No soy dueño de nada, solo de mis OCs, [Sacred Gears] originales (Exceptuando la parte de personajes históricos, míticos, o de la vida real); todo lo demás pertenece a su legítimo autor, Ichiei Ishibumi.

Bueno, también debo aclarar que tal vez vaya usar personajes de otras franquicias conocidas para darle seriedad a este escrito, cosa que nunca podría suceder si se pagará por ello, ni tampoco sucederá en las novelas ligeras - ¡Ddraig ya deberías haber matado a Issei Hyoudou! - por lo que ya debe quedar claro que esto es sin ánimo de lucro.


PRÓLOGO

Recuerdo la inocencia de mi niñez. Esa etapa que queme hace mucho tiempo, cuando aún no había pervertido mi mente ingenua. Una añoranza que no vale la pena lamentar. Es mejor tener una nostalgia que seguir lamentando y deshacerme con el cruel tiempo imparable en sus ejes repetitivos.

Debo seguir adelante, más tarde puedo sufrir y lamentar por el pasado, mi pasado.

Mi vida como humano terminó prematuramente, llevándome a la tumba muchas decepciones que pueden asquear a los más sensibles en "ciertas" áreas de la existencia.

No contribuí bastante en cuidar el planeta de mi primera vida con devoción, ¿por qué hacerlo, si ya estaba perdido desde antes de nacer? Sin embargo, no es excusa de evadir responsabilidad con la madre Tierra, que fielmente nos acobijo en su manto inexistente aun cuando ya se encontraba en sus últimas. En verdad, fui un desagradecido en aquel entonces.

Puede que, como yo no estaba satisfecho con mi forma de vivir y lo duro de mi infancia y adolescencia tardía. Me dieron otra oportunidad cuando volví a nacer como un bebé, en algún mundo paralelo de mi planeta menos contaminado y escaso de "pobreza", como también la guerra era inexistente en esa dimensión.

Disfrute de una buena educación y realice amistades duraderas. Fui reacio a tener familia propia, no sentía que lo merecía. Por tanto, preferí ayudar a mis sobrinos, sobrinas, tíos y tías en lo mejor posibles cuando una nueva cara llegaba a nuestras vidas.

Que alegría. Fue emocionante y triste con el nacimiento y defunción entre los miembros de mi familia.

Al final de mi segunda vida, deje mi herencia repartida entre algunos de mi familia y el resto fue a parar como una generosa donación a empresas de buen corazón.

Curiosamente volví a nacer, por tercera vez, pero ya no era tan alegre como lo fue mis dos anteriores vidas: en su lugar, fui tratado de la peor forma posible por mis llamados "padres" y ridiculizados por mi supuesta "familia". Mis "amigos" solo se interesaban en lo que podía sacarme y utilizarme hasta que fuera una piñata vacía. No existía piedad o misericordia en aquel mundo paralelo.

Sinceramente ese fue un largo periodo pseudo eterno en mí existir. En verdad, esa dimensión puede considerarse como un mundo abandonado por Dios.

Por lo menos no estuve implicado en su destrucción, ellos mismo se encargaron de hacerlo.

A Partir de mi tercera vida, deje de contar cuantas veces reencarne. Con cada nueva oportunidad fui aburriéndome hasta tal grado que la muerte ya no me asustaba tanto, casi. Mejor dicho, fui siendo cada vez más arriesgado. Quería volver a sentir mi corazón a latir aceleradamente en situaciones de mucho estrés. Sentirme "vivo" para alejarme de una vida estancada pero deprimentemente repetitiva. Por tanto, empecé a gustarme el pensamiento de estudiar áreas que evitaba por considerarme muy malo, hasta ser aceptable a mí parecer.

Participe en guerras, fuera voluntariamente o no, de causas justas o injustas. Me fusilaban al saltarme órdenes que en mi moral no podía realizar. Traicionaba cuando era necesario, no solo por mi supervivencia sino la de otros que todavía su luz no han terminado de apagarse, ni siquiera era su momento si podía evitarse.

Nunca me considere un héroe. Tampoco quise serlo, solo la historia y los que aprendía de ella pueden juzgar lo que quisieran.

Hubo momentos en que llegue a perder fe en la humanidad.

Menos mal que la minoría hacía que mis reflexiones pasarán a un plano sin importancia.

Recuerdo que una vez, en una vida donde reinaba la ley de selección natural, empecé interactuar con deidades. Seres de otro "mundo" que, de una u otra manera, hice resaltarme entre otros humanos por acciones pocos convencionales de esa era, época o lo que sea; por el simple hecho de poner en práctica mi conocimiento de supervivencia "novedoso" debido a la experiencia acumulado por reencarnarme. Cabe resaltar que mi conducta educada y sencilla, pero humilde, fue simplemente otro rasgo más para su sorpresa.

No tengo palabras para describir todo lo que puede experimentar y vivir al lado de incontables dioses... Fue una maravilla... Emocionante, incómodo, agradable...

Simplemente, fue una de las mejores experiencias que pude tener en mi aparente "inmortalidad". Fue un "génesis" pacífico. Lástima que todo lo bueno tiene un día que acabar.


Finalmente, he decidido que utilizare el Anime/Manga: Saijaku Muhai no Bahamut. Como base a una gama de infitas posiblidades y alguna que otra modificación de dicha serie para adaptarla a mis necesidades.

Menos mal que es una serie incompleta por donde puedo usar los agujeros argumentales a mi antojo.

Bueno, antes debo aclarar que a partir de la semana entrante empiezo las parciales en la "U". Espero no demorarme tanto y poder llegar con alguna que otro capítulo antes de terminar Abril.