CAPITULO III: "En Nueva York"

Los reporteros no abandonaban la trinchera frente a la compañía de teatro Stratford, desde que el anuncio de la inminente boda de Terence Graham se había dado a conocer en el New York Times, poco más de un año ya. El asedio por los molestos cazadores de noticias y chismes se había hecho un hábito natural en él actor.

Después de un largo compromiso con Susanna Marlowe, por fin había tomado el valor de dar el siguiente paso, uno que quería hacer en la mayor discreción si fuera posible solo los novios asistieran al lugar; como era de suponer la señora Marlowe no podía desaprovechar la oportunidad de pavonearse entre sus amistades y familiares. Aprovechando dar a conocer la noticia en una reunión frente al grupo selecto de muy educadas chismosas de la ciudad.

Terry recordaba ese día en el presente a escasas tres semanas de realizarse la boda, mientras esperaba a su madre en la sala de su casa para cenar con ella, aquella fecha en que al recoger el periódico en su nuevo apartamento, las enormes letras remarcadas en negrita anunciaban con toda pomposidad su enlace nupcial con Susanna.

El día había sido agotador y estuvo a punto de desistir de visitar esa noche a su prometida, pero cada vez que no llegaba debía encontrar un justificante creíble para la insoportable y controladora señora Marlowe. Que parecía más que su futura suegra, su futura esposa celosa y obsesiva; enviándole pequeños recordatorios del amor y atención que tenía que profesarle a su hija en su obligado compromiso. Se dirigió con desgano hasta su automóvil pero luego de pensarlo un poco decidió caminar, la noche era fresca y el cielo estaba despejado. Millones de estrellas parecían sonreírle con burla esa noche invitándolo a observarlas. La casa de las Marlowe no quedaba muy lejos del teatro, estaría unos minutos y luego volvería a recoger su vehículo. De esa forma dirigió sus pasos hacia su obscuro destino, poco tiempo después se vio frente a la puerta y suspirando con resignación tocó la puerta.

—Buenos noches, señor Terence —Lo saludó la mucama, amablemente.

—Buenas noches, ¿está la señorita Susanna? —preguntó sintiéndose el mayor de los tontos. Claro que debía estar, a esa hora qué podría andar haciendo en la calle, aunque la realidad era que a ninguna hora se le veía salir y también él internamente deseaba que no estuviera.

—Sí señor, lo está esperando —respondió la mujer, haciéndose a un lado para dejarlo entrar.

—Sí claro, seguro está esperándome —dijo Terence, con sarcasmo.

La mucama rodó los ojos, muchas veces lo había escuchado expresarse de esa manera, aunque en otras ocasiones su semblante era más tosco.

La mujer desde que había llegado a trabajar hacía ya un par de años, se preguntaba qué era lo que unía a ambos jóvenes; ¿amistad? quizás, ¿cariño? con dificultad, pero ¿amor? imposible; al menos no de parte de él que parecía ser custodiado por un ejército de enemigos a punta de sus rifles obligándolo a visitarla.

Terry después de tantos años conocía muy bien el camino tenebroso de la obligación y el deber que lo llevaba a la pequeña sala de la casa. Como todas las noches le pidió a la mucama que no lo acompañara; la mujer se encogió de hombros y siguió su camino hacia la cocina.

A la distancia el castaño pudo escuchar el cuchicheo entre su prometida y la madre, preguntándose si alguna vez descansaría de eso. Con burla sonrió pensando que era un iluso, por lo que mejor decidió continuar con su camino de amargura y repasar internamente unas líneas de la próxima puesta en el teatro, El mercader de Venecia, donde interpretaría a Antonio el mercader, que estrenarían en una semana.

Sin darse cuenta, casi por inercia llegó a la entrada de la sala donde una ruidosa Susanna lo saludó desde su silla.

—¡Terry, qué bueno que ya has venido! —exclamó sonriente y muy efusiva.

—Buenas noches, Susanna —Saludó con la seriedad de siempre—. Señora —Hizo un asentimiento de cabeza como saludo hacia la señora Marlowe.

—Terence —respondió al saludó la mujer, con el mismo entusiasmo del castaño.

—Terry, precisamente estaba pensando en ti —comentó Susanna, con una revista en la mano.

—Ah sí, ¿y eso por qué? —preguntó él, como si fuera lo más descabellado de imaginar.

—Terry, que preguntas las tuyas —respondió Susanna, sin que se borrara de su rostro la sonrisa—. Estábamos viendo con mi madre unos vestidos preciosos de novia y quería mostrártelos para que me des tú opinión. El joven castaño ignoraba que la rubia ya lo había solicitado con mucha antelación.

—Susanna eso es cosa de mujeres, ¿por qué mejor no le preguntas a…tú madre? —respondió el castaño y en sus últimas palabras se podía percibir la doble connotación de molestia.

La señora Marlowe le brindó unas miradas asesinas que hicieron que el castaño le dedicará unas iguales, pero tratando de llevar la vida en paz y armonía intento darle un poco de importancia a las palabras de la joven.

