Navidad para un Kou

Capitulo III


Resumen: La navidad es tiempo de compartir, de estar con los seres queridos y de empezar nuevas tradiciones. Al menos esas son las tradiciones de la Tierra [SeiyaxMinako - Reto de Navidad Foro "Ladies Kou"]

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi. La historia es mía con la idea de entretener y sin fines de lucro


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Las escaleras del templo normalmente se le hacían interminables pero el día de hoy parecían peldaños de niños. Minako había llegado temprano al encuentro del último día del año con sus amigas. Esperaba que Ami ya hubiera vuelto de Australia con su madre y que Makoto hubiera pasado unas lindas fiestas junto a Usagi y su familia. El día estaba frío pero la brisa matinal le dio energías para llegar a su lugar de reunión.

— Buenos días, Minako — la saludó la voz de la doncella del templo. Ella le devolvió el saludo con emoción y le deseó un buen año. Rei hizo lo propio y sus amigas llegaron en el momento para saludarse ente sí.

El encuentro fue una feliz reunión mientras todas contaban lo que habían hecho durante Navidad. Rei notó algo extraño en su amiga rubia pero no dijo nada.

— Y tú ¿Qué hiciste en Navidad, Minako-chan?

— Nada en especial — inconscientemente una de sus manos acarició la pulsera en la muñeca contraria y para Rei esto no pasó desapercibido — Y ustedes Usagi ¿Cómo estuvo su Navidad?

— Pues, hicimos una competencia de quien comía más pastel y yo le gané a Shingo — Decía orgullosa — Y Mako-chan nos regaló unas galletas de premio, pero ya no pude comerlas — sacó un paquetito y las puso sobre la mesa.

Usagi abrió el paquetito y vieron unas hermosas galletas con motivos de Navidad adecuadamente decoradas. Rei sirvió el té y hablaron de como pasaron cada una las fiestas. De pronto sonó una melodía en el celular de Minako. Ella se exaltó un poco y se disculpó con sus amigas antes de salir corriendo.

Como era 31 de Diciembre todas las calles estaban atochadas de gente, los taxis no tenían móviles disponibles hasta en 3 horas más y el transporte avanzaba menos que una viejita. Mina se hartó de esperar y se bajó. Si no se apresuraba no podría llegar a tiempo.

Así que…

Sailor V apareció en un segundo y se fue saltando de edificio en edificio hasta llegar al lugar más alto de la ciudad, un mirador que a estas alturas estaría vacío. Excepto por el joven que esperaba impaciente por quién ya llevaba 10 minutos de retraso. La rubia aterrizó rápidamente tras unos arbustos y se volvió a transformar para quedar en su ropa de civil. Se dio un último vistazo, no podía creer que había demorado más de una hora en elegir un vestido sólo para venir a encontrarse con Seiya.

— Casi me hago viejo esperándote — la chica sonrió

— Lo siento, se me pasó la hora. Este día es muy agitado.

— Ya lo vi. Qué extraños son para celebrar fiestas

— ¿Por qué?

— Pensé que era un día de festejo y toda la gente anda estresada.

Mina miró a un lado, estaba de acuerdo en que estos días la gente se sobre exaltaba pero de todas formas le gustaba cambiar de año entre tanta agitación. Le pareció muy extraño que Seiya eligiera justo este día para volver a Kinmoku, pero no podía hacer más. Sólo acompañarlo y tendría que agradecer ese tiempo. Quizás no volvería a verle nunca, eso la tenía molesta, de algún modo.

— Sí, puede ser, pero al final todos prefieren estar juntos que separados — le sonrió y vio al chico corresponder la acción. Rápidamente, y antes de olvidarlo, sacó un paquete de regalo y se lo entregó.

— ¿Y esto? — dijo mientras abría el presente.

— Pues, te debía un regalo. A la gran Minako Aino no le gusta deber favores — y rio cantarinamente.

Seiya encontró una caja con varios adornos de Navidad. Mina le dijo que era para llevar un poco de la fiesta a Kinmoku. El chico se sorprendió un poco pero le agradeció amablemente. Seguro a Taiki, Yaten y a la princesa Kakyuu les gustaría conocer también lo que se vive en la Tierra.

