Disclaimer: Los personajes le pertenecen únicamente a Hajime Isayama.


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Llámalo nostalgia

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A gift For maki-imotto


N/A: Yo solo paso por aquí a dejar esto, bien espero lo disfrutes Maki 3

Quería aclarar que esto es completamente AU y que no tiene nada que ver con el manga y por ende el anime.

La participación de Ymir no será llevaba a romance, pido las disculpas del caso para las personas que les agrada esta pareja y les agradezco a las que continúan la lectura.

Summary: Un intrépido rubio, de ojos azules como dos zafiros y tan puro como la inocencia de ser un niño, se metía por entre las rejas del enorme castillo; sin saber que lo que hacía estaba mal. Lo único que quería Armin era ver a la princesa de aquel nombre tan confuso, al menos una vez cada seis meses cuando la celebración en el reino se hacía presente. -¿Krista?… hmm. Me parece haber oído a tu padre, decir Historia. —

Parejas: (Arukuri)


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3.-SOL DE MEDIANOCHE

"En un eterno anocher, que no puede amanecer"

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El festival llego nuevamente al caer la primera hoja de otoño. Como era todos los años, cada seis meses las murallas del exterior de Stohess se abrían a la gente de las murallas más aisladas. Todo el mudo, o lo que quedaba de él, estaban cordialmente invitados a esa gran festividad. Los niños normalmente se disfrazaban y los adultos gozaban de la rica comida que servían en el lugar. La primera y única regla, eran risas y diversión, dos veces al año, para distraer a las personas del peligro inminente del exterior y recordar la vida tan relajada que tenían y que les fue arrebata hacia 100 años, por esas bestias que osaban llamarse Titanes…

La segunda hoja de otoño cayó.-Ouch.- al igual que un niño de al menos 8 años de edad. Su rodilla rozo el piso haciéndole un raspón que ignoro por completo.

-¡Discúlpeme! no fue mi intención lastimarlo joven príncipe.- exclamo una niña de cabellera rubia y ojos azules como el cielo que a su corta edad traía en su cabeza una pequeña corona con brillos sutiles.

-¿Príncipe?- comento confundido el infante, pero no se molestó ante la mirada sorprendida de la niña que lo observaba. Se incorporó- Yo no soy ningún príncipe, esto es solo un disfraz.- señalo quitándose la corona y la capa roja que traía puesta.-Lo vez, así soy yo realmente.- dijo embozando una sonrisa y aunque sus ropas no eran de lo más sofisticadas, la futura Reina le devolvió una radiante sonrisa.- Tu también te has disfrazado para el festival, ¿Verdad?

-No, realmente soy una princesa.- exclamo con la más pura transparencia, llevando una mano al corazón jurando honestidad.

-¡Wow! ¡Eso es increíble!- respondió maravillado por encontrar una princesa como su abuelito le había contando alguna vez.

-¿Cuál es tu nombre?- pregunto con curiosidad la pequeña rubia.

-Mi nombre es Armin Arlert, su majestad.- bacilo el niño, haciendo una reverencia ante la princesa, su abuelito también le había contado que debía ser muy respetuoso.

-Mucho gusto, Armin-san. Mi nombre es…- se detuvo unos instantes y por alguna razón recordó las palabras de su padre- Me llamo krista…- prosiguió con nerviosismo, enseguida estiro su mano para que él la besara como acostumbra hacer, pero su acompañante no comprendió y voltio la cabeza en forma de duda.

-¿Que se supone que tengo que hacer?- pregunto dudoso.

-Tienes que darme un beso.- dijo aun con la mano estendida y sonriéndole encantadoramente de costado.

-¿He? ¡Está bien!- tal vez no había comprendido lo que había dicho la niña y muchos menos por qué llevaba la mano extendida un buen rato, pero de todas formas no se detuvo, no dudo un segundo en acercase a su rostro y depositar un tierno beso en sus labios.- ¿Así está bien, alteza?— Aunque para la niña ese beso había durado toda una eternidad y no había respondido absolutamente nada ante la pregunta de su acompañante, este la miro con cariño y agarro su mano delicadamente jalándola para recorrer los puestos de dulces, premios y de más que el festival les ofrecía.

Solo se vio a lo lejos, dos niños de cabellos dorados, correr radiantes por cada uno de esos puestos, cuando el sol vislumbraba un lindo atardecer y los faroles de las calles empezaban a prenderse. ¡Claro! que Armin ganaba cada premio que su pequeña princesa quería o anhelaba y no obstante vestido con el disfraz de príncipe, que su abuelito le había obsequiado tiempo atrás y que en esa oportunidad lo había llevado puesto todo el anocher.

Los niños habían terminado sentados, uno al lado del otro, en uno de los muros del puente de la ciudad. Ambos, para su sorpresa, se encontraban mirando la luna reflejada en el agua del río.

Hasta que su compañera se atrevió a interrumpir el momento-Armin-san.- articulo con voz cansada.- Olvide decirte que estaba perdida cuando nos encontramos. — se limitó a sonreírle, después de todo el reloj marcaba la medianoche y ella llevaba un osito panda, una manzana acaramelada y una bella sonrisa que nadie, ni siquiera su padre, podría quitarle del rostro.

-¿Perdida?- exclamo sorprendido el rubito, dejando a un lado, su helado de vainilla.

-Sí, debo regresar al castillo porque—

-¡Historia!- llamo alarmado, el mismísimo Rey Reiss con un aspecto de preocupación; a sus espaldas varios miembros de la policía militar lo siguieron.

-¿Krista?…-pronuncio Armin extraño.- hmm... Me parece haber oído a tu padre, decir Historia. —