Capítulo 3
"'Declaración y Petición'"
Y al culminar el momento de albricias entre los congregados y los presidentes de las compañías por haber firmado el acuerdo; petra solo viró el rostro, queriendo que Levi no observara la angustia reflejada en sus esmeraldas.
Con formalidad, cada miembro del comité fue desalojando la sala de reuniones, quedando desolados de nueva cuenta. Levi quien al verla mostrar una gran indiferencia a su presencia, con pasos dubitativos caminó hacia donde ella se encontraba.
Apoyó su mano diestra en el hombro de petra, quien dio un respingo ante tal acción y solo lanzó una mirada hacia sus espaldas, queriendo asimilar las acciones del francés.
-"Petra…"- Murmuró Levi con formalidad, su voz no parecía estar llena de resentimiento, no transmitía el cariño que el hindú buscaba en sus vocablos…No transmitía nada.
-"Qué es lo que quiere señor…"- Contestó con el mismo tono de voz, solo que éste si transmitía un odio profundo.
-"Voltea…quiero ver tu rostro"- Respondió cambiando su tono de voz a uno más quedo y grácil.
Levi trató de girar el cuerpo de la chica, más esta no cedía. Hasta que volvió a intentarlo ponerlo frente suyo, con mucha delicadeza y hundiendo su mirar en las bellas orbes. Y muy a su pesar, petra quedó fascinada con los grises; parecía hundirse en las dulces profundidades de sus ojos. Y sin darse cuenta, Levi dio unos cuantos pasos, eran lánguidos y morosos; todo con el objetivo de acorralar entre su cuerpo y la pared.
La pelirroja sintió el muro de concreto pegar con su torso, y en ese instante el mayor se acercó lo suficiente a su rostro; aspirando a recibir el perdón de su amante con el néctar de sus labios. Ella entre abrió los labios, y guardó bajo sus párpados aquel par de esmeraldas; el francés imitó la acción de su amante y depositó en los labios sonrosados de la chica un tierno beso.
Y al sentir esa falta de oxígeno, ambos se vieron obligados a despegar sus labios; Petra añorando el dulce sabor de los labios franceses, esperanzado mientras Levi, solo se mantenía con una sonrisa embustera, haciéndole creer que aún quedaba algo entre los dos…pero Levi era cruel al terminar una relación con sus amantes…Al día subsiguiente quizás sería más vil.
… … … … … …
Un nuevo día daba comienzo y con ello, una secuencia de situaciones exasperadas, atiborras de odio y de gran pasmo, otras tantas resultaban ridículas y exageradas; y aún así el francés tenía que atender tales situaciones pero sin saber que ocurrirían.
Lo primera que vino a la lista al iniciar su jornada laboral fue un intento de la bella asistente por arreglar sus diferencias a pesar de aquel beso nocturno; y en sí a Levi ya no le interesaba en absoluto lo referente a la pelirroja y solo había optado fundir sus labios con los de ella por simple diversión.
-"Levi, necesito hablar contigo"- Dijo asomando su rostro por la puerta de la oficina del francés.
-"¿Acaso no tienes educación? Antes de entrar toca la maldita puerta, que no está de adorno"- Profirió enfadado, mientras clavaba su mirada llena de odio en los ojos esmeralda.
-"Lo siento…Pero necesito hablar…"- Exclamó ella mientras se infiltraba poco a poco por la puerta.
-"Si estas aquí es para trabajar no para que vengas a resolver tus asuntos personales…"- Prorrumpió Levi aún más fastidiado por la impertinencia, pues no estaba dispuesto a hablar con ella respecto a su 'relación'…Sencillamente porque ya no sentía nada, ni siquiera una ligera atracción.
-"¡Levi, escúchame! ¡Solo te pido unos minutos! ¡¿Acaso ni eso eres capaz de otorgarme?!"- Vociferó exaltada, para ese entonces ya se encontraba dentro de la oficina y había puesto la puerta bajo seguro. Y las palabras que había emitido causaron un efecto lleno de ira en el francés.
