Capítulo II: Pesadillas
3 Días antes de la celebración.
Todo era confuso y difuso, los edificios y casas estaban borrosos al igual que las siluetas de la multitud. No podía distinguir ningún detalle, hasta la luz carecía de forma. Levanté la mirada y encontré un vacío cielo negro, ni nubes ni estrellas ni luna.
Cerré los ojos y me percaté del profundo silencio.
Me encontraba unos dos metros por encima de todo, ello me permitía tener una visión más amplia del lugar. Palpé con mis pies el suelo, era una superficie firme, tal vez de madera.
A lo lejos distinguí una figura, entrecerré vanamente los ojos para darle un poco más de uniformidad. Me quedé expectante contemplándola por quien sabe cuánto tiempo. Sin percatarme la distancia entre ambas se acortó.
Aquella sombra avanzaba en mi dirección, su nitidez aumentó contrastando con su entorno, poco a poco distinguí una persona vestida con una sotana negra que cubría hasta su rostro. Paró a unos metros de mí, ambos nos contemplamos durante un lapso (minutos, segundos, horas, el tiempo ya no tenía importancia).
Finalmente descubrió su cara, era el hombre enmascarado.
—Hola Yunel ¿Cuánto tiempo sin vernos? — Me limité a observarlo, lo escudriñé con la mirada como el hacía conmigo, sentía sus penetrantes ojos observándome, pese a que la máscara los ocultaba— ¿La niña no habla con extraños? — Mis ojos se desorbitaron; "Esa frase, esa frase" solo la decía alguien, alguien que no debía, no podía estar aquí, además esa no era su voz.
Flashback:
—En buen momento la castigan—refunfuñé—Además es injusto— me crucé de brazos.
—Fue divertido ver las fotos del profesor con cara de pervertido colgadas por todas partes. Aún no superó su cara— Luis se apretó el estómago mientras reía incontrolablemente.
—Entiendo que no fue la forma, pero de otra manera no la hubieran escuchado—
—Es verdad, aún así debió de ser más prudente, ya que había alumnas menores de edad involucradas, algunas ni siquiera estaban de acuerdo con su actitud. Debió censurar la cara de ellas en las fotos— Le miré descontenta—Quita esa cara, le llevaremos pastel— puso una mano sobre su pecho con aire solemne.
—No debieron castigarla—
—Es verdad, pero sus abuelos son comprensivos, es cuestión de que hablen tranquilamente y seguro le levantarán la condena—
—Y para colmo el menso de Alan también está castigado—
— ¿Ahora qué hizo? —
—El idiota faltó a la escuela y mamá se dio cuenta. Se le ocurrió irse de fiesta y llegar en estado inconveniente— Luis meneó la cabeza de lado a lado.
—Hay que enseñarle como se hace esto de las "pintas". Que aprenda a nosotros, como personas sanas nos vamos escalar en la zona de rapel de la montaña o a cantarle a la naturaleza— reímos, una visión de nosotros en onda hippie formuló en mi cabeza— Nosotros tenemos razones culturales y deportivas para no entrar al escuela. Tendremos que invitarlo más seguido para que vea como se hace—
—Si mamá se llegara a enterar me mata, como yo a esos imprudentes—
—¿Qué es lo que de verdad te molesta?¿Qué los hayan castigado o que no puedan venir? —Me quedé en silencio— Vamos es mi cumpleaños, tienes que complacerme—
—Estaré sola en tu casa, no conozco a nadie más que a tu mamá, tu hermano y tu padre—
— ¿Y a eso llamas no conocer a nadie? —
—Tu mamá estará ocupada con los invitados, tu padre poniéndose al corriente con sus hermanos y tú, y tú hermano con tus primos y primas. No quiero importunar en algo familiar—
—No lo harás, a ellos les agradas; mamá siempre te invita a comer, mi hermano te presta su Xbox cosa que ya quisiera yo y mi padre dice que eres buena influencia para mí, lo cual no dice de casi nadie—
—Pero estarán muy ocupados—
—Solo es una comida, también mis primos son simpáticos, son muy amables y divertidos, aunque no tanto como yo—le miré incrédula— Por ejemplo: Tengo un primo que se llama Christopher, vivía en otro estado, por eso nunca lo has visto, nos llevamos muy bien. Tenemos mucho en común. Si tú me caes bien, también le caerás bien — sonrió.
