HOLA, HOLA! PERDÓN POR EL RETRASO, SÉ QUE NO HE PUBLICADO EN SEMANA Y ALGO Y ES QUE ESTAS SON MIS PRIMERAS VACACIONES DESDE HACE DOS AÑOS Y PUES COMO DICE ESTE CAPITULO, ESTO NO ES FÁCIL. QUIERO COMPENSARLOS Y DECIDÍ QUE QUERÍA QUE EL CAPITULO FUESE LARGO, ESPERO QUE LES GUSTE Y DE ANTE MANO DISCULPEN SI HAY ERRORES O PARTES QUE NO SE ENTIENDE, LO MALO DE HACER UN CAPITULO LARGO ES QUE A VECES ES DIFÍCIL EDITARLO. MUCHAS GRACIAS A TODAS LAS QUE ME DEJARON UN REVIEW POR EL CAPITULO PASADO, ME MOTIVAN A CONTINUAR.


Capítulo 3: "Esto no es tan fácil"

Viernes. El último día de clase, la antesala para la noche más esperada de la semana, el adiós a los profesores, el adiós al uniforme y el día en que si eres un profesor un tanto enojado con la vida podías ir a las Tres Escobas y emborracharte hasta el siguiente día. Por supuesto, esto no iba a pasar. Lo que sí iba a pasar era que tanto como Hermione Granger y Severus Snape iban a despertar para su primer día de clases. Por así decirlo.

La alarma sonó a las 7:00 am en punto, aunque Severus estaba despierto desde las 5:30. Le había costado volver a dormirse por lo que se lo pasó pensando en su pequeño problema con la despedida de soltera de la Srta. Johnson y como escapar de esa fiesta. Al no encontrar respuesta alguna se levantó de la cama y fue al baño para mojarse la cara. Miró su melena rizada y revuelta en el espejo. Se veía como una jungla. No tenía ganas de lidiar con el cepillo por ahora.

Tomó las prendas que estaban sobre una silla y con magia se quitó la ropa. No se percató que estaba delante del espejo. Granger tenía un cuerpo curioso, si era la palabra apropiada. Sus melados ojos recorrían las pieles albas y tersas como si de un bosque se tratase; a pesar de ser menuda, las colinas de su cuerpo eran notorias, en especial las partes del sur y del norte. Un fuerte sonrojo tiñó de carmesí sus mejillas y se apartó del espejo. Esto era extraño. Por lo general, el jamás se avergonzaba ante el cuerpo de una mujer y mucho menos tenia pudor ante su desnudez. Eso había sido una reacción inconsciente.

Hermione terminó de lavarse la cabeza y envolvió su cabello y su cuerpo con una bata negra que había encontrado. Se había concentrado totalmente en tocar únicamente el cuerpo de su profesor de la cintura para arriba y olvidar por completo el resto. La joven tenía grabada en su mente una advertencia: No tocar ni mirar. Cuando había estado enjabonando la parte superior se dio cuenta de que el profesor tenía un pecho duro, su contextura era delgada y no tenía un cuerpo marcado por músculos grandes, en realidad era como el cuerpo fibroso de un atleta.

Se lavó los dientes, secó su cabello, aplicó un poco de crema que había encontrado en su cara, cuello y codos; y por supuesto, no podría olvidar usar una loción que estaba sobre su mesita de noche que olía a menta y sándalo. Olía a hombre, pensó fugazmente. Descartó aquel pensamiento mientras aplicaba la loción sobre sus ropas negras que se había puesto con magia.

El negro cabello cepilló, suaves y simples rizos formó entre sus dedos los cuales se deshicieron en menos de un batir de sus pestañas. Al parecer no habría rizos alborotados hoy, Snape era lacio y no había forma de cambiarlo. Transformó un pedazo de papel en una cinta negra y se ató el cabello con ella dejando un par de mechones para enmarcar aquel rostro agrio y pálido.

Severus estaba luchando con todas sus fuerzas tratando de abrochar el sujetador de algodón blanco. Él sabía muy bien cómo funcionaban esas horribles cosas, pero su experiencia había sido quitarlos, jamás ponerlos. Los brazos le dolían ya de estar tanto tiempo doblados y sus torpes dedos no le permitían poner el broche. Cansado, optó por ponerse la blusa, después de todo qué tan importante es usar un sujetador. Abrochó su blusa, subió su falda, se puso las medias y los zapatos, ajustó su corbata y se miró frente al espejo. Tal vez hubiese sido buena idea usar el sujetador después de todo… Esperaba que nadie lo notase si usaba capa. Se veía ridículo, toda su autoestima estaba por los suelos después de que notó la altura de la falda y como las medias enmarcaban sus piernas.

Aún había tiempo, ambos ya había alistado los materiales para sus clases, habían repasado una y otra vez lo que tenían que hacer, en especial Severus. Pero ahora, solo faltaba una cosa que hacer.

—Esto no es tan difícil, Hermione. Esto no es difícil. — Se dijo a si misma mirando el inodoro blanco frente a ella.

— Es solo ir al baño, como siempre lo has hecho...— Snape tomó un poco de papel higiénico y empezó a limpiar la superficie de la taza del baño.

— Solo que parada.

—Solo que sentado.

Era la última cosa que ambos tenían que hacer antes de salir de sus habitaciones para ir a las clases. Y si no lo hacían, lo más probable era que necesitaran que cambiarse de ropa interior más tarde.

¡Solo era ir al baño!

Snape tomó aire y se levantó la falda escolar torpemente para a continuación bajarse las bragas blancas de algodón. Esto no era tan complicado hasta ahora. Se dio la vuelta y se sentó sobre la fría superficie. Dejó un siseo escapar de sus labios rosados y no pudo evitar notar como si estuviera sentado sobre unas tibias almohadas. Sintió que se hundía. Se estaba deslizando dentro del inodoro. Literalmente, se estaba cayendo dentro. Que humillante. Tal vez no debió levantar esa tapa que servía de protección. Se levantó, la bajo y volvió a sentarse. Mucho mejor.

