Shingeki no kyojin claramente no me pertenece. Por favor todos los créditos para Isa la llama, digo Hajime Isayama. La historia si es mía EwE
"Es muy difícil ser fuerte con alguien que es tu debilidad"
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—24 de Diciembre—
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—Mis niños, que lindos, que guapos. Mírense, pero que altos ya están—Tanto Emma como Noah se mantenían sonrientes ante la llegada de su abuela…con unas enormes galletas horneadas por ella misma.
Les encantaba el dulce, en especial si se trataba de postres hecho por mi madre o el padre de Levi. Contradictorio este último, ya que según Levi, Kenny cocinaba mucho peor que él.
Mamá había llegado esta mañana, así que tuvimos que volver a llamar a Kenny para que viera a los niños mientras Levi y yo íbamos a recogerla en taxi. Claro, pudimos habernos evitado la molestia de ir ya que fácilmente podría haber venido ella sola en taxi pero mi adorado esposo insistió en ir y recibirla nosotros mismos. Tuve que acceder, difícilmente podía decirle no a la imagen de un Levi recién despierto, despeinado y relajado.
Así que al cambiarnos rápidamente salimos.
No tengo un buen recuerdo de los aeropuertos. Y sé que a Levi tampoco le agradan.
Me hace rememorar el día en el que él se fue y me dejó solo en Alemania. Todo por culpa de una pelea que tuvimos, y también porque al parecer la estadía de Levi en Alemania había sido limitada.
Claro, eso se pudo arreglar. Fui yo quien al final no lo pudo soportar y se subió a uno de esos aviones, gastando casi todos los ahorros de mi vida para ir a Francia.
"El amor te vuelve tonto"
Sí que lo hacía. Ahora lo podía decir las veces que sea necesario y aun así no arrpentirme.
Levi pareció adivinar lo que pensaba, porque tomó mi mano y la sostuvo con fuerza. Incluso cuando atisbamos a mi madre caminando hacia nosotros con una maleta tremenda y una sonrisa cómplice al ver nuestros dedos entrelazados, nunca dejó de sostenerme.
— ¿Quieres? —una bandeja plateada estaba siendo extendida hacia mí. Sonreí al ver que era mi madre.
— ¿Chispas de chocolate? —pregunté ganándome una risita de su parte y un leve asentimiento.
En esos momentos, aun estábamos intentando avivar el fuego de la pequeña chimenea que teníamos ubicada al centro de la sala de estar. Kenny se mantenía conversando con una Hanji demasiado emocionada, Farlan e Isabel se encontraban sentados en uno de los sofás y conversaban conmigo acerca de lo que haría mañana por el cumpleaños de mi lindo Levi. Mamá pasaba repartiendo dulces y galletitas a todos y mis niños pintaban unos dibujos de navidad hechos por ellos mismos.
Levi, en algún momento de la tarde había desaparecido de mi vista. Ya no pude ir a buscarlo porque se me fue encomendado prender la chimenea, ya que el frío comenzaba a calarles los huesos.
—Listo—me levanté sintiéndome victorioso al ver como las llamitas ya no se apagaban—Creo que así está bien.
Y como si fueran mosquitos tentados por la luz de algún foco, todos se acercaron más a la brillante fuente de calor. Yo me retiré con un poco de dificultad y tras liberarme de los cuerpos de mis familiares, saqué el celular de mi bolsillo y revisé los nuevos mensajes.
Suspiré un poco más aliviado. Mikasa, Armin, Jean y Marco ya habían llegado.
Bueno, ahora si se podía decir que estaban todos en la misma ciudad. Fui al baño a lavarme las manos cuando escuché el timbre de la casa resonar débilmente. Me sequé rápidamente y fui a atender.
— ¡Eren! —cuatro pares de brazos me obligaron a adentrarme a la casa dando temblorosos traspiés. Comencé a reír sin poder creérmelo y con dificultad intenté rodearlos a todos.
—Dios, como los extrañé.
—Nosotros también, Eren—murmuró Mikasa dejando entrever unas pequeñas lagrimillas al borde de sus rasgados ojos.
—Vamos, pasen—me hice a un lado, dándoles paso a cada uno. Para cuando Jean pasó por mi lado yo ya sabía cómo responder.
— ¿Cómo vas, bastardo suicida? —me saludó dándome una palmada amistosa en el hombro. Ya me esperaba algo así, extraño hubiera sido que pasara de largo.
—Todo bien, cara de caballo. ¿Y tú qué tal? ¿Cómo van las cosas con Armin? —sonrió de lado dirigiendo su mirada hacia mi amigo de infancia. Fue entonces cuando lo vi; esa mirada soñadora, brillante, distante y ante todo…enamorada—Olvídalo, no me respondas.
