Tercera parte y final.

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-Con que aquí estabas -dijo Mikasa sentándose junto a Jean en una banca tras la cabaña donde se hospedaban -Estuviste muy silencioso en la cena. Eso contando que Eren te anduvo mosqueando.

Mikasa estaba especialmente de buen humor. Lo que había pasado en aquel vagón por la tarde la había inspirado. Eren se había mostrado preocupado por todos y cada uno de ellos. Por primera vez en mucho tiempo volvió a ver a quien fue su amigo de la infancia. Eren últimamente parecía perdido en sus pensamientos sobre Marley, el plan de Zeke Jeager, lo que implicaba para Historia.

Lo mismo que a Eren le preocupaba de Historia, era lo que a ella le robaba el sueño por las noches. No todas, solo aquellas en que recordaba el cruento destino que lo esperaba… ser consumido por otro y perpetuar ese espiral de violencia y odio.

Pero hoy… había regresado, su Eren estaba de regreso.

-Es extraño escuchar un discurso emotivo por parte de un amigo… cuando se habla de morir en manos de él -respondió Jean -Honestamente, no creí que se daría algo así -se volteó hacia Mikasa quien se había sentado a su lado -Todos peleando por quién merecía más el titán… y algunos argumentos eran realmente estúpidos -bromeó, pero se retractó -Debió ser difícil para ti, escucharlo.

Mikasa suspiró y miró al cielo que comenzaba a cubrirse de estrellas, la luna llena y brillante alzada en el cielo.

-Se preocupa por nosotros -dijo Mikasa con voz suave -Eso alivia mi corazón -espiró pesado -Sabe lo que significa entregar el titán a otro, no nos desea ese destino -hizo una pausa y miró a su compañero, quien la observaba con atención -Nos desea una larga y plena vida. Yo… él me lo ha dicho. A veces hablamos de ello. Sé que te dije que no lo haría, pero no lo he cumplido.

Jean ladeó la cabeza y sus manos se afirmaron en la banca, solo porque sí.

-No era una promesa, era una recomendación -aclaró Jean -Pero si ya estás lista para hablarlo con él y con Armin, me parece bien -puso una mano en el hombro de Mikasa y le dio un ligero apretón, para luego retirar la mano -Es importante que no queden cosas por decir.

Mikasa asintió suave, pero las palabras de Jean le recordaron la razón por la que estaba allí.

-Jean… ¿cuáles son las razones para que no sea yo quien herede el titán de Eren?

Jean frunció el ceño.

-No, Mikasa -advirtió severo -Eren ya nos dijo que quería que viviéramos una larga vida. Entiendo que tu afecto por Eren es enorme y también sé cuan intensa eres con él. No puedo creer que insistas en ello, aun contra su voluntad.

Mikasa imitó el gesto de Jean, pero negó.

-No es eso -desvió la vista a un costado, logrando que Jean no tuviese cómo verla a la cara -No podría incumplir los deseos de Eren. Aunque me quedaría más tranquila si pudiese hacerlo.

-¿Para qué? -preguntó Jean -Y no me digas una respuesta que suene aterradora como que sería una forma de tenerlo cerca, porque suena enfermizo -Mikasa se volteó a verlo, el ceño aun más fruncido -¿Qué?

-Detesto cuando te comportas como un idiota -masculló casi amenazadora, pero Jean solo se la quedó mirando -No es por eso. Tal vez antes hubiese sido algo que hubiera pensado… -Jean enarcó una ceja como diciendo "lo sabía" -Pero eso ya no es así -volvió a mirar al cielo con una ligera sonrisa -Ir más allá del mar, ¿no te parece enigmático?

-Me parece pretencioso y extremadamente arriesgado -refutó tomando una piedra pequeña del piso de tierra y limpiándola con la mano -Hay muchas de estas por aquí.

Mikasa miró la piedra de tonos rosas y blancos, que emulaba una especie de cristal.

-Es cuarzo -comentó -Habían muchas de ellas donde vivía de niña. Pequeñas y unas más grandes. Me gustaban más las rosas que las blancas.

Jean mantuvo la pequeña roca en su palma.

-Cuando Eren habló de heredar el poder titán sentí la presión bajo la que está -continuó Mikasa -Eren debe estar pasando por mucho. Los del clan Azumabito y su plan… es…

-Macabro -finalizó Jean, Mikasa asintió -Debe ser especialmente difícil para Eren. No es fácil dada su posición, menos viendo el desprendimiento de Historia. Ambos sacrificados por un bien común… ningún bien debería implicar sacrificios -alzó el índice entre ellos -Y no hablemos de otros sacrificios del pasado. Ahora hablamos de dos personas con las que compartimos más vínculos que otros miembros de la Legión. De dos amigos, uno de ellos es tu hermano.