Eso había sido torpe, muy torpe y vergonzoso. Se relajó poco a poco hasta que escuchó el sonido entrecortado de gotas cayendo. Qué alivio.

Hermione bajó la cremallera de su pantalón al igual que los boxers un poco. Aquel órgano extraño de su escondite salió. Decidió no mirar, aun no sé sentía preparada para explorar su nuevo cuerpo y esperaba que Snape pensara igual que ella. Preocupada miró su reflejo en el agua y decidió que se tomaría unos minutos.

"Debes sostenerlo cuidadosamente y apuntar, no lo muevas o terminarás salpicando todo".

¿Qué más da?, pensó. Aquella espada agarró y con miedo apuntó, un suspiró soltó y poco a poco se relajó, estando ya en su concentración solo oyó el sonido liquido de aquel chorro amarillo cayendo al vacío.

— Ok, ok, estoy bien.

Sintió que esa cosa se alargaba y el miedo dejo paso libre al alivio y al placer. Nunca se había sentido tan agradecida de usar un sanitario. Cuando hubo terminado, abrió los ojos solo para ver el pequeño desastre que había dejado en las orillas y en el suelo, pero para ser el primer intento no estaba tan mal.

Snape estaba subiéndose las bragas de algodón blanco cuando sintió que algo escurría por sus piernas. Asqueroso. Había olvidado el papel higiénico. Generalmente, él no lo usaba, con una sacudida bastaba. Se sentía extraño, el suave pedazo de papel había descendido a una zona delicada y prohibida del cuerpo de Hermione. Cuando volviese a su cuerpo recordaría limpiar antes y lavarse bien la boca después de satisfacer a sus amantes.

Hermione limpió las últimas gotas que colgaban vacilantes, se sentía avergonzada. No es que nunca antes hubiese visto un miembro varonil, había visto dibujos en libros de anatomía y convivir con dos hombres durante un año en una tienda pequeña compartiendo el baño hacía imposible que esos momentos no se dieran; sin embargo no esperaba que su primera interacción directa fuese yendo al baño.

—¡Hermione! ¡Ya vamos! — Ginny tocó la puerta exactamente diez minutos antes de las 8. Severus ni se molestó en abrir ya que la pelirroja entró como un torbellino a su habitación.

—Buenos días, Weasley… Ginny. Buenos días, Ginny — Saludó dándole la espalda, fingiendo que ponía un libro en su maletín.

—¿Ya te sientes de mejor humor? Recuerda que hoy es nuestra noche. ¡Ya te quiero ver con ese vestido negro! Hablé con Angelina ayer y dice que nos esperara a las del castillo al frente del restaurante de siempre, ahí nos reuniremos con Fleur, Katie, Alice y otras chicas más y luego nos iremos a festejar como se debe — Dijo mirándose en el espejo de Hermione, retocando un poco su maquillaje casi imperceptible — Por cierto, ¿Cómo es posible que aún no estés lista? El desayuno ya va a ser servido.

—Ya estoy listo, lista — Se corrigió. Involuntariamente su ceño se frunció.

—Claro que no. No te has maquillado, ni siquiera te has peinado y ¿Estás usando sujetador? —Snape no pudo evitar que el sonrojo típico de Hermione volviera a teñir sus mejillas. Tendría que aprender a controlar eso. — Eso pensé. Ven aquí, te voy a arreglar.

Snape se sintió violado. Usado, manoseado, maltratado y violado. Ginevra Weasley podía ser cruel si quería. Había atacado su cara con una cosa con pinzas que se presionaba en sus pestañas para rizarlas, había usado un pincel negro para hacerle líneas sobre los parpados, había empolvado su cara así como también usado ese endemoniado lápiz labial. Se había internado en ese nido de pájaros que tenía en la cabeza y lo había atado en una trenza gordita y despeinada que le daba un toque muy juvenil. Y para terminar le había puesto el sujetador… Había perdido su autoestima al verse en falda, ahora había perdido su dignidad cuando Ginny tocó lo que ahora eran sus pechos para acomodarlos dentro del brazier. ¡¿Qué más le iban a quitar, por Merlín?! ¡¿Su orgullo?!


—¿Qué clase tenemos ahora? — Preguntó a la pelirroja después de terminarse su café. Harry habia notado ese pequeño detalle. Conocía muy bien a Hermione, ella era de las personas que gustaban de cosas dulces a la hora de comer, así que verla rechazar el zumo de naranja por un café y reemplazar su tostada por un croissant era algo que cambiaba a su rutina. Su simple y predecible rutina.

—Alguien se levantó algo olvidadiza esta mañana — Dijo Ginny terminándose el yogur.

—Mione, tú jamás te olvidarías de eso, es más, eres la que siempre nos los recuerdas. Ten. — Ronald le tendió una tostada con mermelada que ella recibió con incomodidad, no le gustaba el dulce.

—Pero si lo preguntas, Herms, tenemos Cuidado de Criatura.

—Oh, cierto, ¿Terminaste el ensayo? — Preguntó Ron — ¿Me lo prestas? Me faltan unas líneas para terminarlo.

—No — Respondió Snape fríamente poniendo los ojos en blanco y mirando en dirección a la mesa de los profesores buscando a su cuerpo. Dio un respingo cuando sintió como el pelirrojo se acercaba a él y lo abrazaba llenándolo de mimos y suplicas.

—Anda, Mione, dime que sí. Tú sabes que me esforcé, solo necesito unas cinco líneas, por favor, por favor, por favor.

Severus se quedó tieso. ¿Acaso Weasley estaba tocándolo? ¡¿A él?! ¿Acaso Weasley quería seguir viviendo? Porque si quería, debía retirar sus brazos de fideo antes de que él se los arrancara para usarlos como bastones. Snape se removió incómodamente entre los brazos de Ron y trató de sacarse de ellos. Ron solo rio, a veces su Mione podía ponerse algo gruñona, pero todo se le quitaba con un beso. Agachó la cabeza y juntó sus labios para darle un beso a la castaña quien giró la cara gusto a tiempo rechazando el beso y soltándose de inmediato.

