CAPÍTULO III

UN DESAFIÓ REAL


(Catorce años después)

La vida en la luna podía llegar a ser lo que nosotros llamaríamos, tediosa, sin embargo para los selenitas era una vida que les complacía y encontraban interesante.

Las actividades en el palacio comenzaban hacia las 7 de la mañana. En los establos, el ganado era conducido a los campos, que gracias a los cuidados que recibían, florecían fértiles en alimento. Los agricultores comenzaban a arar la tierra. Al mismo tiempo la seguridad del palacio hacia el habitual cambio de guarda.

Ser guardia del palacio era el sueño de la mayoría de los jóvenes, lo cual significaba un gran reconocimiento.

La reina siempre había pensado que la seguridad era algo innecesario y que lo único que necesitaba ere contar con su escolta personal. Sin embargo los consejeros reales habían pensado que lo mejor sería, contar con un amplio número de soldados. Para tal fin, un grupo de oficiales provenientes de Marte habían llegado a la luna para dar entrenamiento a aquellos jóvenes. Aquellos formidables hombres de Marte eran valientes y leales, al mismo tiempo conocían el arte de la guerra. Pero a los consejeros reales no les parecía que un ejército foráneo se hiciera cargo del entrenamiento de los selenitas.

Las rosas que el rey de la tierra había ofrecido a la pequeña, ahora florecían, y tal y como lo había predicho, la hermosura de las rosas no se comparaba con la belleza de la joven princesa. De pie ante ellas, la joven aspiraba el delicado aroma que emanaban. Sonriendo para sí misma, pensaba en el hecho de que ya no era una niña, y aunque a veces era mimada por la corte, eso tendría que terminar, puesto que pronto tomaría decisiones junto a su madre. De pronto sintió que alguien se acercaba, "Luna, ¿Qué sucede?"

"Princesa, es hora de que vuelva al palacio, su madre y las demás esperan en el gran comedor"

"Luna, ¿podrías darme un minuto más?, es que jamás me canso del precioso aroma de estas flores"

"Podría decir a su majestad que no le he encontrado, entonces ella enviaría a los guardias reales para buscarle, y al saber que he mentido, sin duda alguna me castigaría"

"Vamos Luna, solo un momento más", la princesa estaba a punto de cortar una rosa, pero en el último momento decidió no hacerlo.

"¿Por qué no la ha cortado?"

"Mira su belleza, es tan frágil y delicada, si la corto, su hermosura y fragancia solo serán pasajeras y yo habría contribuido a su destrucción. Prefiero que siga creciendo", concluyo la joven al mismo tiempo que caminaba junto al pequeño gato.


(Comedor real)

En el gran comedor la reina y las jóvenes princesas planetarias esperaban con gran impaciencia. Del lado derecho de la mesa se encontraban cuatro jóvenes hermosas.

La princesa Mercurio, cuyos cabellos azules hacían juego con el hermoso peplo del mismo color. Ella era proveniente, como es obvio, del planea Mercurio, el de grandes lagos, y hacía dos años que vivía en el palacio, así como el resto de las demás jóvenes. Poseedora de una gran inteligencia y una gran amabilidad, había sido nombrada como la princesa del conocimiento.

En el siguiente lugar, la joven de cabellos negros y peplo rojo bebía de su copa, ella provenía del planeta Marte. En su mirada se podía observar la valentía y el orgullo, lo cual era de esperarse ya que ella era descendiente de hombres gallardos buenos para responder al grito de guerra. Su padre había sido uno de los generales más importantes de su planeta. Era belicosa por naturaleza, y era por eso mismo que ceñido a la menuda cintura, siempre llevaba el carcaj.

La joven Joviana de cabellos castaños sobresalía por su gran estatura. La princesa que lleva el trueno era conocida por su increíble fuerza y por ese amor que profesaba por las tareas domésticas, que aunque no tenía asignadas tareas de ese tipo, adoraba ayudar en la cocina, cosa que a la reina y a las demás princesas apreciaban por ese exquisito talento para cocinar bocadillos.

