Me despierto con un grito agónico. Enseguida me levanto con la varita en alto. Malfoy se está retorciendo en su cama.
-¡Malfoy!
Intento despertarlo sin conseguirlo. La puerta se abre repentinamente y el profesor Li entra a toda velocidad. Se une a mí en el intento de despertarlo. Al final acaba presionando un punto en su cuello que le tranquiliza.
Suspira y se aparta jadeando. Solo entonces me fijo en que lleva solo unos pantalones de chándal y tiene el pelo completamente revuelto. (Unas cicatrices destacan en sus hombros y tiene un tatuaje en su espalda baja.)
-Llévale a la Sala Común. Yo voy a avisar a Desmond de que traiga algunas pociones y traeré unas agujas. Asegúrate de que su cabeza esté estable durante el traslado, ese punto de presión puede provocar lesiones en el sistema nervioso central a largo plazo, pero no he encontrado una forma más rápida de calmarle.
Me palmea el hombro y sale de la habitación. Yo vuelvo a mirar a Malfoy. (Parece un ángel con el pelo plateado y la piel de porcelana... ¿En qué estoy pensando?)
Le cojo en brazos con cuidado de mantener su cabeza contra mi hombro. Paso junto a todos los que se despertaron con la agitación.
-¿Harry?
-Ahora no, Ron.
Despejo un sofá en la Sala Común con magia no verbal y sin varita (gracias a mi aumento de poder puedo hacerlo con más facilidad que otros.) Me arrodillo para dejar a Malfoy sobre él justo a tiempo para ver entrar a todos los profesores.
El que más está vestido de todos ellos es el profesor Bromsson con un pijama completo. Los profesores Jackson y Uzumaki solo llevan calzoncillos.
El profesor Miles se acerca con una bolsa de algún tipo de piel de reptil y se arrodilla junto a Malfoy. Le toma el pulso con una expresión seria.
-Allen, ve a mi laboratorio y trae los viales en los que pone "pruebas sanguíneas". Están en la estantería del fondo.
-Enseguida.
El profesor Walker sale corriendo.
-¿Qué hacemos nosotros?
-Seguir mis instrucciones-todos nos giramos hacia el profesor Li. Acaba de salir de su Sala Común con varios tarros de cristal llenos de agujas de metal flotando tras él. (Ahora se ha puesto una camiseta de color negro)-. Eragon, cauteriza todas las agujas. Percy, necesito agua en grandes cantidades. Naruto, busca en mi estantería el pergamino sobre las redes mágicas en el cuerpo humano. Inuyasha, me harán falta las raíces de Pétalos de Luna.
Todos ellos empiezan a moverse. El profesor Walker llega en ese momento con los viales y se los da al profesor Miles. Este mueve la mano (en un gesto que reconozco como el accio) y una de las agujas que el profesor Bromsson ya ha cauterizado con fuego vuela hasta él.
Con un gesto decidido estira el brazo de Malfoy y pincha en una de las venas del interior del codo. Vuelve a agitar la mano y un par de gotas entran en uno de los viales. Lo agita y lo mira a contraluz.
-El color... Shao, hay restos de la poción Horribilita en su sangre. Deben habérsela suministrado en la cena.
-Pero en ese caso algún otro alumno debe haber sido afectado...
-No con esta composición. Solo afecta a la persona que ha sufrido... el Conmutare Genes.
Todos los profesores detienen lo que están haciendo.
-¿El Conmutare? ¿Estás seguro?
La voz del profesor Walker es fría y sin emociones. (No parece el profesor afable que conocimos antes.)
-Ya he examinado a tres personas con ese hechizo, uno de ellos mi propia pareja. Además soy el único que ha descubierto las pociones para eliminar los efectos secundarios de ese hechizo-se levanta bruscamente-. Empezaré enseguida una nueva tanda. Y también necesitaré algo para equilibrar sus hormonas.
Sale murmurando para sí.
-¿Qué es el Conmutare Genes, profesores?
El profesor Walker y el profesor Uzumaki (que ya le ha dado el pergamino al profesor Li) intercambian una mirada oscura. Ambos se sientan apartados del sofá donde los otros profesores empiezan a trabajar en despertar a Malfoy.
-Eso, señorita Granger, es magia negra.
-Uno de los hechizos prohibidos y que solo los jefes de las familias de los Sagrados Veintiocho conocen.
-En términos básicos... cambia el género de un bebé antes incluso de que nazca.
Hay jadeos ahogados. (¿Cambia el género? Malfoy... ¿debió haber nacido como niña?)
-Pero eso no es todo. Las personas que han sido transformadas tienen las hormonas alteradas por el cambio drástico. Solo se conocen una veintena de casos, todos de mujer a hombre. La mayoría se dieron en el siglo XVII, cuando se creó este hechizo. Pero tres de ellos sucedieron hace pocos años. Desmond se volvió un experto en ese campo gracias a que está saliendo con una de esas personas.
-¿No tiene ningún contrahechizo?
-Ninguno. Y aun así ninguno de los tres quiere cambiar de nuevo. Según palabras literales: "este mundo ofrece más oportunidades a los hombres y queremos, desde nuestra posición entre ambos géneros, cambiar eso".
-Eso suena a Sasuke.
-Totalmente.
Los dos ríen ligeramente. Desde el sofá se escucha un movimiento apresurado.
-Hey, tranquilo, todavía tienes algunas agujas.
-¿Qué ha pasado?
-Te han envenenado. La poción Horribilita.
-La conozco, produce pesadillas a quien la consume sin que pueda despertar de ellas.
-Bien, si Desmond estuviera aquí se sentiría orgulloso de tener un alumno de pociones que sabe sobre ellas.
(Noto un ligero sonrojo en las mejillas de Malfoy.)
-Yo... no es para tanto.
-Y listo, esta es la última. Ten, esto te sentará bien. Es magia natural china.
El profesor Bromsson le entrega una taza humeante. El profesor Jackson le ayuda a sentarse correctamente.
-¿Quién ha podido hacerlo? Es una poción muy difícil de hacer y conseguir.
-Hablaré con Sev, creo que él puede saber quién es capaz de crearla.
-¿Por qué no el profesor Miles?
El profesor Takahashi mira fijamente a Hermione. (Da un poco de miedo...)
-Desmond ya tiene suficiente con todas las pociones que tiene que crear para equilibrar al señor Malfoy.
-¿A mí?
-Señor Malfoy, ¿sabe lo que es el Conmutare Genes?
Malfoy se queda un momento en silencio.
-¿Está diciendo que...?
-Exactamente. Si hago una suposición rápida diré que fue tu abuelo quien lo hizo.
-¿Mi abuelo?
-Remontémonos al mundo hace diecinueve años. Voldemort había caído, pero sus ecos seguían presentes en la sociedad. Tu abuelo había obligado en su momento a tu padre a entrar en el círculo interno de los mortífagos y ahora la familia Malfoy estaba en la cuerda floja. Solo había una forma de asegurar la posición y esa era tener un heredero para su hijo. Sobornó a uno de los medimagos para que le dijera exclusivamente el género del bebé que iba a nacer pronto y recurrió a la magia negra para cambiarlo. El resultado fuiste tú.
Todos miramos al profesor Jackson (unos asombrados y otros incrédulos.)
-¿Cuándo te has vuelto detective?
-Desde que Annie me obligó a aprenderme todos los nombres de las cabezas de todas las familias mágicas de Londres antes de venir a dar clases. Me llamó la atención que la señora Malfoy estuviera ingresada varios días antes de que le provocaran el parto. Cuando se mencionó por primera vez el Conmutare esta noche recordé que también las madres de Shaun y Sasuke estuvieron ingresadas. Kanda... fue un caso aparte.
-Tiene sentido.
-¡No! ¡Mi abuelo no pudo haber sido! ¡Murió antes de mi nacimiento!
-¿Cuánto tiempo antes?
-Tres o cuatro meses...
-Bueno, es solo una teoría...
-Es tiempo más que suficiente. Solo tuvo que hablar con alguien y que esa persona lo hiciera, incluso después de su muerte.
Todos nos giramos hacia el profesor Miles, que está en la puerta con los brazos cruzados sobre la camisa abierta. (¿Cuándo ha vuelto?)
-¿No se supone que estabas en el laboratorio?
-He hecho tantas veces esas pociones que soy capaz de realizarlas con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda.
Camina hasta situarse frente a Malfoy.
-¿Cómo pudo?
-Será mejor que te quedes en nuestra Sala Común durante un tiempo, al menos hasta que te estabilices. Mañana llegarán Shaun, Sasuke y Kanda para ayudarte.
Malfoy asiente mirando el té en sus manos. El profesor Miles se arrodilla frente a él y le aparta el flequillo con cariño.
(¿Por qué siento esta ira correr por mis venas?)
-¿Mis padres pudieron detenerlo?
-Creo que sí. Los síntomas de los inicios del hechizo son muy evidentes.