—¿Susy, que no dicen que ver el vestido de novia antes de la boda, ¿es de mala suerte? —preguntó el castaño.

—No puedo creer que tú creas en esas cosas —respondió Susanna, sonriendo divertida.

—Bueno si a ti no te importa supongo que a mí tampoco, quiero decir que si no te incomoda no debiera incomodarme a mí —Rectificó él, al ver la mirada de reproche que inicialmente le había dado Susanna al escuchar sus primeras palabras.

—¡Por supuesto que no!, esos son agüeros de nuestros abuelos —replicó ella, sin darle importancia a las supersticiones que se decían sobre que el novio viera el vestido.

—Susanna, no debieras hacerlo, Terence será mejor que no lo haga —Le pidió seria, la señora Marlowe.

—Tonterías mamá, yo quiero que Terry me ayude a escogerlo, lo más importante es que a él le guste —dijo Susanna, ruborizándose levemente.

—No insistas Susanna, no deberías tomar a la ligera esas cosas —Le advirtió la señora, con una mirada severa.

—Si tú mamá no quiere que lo haga, no lo haré —aclaró Terry, complacido internamente de la insistencia de la señora Marlowe, poco y nada le importaba lo que Susanna usara ese día.

—Ves mamá —Se quejó, la caprichuda joven—, por tú culpa es que Terry no le pone interés a nuestros asuntos.

—Está bien Susana, haz lo que quieras —contestó la malhumorada mujer, con la misma salió de la habitación llevándose a propósito con el hombro al castaño que no se inmutó.

—Perdona a mi madre Terry, hoy está con un poco de mal humor —Se disculpó, la rubia de ojos azules.

—No hay problema —respondió Terry, sin darle importancia. Pensando en que nunca la había visto diferente, en algún momento pensó que a lo mejor no tenía dientes y por eso no sonreía, pero luego descubrió que así era el carácter de ella.

—Ahora si ven, quiero mostrarte los vestidos —dijo Susanna, dirigiendo su vista hacia la revista.

—Sí claro —aceptó Terry, rodando los ojos en señal de fastidio.

—Mira Terry éste es el que más me gusta, ¿a ti qué te parece? —Lo cuestionó ella, emocionada mostrándole el vestido de la revista.

—Si es muy bonito —Fue la simple respuesta del castaño, observándolo a la distancia.

—¡Terry! —Se quejó, la rubia—, te emocionas más cuando insultas a los periodistas en la calle —Le reprochó molesta.

—¿Qué quieres que te diga, Susanna? —cuestionó a la joven, empezando a molestarse.

—Al menos muestra un poco más de emoción —Le reprochó ella, nuevamente.

—Soy un hombre por si no te has dado cuenta —respondió con sarcasmo—, no puedes pedirme que me emocione al ver un vestido, es como si te pidiera que te emociones por un traje que vaya a comprar.

—No sé por qué eres tan frío —Se quejó Susanna, intentando dejar salir lágrimas fingidas.

—Susanna, ¿en verdad vas a hacer todo un drama por un vestido? —La cuestionó con fastidio.

—No, pero al menos podrías fingir que te emociona lo de la boda —respondió ella, herida.

"No puede ser ¿ésta es la vida que me espera?", pensó Terry.

El castaño cerró los ojos y respiró profundamente buscando desde muy dentro, los últimos vestigios de paciencia que le quedaban, para no estallar en cólera y terminar una noche más como tantas otras en los últimos años.

—Escúchame Susy —Intentó suavizar el tono de su voz—, lo de los vestidos es cuestión de mujeres, si quieres una opinión diferente a la de tú madre, con gusto puedo pedirle a la persona encargada del vestuario del teatro que venga a ayudarte —Le brindó una sonrisa fingida y forzada.

—¿Sabes Terry? —Susanna, también dulcificó su tono—, la verdad me gustaría que alguien más me ayudará, ¿sería posible que se lo pidieras a tú madre? —preguntó sin levantar la vista.

—¿A mi madre? —La cuestionó él, con incredulidad. Susanna sabía perfectamente que Eleanor Baker no aprobaba ese matrimonio, y que ella nunca había sido de su agrado y menos sabiendo que chantajeaban a su hijo con lo de la boda por haberle salvado la vida.

—Sí, no crees que sería buen momento para limar asperezas con ella, después de todo muy pronto seremos familia —respondió ella, retorciendo su pañuelo.

—No sé, no puedo asegurarte nada, se lo pediré pero no puedo obligarla —afirmó Terry, inseguro.

—Bueno con eso me conformo, que me digas que se lo pedirás es bastante —Levantó la cabeza para brindarle una sonrisa.

—¿Y cuál es ese vestido que dices que te gusta? —preguntó él, acercándose para ver la revista que tenía en sus piernas la rubia.

—Es éste mira —respondió emocionada, señalando el vestido que entre todos le había gustado.

—Sí, es muy bonito —dijo Terry, observándolo mejor. La primera vez había respondido por darle gusto.