La siguiente en la mesa era la rubia y siempre hermosa princesa del planeta Venus. La joven deidad vestía un hermoso peplo de color naranja. El cual resaltaba su belleza y el delicado cuerpo. Era de esperarse puesto que ella era la diosa del amor y la belleza. Ella era la representación de la perfección. Un solo toque de sus labios, y sería capaz de doblegar la voluntad de cualquiera, eso sin importar si se trataban de dioses o simples mortales. Sin embargo hasta el momento no había encontrado a alguien lo suficientemente digno de ser encadenado a su hermoso talle, y es que los pocos seducidos por el bello movimiento de su enagua, no habían sido más que simples caprichos. Porque según su filosofía, su cuerpo era para ser admirado por todos, tocado por pocos.

"Lo siento, estaba en el jardín", la princesa entro al comedor, y viendo que ya todas se encontraban reunidas, no pudo evitar sonrojarse.

"Tenemos esperando un largo tiempo"

"Perdón, no era mi intención retrasarme, pero las flores del jardín son tan bellas que la verdad no me di cuenta de que era tarde", la princesa tomo asiento junto a su madre.

"Hija, debes entender que ya no puedes seguir comportándote como una niña, pronto serás una mujer adulta y deberás recibir entrenamiento que correspondiente para ejercer tus funciones"

"Lo se madre, no seas tan dura conmigo"

"Por esta vez pasare por alto tu tardanza"

"Gracias"

Los sirvientes comenzaron a servir el espléndido banquete. La reina tomo su copa y dando un sorbo, se dirigió a las jóvenes, "En los próximos días celebraremos una fiesta"

"¿Mi cumpleaños?"

"No precisamente, para celebrar tu cumpleaños primero tenemos que celebrar este baile"

"¿Qué festejaremos?", la princesa degustaba su platillo.

"Sera una sorpresa"

"Su majestad, ¿podemos escribir a casa y pedir que nos envíen lo necesario para la confección de nuestros vestidos?", Marte se dirigió a la soberana.

"Por supuesto que pueden hacerlo, así podrán lucir los fantásticos tejidos provenientes de su lugar de nacimiento"

"Si usted me lo permite, ¿Podría sugerir alguna serie de platillos jovianos para el banquete?"

"Puedes hacerlo, la comida que será servida esa noche, deberá llevar tu toque"

Ellas serian la escolta personal de la princesa, y aunque no habían recibido el entrenamiento adecuado, también tenían mucho que hacer.

Luego del desayuno la joven Mercurio tomo sus libros y entrando en la gran sala, los niños se pusieron de pie y saludando a su mentora, se dispusieron a recibir el preciado conocimiento.

La joven Marte abrió el carcaj, tomo el precioso y bien labrado arco de plata. Con paso ligero se dirigió hasta el campo de tiro. A prudente distancia un grupo de jóvenes le seguía. La princesa preparo el arco con la hermosa flecha y haciendo tiros acertados, los jóvenes aplaudieron sus logros, ellos le admiraban. Sin duda había nacido para hacer la funesta guerra.

"Los dioses no quieran que haya una guerra"

"Pero sería la perfecta oportunidad de verla en acción"

"Callar todos, de solo imaginar que la belicosa Marte desviara su acerada flecha y esta tomara por blanco la hermosa tierra, sería una tragedia. Los dioses no quieran que semejante desgracia se cierna sobre nosotros"

"Que los dioses no permitan tales infortunios, nosotros no somos hombres de guerra, estamos agradecidos por vivir en paz, la guerra no nos concierne."

"Bellas palabras mis hermanos, los dioses no pueden ser tan malos con nosotros que vivimos en paz"

Esas eran las palabras que unos a otros se lanzaban.

