Dios mío no sé cómo disculparme por todo el tiempo que me tarde en actualizar y si que fue mucho tiempo. Pero no os preocupáis mis queridas lectoras esta historia no se quedara inconclusa.
Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen
De misión con el Hokage
El cielo nocturno y estrellado cubría a la aldea de Konoha, la cual en ese momento no parecía ser una aldea sino un pueblo fantasma, el único ruido que provenía de las calles era el de algún animal o roedor que por ahí se encontraba, escabulléndose en las sombras. Esto se debía a que toda la gente se encontraba en la plaza central de la aldea donde todos sus habitantes, shinobis y aldeanos, de todas las clases sociales conversaban y convivían en armonía, celebrando la llegada de un nuevo líder, el cuál sería el encargado de mantener la aldea protegida y en paz.
La plaza era alumbrada por los faroles que se encontraban ahí y otras luces agregadas de postes a postes. La gente estaba esparcida ya sea hablando entre ellos sentados en las bancas; tomando un poco de ponche para los menores de edad y licor para los adultos; comiendo o eligiendo platillos que cada familia había traído para compartir un poco o bailando al ritmo de la música en vivo; en el kiosco de la plaza se encontraban el hokage elegido, su predecesor y otras personas más charlando cálidamente y siendo cuidadosos en no tocar temas que no eran necesarios tratar en esa noche.
A varios metros de las luces y música del festejo, en un puente pequeño sobre un río se encontraba una chica descalza de cabello rojo, luciendo un vestido azul marino, recargada en el barandal del puente con un vaso casi vacío en su mano izquierda. Su mirada se perdía en el reflejo del cielo estrellado en el agua del río. La chica se encontraba tan sumergida en un remolino de pensamientos, recuerdos e ideas que no noto le hecho de que un joven se acercaba.
-¿Tomando un descanso?- pregunto suavemente un chico rubio ocasionando que la pelirroja se sobresaltara y dirigiera su cabeza hacia él.
-Si podría decirse que si- respondió cortante la chica y regreso su mirada al río
Pasaron varios y eternos segundos sumergidos en el silencio antes de que la chica se decidiera a hablar.
-así que eres hokage-
- si- respondió el rubio sin rodeos.
-podría preguntar Namikaze-sama ¿por qué no me dijo antes?- pregunto formalmente. Minato frunció el ceño y se paró al lado de ella recargando sus antebrazos en el barandal.
-supongo que... no creí necesario y no necesitas hablarme con tanta formalidad sigo siendo Minato -
-tal vez tengas razón, no es necesario el decirme todo lo que pasa en tu vida-
-sabes que no me refiero a eso-
-como sea, esta bien-
El silencio se hizo presente nuevamente y fue cuando Minato tuvo la oportunidad de admirar el vestuario de su amiga de reojo. Tenía que admitir que la chica se veía muy bien, el vestido azul marino con un poco de brillos le quedaba precioso y contrastaba con su cabello que, aunque ya no era el perfecto peinado que era antes, se veía lindo. Giro los ojos cuando se dio cuenta de que sus zapatillas no estaban en sus pies, sino en su mano derecha y tuvo que reprimir un bufido. Kushina se veía arreglada sexy e a la vez infantil. Minato sabía que su amiga era bonita pero en esta ocasión y con esa tenue luz se veía hermosa.
-hagas lo que hagas ten cuidado- dijo repentinamente Kushina sacando a Minato de sus observaciones y girando su cabeza para verla directamente.
-¿huh?-
-ser kage es el puesto más importante de una aldea pero también es el más peligroso, lo único que digo es que te cuides, a veces puedes ser un cabeza hueca que no piensa antes de actuar- Minato sonrió coquetamente ante la ironía de sus palabras.
-así que te preocupo, aunque ¿Cómo es eso de que soy un cabeza hueca?- dijo divertido
-no molestes Minato, no creo que los kages se comporten así-
-hmm estas cambiando el tema, en realidad te preocupo-
-¿Enserio? ¿Eso crees?- dijo la pelirroja dirigiendo su mirada a los ojos del chico y sonriendo coquetamente al igual que el
-hmm si-
-bien entonces es verdad- dijo ella
-¿enserio?-
-por supuesto ¿a quién mas molestaría en el día de las bromas?-
-pero ahora soy hokage-
-¿y?-
-¿no se supone que se le tiene que mostrar respeto al hokage?-
-¿no se supone que seguías siendo el mismo?-
-tienes un buen punto ahí- Kushina sonrió traviesamente.
-¿quieres regresar a la fiesta?- La pelirroja negó levemente con la cabeza. -No has bailado conmigo- agregó Minato
-…-
-¿por favor?-
-de acuerdo, una canción y considérate afortunado- dijo antes de voltearse y sentarse en el barandal. -¿Se puede saber que haces?- Kushina rodo los ojos y contestó -me pongo los estúpidos tacones, no esperaras que entre descalza ¿o si?-
-oh-
El resto de la noche no fue como Kushina esperaba pues Minato y ella se la pasaron juntos bailando, platicando cuando Kushina exigía reposo y solo se separaban en las ocasiones que algún aldeano pasaba a despedirse y felicitarlo, haciendo bromas, peticiones o dando consejos. Así que se podría decir que fue una gran noche para ambos y el lazo que los unía se fortaleció.