-Entonces... por qué...
-Escucha, sé que ahora mismo toda la imagen que tenías de tu familia está cayendo a trozos. Eso mismo me pasó cuando me enteré de que mi padre me había vendido a las personas que me torturaron durante un año.
Eso nos sorprende a todos. (¿Fue torturado?)
-¿Usted?
-Yo tenía... nueve años cuando conseguí escapar. No diré el cómo, pero mencionaré que ahí se inició mi lista roja. De algún modo conseguí llegar al sur de España, donde empecé a trabajar para ganarme la vida. Los años pasaron y pude entrar en una universidad muggle, fue ahí donde conocí a Shaun. Gracias a él volví al mundo mágico y me enteré de que él me había condenado. Cuando me gradué fui a verle.
-¿Qué hiciste?
-Le disloqué la mandíbula de un puñetazo. Fue divertido.
-Eres el único que disfruta de la violencia.
-No me obligues a hablar, Naruto...
Los otros profesores ríen por lo bajo. (Será alguna broma entre ellos.)
-Ya es tarde y mañana tenéis Historia de la Magia a primera. Todos a dormir, vamos.
Hay murmullos mientras todos nos vamos a nuestras habitaciones. Yo me siento en uno de los escalones de la escalera para escuchar la conversación.
-Hay una última cosa que te quiero proponer, Draco.
-¿Qué es?
-Nosotros estamos protegidos por el Tratado de Delfos de 1678. Según ese tratado todas las personas que tomemos bajo nuestra protección estarán sujetas a leyes independientes. Mañana tus padres vendrán para poder hablar del tema. Tú decides si quieres verles o no.
-No, ahora mismo no creo que pueda mirarles.
-Es tu decisión. Aunque también hay algo... si en algún momento decides separarte definitivamente de tus padres, no digo que lo hagas ahora sino que esperes un tiempo para meditarlo adecuadamente, me gustaría adoptarte formalmente.
-¡Desmond!
-Inuyasha, tú lo tienes fácil, Kagome no es estéril.
-Shaun tampoco lo es y tiene los órganos internos femeninos.
-Tenéis razón, Shaun no es estéril, pero yo sí.
-¿Tú?
-Las torturas me pasaron factura. Shaun y yo queremos hijos y aunque decidimos esperar a casarnos, creo que Draco sería el mejor hijo que nadie pueda encontrar, si él quiere, desde luego.
Hay un momento de silencio que parece alargarse para siempre.
-¿De verdad estaríais dispuesto a adoptarme?
-Claro, tendré que hablar con Shaun en cuanto llegue mañana pero estoy seguro de que te querrá como hijo nada más verte.
-Creo... que mañana sí veré a mis padres. Quiero hablar con ellos seriamente.
-Como quieras. Anda, vamos, te enseñaremos tu habitación.
Los profesores se llevan a Malfoy a su Sala Común. Yo me quedo en la escalera un rato más.
(¿El profesor Miles va a adoptar a Malfoy? ¿Y es estéril? Hay mucho que tienen que contarme si realmente soy uno de los Ocho...)
-Buenos días, Harry.
-Buenos días.
Me siento en mi sitio y empiezo a comer. (A mi lado falta Malfoy. Aunque con lo que ocurrió anoche es normal, supongo...)
El profesor Jackson sale de su Sala Común, bostezando ruidosamente.
-¿Allen y Naruto ya están abajo?
-Sí, pasaron hace poco.
-Eso significa que esos tres estarán al caer. Ninguno de los dos tiene clase y eso significa... una recomendación, no entréis en nuestra Sala Común hoy. Naruto y Allen llevan demasiado tiempo lejos de Sasuke y Kanda. Sus reencuentros suelen ser... ruidosos.
El profesor Bromsson sale también.
-Por el anormal silencio en la Sala diré que todavía no han llegado.
-Acertaste.
-Pues será mejor que coja lo que necesite antes de que empiecen. Deberías hacer lo mismo.
Los dos ríen divertidos. El profesor Takahashi sale hablando con el profesor Li.
-Deberías dejarle dormir un poco más, al menos hasta que lleguen los tres. Iré a buscar a Desmond al laboratorio, seguro que se ha quedado dormido.
Justo cuando los cuatro están reunidos la puerta principal se abre y entran los profesores Miles, Walker y Uzumaki con tres hombres más.
Uno de ellos tiene el pelo rojo corto y ojos verdes tras unas gafas de pasta. El profesor Miles y él se sujetan las manos y se lanzan miradas de amor.
Otro tiene el largo pelo azulado recogido en una cola alta. Sus ojos azules parecen fríos (salvo cuando mira al profesor Walker.) Sujeta una katana en el hombro.
El último también tiene el pelo azulado, pero con picos en la parte trasera y algo más controlado en la de delante. Sus ojos oscuros rastrean la habitación y se sujeta el codo derecho con la mano izquierda. El profesor Uzumaki le pasa el brazo por la cintura y ambos intercambian una mirada apasionada. (El profesor tiene un labio partido...)
-Ah, bien, ya estáis aquí. ¿Cómo ha ido el viaje?
-Vinimos en traslador, Percy. Y como siempre son horribles. Sobre todo el de conexión con Estambul...
El profesor Walker sonríe suavemente a su pareja (creo que es su pareja.)
-Él es Kanda Yuu, de Japón.
El profesor Uzumaki también presenta a su pareja.
-Él es Uchiha Sasuke, también de Japón.
Por último el profesor Miles.
-Él es Shaun Hastings, de Londres-justo después mira a los otros profesores-. ¿Draco se ha despertado?
-Sigue durmiendo.
-Bueno, anoche su mundo se desmoronó. Estará agotado.
Kanda, Shaun y Sasuke intercambian una mirada.
-¿Dónde está?
-La Torre necesita tiempo para crear otra habitación, así que le dejé mi cuarto ya que iba a estar toda la noche en el laboratorio.
Shaun le acaricia la mejilla preocupado. (Los dos intercambian una sola mirada que lo dice todo entre ellos.)
-Deberías dormir un poco.
-Tengo dos clases seguidas hoy.
-Eres increíble...
Una alarma resuena en toda la Sala Común.
-Tengo que ir a controlar las pociones. Luego nos vemos.
El profesor Miles sale de nuevo. Shaun se cruza de brazos y mira serio a los otros profesores.
-Muy bien, empezad a hablar. ¿Cuánto tiempo ha estado sin dormir? ¿Shaoran?
Todos los profesores se estremecen ante el tono usado (uno frío y oscuro.) El profesor Li traga saliva antes de contestar.
-Tres días.
-¡¿Tres?! ¿Cómo habéis podido permitir eso?
Todos ellos se encogen a cada palabra.
-Nos ha sido imposible evitarlo. Hemos estado estableciendo las nuevas defensas del castillo y él ha estado reponiendo las pociones para el curso. La verdad... ninguno de nosotros ha podido dormir mucho...
Kanda y Sasuke también se cruzan de brazos. El primero empieza a hablar con una voz dura.
-Muy bien, todos los que no tenéis clases a dormir ahora mismo.
-Pero...
-No, Moyashi, ni una palabra. Ahora.
Los profesores Walker, Uzumaki y Bromsson entran en su Sala Común asustados. (Realmente las parejas dan miedo...)
-¿Qué vais a hacer?
-Hablaremos con Draco sobre su situación y le apoyaremos si nos necesita cuando hable con sus padres. ¿Quién tiene a primera?
-Yo, Historia de la Magia.
-Bien, Percy. El resto a dormir también. Shaun, ¿vas a vigilar a Des?
-No haría otra cosa, Sas. La última vez que se esforzó tanto estuvo inconsciente dos semanas. Pero luego, antes Draco.
Todos, menos el profesor Jackson, entran en la otra Sala Común. Los alumnos por fin empezamos a hablar entre nosotros (sin toda la presión amenazadora que había antes... En serio, los tres dan miedo.)
-Cando terminéis de desayunar id al aula, hoy prescindiremos de la campana, podría despertales y no quiero provocar aun más su ira. Ya lo sufrí una vez...
Sacude la cabeza y se marcha.
-Son aterradores... ¿de verdad están saliendo con los profesores?
-Parece que sí.
-¿Habéis notado el labio partido del profesor Uzumaki?
-Creo que tiene algo que ver con el comentario de anoche...
Hermione me pone una mano en el brazo.
-¿Estás preocupado por los profesores?
-Por supuesto, Mione. Pero... no puedo explicarte mis motivos. Ahora no, al menos.
Ella asiente. (Aunque me lanza una última mirada preocupada.)
-¿Vamos ya a clases?
Nos levantamos junto a unos pocos más y nos dirigimos a la clase de Historia de la Magia. El aula es como cualquier otra, con pupitres y sillas, pero en las paredes están colgadas varias banderas de colores y escudos de armas familiares. Hay dos que destacan sobre el resto colgados tras la mesa del profesor: uno es de un azul verdoso con un tridente bordado en azul marino y el otro es blanco con una lechuza en dorado.