Mikasa volvió a mirar al cielo.

-Hoy es Eren, en un tiempo será Armin. ¿Quién tomará su titán? -preguntó Mikasa apesadumbrada -¿Cuánto más se repetirá esto? -hizo una pausa -El macabro plan de Zeke… ¿acaso no es lo mismo que hicieron los Reiss por tantos años? -esperó un comentario de Jean, pero en su ausencia continuó -Es por eso que debemos cruzar el océano.

-No dije que no fuera a hacerlo, solo que lo considero innecesario -insistió Jean -Esa Yelena no me gusta nada. No me gustó como te utilizó para conseguir el interés de Hizuru, ni menos cuando vimos la naturaleza de esa horrible mujer.

-No es horrible, es asiática -corrigió Mikasa.

-Puede ser un perro y será igualmente horrible -bufó Jean -Y no me refiero a como se ve, sino a su persona. Tú eres medio asiática y eres muy bonita.

Mikasa soltó un suspiro.

-Ya vas a empezar, zalamero -bajó la vista a su muñeca -Siempre creí que el tatuaje significaba algo. Pero terminó siendo… ¿prostituido? Era algo que me unía a mis raíces, a mi madre… y ahora solo vale atraer a un aliado. Uno que ahora nos da la espalda. Carajo -bufó.

Jean la miró logrando atraer su atención.

-¿Ves porqué no creo que es conveniente ir del otro lado? -preguntó Jean -Todo lo que tiene que ver, o sale desde Yelena, me da mala espina. No me parecería extraño que ella misma eligiera quién será el heredero del titán de ataque.

-¿Tú crees que a tanto llega su influencia?

-Ya he visto suficiente para creer que su opinión vale más que la del mismo Eren o Historia. Ya ves como ella accedió sin dudar frente al ofrecimiento. Al menos Eren intentó hacer algo… -bajó la voz -y espero que lo haga finalmente.

Mikasa soltó otro suspiro y bajó la cabeza, moviendo la vista desde sus piernas estiradas hasta sus zapatos. Sus pies tenían las puntas ligeramente hacia adentro, dándole un aspecto infantil e ingenuo a su postura. Jean tenía la misma posición, pero sus piernas eran más largas lo que hacía más evidente su visión infantil.

-Antes medíamos lo mismo, ¿no? -preguntó Mikasa, Jean caviló -Quizás eras un poco más alto. No recuerdo.

-Mi padre era alto o eso decía mi mamá. No lo recuerdo bien. Ya me parecía alto de niño, pero eso es común -respondió Jean, y Mikasa le dio la razón.

-¿Podrás manejarte bien en el equipo de maniobras ahora? ¿Hace cuanto que no te subes a uno? Puede que tengas problemas con el equilibrio -se lo quedó mirando -En serio, ¿en qué minuto creciste tanto?

-Todos lo hicimos -desestimó Jean -Levi está molesto.

Eso último hizo reír a Mikasa. Aun le guardaba tirria a ese enano odioso. Pero no era más que la costumbre de odiarlo, que realmente guardar sentimientos negativos hacia él. Junto con su marca en la muñeca, era lo único que le recordaba que había un pasado familiar en ella.

-¿Cuáles son esas razones? -preguntó Mikasa volviendo al tema inicial.

Jean jugó la piedra entre los dedos.

-Lo dije en el carro -respondió Jean -Eres Ackerman y no tenemos mucha información de tu familia. Sabemos que no los afecta la coordenada, ni siquiera sabemos si un suero puede transformarte en un titán, gracias a Dios -suspiró lo último -Además, tu madre era cien por ciento asiática. Menos razones para que seas lo que llaman una hija de Ymir -Mikasa lo miraba con atención -Creo que odio ese concepto. Es como "ustedes son hijos de Ymir, no son humanos", pues fíjense estúpidos "no hijos de Ymir" que somos tan humanos como ustedes -masculló. Mikasa alzó una ceja indicándole que su discurso no la convencía -¿Qué?

-Verborrea -dijo Mikasa incisiva -¿Qué me ocultas? -Jean se hizo el desentendido -Sé que hablas incoherencias cuando estás nervioso. Y solo puede ser porque hay algo que no me estás diciendo -hizo una pausa -¿Armin te dijo que te ofrecieras descartándome? ¿O fue Eren? No… claro que no fue Eren, él no quiere eso… ¡Pixis! Eso fue Pixis. Quieren a alguien que puedan controlar a su gusto, un erdiano. Pero Pixis sabe de tu horrible carácter y que nunca harías algo que no te pareciera, aun cuando te lo ordenaran…

Jean seguía escuchando las elucubraciones de Mikasa. Era muy creativa. Pero ninguna de ellas era acertada.