Ya conocía esa mirada, yo mismo la sigo teniendo cada vez que veo a mi razón de vivir.
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Tras acomodar a todos los invitados dentro de la pequeña casa, y al verme lo suficientemente satisfecho con lo ordenado que se veía. Me retiré con la excusa de ir a buscar a Levi para comenzar con el intercambio de regalos.
Aún era temprano, más o menos las siete de la noche. Aún faltaba un buen tramo de tiempo para que la medianoche llegara así que teníamos de largo para pasar conversando con la familia.
Seguí caminando, pensando que lo más probable es que Levi estuviera en el balconcito luminoso. Pero fue tal mi sorpresa cuando al pasar por la habitación lo viera sentado al borde de la cama, con la cabeza inclinada hacia delante…hacía un papel con la insignia del hospital en una esquinita. Me detuve temeroso de que descubriera que lo estaba viendo, lamentablemente todos estos años que pasamos juntos en realidad no solo pasaron por pasar, el ya reconocía mi aroma y sentía ante todo mi presencia.
Se tensó, pero no se giró a mirarme. Lo que si intento fue doblar el papel entre sus manos temblorosas.
—Amor… ¿Qué…que es eso?
—Nada—se levantó y rápidamente me dio la espalda— ¿Ya llegaron todos?
Quería desviar el tema. Parecía necesitarlo. Pero yo ya no me sentía tan dispuesto a dejarlo pasar esta vez.
—…Levi—me acerqué lentamente, alerta a cada uno de sus movimientos. Tristemente, no obtuve nada más que una mirada seria acompañada de una leve advertencia grabada en sus ojos—Dime.
—Te lo diré ¿bien? Pero…no…no ahora.
— ¿Por qué? — En serio comenzaba sentir el pánico consumiéndome, ¿Por qué me lo ocultaba? Y si era algo tan malo ¿Por qué no simplemente se acercaba y me ordenaba que lo abrazara?
—Eren hay personas fuera. No hagas una de tus escenas.
—Estoy intentando no hacerlo, pero…estoy preocupado. Estas distante, difícilmente me dejas tocarte por las noches y ni siquiera me das los besos de bienvenida y despedida— Sonaba estúpido, cursi e infantil. Sabía que me escuchaba como un niño reclamando por un juguete que costaba demasiado, me estaba desviando otra vez y necesitaba que Levi volviera a poner esa calma en mi pequeño caos que no hacía más que extenderse.
Pero no me hablaba.
Di un último vistazo a su rostro; a su postura rígida, a sus manos jugueteando con los borde de una de las mangas de su camisa, a su labio inferior siendo aprisionado por sus dientes con fuerza. No quería lastimarlo, nunca quise hacerlo y a pesar de eso era consciente de que muchas veces —más de las que podía contar— he sido la causa de su sufrimiento.
Todo era estúpidamente contradictorio.
Estaba a punto de abrir la boca para rogar por el perdón, pero fue Levi quien al final terminó tomando la iniciativa.
—Lo siento—se acercó pareciendo muy débil y tiró del cuello de mi camisa hacia abajo. Hacia él, hacia sus labios—No entiendo absolutamente nada ahora, Eren. Quiero hacerlo, pero esto…esto es demasiado…Maldición—enterró su rostro en mi pecho y me atrajo hacia él con más vehemencia— Prometo contarte…porque ¿Por qué mierda no lo haría? Eres mi esposo, tú debes ser el primero en saber. Tú y solo tú.
Fue demasiado para mí. Sentir sus pequeñas lágrimas fueron el detonante de todo lo que estaba guardando en mi interior.
—Por Dios, Levi— lo abracé con fuerza, sintiendo su pequeño cuerpo temblar contra el mio y lo elevé. El entendió y rápidamente enredó sus piernas a cada lado de mi cuerpo. —Justo ahora me importa un carajo que nos escuchen.
Devoré sus labios con fervor mientras sentía como sus manos comenzaban a desabrochar juguetonamente los botones de la camisa uno por uno. Comencé a caminar hasta chocar contra la pared más alejada de la puerta. No iba a dejarlo escapar, y sabía que Levi por muy decente que se viera por las mañanas, en las noches era una historia totalmente distinta. Me separé un momento otorgándole unos cuantos segundos de oxígeno y me moví hacia su cuello.
Sus gemidos eran realmente bajitos, pero los escuchaba. Puede que incluso solo estuvieran ofreciéndome esos enloquecedores soniditos a mí; ya que después de todo él estaba al tanto del efecto que tenía en mí ese tipo de detalles provocadores. Gruñí en respuesta cerca de su oído, bajando de a poco mis labios hasta su pecho y descubrí gran parte de su agitado pecho; incluido con ello, ese par de botones erguidos en placer.
