Hola :)
En "Kilómetro cero", cuando pasa todo lo de Lily, Daphne le cuenta lo que le pasó a ella cuando descubrió que estaba embarazada de Theo. Ella hace un resumen, pero la escena estaba muy clara en mi cabeza así que he tenido que escribirla. Creo que, tras leerla, es más fácil entender por qué Daphne se involucró tantísimo e hizo tanto por ayudar a Lily :)
Me ha quedado un poco largo así que lo subiré en dos partes (una hoy y la siguiente en unos días). ¡Espero que os guste!
Noticias y locuras (parte 1)
Daphne creía que se iba a morir. Aquello no podía estar pasándole, no podía ser verdad. La prueba tenía que estar defectuosa.
―¿Eso qué quiere decir? ―Le preguntó Theo, que cada vez estaba más blanco―. Daph…
―Estoy embarazada ―contestó.
―Joder…
―Es tuyo, ¿sabes? ―Empezó a decir, mirándolo por fin―. Llevo una buena temporada sin acostarme con otro.
Guardó silencio, pero, al ver que él no contestaba, bufó y negó con la cabeza.
―Si no me crees, me da igual. Creía que no eras de esos, ¿sabes? Somos amigos, Theo, y sabes que no te estoy mintiendo. ―Siguió sin decir nada y ella apretó los puños, intentando controlar la rabia―. Es tu hijo. Nuestro hijo. Estamos los dos metidos en un lío.
Al ver que seguía callado, dio un golpe al lavabo y, conteniendo a duras penas las lágrimas de rabia, lo encaró.
―Vas a dejarme sola con este marrón, ¿verdad? ¡Confiaba en ti! Joder, sé que no estamos saliendo, pero yo confiaba en ti. Pero no te preocupes. Puedo hacerlo sola. No necesito tu ayuda. Sacaré a este niño adelante yo solita. ¡No te necesito para nada! Eso sí, ni se te ocurra volver a dirigirme la palabra en tu vida.
Se giró y se dirigió hacia la salida, pero, de repente, la mano de él la detuvo. La giró y ella lo miró, con el ceño fruncido.
―Te quiero ―murmuró él―. Daphne, esto es… muy fuerte. Necesitaba un minuto, joder. Ya sé que el niño es mío, no estaba así por eso. Es que ha sido… demasiado. Pero puedes confiar en mí porque no te voy a dejar sola en esto.
―¿De verdad? ―Preguntó, esperanzada.
―Es nuestro hijo. De los dos. Y te quiero, Daphne. Me gustas mucho ―confesó―. Quiero tener este hijo contigo y… quiero casarme contigo.
―¿Qué? ―Abrió mucho los ojos, sorprendida.
―Vamos a formar una familia así que ¿por qué no?
―No tienes que hacerlo… No hace falta que te cases conmigo solo por esto.
―Quiero hacerlo porque te quiero, Daphne, y quiero formar una familia contigo y ser feliz a tu lado el resto de mi vida. Pero no tienes que aceptar si no quieres ―se apresuró a contestar―. Podemos tener al niño sin ser pareja. Es tu decisión.
―Es que es todo tan… repentino. ―Daphne se mordió el labio, aunque en seguida relajó el gesto. Theo le gustaba mucho desde hacía bastante tiempo. Jamás había soñado con una boda y un matrimonio perfecto, pero quería estar con él. Estaba muy a gusto con Theo y le gustaba su forma de sacarla de la rutina que tan poco le gustaba. Con él siempre había un plan, siempre había una idea esperando. Siempre había locuras que cometer. Sonrió y asintió―. Sí. Me casaré contigo. Hagamos una locura.
―¿Quieres que nos casemos ya? ―Preguntó él, sonriendo.
―Sí, vamos al juzgado, a ver si nos dan cita.
―Sin avisar a nadie.
―Solos tú y yo.
―¿Y qué le diremos a nuestras familias?
