Aquí estoy de nuevo con el siguiente capítulo. Como ya os dije este es algo triste, por que se centra bastante en los sentimientos de Sakura. A nadie le resulta fácil perder a un ser querido y la chica ha perdido a sus padres, así que no puede estar muy bien que digamos.

Bueno no me enrollo y mejor os dejo que lo leáis.

Fern25

LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN

Capitulo II – La pérdida..

La claridad le hería los doloridos ojos pero aun así se obligo a abrirlos de una vez. La blanca pared de la habitación fue lo único que vio. La ventana, aun con las cortinas corridas, dejaba entrar bastante luz sacando a la habitación de las tinieblas pero no a su pobre y torturado corazón. Cerró nuevamente los ojos como queriendo escapar de lo que veía.

Quería morir. Morir de una vez y terminar con el dolor tan inmenso que le atenazaba el pecho. Llorar no servia de nada. Lo había comprobado vertiendo litros de lagrimas desde sus verdes orbes. La pena seguía ahí, intacta, acechando con desgarrarle el alma solo al recordar lo mucho que había perdido.

No podía creerlo. Cuando Tsunade se lo dijo, se negaba a creerlo. Tenia que ser una mala broma del destino. Ellos no podían estar muertos. Seguramente todo era una pesadilla. ¡Eso era! …Estaba dormida y había tenido una pesadilla. Todo acabaría cuando despertase y bajara a la cocina donde su madre estaría preparando el desayuno y su padre leyendo la prensa y comentándola con ella. Solo tenía que abrir los ojos y levantarse. Dar un salto y salir de la cama con valentía. ¡Vamos, Sakura!… ¡Hazlo! Levanta esos párpados y... ¡mira a tu alrededor! ¡Estás de nuevo en tu habitación!..¡Escucha el familiar sonido de las voces de tus padres!..Ellos están ahí...solo tienes que oírles…oírles…oírles…

Volvió a dejar que sus verdes iris enfocaran lo que le rodeaba para sentir de nuevo la angustia sofocante de la desesperación. Las blancas paredes de la habitación del Hospital parecían reducirse cada vez más solo para apresarla y asfixiarla hasta la locura.

Se aferró frenéticamente la cabeza mientras gritos de dolor escapaban en tropel de su boca alertando al personal médico que acudió rápidamente a la habitación donde la pelirosada estaba ingresada.

…//….

Naruto esperaba sentando impaciente en una de las salas del hospital luchando contra el deseo de precipitarse por el pasillo y buscar a Sakura para estar junta a ella y brindarle todo su apoyo. Pero extrañamente, no lo hacía. Por primera vez en su vida hacia caso de las recomendaciones y no dejaba que sus impulsos guiaran sus actos. Tsunade había ordenado que no se molestase a la chica ya que esta necesitaba descansar y sobre todo, asimilar lo que había ocurrido. Por eso y solo por eso, el rubio hacía tripas corazón y aunque le costase la vida, esperaría a que le permitieran pasar para estar al lado de su amiga.

Junto a él varias personas se unían a la agobiante espera para saber sobre el estado de la joven. La terrible noticia ya era sabida por todos y había caído como un balde de agua helada en el ánimo de los presentes. Nadie podía imaginar que algo así pudiera ocurrir. Ya se habían abierto las oportunas investigaciones y esperaban tener alguna pista en breve. Los padres de Sakura eran mercaderes y personas pacíficas. Su padre antiguo ninja, prácticamente se había retirado hacía algún tiempo y se dedicaba más que nada al negocio familiar junto con su bella esposa, y aunque aun hacía algunos servicios como shinobi, eran misiones sobre todo de índole diplomática o comercial. Por eso a todos les extrañaba que hubieran sido atacados de esa forma y aniquilados de manera tan brutal.

Otra de las grandes incógnitas es que el matrimonio Haruno, no había sufrido ningún robo. En un principio se pensó en ese como el principal motivo del asesinato, pero al comprobar las pertenencias de la pareja, descubrieron con asombro que sus alforjas y maletas habían sido inspeccionadas y vaciadas sobre la hierba, pero todos sus objetos de valor así como el dinero, permanecían allí y ninguno había sido sustraído.