—¡Mmmgh! —sentí su cuerpo reaccionar automáticamente al lamer uno de ellos. Se arqueó contra la pared y pegó sus caderas a mí —ya de por si—necesitado miembro. Acallé sus gemidos con ayuda de mis labios, y se dio apoyo juntando ambas manos alrededor de mi cuello.
—Levi—susurré bajándolo apenas unos cuantos centímetros para así poder retirar con suavidad su pantalón junto con la única prenda que me impedía verlo en su totalidad, que me impedía amarlo—No importa que, Levi. Yo prometí apoyarte en absolutamente todo, incluso si me pides que me aleje.
—En mi vida te pediría algo así—introdujo una de sus manos entre nosotros y la llevó a la correa de mis pantalones. Observé sus labios y sobre todo esa mirada cargada de amor que me ofrecía sin miedo.
—Estoy dispuesto a entregarte más de mí. A pesar de que a veces soy un desastre.
—Lo eres—lo dijo soltando una de esas risitas que matan mientras bajaba de a poco mis pantalones— Eres el desastre más bonito en mi vida.
"Encuentra lo que amas y deja que te mate"
Recuerdo haberlo leído en alguna parte, no recuerdo del todo en donde pero sí que recuerdo e nombre del sabio hombre que lo escribió: Bukowski.
No puedo expresarlo de una mejor manera, era ese simple sentimiento. Dejar que alguien entre a tu corazón de una manera tan descuidada podría tomarse como un propio acto de destrucción voluntaria. Permitir que una persona descubra cada una de tus debilidades es como entregarle el arma en sus propias manos, incluso guiarla hasta el centro del pecho, hasta el órgano que te daba la vida: el corazón.
Y a pesar de eso, lo hacíamos.
Nos exponíamos a algo tan peligroso y a la vez hermoso y mágico.
Le respondí al tiempo que besaba aquellos labios entreabiertos—Y tú eres el orden más bonito que pudo haber llegado a mi desastre.
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Para cuando ambos regresamos a la salita el aroma de pavo recién salido del horno, me tomó con la guardia baja. Me gustaba demasiado el pavo, a pesar de que lamentaba la situación por la que tenían que pasar las pobres criaturas, pero aun así me encantaba.
Para nuestra mala suerte, quien nos vio primero fue Hanji. Y bueno, Hanji es Hanji, la mejor amiga de Levi y considerada como una tía de la familia pero eso no quitaba el hecho de que la mujer en serio estaba loca.
—Tsk, aléjate Hanji—Levi intentó evadir su cuerpo pero no pudo hacer mucho, ya que ella técnicamente nos tenía acorralados en el pasillo.
—Aw, Levicito, hasta que por fin apareciste. Nos tenías muy preocupados a todos—sonreí al ver la mueca de disgusto que se dibujó en sus facciones.
Olvidé mencionar que Hanji era una de las personas más divertidas de toda la familia y acompañado de esa simpatía estaba esa capacidad innata para sacar de sus casillas a Levi. Era sorprendente.
Inclusive en el colegio, llegué a preocuparme seriamente por su integridad física, ya que a pesar de que era testigo de la serie de miradas de advertencia que un Levi muy reservado y frío le lanzaba, ella nunca parecía estar lo suficientemente asustada como para dejar de molestarlo.
La admiraba, muchos lo hacían, otros pensaban que era algo así como la guardaespaldas de Levi, pero hubo quienes escaseaban de sentido común que terminaron creando conjeturas diferentes. Hablaban de Hanji como si fuera una cualquiera.
Yo la admiraba por algo completamente distinto. Por simple hecho de permanecer a lado de mi lindo esposo, a pesar de que gracias a ello, a ella también comenzaron a tacharla de una pésima persona. No parecía importarle, y no saben cuánto valoraba aquello. Sé que también Levi lo hacía y seguía haciéndolo.
—Hanji, ¿En dónde están los niños? —le pregunté al notar como tenía los dibujitos hecho por ellos.
—Tranquilos, fueron junto con Mikasa a la tiendita de la esquina a comprar unas cuantas cosas.
— ¿Qué cosas…?—
—Unas cosas, levi-love. No se preocupen…—se acercó hacia nosotros sin dejar a un lado su mirada divertida—No los escucharon.
— ¿Q-que? —pregunté; sabía que Hanji podía parecer un tanto zafada de la vida, pero era realmente muy observadora. Tenebrosamente observadora.
—Ya debes saberlo Erencito de mi corazón—llevó una de sus manos a mi mejilla y la jaloneó con dolorosa fuerza—Por el amor de Dios, ya tienes dos niños. Y hasta aquí se puede percibir el aroma a sexo rápido.