-Nadie me ordenó ni pidió nada. Quizás mis razones se parecen un poco a las de Eren -dijo calmado -Quiero que tengas una larga y próspera vida. Mereces la mejor vida de todos.

-Claro -bufó Mikasa -Primero Eren, luego Armin y, ¿después tú? Dices que heredar el poder de Eren es macabro… pero no quiero vivir en un mundo donde no esté ninguna de las personas que me importa. ¿Y sabes algo más? Yo también quiero que tengas una buena vida. Era lo que querías y te lo mereces, te has ganado ese beneficio.

-¿Y tú no?

Mikasa jugó con el talón de su pie derecho, logrando mover la punta de un lado al otro.

-Ya te dije, no quiero estar en un mundo donde termine sin nadie importante. No quiero perder a más, ninguno de nosotros. Prefiero perderme yo.

-Gracias a Dios Eren nos mandó a todos por el desvío de la promesa de la larga vida -dijo Jean con alivio.

Mikasa se alzó de hombros.

-¿No vas a decírmelas verdad? ¿Las otras razones?

Jean volvió a enfocarse en el tema.

-No podemos arriesgarnos a perder a nuestra segunda mejor soldado en trece años. A los treinta aun puedes seguir siendo funcional, mira a Levi. Es un anciano -bromeó, pero Mikasa no lo hizo -No sabemos cuanto van a afectarte las memorias de Eren. El vínculo es intenso y puede llevarte a una crisis emocional.

Mikasa asentía bajando la cabeza. Su rostro se volvía taciturno a cada segundo. Sí, eran varias razones.

-Quiero que vivas, Mikasa -finalizó -Quizás es solo eso.

Mikasa se volteó y hizo un amague de sonrisa. Jean tenía razón en todo. Ella no podría heredar el titán de Eren, aun cuando él la hubiese elegido para ello.

-No, no es solo eso -dijo Jean con voz segura -Es porque si puedo evitar que te pongas en riesgo lo haré. No te arriesgaría jamás.

-Lo sé. Es lo que hacen los amigos, ¿verdad?

Jean frunció los labios un momento. ¿Sería el momento de ser honesto con ella?

-Cuando atacaron Trost, realmente pensé que iba a morir ahí. ¿Sabes en qué pensaba en ese minuto? En que si hubiese sabido que mi destino era morir en ese lugar, no debí callarme algunas cosas… No. No algunas cosas, solo una -Mikasa lo observaba fijamente -Hay muchas razones para que no seas un titán, pero el resumen de todas, a lo que convergen finalmente, es que… yo… yo… -las palabras simplemente no salían. Soltó una espiración -Nada.

Nada. No pudo decir palabra. Se pasó una mano por el cabello, la cabeza gacha mirando a sus zapatos. ¡Ya no tenía doce años para hablar incoherencias! Tampoco era el crío de quince lamentándose no habérsele declarado a la chica linda de la clase. ¡Tenía dieciocho malditos años y no podía declarársele a la chica de sus sueños! Sentía que estaba traicionando su amistad, la confianza que había depositado en él y…

-¿Todo se resumen en…? -Mikasa interrogó retomando el hilo de la conversación.

-En que no eres la mejor candidata -concluyó.

Mikasa asintió y perdió la vista en el cielo, ahora cubierto de estrellas. Escuchó a Jean soltar una espiración que sonó a alivio. Mikasa lo miró de reojo, jugaba con sus uñas como cada vez que algo lo conflictuaba.

-No era tan difícil de decir -continuó Mikasa.

-Supongo que creí que te ofenderías…

Mikasa enarcó una ceja, eso era tan poco Jean. Él era de quienes decían las cosas tal como se le venían a la mente. Aunque debía reconocer que, últimamente, había trabajado mucho en su diplomacia.

-No me ofende. Tienes razón en todos tus puntos. Quizás es un poco cierto que deseo poder recordar a Eren y quedarme con algo de él… aunque te parezca enfermizo. Nostalgia, quizás.

Jean le sonrió leve, ocultando la decepción que sentía en ese momento. Decepción por no haber podido decir lo que deseaba, decepción porque nunca resultaría como deseaba.

-Vamos dentro -propuso Jean, una propuesta que tenía cierta imposición.

Mikasa lo observó ponerse de pie. Estaba emputado. Lo conocía bastante ya.

-Pensaba que podía ser honesta contigo -dijo Mikasa.