—¡¿Qué tienes, Weasley?! ¡Estás loco! Vuelve a tocarme y te daré un…— El salón se quedó en silencio. Todos miraban a la mesa de los Gryffindor, sobre todo a la pareja. Snape tenía tomado a Ron por la corbata y este estaba inclinado sobre ella con expresión de pánico. Sus amigos estaban en shock y no se atrevían moverse. Hermione se levantò de la mesa de profesores al igual que Minerva. Esto estaba mal.

—O… o te daré un golpecito… aquí — Terminó dándole un pequeño golpecito en su mejilla. Lo soltó, le acomodó la corbata y volvió a su desayuno esperando que la tierra lo tragase. Hermione se cubrió la cara con las manos y quiso correr hasta Ron y asegurarse de que estaba bien antes de ir y golpear a Severus.

—Herms, esto no es divertido —Regañó Harry — Pídele disculpas a Ron.

—… Perdón.

—Sabes, Hermione, si no quieres que sea cariñoso solo dilo, no actúes como una loca — Se levantó de la mesa y se fue seguido por Harry.

—Espero que esto sea una faceta, Herms — Dijo Ginny mientras también se levantaba para irse a clases, a Snape no le quedó de otra que seguirla. Ella no estaba molesta, Snape sabía leer muy bien a las personas, pero sería preferible no decir nada por ahora.

Severus caminó junto a Ginny detrás de Ron y Harry que conversaban con Neville. Mientras se dirigían a clases, Ginny notó que había varias miradas dirigidas a su amiga castaña. No creía que fuese la trenza recién hecha ya que muchas veces ella iba a clases así, tampoco sería la falda aunque no evitó mirar disimuladamente atrás para ver si se le había manchado o estaba levantada. Mientras tanto, Severus tenía sus propios problemas como para prestarle atención a esas miradas. ¡Su sujetador le apretaba!

Por Merlín, Morgana y Circe, esto era una tortura. ¿Por qué las mujeres tenían que usar esto? Sentía como la parte de abajo se le clavaba en las costillas, le picaba y las tiras le incomodaban los hombros. Solo quería quitárselo ya. Sus manos subieron instintivamente hacia sus pechos para acomodarse el sujetador y en el mejor de los casos, quitárselo. Por fin pudo tomar a través del uniforme la parte de la base del sujetador, debajo de las copas, y lo levantó sintiendo inmediatamente ardor al despegar la tela apretada de su piel, luego picor y por último alivio.

Ginny entendió el porqué de las miradas. Su amiga estaba haciendo un espectáculo en medio del viaducto.

—¡Herms! ¡Por Merlín! ¿Qué crees que haces? — Exclamó a la vez que tomaba las manos de la castaña para detenerla, el aro del sujetador se volvió a clavar en sus costillas.

—Esta endemoniada cosa me aprieta, me pica y me la voy a quitar — Respondió soltándose del agarre de Ginny.

Harry y Ron se detuvieron al notar que las jóvenes no las seguían. Vieron al otro lado del viaducto a la pelirroja y a la castaña peleando por algo que solo ellas sabrían que era.

— ¡Hey! ¿Todo bien? — Preguntó Ron levantando un brazo como señal para que lo notaran.

— Sí, ya los alcanzamos, adelántense. Los chicos dieron por sentado eso y siguieron su camino hasta los exteriores del castillo cerca al bosque.

— Quiero quitármelo, no lo soporto.

— Pues tendrás que hacerlo, ¿acaso quieres que todos notes que no traes nada? Yo sé que es incómodo, no hay nada más delicioso que quitárselo, pero hasta que acabes las clases no podrás.

— ¿Por qué? ¿Quién fue el idiota que inventó esto?

— No lo sé, pero al menos ayuda a que nos vean a los ojos y no a otro lado, así que deja de quejarte y vamos rápido, hoy estás rara.

La clase de Cuidado de Criaturas no fue mejor. Por alguna razón hacia más calor de lo usual y eso sumado a que en serio sentía que en cualquier momento iba a terminar con un pulmón perforado, solo provocaron que el mal humor de Snape aumentara y se escapara por los poros del cuerpo de la chica Granger. No solo Ginny lo notó, también el profesor y los alumnos cercanos a ella ya que cada vez que trataba de tocar a su animal designado este le gruñía. Hermione nunca había sido mala con los animales, ellos la amaban, pero esta vez parecía que estuvieran a punto de atacarla en cuanto se girara.

A Hermione, en cambio, no le iba tan mal. Su primera clase del día era con los inocentes y asustadizos niños de primer año quienes le tenían tanto miedo al profesor que no les importaba que hiciese o dijese algo fuera de lo común.

Hermione se sentía nerviosa, pero supo controlar muy bien sus nervios aunque a veces no podía evitar jugar con su coleta. Les entregó el examen a los niños quienes inmediatamente se pusieron a responder, así que lo único que se escuchaba era el rasgar de las plumas y la respiración de todos en el aula. Fue una suerte para Hermione que el pequeño grupo de Slytherin y Hufflepuff de hoy se demoraran toda la hora para resolver el examen que no estaba muy difícil en realidad.

Ginny acompañaba a Hermione (Snape) al baño de mujeres del estadio de Quidditch. Uno de los animales de Hagrid la había atacado por cargarlo de la manera equivocada. Ahora la chica le estaba limpiando unos rasguños en sus codos y limpiándole el cabello.

— Los animales me odian.

— Es raro, es como si te desconocieran, ellos suelen adorarte, el que te atacó ha trabajado contigo por tres clases.

— Pues, parece que olvido nuestra relación.

