Nota del Autor
Lo prometido es deuda.
13/1/2016: Corrección de Errores.
2
Llegamos en cuestión de segundos a la casa.
Carine y Earnest estaban sentados en la sala de estar mientras contemplaban con preocupación a Archie, quién estaba con la cabeza entre las piernas.
Inmediatamente observé a Edythe, quién hacia muecas ante lo que era probable que veía en la mente de Archie.
—¿Qué está pasando? —exigí saber, con una expresión de preocupación.
—Eh… no sé.
Edythe hacía gestos de dolor, por lo que me puse frente a ella para tomarla entre mis brazos.
—¿Qué estás viendo en su mente?
—Nuestro futuro acaba de desaparecer.
Su tono dejaba mucho que desear. Por la expresión de desafío en la cara de Eleanor, que observaba todo con Royal al pie de las escaleras, me di cuenta de lo inminente.
—Carine, Earnest, necesitamos hablar con ustedes.
Carine alzó la mirada para encontrar mis ojos, con una expresión fatigada. Earnest sólo sonrío y miró a Edythe con amabilidad.
—¿Cómo te podemos ayudar?
—Bonnie quiere hablar con Beau. Descubrió que visita a Charlie por las noches.
—¿Cómo se dio cuenta?
—Liam Clearwater. Al parecer está incómodo con la idea de que Beau esté sin supervisión con Charlie a solas.
—Liam Clearwater… El otro día me llamaron de emergencia a la reserva para atender a su madre, Holly. Está muy mal del corazón, además de estar en situación precaria… por lo que decidieron dejar a un lado el tratado para que la pudiera atender. Esos chicos están bajo mucha presión, Edythe.
—No me importa, Carine. Ése chico le contó todo a Bonnie con la esperanza de que nos echaran encima a toda la manada. Y recuerda que Bonnie siente… un lazo muy fuerte para con Charlie.
Yo solo me quedé callado.
Holly Clearwater era una mujer especial con Charlie. Eso era lo único que podía recordar, ya que ver en mi pasado era algo difícil. Era… como ver con lodo en los ojos. Lo único que puedo recuperar de mis recuerdos como humano fue la ocasión en la que Bonnie le llevó a Charlie pescado frito que ella le había preparado.
Después de todo este embrollo, no pude evitar pensar en Jules.
¿Ya era parte de la manada? Siempre que intentaba preguntárselo a Edythe, y ella lo intuía, me dirigía una mirada satánica, así que lo dejaba a un lado. Pero me imagino que no haría mal preguntarle ahora, ¿o no?
Al menos, no mientras estaba frente a todos los demás.
—Edy… —dije, en el tono más dulce que podía modular. — Te tengo que preguntar algo.
—¿Qué pasa, Beau?
Me miró con cautela al hablar, observando con cuidado mis expresiones.
Mantuve la cara seria. Siendo un vampiro esto era fácil.
Pero aun así, sentí como mis fluidos venenosos subían a mis mejillas, siendo este el sustituto de cuando me ruborizaba como humano.
La idea de no volver a… sentirme hombre me causó terror.
Si, ya saben, ahora soy un vampiro y todo eso… los vampiros no tienen pulso ni sangre… y sin sangre…
Pero bueno, recordé cuando acudí a Archie, quién ya estaba carcajeándose.
—Si, Beau. Todavía es posible. Cuando eres… transformado, —dijo, ahogándose entre risas, —tu sangre es sustituida por veneno. Eso es lo que circula por tus venas petrificadas… y eso es lo que sale de ellas.
Archie continuó carcajeándose, sin dar fe a lo que le iba a preguntar.
Repentinamente hizo gesto de asco, y me di cuenta de lo que estaba viendo.
—Quién te mira, chico… sólo te diré algo: Edythe nunca ha hecho nada de nada. Sé gentil.
Tartamudeé, y Archie solo levantó un dedo:
—Te mataré si se lo dices… tendré que pensar en otras cosas mientras esté cerca de ella, pero bueno, ella siente los mismos deseos que tú.
Me quedé petrificado, prácticamente Archie respondía todo lo que no había dicho, pero tenía planeado decir.
Éste sólo me guiño un ojo, y con paso grácil salió de la habitación, dejándome solo.
Volví al presente, con Edythe delante de mí con expresión expectante.
—Sabes que odio cuando haces eso.
—¿El qué?
—Ocultar lo que piensas de mí.
Sonreí a medias, contemplando su frágil figura. Extendí un dedo para acariciar su rostro, pasándolo por la comisura de sus labios.
—Sólo pensaba… en que agradecía al creador por haberme dado un olor tan… apetecible.
Eleanor soltó un bufido. Sentí como Jessamine empezaba a jugar con la atmosfera, haciendo que todos nos relajásemos.
Edythe sonrió viéndome con expresión indescifrable.
Repentinamente, se envaró y sus ojos se desenfocaron.
Supe al instante que volvía a ver en la mente de Archie alguna visión, por lo que la tomé inmediatamente.
—¿Qué está pasando?
—Tu futuro desapareció. No el mío, sino que sólo el tuyo.
Me decidí y le formulé la pregunta que debía haberle hecho desde hace mucho.
—¿Qué sabes de Jules, Edythe?
Ésta solo mantuvo una mirada inexpresiva, controlando su semblante.
—El lobo intenta no pensar en ella cuando está cerca. Sin embargo la hermana piensa abiertamente de ella, se siente cómoda en tu presencia.
—Si, Stephanie es genial.
Ella sonrió, pero sabía que sólo mencionaba eso para cambiar el tema.
—Pero, ¿qué pasó con Jules?
—¿Cuál es tu interés en esa chica, Beau?
—Es mi amiga, Edythe.
Vi en su expresión que se debatía entre decírmelo. ¿Heriría mis sentimientos? ¿Acaso Jules mostraría recelo por mi, o rechazo por ser vampiro?
—Lo dudo, Beau.
—¿Qué pasó? ¿Qué pasa con Jules, Edythe?
Vi que hacía muecas de dolor.
¿Tan malo era lo que pasaba con la chica?
—Creo que será mejor que eso te lo cuente Bonnie mañana.
—¿Mañana? ¿Por qué tiene que ser mañana?
—Creo que Archie no puede ver a los licántropos. Literalmente. No puede ver nuestro futuro cuando entramos en interacción con éstos, por algún motivo sin especificar.
—¿Y esto que tiene que ver?
Mi nueva mente vampírica me permitía resolver misterios enormes, de hecho, en toda una noche, me aprendí de memoria el equivalente en binario de todos los 256 caracteres de la tabla ASCII. Pero esto se salía de mis manos. No tenía ni la menor idea de lo que pasaba, y estaba seguro que Edythe no me lo diría.
Confirmé mi pensamiento cuando me vio con furia y musitó entre dientes:
—No lo sé, pero no me gusta. Creo que algo se está cociendo en la reserva por la vigilancia constante de los licántropos. Y créeme que quiero saber lo que Bonnie tiene que decirte.
PD:
¡Espero que la hayan pasado genial en sus fiestas!