Casi de inmediato Levi la tomó de los hombros y la obligó a inclinarse hacia abajo— ¿Acaso mucho frío afectó tu cerebro, idiota?
—No, me siento bastante bien.
—Deja de decir estupideces. O al menos ten la maldita decencia de ser más prudente.
—Lo dije bajito. Eres tu quien está gritando, Levicito.
—Tsk, eres una enferma mental. No deberías andar espiando ese tipo de cosas.
—Ya se los dije, no los espié—se alejó poniendo los brazos en jarras y nos observó detenidamente. Luego me apunto y continuó hablando—Como por ejemplo, Eren tiene una muy buena mordida en el labio, es más que notable que es reciente. Y tu Levilú… por Dios, yo de ti me pusiera una bufanda.
Se llevó ambas manos al cuello, dando a entender que él tampoco se había dado cuenta. Ni siquiera yo me había dado cuenta. Sonreí nervioso, no por el hecho de haberle dejado unos cuantos chupetones en el cuello —porque siendo sincero, siempre lo he hecho—, sino por la forma pervertida en que nos veía la desquiciada mujer frente a nosotros.
—Y, por último. Su cabello mojado; y créanme cuando les digo esto. No seré la única que se dará cuenta de lo que acaban de hacer, pero yo sí que seré la única con la suficiente imprudencia como para preguntarlo directamente.
—La única estúpida—musitó Levi.
—Así, es.
—Cuatro ojos de mier... —
—Shhh, Levi-love tus hijos ya llegaron—susurró mostrando una sonrisa más decente—Y seguro no quieres que aprendan tu lenguaje vulgar.
Lo vi reprimiendo su fastidio y tragando los insultos que parecía estar a punto de lanzar, me dije a mi mismo que debía calmarlo antes de que ocurra una tragedia, en la que incluía a Hanji corriendo por toda la casa sin dejar reír mientras Levi le lanzaba todo tipo de cosas a la cabeza. Créanme, no es una situación muy fácil de parar.
Mejor ahora, que aun parecía estar en sus casillas.
—Está bien. ¿Por qué mejor no vamos al intercambio?
Levi me miró un par de minutos antes de volver a tomar mi mano y dirigirse hacia donde todos estaban sentados.
—¡Mami! —Noah llegó corriendo junto con una sonriente Emma—Abuelito Kenny ya va a comenzar el intercambio.
— ¿Ah, sí? —Levi los acaricio a ambos y soltando mi mano extendió una Emma mientras que ella, saltando, tomó la mano de su hermano y al mismo tiempo la mía.
Una cadenita de amor.
Solo así podía definir nuestra pequeña unión. Descubrí a Levi mirándome, con una leve sonrisita surcando esos hermosos y finos labios. Usé todo mi encanto en devolverle la sonrisa, lo que pareció provocarle gracia.
—Por el amor de Dios, no pongas esa sonrisita.
— ¿Por qué? —pregunté sin aliento ante sus perfectos dientes asomándose por entre sus labios. Esa sí que era una sonrisa difícil de pasar por alto.
—Me recuerda a tus cursis intentos de llamar mi atención.
— Y lo logré ¿no?
Negó con la cabeza—No, pero sí que me hiciste pensar que eras un extraño acosador con problemas sexuales.
— ¿Qué es un acosador con problemas sexuales, papi? —preguntó Emma de la nada.
Percibí de soslayo la forma en como los hombros de Levi se movían de arriba para abajo. Lo regresé a mirar desconcertado y el no hizo más que formar un "Vamos, responde a la pregunta", por suerte me salve de tal cosa, ya que llegamos a la salita y, de por si, a el ambiente más cálido que rodeaba por completo el lugar.
—Hasta que aparecen—murmuró mi madre pasando con unas cuantas fundas de regalo en ambas manos—Apresúrense que falta tan solo una hora para medianoche. Y tan solo falta preparar la ensalada y… ¡el intercambio!
Asentí apurando el paso hacia nuestros puestos en uno de los sofás. Mientras Levi se iba en busca de los regalos para nuestros respectivos amigos secretos, bueno no tan secreto, ya que con los niños difícilmente podíamos esconder este tipo de información a tan alto grado de secretismo.
—Bien, bien. ¿Quién quiere empezar? —dijo Kenny levantándose y aplaudiendo con entusiasmo. Levi de un momento a otro volvió con los cuatro regalos pertenecientes a nuestra familia y me hizo un ademán con la cabeza para ofrecerle mis piernas. Lo hice sonriendo y él se sentó y pegó su espalda a mi pecho, atento al igual que todos, a alguna señal de voluntariado. — ¿Por qué no empiezas tú, Carla?
