Hola de nuevo a todos. Ya he puesto el aviso en el primer capítulo, pero para aquellos que ya lo hayáis leído os advierto de que este fic va a tener bastantes spoilers sobre la trama y el final del juego Final Fantasy VIII, así que, si no habéis terminado el juego y no queréis que os desvele el final o partes de éste, no sigáis leyendo y terminadlo primero ;).
Ahora el comentario, jejeje. Bueno, no voy a publicar con tanta velocidad de ahora en adelante, pero como el prólogo ya estaba en el foro y el primer capítulo es corto y un poco malo pues he decidido publicar otro, para que tengáis algo un poco más jugoso que leer. Por fin la primera aparición de los protagonistas. Esperaré vuestros comentarios.
Un saludo a todos.
Capítulo 2. Bajo la luz de la verdad
Tres días más tarde el jardín asomó en el horizonte. Los habitantes de Melcino se sorprendieron al ver algo tan grande flotando y avanzando hacia su pequeño pueblo, casi perdido en las montañas cercanas a Timber. Sólo tres personas reconocieron a aquel inmenso edificio volador, despertando en cada una un sentimiento diferente: alegría, tristeza y miedo. Ninguna de las tres esperaba ver al jardín de Balam dirigirse hacia ellos y, pese a lo impresionante que resultaba, fueron las únicas que se prepararon para su llegada y se dirigieron a los límites del bosque, donde podría descender, a recibirlo.
Apenas un par de horas más tarde, Squall Leonhart, comandante del jardín de Balam; Cid Kramer, director del mismo y Takako Xu, secretaría del director e instructora del jardín; se dirigieron al piso inferior y se prepararon para bajar del jardín.
El jardín acababa de aterrizar, levantando una gran polvareda que poco a poco se fue asentando, revelando a dos mujeres y un hombre aguardando junto a un furgón que Squall reconoció del mismo jardín.
Una de las mujeres, la más joven, avanzó hacía ellos. Debía de medir algo menos de metro setenta, con una melena larga y fina de pelo castaño y ojos marrones y vivos.
- Bienvenidos a Melcino. – dijo con una pequeña sonrisa.
- Gracias. – Contestó el director. – Me alegro de que seamos bien recibidos aquí, señorita Beicker.
- Ya sabe que puede llamarme Amanda.
El chico, que había permanecido un par de metros tras Amanda Beicker, avanzó colocándose frente al grupo de representantes del jardín de Balam e hizo el saludo típico de los SeeD: colocó el brazo derecho en paralelo al torso y extendió su mano frente a la cara, con la palma hacía dentro. Los tres le correspondieron.
- Dederian. – Saludó sonriente el director. – Me alegro de verte a ti también.
Dederian Sowblack era un chico de dieciocho años y pelo castaño que lucía en una media melena. Sus ojos eran azules, fríos y penetrantes. Durante un momento se cruzaron con los de Xu, pero ella acabó apartando la mirada. En el jardín le había visto muchas veces, incluso le había dando algunas clases, pero nunca se había sentido intimidada por él, como ahora. Sus ojos y su expresión le parecieron mucho más fríos que de costumbre.
Mientras tanto el director Kramer y Amanda Beicker habían comenzado una conversación bastante insustancial que no llevaba a ninguna parte. Squall ni siquiera estaba escuchando. Durante muchos años había compartido una amistad con Dederian y, durante sus duelos, había creído llegar a conocerle algo, pero ahora notaba que algo había cambiado en él.
Squall le miró a los ojos e intentó leer en ellos lo que nadie decía, pero no fue hasta mirarle la cintura que comprendió lo que había pasado.
- Ha muerto. – Sentenció el comandante. Sin querer que así lo fuera, aquellas palabras cayeron como una losa sobre los hombros de Dederian, que se hundieron levemente, de manera casi imperceptible.