Júpiter estaba rodeada de jóvenes mujeres. A pesar de ser una chica un tanto ruda, se complacía en enseñarles el precioso arte de bordar, tejer y cocinar. Muchas de sus acompañantes eras mujeres solteras en edad casamentera que acudían para aprender a bordar los que en un futuro serían sus vestidos de novia.

La joven Venus habiendo tomado un baño, vistió el divino cuerpo con un hermoso himation bordado con hilos de oro. Calzo los delicados pies con bellas sandalias y ceñida a su cintura, llevaba la preciosa cadena con la que encadenaba los corazones de dioses y mortales. Con paso ligero se dirigió a la fuente que se encontraba en el jardín principal del palacio. Las jóvenes al verla se apresuraron a tomar asiento junto a ella. Acto seguido Venus contemplo su reflejo en las cristalinas aguas y al instante pregunto; "Entre diosas y mortales, ¿Quién es la más hermosa?"

"Eres tú, a quien los dioses bendijeron con la belleza y la sensualidad"

"Entre diosas y mortales, tu eres la más divina"

La deidad sonrió tomando la lira que una joven le había entregado "Ea pues, ¿Que quieren saber hoy?"

"Mi prometido y yo estamos por casarnos, ¿habrá mucho amor en nuestro matrimonio?" una joven se animó a preguntar.

"Lo que Venus une, nadie lo separa, habrá mucho amor en su matrimonio"

"Mi lady, mi novio aun no me ha besado, ¿Qué puedo hacer?"

"Entonces bésalo tú, pero que no sea un beso apasionado y veras que de inmediato no querrá dejar de probar tus dulces y carnosos labios"

"Princesa Venus, ¿Cómo puedo conquistar al hombre que amo?"

"No preguntes más, ve y confiésale tu amor, que junto a tu llama de pasión brilla la de él", así era la deiforme, amaba dar consejos y contar historias de enamorados…

Hasta ahora, esa era la manera en la que vivían….


(Mañana siguiente, habitación de la princesa Serenity)

Sintiendo que la mañana había llegado, la princesa Serenity se levantó de la cama para de inmediato dirigirse al balcón, miro hacia el precioso jardín, "Hoy he despertado más tempano que de costumbre, aprovechare la mañana para caminar por los jardines y luego puedo ir al lago con Mercurio", la princesa comenzó a prepararse para dar inicio a su día.


(Oficina de la reina)

La reina se encontraba sentada detrás del hermoso escritorio de roble.

"Recibí su carta", la alta mujer de cabellos verdes hizo una reverencia.

"Plut, sabes que no me gusta que pases mucho tiempo sola"

"Su majestad, es mi trabajo, debo vigilar la puerta del tiempo. Su madre me encomendó esa tarea"

"Lo sé y haz hecho un grandioso trabajo, sin embargo ahora te necesito aquí, en el palacio"

"¿Y las puertas?"

"En mucho tiempo no hemos tenido amenaza alguna….no desde…tu sabes"

"Haré lo que usted me ordene", Plut volvía a hacer una reverencia.

"Tú ya sabes para que te he llamado"

"Imagino que ha llegado el momento de que las jóvenes princesas inicien su entrenamiento"

"Y no solo eso… Tú lo sabes"

"Más que saberlo es una corazonada"

"Después de tanto tiempo, han vuelto a renacer, y tal como mi madre hubiera querido, regresaran al palacio"

"¿Está segura?, no cuestiono su autoridad, pero usted sabe lo que sucedió, desafiaron la autoridad de su madre"

"Mi madre me pidió que no fuera tan dura con ellas. Sabes que no puedes revelar cosas sobre el futuro, eso lo alteraría, pero dime, ¿debo desobedecer lo que mi madre me pidió?, por cumplir mi promesa, ¿corremos peligro?"