―Pues la verdad: que estoy embarazada y que nos hemos casado. ―Suspiró―. A mi padre le caes bien, no tienes de qué preocuparte. Siempre habla de lo prometedor que eres y dice que algún día dirigirás tu propia empresa. Le pareces una buena influencia para su alocada hija. Le gusta que seamos amigos.
―Pero cree que somos solo amigos. ¿Y si empiezo a caerle mal cuando se entere de esto?
―A ver, está bastante en contra de mezclar trabajo y placer, la verdad, pero no creo que pase eso. ―Se puso de puntillas y lo besó―. ¿Y qué dirán tus padres?
―Pondrán el grito en el cielo.
―No les gusto ―afirmó ella―. Creen que soy una fresca. No se fían de una mujer independiente que vive sola.
―No es solo eso. ―Se encogió de hombros―. Astoria tampoco les cae bien a los padres de Draco. Y si a esto le sumamos toda esta situación… No les hará gracia que me case así o que haya dejado embarazada a una chica con la que todavía no estaba casado.
―Lo de casarse virgen es una tontería. ―Daphne puso los ojos en blanco―. Y pienso decírselo como me ataquen por disfrutar de mi sexualidad. Soy una mujer del siglo XX. ¡Estamos casi en el siglo XXI, de hecho! Tengo derecho a disfrutar de la vida y a acostarme con quien quiera. ¿Qué más da que me haya quedado embarazada sin estar casada? Soy responsable y esto ha sido solo un accidente. No pueden echarme nada en cara.
―Te lo dirán así que ve preparada. ―Theo entrelazó sus dedos con fuerza y la miró a los ojos―. Pero, Daphne, ¿y si quien te lo dice es tu madre? También es bastante tradicional.
La chica guardó silencio unos instantes y bajó la mirada.
―Sé que voy a decepcionarla, pero espero que no me eche nada en cara. No he hecho nada malo.
Theo la abrazó y besó su frente.
―Lo sé, pero tenemos que estar preparados para todo lo que pueda pasar.
―Sé que no le hará gracia. Siempre dice que soy demasiado alocada y esto será una especie de confirmación supongo.
―No eres alocada. Eres libre.
Daphne sonrió, un poco sonrojada.
―Debería ir también al médico para que me lo confirme. Llamaré luego para pedir cita.
―Vale, iré contigo. ―Él la soltó y miró su reloj―. Deberíamos pasarnos por el juzgado a preguntar qué hace falta para casarnos. Tendremos que llevar las partidas de nacimiento y eso, ¿no?
―Sí, claro, y necesitaremos testigos ―añadió ella―. Espero que nos encontremos por allí a alguien majo que quiera dar fe de que nos casamos libremente.
―Si les contamos toda la historia seguro que nos ayudan. ―Theo acarició su mejilla―. Mi padre tiene conocidos en el ayuntamiento, quizás puedan acelerarlo todo. Moviendo hilos quizás no tengamos que esperar.
―No quiero que llegue a oídos de mi hermana y su suegro trabaja allí. ―Frunció el ceño―. Mejor déjamelo a mí.
―Daph, no tienes contactos.
―Pero tengo dinero y se parece bastante. ―Se encogió de hombros―. Deberíamos volver al trabajo antes de que nos echen de menos.
―Sí, tengo que terminar unas cosas para tu padre.
―Todo irá bien, ya verás. ―Daphne se puso de puntillas y lo besó―. Antes del fin de semana estaremos casados. Puedes traer tus cosas a mi piso cuando quieras.
―¿Vamos a vivir en tu piso?
―De momento. Hasta que compremos una casa para que viva el peque, ¿no? ―Se tocó el vientre―. Pero vamos a esperar un poco.
―Luego te veo.
La besó y salió del baño y Daphne guardó el test de embarazo en la caja y lo metió en su bolso. Lo mejor sería que nadie se enterara todavía de aquello.