Tsunade tras el informe, barajó la posibilidad de la venganza, pero ¿quien querría hacer daño al matrimonio?..No se le conocían enemigos declarados y sus relaciones con los demás miembros de la aldea eran buenas, por no decir excelentes. Todo era un misterio que dejaba perpleja a la rubia dirigente. Tras esas muertes había gato encerrado y ella se encargaría de averiguarlo, así como descubrir a los culpables y castigarlos con todo el peso de la justicia. Se lo debía a la aldea y sobre todo a su querida pupila Sakura.

Naruto se levantó impaciente del sillón en el que había estado sentado durante largas horas. Llevaba allí desde ese mismo mediodía cuando Kakashi se personó en su casa para contarle lo que había ocurrido. Inmediatamente su primera reacción fue correr hasta la casa de su amiga, pero su sensei se lo impidió diciéndole donde estaba la joven.

Tsunade le había informado de lo sucedido con sus padres y Sakura no pudo soportar la noticia entrando en shock. La mujer entonces la trasladó al hospital donde la atendieron y la sedaron un poco para que pudiera descansar. Por eso no había podido verla aun y eso le estaba volviendo loco. El resto de sus amigos, también estaban preocupados y nerviosos pero el rubio ya no podía soportar mas la incertidumbre y decidido se dispuso a ir a verla.

Antes de que nadie pudiese detenerle unos gritos de angustia resonaron por la planta del hospital. No hizo falta mucho para saber de donde venían y un frenético Naruto se lanzó corriendo como un poseso por los pasillos, al encuentro de su querida Sakura.

…///….

Tsunade había llegado para hacer una nueva visita a su alumna pero antes consultó a las enfermeras que la habían atendido durante las últimas dos horas. Ella había tenido que atender otros asuntos y con desgana había dejado a la joven a los cuidados del personal del hospital. Hubiera preferido quedarse con la desolada chica e intentar consolarla lo mejor posible, aun sabiendo que en esa ocasión, nada podría aportarle consuelo.

El equipo ambu que descubrió los cuerpos acababan de llegar a la aldea y trasportaron los cadáveres al hospital para su correspondiente autopsia. Tsunade no quería que la joven se enterase aunque más adelante tendría que decírselo para arreglar el tema del sepelio. Ella como única miembro de su familia, tendría la obligación de presidir los funerales.

Una enfermera entregó una tablilla de información a la rubia para que se la firmase mientras esperaba pacientemente. La joven que conocía bien a Sakura por su trabajo en el hospital, suspiró con tristeza.

- ¡Que desgracia, Tsunade Sama!,…¡Pobre Sakura, solo quince años y ya está sola en el mundo!

La antigua sannin la miró con una extraña expresión en su rostro, pero no dijo nada. Tras firmarle el papeleo, y totalmente en silencio, se dirigió a la habitación de su alumna.

…//….

Volaba por los concurridos pasajes sorteando ágilmente a todo el que se cruzaba en su camino. La gente le miraba asombrada y mas cuando de improviso se encontró de frente con una enfermera a la que no le daba tiempo esquivar y ante la mirada horrorizada de ella, dando un gran salto, la sobrepasó sobre su cabeza sin siquiera rozarla. Después, y como si hubiera sido lo mas natural del mundo, siguió con su veloz carrera hasta su ansiado destino. La habitación donde reposaba Sakura.

Finalmente la puerta del cuarto estaba ante él. Los gritos habían cesado pero un ahogado llanto se escuchaba en el interior Con decisión agarró el picaporte para poder abrir, pero de momento se encontró incrustado en la pared opuesta debido a un golpe que una impaciente Tsunade le propinó para apartarle de su camino.

- ¡Lárgate de aquí, Naruto y no molestes!