Todos imitaron el gesto del padre de Levi, aplaudiendo y motivando a mi madre a levantarse y dejar a un lado la bandejita de galletas. Mamá sonreía, se veía realmente feliz y ante todo —cosa que me espantó—al borde de las lágrimas.
—Está bien, está bien—usó una de sus manos como aspavientos y se agachó a tomar una de las funda más colorida de regalo— Bueno, a mí me tocó una personita muy calladita e inteligente. Que le gusta hablar mucho y tiene los ojitos de su padre y el lindo cabello de su madre.
Todos rieron al ver que Noah se levantó antes siquiera de que su abuelita terminara de decir "le gusta hablar mucho". Reí rodeando la cintura de mi esposo y observando como mi madre tomaba en brazos a nuestro hijo. Entonces volvió a hablar; esta vez con su alegre voz distorsionada por las lágrimas que parecía intentar reprimir.
—Noah, mi primer nietito. No sabes lo feliz que me hiciste la primera vez que te vi. A pesar de que al principio, cuando tu papi y tu mami me avisaron acerca de que pronto llegarías al mundo. Porque literalmente me avisaron el día en que a tu mami le empezó a dar las contracciones, sentí que mi mundo se caí. Porque no me esperaba algo así, pero…no sabes lo agradecida que estoy— se giró hacia Levi y a mí—No saben lo dichosa que me hicieron al darme unos nietitos tan lindos.
Sonreí al igual que Levi. Mi mamá entonces fue capaz de bajar a nuestro hijo.
—Muy bien, Noah. Es tu turno—le susurré mientras Levi le entregaba el regalo y le decía que vaya al centro y empiece a indicar las características de su amigo secreto.
—A mí me tocó…una mujer. Es una persona con la que me gusta jugar y también me gusta escucharla hablar acerca de esas historias de hombres gigantes. Aunque odio cuando me jalonea las mejillas—Solté una carcajada.
Hanji pestañeó pareciendo conmovida y se acercó al pequeño Noah—Oww, mi lindura. Gracias, también amo jugar contigo.
—Me acuerdo que mami me dijo que cuando estaba en el colegio tú estabas loca.
—Sigue estándolo—musitó Levi provocando que Hanji lo mirara y le sacará la lengua.
—Pero luego me dijo que eras una persona de gran corazón y muy amable…y ahora sé que es muy, muy cierto.
—Oh, Dios me mataras pequeñito—lo abrazó efusivamente y lo soltó tras volver a jalonear sus mejillas. Luego se levantó con una sonrisa y su regalo en mano.
—Bueno, bueno. Mi amigo secreto es un jovencito que desde el primer momento en que lo vi supe que tendría un gran futuro como científico…aunque terminó siendo una gran veterinario, claro. Es una persona realmente optimista, hábil y muy observador… Y por favor no olviden su brillante cabello rubio.
Armin se levantó enseguida con sus mejillas levemente sonrojadas ante el comentario acerca de su cabello y le dio un fuerte abrazo a Hanji.
—Ah, aún recuerdo la primera que te vi, tan calladito a lado de un Eren demasiado hiperactivo e impulsivo. Pero ¿sabes? Estoy más que segura de Eren te preguntó por un buen plan para acercarte a Levi-love. Yo lo sé. Sin ti, tu mejor amigo, no sería nada.
Todos comenzaron a reír a viva voz, incluso Armin no pudo resistirse y dejó que las carcajadas fluyeran sin recelo. Bueno, Levi tan solo levantó una de sus manos y le hizo una seña con el pulgar hacia arriba. Un "gracias" total por su parte.
—Amm…bueno, mi amigo secreto es una personita muy amable, llegando a ser angelical mucha de las veces. Le gusta estar al tanto de cada insecto que encuentra y ama estar rodeada de plantas y animalitos. Heredó esa sonrisa alegre de su padre y el carácter fuerte de su madre.
Todos regresaron a mirar a una Emma muy confundida, luego de un momento pareció comprender y se acercó hacia nosotros con una sonrisa.
— ¿Esa soy yo, verdad?
Levi se inclinó a acomodar un mechón rebelde detrás de su oreja y asintió provocando que Emma salga corriendo soltando risitas hacia Armin.
—Pequeña Emma—la tomó en brazos y le dio un beso en su mejilla sonrosada—Recuerdo esa vez en la que te caíste contra el pavimento por ese deseo tuyo de salvar a ese pajarito que se había lastimando un ala. Aún recuerdo como te levantaste, a pesar de que fuiste tú quien se lastimo las rodillas, seguiste caminando hasta dejarla a salvo. Esa determinación y esa valentía son admirables, Emma. No dejes que nadie te la quite.