El profesor Jackson está sentado en la mesa (en serio, tienen que tener algo en contra de las sillas) leyendo un libro en un extraño alfabeto. Cuando entramos todos cierra las puertas con un gesto distraído.
-Dadme un segundo... Vale, ahora-cierra el libro con un golpe seco y lo deja con cuidado a su lado-. Todos vosotros me conocéis, pero como es la primera clase me presentaré. Soy Percy Jackson y os enseñaré Historia de la Magia junto a Estudio de Runas Antiguas. Pero estoy seguro de que estáis más que aburridos de escuchar sobre hechos ocurridos hace siglos que a nadie le interesan. Así que enfocaré esta asignatura de forma que no caigáis dormidos en los primeros cinco minutos de la charla. ¿Alguna pregunta antes de empezar hoy? ¿Señorita Granger?
-¿Que clase de runas son esas?
-No son runas, es griego. Clásico, para ser más precisos. Tengo un tipo de dislexia muy extraño por el que me resulta más fácil leer griego clásico que cualquier otra. Por supuesto me he acostumbrado y puedo leer cualquiera, con más lentitud, eso sí. Este libro en concreto es La Iliada, de Homero. Me lo regaló mi novia en mi último cumpleaños. ¿Sabes de qué trata?
-Es... la guerra de Troya.
-Casi, pero no. Solo son cincuenta días del último año de la guerra de Troya. Desde que secuestran a Briseida hasta que Príamo, el rey troyano, le suplica a Aquiles, el mayor héroe griego, que le devuelva el cuerpo de su hijo Héctor. Solo conocemos lo que ocurre antes y lo que ocurre después en la prehoméricas y posthoméricas, respectivamente. Debo decir que es entretenido, aunque personalmente prefiero La Canción de Aquiles.
-¿La Canción de Aquiles?
-Cuenta la historia anterior y se centra sobre todo en la relación entre Aquiles y Patroclo. Muchas versiones posteriores dicen que fueron hermanos, primos o compañeros de armas, pero en realidad fueron amantes. Esa es mi propia teoría al menos. Si tenemos en cuenta que en aquella época era muy común para dos hombres estar en una relación íntima es lo más normal. Por supuesto eso no rechaza que fueran hermanos, primos o compañeros de armas... Genial, me he vuelto a desviar del tema... tiendo ha hacerlo cuando hablamos de mitología...-sonríe inocente-. ¿Empezamos? Hoy hablaremos sobre Madamme Mayesti, la primera persona que consiguió domar un archigrifo en el siglo IV. A lo largo de los siglos anteriores muchos hombres perdieron sus vidas en el intento. Por supuesto todos cometieron el mismo error de capturar a los adultos e intentar domarlos mediante golpes y violencia.
»Madame Mayesti, por el contrario, encontró una cría de archigrifo recién nacida. Ella había sido aprendiza de uno de los biólogos mágicos más reputados de aquel entonces. Conocía las costumbres de todas las criaturas y le extrañó que una madre archigrifo no hubiera estado presente cuando su cría saliera del huevo, así que supuso que había muerto asesinada por sus plumas, sangre, tendones, carne, huesos o garras.
»En un primer momento decidió dejar a la cría a su suerte, pero esta la siguió lanzando sonidos lastimeros. Al final la acogió y la crió con paciencia y cariño. El archigrifo, cuando creció, estableció como su territorio toda el área circundante a la pequeña cabaña en las montañas. Aprendió a obedecer a Madamme Mayesti y a no atacar si ella se lo indicaba.
»Con el tiempo un grupo de cazadores llegó a la región y decidió cazar al archigrifo. Estuvieron a punto de conseguirlo, pero Madame Mayesti realizó un conjuro por el que cualquiera que matara al archigrifo también la asesinaría a ella. En la batalla varios de los cazadores resultaron heridos de muerte y ella consintió en ayudarles. Mientras trabajaba, los cazadores que habían quedado ilesos emboscaron al archigrifo y lo mataron. Por supuesto Madamme Mayesti cayó en el mismo momento.
»Cuando el grupo regresó a la cabaña a celebrarlo y vieron lo que había pasado se culparon por todo. O más bien sus compañeros heridos les culparon. Enterraron a Madamme Mayesti junto al archigrifo intacto en el jardín de la cabaña y construyeron un gran templo sobre ellos. Los cazadores se convirtieron en los guardianes del Templo del Archigrifo.
»A día de hoy pertenecer a ese Templo se considera un gran honor en la sociedad mágica de Norte América y muy pocas familias tienen el privilegio de enviar a sus hijos e hijas para hacer las pruebas de ingreso. La Suma Sacerdotisa es una de esas chicas que se ha instruido en los remedios naturales que conocía Madamme Mayesti y es una de las grandes médicas del mundo.
»Aunque estoy seguro de que le pidió consejo a Shaoran una vez...
(Ese solo comentario fastidia todo el ambiente que había conseguido con la historia.)
-¿Cómo conoció esa historia?
-Fui elegido para hacer las pruebas, pero me negué. Ya tenía bastante con lo mío...-se encoge de hombros y empieza a hacer un análisis de la historia con detalles que no había contado antes.
Para la siguiente clase nos dirigimos al aula de pociones aunque tenemos alquimia. Al entrar entendemos la razón. El aula está divida en dos partes: el laboratorio propiamiente dicho con mesas altas y banquetas rodeado de estanterías para los calderos y una zona de clases con cojines por todos lados y mesas circulares con dibujos geométricos. (Al menos ya sé de dónde viene la influencia de los cojines en la Sala Común de los profesores.)
Tanto el profesor Miles como Shaun están en la zona del laboratorio, en la mesa del profesor. Y en una posición un tanto... comprometedora.
Shaun está sentado sobre la mesa y el profesor le abraza por la cintura. Sus frentes están unidas y parecen hablar en voz baja. Por fin el profesor Miles le besa en la mejilla y luego en los labios antes de separarse.
-Bien, clase, todos a los cojines. Empezaremos con la clase de Alquimia.
Con pasos largos se dirige a los cojines y se deja caer con gracia en uno de color negro y dorado. Junto a él hay una mesita redonda con varios pergaminos y una copa con una poción de color rosa. El profesor coge la copa con cuidado y se la tiende a Shaun (que había caminado detrás de él con algo más de discrección) mientras abre uno de los pergaminos.
Shaun se lo bebe de un trago y arquea una ceja.
-¿Le has cambiado el sabor?
-Creí que te gustarían las fresas con chocolate para tomar diariamente en lugar de ese sabor del que te has quejado todos los días desde que mejoré la fórmula inicial.
-No está mal...-Shaun se sienta en el mismo cojín, espalda contra espalda-. Que empiece la clase, señor Miles.
-Nunca he podido trabajar bien bajo presión, señor Hastings, creo que se lo demostré en nuestra última cita.
Una ligera risa es toda su respuesta. El profesor nos mira a todos y apoya el codo en la mesa.
(Si me fijo bien puedo ver las ojeras tras un hechizo de camuflaje.)
-Bienvenidos a la primera clase de Alquimia. Soy Desmond Miles y os daré esta clase junto a Pociones. Como habréis podido adivinar entre ayer y hoy soy uno de los pocionistas más reconocidos y experto en el Conmutare Genes. También soy el único que puede hacer un buen número de pociones hasta que encuentre a alguien adecuado para esos conocimientos.
-Que no se te olvide todo ese egocentrismo.
-Shaun, en serio, voy a echarte de la clase.
-Vale, vale.
Coge el pergamino abierto y empieza a leerlo sin importarle nada más. El profesor sacude la cabeza.
-¿Qué sabéis de la Alquimia?
-Es el cambio de elementos.
-Bien. Yo lo considero más el arte de la transmutación de elementos básicos a unos más complejos, pero está bien. Empecemos con los cuatro elementos occidentales. ¿Cuáles son?
-Aire, agua, tierra y fuego.
-¿Y los cinco elementos orientales?
(¿Existen los elementos orientales?)
-Des, querido, son de occidente. Que tú convivas con cuatro asiáticos no significa que el resto de la humanidad lo sepa.
-Bien, bien... Son agua, metal, tierra, madera y fuego. Juntando los occidentales y los orientales tenemos: agua, metal, tierra, madera, fuego y aire. Esos son los elementos básicos en la Alquimia. A partir de esos elementos se estructuran todos los cambios alquímicos. La mezcla de dos o más elementos primarios crea los secundarios. Los primarios con secundarios dan los terciarios. Los secundarios con otros secundarios dan los cuartos. Es una lista larga y enrevesada, así que solo llegaremos hasta los cuartos.
-¿Y tú los sabes todos?
-Shaun...
-Responde.