Se levantó furioso dispuesto a gritarle a la mujer, pero esta ya había entrado en el cuarto y con un sonoro golpe le cerró al iracundo rubio la puerta en las narices. Apretando con fuerza los dientes se precipitó hacia la habitación pero antes de poder hacerlo sintió como alguien le agarraba con fuerza por detrás.

- ¿Dónde vas Naruto?

Este se volvió para ver al otro sannin que quedaba en la aldea y que lo tenia cogido con firmeza por su chaqueta.

- ¡Suéltame ero sennin! ¡Tengo que entrar! ¡Tengo que ver a Sakura Chan!

El chico intentaba revolverse sin mucho éxito. El hombre de pelo blanco lo tenía bien sujeto y al parecer no tenia ninguna intención de soltarlo.

- Ya oíste a Tsunade. Solo conseguirías molestar. Déjalas a solas ahora. Cuando puedas pasar a verla, ya te lo dirán.

- Pero,…yo quiero verla. Ella necesita nuestro apoyo..Ella nos necesita…me necesita…

Los azules ojos mostraban tanto desconsuelo que llegaron a conmover al hombre. Soltó el agarre que mantenía sobre el chico para darle una suave palmada en el hombro,

- Vamos Naruto, ..¡te invito a un tazón de ramen!..

La tristeza desapareció de la cara del rubio tornándose en una clara furia.

¡Pero que te crees..maldito pervertido! ..¿Piensas que sobornándome con ramen vas a conseguir que me vaya de aquí?..¡Ni hablar! ..¡No pienso moverme de aquí hasta que logre ver a Sakura Chan!

- De acuerdo,..hombre

Jiraya asintió poniendo sus manos de manera tranquilizadora frente a él a modo de pantalla.

- ¿Qué tal si lo dejamos en una taza de te? …Podemos ir a la cafetería de la planta baja, así no tendrás que salir del hospital..-¿te parece bien?

El rubio parecía indeciso. Miraba alternadamente a su sensei y a la puerta de la habitación donde se encontraba el motivo de sus desvelos.

- ..No se. ¿Y si Sakura Chan necesita algo? …¿Y si me llama?..

Una mano grande empujó al rubio por la espalda obligándole a caminar.

- Para eso esta Tsunade. ¡Confía en ella! …sabe mejor que nadie lo que hay que hacer…Además, no creo que en el estado en que está quiera ver a nadie. Así que ..¡Vamos! ..a ambos nos vendrá bien ese té.

…//…

Lloraba desconsoladamente en brazos de su maestra mientras la mujer la arrullaba con una dulzura poco habitual en ella. Aun no era capaz de hacerse a la idea. Sólo unas horas antes había estado preparando su fiesta de cumpleaños y entonces…Al recordar lo sucedido, se aferró con más fuerza al abrazo de la rubia mujer para llorar con mayor intensidad.

Tsunade la dejó desahogarse durante un buen rato. Sabia que tenia que echar fuera toda la rabia y el dolor que la estaban matando. No debía guardarlo en su interior. Si no exteriorizaba su pena, esta acabaría consumiéndola y destrozándola como casi le ocurrió a ella cuando perdió a sus seres queridos. Acariciaba con suavidad los rosados cabellos, en un movimiento constante, casi mecánico que poco a poco conseguía relajarla y calmarla lo suficiente.

Al rato los sollozos fueron espaciándose y la respiración de la joven, recobraba paulatinamente su ritmo. Deshizo lentamente el abrazo para poder ver el rostro de su alumna. Este estaba pálido y demacrado. La única nota de color eran las dos aureolas rojizas que le rodeaban sus hinchados ojos y las profundas y oscuras ojeras que resaltaban sobre su blanca piel.

Con cariño, la mujer acarició con su pulgar la piel de la mejilla secando parte de las lágrimas, mientras sostenía el rostro de la pelirosada en alto para que esta pudiese devolverle la mirada.

- ¿Estás mejor?...

La joven no respondió a la pregunta. Se limitó a volver la cara y dejar que sus ojos se posaran el los rojizos rayos del atardecer que lograban filtrase a través de la blanca cortina.

