Sus largas y estilizadas piernas enfundadas en finas medias negras se mantienen estiradas a lo largo del pupitre de aquella aula, por lo demás vacía, con sus dos pequeños pies apoyados sobre el mismo. La pelirroja mantiene sus ojos cerrados, en sus labios se dibuja una sonrisa que deja entrever que se halla en el más recóndito de los lugares de su mente, rodeada de paz, tranquilidad, felicidad y bienestar. Dos baquetas suenan, y de inmediato los acordes de "Nothing else matters" inundan su mente… La muchacha se pregunta a sí misma el motivo de que tal canción lleve rondándole todo el día los pensamientos, cuando lleva años prohibiéndose a sí misma escucharla, ni qué decir, recordarla. Pero ese no es el momento de dotar a sus pensamientos de razón, es el momento de relajarse y disfrutar de lo que sea que su mente le quiera mostrar.
So close, no matter how far...
Tan cerca no importa lo lejos que estemos…
Couldn´t be much more from the heart
No podría ser más desde el corazón
Forever, trusting who we are
Por siempre, confiar en quienes somos…
And nothing else matters
Y nada más importa.
Never opened myself this way
Nunca me había abierto de este modo…
Life is ours, we live it our way
La vida es nuestra, la vivimos como queremos…
All these words I don´t just say
Todas estas palabras no las acabo de decir…
And nothing else matters
Y nada más importa…
La puerta se abre, y por ella entra James. Pero la música en la mente de Rose no cesa, al contrario, suena a mayor volumen. Su subconsciente está en pie de guerra, parece querer hacerle comprender algo a gritos. Observa a su primo, y los acordes se apoderan por completo del cuerpo de la muchacha, quien siente que se mueve sólo al ritmo de la canción. Se cruza de piernas, relaja la espalda. Sonríe despacio. Sus gestos, sus ojos, incluso sus pestañeos se rinden al lento e intenso placer de aquella canción relegada tiempo atrás al olvido. James está quieto, la observa. Su aspecto es extraño, parece turbado. Avanza hasta ella, observa sus piernas con expresión inescrutable, y Rose las baja de inmediato. James mira al suelo, parece atormentado por algo. La música termina en el mismo instante en el que su primo desvía la mirada.
Llegas pronto- dice Rose, y su voz suena extrañamente musical.- Su primo se encoge de hombros.
Después de todo el día haciendo las cosas mal, ya era hora de hacerlas bien- contesta él, sin querer reconocer que en realidad, un extraño nudo en el pecho le obligaba a acudir al lugar cuanto antes. Nudo que sólo ahora se había aflojado ligeramente. Los ojos de James la observan de nuevo. Rose lleva dos trenzas despeinadas, igual que aquel día. Su pelo despeinado, sus mejillas arreboladas, sus labios enrojecidos, todo parece una broma cruel del destino. A pesar de que su cuerpo ha tomado definitiva forma de mujer, su rostro conserva aún ese irresistible aspecto de niña inocente que definitivamente, le está haciendo perder la cordura. Traga saliva, enfadado consigo mismo, y se siente un maldito demente. Hacía ya casi un año que no sentía nada parecido en presencia de Rose. ¿Sería porque llevaba todo ese tiempo evitándola en todo lo posible? Maldita la hora en la que había decidido estropear su cita…
Supongo que querrás hablar. – intenta así interrumpir sus peligrosos pensamientos. Rose lo mira, y se esfuerza por parecer seria cuando en realidad sólo tiene ganas de reír a carcajadas. Desde luego no perdona que su primo se meta en su vida, pero aunque no quiera reconocerlo, está aliviada de haberse librado de ése tonto de McLaggen.
Sí. Pero primero, a lo que vamos.
Soltando un bufido, James saca sus pesados libros de la mochila.
¿Estás segura de que podrás ayudarme? Es materia de sexto, y tú sólo estás en quinto… - dice, y lo hace sólo para molestarla. Sabe de sobras que Rose podría aprobar con extraordinario todos los ÉXTASIS de séptimo si se presentara ahora mismo.
Rose lo mira fingiéndose ofendida, no ve necesario contestarle.