—Apuesto a que pensarán que soy rara o que tengo algo extraño como todos—
—Ellos no son así, primero te conocerán y darán su veredicto al final. Vienes bien recomendada, si yo te adoro ellos también lo harán— me sonrojé ante esa repentina respuesta. Viendo mi reacción terminó dándome un fuerte abrazo que intensificó mi sonrojo— Hemos llegado— Saludé a sus padres y a su pequeño hermano, al resto de los presentes les dirigí un rápido y tímido "buenas tardes" que contrastó con un hola fuerte y amable.
Luis se alejó para recibir y saludar a sus invitados. Me sentía incomoda, cada quien tenía su respectivo grupo y su padre y su madre estaban muy ocupados como para poder platicar con ellos, por su parte su pequeño hermano se encontraba jugando futbol soccer con varios niños.
Opté por ayudar a sus padres a poner la mesa y repartir los platos, aunque al principio se negaron alegando que yo era una visita y que no sería educado de su parte, al notar que no se daban abasto ante varios niños muy hambrientos terminaron accediendo.
Ayudé a repartir algunos platos de comida con lo cual pude romper un poco el hielo, no obstante no me animé a mantener una conversación fluida.
Después de que todos recibieron alimento, la comida familiar inició.
A falta de sillas me quedé en la sala con otros invitados. Por la distribución y tamaño de la casa; comedor y sala no tenían más de metro y medio de separación por lo que ambos lados podían seguir interactuando.
Se vivía una amena conversación de la que prefería ser espectadora, pronto alguien interrumpió mi rol.
— ¿La niña no habla con extraños? —Se sentó Luis a mi lado—En verdad te tomas muy literal lo que te dicen tus papás—
—No es eso—
— ¿Entonces? Si no les hablas jamás dejarán de ser extraños— Con una seña, invitó a un chico de aproximadamente nuestra edad a sentarse con nosotros. Era un poco más bajo que él, de cabello negro y despeinado, compartían algunas características físicas que denotaban su consanguinidad.
—Christopher ella es Yunel, Yunel él es Christopher—
—Hola, así que tú eres la famosa Yunel— una mirada picara se dibujó— apuesto a que Castigaron a tu hermano y a tú amiga por tu culpa— al parecer Luis le había contado los altercados.
—No—
—Yo creo que sí, así mi primo aprovecharía para llevarte a tu casa, mientras caminan "solos" en la noche— Ambos nos sonrojamos causándole un par de carcajadas que se contagiaron al resto de los asistentes, quienes notaron nuestra reacción. Tras esto pude incluirme a su dinámica, poco a poco olvidé mi timidez y pude interactuar con todos. El resto de la celebración jugamos fútbol con los niños, realizamos retos absurdos e intercambiamos anécdotas tontas entre los adolescentes que nos encontrábamos allí y uno que otro adulto gustoso de unirse a nuestra diversión.
—Yunel, llegaron por ti— me informó su padre mientras hacía pasar al mío.
Después de despedirme de todos y agradecer la invitación decidí esperar fuera para que ambos padres terminaran de conversar. Me fui al automóvil que mi papá había estacionado frente a la casa, abrí la puerta del copiloto y saqué el regalo olvidado de Luis que amablemente mi padre me había hecho favor de traer.
— ¿Es para mí? — dijo Christopher, mientras se recargaba en el automóvil.
—No, es para el cumpleañero—
— ¿Qué es? —
—Un libro—
—Ese nerd, envidio su privilegiada cabezota— renegó
—A veces yo también, sobre todo en exámenes— reímos
—Tenía razón mi primo, eres muy agradable—dijo mientras se colocaba a mi lado.