- ¿Por qué, Tsunade sama?..¿Por que ellos tuvieron que morir?..Papá prácticamente ya no hacia misiones y mamá ni siquiera era una ninja…

Las lágrimas seguían su silencioso curso por el doliente rostro de la chica.

- Además,..ellos siempre viajaban por las rutas comerciales que son mas seguras…y papá si iba con mi madre, jamás se hubiera enfrentado a nadie. No hubiera buscado confrontación...no lo habría hecho….Si querían robarle le hubiera dado lo que pedían y les habría dejado marchar. Él nunca pondría en peligro a mi madre...

Tsunade asintió con un leve gesto. Ella también sabía todo eso pero no podía decirle a la chica que el móvil no había sido el robo ni que sus padres habían sido asesinados de manera tan brutal. Tenia que esperar a que las investigaciones arrojaran algún dato para hablar claramente con ella. Aunque algo la tenia muy intrigada. Algo que apunto Kakashi y que a todos les dio que pensar.

Los asaltantes o asaltante no habían robado nada, o al menos eso pensaban ya que el dinero y los objetos que llevaban seguían allí, pero el equipaje del matrimonio había sido vaciado y examinado. Al parecer buscaban algo en concreto... ¿pero que?

La joven se mantenía en completo silencio. Su mente divagaba como queriendo escapar de la horrible realidad. Parpadeó de repente y fijó su vista en su sensei antes de hablar.

- Tengo que volver a casa, Tsunade sama….Tengo que recoger todo lo que dejé por en medio. A ellos no les gustaría. Mi madre siempre me obligaba a ordenar mi cuarto y la casa si ellos no estaban…no puedo dejarlo así...

La aludida negó con la cabeza.

- De eso nada, Sakura. Esta noche la pasarás aquí y si mañana te encuentras mejor, entonces te daremos el alta.

- Pero...

- Pero nada. Además cuando salgas si quieres puedes venir a vivir a la torre con Shizune y conmigo. Aun eres menor de edad y al no tener parientes que puedan acogerte, tu tutela pasa a depender del Hokage, en este caso yo. Por lo tanto si no te apetece volver a tu casa, ya sabes donde tienes las puertas abiertas.

Sakura no dijo nada. Tenia que pensarlo todo muy bien. Podría ser tutelada por Tsunade pero vivir en su propio domicilio, como ocurrió con Naruto. No es que le desagradase la opción de vivir con su rubia maestra, pero la idea de abandonar su casa, donde guardaba tantos recuerdos de sus padres, le resultaba odiosa.

Levantó el rostro cuando un pequeño frasquito fue puesto ante ella. Su maestra se lo ofrecía para que se lo bebiera. Sin preguntar ni negarse lo cogió y se lo tomó de un solo trago. Al verlo la rubia sonrió.

- Eso te ayudará a dormir esta noche. Mañana ya hablaremos.

La joven volvió a tenderse en la cama y dejo que la mujer la arropara como a un bebe.

- Descansa, Sakura. Me quedará hasta que te hayas dormido.

El tónico empezó a hacer efecto enseguida y un profundo sopor la fue envolviendo hasta que todo se fue sumiendo en una tenue pero tranquilizadora oscuridad.

..//…

De pie ante la sala, esperaba temblorosa y soportando a duras penas las nauseas y el malestar. Tras esas metálicas puertas se encontraban los cuerpos de los que alguna vez fueron sus padres. Tras mucho pedir, Tsunade había accedido a permitirle verlos por última vez, por eso ahora, esperaba con desolación que las puertas se abrieran para darle su último adiós a sus dos seres mas queridos.

Naruto la contemplaba con tristeza. La imagen de la siempre sonriente y vital Sakura en ese estado, le rompía el alma. Había ido a esperarla por la mañana temprano a la salida del hospital y desde entonces no se había separado de ella ni un solo instante. Cuando la joven expresó su deseo de ir allí, intentó convencerla para no hacerlo, aunque no lo consiguió. Jiraya le había contado las condiciones en las que murieron y sabía el estado en que se encontrarían los cuerpos. No era lo mejor para la chica el verlos así.