"No es eso su majestad, me refiero a las leyes"

"Lo he pensado muy bien, y eso no será impedimento para que regresen…pensé en enviar cartas, sin embargo creo que es mejor si vas personalmente a buscarles, estoy segura de que accederán a venir"

"Iré al palacio Miranda y al palacio Tritón"

"Por favor, no comentes nada sobre lo sucedido en el pasado, no quiero que los Neptunianos culpen a los Uranianos, y diles que jamás se trató de un destierro"

"No se preocupe, yo les haré venir, con su permiso", Plut hizo una última reverencia y acto seguido se retiró.


(Jardines del palacio, esa misma noche)

La noche había llegado, la princesa se dirigió a la fuente del jardín para contemplar su propia belleza en la cristalina agua.

"Princesa, te he buscado por todo el palacio, mira la hora, deberías ir a la cama"

"Júpiter, hoy desperté muy temprano, camine por los jardines, acompañe a Mercurio al lago y luego ayude a ordenar su biblioteca, sin embargo, no estoy cansada, anda ven conmigo y vallamos al jardín", Serenity suplico.

"Pero solo un momento, estoy segura de que no querrás que Luna venga y te llame la atención", ambas princesas se dirigieron al jardín.

"Madre me dijo que el rey de un lejano planeta trajo estas bellas flores para mí, tú estabas allí, ¿recuerdas algo?"

"Me temo que no, solo era una niña cuando tu naciste"

"Las rosas son bellas, sin embargo nada puede ser mas hermoso que yo", Venus y las demás llegaron.

"Eso será luego de la princesa," la joven de cabellos negros reprocho, "Soberbia eres entre las diosas".

"¿Acaso piensas iniciar una guerra?, Esos de Marte sí que son coléricos, a mí no me gusta hacer la guerra, prefiero hacer el amor….pero en tu planeta no hay nadie digno de mi"

"¿Nadie digno de ti?... tú no eres la digna. Además eso no tiene nada que ver con las ofensas lanzadas", la joven abrió el carcaj y tomando la bien labrada flecha, preparo el arco.

"Alto, no discutan más, Venus no provoques más a Marte, Marte no sigas discutiendo, la soberbia y la cólera no son buenas, ea pues, estrechen sus manos y no hagan la guerra, hagan la paz que a madre no le gustaría verles pelear"

"Disculpa princesa, pero la orgullosa Venus me ha provocado"

"Yo no lo he provocado, mi belleza lo ha hecho, veras que encontrare a alguna deidad que reconozca que mi belleza es la mas grande, y de ese serán mis amores"

"No importunen a la princesa con sus tonterías, si la reina se da cuenta de que estuvieron peleando, las enviara al exilio", la joven Mercurio era la voz de la cordura. Venus solo se encogió de brazos y acto seguido se retiró.

"Princesa, es hora de irnos… ¿princesa?", Júpiter noto que la joven Serenity se había alejado, sin duda algo había captado su atención.

"Eso, ¿Qué es?, mira, estamos muy cerca de ese bello planeta azul", Serenity centro toda su atención en un punto azul cercano a la luna.

"Ese planeta es la Tierra".

"Hoy estamos muy cerca de ella, me pregunto, ¿Por qué no está su princesa con nosotros?", Serenity pregunto.

"Tal vez no la hay", Marte contesto.

"Estamos cerca de la Tierra debido a que la rotación nos ha acercado", Mercurio explico de forma sencilla.

"Mira las hermosas olas de sus mares, me magino que se debe a eso que llamas rotación"

"Es algo así"

"Jamás en mi vida había prestado atención a ese bello punto azul", Serenity se sentó sobre el húmedo pasto "Mira más allá…esas…esas son rosas…como las de los jardines de nuestro palacio, observa su belleza….me gustaría bajar y contemplarlas de cercas"

"Ni lo intentes, sabes que esta prohibió, su majestad te castigaría", las tres deidades se lo hicieron saber.