De su cintura pendían dos espadas de hoja gruesa con una gema roja cada una, Squall las conocía bien, en sus duelos con su amigo y compañero había recibido muchos golpes y cortes de ellas; pero junto a ellas había otra arma, un arma que conocía aún mejor, una katana. La funda, con la punta desgastada por el contacto con el suelo, se había descolorido; era un desgaste muy poco común, dado por el extraño uso de bastón que le daba su antiguo dueño, un maestro del combate con espada, que había enseñado a todos los alumnos del jardín el manejo de este tipo de arma. Aquella era el arma de Langdon Gaetano, el mejor espadachín e instructor del jardín.
Todos salvo Dederian se giraron a mirar a Squall. El director Kramer le interrogó con la mirada.
-… el instructor Gaetano. – concluyó, cortando aquel pesado silencio que se había producido.
Cid Kramer y Xu se giraron buscando una respuesta de Amanda a aquella sorprendente afirmación del comandante del jardín. Agachando la cabeza, corroboró las palabras de Squall.
Xu se giró, llevándose la mano a la cara, intentando evitar que vieran como una lágrima comenzaba a asomarle en uno de sus ojos.
El aspecto afable y risueño del director Kramer desapareció de un plumazo, pudiendo adivinar en su rostro la confusión y la tristeza.
Amanda se miraba los pies. Apenada, intentaba no recordar como, hacía apenas algo más de una semana, le habían enterrado en el cementerio del pueblo.
La silenciosa mujer que les había acompañado desde el pueblo se acercó a ella y le pasó un brazo por la espalda, intentando reconfortarla.
Mientras, Dederian, que había permanecido en silencio con la mirada perdida en el horizonte, dio media vuelta y entró en el vehículo por la puerta del conductor. Squall Leonhart se apresuró a seguirlo, subiéndose en el lado del copiloto. Dederian no le miró.
- ¿Qué pasó? – Preguntó.
Dederian suspiro, echando la cabeza hacia atrás: - No quiero hablar de ello.
Squall seguía mirando fijamente a Dederian: -¿Por qué no? – Insistió.
- Porque no.
Squall no se iba a dar por vencido tan fácilmente.
- Deberías confiar…
- ¡Basta! –Gritó Dederian, golpeando el volante. – He dicho que no quiero hablar de ello. – Espetó, irritado.
- Estoy seguro que si hubieras podido hacer algo, lo habrías evitado. No debes martirizarte.
- ¡Cállate! – Gritó, girándose hacia Squall.- ¡Tú no estabas allí¡No sabes nada! –Sus mirabas se cruzaban, pero Dederian, con la respiración entrecortada, no pudo soportar los intensos ojos azules de Squall y apartó la vista, apoyándose en el volante y bajando la cabeza. Su voz se fue reduciendo hasta convertirse en un suspiro- Tendría que haber… - No acabó la frase.
Squall se quedó mirando a su amigo y le puso la mano en el hombro. Dederian alzó la mirada y Squall vio en sus ojos vidriosos el gran pesar y tristeza que sentía.
- Fue culpa mía…
Takako Xu dio un respingo al oír el motor del furgón encenderse. Justo después se giró, igual que Amanda, el director y la misteriosa desconocida, a mirar como se alejaba hacía la entrada para vehículos del jardín.
- Será mejor que también entremos nosotros. – Dijo el director Kramer.
Todos asintieron silenciosamente y se dirigieron lentamente hacía la entrada.
Al entrar en el jardín, se dirigieron directamente al despacho del director Kramer, en la tercera planta. Obviando las miradas de los curiosos estudiantes que los observaban con interés. Cuando llegaron al fin al despacho, el director se dirigió a la cafetera que tenía allí para revitalizarse en las largas reuniones matutinas, y preparó, con la ayuda de Takako Xu, algo de café para todos.
Cuando todos tuvieron ante si una humeante taza del brebaje, se sentaron alrededor de una mesa.
Amanda cogió su taza y, tras soplar un poco, tomó un sorbo.
- Fuimos a Melcino a buscar respuestas y creo que las encontramos.
- Hacía cinco años que no pasaba por allí.
Dederian sostenía la mirada de concentración de Squall. Éste soltó un bufido cuando dio un salto hacia atrás, separando su Lionheart de las espadas de Dederian.
