchando las opciones que no llegaban, ya que todos se habían callado. El hombre se volteó—. ¿Ahora qué les pasa? Estamos en medio de un diagnóstico…

— Podría ser Mallory-Weiss. Explica todos los síntomas…

— ¿Y dónde dejamos la necrosis?

— La necrosis es exactamente lo que pudo haber desarrollado todos los síntomas. Tiene un desgarre en el estómago, come algo contaminado, no siente particularmente ningún dolor… —Allí se calló.

— Riley-Day… —Soltó recordando a Chase—. ¿Hay desgarre, pero, no hay dolor ni vómito con sangre? —Puntualizó Kutner, mirando a House, esperando una de sus milagrosas explicaciones.

— Oh, oh Foreman, como que sí te equivocaste…, aunque, Thirteen eres una idiota, es necesario la sangre si se te explota literalmente el esófago…

— ¿Es que el Doctor Hayes no se puede equivocar?

— A ver, déjame pensarlo… NO… ¿Qué más? —Cuando iban a continuar, los localizadores del equipo comenzó a sonar, obligándoles a dejar el cuarto.



— ¿Era Necrosis Estomacal? —Volvió a preguntar calmado House, sin voltearse a mirar a Hayes.

— ¿Quieres que vuelva a correr el test? —El hombre ojos azules, volteó—. No, por supuesto que no —Se respondió, levantándose para abandonar el también el cuarto y ver si podía ayudar en algo. Se sentía estúpido de simplemente esperar por House.

— ¿Cómo fue que Foreman no llevó a ver ninguna anomalía?

— No tengo ni la menor idea. Pero, creo que le saco sus buenos años a Eric Foreman como para saber si me equivoqué o no. Era tejido muerto. Si proviene del estómago, no lo sé.

— Eran tajos demasiado grandes como para que corrieran por el torrente sanguíneo sin dejarlo en una ateroesclerosis —Hayes se devolvió a la silla.

— House, puedes publicar una artículo burlándote de mí, si estoy equivocado…, era tejido celular MUERTO.

— ¿Cuánta seguridad tienes que sea esa jodida enfermedad que me trajiste?

— Ninguno de los pacientes que he atendido tenía ese síntoma… aunque, no necesariamente Foreman tiene porque estar equivocado…

— Sí claro, Hayes… Y el tejido se apareció por arte de magia en su estómago…

— Suele suceder, aunque no necesariamente por arte de magia.

— Que ridículo —Masculló, yéndose a ver al paciente.

— No entiendo para qué haces Diferenciales si todas las ideas te parecen estúpidas…

3

House irrumpió como siempre en la oficina de Wilson, no importándole en lo más mínimo si estaba con un paciente o estuviese ocupado.

— ¿Cómo haces cuando alguien botó Kétchup en la alfombra, y confiesa que lo hizo, pero No hay Kétchup en la alfombra? —Cuestionó dejando a James en un estado de precaria confusión, que lo hizo mantener la boca cerrada, y una mirada que transmitía que no tenía ni idea de qué estaba hablando el Nefrólogo.

— House, no tengo ni la menor idea de qué estás hablando —Le hizo saber, al ver que su mirada no surtía efecto. El hombre sólo hizo un gesto de "cállate y responde mi pregunta" —. ¿Limpió tan bien la alfombra que no hay rastro de Kétchup? —Wilson se preparó mentalmente para tener a su amigo diciéndole que era un idiota que no servía para nada, pero, en vez de eso, House se dio a la retirada como habiendo caído en cuenta de algo importante.

4

— ¿Dónde demonios está House? —Preguntó bruscamente Cuddy, irrumpiendo en la oficina del Nefrólogo, pero, no encontrándolo. En cambio, era Hayes quién jugaba cansado con la televisión plasma que le había robado House a los de maternidad.

— Lo siento, Doctor Hayes. Pensé que era Thirteen o Foreman…

— No te preocupes… y Cuddy, puedes llamarme Derek. Sólo Gregory tiene esa horrible costumbre de llamar a las personas por los apellidos… ¿Qué hizo ahora?

— Tiene como veinte pacientes esperándole desde hace más de dos horas en la clínica…

— ¿House? —Preguntó Hadley, entrando en la oficina.

— Si sabes dónde está, tendrás un bono en tu sueldo este mes.

— Ojalá lo hiciera…, eso me ahorraría el tenerlo que buscar.

5

— ¡House! ¿Qué demonios haces aquí? ¡Estamos en medio de una operación! —Le regañó totalmente sorprendido Chase.

— Oh, lo siento… no se preocupen, prosigan, no los molesto —Siguió como si nada, sentándose en cualquier lado, y volviendo a su preciada telenovela. Arreglándose el jodido tapabocas que le molestaba.

6

Cuddy llegó a la sala dónde se podía observar las operaciones que se llevaban a cabo un piso más abajo, acompañada por Hayes. Ésta todavía trataba de comprarlo para que trabajara para ella, pero éste no tenía ninguna intención de quedarse bajo las órdenes de House lo que le restaba de vida, y al no encontrar por ningún lado al caprichoso nefrólogo, habían decido, buscar y hacerle un tour a la vez.