—¿Te quedarás a cenar? —preguntó de pronto cambiando el tema.

—Gracias pero no lo creo, estoy teniendo problemas con unas líneas de mi nuevo personaje, así que pienso ensayar en mi apartamento.

—Cuando quieras podemos hacerlo juntos —Le sugirió, ella.

—Te lo agradezco —respondió él, muy sincero—. Ahora me voy, si te gusta ese vestido puedes pedirlo, o que lo hagan, o no sé, pero avísame para darte el dinero.

—¿Te vas tan pronto? —Lo inquirió ella, con decepción.

—Te dije que quiero ensayar unas líneas que me están costando —Le respondió.

—Qué extraño que el gran Terence Graham, tenga problemas en sus líneas —añadió Susanna, con sarcasmo.

—Soy humano y también tengo malos momentos —respondió él, recalcando lo último.

—Está bien, supongo que hay cosas más importantes que estar conmigo —dijo Susanna, con voz sollozante.

—No —Mintió—, sólo te recuerdo que del éxito de mis líneas tendrás el dinero para el vestido y la boda que quieres —Le respondió Terry, con una sonrisa burlona.

—Es cierto la boda que quiero —replicó ella, con satisfacción dejando el espectáculo de lágrimas que intentaba hacer—. Gracias Terry, yo te aviso lo de los gastos —Le indicó sonriéndole en respuesta al ofrecimiento que el castaño hiciera antes.

—Que tengas buenas noches Susy, me despides de tú madre —dijo Terry, fingiendo sonreír y con un beso en la frente se despidió de la rubia que suspiró al verlo marcharse.

Agradecido de respirar el aire en la calle, luego de la asfixiante visita en casa de Susanna, volvió hasta dónde había dejado su vehículo y así se dirigió hacia su apartamento.

Al subir al quinto nivel donde se encontraba vio el periódico tirado frente a la puerta, lo tomó para leerlo, pues ese día no había llegado a la hora acostumbrada por lo que no tuvo tiempo de hojearlo, abrió la puerta y cuando estaba por entrar extendió las hojas y allí estaba en primera plana el titular:

"TERRENCE GRAHAM, EL SOLTERO MÁS ASEDIADO Y COTIZADO DE NUEVA YORK POR LAS DAMAS CASADERAS, CONTRAERÁ NUPCIAS CON LA SEÑORITA SUSANNA MARLOWE SU PROMETIDA, EL VERANO PRÓXIMO".

En letras pequeñas la fecha 22 de julio marcaba el día.

La furia se apoderó del castaño que tiró al suelo el periódico y azotó la puerta con fuerza al cerrarla. Había sido muy claro con Susanna al pedirle que todo lo concerniente a la boda debía ser con suma discreción, odiaba el acoso de los periodistas que ya de por sí eran insoportables. Si eso se hacía público alborotaría más a los periódicos y no lo dejarían en paz ni un segundo, sería él quién sufriera las consecuencias pero eso era mucho pedirle a las Marlowe. Se frotó el rostro varias veces tratando de calmar su disgusto.

"¿Por qué Susanna era tan superficial?", se cuestionó moviendo la cabeza en señal de negación. "Si tan solo fuera la mitad de comprensiva y humilde de lo que era otra rubia, una pecosa de cabellos rizados y brillante mirada de ojos verdes", pensó con tristeza. No había día en que secretamente dejara de pensar en Candy los últimos seis años. A sus ojos, nadie podía llevar las pecas como ella porque era única, nadie podía ser como su pecosa porque tenía cualidades que ni la misma rebelde sabía que tenía.

Su pecosa rebelde y traviesa, pensó con ensoñación.

No es tú pecosa desde hace mucho tiempo, más del que quisieras! —Se recriminó con molestia.

La voz de Eleanor Baker lo trajo de vuelta al presente, rompiendo la cadena de recuerdos que amenazaban con deprimirlo más, siempre que pensaba en Candy era inevitable sentirse miserable y frustrado.

Una madre siempre intuye los sentimientos de sus hijos y esa no era la excepción en Eleanor, sabía de antemano lo que sufría el corazón de su rebelde castaño, pero nada lo había hecho cambiar de opinión.

"Testarudo y arrogante igual que su padre", pensó Eleanor al ver la melancolía en sus ojos.

—¿Otra vez Terry, hasta cuándo? —preguntó la rubia de ojos azules y mirada dulce.

—No sé de qué hablas —Mintió, él.

—Lo sabes hijo, pero prefieres ignorarme —respondió Eleanor, sentándose a la par de su hijo y levantando su mano para acariciarle el cabello.

—No empieces, Eleanor —Le advirtió dejándose caer en el respaldo del sofá.

—Eso me indica que debo cambiar el tema, porque el señor Terence Granchester se ha molestado por la verdad —dijo ella, muy seria poniéndose de pie para darle la espalda.

—Vamos mamá no vine a pelear contigo, para eso solo debo ir a la casa de Susanna.

