Capítulo 3: ¿Quiénes son?

Manejando de vuelta a su casa con una pésima cara en su rostro Rin nuevamente fue a un lugar más lejano de la ciudad donde vivía para conseguir trabajo, pero en su entrevista no le fue muy bien que digamos, llegando a cierto punto en no querer hacer eso nuevamente, sus ánimos que en esa entrevista se fueron al suelo, y termino con un pésimo autoestima entre esas personas. No tardó mucho en llegar a la casa con la cabeza baja decepcionada – No lo conseguí nuevamente, ríndete de una vez- mencionaba su mente. Caminando por los pasillos de la casa se desprendía la camisa para darse una ducha que la relajara, después de todo se había levantado temprano para practicar su entrevista y lo irritante es que no lo lograra.

Ya en la ducha Rin se relajaba jugando con el agua de la tina, no perdía las esperanzas de poder conseguir un trabajo después de todo lo que se ha esforzado, saliendo de la tina se lavaba el cabello para luego salir decidida a no rendirse para la próxima vez. Colocándose una bata y con una toalla en su cabeza sale al pasillo para dejar su ropa para lavarla, al pasar al frente de la habitación donde estaba Sesshomaru le parecía raro no verlo por algún lugar con un día tan soleado.

-mejor después, pero…. -tocando la puerta de la habitación de Sesshomaru, arrepintiéndose de tocar la puerta de la habitación de la forma en la que estaba vestida, antes de poder marcharse del lugar él abre la puerta repentinamente vistiendo la misma ropa, una camisa ya toda arrugada y su pantalón negro un tanto desarreglado al igual que sus cabellos.- ¡perdón, estabas dormido no quise despertarte! Pero….ya es medio día

-no dormía –curiosa de lo que hacia desvía la mirada a la habitación mirando a su cama, observando que a lo sumo había como vente libros arriba.- los tome mientras no estabas, ¿te molesta?

-por supuesto que no, es mas ya ni los leo…. Me los regalaron hace mucho y esos son los que pude traerme aquí, si quieres mas tengo muchos

-lo recordare

-y esos los que están arriba de tu cama son los que vas a leer, ¿no? –él sonríe de lado al escuchar eso, notando como las gotas de agua caían de su cabello.

-ya los leí

-¡sorprendente! Sesshomaru me gustaría ser como tú, tengo un poco de envidia

Rin miraba hacia otro lado un poco con celos de que él hiciera eso tan solo en una mañana, verdaderamente como es él podría conseguir trabajo tan fácilmente que por alguna razón se estaba degradando ella misma. En ese instante siente como una mano toca su cuello estremeciéndola, mirando a Sesshomaru sorprendida de lo que acababa de hacer, en su mano tenía unas gotas de agua acordándose de que estaba con el cabello húmedo, riéndose de los nervios, nunca antes le había pasado eso pero era inevitable.

-¡me olvidaba! Quieres ir al templo del pueblo, seguro que quieres salir. Por cierto tengo más ropa para ti, mi padre se olvidó de su ropa en la casa y puedes usarla cuando quieras

Terminando aquella conversación Rin camina por el pasillo llevando su ropa, en su rostro se dibujaba una sonrisa que no comprendía y un ligero sonrojo que solo apareció en su cara sin ninguna razón, intentando no sonrojarse más de lo que estaba; desde la puerta de la habitación Sesshomaru no paraba de mirarla hasta que la perdió de vista, para luego entrar al cuarto para seguir leyendo.

En cuanto ambos terminaron su almuerzo empezaron a caminar, en esa caminata ellos dos no se dirigían la palabra el uno al otro, su nerviosismo le evitaba hablar, pero en eso Sesshomaru le pregunto por su entrevista, bajándole el ánimo. Estando en las escaleras del templo Rin seguía contándole lo que había sucedido esa mañana siendo escuchada por él, llegando al templo le mitraba todo, antes de que terminaban ella lo guía a un lugar que siempre visitaba. Llegando a la parte lateral del templo se encontraba un mirador donde se podía ver el paisaje verde, a Rin le gustaba estar en ese lugar todo el tiempo ya que no tenía un amigo en la ciudad, siempre eran conocidos, sentándose en una banca mirando el paisaje Sesshomaru la imita colocando su brazo detrás de ella en la banca.

-¿te gusta verdad? –sin obtener respuesta, notando que él tenía los ojos cerrados, sin dejar de verlo notaba como sus cabellos eran acariciados por el viento, recostando su cabeza en su pecho sentía el cálido latido de su corazón cerrando los ojos para no pensar en lo que estaba haciendo.


-¡Kagome! ¿Por qué tengo que usar algo tan tonto para esto? –no tan cerca de ellos caminaba Kagome junto con Inuyasha, que se quejaba por una gorra que llevaba en la cabeza para cubrir sus orejas de perro, como la familia de Kagome era dueña del templo ella era la sacerdotisa del lugar.

-¡uh! ¡Ya cállate deja de estar quejándote como un niño Inuyasha! ¡¿Acaso quieres volver a ese lugar horrible?!

-¡ya se eso tonta! Pero detesto esta cosa, al menos tienes otra. No me gusta esta –Kagome lo miraba con una aura maligna que la rodeaba, Inuyasha era peor que un niño, como no le gustaba verla enojada se aleja lo más posible subiéndose a un árbol de un solo salto evitando a su novia.

-¡Inuyasha baja de ahí! Nos meterás en problemas si alguien te ve

-tranquila nadie viene a este lugar

-tienes razón, pero aun así….-Inuyasha para ignorarla desvía la mirada a otra parte, notando que en donde se encontraba el mirador había una larga cabellera de color plateado, Inuyasha no tenía duda de que era su hermano, gruñendo de tan solo verlo.