—Gracias— Sonreí
—No te ofendas, pero tienes algo raro que perturba, no sé qué es pero causa una sensación extraña— le miré confusa—No creas que somos prejuiciosos, pero cuando llegaste, nos pareciste rara y no sabemos porque. Cuando te tratamos vimos que no eras nada de lo que emitías. Es difícil expresarlo porque nunca y hablo por todos habíamos sentido algo así con alguien—
— ¿No te entiendo? ¿Por qué me dices esto? —
—Entiendo tu timidez, imagino que esto te pasa a menudo aunque no entiendo porque. Pero si conoces tus antecedentes y sabes que a la gente le cuesta acercarse a ti deberías poner de tu parte. No digo que les ruegues, pero tampoco te cierres o te alejes tanto, porque sí así te cuesta que acepten conocerte, te costará el doble si tu no se los permites— me quedé en silencio meditando sus palabras— Pareces una gran chica y así como se pierden de saberlo, también tú te pierdes de conocer buenas personas— Tenía razón.
—Siempre he tenido ese problema, hay algo en mí que incomoda a la gente y desconozco la razón—
—Es extraño, cuando conoces a alguien que te cae mal, sabes porque, aunque sea una tontería, estigma, ideología o hasta por racismo lo sabes. Pero contigo nadie supo que pensar— agaché la cabeza y suspiré.
—Tu primo me hizo la observación cuando nos conocimos—
— ¿Se conocen desde la primaria verdad? —Asentí— Jamás me platicó como se conocieron—
—Era de los primeros días de clases, no conocía a nadie. Mi mamá tuvo la brillante idea de no inscribirme en la escuela de la localidad, prefirió la de la colonia vecina ósea aquí, en donde todos eran extraños para mí. Yo era la niña rara de la colonia enemiga con la que no debían hablar. Pero un buen día Luis llegó preguntando ¿No hablas con extraños? —
— ¿Por qué te dijo eso? — preguntó extrañado Christopher
—Porque él pensaba que no hablaba porque yo era de la colonia de la otra primaria y en su cabeza infantil llegó a la conclusión de que ellos eran extraños para mí— intercambiamos una mirada divertida y continúe—Como no supe que contestarle él me dijo que su mamá también le prohibía hablar con extraños porque podían ser peligrosos, pero que él no creía que todos los extraños fueran malos, entonces me propuso empezar a hablarnos para que dejáramos de ser desconocidos y así poder jugar juntos.—sentí como una sonrisa se dibujaba en mi cara—Tiempo después me confesó que pensaba que mi aire extraño era causado por ser de la otra colonia—
—Para ser esa la lógica de un niño de 6 años tiene sentido. Ya era cabezota desde entonces— Movía su cabeza de un lado a otro— Aunque debo reconocer que su primer teoría tiene más veracidad que la segunda—
—De ahí que desde entonces, cuando vamos a un lugar donde no conozco a nadie utilicé esa frase para obligarme a hablar con otros—
—Toma— Interrumpió Luis con un traste lleno de pastel. Estando inmersos en nuestra conversación no nos percatamos de su llegada.—Llévaselo a Alan y al resto de tu familia—
—Gracias— extendí un paquete, el cual recibió y abrió inmediatamente.
—Que bueno que te molestaste— Me estrechó fuertemente entre sus brazos sacándome el aire —¡Es el libro que quería!—
—Te regalan algo y como pago los asfixias. Rara manera de agradecer, jamás te volveré a dar algo— Le guiñó el ojo su primo.
—Vaya—dijo asombrado—Entonces la niña si habla con extraños—Luis me revolvió el pelo, su expresión emanaba satisfacción. Desde aquel momento su primo y yo nos volvimos buenos amigos.
Aún después de la muerte de Luis seguí frecuentando a su familia incluyéndolo a él.