—¿Y qué esperas para salir corriendo tras de ella? —Lo picó, Eleanor.

—Por favor, mamá, vine a pasar un rato agradable contigo, no lo eches a perder —Le pidió el castaño, con tranquilidad.

—Está bien Terry, pero siempre has sabido lo que pienso y odio verte con esa expresión de derrota y amargura todo el tiempo —replicó Eleanor, sin volverse a verlo.

—Con eso me confirmas que no asistirás, ¿verdad? —La cuestionó él, poniéndose de pie.

—¡Por supuesto que no! —exclamó más calmada sin bajar la guardia—. Lo siento mucho por ti hijo, pero no seré cómplice de esa tontería ni de las bajezas de esas mujeres.

—Mamá, piensa que aunque no lo quieras, va a ser tu nuera —contestó el castaño, poniendo sus manos sobre los hombros de su madre.

—Terry, nunca te he preguntado esto —Eleanor, ignoró el comentario de su hijo—, está claro que vas a casarte con Susanna, pero ya has pensado en que también tendrá que ser tú mujer —Lo cuestionó volviéndose para verlo a los ojos.

El rostro de Terry palideció en un instante, era una pregunta que no esperaba de parte de ella, si bien era algo que alguna vez en su vida se había tomado un segundo de su tiempo para pensarlo, el largo compromiso le había dado la oportunidad de no darle importancia hasta que llegara el momento. La pregunta llegaba en el momento justo, se sintió aturdido al no saber qué responder o responder con sinceridad lo que vagamente para ese momento había decidido en un inicio como una buena opción para él, ¿qué tanto le podía confiarle a su madre de lo que planeaba?

Después de varios segundos en que el castaño observaba a su madre, ella fue quien rompió el incómodo silencio.

—Ves cariño, las cosas no son tan sencillas como lo piensas, estoy segura que si se tratara de Candy eso no sería un problema para ti —Le sonrió con picardía—, pero siendo Susanna parece que es no es lo mismo ¿o sí? —Lo cuestionó Eleanor, con ironía.

—Mamá no te parece que eso es algo muy personal —Fue lo único que puedo salir de su boca, al sentir el rubor en sus mejillas. Si bien ya no era un jovencito era un tema difícil de tratar y mucho más con su madre. Más si hablaba de la rubia pecosa de esa manera con quien sí lo había soñado muchísimas veces.

—Por favor Terry —Se burló Eleanor, al ver su sonrojo—, no me digas que a tú edad esos temas te avergüenzan y menos cuando se trata de tu futura esposa —Le dijo con sarcasmo.

—Eleanor, te estás pasando —Le recriminó él, tragando con dificultad.

—Terry, todavía estas a tiempo de evitar cometer un grave error del cual te puedes arrepentir el resto de tú vida. No puedes llegar al matrimonio sino sientes amor por tu prometida, llegará el momento en que la desprecies y sientas repulsión de estar con ella —Le recalcó muy seria viéndolo a los ojos.

Nuevamente el castaño se quedó sin palabras, aunque nunca lo admitiera sabía que su madre estaba en lo correcto, Susanna más de una vez le había pedido, ¡no!, suplicado que la besara no en la frente sino en los labios y él siempre se excusaba al decirle que era algo impropio entre los de su clase. Una excusa por demás decirlo de lo más tonta reconocía él. No obstante, de esa forma todo ese tiempo había logrado mantener a raya a su prometida. Ahora la boda estaba a unos cuantos días y después de eso no habría pretexto valedero para cumplir con sus responsabilidades o expresado de mejor forma "deberes y obligaciones" como era todo lo relacionado con Susanna. Hasta las fingidas muestras de amor que le brindara serían por "¿lástima o compasión?", porque entre ellos nada era del corazón, al menos no de su parte. Deseaba fervientemente que sus planes funcionaran de la misma forma en que los había pensado y necesitaba pulir.

—Cuánta duda veo en ti hijo, jamás funcionara ese matrimonio donde no hay amor —Insistía Eleanor.

—Mamá, Susanna me ama —Por fin pudo pronunciar algo más, después de tanta reflexión que nunca lo llevaban hacia alguna solución diferente.

—¿Y tú la amas también? —Lo interrogó.

—Lo que yo sienta no importa, se lo debo a ella —contestó él, desviando la mirada de su madre que parecía escarbarle el alma. Estaba de más esa pregunta, ella sabía que no la amaba, pero él estaba consciente que se lo recalcaba para sacudirlo y hacerlo cambiar de opinión.

—Qué deuda tan grande te ha echado sobre los hombros esa mujer —dijo Eleanor, con desdén la última palabra; a pesar de que ella era una dama noble y generosa la actitud de Susanna sacaba lo peor de ella.

—En unos años quizás… —Terry no pudo continuar la mentira que saldría de su boca o la esperanza de algo que sabía nunca llegaría, porque su madre lo interrumpió.