Los dos sannin también se encontraban junto a ellos. La mujer veía como la joven temblaba mientras esperaba el aviso de que podía pasar. Su mente se retrotrajo a sus más dolorosas experiencias. Recordó como ella también esperó para poder ver el cuerpo de su querido hermano pequeño y como su amigo Jiraya quiso evitarle el mal momento. Pero ella necesitaba verlo. Despedirse de lo poco que quedaba de él y sabia que Sakura sentía lo mismo.

Suspiró con tristeza. Parecía que su alumna seguía fielmente sus pasos, hasta en las mas penosas situaciones.

Un hombre vestido de blanco, salió para avisar a la chica y guiarla al interior. La joven se dispuso a seguirle cuando Naruto se puso delante dispuesto a interceptarla.

- Sakura Chan, te ruego que no pases. ¿Para que quieres verles ahora?.. No creo que sea lo mejor para ti verlos así.

La joven puso suavemente sus dedos sobre los labios del joven para silenciarlo ante la atenta mirada del resto de los presentes.

- Se que tus intenciones son buenas Naruto, pero tengo que verles… Debo verles por última vez...

- Pero... ¡Sakura! Eso solo te va a hacer mas daño. ¿No preferirías recordarles como eran en vida? …¿Por qué te vas a torturar así?..

Viendo las solitarias lágrimas que corrían por el suave rostro, el joven no pudo resistirlo más. La impotencia le devoraba al sentirse tan inútil en la labor de ayudar a su mas querida amiga.

- ¡Maldición Sakura Chan! ¡no puedo verte sufrir así y no voy a permitirlo!- dijo con voz enronquecida y abrazó a la chica con fuerza con la intención de detenerla, pero fue reprendido por Tsunade.

- ¡Suéltala y déjala ir, Naruto!..Ella necesita hacer esto…

Con un mudo y leve movimiento de cabeza, su alumna le agradeció el gesto y deshaciéndose del calido y protector abrazo del joven Uzumaki, desapareció en el interior de la habitación donde reposaban los restos de sus progenitores.

Ante la atónita mirada de los dos shinobis presentes, la dura y fuerte Tsunade empezó a llorar silenciosamente sobrecogida por la pena presente y los recuerdos del pasado, agradeciendo sin palabras el protector brazo que sobre sus hombros había puesto su eterno y fiel amigo de pelo blanco.

…//….

El día amaneció gris y amenazando lluvia. El joven miró al cielo al salir de su casa. Hoy se celebraban los funerales de los padres de Sakura y al igual que ocurrió cuando murió el tercero, parecía que el clima era tan triste como el ánimo de todos.

Con su negra vestimenta, el rubio se dirigió rápidamente hacia el lugar donde daría comienzo la ceremonia. Quería llegar pronto para estar a lado de ella y brindarle un hombro sobre el que llorar. Sabía que la chica seria acompañada por su sensei y que tampoco faltarían todos los amigos y conocidos que apreciaban a la joven y a sus difuntos padres.

El funeral fue sencillo y breve, pero cargado de emoción. Todos presentaron sus respetos y condolencias a una desconsolada Sakura que agradecía en silencio las muestras de cariño. Naruto, siempre a su lado, la abrazaba con cariño haciéndole notar su presencia y su apoyo.

Sintiendo la calidez del pequeño cuerpo de la joven, un enorme instinto de protección por Sakura, nació en su corazón. Ante este nuevo sentimiento, se hizo mentalmente una firme promesa. El siempre estaría ahí para ella, cuidándola, protegiéndola, queriéndola… y nunca jamás la abandonaría. Dedicaría toda su vida y su aliento a hacerla feliz. Brindándole toda su fortaleza y su incondicional…amor.