En algún momento, años después de la tragedia iniciamos una relación. Y, aunque era un gran chico la cosa no pudo prosperar porque yo no podía superar el recuerdo de mi primer amor. Pese a ello seguimos siendo amigos, el pareció comprender y entender que no era sano para mi estar con él, por lo que no retiró su amistad. Aún antes de que me esfumara seguíamos manteniendo un lazo fuerte.
Fin del Flashback
— ¿La niña no habla con extraños? ¿Verdad? —Dijo el enmascarado, esta vez con una voz diferente, una voz que reconocí pese al tiempo que llevaba sin escucharla. Finalmente retiró la mascar de su rostro—Tal vez ahora ya quieras hablar conmigo— Mi corazón salto de mi pecho. Era Luis, era el único que decía aquello, pero el ya no podía decirlo más, porque había muerto hace mucho tiempo.
Seguía casi igual que la última vez que lo había visto, pero ahora más maduro, como si su muerte jamás hubiera ocurrido y él hubiera envejecido junto conmigo. Sin embargo su cabello ondulado y rubio obscuro, su atractivo rostro, sus ojos cafés, su boca, su figura alta y atlética seguían igual.
Ante mi expectación una sonrisa burlona se dibujó en su cara, una sonrisa impropia de él, cargada de mofa y desprecio. No dijo nada más, dio media vuelta y se alejó.
"¡Espera! "Quise gritar, "¡No te vayas!" Quise articular, pero no tenía voz.
Desesperada corrí tras él, pero la plataforma sobre la que estaba se terminó y caí a un profundo vacío. Esperé con resignación y terror el impacto...
Un golpe me despertó abruptamente, abrí los ojos aturdida. Me encontraba en mi habitación. Estaba bañada en sudor y mi corazón latía a mil por hora, sentía que saldría disparado de mi pecho. Llevé mis manos a este y respiré profundamente una y otra vez para bajar su ritmo.
—Fue una pesadilla, solo una pesadilla—me repetía una y otra vez para tranquilizarme.
Examiné mi habitación con desdén, de alguna manera esperaba despertar en casa con mi familia, quería que este fuera solo otro sueño.
Deseaba despertar y salir corriendo a contarle mi horrible pesadilla a mi abuela quien con su simple voz me tranquilizaba "Son solo sueños, no te harán daño" decía con su calidad voz "esta es tu realidad preocúpate por ella". Pese a ser una adulta mis sueños aún me aterrorizaban. No todos, pero algunos eran tan vividos y realistas que no encontraba diferenciación entre ellos y la realidad.
Tal vez esto sea un sueño y un día despertaré en mi cama o en el bosque desmayada— intentaba engañarme—¿Y si hice otra tontería y estoy en el hospital?— Esta última teoría me desestabilizó. No, no podía le prometí a mi padre que lucharía, le prometí a Luis que viviría.
Me levanté del suelo y me abracé a mí misma para recuperarme.
Repetí los hechos de la noche anterior y los analicé minuseosamente. Tenía cosas más importantes en que ocupar mi mente como para autotorturarme con cosas pasadas.
Busqué mi teléfono y lo encendí, "Por favor, por favor" supliqué esperando que el golpe que le había propinado no lo hubiera dañado. La pantalla destelló mostrando la marca comercial "¡Sí! Aún funciona" dije mentalmente aliviada.
Una vez que el menú principal se hizo visible note un pequeño icono en forma de carta y otro rojo en forma de teléfono. Miré la sección de mensajes y el historial de llamadas. No había duda, ayer por la noche, por unos breves minutos la señal telefónica había llegado a Eldarya. ¿Cómo? Después de tanto tiempo ¿Podría lograr conectarme otra vez? ¿Por qué no han cancelado mi línea después de tanto tiempo?, necesitaba respuestas, tenía mucho por investigar.