—En unos años —Terminó la frase. Se volteó para darle la espalda lo que iba a decir era fuerte y prefería ignorar su reacción–, se harán la vida imposible y miserable, terminarán odiándose al punto de desearse la muerte.

—¡Mamá! —Se espantó Terry, las palabras de su madre eran duras, ¿pero ciertas?

—¿Por qué te asustas, Terry? —Se volvió a verlo—, no serán el primero ni el único matrimonio que caiga en eso. Como esa mentira en la que insistes en seguir hay muchas y con resultados que es mejor ni mencionarlos —respondió Eleanor, volvió a darle la espalda y caminó hacia la chimenea, tomó una foto de su hijo cuando apenas era un bebé y con el índice acarició su rostro.

—Tus palabras son muy hirientes —Se quejó Terry, bajando la cabeza.

—Recuerdo que cuando eras muy pequeñito —Sonrió con ternura al contemplar el pequeño rostro de su hijo—, imaginaba como serías de grande —En un instante su rostro se volvió serio y triste al continuar—, ahora que lo eres, quisiera que éste retrato te llevara a esos días en que eras feliz, podía cuidar de ti y protegerte.

Terry sintió una opresión en el pecho al escuchar a su madre, le estaba hablando con el corazón cada palabra que salía de sus labios le estremecía el alma. De nuevo se quedó sin poder responder nada, en su mudo lenguaje le comunicó todo su sentir, estaba en una encrucijada de la cual sabía de antemano que no saldría bien librado. Sea cual fuera la decisión que tomara habrían consecuencias severas a su vida. En ese momento tal como lo decía ella, deseo no haber crecido nunca y haberse quedado en el regazo de su madre abrigado bajo la protección de su amor y cariño.

"¿Por qué todo se vuelve tan complicado al crecer?", se preguntó con tristeza sin poder levantar la cabeza aun.

Eleanor se volvió para observarlo cabizbajo, el dolor de su hijo le lastimaba profundamente como si fuese propio y con ese lenguaje entre ellos pudo adivinar sus pensamientos y le respondió.

—La vida no es complicada Terry, somos nosotros que la hacemos así con nuestros actos y malas decisiones —Caminó hacia el nuevamente y puso sus manos en su rostro para levantarlo y verlo a los ojos.

Terry sintió el calor de su madre en sus manos, su corazón por unos instantes se olvidó de todos sus problemas para disfrutar la caricia y el amor que le brindaba, ese que tanto había necesitado por mucho tiempo en su niñez y juventud. Ahora como adulto pensaba que ya no era necesario, pero allí estaba ella para demostrarle que el cariño y el apoyo de una madre son incondicionales; jamás se es lo suficiente adulto para no necesitarlo. Se dejó llevar por sus sentimientos a flor de piel y extendió sus brazos para abrazarla, todo se sentía diferente cobijado bajo la sombra de ella, la vida misma se podía detener en esos instantes y él sería muy dichoso. Pero el tiempo es inexorable y la vida debía continuar, no supo exactamente cuantos minutos permanecieron en el cálido abrazo, al separarse pudo observar las lágrimas en el bello rostro de su madre y se sintió culpable de ser el causante de ellas.

—Mamá, no quiero que sufras por mí, no llores —Le suplicó él, sacando su pañuelo para limpiar las gotas de amor que rodaban por sus mejillas.

—Es inevitable —dijo Eleanor, sonriéndole con ternura—, las madres siempre lloraremos por nuestros hijos, ya sea de felicidad o de tristeza.

—Está bien lo acepto, solo quiero que llores de felicidad por mis triunfos, no llores por mis problemas yo sabré resolverlos —Le respondió Terry, con más ánimo.

—Eso es lo que más deseo hijo, que triunfes de la mano de tú felicidad —respondió ella, acariciándole el rostro.

—Lo sé —Fue la simple respuesta del castaño.

Ambos sonrieron y después de unos segundos, Eleanor tomó de la mano a su hijo para conducirlo al comedor donde estaba segura ya los esperaba una suculenta cena.

—¿Sabes, Terry? —dijo Eleanor, mientras tomaba asiento ayudada por su hijo—. He estado pensando en hacer un viaje, hace mucho que no tomo unas merecidas vacaciones.

—¿En verdad no piensas asistir? —La cuestionó él incrédulo, hasta ese momento pensaba que sólo eran amenazas de su madre para hacerlo desistir.

—No, ya te dije que no pienso ser partícipe de ese desastre —Le respondió ella, con seriedad—. Pero no hablemos de cosas feas, mejor te cuento mis planes —Le sonrió relajada.

—Está bien mamá, respetaré tú decisión —Aceptó con resignación y tristeza—. ¿Dime entonces cuáles son tus planes?

—Pensarás que estoy demente, pero quiero viajar a Escocia —dijo Eleanor, con emoción.

—¿A Escocia? —Repitió el castaño sorprendido, el tenedor que sostenía en la mano cayó sobre el plato.

—¿Qué pasa, Terry, te has puesto blanco como un papel? —Lo cuestionó ella, preocupada.