-"¡Mi tiempo es muy valioso! ¡Pero si lo que quieres es hablar de tu patética situación, está bien! ¡Con gusto me mofaré de tus desgracias!"- Contestó entre gritos, mientras se levantaba del asiento donde descansaba y se dirigía a donde petra con pasos sumisos.
-"¡Ya basta! ¡Quiero que sepas que me alegra que hayas aceptado el contrato que el Señor Eren proponía, por otro lado, estoy harta como puedes besarme y luego regresar a tu pésimo humor. Ya te lo había dicho y lo vuelvo a repetir: te odio por ser tan egoísta, mezquino y soberbio! ¡Pero yo te soporto, por que te amo y quiero estar contigo!"-Clamó con una furia arrolladora; sus puños y dientes oprimía como manera de canalizar el ataque de ira que corría por todo su cuerpo.
Levi solo le escuchaba, con cada palabra que le injuriaba incrementaba más su enojo sabía que todo el discurso de la joven era nada más que un drama, para ver si de ese modo llegaba a sentirse culpable y cambiara su actitud pero no caería en ese estúpido juego.
-"¿Y que quieres que haga? ¿Qué te pida una disculpa? ¿Acaso creías que con tu sermoncito se me iba a ablandar el corazón e iba a pedirte que no te alejaras de mí? ¿Eh? ¡Contéstame!"- Vociferó crispado el de cabellos negros, caminando por lo largo y ancho de la oficina, mientras la joven solo le observaba anonadada.
-"No te estoy pidiendo ninguna de esas cosas…"- Contestó quedamente, con la mirada puesta en el suelo.
-"Pues déjame decirte algo… ¡No te soporto! ¡No me importa lo que sientas por mi! Y algo más…¡Estás despedida!"- Vociferó el mayor, y a tales palabras reveladoras la pelirroja optó por quedarse petrificada, las fuertes palabras que expresaban un sentimiento distinto al que ella sentía le provocaban una gran decepción y de sus ojos parecían asomarse unas cuantas lágrimas.
-"¡No mezcle su odio hacia mi con el trabajo! ¡Usted mismo lo haz dicho, son asuntos diferentes!"- Contestó entre sollozos, sintiendo una gran impotencia recorrer su cuerpo...Ahora todo estaba claro, Levi solo le había utilizado para el bien de su persona y ella creyendo que vivía en un sueño de amor...
-"¡Cállate! ¡Yo soy el jefe y si yo digo que estás despedida, lo estás! ¡Así que lárgate!"- Clamó en contestación el francés, chasqueando los dedos más en ese instante la joven giró sobre sus talones, empapada de lágrimas…Ya había sido suficiente…Solo quería desahogar sus emociones en absoluta desolación.
El francés escuchó la puerta cerrarse, así que regresó a su asiento y acomodó sus manos tras la cerviz, mientras recargaba su cuerpo en el respaldo de la silla ejecutiva. Sus ojos los mantuvo cerrados, buscando la forma de aminorar su furia...Definitivamente ese no había sido su mejor día.
.
.
Y lo que restaba del día, se vio sumergido en tanta labor que no podía dejar para otro momento, más en ese instante su intercomunicador captó su atención, suponía que debía ser urgente así que presionó el botón rojo y se dispuso a escuchar lo que Hanji, su nueva secretaria quería hacerle saber.
-"Señor Rivaille, el Señor Eren solicita verlo"- Dijo la dama de cabello castaño oscuro con un tono muy respetuoso.
-"Sí, sí hazlo pasar"- Contestó hastiado el francés, así que dejó a medias todo el trabajo que tenía para entregar en ese día y con una pila de pensamientos e injurias hacia quien le perturbaban la mente, esperó en la comodidad de su oficina el arribo del alemán.
Y tan solo unos instantes pasaron frente a sus ojos, pues urgentemente unos golpeteos se escuchaban tras de la puerta, y la suposiciones de la visita eran más que obvias.
-"Entra…"- Contestó ante el llamado a la puerta, mientras sus grises observaban los objetos en su escritorio.