Dederian sopesó la espada que tenía en la mano izquierda, sin dejar de observar a su rival. Squall hacía girar su sable-pistola mientras comenzaba a moverse alrededor de Dederian con pasos cortos.
Cuando Squall se lanzó contra él, Dederian ya estaba preparado y con una sonrisa arrojó su espada con gran velocidad hacía él. Squall desvió la espada con un movimiento de su arma pero, en contra de lo que solía hacer, sin parar de correr.
Dederian, sorprendido, bloqueó el golpe perdiendo el equilibrio y trastabillando hacía atrás. Squall aprovechó para lanzarle una patada que Dederian evitó dejándose caer al suelo. Con una mano amortiguo el golpe y trató de golpear las piernas de Squall.
Dando un espectacular salto mortal hacía atrás, Leonhart evitó el ataque. Para entonces Dederian ya se había levantado y se abalanzaba, espada en mano, sobre él. Squall paró el golpe con su sable. Ambos mantuvieron la posición, forcejeando.
- Has mejorado mucho. – Unas cuantas gotas de sudor perlaban la frente de Dederian.
Squall sonrió con algo de ironía.
- He obtenido mucha experiencia en combate últimamente. ¿Pero que pasó cuando llegasteis?
- Llegamos creando una gran expectación en el pueblo. Por suerte mi madre nos recibió y nos llevó a su casa, pero suele hablar más de la cuenta y dijo algunas cosas que hicieron que Dederian decidiera irse.
- Entiendo. – Dijo el director a Amanda. Él estaba al tanto de cómo había llegado Dederian al jardín y porqué, y se imaginó que tema se trató.
- Poco después apareció Anatema hecha una furia. – Amanda miró a la misteriosa mujer que se sentaba a su lado y con un gesto hizo entender que Anatema era ella. – Anatema es una bruja de las que fueron capturadas por Adel para experimentar. Nos explicó como, tras la caída de la terrible bruja, fueron puestas en libertad y ayudadas a regresar a sus hogares. Por desgracia, poco después comenzaron a ser secuestradas por una organización secreta. El creador y líder era uno de los científicos más famosos que trabajaron para Adel: Agnus Freight, que había sido expulsado por sus infames actos y experimentos. Rápidamente el gobierno de Esthar volvió a reunirlas a todas y, a las que aceptaron, se las incluyó en un plan de cambio de identidad. Tras un tiempo, Anatema y una amiga suya acabaron el Melcino.
- Poco después de que llegaran pasó aquello.
Squall escuchaba con atención a Dederian escondiéndose tras un árbol. Hacía unos minutos que la sala de duelo se había convertido en un denso bosque.
En aquel lugar Squall solía tener desventaja ante Dederian debido a que su arma era más grande y aparatosa y los árboles le impedían hacer muchos de los movimientos amplios que solía usar para luchar. Y, para más sorna, la transición de escenario le había dado la oportunidad a su rival de desenfundar su pistola Gaegun.
-Así obtuvo Amanda su poder, durante el ataque una de las brujas murió, pasándole sus poderes a ella.
Sabía que Dederian intuía aproximadamente donde estaba, igual que él sabía donde debía estar él por su voz; pero si se asomaba estaba seguro de que Dederian le vería antes de que pudiera acercarse lo suficiente. Así que simplemente esperó.
- Mientras Anatema nos contaba su historia, apareció un guerrero ante la casa. Luca Sunis.
Xu se levantó de un salto al oír el nombre.
- ¿¡Luca Sunis!? – Exclamó. - ¿¡Luca P. Sunis!?
- Sí. – Confirmó Amanda.- Luca P. Sunis, también conocido como El Lobo.
- ¡Pero si es uno de los asesinos a sueldo más buscados y temidos del mundo¡Desde hace décadas! – Continuó la secretaria del director.
- Lo sé. Estas semanas he estado informándome sobre él. Uno de los mercenarios más peligrosos que se conocen. Se creía desaparecido desde hace tiempo, pero ha estado trabajando para Agnus Freight. Anatema lo reconoció del ataque a Melcino y Dederian y yo ya nos habíamos topado con él antes.
- ¿Quieres decir que ya os habíais enfrentado antes?