—Nada, es sólo que me parece curioso que quieras viajar a Escocia —respondió Terry, con tono nervioso.

—Escocia me trae muchos recuerdos, además fue allí donde nos reconciliamos, ¿lo recuerdas? —Lo cuestionó ella, tomando un sorbo de su copa de vino.

—Claro que lo recuerdo —respondió él, más nervioso, ¿por qué de pronto a su madre se le ocurría ir a Escocia?, pensó—. ¿Y cuándo piensas viajar?

—Aun no lo sé, debo dejar organizados todos mis asuntos además de hablar seriamente con mi director, me debe muchas vacaciones y quiero tomar si no todas, varios meses —dijo Eleanor, muy emocionada.

—Ya veo, así que te irás varios meses —Le recalcó él, con un dejo de tristeza.

—Sí, pero te escribiré, no te prometo que lo haré todos los días porque eso se lo dejo a los enamorados, pero lo haré seguido —replicó ella, guiñándole el ojo.

—Te voy a extrañar mamá, pero si eso te hace feliz desde ya te deseo que tengas muy bien viaje —Le sonrió con cariño.

—Estoy segura que voy a disfrutar como nunca de esas vacaciones, qué te parece si brindamos por eso —Le sugirió levantando su copa de vino.

—Bueno aunque sea con agua —dijo Terry, divertido levantando de la misma forma su copa. Tenía más de cinco años de no beber ningún tipo de bebida alcohólica, era una promesa al aire que le había hecho a una rubia pecosa y la cumpliría por siempre.

—Entonces, ¡Salud! —exclamó Eleanor, sonriendo alegremente.

"Deseo fervientemente, que esa boda jamás se lleve a cabo", pensó Eleanor, al levantar su copa y hacer el brindis.

—Por las mejores vacaciones de tú vida, mamá. ¡Salud! —repitió él, también.

"Si tan solo pudiera huir contigo lejos de ésta condena", fue el pensamiento de Terry al alzar su copa.

Por la cabeza de Eleanor pasaban muchas formas de cómo echarle a perder la infame boda a su hijo, las fuertes esperanzas que tenía de presionarlo con sus vacaciones no estaban dando resultados positivos, aun así, compraría pasajes para ambos. Si "la vida y el destino" eran justos, se confabularían para salvar a un inocente de caer en la red de dos seres malvados y egoístas. Si eso no funcionaba, sería capaz de robarse al novio.

Continuará…..


Otro capítulo más…

Hace su aparición por quién también estaban preguntando, definitivamente éste no fue intenso y dramático como los anteriores. Más bien raya en lo irritante a mi punto de vista, porque ahora nos toca ver el lado de Terry y su complicada vida con las Marlowe.

También les comento que los capítulos siguientes serán un poco más largos…espero que no se aburran…hay tanto que escribir y contar…si por mi fuera los haría super extensos jajaja..pero sé que terminarían por dormirse. Así que las respeto.

ACLARACIÓN: me hizo falta hacerles ésta observación desde el inicio del fic, de por qué encuentran nombres y los apellidos cambiados de los personajes originales del manga y el anime: "Familia Ardley por Andrey o Andrew, Georges Villers por George Johnson, hermana Lane por hermana María, Familia Brighton por Familia Britter y por supuesto Terence Graham Granchester por Terius o Terrence Graham (incluso Greum) Grandchester"; están actualizados de acuerdo a Candy Candy Final Story de 2010, la más reciente publicación de Keyko Nagita mejor conocida por su pseudónimo Kyōko Mizuki, la idea es irnos familiarizando como dejó finalmente todo la autora original. Lo comento porque algunas personas no tienen conocimiento de esa última entrega y me han hecho el comentario. Hago mención sólo de esos nombres porque son los que estoy usando en el fic, aunque aparte de ellos solo quedarían Stair por Stear y que la señorita Ponny, su nombre real es Paulina Giddings.


.AGRADECIMIENTOS ESPECIALES….

Nuevamente me siento muy halagada por la respuesta al segundo capítulo y la aceptación que ha tenido.

Sophie: Sí amiga…estrenando nueva historia espero que sea también de tu agrado. Vaya empiezo a sentir cargo de conciencia…ya son muchas las que me han dicho que las he hecho llorar. Qué bueno que te haya gustado el oneshot...mmm otra pregunta interesante lo de Terry y Susanna. Saludos para ti también y he comentado que actualizaré los viernes si no hay ningún problema con FF…sino se puede será al siguiente día (sábado). Saludos

Gaby: mmmm…ese prometido se está convirtiendo en el hombre más buscado. Gracias por seguir interesada en la historia…no quiero hacerlas esperar…por eso estoy trabajando en la medida de lo posible y en el tiempo que tenga disponible para adelantar la escritura de otros capítulos. Saludos.