Y el alemán, al escuchar la voz de Levi, presuroso entró al territorio de éste, solo con el fin de discutir algunos asuntos y ver como las cosas andaban entre su socio y la pelirroja. Y una vez estando a la vista de Levi, quien con una seña le indicó tomar asiento; se dispuso a tomar cartas en el asunto.
-"Cuando iba entrando al edificio vi a tu pelirroja amante sumamente frustrada"- Comentó el con el fin de hacer enojar al francés, pero éste al oírlo proferir tales vocablos, se limitó a mantener indiferencia -"Rivaille… ¿Qué sucede?"- Cuestionó el chico de ojos turquesas con mucha curiosidad, especulaba de lo que los 'amantes' se traían entre manos pero no estaba seguro de sus suposiciones, lo mejor era saber de boca del implicado, la realidad.
-"Esa pelirroja ya no es mi amante…No es nada…¡Que se vaya al diablo!"- Sus primeras palabras eran quedas, carentes de sentimiento más la última frase la vociferó con una gran furia irrumpiéndolo que provocó en el mas joven un sobresalto.
-"Tranquilo…Tranquilo…No te exaltes…Ya pasará…"- Aconsejó Eren con serenidad, buscando las palabras exactas para apaciguar las emociones de su socio parisino, más sus tentativas empeoraban su situación.
-"¡Cállate! ¡No necesito tus estúpidos consejos! ¡Todos me tienen harto!"- Clamaba a gritos, con una neurosis exagerada, su voz resultaba ser incomoda y cada locución de sus labios estaba colmada de agravios.
-"¡Rivaille, deja de gritar! ¡Cállate!"- Y a su vez, el joven Eren se incorporaba a la guerrilla de gritos, causando un escándalo en la oficina y a las afueras de la misma, algunos curiosos trabajadores se miraban unos a los otros y se alzaban de hombros.
Y entre tanto tumulto de exclamaciones sin sentido, Eren terminó por desesperarse por lo tozudo que llegaba a ser el mayor, pues a pesar de que le pedía que bajara la voz, Levi parecía hacer lo contrario y como 'premio' a su actitud, Eren estrelló – nuevamente - su puño en la faz del de cabellos oscuros; quien un tanto mareado por la agresión cayo de espaldas en el suelo no obstante Eren se acercó a Levi y por la camisola le levantó para encarar sus rostros y con un fulgor de sus orbes le hizo saber:
-"¡Mira histérico, vine aquí para arreglar detalles e invitarte a cenar y tú solo te has dedicado a gritar como un maldito desquiciado!-"Vociferó el alemán sin dejar de quitar la vista del rostro de Levi, quien inmutable y silencioso le escuchaba, y al culminar su comentario; se dispuso a refutarle.
-"Está bien…Ya, estoy tranquilo…Ahora puedes llevarme a cenar a donde hayas planeado"- Y con toda esa serenidad, Levi profirió su aprobación a donde el chico de piel canela y cabellera castaña le invitaba. Parecía que la neurosis del francés se dominaba con algo más poderoso, y el elemento perfecto para subyugarlo era Eren.
Y después de todo el griterío, expectaciones y un drama de oficina, ambos líderes de sus respectivas compañías, desalojaron en primer instancia la oficina y luego el edificio y así, fueron a tomar una tentempié en uno de los restaurantes más famosos de Berlín.
… … … … … …
Al llegar al restaurante, Levi contempló el decorado exquisito que le hacía recordar su patria, por esos pintorescos ornamentos que tanta remembranza le traían a la mente.
Eren por su parte pedía al mozo del lugar, que le indicara su reservación y antes de que el galo y el ario emprendieran marcha a sus lugares, Eren murmuró sensualmente en el oído de su futuro 'esposo', una frase que en ese momento, Levi no pudo asimilar y encontrarle coherencia alguna.
-"Levi, si algo imprevisto llegara a suceder…Solo sígueme la corriente"- Y después de tal murmullo, Levi frunció el entrecejo, extrañado por esos vocablos y con la mirada inquisidora se digno a observar al menor, quien solo sonrió y le tomó de la mano, eso también tomó por sorpresa al mas bajo, y no objetó por tal acción.