Kagome se percata de su reciente furia, mirando a la dirección donde Inuyasha gruñía furioso se sorprende de ver en el mismo lugar a Sesshomaru, pero era de esperarse que no hubiera escapado tan lejos con todas esas heridas. Sin dudarlo Inuyasha corre hacia él, gritándole fuertemente. Sesshomaru voltea recibiendo un fuerte golpe que lo arroja al suelo, Rin al ver que ese muchacho que lo había golpeado se sobresalta.

-¡Sesshomaru! –levantándose de la banca en donde estaba Rin lo abraza preocupada, tocándole su mejilla roja de aquel golpe.

-estoy bien, deja de exagerar

-¡Sesshomaru imbécil! ¡Por fin logre encontrarte! –Sesshomaru se levanta del suelo apartando a Rin por cualquier cosa, volviendo a querer golpearlo Sesshomaru logro tomarle del brazo arrojando a Inuyasha lejos.

Rin atónita de lo que acababa de hacer, pero era irónico que tuviera la fuerza suficiente después de rescatarlo de la lluvia, para evitar cualquier cosa le toma de la mano tironeándolo asustada de la situación. Kagome quien estaba ayudando a Inuyasha prestaba demasiada atención a la joven que ayudaba a Sesshomaru, no era normal que a él lo ayudara, o tocara un humano, antes de que se fueran Kagome deja a Inuyasha tirado en el suelo para hablar con ellos aunque a Sesshomaru no le agrade como antes.

-¡esperen! –acercándose a ellos lo antes posible, antes de que se alejaran por completo, pero al ver que ellos le prestan atención mira por primera vez el rostro de Sesshomaru extraño, era como si no tuviera resentimiento u odio en su expresión sino que era tranquilo.

-¿Qué quieres? Acaso conoces al idiota que me atacó –Sesshomaru no se podía decir que estaba contento con que lo golpearan, Rin seguía sosteniendo su mano mirando al joven detrás de la muchacha.

-perdona Sesshomaru, ya sabes cómo es él

-¡acaso lo conoces! Entonces eres de su familia o algo así –menciona Rin sorprendida estando con una gran sonrisa.- lo siento me llamo Rin

-no vale la pena, nos vamos

-¡espera! ¿No quieres recuperar tu memoria?

-con tu ayuda me vasta–soltándose bruscamente de su mano se detiene.- Rin, nos vamos

-¡quiero ayudarte! ¿Por qué no me dejas? No sé porque te estoy ayudando cuando tú no quieres esforzarte en nada, tienes tu oportunidad de recuperar tu vida y la ignoras

-como quieras –acercándose a Kagome la miraba con una expresión fría, tal y como lo recordaba, de atrás Inuyasha estaba justo al lado de su novia mirando con enojo a su hermano.

-¡al fin te dejas dominar por una chica, hermano!

-¡él es tu hermano! Debí suponerlo (supongo que me tengo que ir, creo que él quiere quedarse con ellos y es comprensible, mejor así) –mientras Kagome e Inuyasha le hablaban Rin aprovecha para retirarse sin querer molestar a nadie.


Cayendo la noche Rin preparaba la cena para uno solo, al estar completamente sola estaba perdida en el silencio de la cocina, era como si otra vez volviera a estar en ese vacío sin tener a alguien a quien estarle hablando contantemente como antes. Estando sola notaba lo triste que era eso y de cómo todas las personas de algún modo se alejaban, sentándose en el suelo soltaba un largo suspiro de tristeza. En ese instante un calor en su espalda la rodeaba dejándole un sentimiento de seguridad, al darse cuenta Sesshomaru estaba detrás de ella abrazándola con una extraña mirada.

-no llores tonta

-no estoy llorando, solamente…. (No puedo decir que lo extrañaba sonaría, extraño) olvídalo. ¿No deberías estar con tu familia?

-me agrada estar aquí, además ¿no querías ayudarme? –Rin comenzaba a sonrojarse fuertemente, sintiendo la respiración de Sesshomaru en su cuello.

-¡s-si! P-pero

-¿pero qué? Rin no tendrías que sonrojarte

-no lo estoy, por favor

Abrazándola aún más fuerte pegaba su nariz en el cuello de ella estremeciéndola, Rin dándose vuelta lo abraza del cuello besándolo en los labios, Sesshomaru la arrojaba en el suelo profundizando aquel beso. Rin cediendo más y más perdiendo el control al besarlo.

Se percata rápidamente de lo que estaba haciendo en ese entonces, sosteniéndolo de los hombros lo alejaba de su boca, antes de notarlo Sesshomaru se aparta de ella dejándola en el suelo, con un gesto burlón, él se reía por lo bajo.

-¡¿de qué te ríes?! Idiota –ayudándola a levantarse Sesshomaru aprovecha de la situación, besándole esta vez el cuello. Rin por otra parte no se oponía a que le hiciera eso, sosteniéndose más fuerte de él lo apartaba de si.- ¡espera! ¡¿Que estamos haciendo?!

-¿no conoces un beso?

-¡claro que sí! –alejándose rápidamente se cubría la boca sonrojada, con vergüenza al sentir como era que le gustara, no entendía porque le correspondía. Sesshomaru levantándose del suelo da media vuelta empieza a caminar al pasillo, al verlo Rin le arroja un pedazo de comida furiosa con lo que acababa de hacer.- ¡¿A dónde vas?!

-iré a ducharme –enojada ella desvía la mirada rápido ignorándolo.

Hola buen dia a todos jajaja

lamento la demora pero al fin logre llegar a tiempo de que la bagancia no me dominara jaja XD bueno espero que les guste !un beso!