Ella asintió rodeando con sus pálidos y pequeños brazos el cuello de mi mejor amigo, y luego de unos segundos la bajó. Mi niña nos dio una rápida sonrisa a todos y comenzó a hablar.
—La persona que me salió es una persona que…es…muy divertida, pero a veces lo encuentro llamado a mi papi de un nombre extraño…algo con suicida y mi papi también le responde—soltó una risita, supuse que recordando—Me gusta cuando me prepara pan francés y cuando hace chistes.
—Está bien, ese soy yo—Jean se separó de su asiento y se puso en cuclillas frente a Emma, le acarició la cabeza y le dio un abrazo—Gracias, pequeñita.
—De nada, eres un tío genial…aunque bueno, no seas del todo mi tío. Pero aun así te quiero—lo rodeó con sus bracitos y continuó hablando—Mi papá solía decirme que tú y él no se llevaba bien en el colegio porque tú lo molestabas mucho, pero que aún sí eras una persona que apreciaba y sigue apreciando mucho…mi mami también me dijo algo.
—…Emma—detuve el intento de escape de Levi, sin dejar de prestar atención a lo que seguía diciendo mi niña. Esto lo quería escuchar, no es porque ya supiera que iba a decir, solo tenía una vaga idea pero aun así quería escucharlo para poder reírme. Levi seguía intentando salir de mis brazos para ir hacia Emma, pero yo no lo permitía.
—Mami me dijo que tú antes le caías mal, porque tú siempre estabas muy cerca de papi y eso a él no le gustaba— Oh, por Dios. Por fin Levi se rindió y simplemente me codeó con fuerza—Pero dice que ahora ya le caes bien porque de paso también te ocupaste de Armin, porque tampoco le gustaba que tío Armin estuviera muy cerca de papi.
—¿Qué? Yo…Eren…Por el amor de Dios ¡¿Eren?! —Jean comenzó a reír al igual que yo, ganándome una mirada despectiva de parte de mi esposo y una mirada de diversión de parte de Emma. Ah, amaba a esa niña—Ya lo sabes, Eren. Mi amor por ti aún perdura, bastardo suicida.
No podía dejar de reírme, esto era demasiado para mí. Al menos no pare de hacerlo hasta que escuché el susurró bajito, pero no menos peligros, de mi muy enojado esposito. —Deja de reírte.
Solo entonces pude ponerme serio; incluso Jean lo hizo pareciendo entender a la perfección la amenaza grabada en cada sílaba que soltó y se detuvo. Todos lo hicieron.
Si, ese es el poder de mi gatito arisco Levi.
—Bien, a mí me tocó una chica…un tanto obsesiva, bueno al menos así la recuerdo. La aprecio mucho, más que todo esa valentía suya. Es fácil molestarla y en su tiempo me gustaba... Ahora ya no—añadió mirando de soslayo a Armin.
Mikasa se levantó sonriendo con diversión, aunque en sus ojos se podía observar la advertencia. Lo notaba, hablaba por mí y por ella. "Cuida a Armin", eso es lo que pedía y se lo agradecí internamente.
—Recuerdo que Armin, Eren y tu eran inseparables. Y todavía puedo experimentar ese miedo que me recorrió la primera vez que tu hermano y yo nos peleamos en el patio trasero del colegio. Me veías realmente molesta y eso de por si asustaba a cualquiera. Eras y sigues siendo una persona admirable. Valoro mucho esa obsesi…esa necesidad tuya de proteger a las personas que amas. Es asombroso.
Sonrió y extendió los brazos para abrazar a Jean—Gracias, también eres asombroso, a pesar de que a veces eres un total idiota. Supongo que puedo estar tranquila si se trata de ti con quien Armin pase el resto de su vida.
Todos rieron ante el sonrojo severo que atacó el rostro de mi rubio amigo. Pero aun así pudimos escuchar la risita nerviosa que salió de sus labios. Jean, en cambio, parecía estar satisfecho.
Mikasa entonces comenzó a hablar—Mi amigo secreto…mi mejor amigo secreto, porque eso es—sonrió balanceando el regalo entre sus manos—Es una persona…Por Dios, es una persona increíble. Nunca lo he visto rendirse con algo; siempre pasa soltando frases optimistas, hasta a la persona más decaída puede sacarle una sonrisa. Y tiene una determinación que en mi vida he logrado volver a observar. A pesar de que hay veces en los que actúa antes de pensar bien, y hubo muchas veces en los que se vio metido en líos a causa de eso. Nunca he dudado de él. Es simplemente…él y nadie lo cambiará.