-Por supuesto que los sé todos. No podría llamarme alquimista de primer nivel si no los supiera. Empecemos por lo más simple de lo simple: los secundarios-mueve su mano en un gesto simple y seis esferas con los diferentes elementos aparecen delante de cada uno de nosotros-. Ahora quiero que combinéis los elementos a vuestro gusto y apuntéis el resultado. Para volver al punto de inicio el hechizo es nullus. Empezad.
Dicho esto se gira para quitarle el pergamino a Shaun y murmurar algo en su oído (que le provoca una carcajada.) Yo me centro en las esferas delante mía.
(¿Qué podría combinar primero? Hay una esfera en específico que me llama la atención más que ninguna otra.)
Muevo la esfera de metal al centro, con el resto alrededor. Elijo la de fuego y la acerco. Enseguida el metal se derrite y una palabra aparece flotando sobre la nueva esfera.
-¿Mercurio?
-Ah, el señor Potter ya ha encontrado el mercurio.
Miro al profesor cuando habla.
-Pero... ¿del metal y el fuego?
-Es alquimia, olvida las leyes naturales que conoces sobre la creación de elementos. Esto es diferente. Sigue probando.
Vuelvo a mirar las esferas.
-Nullus.
El fuego se separa y el metal vuelve a ser sólido. Esta vez elijo la tierra. (El metal y la tierra no pueden unirse, ¿no? Error.)
Una nueva esfera se forma.
-Cobre... Nullus-ahora la madera-. Estaño... Nullus-ahora el agua-. ¿Pecera?
-Oh, sí, se me olvidaba eso, podéis crear elementos actuales en lugar de naturales. Yo los llamo tecnológicos.
Asiento ensimismado.
-Nullus-ahora aire-. Óxido... Nullus. Profesor, ¿qué ocurriría si mezclara dos primarios iguales?
Los ojos del profesor Miles brillan y él sonríe divertido.
-¿Por qué no lo pruebas?
Otra esfera de metal se forma junto a la que ya tengo. Trago saliva (sintiendo las miradas de todos mis compañeros) y junto ambas.
Con un ligero destello se crea un nuevo elemento.
-Arma.
-Exactamente-el profesor Miles se levanta y camina hasta situarse frente a mí-. La combinación de dos elementos primarios iguales da uno secundario dependiendo de las intenciones del alquimista. Metal con metal puede llevar a herramienta o arma. Pero en esta combinación en concreto no importan las intenciones: las herramientas, en manos equivocadas, pueden convertirse en armas. Una hoz, una guadaña o incluso un palo de madera puede dañar tanto o más que una pistola, un cañón o una bomba. Créeme, me he visto en ambos extremos de esa situación.
La puerta se abre repentinamente y todos nos giramos. Malfoy entra con esa misma expresión tan suya (altiva y aristócrata.)
Nos mira a todos y luego al profesor.
-¿Podemos... hablar de lo que me comentó anoche, profesor?
-Claro. Shaun, ¿les vigilas un momento? Evita que combinen fuego con fuego, crea una explosión. A esta escala dudo que sirva de mucho, pero perderán un par de dedos como poco.
Luego camina hacia el laboratorio junto a Malfoy. (No murmuran ningún hechizo para evitar que alguien les escuche, pero yo sí uno para aumentar mi audición.)
-¿Cómo te ha ido con tus padres?
-Mi madre se ha echado a llorar cuando les dije que lo sabía. Y mi padre se ha mantenido en su historia de que era demasiado tarde cuando lo descubrieron.
-Sí, supuse que eso ocurriría. ¿Y?
-Les dije que no quería volver a verles. Tampoco quiero su herencia. No quiero nada que venga de ellos.
-Draco...
-No. Han destruido mi vida. No quiero tener nada que ver con ellos. También... me desharé del apellido.
-¿Ah, sí? ¿Y cuál vas a utilizar?
-Si la oferta de anoche sigue en pie... Miles.
-Por supuesto que sigue en pie. Y estaré encantado de adoptarte como mi hijo. Shaun también está encantado cuando se lo mencioné. Ya piensa en cuál va a ser tu habitación en el piso de Nueva York y en la mansión de Londres.
Malfoy (tendría que dejar de llamarle así) ríe ligeramente.
-Y a mí me gustará llamaros... padres.
Hay un momento de silencio entre ambos.
-Luego seguimos hablando, tenemos que empezar con los formularios y el papeleo para presentarlos en el Ministerio lo antes posible.
-¿Y si no me dan la separación de mi familia? Fuimos aliados reconocidos de Voldemort...
-Tú no te preocupes por eso, el Tratado de Delfos me otorga inmunidad diplomática en cualquier país y mis decisiones están por encima de cualquier gobierno. Si decido que quiero adoptarte, nada ni nadie me impedirá hacerlo y el Ministerio deberá hacer todo lo posible para cumplirlo. Es la ley. ¿Te unirás a la clase?
-Si puedo...
-De momento quédate con Potter, él es quien está más avanzado y podrá explicarte lo que hemos hecho hasta ahora.
A toda prisa regreso con las esferas. El profesor se sienta de nuevo en el cojín negro junto a Shaun (que de nuevo le ha quitado el pergamino.) Malfoy se acerca a mí y se recoge el pelo tras la oreja en un gesto que me parece tímido.
-¿Puedo, Potter?
-Adelante.
Se sienta frente a mí y observa también las esferas.
-¿Qué es?
-Tenemos que combinar esas esferas de elementos primarios para crear los secundarios. Yo ya he hecho todas las combinaciones posibles de metal. Ahora iba a empezar con el agua.
-¿Puedo intentarlo?
Le indico que lo haga. Me dedico a copiar los resultados en el pergamino mientras le observo cuidadosamente. (Desde que supe que soy uno de los Ocho... no, desde mucho antes de eso, he sentido una fuerte atracción por él. ¿Por qué? Aunque debería estar claro...)
Sus manos se mueven delicadamente mientras mueve las esferas. Su pelo brilla con reflejos plateados en la penumbra de la clase. Se muerde el labio, concentrado en lo que tiene delante.
Y sus ojos gris mercurio resplandecen con luz propia.
(¿Pero qué estoy pensando? Concéntrate, Harry.)
-Muy bien, ya habéis tenido suficiente tiempo para mezclar. Me llevaré esos pergaminos y los revisaré por mi cuenta. Serán vuestros deberes.
Con un gesto de su mano todos los pergaminos se enrollan solos y forman una pirámide ordenada en su propia mesa.
Shaun se levanta apoyándose en el hombro del profesor.
-Está apunto de sonar la campana, así que todos al laboratorio.
-Se supone que yo soy el profesor aquí.
-¿Qué se puede esperar de un americano como tú?
-Llevamos siglos con el mismo gobierno. Muy pocos países pueden decir lo mismo.
-Un gobierno basado en la traición e ilegalidad.
-Si hubierais tenido en cuenta nuestras opiniones desde el principio no nos hubiéramos visto en la obligación de decirlas... por las malas.
-¿Solo por las malas? Te recuerdo que murieron miles de personas en esa estúpida guerra de independencia.
-Solo dices eso porque fue en terreno estadounidense y la mayor parte de los caídos fueron por daños colaterales. Si hubiera sido en terreno inglés habrías dicho "murieron miles de valientes ingleses por defender su patria en esa estúpida guerra de independencia." ¿Me equivoco?
Ambos intercambian miradas terroríficas. (Aunque tengo que reconocer que el profesor da más miedo.) Al final es Shaun quien aparta la mirada.
-Por hoy ganas tú.
-Gracias. Ahora al laboratorio. Todos.
Nos levantamos sin rechistar y nos movemos a las mesas altas del laboratorio. Shaun se sienta en la mesa del profesor y nos observa a todos a través de las gafas de pasta. El profesor se queda de pie a su lado con las manos cruzadas.
Espera a que estemos todos en nuestros lugares antes de empezar a hablar.
-Hoy, por ser el primer día de Pociones, os dejaré hacer la que mejor se os dé. No me importa el nivel que sea. Esto me permite conocer vuestras capacidades. Tenéis los calderos en esas estanterías y los ingredientes en aquel armario. Si hay alguna duda estoy aquí en la mesa o incluso podéis preguntarle a Shaun un par de cosas. Adelante.
Hay un repentino movimiento de todos los alumnos.
-¿Qué poción vas a hacer, Harry?
-Supongo que una poción calmante. ¿Y tú, Ron?
-Ni idea.
Cojo el caldero y los ingredientes antes de volver a mi lugar (que casualmente está junto a Malfoy.) Le miro durante un momento y reconozco los ingredientes.
-¿El filtro de muertos en vida?
-No eres tan inútil como pensaba, Potter.
-Muy gracioso. Creo recordar... algunas mejoras del Príncipe Mestizo, si las quieres.
Hace una pausa.
-¿Como cuáles?
-Esto... para el jugo de sopóforo hay que aplastar trece granos con el borde del cuchillo. Y cuando hay que removerla son siete veces hacia ambos lados.