Darling eveling: Sí…sé que todas se están haciendo la pregunta de ¿dónde está ese desalmado?...pero un adelantito para ti y para todas también…en el próximo capítulo sabremos a grandes rasgos ¿qué pasó? Y si Albert que gran corazón…es que para él es como su hermanita menor en recompensa de la hermana mayor que perdió. Como bien dices…lo que le ayuda a Candy a encontrar las fuerzas para seguir adelante…es que cuenta con personas que la quieren. Gracias por seguir leyéndome y por tú paciencia porque yo estaría igual de ansiosa por conocer todas las respuestas a las interrogantes.

Guest: Ay si...hemos sufrido con Candy el plantón :´( Gracias por tú comentario que bueno que te guste como escribo…para mí es muy importante hacer sentir las emociones del personaje y que bueno que lo has percibido…oye que bueno que no te he aburrido con el drama. Ay Terry y Susanna que lío ese…qué te puedo decir. Gracias bendiciones para ti también.

Iris Adriana: De nada amiga…es un gusto poder dirigirme a cada una de ustedes…al menos ahora que puedo hacerlo…a veces el tiempo no le permite a las escritoras poder interactuar con respuestas personales. Eliza definitivamente es una malvada de lo peor…con aires de señorita bien no se cansa de querer dañar a los demás y Candy fue su blanco desde el inicio. El dolor no doblega un alma buena y una mujer tenaz como Candy…por eso siempre se levanta airosa. Hasta pronto…seguimos en la lectura.

Kamanance: Hola…muchas gracias por escoger mi fic y sobretodo muy complacida de que te haya gustado por el drama…siendo mi punto fuerte. Gracias por seguirme y espero no desilusionarte. Saludos.

Phambe: Bueno que pena…sé que mi francés está por los suelos jaja…es que verás lo aprendí hace muchísimos años en mi adolescencia…años dinosaurios…imagínate!.. como no tengo con quién practicarlo con el tiempo se va olvidando…pero creo que al menos si me entendiste un poco. Entiendo con los de los mensajes…no es trascendental eso y me alegra que no lo hayas comprendido mal…no veo la necesidad de presionar a los lectores con los reviews…a mí me apasiona escribir y el gusto que siento es saber que aunque sea una persona lea la historia y le agrade…chantajear con actualizar por un número de reviews no es lo mío. Así que muchas gracias por comprenderlo a ti y al resto…trataré de no fallarles cada viernes.

Vaya lo del erotismo igual gracias…es algo muy complicado para mí…porque va en contra de mis creencias y también porque no se me da…yo siempre he pensado que cuando una historia es buena…no es importante lo explícito y menos cuando se torna vulgar y cae en lo pornográfico. Candy Candy no da para eso…la esencia de la historia es juvenil y no quiero romper con algo que es del gusto de muchas adolescentes y niñas. Comprendo muy bien lo del exceso de drama…a mí también me ha pasado que abandono algunas historias cuando rayan en lo excesivo…ya sea por drama o por mucha intriga…terminan por desesperarme. Espero que mi suspenso no te haga querer ahorcarme…pronto empezarán a salir las respuestas. Sabes a mí no me hace gracia lo de los niños de cada quién…ni porque Susanna se muera. Pero bueno ya veremos qué sucede más adelante. Eliza y Neal son todo un caso…me molesta que Albert nunca les pusiera un alto. Te gustó la escena de Candy y Anthony en su delirio…bueno es que ves que entre ellos hubo algo muy bonito a pesar de que eran unos chiquillos aún…sí la muerte de Anthony es algo que muchas hemos llorado…pero supongo que así debía ser.

Je peux te dire qu'il n'y aura pas de rivalité entre Terry et Anthony…le personnage de Anthony…Il a été mentionné seulement que dans le délire la mort Candy.

Ok…greetings to you friend Phambe.

Au revoir…Bisous pour toi aussi ; )

Candice White: Descuida…sí se va a saber por qué no llegó el novio…es cierto el muchacho estaba ilusionado y en verdad quería formar un buen matrimonio con Candy…pero ya viene en el siguiente capítulo...aunque breve. Gracias por seguirme amiga y por tus buenos deseos…felices fines de semana para ti también. Y claro que estoy pendiente que me siguen en la lectura y por eso no quiero hacerlas esperar. ; )

Dianley: Así es…ella siempre se sobrepone a todas las adversidades y ha escogido Escocia para sanar completamente y darse una nueva oportunidad…pero con las heridas completamente sanas.

Elisa Lucía V 2016: Que bueno que te gustó el segundo…como ya era menos intenso. Y claro que yo también eso quiero creer y la verdad si lo creo jaja. Besos para ti también.

Gadamigrandchest: Gracias por tú comentario y me alegra mucho que te haya gustado mi forma de escribir…también que sigas interesada en leerla. Espero no fallarte como al resto y actualizar cada viernes. Saludos para ti también.