Inicié leyendo mis mensajes y notificaciones de redes sociales. Todos eran dolorosos, amigos y familiares preguntaban por mi ubicación, pedían respuestas, mandaban oraciones y palabras cargadas de amor y preocupación: "¿Te están haciendo daño? Por favor dime cómo te encuentras, dime que estas bien" inquiría mi mamá "¿Dónde Estás? ¿Estás bien?" preguntaba Jhosephine "Si te están amenazando ignóralos y regresa, nosotros te protegeremos" Decía mi hermano "Regresa a la casa, tu abuela y yo te extrañamos, no importa la que hayas vivido regresa por favor, tu madre está muerta de preocupación" Pedía mi abuelo "Si vez esto contáctate conmigo o con alguien, nos tienes preocupados" había escrito Cristopher.
Todos los mensajes eran de esa índole, algunos amigos y amigas de la universidad, primos y tíos se habían cansado de esperar respuesta y habían dejado de intentar contactarme desde hacía unos meses, pero sin embrago mi nucleó más cercano parecía mantener la esperanza de obtener respuesta.
Un mensaje llamó mi atención, no solo por su fecha reciente (dos semanas) si no por su contenido, era una recarga telefónica, por eso mi línea no estaba cancelada, ellos se habían encargado de mantenerla viva.
— ¡Dios! Deben estar con el corazón en un puño. Deben imaginarse lo peor— Tenía que regresar, tenía que contactarme con ellos, buscar la manera de encontrar señal.
¿Y si se abrió una grieta temporal? ¿Tal vez ahí existía un portal? Necesitaba formular una hipótesis y recolectar información, de esta manera sería más factible llegar a una solución.
Apagué mi teléfono para ponerme rumbo a la biblioteca, estaba dispuesta a obtener respuestas.
—Mierda, Jamon— había olvidado el entrenamiento— Va a matarme— si me daba prisa podría llegar a tiempo.
Arrojé ropa limpia en una maleta, junto con artículos de higiene personal y corrí a las duchas. No tendría tiempo de desayunar ni de regresar a mi cuarto a dejar todo pero al menos podría entrenar.
Llegué al cerezo retrasada, ya estaban todos entrenando. Busqué a Jamon con la mirada, pero no parecía estar cerca. Sigilosamente me acerqué al grupo mientras aventaba mi mochila en una orilla.
Cogí un arco y eché la aljaba a mi espalda, me paré frente a una diana y lancé la primera flecha que distó por mucho de dar en el centro.
— ¡Maldición!—
—Relájate— Aretha se posicionó en la diana continua—apuesto la comida de hoy a que acierto más veces en el centro— entre ella y yo existía una gran competitividad sana, incluso nos divertía retarnos continuamente.
—Apuesto la de tres días, que no— con estas palabras iniciamos un reñido juego. Pronto quedamos con una sola flecha y un marcador muy parejo.
—Jamon jamás llegó—dije con alivio
—Tuviste suerte ¿Te quedaste dormida?—
—Algo así—
— ¡Aquí estas!—Arcén se acercó con Lander y me apretó los cachetes—pensamos que no llegarías—
—Auch— le empujé—Yo igual lo creí—
— ¿Qué apuestan?—
—La comida de tres días—le respondió su hermana.
— ¿Y si vuelven a empezar y cambian la apuesta por prendas?— La mirada de Lander adquirió un torno lujurioso que descargo en Aretha, provocando que esta palideciera.
— ¡Quita esa cara de degenerado!—azotó el arco violentamente en su cabeza.
— ¡Cuidado!— grité— ¡el arco no tiene la culpa!— nos echamos a reír mientras Lander sobaba su cabeza.
La apuesta continuó, tras un volado Aretha inició, lamentablemente los gritos de aquellos dos inmaduros la desconcentraron y su flecha dio en la franja más alejada de la diana. Una mirada cargada de furia les hizo callar por un corto lapso que acabo cuando mi turno llegó.
"Imagínate a Nevra desnudo" Gritaba Arsen "¡A que fallas!" decía Aretha "No, eso le haría perder el conocimiento" reía Lander. Me arrepentía de haberles confesado que Nevra me parecía atractivo, pues desde ese momento lo evocaban en cualquier situación. Poniéndome en evidencia y ridículo incluso delante de él.
—Mejor Imagina a Ezarel desnudo— opinó el castaño.