Miró nuevamente a la llorosa joven y con un suspiro apretó su abrazo, sintiendo su corazón agitarse cundo la femenina cabeza se apoyó dulcemente sobre su hombro.

…//…

Los días habían pasado lentamente y varias semanas después la joven parecía un alma en pena que vagaba por la aldea. Una tristeza y una palidez extrema se plasmaban en su cara. Apenas comía y había perdido peso considerablemente. Su alegre y desenfadado espíritu había desaparecido dejando solo un triste y desolado comportamiento que preocupaba enormemente a sus allegados. En resumen todo su aspecto era penoso y tremendamente preocupante.

Tsunade había optado en quitarle las misiones y solo la dejaba trabajar en el hospital y en los laboratorios preparando medicinas. En contra de su voluntad, la rubia había cedido al final y permitió que la joven volviese a su casa, donde parecía hundirse por momentos, encerrada entre los recuerdos de sus padres. Nada parecía poder hacerla reaccionar, y día tras día, iba consumiéndose frente a los impotentes ojos de sus amigos.

Naruto, siempre que sus misiones se lo permitían, pasaba la mayor parte de su tiempo libre con ella. Intentaba animarla sin mucho éxito y se desesperaba al verla tan deprimida. Habló infinidad de veces sobre el tema con la Hokage, pero ni uno ni la otra sabían como sacarla de su ostracismo.

En su despacho, Tsunade observaba en silencio como su alumna ordenaba unos papeles con aire ausente. Ante sus experimentados ojos, Sakura había desmejorado muchísimo y sabía por Naruto de su falta de apetito y que no salía de su casa nada más que para venir a trabajar. Cansada de la situación, decidió hablar con ella.

- Sakura…

La joven levantó la cabeza para mirar a su maestra y esbozó un amago de sonrisa.

- ¿Si?,..Tsunade Sama

- Me tienes reocupada…te veo cada día peor. Estas apagándote como una vela y eso no es bueno. Se lo duro que es todo lo que te ha ocurrido, pero debes reaccionar e intentar sobreponerte… Tienes mucho por lo que luchar...

- Se equivoca,..yo no tengo ya nada por lo que luchar…

- Eso no es cierto – La rubia tamborileo con sus dedos sobre la mesa con impaciencia. – Eres aun muy joven y tienes toda tu vida por delante. Eso sin contar que eres mi alumna mas aventajada y tu futuro como Kunoichi es muy brillante y prometedor… ¿No son esas razones mas que suficientes, Sakura?

- No...Tsunade sama, no lo son por que no pienso ser ninja nunca más e incluso,… he estado planteándome en abandonar la aldea…

La mujer se levantó de golpe de su asiento con la cara desencajada y miró totalmente estupefacta a su pupila.

-¿Qué estas diciendo?... ¿Marcharte?..¡No puedes marcharte, ..este es tu hogar!

Sakura, sin apenas inmutarse ante el estallido de su sensei volvió a ratificarse en su decisión.

- Ya no lo es. Nada me ata a la aldea, por eso creo que debo irme…

- ¡Ni hablar! ¡Te lo prohíbo terminantemente!..Soy tu tutora y tienes que obedecerme..

Por vez primera en mucho tiempo, la mirada de la pelirosada reflejó algo más que tristeza. Sus verdes ojos refulgían de furia y con un inesperado ardor se enfrento a la mujer mayor.

- ¡No me importa lo que me diga! He decidido irme y me iré ..y si intenta impedírmelo…¡me escaparé!

- Pero..¿Por que quieres irte? ..Aquí tienes personas que te quieren. Personas que te importan y a las que TÚ les importas también.

Ante las palabras de la mujer sintió de nuevo humedecerse sus ojos y con apagada voz intentó explicar sus motivos.

- Por eso tengo que irme…No soportaría ver mas gente que me importa morir y desaparecer ante mis ojos. No quiero seguir perteneciendo a esta aldea. No quiero sufrir más. Todo el mundo ninja, donde la vida vale tan poco que se arriesga a cada momento, ha muerto para mí…

Controlando su furia, la hokage intentó hacer razonar a la chica. Escapar no era la solución. Ella lo sabía mejor que nadie y debía hacérselo comprender antes de que echara su vida por la borda. Suavizó al máximo su tono antes de volver a hablar.