Daphne entró al portal, un poco nerviosa. Theo y ella se habían casado el día anterior (habían podido mover hilos y acelerar los trámites y otra pareja que esperaba para casarse les habían hecho el favor de actuar como testigos después de escuchar su historia) y había llamado a sus padres aquella mañana para decirles que iría a comer y que tenía algo importante que contarles. Sentía el corazón latiéndole con fuerza en el pecho. Aquello era real. Se había casado sin avisar a sus padres. Iban a enfadarse muchísimo con ella.
―¿Estás lista? ―Le preguntó Theo.
―Sí. ―Ella se obligó a sonreír―. Subamos.
Saludaron al portero y subieron por las escaleras hasta el piso de los padres de la chica. Daphne sacó su llave y abrió y Theo se colocó bien la camisa. Intentaba mantener la calma, pero le estaba resultando bastante difícil.
―Mamá, ya estamos aquí.
Julia salió al pasillo y enarcó una ceja al ver al chico que acompañaba a su hija.
―No sabía que venías acompañada, cariño ―dijo―. Habríamos preparado más comida.
―No se preocupe por mí, señora Greengrass ―se apresuró a decir él―. No tengo mucha hambre.
―Daphne, hija, ¿qué…? ―Isidro se quedó callado al ver a Theo―. Theodore, ¿qué haces aquí?
―Ha venido a comer, papá ―contestó Daphne por él.
―¿Tiene algo que ver con lo que tienes que contarnos?
―¿Podemos sentarnos primero? ―Se mordió el labio y sus padres intercambiaron una mirada rápida.
―Sí, claro ―dijo finalmente su madre―. Id al comedor. Nosotros vamos trayendo la comida.
Los dos pasaron al comedor y se sentaron. Theo apoyó la mano sobre la mesa y Daphne puso la suya encima y la apretó levemente.
―Ya no hay vuelta atrás ―murmuró―. Valor y al toro, cariño.
El matrimonio no tardó en entrar con cuatro platos de arroz y unos cubiertos extra. Julia se sentó junto a su hija mientras Isidro abría una botella de vino. Empezó a servir las copas, pero cuando llegó a la de Daphne, su hija lo detuvo.
―Yo no, papá ―dijo.
―¿No quieres? ―Isidro frunció el ceño―. Pero si es… ―Se quedó callado y abrió mucho los ojos―. Dime que no es lo que estoy pensando.
―Papá…
―¿Este imbécil te ha dejado embarazada?
―¡¿Qué?! ―Julia gritó y se cubrió la boca con la mano.
―Theo no es ningún imbécil, papá. ―Daphne tomó una bocanada de aire―. Es mi marido.
―¿Perdona?
―Nos casamos ayer ―confesó―. Y sí: estoy embarazada.
Isidro se quedó petrificado y Julia se echó a llorar.
―Daphne, si esto es una broma…
―No es ninguna broma, papá. ―Apretó con fuerza la mano de Theo y suspiró―. Llevamos un tiempo viéndonos y… ha pasado.
―Pero una boda así… ―Su madre negó con la cabeza―. Daphne, no nos has invitado a tu boda.
―Lo decidimos en cuanto nos enteramos de lo del bebé.
―Yo…
―Tú no te metas en esto, Theodore ―lo cortó su suegro―. Sabes perfectamente lo que opino de las relaciones entre compañeros de trabajo. Debería despedirte.
―No puedes echarlo por dejar embarazada a tu hija. ―Daphne bufó―. Y, además, también tendrías que echarme a mí porque, para hacer un bebé, hacen falta dos personas.
―¿Cómo has podido ser tan irresponsable?
―No he sido irresponsable ―protestó ella―. Ha sido un accidente.
―¡A mí me da igual lo del bebé! ―Exclamó Julia―. A ver, obviamente habría preferido que te hubieras quedado embarazada estando ya casada, pero no es nada grave. Pero lo de la boda… Daphne, soy tu madre. ¿Qué clase de hija no invita a su madre a su boda?
―No hemos invitado a nadie y sois los primeros en saberlo ―murmuró ella―. Los padres de Theo no lo saben. Se lo diremos esta noche y él se mudará conmigo.