"No lo creo, madre no es tan mala, además no se enteraría" Serenity contemplaba el hermoso jardín en la tierra, desde aquel punto en la luna.


(Tierra)

Un joven de negros cabellos reunía el ganado, sin embargo le resultaba casi imposible mantenerlo de esa manera, así que decidió sentarse junto a un hermoso árbol. Viendo hacia el hermoso cielo estrellado, noto algo extraño en la luna. Esta brillaba como nunca.

"Nadie podría vivir en la luna…o tal vez allá en la luna, en los planetas y en las estrellas hay mujeres hermosas de relucientes vestidos, ¿Cómo serán sus voces? De existir ¿alguna me amaría?, Pero, ¿cómo será su amor?, ¿sus ojos serán nobles?...no, esos sin duda son lugares inhabitables, pero de haber alguien en ellos, me gustaría conocerles", el joven cerro los ojos y de pronto el recuerdo de una mujer alta de cabellos de plata apareció en su memoria. Abriéndolos nuevamente, volvió a contemplar la luna. Y entonces un vuelco azoto su corazón al ver que desde allí una mujer le contemplaba, "¿Una mujer en la luna?", se puso de pie "si, si es una mujer, y me está observando. Ella está sentada en un jardín rodeada de… ¿rosas?... no….sin duda ese fue un sueño, era tan solo un niño cuando sucedió, pero esto es real….esa mujer me está mirando"

"Príncipe Endimión, es hora de que vuelva al palacio", un joven de largos cabellos castaños le dijo.

"Llevare el ganado al establo y luego volveré a este lugar"

"Llamare al pastor para que lo haga, usted debe ir a descansar"

"No, dormiré aquí, junto al árbol"

"Señor, eso sería indigno de usted, pero si así lo desea, llamare a Zoisite y a los demás para acompañarle"

"No es necesario Nephrite, me quedare aquí, solo"

"Si su majestad así lo desea, entonces no nos queda más que obedecer", el joven general hizo una reverencia.


(Jardín del palacio)

La princesa seguía observando aquel espectáculo. Miro hacia el hermoso palacio y entonces miro al joven de cabellos negros, quien también le observaba, "Mira allí…es un hombre", la princesa señalo.

"Es un pastor… parece ser atractivo", Marte respondió.

"Serenity, ni se te ocurra bajar, si León se entera de que estas contemplando a un terrícola, se pondría furioso"

"León no me interesa, y ustedes lo saben, además ya es tarde, me iré a dormir", la princesa se puso de pie para dirigirse rumbo al palacio, las jóvenes le seguían.

"Debemos vigilarla, su interés en la tierra me preocupa"

"A mí también"

Serenity entro en su habitación, de inmediato se llevó las manos al pecho, ¿que era aquello que comenzaba a sentir en su corazón?

El príncipe por su parte, había observado que la joven mujer se había marchado, con gran pesar hizo lo mismo.


(A la mañana siguiente)

Después del desayuno, la joven Mercurio encontró a la princesa Serenity de pie junto a su trono.

"Serenity, me gustaría platicar contigo sobre lo que ayer sucedió"

"Mercurio, me ha encantado esa visita que hicimos al lago, espero que próximamente podamos ir de nuevo"

"Sabes bien que no me refiero eso, me refiero a tus intenciones de bajar a la tierra", la preocupación asomo a su cara.

"No guardo intenciones de hacerlo, no sería capaz. Aquellas solo fueron palabras. Solo los dioses saben qué clase de salvajes habitaran ese lugar"

"Tus palabas complacen a mi corazón, ahora me voy más tranquila a dar mi clase, ¿gustas acompañarme?"

"Sera en otro momento, ahora mismo tengo que ir a probarme el vestido que usare para la fiesta"

"¿Qué fiesta?"

"La fiesta que de la que madre hablo y de la cual no me ha dado detalles"

"Te veré más tarde", la joven Mercurio hizo una reverencia para luego pasar a retirarse.