— Tienes suerte de que no fue nada grave, solo fue algo superficial y con este tónico parecerá que nunca pasó nada, siempre lo usamos cuando nos lastimamos en los entrenamientos y podrás usar ese sexy vestido para esta noche. — Anunció terminando de aplicarle la medicina. Snape se removió incómodo. ¿Usar vestido? ¿Él? ¿Qué no era suficiente con obligarle a usar falda?

— Hablando de eso, me estuve sintiendo algo mal y creo que mejor no voy — Dijo fingiendo la voz baja y la más amable que podía. Ginny enarcó una ceja y luego soltó una carcajada.

—Sí no te conociera tan bien, Herms, diría que no quieres ir. Pero has estado hablando de esto durante el último mes, sin mencionar que nos ofrecimos a organizarle la despedida y que me arrastraste por cada tienda hasta que encontramos el vestido perfecto. Vamos, no seas aguafiestas.

¿Ella había organizado la despedida? ¿Ella había demorado un mes en buscar un vestido? ¡Estaba más ansiosa que la misma novia! ¿Hace cuánto que Granger no salía?

—Vamos, tenemos clase con Snape y recuerda que luego de clases nos alistaremos para salir.

Lo había olvidado completamente, hoy tenia clases con los de último año, Ravenclaw y Gryffindor. Al menos se aseguraría que Granger no había lastimado su cuerpo aún. Pero también quería decir que Granger estaría simulando ser él delante de los alumnos de último año y sobre todo, delante del grupito de Potter. Este no podía empeorar.


Suspiró. Estaba un poco demasiado nerviosa, estaba a punto de entrar a un aula de clases repleta de alumnos de séptimo año que en su mayoría le odiaba a dictar pociones sin haber preparado clase alguna. Y, para empeorarlo todo, iba a encontrarse con su cuerpo habitado ahora por el profesor que se suponía debía dictar esa clase y no ella. Debió tomarse otra taza de café en el desayuno.

¿Qué le dijo Snape? No ser amable, no tener paciencia, no sonreír, no ayudar, no hablar; solo entrar por la puerta tratando de intimidar, decir "Buenos días, hoy habrá examen" y repetirlos. Simple, fácil, pan comido, con los ojos cerrados, lo haría hasta dormida. Entonces, ¿por qué le temblaban las piernas?

Sonó la campana anunciando el cambio de clases. Era hora de trabajar... ¡Ella nunca había trabajado! No profesionalmente al menos.

¡Concéntrate, Herms!

Giró el picaporte y la puerta se abrió. Los alumnos ya estaban en sus puestos. La ruidosa aula se silenció totalmente en cuanto la puerta golpeó la pared. Miraban al frente y no se atrevían a voltear por temor a toparse cara a cara con el temido murciélago de las mazmorras.

— Buenos días, alumnos. Hoy tendrán...

Apenas pudo dar dos pasos cuando sintió que algo tiraba del él. Se detuvo y notó que su capa estaba atorada entre las bisagras de la puerta. ¡Ay no!

— Hoy... Hoy tendremos, tendrán, tendrán un examen sobre las últimas dos clases, así que... — Continuo hablando mientras trataba de liberar la tela negra de su prisión — Saquen... Solo sus... Plumas... Y... Guarden todo.

Logró liberarse. Bien. Todo iba bien.

Severus ocultaba su rostro entre sus manos. Granger iba a arruinar su imagen. Levantó la mirada para ver a su yo repartiendo los exámenes con magia. ¿ESTABA USANDO UNA CINTA EN EL CABELLO? ¿QUÉ SE PUSO EN LA CARA? ¿ACASO ESTABA POSANDO?

Recibió el suyo y se dispuso a "resolverlo". Si ella iba a arruinar su imagen, él iba a arruinar sus notas.

Hermione se sentó en el escritorio en silencio entrelazando los dedos y usándolos como un soporte para su barbilla. Otra vez a esperar. La primera clase no fue tan mala, había estado revisando unos ensayos, subiendo algunos puntos en ellos ya que estaban bien, no perfectos, pero bien; pero ahora ya no tenía nada que hacer más que ver a sus compañeros resolver un examen que ella haría muy fácilmente en tres minutos.

Miró en dirección de Snape, más bien, en dirección a su cuerpo que era controlado por Snape. Se había peinado y vestido correctamente, no creí que Snape fuese capaz de eso, de seguro fue Ginny. Suspiró aliviada al saber que su amiga siempre estaría ahí para asegurarse de que no cometiera una locura. Al mismo tiempo se preocupó por Snape. Había olvidado por completo lo de la despedida de soltera de Angelina y él tendría que ir por ella. Esto iba a salir mal, lo presentía, y no quería arruinarle la fiesta a su amiga. Instintivamente se llevó la mano a su coleta como si jugará con ella. Alguna que otra risilla se escuchó pero fue callada rápidamente.

Volvió a mirar en dirección a Snape quien lo miraba fijamente con sus maleados ojos asesinos y murmurando entre dientes algo como "Deja de hacer eso". Hermione bajó su mano y volvió a sentarse derecha. Snape estaba enojado, y aun estando en su cuerpo podía formar esa mueca de desagrado eterno en su rostro.

"Ya verás, Granger. Me estás arruinando la vida y mi imagen delante de mis alumnos, a ver si sigues peinándote tu odioso cabello cuando repruebes este examen".

¿Acaso había hecho lo que creía? ¿Estaba leyendo la mente de Snape? No sabía que podía hacer eso antes, esto era nuevo. ¿Qué estaba haciendo Snape?

¿Cuáles son los ingredientes para la poción de Wiggenweld?

No, no, no, no, esa no era la respuesta, estaba respondiendo mal a propósito. Tenía que parar. Ahora

— ¡Ay!

Los alumnos levantaron la vista en dirección a la causante del ruido que no era otra que Hermione Granger que se agarraba la cabeza, como si le hubiesen dado un golpe muy fuerte.

"Granger, salga de mi cabeza".

—¿Todo bien, Srta. Granger?

— Sí, profesor.

—Bien. Todos vuelvan a sus exámenes.