— ¡House! —Soltó con un aparente hiato glótico, para evitar gritar. Con un gesto de interrogación el Angiólogo, volteó a ver a qué se refería la Directora del Hospital. Se rió quedamente al ver que Nefrólogo estaba sentado como si estuviese en un parque, viendo una tv portátil, Cuddy agarró el auricular que le permitía comunicarse con el piso inferior—. ¡HOUSE! ¡Sal de allí inmediatamente! —Todos miraron hacia el epicentro del sonido—. ¡Hablo enserio, House! ¡Vete a la clínica!

7

— Este es el colmo, ¿Me puedes explicar qué demonios hacías allí?

— ¿Qué importa? Estábamos esterilizados —Se excusó, aludiendo también a su adorada televisión portátil—. ¿Y tú qué haces aquí? —Preguntó al percatarse del rubio.

— No me cambies el tema, vete a la clínica…

— ¿Por qué no mandas a Hayes?

— Porque él no trabaja aquí, House. ¡Largo! —Ordenó, agarrándole por el brazo y llevándoselo casi a rastras hasta llegar al lugar.

8



— ¿Podrías, por favor, quedarte a vigilarlo? Si no es mucha molestia y si no tienes nada mejor que hacer… ¿Por favor? —Rogó Cuddy desesperada, en un intento aún mucho más desesperado de que House, hiciera por primera vez en su vida su trabajo.

— Seguro, no es como si tuviera nada mejor que hacer.

— ¡Eres un cielo! —Le expresó con gratitud, dándose a la carrera para evitar llegar tarde a la reunión que tenía con los del decano.

Hayes entró al consultorio I, y se encontró allí a House, luchando con un niño, y regañando a la madre, suspiró… ¿Qué hacía Cuddy, lanzándoles ese martirio a los pobres pacientes?

— Haga que se quede quieto… —Repetía cortante el ojiazul.

— Es un niño, el pobre debe estar aterrado —Le disculpó totalmente llorosa la madre. El nefrólogo se sentó en la silla en un claro signo de malcriadez, cruzándose de brazos. Dio una vuelta y en su rango de visión, apareció la plaga de Hayes.

— ¿Qué haces aquí?

— Cuddy me mandó a hacerte de niñera…

— Puedes irte largando, Hayes, tengo un arma blanca y pienso utilizarla —El rubio fue y le quitó la 'supuesta arma blanca' para agregar:

— Si me das algo que quiero, te supliré en la clínica y podrás ver la televisión…

— Siempre y cuando no sea el maldito diagnóstico que todavía no tenemos…

— ¡Oigan! ¿Podrían atender a mi bebé?

— Cierre la boca, no tiene nada grave… —Regañó el ojiverde ácido.

— ¿Entonces?

— ¿Qué quieres?

— Te digo después.

— Vale… —Hayes sonrió, dirigiéndose hacia dónde estaba el niño. Luego de unas maniobras tácticas y de hacer el ridículo, cosa que al parecer se le daba muy bien, para revisar al niño. El rubio, con esa sonrisa estúpida en la cara que le caracterizaba se dirigió a la madre para hacerle unas preguntas, en un tono muy cordial, logrando también calmar a la mujer. Quién respondió tranquilamente, y en el cuarto del tiempo que había tenido él tratando de calmar al demonio, Hayes ya llamaba a otro paciente.

9

Luego de estabilizar al paciente sin diagnóstico, aún… el cual moría a cada minuto que pasaba, pero, que llevaban, actualmente, siete horas en diferenciales que sólo eran una pérdida de tiempo. House se dirigía a pagar una promesa que había hecho para librarse de sus horas de clínica.



— ¿A cenar? ¿Tengo que ir a cenar contigo?

— Sí.

— De todas las cosas que me podrías hacer ¿Por qué demonios quieres ir a cenar conmigo, Hayes?

— Fue la única manera que conseguí para hablar fuera del hospital…

— ¿Esto ya lo habías planeado?

— No. Salió con improvisación. Cuando hice tus horas de clínica, no tenía nada que pedirte. No puedes negarte, lo prometiste… —House se iba a regresar para pasar la noche en el cuarto de su paciente moribundo—. Yo pagaré la cena, Gregory…

— Diablos… está bien, vamos a la maldita cena… y me vuelves a decir Gregory y te tiraré por las escaleras apenas tenga oportunidad.

10

— No quiero hablar nada que tenga que ver con medicina —Le advirtió, sentándose. Habían elegido un restaurant, ni muy formal, ni muy informal. Era el perfecto lugar para el reencuentro de unos viejos amigos. Una barra, cervezas y música de fondo, sin interrumpir la fluidez de las conversaciones. Sólo que Hayes odiaba la cerveza, las barras y definitivamente, ellos no eran amigos.

— Entonces, saldremos de aquí con halitosis —Hayes rió ante el comentario del ojiazul.