-La verdad es que podría funcionar. Lo probaré.
Dichas esas palabras se centra por completo en la poción. Yo le imito con la mía. De vez en cuando miro hacia la mesa del profesor.
Él está centrado en el caldero de cristal con una poción de color azulado con un brillo fluorescente. Luego corta unas hojas y las mete en un mortero. Añade unas bolitas de color negro y lo machaca todo hasta convertirlo en un polvo fino.
Shaun se inclina sobre su hombro y le hace una pregunta que le hace reír. (No escucho la pregunta, pero sí la respuesta.)
-No. Ahora intento probar otros sabores. Sobretodo quiero replicar el del postre de aquella noche en Nueva Deli.
-¡Desmond!
Shaun le golpea el hombro y la risa del profesor resuena en toda el aula. Muchos se giran para mirarles también.
(Cuando encuentre pareja me gustaría que fuéramos como ellos dos...)
Me desperezo cuando todos salimos del aula de Pociones. A mi alrededor escucho las conversaciones emocionadas de mis compañeros. Pero todo se calma cuando vemos a una mujer que conozco bien esperando en el pasillo. Ella se adelanta hacia mí con timidez.
-Señor Potter.
-Señora Malfoy. ¿Puedo ayudarla?
-Me gustaría hablar contigo, si no es mucha molestia.
Asiento y bajamos con el resto las escaleras. En lugar de entrar en el Gran Comedor salimos al patio. Me cruzo de brazos antes de girarme hacia ella.
-¿Qué desea?
-Seguramente ya sabe sobre... la maldición que sufre mi hijo.
-Si quiere que le haga cambiar de idea, eso está por encima de mí.
-No, no es eso. Aunque mi marido sí quiere que se lo pida. Pero yo... solo cuide de Draco. No sé qué clase de vida llevará o que familia está dispuesta a adoptarle. Sigo siendo su madre y me preocupo por él.
(Yo sí sé la familia que va a adoptarle...)
-Haré lo que pueda, pero no prometo nada.
-Es suficiente, gracias.
La señora Malfoy se seca una lágrima discretamente. Para mi sorpresa me abraza y se marcha a paso rápido. Yo me quedo paralizado un buen rato. Cuando vuelvo en mí he perdido la mitad del almuerzo. Me dirigo a la mesa de Gryffindor ignorando por completo las miradas que me lanzan. (En la mesa de los profesores siento la del profesor Jackson, preocupado.)
Me siento frente a Ron y Hermione.
-¿Qué quería?
-Solo hablar, nada preocupante. ¿Qué tenemos ahora?
-Herbología con el profesor Takahashi.
Me giro hacia Neville.
-¿Con quién compartes habitación, Nev?
-Con Theo.
-¿Theo?
-Theodore Nott, ya sabes, un Slytherin. Nos hicimos amigos en una tienda de plantas muggle durante el verano.
-Bueno, si eres su amigo no debe ser un mal tipo.
Neville me sonríe y vuelve a su comida. El resto del almuerzo lo paso mordisqueando el pastel de riñones.
Cuando quedan cinco minutos para que suene la campana, el profesor Takahashi se acerca a nosotros.
-Ahora dirigios al patio. Daremos la clase en el nuevo invernadero.
Dicho esto se dirige a los siguientes estudiantes. Nosotros nos levantamos y nos reunimos con varios compañeros que ya están en el patio.
Yo me recuesto en una de las paredes y observo el cielo concentrado en mis pensamientos.
(Soy uno de los Ocho y tendré una pareja. ¿Por qué todo me parece normal? A veces creo que alguien más controla mi vida, como si la escribiera por adelantado. De otro modo no me explico que tenga que volver a luchar contra Voldemort o que comparta habitación con Malfoy...)
-¡Harry! ¡Vamos!
Parpadeo sorprendido. El resto de la clase ya está reunida alrededor del profesor Takahashi. Yo me acerco y el profesor nos guía hacia los invernaderos. Yo adelanto al resto hasta situarme a su lado.
-¿Podemos hablar después de Runas? Todos.
-Depende de qué.
-Sobre los Ocho.
El profesor se queda en silencio un segundo.
-Sí, creo que no tomarán represalias si les despierto.
-¿Qué?
-Allen, Eragon y Naruto llevan todo el día dormidos por órdenes de Shaun, Sasuke y Kanda. Y menos mal que no están aquí Arya, Kagome, Annabeth y Sakura. Cuando se juntan los siete son una verdadera fuerza a temer... Bien, clase, hemos llegado al invernadero ocho. Todos dentro y cuidado con la Hiedra de Paquistán, últimamente está juguetona y su veneno puede sumiros en un sueño... diferente al que estáis acostumbrados.
Entramos con cuidado y enseguida nos sorprendemos por el interior. Han lanzado un hechizo para aumentar el espacio, porque nos encontramos dentro de un gigantesco palacio de cristal con grandes árboles tropicales, flores exóticas y estatuas de mármol. El profesor nos guía hasta el centro (bajo la gran cúpula) donde hay una fuente de cascadas enorme que cae a un lago todavía mayor. Nenúfares, juncos y demás plantas acuáticas se pueden ver en toda la superficie, incluso hay un puente japonés que cruza al centro de una pequeña isla con una pérgola de madera cubierta de plantas y bajo la que hay un juego de jardín de hierro.
-Es... increíble.
-Gracias, señor Longbottom. Me ha costado muchos años conseguir el ambiente adecuado entre un lugar de trabajo y uno de relajación. En la estructura principal, el edificio en sí, le pedí ayuda a Annabeth. En cuanto al interior lo dividí en zonas dependiendo primero por el terreno de crecimiento, luego por las propiedades y por último por la belleza. Aunque me permití añadir variedades que no tienen ninguna propiedad útil, como aquellas palmeras de allí o los cerezos de allá. ¿Empezamos la clase?
-¿Qué haremos?
-No se impaciente, señor Nott, todo a su tiempo. Hoy empezaremos con el lenguaje de las flores, os será útil en Pociones. Coged pergaminos y plumas autorecargables, tendréis que escribir mucho.
Dicho eso nos guía por todo el invernadero deteniéndose frente a plantas específicas para explicarnos su significado. (Sabe muchísimo sobre esto. Más de lo que pensaba en un principio.)
Llegamos a la clase de runas para encontrar al profesor Jackson escribiendo con una pluma larga de color negro. A su lado hay un buho esperando para enviar la carta. La dobla con cuidado y la sella con unas gotas de cera color verde mar.
-A Christian, Aquiles.
El buho la coge con rapidez y extiende las alas antes de hecharse a volar. Luego el profesor nos observa con atención. Se levanta y mueve la mano hacia la pizarra. Una tiza empieza a escribir sola.
(Son letras extrañas y muy curvas.)
-Hoy empezaremos la primera clase de Runas con el Alfabeto Clásico. Luego iremos con el Experimental y por último el Inverso. Este cuenta con quince consonantes y ocho vocales. Pero no todas las vocales pueden ir con todas las consonantes. Por ejemplo /f/ no puede ir junto con /au/ por cuestiones sonoras.
-¿Para qué se utilizan los tres?
-El Clásico era el equivalente al latín en el mundo muggle. Durante siglos fue utilizado como el idioma universal para las comunidades mágicas. El Experimental se utilizaba sobre todo para textos teóricos mágicos sobre nuevos hechizos, de ahí el nombre. Y el Inverso lo utilizaban los magos y brujas que luchaban en las guerras muggles para adelantar los acontecimientos. Hablaremos de eso en la próxima clase de Historia.
Empieza a explicarnos las reglas fonéticas del Alfabeto Clásico. (Creo que es la primera clase en la que realmente damos materia de exámen.)
Entro junto al profesor Jackson en la Sala de los profesores. Todos ellos ya están esperando sentados entre los cojines. El profesor Uzumaki parece dormido recostado en Sasuke, que está hablando con el profesor Takahashi. El profesor Walker está trenzando el pelo de Kanda de forma meticulosa y practicada. Los profesores Li y Miles discuten sobre un pergamino médico abierto delante de los dos y Shaun está leyendo un grueso libro muggle. El profesor Bromsson sí que está dormido en uno de los sofás.
-¿Qué le pasa? Suele despertarse al amanecer.
-Le hemos dado una poción para dormir. Despertará en un rato.
El profesor Jackson se encoge de hombros y se deja caer en uno de los cojines junto a Kanda. Yo me siento con más cuidado frente al profesor Miles.
-Bien, ¿qué querías hablar?
-Quiero... saber más sobre los Ocho. Si soy uno de vosotros, quiero estar informado.
-Haces bien en preguntar, al fin y al cabo es tu legado. ¿Por dónde empezamos?
-Por el origen de la profecía, desde luego. Percy, tú sabes más que ninguno, adelante.
El profesor Jackson carraspea y empieza con la historia. (Enseguida me veo envuelto en sus palabras.)