¿Qué había pasado? ¿Acaso podía leer las mentes ahora? Tal vez estar en el cuerpo de Snape venía con beneficios además de la altura.

"Por supuesto que tiene beneficios, Granger. Ahora deje de jugar con la Legeremancia antes de que termine destruyendo mi mente".

"Profesor Snape, ¿puede escucharme?"

"Por supuesto que puedo, estás pensando en mi mente, estás conectado conmigo".

"Pero yo no sé Legeremancia, señor".

"No sorprende, pero recuerde que usted está ahora en mi cuerpo y posee mis habilidades también. Supongo que como no sabe controlarlas del todo, la conexión entre nosotros se hace más fuerte, pero ahora salga de mi cabeza ya que me está provocando dolor".

"Lo haré cuando deje de arruinar mis notas".

"¡Adiós!"

Hermione perdió la conexión con Snape. Había sido una experiencia extraña. Se preguntó si tendría otras habilidades que Snape tenía, tal vez sería útil aprovecharlas.

—¿Quiénes ya terminaron? —Se puede decir que tal vez el 99% del salón levantó la mano, todos excepto Hermione (Snape). Algunos se rieron, que la sabelotodo Gryffindor no pudiese terminar un examen era algo que no se veía todos los días, en especial en uno de pociones. —Bueno, los que acabaron entreguen.

Los alumnos fueron uno por uno al escritorio del profesor a dejar sus exámenes, Snape se aseguró de escribir la respuesta más absurda y larga que se le vino a la mente antes de ir a dejar su examen. Que Granger se divirtiera corrigiendo eso.

—Bueno, alumnos, hicieron el examen más rápido de lo que esperaba. ¿Estuvo tan fácil? —No hubo respuesta alguna — Mmmm... Bueno, ¿qué tal una ronda de preguntas extras? Para subir algunos puntos — Dijo después de darle una leída rápida a las respuestas escritas por sus compañeros de clase. Después de todo, con tantos beneficios que se tenían al tener acceso al registro de notas sería un crimen no usarlos.

Algunos alumnos asintieron tímidamente ya que no estaban fiados de las intenciones de Snape, es más, jamás pensaron que él quisiese subir puntos. Alguien debió haberle echado algo a su desayuno esa mañana porque estaba demasiado raro.

Snape se estaba jalando los cabellos, eso no podía estar pasando. ¡Granger iba a regalar puntos! A él no le gustaba dar puntos y mucho menos regalarlos esos niñatos hormonados debían ganárselo. Él podría responder todas las preguntas para que no subiera puntos a nadie, pero se las ganaría Granger. No podía hacer nada por ahora.

— ¿Cómo se llama la poción que cura los envenenamientos? — Todo el salón levantó la mano esperando ser elegido, todos excepto Snape.

¡¿ES EN SERIO?! ¡¿CÓMO SE LE OCURRE PREGUNTAR ESO?!

— Antídoto para venenos comunes

— Correcto, un punto para Ravenclaw. ¿Cómo se llama el ingrediente principal de la poción embellecedora?

—El bubotuberculo.

— Correcto, un punto para Gryffindor.

—¡Es suficiente! ¡¿Cómo puedes hacer ese tipo de preguntas?! Estás insultando a su inteligencia, estás regalando puntos en mi clase.

Todos se quedaron en silencio. Hermione Granger lo había hecho otra vez, estaba convirtiéndose en el centro de atención de todo Hogwarts con tanta ira en tan pequeño cuerpo.

—Srta. Granger, ¿querría por favor quedarse después de clases? — Todos los alumnos levantaron la vista en dirección al profesor de pociones. ¿Acaso había dicho "por favor"? Esto debía ser una broma, ya era extraño y un tanto tenebroso ver a Snape más amable y sonriente de vez en cuando, pero que dijera "por favor" era llevar ese cambio a un nivel nuevo. Debían estar soñando, no había otra explicación.

—Por supuesto, señor. — Al tocar el timbre, el aula se vació dejando solos a la pareja. Snape se aseguró de que la puerta estuviese bien cerrada, no quería que nadie viese a la castaña gritarle a su cuerpo.

—¡¿Qué demonios traes en la cabeza?! ¡En mi cabeza! Te di una orden, Granger, una simple orden. No hacer el ridículo y acabas de arruinar mi imagen de años en segundos.

—Lo lamento, yo… —Snape volvió a regañarla, el profesor bajó la mirada esperando que el regaño termine.

—No, señorita, estamos juntos en esto y no puedes cambiar mi vida por completo. Debiste avisarme de tu pequeña fiesta, Granger. No sabía que hacer ayer cuando me enteré. Fue muy desconsiderado de tu parte. — Regaño esperando que Hermione siguiera con la mirada caída para poder acomodarse el sujetador sin que ella lo notase.

— Lo sé y lo siento. Yo lo olvidé. Pasaron muchas cosas en tan poco tiempo y olvide algo que...

—Que estuviste hablando por meses, ya lo sé, tus niñatos amigos me lo dijeron — Hermione levantó la mirada y le dio un manotazo a su propia mano para que Snape parara de tocarse, tocarla.

— No hagas eso, la gente mira. Ya me disculpe, ¿sí? Ahora tienes que hacerme un favor y debes ir.

— Ah no, eso sí que no, jovencita. No pienso ir a una despedida de soltera para que hombres semidesnudos muevan su pelvis en mi cara. Así que aborta esa idea. — Respondió enojado, su ceño se frunció y Hermione observó como esa mueca de amargura invadía su rostro conquistándolo por completo, aunque a diferencia de Snape, ella se ponía roja y sus cachetes se inflaban un poco. Ye entendía porque sus amigos no la tomaban en serio cuando se enojaba hasta que ya era demasiado tarde.

— Por favor, Snape, llevo organizando esto con las chicas desde hace un mes, no puedo fallarle a Angelina. La reservación del bar está a mi nombre, no podrían entrar sin mí. Te divertirás.