A la mañana siguiente cuando Kushina salía a dar su paseo matutino fue tacleada por su mejor amiga Mikoto exigiendo que le contara que había pasado la noche anterior con el rubio. Kushina le explico lo que había pasado, es decir: nada y notó una carta en su buzón. En cuanto leyó la carta su cara se tiñó del color de su cabello de pura furia. Se disculpo con Mikoto diciendo que tenia que cometer un asesinato y que regresaba alrededor de una hora y después salió en dirección a la oficina del Hokage furiosa. La gente que tenía instinto de supervivencia se quitaba del camino, por su propio bien dejando al remolino rojo en paz. La chica llegó a la torre del Hokage y sin autorización de nadie ni aviso llegó hecha una fiera a la oficina del rubio, kunai en mano y en dirección al cuello del líder de la aldea. En segundos la chica se encontraba acuclillada en el escritorio con el arma amenazante en la garganta del Hokage acorralándolo entre el arma y el respaldo de la silla en la que se encontraba sentado, aunque claro, fue su decisión el no quitarse, no es como si no la hubiera visto venir. El chico la miró intentando reprimir una sonrisa que lo llevaría directo a su tumba.
-Quiero saber porqué y quiero saberlo ahora- dijo Kushina enterrándole en el rostro la carta, motivo de su furia. Minato sonrió ligeramente sabía perfectamente de que trataba el papel, el lo había mandado y asumía la razón del enojo de su amiga.
-no veo que tiene de malo-
-Minato, etoy hablando en serio contesta la maldita pregunta y tal vez, salgas vivo de esta-
-oh vamos no es tan malo, además dijiste que querías misiones más peligrosas y emocionantes- dijo el rubio restándole importancia
-sabes perfectamente a que me refería, además no tengo la paciencia para ser nana de unos mocosos-
-ohh pero tú no serás su nana, serás su sensei, además te agradaban Kakashi, Rin y Obito-
-ellos son una excepción y además alguna vez ANBU, no nana- dijo molesta apretando el kunai en el cuello del chico para enfatizar más la oración.
-hmm ¿y qué sugieres?- preguntó arrogante
-Que dejes de darme estúpidas misiones y me pongas en una de MI categoría- dijo ella entre dientes contestó la chica.
-oh pero si últimamente no ha habido misiones como esa- mintió Minato y como era de suponerse, lo hizo muy mal.
-¿¡QUE! Se supone que estamos en guerra y tú me dices que no hay misiones peligrosas ¿acaso el papeleo te exprimió el cerebro?-
-bueno, tal vez si dejaras el kunai de lado podríamos hablar civilizadamente y llegar a un acuerdo - dijo Minato y Kushina se dio cuenta de la posición en la estaban. Sonrojándose se enderezó y salto del escritorio para sentarse en una de las sillas frente a él.
-ahora Minato, quiero que dejes de sobreprotegerme y ponerme en una misión decente-
-pero…-
-nada, soy una kunoichi ¿Recuerdas?-
-de acuerdo- dijo sonriendo
-Minato entiende que… Espera ¿qué dijiste?-
-que me has convencido y que accederé a lo que pides-
-muy sencillo ¿qué ocultas?- preguntó la pelirroja enarcando una ceja.
-¿ocultar algo? por supuesto que no- dijo el rubio sonriendo. Kushina lo miro desconfiada y después de un rato suspiró, se levantó de su asiento camino hacia él, lo abrazó y salió dando saltitos por la puerta.
Minato se quedó con una sonrisa boba en el rostro observando la puerta por donde había salido la pelirroja. Sacudió la cabeza y se acercó al teléfono, marco el número y esperó.
-Sarutobi-sama necesito un favor-
O-O-O-O-O-O
Kushina caminaba por las calles de Konoha con la brisa matutina acariciando su rostro, y acompañada del sonido de las aves y del viento. Vistiendo su uniforme de jounin y una mochila con provisiones llegó al portal de la aldea, donde supuestamente se vería con Mikoto y Hiashi, sin embargo la chica se encontró con el mismísimo hokage.
-huh ¿Mi-Minato?- dijo la pelirroja confundida recibiendo una sonrisa por parte del rubio.
-hola Shina-chan-
-¿Qué estás haciendo aquí?- le pregunto a Minato apuntando un dedo a su pecho.
-precisamente te esperaba para poder marcharnos-
-¿huh? ¿No se supone que iba a ser Mikoto y Hyuga los que vendría conmigo?-
-arww Shina-chan no quiere ir en misión conmigo- dijo el rubio con falsa tristeza y con una mano en el pecho.