Y de pronto…

La rubia se vio envuelta entre sus brazos. Un gesto que fue reconfortante y completamente inesperado. Pero que se sintió bien, después de todo hacía mucho tiempo no gozaba de un genuino y adorable abrazo.

— Oye, Seiya… — escucharon un ruido cerca de ellos. Ambos se pusieron alerta y vieron la figura detrás de los arbustos.

— ¿S-seiya, eres tú? — habló la chica escondida tras las ramas.

— Bombón, claro que soy yo — le sonrió el chico acercándose y le ayudó a salir desde donde estaba.

— Usagi-chan ¿Qué estabas haciendo ahí? — dijo medio riendo Minako. La rubia de coletas se sonrojó.

— Yo… bueno…es que Mina-chan se fue muy rápidamente y pensé que había pasado algo. Entonces vi a Sailor V y la seguí… y entonces llegué aquí…

— Bombón… que linda fuiste al preocuparte…

— Seiya ¿Ya te ibas? — sus celestes ojos se clavaron en los azules zafiro, él asintió — O sea que… o sea… ¿no pensabas a visitarme?

— Bueno, si quería pero… era una misión muy rápida y ya ves. Estaba a punto de irme.

Seiya rogaba que Usagi no le hiciera mas preguntas, verla era un dolor intenso en su corazón. Tenerla cerca sin poder demostrarle que era y siempre iba a ser parte de su vida, era terrible para él. Pero de algún modo ya no sentía esa angustia latente en su pecho como anteriormente lo hubiera sentido. Estaba frente a ella y el latido de su corazón era soportable. Pudo acariciar su mejilla sin que su alma viajara al fin del mundo en un segundo. Estaba tan linda como cuando la dejó en la azotea de la escuela.

— Creí que éramos amigos

— Sí, lo somos. Discúlpame, Bombón pero debía venir de incognito. Minako-chan me descubrió por accidente — buscó a la rubia del moño rojo con la mirada

— ¿Mina-chan?

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No entendía cómo los zapatos le pesaban ahora cuando durante el día parecieron motas de algodón. Caminó lo más rápido posible porque quiso convencerse que no estaba estorbando pero…

…Esa química

¿En qué estaba pensando?

Ahora sentía que quería correr a casa a todo lo que le diera su humanidad. En unos minutos encontró la calle y milagrosamente pudo tomar un taxi. El chofer iba hablando de las fiestas y que esta era una época para ganar buen dinero, aunque Minako no estaba interesada en su charla y sólo asentía por cortesía. De vez en cuando miraba por la ventana, quería creer que la extraña situación vivida antes había sido su imaginación pero verlos juntos le hizo pensar que estaba demás su presencia en el lugar.

Llegó a su casa y entró, buscó a Artemis pero no estaba. Bufó y se recostó en su cama.

Supuso que se había dormido, pues un ruido la exaltó y sacó de su ensoñación. Buscó el origen de del sonido y se encontró con la ventana.

— Que…

No alcanzó a decir más palabra cuando descubrió a quién se escondía en su balcón. La saludaba alegremente desde afuera.

— ¡Abre por favor, hace frío! — tembló Sailor Star Fighter desde su posición. Entrando con rapidez

— ¿Qué haces aquí?

— Pues, es que te fuiste muy rápido. Tenía que despedirme ¿no? — sonrió volviendo a ser Seiya.

Mina no se esperaba tal sorpresa. Pensaba que él se iría y ya pero ahí estaba. Otra vez a su lado.

— ¿Tú no deberías estar con…?

— La lleve a su casa. Está sana y salva. No te preocupes

— ¿Estas bien?

— Creo que sí — Seiya le mostró una gran sonrisa y supo que todo iría bien

— Me alegro mucho

— Oye, estas usando la pulsera…

— ¡Sí! Me encantó. Muchas gracias por el regalo.

— Espero que no sea el último que recibas de mi parte.

Esa noche siguió siendo de más cosas asombrosas, amistades que se ganaron y otras cosas que florecieron. La despedida no fue tan fría y estuvo cargada de promesas. Algún día volverían a verse.

Eso sí sería seguro

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Notas de la autora

Me disculpo por lo des prolijo del documento.

No tenía cabeza para continuar, lo siento mucho. Pero les dejo lo que logre sacar de mis neuronas

nos leemos