—No quiero quedar traumada— reproché. Ante sus tonterías y gritos el resto de los alumnos terminaron uniéndose a nuestro escándalo. Mientras unos observaban, otros apostaban y algunos se dividían en bandos. — ¡Ya cállense!— grité aturdida al mismo tiempo que se me escapaba la flecha, la cual ni siquiera dio en la Diana.
—¡Miiko cuidado!— Gritaron algunos, la flecha se dirigía hacia ella. Sin inmutarse movió su cabeza y la flecha se carbonizó en el aire, despareciendo en finas cenizas—¡Jamon tenía razón son peor que niños, vuelvan a lo que tienen que hacer!—ordenó molesta, ocasionando que la aglomeración desapareciera y todos reanudaran sus labores.
— ¿Niños?—Farfulló Aretha— Somos casi de la misma edad, no puede tratarnos así—
—Tendremos una edad aproximada, pero es evidente que carecen de madurez— le respondió Miiko.
Aretha ya no dijo nada y ambas volvimos a ensayar con el arco el resto de la mañana.
Al finalizar cada quien se dirigió a su respectivo labor, le informé a Lander que lo alcanzaría en la tienda, antes tenía que disculparme.
—Miiko, siento lo de la mañana, fue muy irresponsable. Pude haber herido a alguien— dije avergonzada.
—No eres la única responsable, además no fue tan grave, han hecho cosas peores. Cuando Leiftan y yo fuimos nuevos también ocasionamos contratiempos—Imaginármelos a ellos en ese rol me pareció imposiblemente divertido. Al parecer llevaban siendo amigos mucho tiempo, por eso cuando los conocí vislumbre mucha confianza entre ellos.
—No me lo puedo creer, ambos parecen muy centrados—
—Nadie puede creerlo— acotó Miiko — ¿Te puedo preguntar algo?—
—Claro—
—Jamon me ha dicho que ha tenido problemas para asignarte un arma fija, ya que al parecer la espada y el arco no se te dan tan mal—
—Sí, algo así me comentó alguna vez ¿eso significaría un problema?—
—Absolutamente, Aretha está en tu misma situación. En estos casos dejamos que decidan lo que les gusta más o simplemente se quedan como comodines por su versatilidad—
—Comprendo—
—Lo que nos llamó la atención es el hecho de que tu mundo ya no maneje este tipo de armas y que jamás hubieses peleado, pero aún así tenías pequeñas nociones de como manejarlas— La miré sorprendida sabía más de la tierra de lo que yo imaginaba—Tenemos registros probablemente no muy actualizados pero sabemos algunas cosas de tu época—
—Bueno, cuando era más pequeña, necesité tomar un curso de teatro— recordé la amable sugerencia del taller teatral de una maestra de Ballet que siempre se quejaba de mi semblante de piedra a la hora de encarnar un personaje—En ese curso representamos una batalla medieval, por lo que nos dieron algunas clases de esgrima. No aprendí la gran cosa pero si movimientos básicos para evadir y manejar una espada, aunque debo admitir que nunca había tenido una real en mis mano—Miiko me escuchaba con atención parecía interesada— Por su parte el arco aprendí a manejarlo como deporte. Cuando recién entre a la universidad...—
— ¿La universidad?—
—Sí, es un lugar en donde te especializas tanto teóricamente como prácticamente sobre lo que te quieres dedicar, es uno de los niveles académicos más altos— Asintió, pareció comprender.