Lo último lo dijo porque en fin, necesitaba aliviar un poco la noticia para Snape. Pero se notaba de antemano que el señor no iría.

—No iré, fin de la conversación y no trates de convencerme. Ahora yo tengo problemas serios como el hecho de que estas siendo amable con mis alumnos y les subes puntos o como que te pares posando como si fuese una pasarela. ¿Qué te dije acerca de la forma de caminar?

— Sin contonear las caderas, ya lo sé, prometo no volverlo a hacer pero, por favor, tienes que ir esta noche. Las chicas te cuidaran. Solo debes estar sentado, la que debe divertirse es Angelina principalmente y se sentirá mal si no voy. Por favor.

—No... ¡Ay!

"Por favor, Snape, debes ir, si no me quedare en tu mente hasta que enloquezcas. Recuerda que ahora estás en mi cuerpo y yo no tengo la resistencia que tú tienes con la Oclumancia".

— ¡Sal de mi cabeza ahora! ¡Me duele! — Gritó agarrándose la cabeza con ambas manos. Se sentía mareado como si su cabeza fuese un tambor y ahora estuvieran tocándolo.

"Tiene que ir, prométame que irá y me detendré".

—No... ¡Pare! ¡Por favor!

"No hasta qué acepte"

A Hermione también le dolía, sentía que se desmayaría en cualquier momento, pero no iba a rendirse tan fácilmente. Finalmente, Snape dijo las palabras que tanto quería oír.

—De acuerdo, de acuerdo, lo consideraré pero detente. — Severus cayó sobre sus rodillas cuando finalmente Hermione salió de su cabeza. Eso había dolido.

— Nos veremos después de clases, necesito ayudarte a prepararte para la noche. Y también darte indicaciones de lo que debes hacer.

—Me las pagarás, Granger— Dijo antes de cerrar con un portazo. Hermione se masajeo el puente de la nariz hasta el momento en que se sintió incomoda por ser muy grande. Tendría que encontrar la forma de obligarlo a ir.


Hermione miraba a Snape sentado en su cama con los brazos cruzados. Estaba enojado. Tenía el ceño fruncido y el labio inferior sobresalía de forma tierna en señal de puchero. En realidad se veía muy tierna como para tomar en serio su enojo. ¿En serio se veía así a diario? Eso explicaba porque a veces no la tomaban en serio hasta que ya era muy tarde.

—Tienes que ir.

—No.

—Irás.

—¡No!

Hermione puso los ojos en blanco y se cubrió el rostro con una mano en señal de cansancio. Su nariz ganchuda seguía incomodándola. En serio, a veces se preguntaba como Snape no la encontraba molesta. El hombre alto sujetó el colgador de madera que tenía un vestido negro entallado y corto. Hermione lo había comprado hace dos semanas en una tienda muggle y desde que lo vio en el escaparate supo que ese era el vestido correcto para esa noche. Por supuesto, no contaba con este "pequeño" inconveniente que arruinaría por completo la primera de las dos noches más esperadas en el mes.

—Le prometí que iría y sabes tan bien como yo que ni Ginny ni Luna permitirán que me pierda esto.

—Ni siquiera conozco a esa chica así que no me importa que tengas un compromiso hasta con la mismísima Reina, no iré. — Fueron sus palabras finales antes de levantarse, darse la vuelta y meterse al baño a encerrarse.

—No puedes quedarte toda la noche encerrado ahí.

—Claro que puedo, Granger, y lo hare.

—Recuerda que es mi cuerpo el que ira, no el tuyo. Así que yo decido que harás y adonde iras. Espere mucho por esa fiesta y no me la perderé. Así no vaya, tú iras — Aclaró — Así que prepárate para una sesión de belleza de emergencia y más vale que no hagas ruido si no quieres que me descubran aquí.

—No lo hare, no me harás nada. Tal vez no sea mi cuerpo, pero puedo decidir sobre él —Snape no iba a abrir la puerta, no por un buen rato ya que tenía las manos ocupadas con las tijeras como para quitarle la llave a la puerta.

Despídete del nido de pájaros que llevas en la cabeza, Granger.

Snape corto todo lo que pudo del largo cabello rizado de Hermione pero al hacerlo sin desenredarlo quedó totalmente desigual aunque tampoco era como si le importará, después de todo no era su cuerpo. A ver si Granger seguía insistiendo después de ver su cabeza.

— Snape, ábreme o abriré yo.

No recibió respuesta por lo que abrió con un "Alohomora" y revelarse ante una Hermione con un mal corte de cabello. De sus manos colgaba una tijera y alrededor de sus pies yacían los rizos castaños ya sin vida.

—¿Qué hiciste? ¿Qué me hiciste? ¿Esto es una venganza por lo de la cinta de cabello? — La destrozada Gryffindor se arrodillo junto a lo que quedaba de su cabello y lo recogió con cuidado tratando de contener las lágrimas

— Es solo cabello, crecerá.

— Eres un ser humano despreciable, eres cruel y egoísta. Por eso todos en el castillo te odian y no te toleran, se supone que estamos en esto juntos.

—¿Yo egoísta? Tú eres la que me obliga a ir a una fiesta con personas que no conozco sin importarte mi opinión.

—Yo…Yo… Yo —Hermione se levantó del suelo y acorraló a Snape en su alcoba. —Quiero golpearte. —Hermione no podía controlar aquel instinto y no pudo evitar que su mano se formara en un puño que estaba listo para golpear a la pared evadiendo su cara. Snape abrió los ojos cual búho, estaba en un estado de shock temblando y con los ojos húmedos, los sentimientos de Granger estaba saliendo de su cuerpo. Hermione se dio cuenta de lo que hizo y se apartó rápidamente cubriendo su boca con sus manos —Oh, por Merlín, lo siento, lo siento, perdón. Yo no quiso hacer eso… Solo sentí que… que yo… perdón.