— ¿Lo haces apropósito?

— No te importa.

— Oh, por Dios, House. Tenemos diez años sin vernos.

— Creo que por algo será que tenemos ese tiempo sin hacerlo.

— ¿Cuántas pastillas te has tomado hoy? —Preguntó preocupado Derek, luego de haber ordenado, y haber tratado, infructuosamente de hacer hablar al hombre su inexistente vida privada.

— ¿Más de veinte? —Le contestó exagerando. Introduciendo el vicodin en su boca, cuando lo iba a pasar con el vino que habían servido en la copa, Hayes le tapó la embocadura, evitando que pudiera beber, mirándole con reproche, y dándole la copa de agua en cambio.

— ¿Podrías tener un poco más de aprecio por ti mismo? —El nefrólogo le quitó la mano de su copa de vino, y tomó de ella para tragar la pastilla—. Dios mío, Gregory…

— ¿En qué habíamos quedado con lo del Gregory, Hayes?

— Yo siento, el preocuparme por ti, idiota —Imprecó, arrebatándole con cuidado la copa, y dándole el vaso con agua—. Por favor, pasa bien la pastilla. Aunque, si tienes todo lo que tienes tomándote la maldita pastilla como te provoca no sé para que me preocupo… —El de ojos azules lo miró con rencor, pero, sin embargo, hizo lo que le pedían—. ¿Tienes que llevarle la contraria a todo el mundo?



— ¿Te importaría dejar de ser tan insoportable? —Antes de poder seguir con la infantil discusión, el mesonero llegó con su orden. Carne…

— Gracias —Dijo Hayes, el mesonero, simplemente asintió y se retiró—. ¿Cómo sigue tu paciente?

— Muriéndose, Gracias.

— Cuando menos estamos seguro que no es lo que todavía no podemos diagnosticar. ¿Aún no se ha detenido ningún órgano, verdad?

— No. Pero, pronto, pronto habrá una falla renal si seguimos tratando de darle a algo al azar. Ya hemos descartado las enfermedades usuales… Inclusive el cáncer…

— ¿Esto te pasa muy a menudo?

— ¿A quién le importa?

— Pensé que ya habíamos pasado la etapa en el que eres un bastardo desagradable para evadirme…

— Que te jodan —Fue lo único que dijo, pero, Hayes no le prestó atención, en vez de eso, estaba llamando a un mesonero.

— ¿Qué es esto? —Preguntó con una mueca de asco… el dependiente se acerco y puso también una mueca—. ¿Es que acaso están tratando de envenenarnos con estómago de vaca gangrenada?

— Lo siento, señor… inmediatamente, cambiaremos todo…

— Eso sería bueno, y ya, no se molesten… ¿House? —Pero, Gregory simplemente entrecerró los ojos y se quedó en el limbo.

— ¿Acabas de decir: Estómago de vaca gangrenado?

— ¿A qué viene eso ahora?

— Me tengo que ir… después repetiremos esta triste intento de cena…

11

House estaba jugando con su pelota, al no tener nada mejor que hacer. Había descubierto el misterio, y ahora sólo quedaba seguir perdiendo el tiempo en aquella enfermedad que le habían traído de otro continente o perderlo en su casa u oficina. La pelota se le fue de las manos en un mal movimiento y se dirigió rodando hacia la puerta. Alguien la recogió y empezó a jugar con ella.

— ¿Estómago de vaca gangrenada? Jamás hubiese dado con algo así…, con una frase tan aleatoria como esa…

— Claro, Hayes, no eres yo…

— ¿Qué tenía exactamente el paciente?

— Ni Foreman, ni tú, jodieron los exámenes.

— ¿Y eso que tiene que ver?

— Foreman no había visto ningún corte o anomalía porque no lo había, y tú viste tejido con necrosis, que, no era humano… es decir, el muy imbécil, había ingerido algo que él había creído, era caviar, pero, en realidad lo que hizo fue literalmente, envenenarse…

— Asco… ¿Comió carne en un avanzado estado de descomposición, mejor dicho, totalmente muerta? —Preguntó con una mueca, lanzándole la pelota.

— Exactamente. Lo que mantuvo al idiota con vida, parcialmente, todo este tiempo, fue haberle dejado vomitar como un desgraciado cuando entró en urgencias.

— Realmente, Gregory House, es divertido trabajar contigo… y por cierto, todavía me debes la puñetera cena…

— Invita a Wilson…, estoy seguro que estará encantado de cenar contigo…

— No estoy particularmente interesado en invitar a James a cenar.

— Que mal… —Fue la respuesta que tuvo, antes de ser completamente ignorado y reemplazado por una pelota.

TBC

Pues, no, no me interesan las incongruencias médicas, los robos de protagonismo, el desmesurado OOC de todos mis personajes y el que House M.D. no sea mío si no de la Fox y espero fervientemente que ya saquen la quinta temporada. Quiero ver sufriendo a Greg por James...

Atte. Liuny.