Jean la miró serio.

-Eso no significa que no pueda molestarme lo que dices. No tengo porqué estar de acuerdo en todo contigo, ¿o sí? Si la única razón que tienes para comerte a Eren es esa, pues ve y cómetelo. ¿Eso te haría feliz?

-Te di otras razones, pero ¿solo te quedas con esa?

Jean frunció el ceño y se inclinó un poco para quedar frente al rostro de Mikasa.

-Me quedo con la que me parece que es la única detrás de tu discurso.

-¿Me estás llamando mentirosa? -preguntó Mikasa evidentemente molesta -¿Qué tal tú? Deberías empezar tú a ser un poco más honesto. Poco te importa si me ofendo o no. Ese no es tu estilo.

-¿Sabes qué? Vamos a dejar esto hasta acá.

-Perfecto.

Vio a Jean emprender la marcha con las manos en los bolsillos y darle una patada a la puerta para ingresar a la cabaña. ¡Qué puto carácter se gastaba! Miró hacia el lado, ahora vacío, de la banca. Vio la pequeña roca de cuarzo a su lado y la tomó entre sus manos. Soltó un suspiro.

Sintió unos pasos hacia ella y volteó. Jean estaba nuevamente a su lado con cara de porquería.

-¿Te quedó algo en el tintero? -preguntó Mikasa incisiva.

-Sí.

La tomó por ambos brazos y, sin dificultad, la alzó de la banca. Lo siguiente que sintió Mikasa fueron los labios de Jean contra su boca. Fue un instante y la apartó.

-Haz lo que quieras con eso -le dijo seco -Me vale.

La soltó y se volvió sobre sus pasos. Otro portazo. Mikasa se llevó los dedos a sus labios y se volteó hacia la puerta.

-Soy una tonta… -suspiró antes de volver a sentarse en la banca.

-Un poco -escuchó a su espalda.

Mikasa se dio vuelta y vio a Eren sentarse horcadas en la banca a su lado.

-Entiendo tu punto, Mikasa -le dijo con voz suave -Lo entiendo bien. Hemos vivido tanto juntos que comprendo lo difícil que es pensar que puedes perderme… perdernos. Pero no puedes vivir de las memorias. No es lo que quiero para ti, ¿entiendes? Y sé que ese idiota de Jean también lo hace, pero créeme que no lo ve como tú.

-¿Qué haces aquí? -preguntó Mikasa sorprendida de su presencia.

-Huir de Jean -se alzó de hombros -Está muy emputado -volvió a verla serio -Es muy diferente saber que alguien puede morir y saber cuándo lo hará. Créeme que si hubiese sabido cuánto le quedaba a mi madre hubiese hecho todo lo posible por quedar con un trozo de ella. Algo, lo que fuese. Pero aferrarse a los que partieron no es sano. Jean tiene razón.

-Lo sé, lo sé -respondió Mikasa -Quizás es como tú lo dices que quise explicarlo.

-La labia no es tu fuerte -desestimó Eren. Mikasa negó -Nadie quiere perder al otro. Nadie quiere sacrificar a otro. No puedo permitir que heredes al titán y… ese idiota de Jean tampoco lo permitiría. Somos dos contra uno -sonrió leve -Vive, Mikasa, vive bien. Cásate con ese idiota, ten muchos hijos… -dijo con convicción, Mikasa se sonrojó -Siempre estaré contigo. Te abrazaría, pero nos está mirando -agregó con cierto temor en su rostro -No quiero un ojo en tinta cuando mañana parto a la capital. A Historia no le gustaría saber que me metí en problemas -bromeó.

Mikasa le sonrió ligero.

-¿Qué va a pasar ahora, Eren? -preguntó ella cabizbaja -¿Cuando el plan de Zeke comience a ponerse en marcha? Historia…

-Eso déjamelo a mí. No voy a permitir que nadie se sacrifique por mí. Ni tú, ni Historia ni nadie. Vamos a encontrar una manera de solucionar todo esto… Déjamelo a mí, ¿sí? Y no deberías preocuparte tanto por mí. Te lo agradezco, pero es momento que te preocupes por ti. No es una petición, es una orden. Y… -hizo una pausa -Anda a controlar a ese energúmeno. Haz que valga. Y no verga, ¿sí?

Mikasa asintió y lo miró un segundo:

-Sabes que es algo fraternal, ¿verdad?

Ahora fue Eren quien asintió.

-No es a mí a quien tienes que explicárselo. ¿No crees? -preguntó y Mikasa sonrió levemente -Vamos.