Hermione abrazó a su cuerpo y le acarició el cabello tratando de calmarse a sí misma. Snape se quedó muy quieto esperando que el momento pasara. Esto no era incomodo, pero no le gustaba del todo. Los sentimientos de Granger seguían saliendo de sí como lagrimas saladas que se perdían en sus mejillas.

—Déjame arreglar ese desastre —Tomó las tijeras que Snape había dejado en el lavabo y se dispuso a cortar lo mejor posible su cabello. Severus miraba atentamente como Hermione le cortaba lo mejor que podía con sus hábiles dedos. Más cabello caía al suelo y en cierta forma, al ver su rostro cambiado debido al nuevo corte, Snape pudo entender porque le había dolido tanto a Granger que le hubiese cortado su larga cabellera.

Cuando terminó, Hermione guardó las tijeras y limpió el cabello en el suelo con magia. El corte había quedado bien. Tenía los mechones más largos adelante y el resto más pequeño atrás hasta que se le podía ver el cuello. Lo había visto en alguna revista muggle y le gustó. Le quedaba bien. Y sus rizos se notaban mucho más; tal vez no había sido mala idea. Pasó el cepillo por su cabellera, Snape sintió una corriente eléctrica cuando sus dedos largos tocaban su cuello expuesto. Le gustaba, era una sensación extraña y ajena s él, pero le gustaba la cercanía de Granger.

— ¿Cómo me veo? — Preguntó al profesor. Severus posó su mirada en su reflejo.

— Nada mal — Snape pasó las manos por su actual cabello castaño. Si se veía bien. — Lamento lo de su cabello, no debí hacer eso. No fue la forma.

—No puedo creer que el profesor Snape me esté pidiendo disculpas. — Dijo con una sonrisa jocosa en la cara pálida — Sin embargo tiene razón, es solo cabello. Crecerá.

En la habitación se instaló un silencio muy cómodo entre ellos. Hermione aun no había quitado sus manos de los hombros de Snape y este aún no se levantaba, solo se miraban a los ojos a través del espejo. Snape notó que estaba sonrojado, tal vez eran los instintos del cuerpo de Granger que aún no podía controlar como lo era el sonrojo expresivo de sus sentimientos. Hermione sintió como una sensación cálida en el corazón y no pudo evitar sonreírle.

—Continuemos, debemos depilarte.

A Snape no le gustaba esa idea, no le gustaba para nada.

— Muy bien, puede que esto te queme un poco — Hermione empezó a esparcir la cera tibia sobre la piel sensible de sus axilas. Snape empezó a gritar, esto era una tortura

—Ya no quiero, ya no quiero. Por favor, detente.

—No puedes usar el vestido si no te depilas ahí. Es un sacrificio que todas las mujeres hacen.

—Yo no soy mujer... Esto quema. ¿No es más fácil usar un hechizo depilador? — Preguntó aguantando el hormigueo doloroso que se sentía en los brazos por la posición.

—Pues sí, pero eso lo uso para cuando no sale todo, además así queda mejor— En realidad estaba mintiendo. Ella usaba hechizo depilador ya que había descubierto el beneficio indoloro de usarlo, solo quería vengarse de Snape — Ok, sacaré uno a la cuenta de tres. Trata de no gritar. Uno, dos, tres.

Snape no gritó, a él le arrancaron el grito a la fuerza. Hermione presionaba su mano en la parte afectada y aplicó una loción que calmó un poco el ardor

—No fue tan malo, ahora falta el otro

—¿Otro? No, no, ya no quiero — Pidió con los ojos húmedos

— Hagamos esto de una vez, aún me faltan las cejas y revisar las piernas. — Snape iba a llorar. Estúpida Granger. Estúpida cera. Estúpida fiesta.

Snape de dejó caer sobre la cama totalmente adolorido. Nunca le había ardido tanto el cuerpo. Fue una suerte que Hermione tuvieras muchas de esas lociones calmantes en su baño. Hablando de ella, ¿qué estaba haciendo?

— Ponte esto y luego podrás ponerte el vestido.

Snape levantó la vista. Hermione sostenía entre sus manos lencería negra. No. Ni en sueños. Suficiente tenía con usar ropa interior de algodón blanco de mujer como para aumentarle eso.

—¿No prefieres que vaya así? Se ve bonito.— Se reincorporó un poco sobre el colchón tratando de exhibir la ropa que usaba en ese momento que consistía en una camiseta de tirantes blanca y unos shorts de dormir rojos, por supuesto no traía sujetador.

—En primer lugar, esa es parte de mi pijama. Segundo, no creo que ni Angelina ni Ginny tomen bien que vaya así. Anda, ve a cambiarte.

Severus tomó las prendas y se metió al baño a regañadientes. Se desnudó y se vistió con la lencería negra. Se sentía extraño. Generalmente a él le gustaban ese tipo de prendas, no en él, por supuesto, pero si en brujas que gustaban de su compañía. Salió del baño y fue a verse en el espejo de cuerpo entero mientras Hermione buscaba el vestido.

No se veía nada mal. La ropa tenía encaje en el sujetador, pero era muy decente para sr lencería. Esperaba que Hermione lo hubiese adaptado para que su comodidad. Hermione tenía un buen cuerpo: Caderas anchas, cintura pequeña, no era voluminosa en la parte superior, tenía un rostro bonito con facciones delicadas y piernas largas que en tacones serían provocadoras. Puso sus manos en las caderas y se apreció de pies a cabeza, de esquina a esquina, de abajo a arriba. Ella era bonita. Él era bonito, si fuese hombre voltearía a verla.

Un momento... ¡Él es hombre! ¡¿EN QUE ESTABA PENSANDO?! Estaba hablando de Granger, la insufrible sabelotodo Granger, la ratona de biblioteca. Tenía que dejar de pensar así. Hermione le pasó el vestido entallado y negro.

—¿Y el resto? — Hermione puso los ojos en blanco y solo le tendió la prenda.

—Bien, te ayudo a ponértelo. — Hermione le ayudó con el vestido, se aseguró de que le entrara correctamente. Le gustaba mucho como le quedaba, aunque tal vez no servía de nada si Snape no sabia lucirlo.