Venga Jimmy, ¿de qué es el trabajo?- pregunta sin hacerle demasiado caso, una pregunta retórica, Rose ya ha hablado con el profesor Flitwick. James acerca su rostro al libro y señala con su dedo un título. Deliberada o inintencionadamente, nunca lo sabría, roza la mano de su prima. La habitación da un vuelco, y "Nothing Else Matters" comienza a sonar de nuevo con fuerza, ésta vez en la mente de ambos. Rose cierra los ojos de inmediato, el rubor inunda cada centímetro de su piel. Lleva sus manos a las sienes, las cuales masajea con insistencia, intentando deshacerse de la dichosa canción que la está torturando y la transporta directamente a aquella tarde de verano en su casa de la playa con James… y ésta canción sonando de fondo. Cuando abre sus ojos, se encuentra con su mirada. Y quema. Arde. Duele. Puede ver en sus pupilas la misma escena en la que está pensando, y una implacablemente insoportable sensación de angustia se apodera de su pecho, impidiéndole respirar. Se ahoga, y siente cómo inconscientemente, ambos se han acercado el uno al otro. Rose se obliga a romper el contacto visual nuevamente. Ella ama la intensidad, pero ésta vez está siendo demasiado para ella. Ha logrado cerrar sus ojos, y ese gesto tan simple la deja agotada. Ha sido para ella como arrastrar un yunque con sus débiles párpados. Había algo en el ambiente… que le impedía romper el contacto visual con su primo.
Pero por fin lo había logrado. Intenta escapar así a los inoportunos e intensos recuerdos que los achocolatados ojos del muchacho le muestran. Pero su mente le traiciona todavía más fuerte de lo que lo están haciendo los ojos de James… ve en su cabeza cómo ambos primos rompen la minúscula distancia que los separa, cómo la Rose de su imaginación muerde el labio de James… intenta respirar, liberarse, y todo se convierte en agonía y deseo. Quiere salir de allí… Para cuando abre los ojos, ve la mirada de su primo fija en sus labios. Rose nota algo caliente bajar por ellos. Lleva una mano al lugar: sangre. Se ha mordido tan fuerte que se ha hecho sangre, y ni siquiera ha sido consciente de estar mordiéndose el labio. Suspira, en un intento por recuperar la respiración, y lame los restos de sangre de sus labios. James casi hiperventila, y cree enloquecer.
Rose se levanta, ya no puede más. Todo aquello está resultando una locura. Se pregunta qué está ocurriendo con ella, se siente sucia, enferma. Durante todo aquel tiempo pasado desde aquél extraño encuentro en su dormitorio hasta hoy, se había convencido a sí misma de que todo eso no había sido mas que un mal sueño, una mala pasada de su subconsciente. Y ahora todas aquellas terribles sensaciones que ella creía muertas y enterradas volvían, y con más fuerza que nunca, ¿Por qué? Se aleja sin mediar una explicación, y James la observa con la mirada. Sus puños están blancos de la fuerza con la que se agarra al pupitre. Rose sale unos segundos del aula con la esperanza de que el aire fresco del pasillo la haga reaccionar.
Intenta convencerse a sí misma de que todo aquello es una locura, de que su larga noche de insomnio está haciendo estragos con su cordura. Necesita descansar, y cuando lo haga, toda aquella delirante demencia habrá terminado. Más calmada, entra de nuevo en la sala, y se encuentra a su primo mirando al suelo. Parece entre furioso, y de nuevo, torturado. La mira, pero ahora nada ocurre. Rose ha logrado esconder sus emociones y sentimientos en el más recóndito rincón de su mente, y ahora, sólo es ella, Rose, como habitualmente se muestra al mundo. Pero no con James… La fría Rose de siempre para todos los demás, la nueva y desconocida Rose, para James.
- Está bien. Encantamientos protectores. Es muy sencillo.-dice, pero él la interrumpe.
- Estás enfadada, ¿verdad?
Rose lo observa, pone cuidado de detenerse el mínimo tiempo en sus ojos. Su primo ha buscado la excusa perfecta para dotar de razón el demencial y en apariencia inexplicable comportamiento que ambos, en especial ella, acababan de tener hacía tan sólo unos segundos. Había perdido el control, y James le estaba dando la perfecta ocasión de dar una explicación perfectamente razonable a ello. ¿Cómo no había pensado antes en escudarse tras su supuesto enfado?
Quizá él, al igual que ella sólo buscaba una excusa para negarse a sí mismo lo que acababa de ocurrir, para hacer como si todo aquello tuviera una explicación. Para fingir comprender.
Rose no quería en un principio eso, pero estaría loca si no aprovechaba la ocasión.
-Sí. Lo estoy.- contesta, sabiendo que su primo no daría por finalizada la conversación tan fácilmente.
- Lo siento.
Ella inexplicablemente odia sus disculpas, y el silencio se apodera de la sala. No podía creer que se estuviera comportando de un modo tan tonto y desapasionado, nada propio de James.
Siente la mirada de su primo quemar su rostro, y entonces teme por vez primera en toda su vida que aquella máscara de frialdad que tanto le gustaba utilizar en ocasiones no fuera lo suficientemente fuerte como para soportar ésta situación. Quizá no podía emplearla, no con James.
-¿Sabes qué?- vuelve a insistir su primo, tomando con fuerza el mentón de Rose, y elevándolo despacio para que su prima pudiera ver sus ojos. La resolución de Rose tiembla al mismo tiempo que sus piernas. Sus esfuerzos son titánicos.