Ambos ingresaron a la cabaña. Jean sentado a la mesa del lugar fingía estar concentrado en una taza de té. Eren se dirigió a su habitación, dejando a ambos solos. Mikasa soltó un suspiro y pasó a sentarse junto a Jean quien la ignoró. Ella llevó su mano sobre la de su compañero que estaba sobre la mesa.

-Eso fue lo menos romántico del mundo -dijo Mikasa con reproche. Lo obligó a entrelazar sus dedos, Jean la miró de reojo, pero no retiró su mano -No me vale, Jean. Ay, por Dios, mírame. No seas maleducado… Creo que puedes hacerlo mejor que eso.

-Pff -fue lo único que salió de su boca.

-Deja de comportarte como un niño, ya estás grande. No salgo con nenes remilgados.

-Ni yo salgo con chicas que no superan a su amorcito de adolescencia -respondió.

-Ten la decencia de decírmelo a la cara.

Jean se volteó con molestia.

-¿Vas a comportarte así cada vez que discutamos? -preguntó Mikasa -Porque no es agradable. Y eso de andar pateando puertas es muy feo. Vas a comenzar a controlar tu carácter. Algún día vas a ser líder de escuadrón, como todos. ¿Vas a reaccionar así cada vez que alguien se te subleve? ¿Ah?

-Suenas como mi madre -masculló.

-Fantástico. Porque eso es lo que necesitas a veces -el gesto de Mikasa se suavizó -Pero… no quiero ser tu madre ni tu hermana. Tengo ese rol con alguien más y no creo que esté dispuesto a compartirlo con nadie más que Armin -sonrió sutil -Quizás me cuesta dejarlos ir, ya he perdido suficiente. Renunciar a ellos, es lo más difícil que me tocará vivir. No seas egoísta… y no me hagas renunciar también a ti.

Jean soltó un suspiro.

-Te has vuelto buena con las palabras -dijo más tranquilo.

-Tengo un buen maestro -le sonrió, ahora amplio. Jean esbozó una sonrisa.

-¿No vas a comerte a Eren, verdad? -preguntó Jean, Mikasa negó.

-No necesito hacerlo. Solo no quiero renunciar a la esperanza que todo esto tenga una solución. Tal vez es mi desesperanza la que habla por mí a ratos.

-Y suenas bien enferma cuando lo haces -bufó Jean.

Mikasa suspiró.

-Tienes razón -se dio por vencida -Suena bastante enfermo. Pero, ¿sabes quién parece más enfermo ahora? Tú con tus celos desmedidos cuando no hay razón para sentirlos -Jean iba a abrir la boca y Mikasa puso un dedo sobre sus labios -No sigas cagándola. Pierdes todo tu encanto cuando te emputas. Ahora -hizo una pausa -Podrías comenzar a enumerarme las verdaderas razones por las cuales no puedo heredar el titán de Eren… o puedo comenzar yo por las cuales no vas a ser tú quien lo haga.

Retiró su dedo de sobre los labios de Jean para reemplazarlo por su boca. Fue un simple toque y se retiró ligero.

-No vas a vivir 13 años más -murmuró suavemente. Dejó que sus labios retomaran su camino, otro suave beso -Vas a vivir hasta viejo -otro más -Y…

Fue Jean quien la hizo callar tomándola por la nuca y acercándola para poder volver a besarla, pero besarla como correspondía, como quiso hacerlo por tanto tiempo. Mikasa lo rodeó por el cuello con sus brazos acercándolo más a ella.

En el pasillo que llevaba a las habitaciones cuatro cabezas se asomaban.

-Esto se va a calentar -murmuró Connie divertido.

Sasha suspiró en tono romántico. Armin sonreía amplio, mientras que Eren parecía triunfante. Mikasa no quedaría sola después de todo.

-Momento de ir a dormir -dijo Eren -No quiero seguir viendo a ese cara de caballo comerse a mi hermana.

Todos obedecieron, pero antes de retirarse, Armin puso una mano sobre el hombro de Eren.

-Bien hecho -dijo Armin.

Eren se alzó de hombros.

-Los arcoíris y unicornios multicolor me tenían asqueado. Alguien tenía que acabar con ello.

Armin se sonrió:

-Sabes que se pondrá peor, ¿verdad?

-Pero ya no tendré que soportar los insulsos avances de Jean y la cara de boba de Mikasa cuando volvía de sus reuniones de "amigos".

Eren inició la marcha a su habitación seguido de Armin, mientras a la lejanía escuchaba a Jean hablarle boberías cursis a Mikasa. Se volvió hacia Armin.

-Tienes razón, puede ponerse peor.

Armin se rió. Ambos ingresaron a su habitación.

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Fin