- No. – Squall casi no oyó a Dederian por encima del ruido de las olas al estrellarse contra la firme roca, unos metros más abajo.
Unos cuantos minutos atrás había conseguido engañar a Dederian lanzando una piedra lejos de su posición, haciendo que se girara hacia donde había caído la piedra, dándole la oportunidad de lanzarse sobre él. Así consiguió asestarle un par de buenos golpes. Ahora luchaban al borde de un acantilado, donde la poca libertad de movimientos y la posibilidad de mover con libertad el arma, le daban ventaja.
Squall lanzó una estocada que Dederian tuvo que bloquear, soltando un gruñido.
– En Timber nos salvó la vida y en Fisherman's Horizon luchó con nosotros contra los soldados de Galbadia. Aunque… - Dederian se quedó pensativo, en silencio.
- ¿Aunque qué? – Le interrogó Squall.
- Aunque Nida reconoció a una chica que iba con ella en FH. Dijo que ya la había visto antes, durante la rebelión de Norg… Dijo que estaba con los partidarios de Norg.
- ¿Norg? – Squall miró extrañado a su compañero. -¿Crees que tiene algo que ver? Desde que le derrotamos después de salir de FH ha estado convertido en crisálida.
- No lo se. Lo único que sé es que la vi usando un rifle de alta precisión durante nuestro encuentro, como los que usan los francotiradores. Como el que seguramente usó el francotirador que nos atacó en Melcino junto a Sunis.
- ¿Algo cambió después de que dejara Fisherman's Horizon?
- No lo creo, ya te he dicho que él mismo había encabezado el ataque a Melcino hace diez años y fue el que me dejó la cicatriz en la espalda.
- Pensaba que había sido un gran dragón el que te había hecho eso. – Intervino Squall esquivando una de las espadas de Dederian.
- Yo también. – Le contestó lanzándole otra estocada que no le causó problemas desviar. – Pero… - Boqueó un sablazo con esfuerzo, contraatacando rápidamente con su otra arma, pero Squall se zafó. – Pero cuando luché con él, sus palabras me hicieron recordar.
- ¿Y Langdon? – Preguntó Squall.
Dederian paró en seco.
Squall lanzó un golpe vertical que Sowblack tuvo que repeler con sus dos espadas y un gran esfuerzo. El comandante del jardín se separó de su rival, cosa que éste aprovechó para, girando sobre si mismo, lanzarle dos golpe ascendentes. Con gráciles movimientos los esquivó y le lanzó un puñetazo que apenas pudo evitar, rozándole la cara.
Mientras Dederian se recuperaba del ataque, Squall le lanzó con toda su fuerza un golpe a una de sus espadas, haciendo que se le escapara de la mano y saliese disparada. Encadenando el primer ataque con un segundo y un tercero, arremetió contra él, haciendo que Dederian tuviera grandes dificultades para defenderse.
Dederian, apabullado por la fuerza con a que Squall arremetía contra él, se dio cuenta que, desde el último combate que habían tenido, Squall le había sobrepasado en gran medida.
Distraído por ese pensamiento, no vio venir la patada que Squall le lanzó hacia el pecho.
Salió despedido hacia atrás, perdiendo su otra espada y quedando desarmado. El impulso que llevaba le hizo rodar por el suelo, quedando finalmente de rodillas.
Alzó la vista y vio venir hacia él a Luca Sunis a toda velocidad con su gran espada apunto de descargar el golpe definitivo.
Soltando un gran alarido, Dederian se levantó lanzando un fuerte puñetazo combinado con un hechizo Piro.
Squall salió despedido y se golpeó contra la pared de la sala y cayó al suelo.
Dederian se quedó en blanco, con el brazo extendido y el puño cerrado.
Leonhart alzó la vista hacia él, pero la falta de aire, causada por el potente golpe en el pecho, le hizo toser, llevándose la mano a la boca.
Cuando levantó la cabeza de nuevo Dederian ya no estaba.
Fin del capítulo 2
Como siempre, contestaré a los RR en el foro.
¡Gracias por leer y hasta el siguiente capítulo!