—Bueno— proseguí—Cuando entre tenía problemas para concentrarme y poner atención a las clases, así que le pedí a un profesor ayuda. El me sugirió ejercicios mentales, resolver crucigramas, armar rompecabezas, pero eso solo me aburría. Viendo que eso no lograba mucho me sugirió un deporte tranquilo en el cual tuviera que poner mi paciencia y atención de lleno, así que me refirió con el profesor de tiro con arco. No me volví experta pero por lo menos lograba atinarle a la diana—
— ¿Entonces muchos instrumentos de guerra los convirtieron en deportes?—
—Algunos dejaron de tener un fin bélico y se convirtieron en formas sanas de entretenimiento—
—Interesante, tengo que admitir que nunca creí que su raza sería capaz de eso, por el contrario, pensaba que solo buscaban crear nuevas armas con capacidades destructoras más grandes. Así que saber que le pueden buscar un fin más pacífico a algo que fue creado para destruir me sorprende— Me quedé callada, al parecer nos veían como psicópatas en potencia— Esto me hace darme cuenta de lo poco que conocemos a los humanos actuales—
—No solo eso, ustedes generalizan. Ciertamente somos complicados, pero eso no hace que todos seamos malos, o buenos, somos más que dos categorías— Miiko parecía estar reflexionando sobre mis palabras. Me despedí para continuar mis labores en la tienda de música.
El día transcurrió tranquilo y la noche llegó de imprevisto. Finalizamos la afinación de instrumentos, corroboramos su estado y mantenimiento de ser necesario. Estaba por irme cuando Lander pidió que le siguiese hasta el centro del pueblo.
— ¿Y bien?—Ante mis ojos se hallaba un casi instalado escenario de madera, al cual me invitó a subir—Por aquí— señaló unas escaleras que se encontraban detrás de este—¿No te alienta estar aquí?—Preguntó una vez que ambos estuvimos arriba.
—Para nada— Sabía lo que buscaba—Ya te dije que no tocaré—
—Párate aquí— me jaló al centro de este, desde donde se podía tener un panorama más amplio mejor visión de todo y todos. Mi pesadilla retornó, intenté traerla de nuevo, recordar todo el escenario en el que se suscitaba. Pero era tan difuso que me costaba darle forma, después de mucho pensar me di cuenta que estaba parada en el mismo punto que en mi sueño, el piso también era de madera. Aquí sucedía todo.—¡Hey! ¿Todo bien?—
—Si— respondí aún medio ida— Tengo que irme ya es tarde— ¿Mucha coincidencia? Si me esforzaba podía encontrar similitud entre los edificaciones borrosas de mi sueño y las que estaban frente al escenario del pueblo. Mi mente buscaba una explicación racional, pero no la encontraba "Debo estar sugestionándome". Sin darme cuenta ya estaba frente al Q.G.
¿Cuánto tiempo llevaba parada allí? A veces me ensimismaba tanto que mi alrededor desaparecía, tal vez fuese algo egocentrista pero no era voluntario.
Me apresuré a entrar, lo último que me gustaría era causar una mala impresión. Siempre me había preocupado en exceso lo que pensasen de mí, a veces le daba mucha importancia a gente que ni siquiera me importaba.
Pasaban de las nueve de la noche seguramente solo comería algo y después iría a la cama. Llegué a la despensa y busqué algo que picar, no quería sobrecargar mi estómago.
—Qué cansancio— se quejaba Alajéa— Esos dos elfos no dejaban de pelearse—
—El chico era algo imprudente pero muy gracioso. Me causaba mucha gracia ver como su hermana le regañaba— opinaba Karenn.
A estas alturas reconocería sus voces en cualquier parte
—Hola chicas— les saludé una vez que entraron a la despensa.
—Hola Yunel—Respondió Alajéa con el ímpetu de siempre— Estos días han sido agotadores ¿Puedes creer que tuvimos que ayudar a Karuto con el menú?—
—No se supone que ustedes estarían en cosas más importantes—Ellas habían estado en la junta de Miiko, ese trabajo era para los aprendices como yo.
—El pedido se atrasó y por ende la preparación del menú. Karuto estaba desbordado. Tuvimos que intervenir. Hasta Jamón ayudó, lo que no terminó siendo muy bueno—Rió Karenn
—Rompió una mesa y nos dejó sin cuchillos— Señaló Alajéa. Imaginar esa escena me hacía gracia. Jamon a veces no controlaba su fuerza y ciertas tareas sencillas se convertían en una odisea para él —Y tu amigo el elfo creyó que cocinar con fuego mágico agilizaría la producción. Casi me incendia la cabeza— decía estresada
—¿Arsen?— No era difícil imaginarlo, su hiperactividad e impulsividad le ocasionaban un sin fin de graciosos embrollos.