-no seas tonto-
-ah entonces si quieres ir en misión conmigo-
-¡no! ¡Lo que quiero saber es que haces aquí cuando deberías estar en tu oficina con millones de papeles rodeándote!-
-ahh eso. Simple, yo también quería salir de misión así que Sarutobi-sama se encargara de la parte del papeleo además fuiste tú la que dijo que el papeleo me exprimía el cerebro-
-ohh, en fin andando Minato- lo cortó Kushina pasándolo de largo y adentrándose al bosque
O-O-O-O-O-O
-Muy bien, nos detendremos aquí para revisar el mapa- avisó el Hokage y Kushina rodó los ojos ante el tono autoritario de este, ahora recordaba porque algunas veces le resultaba odioso su amigo en las misiones.
Kushina apoyó sus manos en el borde de una piedra y salto para sentarse en ella. Minato sacó el mapa de su chaleco y lo extendió en la superficie rocosa. Recorrió con su dedo índice el trayecto marcado por el que debían transportar los pergaminos con información secreta a la aldea aliada de Konoha, Kusagakure.
-Bien debemos llevar los pergaminos al portal oeste de Kusagakure, el resto están protegidos por ninjas de Iwagakure los cuales nos impedirán el…-
-Se de lo que trata la misión Minato tan solo di que camino tomamos-
-creo que lo mejor sería tomar la ruta del puente de Kannabi- contestó Minato seriamente.
-¿huh?-
-el puente no ha sido restaurado desde…- hizo una pausa y suspiró -aquella misión y son pocos los guardias que lo custodian, será fácil derrotarlos y pasar por la frontera de la aldea.- Minato clavó su vista en el mapa. La pelirroja lo observó durante unos momentos y después le sonrió.
-Bien Mina-chan será mejor darnos prisa, no me gustaría llegar ahí de noche así que andando rubiecito tu cabello llamará la atención si no nos apuramos- dijo la chica y apoyó su mano en el hombro del chico para saltar de la roca.
Minato la miro alejarse y sonrió levemente murmurando "mira quién habla".
-Escuché ese comentario Minato, pero por esta vez lo dejare pasar- advirtió Kushina sin voltearse a mirarlo.
Después de varias horas de camino se ocultaron en el bosque para preparar una estrategia la cual era simple y consistía en hacer un clon de la kunuochi como distracción.
Minato y Kushina se escabulleron por el río seco mientras su clon pretendía tener cuidado en no ser vista del otro lado del puente destrozado. Eran tres los guardias que se encontraban ahí y al arrojar kunais al clon de Kushina esta desaparecieró.
-Espero que tengas un "plan B"- dijo Kushina. Minato sonrió y afirmó con la cabeza indico con su índice que subieran y pelearan, no sin antes de darle una advertencia de los kunais envenenados que manejaba el enemigo.
Kushina saltó arrojando una lluvia de Kunais difícil de bloquear o esquivar. Al caer todos ella aterrizo suavemente feliz de que sus kunais hayan rasgado varias veces.
Los tres hombres la rodearon y notaron la banda de su aldea en sus muñequeras y cadera.
-¿Vaya vaya que tenemos aquí?- dijo divertido el líder del equipo –una belleza exótica de Konoha- La chica no esperó más para sacar otro kunai de la manga y lanzarlo en su dirección.
-vaya leoncita eso resulta ser peligroso- dijo el ninja dando una señal discreta a sus compañeros para que atacaran. Kushina no paso por alto el movimiento de su mano y sonrió, espero a que los otros estuvieran lo suficientemente cerca para saltar esquivándolos y enterrando un Kunai en la espalda de uno en el progreso que poco después cayó al suelo.
-Estúpido- murmuró el otro guardia viendo indiferente a su compañero herido.
-Bien niña, como ya dije es peligroso para ti haber venido y más aún sola- dijo el líder comenzando a formar sellos con sus manos y en posición de formar un Katon tan rápido que fue a impactar en ella. Pero justo cuando el guardia ya cantaba victoria la chica o el cuerpo de esta ya no se encontraba ahí y el mismo se encontró con su otro compañero muerto a los pies de Kushina y un kunai apuntado a su garganta por el famosísimo rayo amarillo de Konoha.
-hmm ¿Quién dijo que venía sola?- murmuró Minato –pero si, es una fierecita exótica, mi fierecita exótica- dijo antes de hundir el kunai en su garganta.
-Minato el otro guardia escapó- avisó Kushina
-rayos, debemos atraparlo o nos descubrirán- dijo antes de desparecer y reaparecer en un rayón amarillo con el cuerpo inerte del otro guardia.
-bueno, eso fue rápido y sin un rasguño bebé, definitivamente soy la mejor Kunoichi de la aldea- presumió Kushina dando una vuelta y terminando con una pose. Minato rió y tomó la mochila del suelo y seguir el camino.
Continuará…
Bien, ese fue el tercer capítulo. Gracias por leer, pasen una semana genial.
Y cuídense mucho.
Rimiish