-Hace muchos siglos, cuando Grecia vivía su momento de máximo esplendor, un joven acudió al Oráculo de Delfos para pedir una predicción sobre su futuro con la hija de uno de los comerciantes más ricos de la ciudad, de quien estaba enamorado perdidamente. En su lugar recibió la conocida como Profecía de los Ocho. Se quedó tan impactado por lo que acababa de escuchar que se olvidó de su amada y se convirtió en uno de los sacerdotes del templo. Con el tiempo se convirtió en el Sumo Sacerdote y mandó construir un nuevo edificio. En sus paredes interiores grabó la profecía al completo.
»Cuando murió el siguiente Sumo Sacerdote siguió protegiendo esa Profecía y cuando los persas estuvieron muy cerca de entrar en la ciudad, los sacerdotes del momento estuvieron a punto de derribar piedra a piedra para no dejar a ninguna otra persona conocer esa profecía. Pero fue un terremoto quien destruyó el templo. Decidieron no volver a reconstruirlo para salvaguardar las palabras en sus mentes e ir pasándolas de generación en generación. Pero hace unos... trescientos años el último descendiente de uno de los sacerdotes que conocía la profecía murió sin poder contársela a nadie.
-Pero, entonces... ¿cómo la sabéis vosotros?
El profesor Uzumaki, sin abrir los ojos ni mover un solo milímetro su posición, responde.
-Te hemos estado esperando más tiempo del que puedes imaginar. Nos hemos mantenido con vida hasta encontrar al Octavo y han sido siglos. Para resumir, el más viejo es Percy y nació en el siglo V a.C.
(¿Qué? ¿Son... inmortales?)
El profesor Walker termina la trenza, la sujeta con una gomilla y la convierte en un moño en la nuca. Justo después abraza a Kanda por la cintura y apoya la barbilla en su hombro.
-Y antes de que preguntes, no, no somos inmortales. Solo hemos tenido una larga vida para poder reunirnos contigo. En cuanto consigas tus poderes volveremos a tener una esperanza de vida normal para esta época. Lo mismo ocurrirá con nuestras parejas.
Tanto Kanda como Shaun y Sasuke se acercan más a sus novios.
-¿Y mi futura pareja?
-En eso solo podemos guiarte. Tú solo debes enfrentarte a eso.
-¿Guiarme cómo?
-Con una predicción podemos acercarte lo máximo posible. El destino es lo que nos dirige a todos en el camino de la vida. Puedo empezar ahora una predicción por tablillas, si quieres. Es la que más acierta en el amor.
-Si puedes, profesor Li...
-Y otra cosa, ya que eres uno de los Ocho no tienes que llamarnos profesores si estamos en privado. Nuestros nombres serán suficientes.
Asiento distraído por el profesor Li (Shaoran) que ha convocado unos largos palillos de madera con líneas horizontales y caracteres chinos en un lado. Empieza a contarlos, dividirlos y volverlos a juntar. Repite la operación varias veces. El resto vuelve a lo que estaban haciendo antes.
-Deberíamos despertar a Eragon. Va a enfadarse cuando sepa todo lo que ha sucedido cuando duerme.
-Se está enterando de todo. Desde su transformación no puede dormir como nosotros y en su lugar entra en una especie de trance.
-¿Cómo lo sabes Inu?
-En la misión del berserker hice el primer turno de guardia junto a Muz y al amanecer me comentó que estaba equivocado en la discusión que habíamos tenido. Me sorprendí mucho al escucharlo.
-Siglos juntos y acabamos de saberlo...
-¿Algo más que no sepamos del resto?
-Aparte de la odaxelagnia de Naruto y Sasuke.
El profesor Uzumaki (Naruto) le lanza un cojín al profesor Miles. Todos los demás ríen divertidos. Shaun sonríe a Sasuke y él se la devuelve.
-No hablemos, Desmond. Shaun nos ha contado tu amicofilia.
-¡Shaun!
-Los chicos y yo no tenemos secretos. Quedamos una vez al mes para ir de compras a algún lugar del mundo y ponernos al día.
-Entonces por eso desaparecéis de repente...
-Y ahí se va todo el sueldo de un día de trabajo.
-No te quejes, Naru, disfrutaste con el regalo.
El profesor... (tengo que acostumbrarme a llamarles por sus nombres) Naruto se sonroja para mi sorpresa.
-¿Lo que compraste en París, Sas?
-Exactamente, Kanda. Lo tengo escondido para situaciones especiales desde esa noche.
Ellos tres (Kanda, Shaun y Sasuke) ríen divertidos.
-¿Dónde iremos la próxima vez?
-No sé vosotros, pero hay un sitio en Milán al que llevo tiempo queriendo ir.
-Milán... me apunto. ¿Cuándo?
-Después de la reunión con el Ministerio. Quiero llevar a mi próximo hijo, si es posible.
-Por nosotros perfecto. Pero ¿querrá él?
-La predicción ya está.
El silencio se instala en toda la Sala Común.
-¿Y bien?
-"Que tu elemento te guíe hasta esa persona que está destinada a compartir tu vida. Con filo de plata y gotas de rubí le reconocerás."
Repito las palabras para mí. (Filo de plata... eso debe ser un cuchillo de plata, seguro. Y las gotas de rubí... quizás sangre. ¿Un corte por un cuchillo de plata? Ni idea)
-Lo tendré en cuenta. Pero hay algo más que tengo que preguntar. ¿Cuál es mi elemento?
-Piensa, Harry. Te sentiste atraído por un elemento específico en la clase de alquimia.
-El metal... ¿Ese es?
-Es lo más lógico. Allen tiene el sonido, Eragon el fuego, Inuyasha la madera, Naruto el aire, Percy el agua, Shaoran el rayo y yo la tierra. De los principales solo queda el metal.
Asiento distraído.
-Y otra cosa... no he podido evitar enterarme de la adopción de Malf... Draco.
La expresión del profesor... de Desmond se endurece ligeramente.
-Ah, eso. Si puedes mantenerlo en secreto te lo agradecería. Esta mañana nos llegó una citación del Ministerio para el sábado. Al parecer el señor Malfoy ha recurrido a sus amistades.
-Me gustaría estar presente. Como uno de los Ocho y como amigo de Draco. También puedo usar mi influencia como Héroe si es necesario.
Una mirada calculadora para por los ojos de Desmond.
-Conforme. Salimos a las nueve. ¿Algo más que quieras saber?
-De momento no, pensaré si hay algo más.
-Puedes unirte a nosotros después de las clases, si quieres, para que todos podamos acostumbrarnos.
-Lo tendré en cuenta.
Me levanto y me despido de todos antes de salir a mi propia Sala Común. Enseguida Ron y Hermione se acercan a mí preocupados.
-¿De qué has hablado con los profesores?
-Tenía unas preguntas que hacerles. Nada importante. ¿Qué hacéis?
-Estábamos pensando en jugar al ajedrez, ¿juegas conmigo?
-Prefiero pasar esta vez.
-¿Podemos jugar nosotros?
Allen e Inuyasha (los profesores Walker y Takahashi) salen de su Sala Común.
-No creo que tres puedan jugar a un juego de dos.
-Pueden con un tablero de tres y tres conjuntos de piezas. Tenemos uno de esos.
Los ojos de Ron brillan con emoción.
-Siempre quise probar uno. Vamos.
El profesor Takahashi desaparece tras la puerta y regresa con una caja de madera con tallados geométricos. Los tres se sientan frente a una pequeña mesa cerca del fuego encendido. El profesor Walker abre la caja y coloca el tablero de ajedrez para tres entre ellos. A continuación saca las piezas de una en una. (Uno de los conjuntos es dorado, el segundo plateado y el tercero broncíneo.)
-¿Eso son metales auténticos?
No puedo evitar preguntar, el metal me llama.
-Bien visto. Los hizo Naruto con metales puros.
Ron coge una de las piezas doradas.
-¿Esto es oro auténtico? Pesa lo suyo.
-Oro sirio. Ese metal fue regalo de Desmond. La plata de Eragon y el bronce de Percy. Naruto fue quién creó los moldes y dio forma a las figuras. ¿Cuál queréis?
-Me quedo con el bronce, como siempre.
-Ron, te quedas con el oro. Yo prefiero la plata.
Colocan las piezas en sus lugares y empiezan a concentrarse.
-¿Quién empieza?
-Tenemos la regla de que empieza el oro, luego la plata y por último el bronce. Así que tú, Ron.
El juego empieza. En la Sala Común se escucha el murmullo de las conversaciones, el rasgar de las plumas en los pergaminos, el pasar de las páginas de los libros, el mover de las piezas del ajedrez y el crepitar del fuego. En algún momento en medio de la partida, Kanda sale de su Sala Común y se sienta espalda contra espalda con el profesor Walker, observando el techo con un aire aburrido. (Su moño se ha soltado y ahora la trenza le cuelga por delante del hombro derecho.)