—Personalmente me agradó, al igual que su hermana. No había tenido oportunidad de tratarlos—Agregó Karenn—Lo más divertido fue ver la reprimenda que recibió de parte de su gemela—Puse los ojos en blanco y después sonreí.
Esos dos elfos mellizos tan iguales por fuera pero opuestos por dentro; Arsen el sensible, inquieto, alegre e impulsivo de carácter fácil y Aretha la enérgica, analítica, sería, prudente y de carácter fuerte. Eran como el fuego y el agua, aunque chocaran ambos eran necesarios y juntos creaban cosas maravillosas.
—Ahora comprenden porque no me aburro ni en las clases teóricas de Ezarel— Durante la cena les platiqué varías anécdotas graciosas, era muy divertido ver como Aretha reñía cuando Arsen la desconcentraba en las clases, sobre todo con Ezarel quien no sabía cómo calmarlos y continuamente les gritaba "¡Son una vergüenza para los elfos!". Lo más triste es que Aretha era víctima de las circunstancias, ya que Arsen siempre la arrastraba en sus tonterías.
—La entiendo, yo quería ayudarle a golpearlo— Alajéa parecía verdaderamente agobiada, nunca la había escuchado expresarse de alguien de esa manera. Definitivamente Arsen sabía como acabar con la paciencia de las personas.
—Cuando nos enseñarás tu instrumento humano— Temía que Karenn lo recordara. Cuando su curiosidad emergía no había poder sobrehumano que la sosegara.
—Otro día. Hoy estoy muerta—Mientras antes saciara su curiosidad, más pronto me dejarían en paz.
Para mi fortuna ninguna insistió, claramente Karuto las había dejado exhaustas, por lo menos hoy desistirían.
Finalmente me dirigí a mi habitación, esperaba no encontrarme con Nevra, después de mi pequeño declive emocional, no quería mirarle por un tiempo.
Pensaba que la suerte estaba de mi lado, ya vislumbraba mi puerta cuando Nevra se plantó frente a mí.
—Hola—sonrió con su habitual galantería— ¿A caso me estas evitando?—touche ¿ era tan obvia?
—No ¿por qué habría de hacerlo? ¿Quién querría evitar a semejante...?—
— ¿Semental? ¿Galán?—
—Iba a decir "un ser tan humilde"—
—En el fondo lo piensas— me limité a reír.
—Si tú lo dices. Bueno belleza antinatural, me tengo que ir a descansar— Abrí la puerta, me costaba ocultar mi incomodidad.
—Espera...— Tomó el picaporte y detuvo mi huida. No dije nada, mantuve la mirada estática en la puerta—¿Estas mejor?—
—Si—
— ¿Quieres hablar de lo que sucedió?—
— ¿Te mando Miiko?—
—No, es un interés personal—
— ¿Le dijiste algo?— no quería armar un lio de esto. Eran mis problemas, nadie más tenía que inmiscuirse en ellos.
—Nada, no lo creí pertinente—
—Gracias— suspiré aliviada—Por favor, te ruego que no le digas nada, fue una cosa insignificante— Le miré suplicante.
Su semblante era serio.
—No te preocupes, no lo haré. Si me dices que sucede— ¡Mierda!, no quería hablar de ello, pero por lo visto no me dejaría tranquila a menos que lo hiciera.
—Solo fue nostalgia, creo que la guarde demasiado tiempo y exploté—Asintió.
—¿Segura qué nada más te ocurre?— Negué con la cabeza— Su mirada me escudriñó, me sentí expuesta , desnuda ante su ver— Mientes, puedo oler tu miedo— Me quedé petrificada, no supe cómo reaccionar ante tal aseveración—Si quieres hablar búscame— Me dio una última sonrisa y caminó hacia al fondo del pasillo.