Levi apretó mi mano y se levantó dejándome vía libre hacia mi hermana. Hacia Mikasa. Corrí a abrazarla con mis manos extendidas y ella me devolvió el abrazo con vehemencia. Esa era ella, una persona fuerte, libre de cualquier pensamiento malo o cruel. La quería mucho, se lo quería comunicar por medio del abrazo pero entonces sentí sus lágrimas cayendo sobre mi hombro.
—Gracias por ser mi hermanito, Eren—se separó secándose un par de lagrimillas cayendo por su mejilla—Recuerdo el día en el que me dijiste que estabas enamorado. No sabes…lo desgarrador que fue escucharlo, a pesar de que también me sentí muy feliz al saber que fui la primera en saberlo. Pero aun así me dolió mucho, porque tenía miedo. Miedo por ti…de que salieras lastimado y no te volvieras a recuperar. Pero aun así…me siento agradecida, porque puede que hayas sufrido, al igual que Levi pero yo vi un cambio hermoso en ti. Y me sentí feliz de saber que habías encontrado aquello que te hiciera sentir más vivo.
—Gracias Mikasa—la volví a abrazar—Te quiero muchísimo, por todos tus consejos y ese apoyo incondicional que siempre estuviste dispuesta a ofrecerme. Te lo agradezco de todo corazón, hermanita.
Fue a sentarse y enseguida me gire hacia todos, con el regalito para la persona…secreta.
—No sé por dónde comenzar—escuché unas cuantas risitas que pronto callaron como gesto para que continúe—Bueno, mi amigo secreto es una personita…una personita adorable. Tiene un carácter muy fuerte e impetuoso. Puede que a veces parezca demasiado serio cuando en realidad es alguien que valora y aprecia hasta el mínimo detalle de un gesto amigable. Ama con locura el café, enserio, no hay día en el que no lo vea tomando una buena taza de esto. Tiene unos ojos rasgados, hermosos que me dejaron impactado la primera vez que lo vi y tiene unos labios tan…tan besables.
—Por Dios, cállate—lo vi descruzar los brazos, con un leve sonrojo en aquellas aporcelanadas mejillas, se levantó y se dirigió a mí a paso lento—No necesitabas decir tanto.
Levi
Sonreí deslizando ambas bajo sus brazos y apretándolo por la cintura. Negó con la cabeza pareciendo divertirse de esa forma tan suya; como si en realidad tan solo estuviera ofreciendo una de esas sonrisitas a nuestro pequeña broma alterna.
—Uno de los recuerdos que más atesoro…es uno de los más bonitos. Es por eso que no lo diré aquí porque es mío y no quiero que nadie lo escuche.
—Mocoso egoísta—lo escuché murmurar tomando con cuidado el pequeño regalito—Al menos deberías decírmelo a mí.
—Lo haré, pero luego.
—Aun así debes añadir cualquier recuerdo—se quejó en voz baja una Hanji demasiado emocionada.
Todos la apoyaron y no tuve más remedio que hablar.
—Recuerdo aquella vez en la que fuimos al parque de diversiones juntas. Había pasado toda la semana rogándote para que fuéramos ¿recuerdas? —Asintió estrechado los ojos con sospecha—Al final terminaste por ceder, lo que causo que empezara a bailar como un idiota—volvió a asentir, mientras yo soltaba una risa al recordarlo—Ese día me di cuenta de algo importante ¿adivinas que fue?
—No…
—Me di cuenta de que a pesar de aun no ser novios oficiales, tú ya te preocupabas por mí. Esa era una buena señal, o al menos para mí lo era. Ya que casi nunca mostrabas algo más allá de indiferencia hacia mí—me incliné a darle un beso. No les di importancia a los demás, sabía que Levi ya estaba acostumbrado a mis actos amorosos hacia él. Aunque tuvimos que pasar por un proceso muy largo para que no se moleste cada vez que lo besaba en público. Continué poniendo un poco de humor al relato porque para mí así lo era, aunque estoy seguro de que en ese momento casi me da algo por la impresión—Habíamos comprado un par de entradas para la casa del terror, porque siempre había deseado entrar a alguno y superar esos miedos, claro. Levi no lo hizo, porque dijo que le parecía estúpido, así que lo hice solo. En mi vida hubiera pensado que justamente ese día unos ladrones habían entrado dentro, con la excusa de ser unos horribles payasos…porque lo eran. Eran tenebrosos, bueno la cuestión es que terminé siendo asaltado junto con unos cinco tipos, incluso tuve la grata experiencia de ser apuntado con un cuchillo muy colorido y gracioso.
—No es divertido, Eren—murmuró Levi con aire pensativo.