Los que se congregaron para ir a comer ese día, fueron testigos de algo insólito, pues el simple hecho de ver a dos grandes dirigentes del mundo de los negocios y relacionados de manera sentimental era una noticia que debía divulgarse por todos los medios viables, pero el incauto de Levi no contaba con eso.
Y después de que la pareja se pavoneara por los lugares con el propósito de llegar a su mesa, siendo examinados escrupulosamente por todos los interesados en esa relación; finalmente tomaron asiento y el mozo entregó el menú, y un tanto asombrado se alejó.
-"¿Por qué me tomaste de la mano?"- Preguntó Levi pasmado, queriendo encontrar tras los ojos turquesas de su compañero, todas esas respuestas.
-"Se supone que si tu y yo nos vamos a casar, eso implica que eres mi novio y por lo tanto tengo derecho a tomarte de la mano"- Respondió pacíficamente el alemán, era una respuestas muy obvia y si Levi lo sabía ¿Por qué rayos se alarmaba?
-"Espera un momento…Eso de casarnos es solo un trato, no tienes por que tomarte las cosas tan enserio…"- Profirió el parisino como réplica, sintiéndose indignado por todas esas acciones de Eren para con sí.
-"Hay Levi…Cuando entenderás que el que no enseña, no vende"- Y con esa sencilla frase, trató de despejar de manera indirecta todas esas fluctuaciones que se originaban en el cerebro de su socio. Y Levi al oírle, levantó una ceja aún sin deducir.
-"¿Qué estas tratando de decirme?"- Prorrumpió entrecerrando los ojos, pero Eren solo se resignaba a observarle de reojo, inmutable.
-"Nada, luego te darás cuenta…"- Contestó con una sonrisa socarrona asomándose en sus labios, y antes de que el francés objetara, en ese instante apareció el camarero y para pedir con toda naturalidad y cortesía la orden.
… … … … … …
Pasaron en el restaurante una velada encantadora parecía que una nueva amistad se estaba forjando a pesar de que a ojos de otros era un amor que no se podía encubrir. Acompañados de una iluminación tenue, un tango de fondo cuya melodía les embriaga y unas copas de vino tinto que cerraron con broche de oro la recepción. Y en esos instantes en que convivieron con temple, no hubo ninguna clase de altercado que ya era costumbre entre ellos, pues Eren sabía perfectamente que a sus alrededores estaban personalidades desconocidas pero que bien podía manejar y era mejor dar una buena imagen.
En ese entonces, recordó que debía llevar a cabo el plan; lo que suponía ser el plan perfecto pero los nervios era más fuertes, no tenía ni la más remota idea de cómo llevaría a cabo tal acción a pesar de que lo ensayó repetidas ocasiones con su compañera de trabajo y hermanastra sobreprotectora, Mikasa quien a pesar desde un principio no le agradaba la idea de la supuesta boda se dispuso a ayudarlo.
Levi frunció el ceño al denotar la actitud del mocoso que de un momento a otro se vio algo nervioso, pausada y quedamente preguntó:
-"Eren… ¿Te sientes bien?"-
Más el aludido solo se limitó a asentir con la cabeza, lo cual lo extrañó más y antes de agregar otro comentario, el alemán levantó la mirada y sus bellas turquesas se enfocaron en contemplar el semblante parisino, mientras su mano diestra buscaba la de su acompañante para sujetarla y palpar la tersa y nívea piel.
Levi se quedó aún más anonadado por esa reciente conducta de Eren, quien para ese entonces ya sostenía con la mano izquierda por debajo de la mesa, un pequeño orfebre de terciopelo oscuro.
-"Levi...Yo quiero…"- Prorrumpió con un hilo de voz, sintiendo por su cuerpo recorrer una descarga eléctrica muy a pesar de que lo que hacía era una total y mera actuación.