Al cabo del rato, cuando las tres reinas han desaparecido del tablero, Kanda empieza a hablar.
-Moyashi.
-Es Allen, Bakanda.
-Al menos vuelves a hablarme.
-Has sido tú quien me ha echado.
-¿Y si te digo que en Milán compraré algo que te gustará mucho?
-No es suficiente. Yo siempre apuesto a full, Bakanda, recuerdalo.
-Entonces yo también apostaré a full. El conjunto azul marino completo más la lista de música Seduction.
-Añade también la suite del Olimpic de Italia.
-Trato hecho.
El profesor Walker mueve su última torre para poner en jaque mate a Ron y al profesor Takahashi a la vez.
-Oh, vamos. Vale que puedas contra mí solo, pero éramos dos contra ti.
-Siempre se te olvidas las reglas básicas de la magia, Inu. El truco siempre ocurre donde no miran los espectadores-saca un peón de bronce de su bolsillo-. Los peones siempre han sido muy infravalorados, pero la presencia o ausencia de uno de ellos puede cambiar el rumbo de una partida. Es el mismo principio en las batallas: un solo soldado puede separar la derrota de la victoria, sobre todo si ese soldado es guiado por el destino.
(El golpe suave que da el peón al ser colocado sobre el tablero me parece como una sentencia a muerte.)
El profesor Takahashi refunfuña y Kanda se ríe divertido.
-¿Cuándo quitó el peón?
-Justo cuando entró Kanda. Todos desviasteis la mirada durante un segundo, suficiente para mí.
-¿Lo planeasteis?
-No, pero Moyashi es especialista en infiltraciones y trabajo de campo. Es capaz de aprovechar cualquier oportunidad para cambiar el juego a su favor. Si yo no hubiera entrado habría hecho cualquier otra cosa. Una vez le vi dormir a sus contrincantes durante una hora completa y luego retrasar los relojes de la habitación.
-Ah, sí. La partida en Malta. Fue uno de mis mejores trabajos. Desplumé a varios altos cargos del ejército inglés. Creo que todavía me queda algún diamante en la cámara...
(Tomaré nota de no jugar contra Allen.)
-¡Inuyasha, mensaje de Japón!
La voz del profesor Jackson activa al profesor Takahashi a levantarse corriendo y entrar a toda prisa en su Sala Común.
El profesor Bromson sale riendo.
-Solo Naru cuando hay ramen de cena es más rápido.
Enseguida un bote de tinta vacío le golpea en la nuca.
-¡Te he oído!
El profesor Walker y Kanda ríen. El profesor Bromsson se acerca frotándose la nuca con una mueca divertida.
-Y decimos que Des es el violento...
-En su defensa diré que le presionais para ello.
-Oh, venga, Kanda. Sabes que sus niveles de violencia son superiores a los nuestros.
-Bueno, su magia se basa en la tierra y con su vida es normal que exprese sus emociones, ya sean positivas o negativas-Kanda le lanza una mirada afilada-. Aunque eso deberíais saberlo porque convivís con él desde hace años.
-¿Y tú lo sabes porque...?
-Porque Shaun y yo solemos hablar de vez en cuando. Deberíais probarlo un día de estos. Pero no el Moyashi, le estallará la última neurona que le queda.
-Se acabó.
El profesor Walker se levanta repentinamente con la caja del ajedrez bajo el brazo. Kanda se cae hacia atrás (lanzando un grito muy poco masculino.)
-¡Moyashi!
-Terminemos de una vez por todas esto. Mañana tengo clases a última y eso nos da más de doce horas. ¿Vienes?
Sin una sola palabra más el profesor Walker se dirige a su Sala Común. Kanda se levanta ágilmente y le sigue.
-¡Que no se te olvide otra vez la barrera, Allen!
El profesor Walker le lanza un gesto grosero por encima del hombro justo antes de entrar por la puerta. Sasuke saluda a Kanda con una sonrisa cuando se cruzan en la puerta. Lleva una katana de color blanco con una línea negra sobre el hombro.
-Si el dobe pregunta por mí, dile que ni se moleste en buscarme.
-¿Qué os pasa a todos con las peleas? Solo falta que Shaun salga enfadado con Desmond por una tontería.
Justo en ese momento, Shaun sale leyendo un libro bastante grueso.
-¿A la fuga también, Shaun?
-Ya ves, Sas. Supongo que vas al bosque a entrenar.
-O eso o acabo con el dobe.
-Voy contigo, hay algo que quería comentarte.
Los dos salen de la Sala Común hablando animadamente sobre algún tema sin importancia. El profesor Bromsson parpadea y mira hacia la otra Sala.
-¿Alguien de por ahí puede decirme lo que acaba de pasar?
El profesor Jackson se asoma (para comprobar que no están ni Shaun ni Sasuke, seguro) antes de salir completamente.
-Lo normal. Un comentario, una mirada mal dirigida y se desata el caos. Ahí dentro ha estado a punto de estallar la Tercera Guerra Mundial.
-¿Por qué no hemos oído nada aquí? La puerta estaba abierta.
-Por las barreras de Allen. Las grabó en los muros y en las jambas de la puerta para que no transpasara el sonido de la nuestra a la vuestra. Hay conversaciones que no queréis oir bajo ninguna circunstancia.
Una mirada oscura atraviesa los ojos de los dos profesores. (Siento un escalofrío recorrer mi columna al completo.)
-¿Y las reacciones de Des y Naru?
-Des se encerró en su laboratorio privado y Naru está a punto de desgastar el suelo o saltar por la ventana, todavía no lo ha decidido.
-Yo voto por tirarle por la ventana.
-Secundo la moción.
Los dos desaparecen en su Sala Común con un paso decidido. (Para empujar por la ventana a Naruto, supongo.)
-¿Esos son realmente nuestros profesores?
-¿Dónde nos hemos metido, colega?
Ron y yo nos miramos para empezar a reírnos a carcajadas. Hermione sacude la cabeza y vuelve a su lectura. Shaun vuelve a entrar con su libro y se acerca a nosotros.
-¿Puedo?-hace un gesto hacia la mesa y nosotros asentimos. Él se deja caer con cuidado y abre el libro. Con un gesto de la mano hace aparecer un pergamino y una pluma estilográfica. Observa las palabras por un momento y escribe algo en el pergamino.
-¿Qué hace, señor Hastings?
-Solo Shaun. Y tuteadme, por favor. No soy tan viejo como vuestros profesores.
-Shaun, entonces.
-Estoy repasando unas traducciones del canto VI de la Farsalia de Lucano.
-¿Es tan largo?
Shaun sonríe y mira a Ron.
-No, hay más textos latinos. Pero estoy haciendo una investigación sobre la nigromancia y este canto es considerado el documento sobre ella más completo de la Antigüedad.
-¿Y por qué estás haciendo esa investigación?
Él se encoge de hombros indiferente. (Aunque me lanza una mirada rápida.)
-Quería. He llegado a aburrirme de los temas más comunes y decidí dedicarme a los más... esotéricos. Aunque debo reconocer que mi investigación sobre las estrategias de batalla ha sido interesante.
-¿Cómo conociste al profesor Miles?
Frente a esa pregunta él se ríe.
-Hace mucho que no pensaba en eso... Fue en Sevilla. Yo hice un curso Erasmus, un programa de intercambio entre las escuelas muggles de toda Europa, para convalidar cuarto de carrera en otra universidad. Por mis notas altas pude elegir mi destino y elegí el sur.
»Dio la casualidad de que la Facultad de Historia está en el mismo edificio que la de Historia del Arte y la de Filología. Es un edifico enorme, así que el rector le pidió a Desmond que me guiara la primera semana. Me extrañó mucho que un estadounidense estuviera estudiando en Sevilla, así que le pregunté. Por supuesto él no me contestó, pero unos amigos comunes me explicaron toda su historia familiar, o al menos lo que ellos sabían.
»Empezamos a salir hacia mediados de año y cuando regresé a Londres él vino conmigo. Él consiguió un trabajo en el Museo Británico como coordinador de exposiciones y yo me dediqué a las investigaciones históricas.
»Compramos un piso en el centro y pronto conocimos al resto del grupo. Desde ese momento mi vida ha mejorado considerablemente, no solo físicamente, sino también emocionalmente.
-¿A qué se refiere?
Shaun se recuesta contra el sofá detrás suya con una expresión pensativa mientras observa el techo. (A nuestro alrededor las conversaciones se han detenido.)
-Yo siempre supe sobre el Conmutare, aunque eso no me impidió sentirme... fuera de lugar. Cuando Desmond se enteró de ello, dejó sus propios estudios a medias para aprender de un maestro pocionista para mejorar las pociones que existían en ese momento para controlar los niveles hormonales. Y conocer a Kanda y Sasuke también me ayudó a sentir que alguien se procupaba por mí.