Stormaw: Ay amiga la verdad es que sí…como dices aunque no ames a la persona es horrible que no se presente. Gerard estaba confiando en un matrimonio feliz con ella porque le parecía una chica dulce y difícil de no poder amar. Como bien dices la vida de Candy ha sido difícil y ha tenido que sobrevivir a muchos malos momentos en su vida…pero siempre se ha levantado con esa fuerza que la caracteriza. Anthony…difícil poder superar su muerte para muchas de nosotras…un personaje tan dulce y tierno como la misma Candy. Si una escena conmovedora y terminé cortándola para no hacerla más cruel y sin embargo…creo que aun resulto fuerte para algunas. Gracias cuídate tú también y felices fines de semana para ti.

Nally Graham: Hola!.. qué bueno que te esté gustando el fic. Si le ha tocado muy duro a Candy…Escocia representa muchas cosas buenas para ella…pero también muchos recuerdos. Coincido contigo…no se puede llegar al matrimonio sino se está completamente seguro y enamorado depor sí fracasan los que cumplen con eso…imagina cuando no hay amor. Y bueno ya apareció por quién preguntabas. Saludos.

Maria: Vaya amiga! Me has dado tremendo susto!...cuando empecé a leer tú comentario…pensé que me ibas a reclamar porque te estaba robando tú historia…que bueno que luego aclaraste que nunca lo subiste…porque la verdad es que yo no sería capaz de robarme la creatividad y el trabajo de nadie…es algo que respeto mucho.

Que bueno que también a ti te ha gustado este fic…me llama la atención tú historia…lástima que no la publicaste nunca se lee interesante. Gracias porque siendo una escritora le das una oportunidad al mío. Espero no desesperarlas con las publicaciones semanales y cumplirles como todas ustedes me honran en leerme. Saludos.

Hakuouki: Hola…en verdad no quiero desesperarlas…como ya he mencionado me estoy anticipando en el tiempo que tengo disponible para adelantar la escritura de capítulos y hacerme la firme promesa de no fallarles los viernes en publicar…todo en agradecimiento de su lectura. Saludos amiga y un fuerte abrazo para ti.

Blanca G: Oh que bien que te haya causado una reacción así...claro que en relación a la impresión que quería causar al escribir. Sí que mal que Gerard no llegó y la dejó plantada pero ella tan fuerte como siempre no se dejó vencer y actuó con dignidad. Y pues en este capítulo ves que ya apareció el pobrecito de Terry…tener que aguantar a Susanna y peor a la pesada de la señora Marlowe. A ver cómo le sigue yendo porque DIANTRES! la boda está de lo más cerca :'(

Miriam7: Ay si esa es la pregunta que todas nos estamos haciendo…Candy tan dulce y ese bribón dejarla plantada. Y Terry como pudiste leer…lidiando con el par insoportable y la boda en puerta. Gracias por seguirme y no estoy tratando de no hacerlas esperar. Saludos.

Eli: Definitivamente Candy tenía que liberarse de todo lo viejo principalmente y volver a encontrarse…debe volver a ser la misma…para eso necesita tomarse su tiempo y sanar completamente….tal como lo dices resurgir de sus propias cenizas como el "Ave Fenix" porque así mismo la veo a ella como un Ave Fenix…me encanta ese mito…incluso hay un fic que se llama así.

Busca Escocia porque es algo especial para ella por muchas razones. Ay ¿qué pasó con el novio?...bueno en el siguiente capítulo sabremos brevemente qué pasó con él. Solo espero no te desesperes. Abrazos para ti también.

Gabriela Lara: Hola…gracias por tú comentario…que bueno que te guste el drama…a mi también y creo que se me da bien. Ay ese novio es el más buscado de los Estados Unidos y cuando lo encuentren ¿quién sabe que le va a pasar? Eliza otro puntapié para la vida de Candy. Albert…sí un amor con ella…la quiere tanto y sufre igual. Gracias por seguirme y leerme es un placer para mí que te haya gustado.

Guest: Gracias por tú comentario y de como te agrada la forma en que escribo…que bueno que puedas sentir esos sentimientos que busco plasmar en los personajes y que al leerlos los sientan casi como si los estuvieran viendo. Que bueno que te parezca entretenida y que quieras seguirme leyendo que gusto en verdad. Bendiciones para ti también.

Guest: Sí muy fuerte lo que le sucedió a Candy…sabes la verdad he querido reflejar lo mejor posible la esencia de cada personaje. Archie ayyy Archie me encanta ese personaje…sino fuera porque Terry es mi favorito…te digo que Archie seria el siguiente en la lista. Vaya uñas postizas…buena idea. Si Albert siempre tan lindo…por eso a Candy le es más fácil levantarse porque tiene personas que en verdad la quieren y la apoyan. Contrario a Terry y eso me da tristeza. A ti gracias por seguirme y nos seguiremos leyendo.


*************************Mi agradecimiento también para las chicas anónimas.

***********************Para las que me han agregado a sus favoritos y el resto de las opciones.

*********************Y a todas las que las estadísticas me marca como visitantes...que aunque sea por curiosidad…se dan una vueltecita.

Nos seguimos leyendo

ARRIVEDERCI (hasta luego) ; )

(el próximo viernes o sábado)

Ps. Siempre mis disculpas por los errores involuntarios.