El de cabellera oscura arqueó una de sus cejuelas, como expresión de no entender lo que su socio trataba de decirle, más se contuvo a interrumpirlo, pues también empezó a sentir un extraño golpeteo dentro de si.
Para ese entonces, Eren dejó ver ante todos aquella cajita de felpa siendo el centro de atención; los que habían ido con la vana idea de cenar aquella noche, estaban al tanto de cada palabra que el joven empresario emitía de sus labios. Y segundos después, consiguió abrir el susodicho orfebre, que dejó ver en todo su esplendor el brillo de un hermoso y costoso anillo con dos alas cruzadas incrustadas de diamantes entre blanco y negro
Los congregados ahora se enfocaban en observar el semblante de los 'enamorados' y sobre todo, en aquella pieza de joyería fina, todos suponiendo que era un anillo de compromiso.
-"Levi… ¿Quieres casarte conmigo?"- Y esas fueron las palabras finales, el joven le miró directamente a los ojos, esperando una respuesta.
-"Oh dios mío"- Contestó quedamente el francés, completamente petrificado y sin saber que más decir por la bruma de emociones.
Eren abrió sus ojos como platos al no recibir respuesta positiva alguna mientras los presentes hacían comentarios entre ellos, más solo se escuchaban los bisbiseos. Y aún así, Levi no parecía estar ante la realidad y el alemán parecía estarse cansando de sostener su mano y el orfebre con la argolla, así que sin mas hizo uso de su última herramienta: pisar por debajo de la mesa, el pié del francés.
Y tan solo sentir esa presión en su pié, Levi reprimió el grito que anhelaba clamar, más los ojos inquisidores del castaño le exigían dar la respuesta a su petición. Levi no entendía los gestos que Eren le hacía, si no fue hasta que a su mente acudió la voz del mocoso, recordándole y haciéndole entender todo ese contexto:
-"Levi, si algo imprevisto llegara a suceder…Solo sígueme la corriente"-
Al instante, Levi sonrió dando a entender que ya comprendió el porque de tanto teatro ante la 'declaración y petición', pero antes de dar la respuesta, regresó a Eren aquel golpe que propinó a su pié y en ese entonces, hizo de su sonrisa algo que pareciera demostrar su eterna felicidad, así que con voz clara emitió los vocablos que todos querían escuchar:
-"Sí, Eren…Acepto"-
Y al culminar la frase, el alemán puso en el delgado dedo del parisino, el pulcro anillo de diamantes mientras los presentes ovacionaban a los futuros esposos – por conveniencia – quienes sonrieron hipócritamente y se enfundaron en un abrazo y seguido, un pequeño y sutil roce de labios que en sus mentes resultaba ser la cosa más repugnante del mundo.
Al pasar unos minutos más, la pareja desalojó el restaurante no sin antes pagar la cuenta y dejar algo de propina, y una vez estando ambos solos en el auto del mas joven, sus semblantes se tornaron normales, la sonrisa y el júbilo falsos se había esfumado, e iniciaron otra de sus tantas disputas.
-"¡¿Por qué te tardaste tanto en responderme?!"- Preguntó Eren completamente crispado.
-"Tsk…¡No tienes derecho a gritarme! ¡Es más, no me mencionaste nada acerca de ese plan!"- Repudió Levi haciendo ademanes con las manos.
-"¡Te di una indirecta! ¡Con eso te basta para entenderlo!"- Vociferó mientras buscaba las llaves para poder poner en marcha el automóvil.
-"¡Ya! ¡Cállate! A fin que se cumplió tu cometido, toda esa gente se tragó el cuento de que tú y yo estamos comprometidos ¿no?...Como sea, llévame a mi casa estoy cansado…"- Y una vez dichas esas palabras, Eren obedeció a lo que Levi le pedía, ya mañana verían los otras repercusiones que esa declaración pública les había traído.
.
Continua...
Perdón por la tardanza! Espero haber recompensado ese lapsus…*u* háganmelo saber, se los dedico a ustedes q siguen con esta locura y las q aguanten el humorcito de levi…XP