―¿Y qué le diremos a la gente cuando empiecen a preguntar? ―Negó con la cabeza―. No te pedía una boda como la de tu hermana, pero sí un mínimo de educación.
―Mamá, fuimos a un juzgado y punto. ¿Qué querías que hiciéramos? ―Puso los ojos en blanco―. Las bodas están sobrevaloradas.
―¿Y qué piensas hacer con tu carrera? ―Intervino de nuevo Isidro―. ¿Vas a dejarla? ¿A pausarla?
―A Astoria no le dijiste eso cuando vino a deciros que estaba embarazada ―replicó―. Y ella se casó y se quedó embarazada antes de terminar la universidad.
―No espero lo mismo de ti que de Astoria y lo sabes. ―Su padre negó con la cabeza―. Esto habría que haberlo planificado. Ahora mismo…
―Ahora mismo es tan complicado o tan sencillo como queramos hacerlo, papá.
―Si vas a dirigir esta empresa tienes que centrarte.
―Lo sé.
―Un bebé es… complicado. Te dará mucho trabajo.
―También lo sé, pero es lo que hay.
―¿Y tú qué vas a hacer, Theodore? ―Le preguntó, mirando al chico―. Tenías planes. Querías montar tu propia empresa.
―Cuando el peque sea un poco más mayor. De momento me gustaría seguir trabajando contigo. ―Carraspeó―. Si puedo, claro está.
―Sí, claro. No voy a dejar sin trabajo al padre de mi nieto y marido de mi hija. ―Isidro suspiró―. Pero tenéis que casaros bien.
―¿Por qué? ―Daphne puso los ojos en blanco―. Si hubiéramos querido una boda grande, la habríamos tenido.
―Al menos habría que anunciarlo. ―Negó con la cabeza―. Antes de que se te note.
―Me esperaba esto de mamá, pero no de ti ―murmuró su hija―. Soy una mujer independiente…
―Dependes de nuestro dinero, no eres tan independiente como tú te crees ―intervino él―. Tu sueldo sale de mi bolsillo.
―Mi sueldo sale de mi trabajo. Sí, trabajo en tu empresa, pero me gano cada peseta, papá.
―¿Entonces no vas a casarte? ―Insistió Julia.
―Dios, ¿pero por qué sois tan pesados, joder?
―Daphne, habla bien ―la riñó su madre, secándose las lágrimas―. Tienes que casarte antes de que se te note el embarazo. ¿Qué pensarían los socios de tu padre?
―¿Que somos una familia casi del siglo XXI? ―Puso los ojos en blanco―. Además, ya estoy casada. ¿Tengo que traeros los papeles o qué?
―Daphne…
―¡No! ―Se levantó de un salto, sorprendiéndolos a todos―. Creía que me apoyaríais y solo os preocupa que unos estúpidos accionistas se enfaden porque vuestra hija ha tenido la indecencia de quedarse embarazada fuera del matrimonio y casarse por lo civil sin absurdas e innecesarias celebraciones.
―Daphne, cálmate ―le dijo su padre, poniéndose también de pie― y no saques las cosas de quicio.
―Sabía que iba a tener que enfrentarme a los padres de Theo, pero creía que aquí nos entenderíais. ―Miró a Theo―. Nos vamos.
―¿Estás segura? ―Le preguntó él.
―No, no te vayas. ―Su madre tiró de su brazo, pero Daphne se soltó.
―Déjame, mamá.
Julia volvió a llorar y ella suspiró.
―Es que esto… ―Murmuró la mujer, entre sollozos―. Yo quería… quería estar en tu boda. Como… como en la de… tu hermana.
―Tenemos que hacernos a la idea, pero, si es lo que quieres, nos alegramos por ti. Theodore es un buen chico, muy trabajador y responsable y sé que le daréis una buena vida al niño. Tendremos que ajustar algunas cosas, pero lo conseguiremos. ―Suspiró―. Y, ahora, ¿podemos almorzar? El arroz debe estar ya helado.
Continuará...