La princesa sonrío, y apresurando sus pasos hacia los jardines, en raudo vuelo se lanzó hacia la esfera azul llamada Tierra. Como el águila que en hermoso vuelo surca el cielo, del mismo modo a ella se le pudo ver atravesando las nubes. De un momento a otro puso el primer pie en la superficie terrestre.

Volteando a ver a su alrededor, busco al joven pastor que la noche anterior haba contemplado. Sin embargo al no encontrarle siguió sus instintos y camino hacia el lugar donde había visto las flores. Aspirando su aroma, fue interrumpida por un joven hombre.

"Usted no puede estar aquí, enviare a un guardia para que la eche fuera"

"No era mi intención importunar", Serenity intento excusarse.

"¿Qué sucede Zoisite?", un joven de cabellos blancos pregunto.

"Esta campesina ha logrado ingresar hasta los jardines del palacio, llamare a un guardia para que la escolte hasta su hogar"

"Eso no será necesario", el joven de cabellos negros apareció montando el hermoso caballo blanco.

"Príncipe Endimión, nosotros podemos encargarnos"

"Pido que se retiren, yo me ocupare de la señorita", ordeno su príncipe. Ambos oficiales hicieron una reverencia y una vez que se retiraron, el joven bajo de su caballo. Acercándose para ver más de cerca a la joven, su corazón quiso salir de su pecho "Tú…tú eres la mujer que me veía la otra noche…tu eres la princesa de la luna a la que conocí cuando era un niño, ¿no es así?, ruego que disculpe a mis generales, ellos no le han reconocido", el joven se inclinó, y tomando la delicada y pálida mano, la beso.

"Usted me confunde", yo no soy la princesa de la luna, esa mujer de la que usted habla ha de ser muy bella"

"Entre todas las diosas, es decir, usted es la más hermosa"

"Príncipe Endimión, no es necesario que se hinque ante mí, en todo caso soy yo quien debería hincarme ante usted. Soy quien pisa su reino, y es mi deber mostrarle mis respetos", Serenity intento hacer una reverencia, pero fue interrumpida por él.

"No…usted es nuestra princesa"

"Como bien usted ha dicho, fui yo quien la otra noche, desde mi jardín le contemplaba con interés"

"Para mí es un gusto ayudar en las taras del palacio, me hace sentir útil. Pero, ¿Qué acaso no está prohibido que una deidad baje hasta con los mortales?", Endimión pregunto.

"Lo está, sin embargo hoy he decidido desobedecer las órdenes de mi madre"

El príncipe se perdió en la mirada de la princesa, de pronto Serenity escucho una lejana voz que le llamaba, "Tengo que irme, me llaman"

"Espere un momento… ¿puedo darle un beso?", Endimión parecía estar ruborizado.

"Adiós, espero que podamos volver a vernos en otro momento", la princesa se elevó entre los cielos y sin dejar de observar al príncipe, ella volvió a la luna donde era buscada por la guardia real.


(De vuelta en la luna)

En medio de su nerviosismo, se perdió dentro del palacio, y llegando hasta aquel pasillo que jamás había sido abierto debido a la prohibición impuesta, se detuvo ante la hermosa puerta de acero. Al tocarla sintió un escalofrió que petrifico sus miembros, "Madre ha prohibido el acceso a este pasillo, ¿Por qué?, ¿Qué habrá detrás de esta puerta?"

"Serenity, ¿Qué haces aquí? Sabes que está prohibido el acceso a esta a la del palacio", Marte le reprendió.

"¿Alguna vez te has preguntado que esconden estas hermosas puertas?"

"Tú lo sabes, la reina nos ha dicho que hay viejos uniformes y cosas que no se utilizan. Deja las preguntas, tu madre te ha estado buscando".

Serenity contemplo una vez más aquellas puertas, ¿Qué misterio guardarían tras de sí?...


Continuara