—No, no, Levi. Eso me lo dijiste luego…Bueno por suerte unos encargados de la casa parecieron extrañarse al ver que no salíamos por lo que entraron a inspeccionar. Y en mi opinión fueron demasiado exagerados ya que entraron con todo tipo de armas, eso no significa que no esté agradecido. Pero asustaron a los pobres payasos. Al final salí un tanto en trance, porque aún no podía creer que me hubieran asaltado. Porque ¿Quién carajos es asaltado por payasos? Maldición, había sido todo demasiado raro. Y cuando salí, sentí como un hombrecito tachado de frío y gruñón me abrazaba; con demasiada fuerza.
Recordé ese momento con el simple y llano deseo de volver a sentir sus brazos rodeándome con energía y fuerza.
— ¿…Levi?
—Eres un descerebrado, ¿Por qué mierda justamente esa estúpida casa? ¿Por qué no simplemente te subiste a los putos caballos o a la maldita rueda de la fortuna? ¿Por qué eres tan tonto?... Eres un estúpido.
Reí queriendo devolver el abrazo, aunque apenas rocé su espalda, se separó bruscamente y me miró enfadado. Por lo que me vi en la obligación de calmarlo.
—Está bien. Tan solo fueron payasos ¿sabes? Nada con lo que un tipo universitario con miedo a la oscuridad no pueda…No, no, no—me giré hacia él con una sonrisa, de esas que sabía que lo descolocaban—Ya no tengo miedo a la oscuridad, ahora son los payasos. ¿Qué tal si la próxima vez vamos a un circo?
—No es divertido, Eren.
Había muchos recuerdos que tenía atesorados tan solo para mí, y otros miles de recuerdos que estaba dispuesto a compartir con las personas quienes formaban gran parte de mi vida. Pero esto debían saberlo, solo Levi decidía que tipos de experiencias o recuerdos tristes guardar. No yo, por el simple hecho de que si fuera yo quien lo hiciera, los guardaría todos, por más dolorosos que sean.
Mi esposo era una persona que pensaba firmemente en que el pasado no es más que solo eso…el pasado. Y nosotros sabremos qué es lo más importante recoger y que debemos obligadamente desechar.
Un gran error es arruinar el presente recordando un pasado que ya no tiene futuro.
Tan solo eso.
Así que si él puso todo de sí para cerrar esas heridas entreabiertas. Yo lo único que tenía que hacer era esperar pacientemente a que terminaran de cicatrizar.
—También…—me detuve un rato, viéndolo, gozando de esa hermosa vista frente a mí, deleitándome con esos labios que ya conozco y embriagándome de esa presencia enloquecedora: Mi Levi—Quiero agradecerte. Por aguatarme por tanto tiempo. Por tenerme paciencia y también por cada una de tus reprimendas. Gracias por tranquilizarme, por ser el orden en mi vida. Gracias por aceptarme tal y como soy, por no intentar cambiarme y por permitirme luchar por las llaves de tu corazón, a pesar de que apenas era un mocoso impulsivo y corrías el riesgo de ser lastimado—no apartaba su mirada de mí y claramente mis ojos tan solo le pertenecían e él en esos momentos. Lo atraje más hacia mi cuerpo, dejando que sus brazos se enreden aún más en mi pelo y mis labios casi toquen los suyos—Gracias por ser mi mejor amigo, mi compañero de vida, mi novio y mi amante…Gracias simplemente por ser quien eres, por ser único y ser perfectamente imperfecto para un tipo como yo. Gracias por darme tantos años de tu vida, por darme esa oportunidad de saber que se siente tener una familia. Gracias…gracias por amarme.
Me faltaron palabras para expresarme, aun quería agradecerle por muchas otras cosas más. Pequeños detallitos que de seguro en esos momentos el paso por alto pero para mí lo fueron todo.
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Un feliz año nuevo a todos :333
Antes que nada…
ChibiGoreItaly y Wkesh las amo con todo el kokoro. Muchisisimas gracias a ambas por dejar review :´333
Wkesh asdfghjsdds Ah, rayos no tengo palabras(?) Me dejaste impactada xD No, enserio. No sabes el shock en el que estuve cuando leí tu review, fue como asdfghjkasdsd Oh, God. ¿En serio esto es para el fic? No lo creí, sigo sin asimilarlo(?) xD Me lo leí como mil veces, y aun no podía creerlo. Tus palabras me hicieron sentir tan feliz, tanto como para correr por toda la casa y mostrarle a toda la familia el review. Ok no XD Este tipo de reviews son los que mantiene a una viva. Y te lo agradezco de todo corazón, linda. Muchisisimas gracias por cada una de tus palabras. Besoos ~
:333 Espero que este año todo lo que no se cumplió el año anterior, se cumpla(?) xD
Adiooouuus ~
Enlly