- Sakura, ..escúchame. Huir no conduce a nada. Tú has nacido aquí y fuiste shinobi por propia elección. Si no quieres ser ninja nunca más, lo aceptaré. También hay personal civil en la villa. Puedes seguir como médico y no participar en misiones. Si eso es lo que quieres, podemos llegar a un acuerdo.

La joven negó con la cabeza haciendo enfurecer de nuevo a la rubia ante lo que consideraba una cabezonería de la chica.

- ¡De verdad que no lo entiendo Sakura! ¡Me decepcionas! .. tu postura es totalmente infantil e irresponsable…

- ¡IRRESPONSABLE! ¿Cómo puede decir eso?..¡Usted mejor que nadie sabe lo que siento! ¡Cuando su hermano y su novio murieron, hizo lo mismo que quiero hacer yo! ..¡Se largó y desapareció del mapa durante años, y si no hubiera sido por que Naruto y Jiraya fueron a buscarla, aun estaría por ahí emborrachándose y apostando hasta la camisa!.. ¡Así que no se atreva a juzgarme!..

Un fuerte golpe con el puño sobre la mesa, provoco que Sakura diese un pequeño respingo. De pronto la magnitud de sus actos la abrumó completamente. Le había faltado al respeto a su maestra. Le había gritado a la Hokage de la aldea. Tsunade la miraba con una rabia mal disimulada y con frustración. La joven tragó saliva y esperó el seguro estallido de la mujer.

- ¡CIERRA EL PICO! …¡POR SUPUESTO QUE SE QUE YO TAMBIEN LO HICE! ¡POR ESO SE MEJOR QUE NADIE DE LO QUE HABLO! …¡Pero el que yo lo hiciera con anterioridad no quiere decir que fuese lo correcto!..¡Mucho que me he arrepentido de mis acciones de antaño!y por eso no quiero que tú repitas mis errores…

Al ver como su pupila se encogía ante se cólera, respiró hondo e intentó calmarse dulcificando su voz para empezar de nuevo.

- Sakura, por favor…piénsalo bien. Este es tu hogar. Siempre has vivido aquí y aquí tienes todo lo que precisas. No conoces nada del mundo exterior y te puedo asegurar que no es tan maravilloso como crees. Dime..¿donde irías? Y ¿de qué vivirías?..No tienes donde ir ni recursos para mantenerte. No actúes alocadamente y medítalo bien ¿si?

- Ya lo he meditado y lo tengo decidido. Me marcharé y nada de lo que diga me hará cambiar de opinión.

La mujer se masajeó las sienes frustrada. Se había dado cuenta de que no conseguiría convencerla, así que tendría que intentar ayudarla de alguna manera.

- De acuerdo..tú ganas. Si quieres marcharte, tienes mi permiso. Pero solo te pido que me concedas una semana. Quiero arreglar algunas cosas antes de tu partida. ¿Estamos de acuerdo?

Con un leve movimiento de cabeza, la chica dio su conformidad. Tsunade respiró aliviada.

- Bien, solo espero que no te arrepientas de tu decisión. Aunque si algún día decides volver, piensa que siempre tendrás las puertas abiertas.

Como un susurro, un leve "gracias" salió de los labios de Sakura antes de marcharse del despacho de la Hokage. Esta vio salir a su alumna pensando como las duras experiencias vividas obligan a los jóvenes a madurar con excesiva rapidez, pero en el caso de Sakura….no estaba tan segura.

…//…

Fin capítulo II

Bueno en el siguiente episodio Sakura se marcha de la aldea y tendrá que despedirse de todos sus amigos y conocidos, especialmente de cierto rubio que aun no sabe la decisión que ella ha tomado.

Os adelanto el titulo del siguiente capítulo. "La despedida"