Draco se acerca despacio y se arrodilla junto a él. Se acomoda el pelo tras una oreja (en un gesto tímido que ya le he visto antes.)
-¿Cómo es vivir con el Conmutare Genes?
Su pregunta con una voz suave nos sorprende a todos. Shaun le sonríe ligeramente.
-Te diré la verdad. Es aburrido y complicado, con un montón de pociones diarias, semanales y mensuales, aparte de las revisiones bianuales. Cualquier cambio en nuestro organismo es controlado cuidadosamente y debemos tener cuidado con... los anticonceptivos. O al menos Sasuke y Kanda.
-¿Anticonceptivos?
-El hechizo cambia la mayor parte de las diferencias entre los géneros, pero seguimos teniendo los órganos internos femeninos. Nosotros podemos tener hijos propios.
El silencio sigue a sus palabras. (¿Hijos propios?)
-Pero... cómo...
Draco se sonroja inexplicablemente y agacha la cabeza.
-Eso creo que debemos dejarlo para otra conversación. ¿No crees?
Él asiente y le mira a través del pelo plateado. (Sus ojos de mercurio brillan con vergüenza.)
-¿Y que hay de diferente en... Kanda?
-Ah, sí. En su caso... cómo decirlo... fue cambiado una hora después de nacer. Tiene efectos secundarios más fuertes y notables, como el pelo largo y su figura andrógina. Además es el más violento de nosotros tres porque sus hormonas están mas revolucionadas, aunque Allen no tiene ningún problema con eso.
-¿Y eso significa...?
-En una palabra: agonofilia. A Naruto y Sasuke les va más la odaxelagnia y a Des y a mí la amicofilia.
-¿Qué son?
-Investigad si tenéis curiosidad. No vamos a poneroslo todo tan fácil.
(Veamos... Agonofilia, odaxelagnia y amicofilia. Creo que la odaxelagnia tiene algo que ver con el labio partido de esta mañana... Ya investigaré.)
-¿Crees que podrías dejarme algún libro? Ya he terminado todos los que tengo.
(Pregunta típica de Hermione.)
-Claro. Mañana te puedes pasar por mi habitación y eliges el que quieras. Los coloqué después del almuerzo a pesar de las protestas de Desmond.
De repente la puerta de entrada se abre y entra el profesor Uzumaki murmurando por lo bajo y revolviéndose el pelo.
(Shaun sonríe ligeramente.)
-¿Tú no estabas en la Sala Común?
-En la vuelta mil y pico me han empujado por la ventana. Esos cabrones de Eragon y Percy...
-Que bien que controles el viento, ¿no?
-En realidad he utilizado el jutsu de transportación sin recordar que a pesar de cambiar de lugar llevo la misma velocidad y me he estrellado contra el suelo. Por eso he tardado tanto en subir. Los hechizos para recomponer huesos tardan lo suyo.
(Ah, ¿pero era verdad?)
-Pobre Naru...
-Pobres Eragon y Percy cuando les pille. Les voy a dar pesadillas el resto de sus vidas...
Entra en su Sala Común murmurando para sí.
-Bueno, eso sí que no me lo voy a perder. Nos vemos mañana, chicos.
Hace desaparecer el pergamino y la pluma (que no ha utilizado para nada) y cierra el libro antes de levantarse para entrar en la otra Sala Común.
Bostezo por quinta vez consecutiva en la noche. A mi alrededor todos están igual de dormidos. Estamos en la plataforma de observación de nuestra torre, preparados para nuestra primera clase de Astronomía.
El profesor Li llega con una bufanda de color gris alrededor del cuello.
-Bien, vamos a hacer esta clase lo más corta posible. Tumbaos.
Hace un gesto con la mano y hace aparecer un montón de cojines muy mullidos alfombrando el suelo. Él se sienta en la barandilla de piedra que rodea toda la plataforma de observación. Nosotros nos acomodamos en los cojines.
-¿Por qué los cojines, profesor?
-Desmond nos ha contagiado a todos. Tenéis que ver su casa en Siria. Parece prácticamente un palacio árabe de la Edad Media con jardines, fuentes, alfombras, cojines... de todo. Pasamos allí la mayor parte del año. Pero ahora comencemos con la clase. Mirad arriba, desde los antiguos griegos existen muchas explicaciones de porqué están ahí las estrellas. Las convirtieron en constelaciones y les dieron nombres.
Una especie de cúpula transparente se desliza sobre todos nosotros y varias estrellas se iluminan creando la figura de un hombre con un escudo y una espada levantada sobre su cabeza.
A sus lados hay dos figuras más pequeñas que representan perros.
-Ese es Orión y a sus lados están sus canes. Uno de ellos se llama Sirius.
(¿Sirius?)
Miro al perro más grande, recordando a mi padrino.
-En la mitología, Orión fue reconocido por Ártemis como un gran cazador y eso provocó la envidia de Apolo. Mediante engaños Apolo consiguió que Ártemis le diera muerte. Ella, al ver lo que había hecho, le subió a los cielos junto a sus queridos perros de caza para poder verle cada noche. A pesar de que ella jamás lo reconoció en voz alta, estaba enamorada de él.
Justo después de sus palabras se escucha un trueno (a pesar de que no hay nubes por ningún lado.)
-Shao, no enfades a los dioses.
Todos nos sorprendemos por la aparición del profesor Jackson.
-No he podido resistirme al comentario, Percy.
El profesor Jackson observa la cúpula y se acerca al otro profesor. De un salto se sienta a su lado.
-Aun así el domingo tenemos un almuerzo familiar en el Campamento y seguro que Temis vuelve a enfadarse conmigo por tu culpa.
-Aquello fue completamente inconsciente. No sabíamos que íbamos a provocar la ira de tu prima haciendo lo que hicimos.
-Pers, soporté dos semanas de silencio por su parte y soy el único hombre con el que habla. Thalia tuvo que intervenir para que volviera a dirigirme la palabra. ¿Sabes el nivel de enfado que era?
-¿Y es...?
-Como si Arya le impidiera a Eragon entrar en Ellesméra.
(¿Qué tiene que ver una pelea de amantes con un enfado familiar?)
El profesor Li parpadea dos veces, abre la boca, la cierra, frunce el ceño y por fin habla.
-Esto... siento todo lo que te hemos causado. Juro que intentaré que no vuelva a pasar y todo ese rollo.
-Veamos cuánto dura esta vez... ¿Vas a seguir con la clase? Tengo que comprobar que tus conocimientos no están oxidados.
-Muy gracioso... Veamos...-el profesor Li vuelve a mirar la cúpula transparente y mueve la mano. La figura de Orión desaparece y hay una sucesión de imágenes en toda la bóbeda hasta que se detiene en una.
-¿Andrómeda?
-Bueno, ya que estás aquí pensé que podríamos contar la historia de tu homónimo, ¿no, Perseo?
Los ojos verde mar del profesor Jackson se endurecen y sus labios forman una sonrisa fría. (El Percy afable se ha ido por completo para ser reemplazado por uno capaz de cualquier cosa.)
-No vuelvas a utilizar mi nombre completo si no quieres acabar en el fondo del Lago Negro, Shaoran.
El profesor Li traga saliva nervioso.
-S...Sí.
Nos mira a todos y empieza a contarnos el mito de Perseo y Andrómeda, con algunas intervenciones del profesor Jackson. Enseguida se acaba la clase (Astronomía no tiene un horario definido) y volvemos a nuestras habitaciones a dormir.
Cierro la puerta y escucho el bostezo de Draco.
-Espero no tener pesadillas esta noche...
Me río ligeramente.
-Intentaré despertarte si ocurre.
Me sonríe, aunque enseguida aparta la mirada.
-Esto... si ahora te incomoda dormir conmigo...
-Para nada. Sigues siendo tú, no importan las circunstancias.
(Su mirada me dice mucho más que de costumbre.)
-Gracias, pensé que... ahora que nos llevamos más o menos bien...
-Hey, por mí nada va a cambiar. Y si quieres puedes contarme lo que quieras.
-Te pareces a los profesores diciendo eso.
Nos reímos. Él entra en el baño para cambiarse y yo lo hago en la habitación. Me acerco a la ventana para observar el cielo.
(Solo han pasado dos días desde que empezó el curso y parece que ha sido toda una vida. Soy uno de los Ocho, mi elemento es el metal, voy a enamorarme de alguien, tendré que enfrentarme de nuevo a Voldemort. Oh, y soy amigo de Draco Malf...bien, Miles. Tengo el presentimiento de que va a ser un curso realmente entretenido...)
Ártemis es el nombre correcto etimologicamente de Artemisa. Soy alumna de griego, me niego a ponerlo mal. Su declinación original era Ártemis-Artemidos. No tengo ni idea de quién empezó a llamarla Artemisa, pero mis deseos de muerte hacia él o ella. (Ha fastidiado un nombre precioso.)
Espero leeros pronto,
Naraya