— Me siento ridículo. Me siento extraño. Hace solo 36 horas tenía mi autoestima por los cielos y ahora estoy atrapado en un vestido apretado con el cual se me ve tu patético culo blanco y para terminar, no solo visto como mujer sino que además estoy perfumado, peinado, rasurado y depilado.

— Eso me recuerda que no te he maquillado. Ponte los tacones, por favor — Le tendió un par de color azul exageradamente altos para Snape. Su pie no cabría en eso... Aunque no era su pie, era el pie de Granger.

— Bien, solo me falta ponerme el letrero de "Follame" y estaré listo para salir.

—Yo no creo qué te quejes cuando ves a mujeres vestidas así. ¿Por qué ahora es diferente?

— Porque ahora soy yo el que está vestido así y conozco a los hombres, muéstrales un par de piernas y te seguirán hasta que puedan tocarlas. — Se quejó olvidando el hecho de que él había sido alguna vez uno de sus hombres en sus años mozos cuando salía a buscar a mujeres y al igual que muchos otros, les había silbado.

— Tal vez eso te sirva de lección y le tengas más respeto a una mujer que use tacones y vestido un viernes por la noche.

— Yo siempre les he tenido respeto, son los otros hombres los que me preocupan. Si escucho un solo comentario o silbido hacia mi persona, Granger, prometo que no me haré responsable de aquel malnacido que termine en la morgue— Hermione puso un prendedor en su cabello y lo acomodó para verse a sí misma.

—Me gusta, a ver date una vuelta, quiero ver cómo me queda por atrás.

Snape puso los ojos en blanco y torpemente dio una vuelta en su lugar con las manos en puño y las piernas temblando.

—Perfecto. Bien, ahora es momento del maquillaje — Hermione abrió uno de los cajones de abajo de su ropero de dónde sacó estuches de maquillaje.

— Ah no, eso no. Yo soy un macho, pecho peludo, lomo de plata, un alfa, no me voy a maquillar.

— Pues estas en el cuerpo de un chica que quiere lucir espectacular esta noche así que tendrás que maquillarte.

— Granger, no se atreva, Granger. ¿Qué es eso que sostiene? ¡¿Rojo?! No sé atreva a ponerme lápiz labial. ¿Qué es eso? ¡A los ojos no! ¡A los ojos no!


—¿Dónde estarán? Se supone que debemos encontrarnos aquí?

— Las voy a llamar. Herms, deja de jalarte el vestido, lo vas a romper... ¿Aló? ¿Angelina? ¿Dónde están?

La joven pelirroja se alejó unos pasos mientras se pegaba el celular al oído. Dejo a Snape junto a Luna, Hannah, Fleur, las Parvati y otras chicas más que el profesor no recordaba el nombre. Todas iban con vestidos cortos y pegados al cuerpo acompañados de bolsos de mano y tacones altos. Snape tenía serios problemas para caminar, sus tacones azules lo hacían tambalearse y se preguntaba si Hermione en serio podía caminar con eso o era que los había escogido para él a propósito. Dio pequeños pasitos para llegar hasta la chica más cercana que era la muchacha Lovegood que vestía de violeta esa noche. Se bajó un poco más el vestido ya que sentía que todo el mundo le miraba las bragas.

— Ese vestido te queda muy bonito, Mione. Me gusta...

—¡QUE RICAS PIERNAS! — Luna fue interrumpida por unos gritos y chiflidos de otro lado de la calle y era que unos hombres estaban parados gritándole a las chicas.

— Ignórenlos, chicas — Pidió Fleur posando sus brazos sobre los hombros de la otra rubia y la castaña —Ce sont des idiots.

—Trae ese vestidito aquí, amor. — Les lanzaban besos, más silbidos y más frases estúpidas de los típicos hombres mirones. Snape notó la sombra de incomodidad que se habían posado sobre la cabeza de cada una de las chicas. Los hombres en serio podían ser unos idiotas.

—Tú, amor, la castaña. ¿Por qué no vienes a hacernos compañía? — Gritó alguien que tenía la intención de cruzar la calle y acercarse al grupito.

— Vámonos, Herms. Allá están Angelina y las demás. — Efectivamente, Fleur Weasley tenía razón, Angelina Johnson venía acompañada de Katie Bell, Alice Spinnet y otras 6 chicas que Snape tampoco pudo identificar. El primer grupo avanzó hasta las recién llegadas para saludar hasta que Severus escuchó que de nuevo lo llamaban.

— Que lindo trasero, castaña.

Suficiente, esa fue la gota que colmó el vaso. Fleur sintió como Hermione se soltaba de su agarre y con bolso en mano se iba a enfrentar al hombre que les pisaba los talones.

—¡Ven aquí y dímelo en la cara, imbécil! Te crees muy machito, ¿no? Solo espera que te ponga las manos encima y pateare tu trasero tan fuerte que no te sentaras en lo quede de tu vida. — Hermione se paró cara a cara ante el hombre abriendo los brazos y sacando pecho como si fuese un gallo. Las mujeres tras ella la miraban atónitas creyendo que se había vuelto loca.

—Cálmate, gatita, o te ayudaré a hacerlo — Dijo el hombre tocando el mentón de la castaña. Snape le lanzó un Petrificus al hombre y luego le propinó un golpe en la nariz tumbándolo al suelo seguido por una patada en la entrepierna. Luego escuchó los aplausos de sus ex alumnas y los comentarios crueles de los amigos del joven tirado en el suelo.

—Prefiero hacerlo sola, gracias. Y la próxima vez que intentes acosar a una chica, asegúrate de proteger lo que será tu descendencia. — Severus volvió al grupo de chicas que la recibieron como a una diosa. —Eso es, eso es iniciar la noche. Vamos chicas, la primera ronda corre por mi cuenta.


REVIEWS?

ESPERO QUE LO DISFRUTARAN, BESOS!