- Que no. No lo siento. No lo siento en absoluto.- dice desafiante.
Los ojos de la muchacha se marchan sin permiso a los labios de su primo, y ambos sienten cómo una ineludible fuerza los obliga a acercarse el uno al otro. Entonces algo en su subconsciente le grita. ¿El orgullo, quizá? Ella no es débil, y su orgullo lucha por recordárselo. Transforma toda su fuerza, pasión, deseo e incomprensión en rabia y frustración, consiguiendo finalmente lo que estaba buscando.
Se levanta arrastrando con fuerza la silla y empuja a su primo, escudándose por fin tras una rabia que ahora sí siente de verdad.
¡No puedo creerlo James! ¿Quién te has creído que eres? - ruge.
¿De verdad, Rose? ¿McLaggen?
¿Qué demonios más te da a ti quién sea el…
¿McLaggen, enserio?
¡SÍ, MCLAGGEN!
Él no es para ti.
¿Ah no? ¿Y quién es para mí, eh? ¡Dímelo! ¿Hay alguien para mí? ¿Alguien con el que mi primo James, amo supremo de mi vida y decisiones, me deje salir?
Rose, venga, todo el mundo sabe que lleva desde primero colgado de ti… y ¿de repente ha empezado a gustarte?
Ésta vez Rose no contesta, se limita a mirarle con furia.
Es un gilipollas, y tú lo sabes.
Pues mira, se pude unir al club de los gilipollas, que casualmente, está encabezado por tí.
Puede que yo sea un gilipollas pero al menos me doy cuenta de quién te conviene y quién no, no como tú, que tan inteligente eres y no te das cuenta de que… y… y… ni siquiera eres capaz ni de…
¿De qué, James? ¿De qué no soy capaz? ¿De qué no me doy cuenta? ¿Soy tan tonta para ti que no soy capaz ni de elegir bien? ¿De decidir por mí misma? Tu pobre y mocosa prima Rose a la que tan poco soportas, ¿esa carente de inteligencia niñata que no tiene derecho a tener una vida solo porque a su primo se le antoja hundírsela? ¿Sabes?, sí, él es un idiota… pero al menos él pretende hacerme feliz, no como tú, que lo único que quieres es hacerme la vida imposible, como has hecho siempre…-Rose siente que está perdiendo el control- ¡ME ODIAS, Y YO TAMBIÉN TE ODIO A TI!
¿AH SÍ? ¡PUES ENTONCES QUIZÁ DEBERÍA MARCHARME AHORA MISMO!
¡MÁRCHATE, MÁRCHATE DE AQUÍ, NO QUIERO VOLVER A VER UN SOLO PELO TUYO DURANTE EL RESTO DE MI TRISTE VIDA!
Silencio de nuevo, y el dolor en ambas miradas. Se han intentado hacer daño, y lo han conseguido. Como siempre. Ninguno de los dos se atreve a mirarse a la cara. James da vueltas alrededor de la sala como un león enjaulado, y Rose, poseedora de un explosivo temperamento y siempre más arrojada en los momentos de discusiones, se aproxima a la puerta pisando fuerte.
Ahora te las arreglas tú. ¡Y no quiero volver a verte!- ruge desde la puerta, y la cierra de un portazo. Una vez fuera, mira hacia los lados del pasillo con nerviosismo. Teme que la discusión se haya escuchado, y no hay nada que le perturbe más que el que alguien la escuche perder el control de esa forma. Ella… siempre intentaba tener las cosas bajo control frente a los demás. Una cosa era como era realmente por dentro, otra muy distinta el rostro que mostraba a los demás, o al menos, a las figuras de "autoridad", como los profesores. Ella no era ninguna pelota, ninguna empollona, pero a pesar de ello sacaba excelentes notas, y todos los profesores la adoraban, y vaya si algo así le convenía. No por lo que pudieran pensar, desde luego que jamás le había importado eso. Pero las cosas siempre eran mucho más fáciles con todo el mundo si te consideraban un angelito que jamás hacía nada malo. Lo mismo ocurría con sus padres, abuelos y tíos. Pero James era de las pocas personas que la conocían tal como era. Con él no podía evitar ser espontánea. Rose se vuelve de cara hacia la puerta del aula, respira hondo un par de veces. Si al menos tuviera su música… la canción "Numb" inunda su mente desde que la discusión ha comenzado. Cierra los ojos y comienza a tararear.
I don't know what - No se qué es
you're expecting of me - lo que tú esperas de mí
put under the pressure - puesto bajo la presión
of walking in your shoes... - de caminar en tus zapatosEvery step that I take is - Cada paso que doy es
another mistake to you... - otro error para tíI've become so numb, - me he vuelto tan insensible
I can't feel you there - no puedo sentirte ahí
I've become so tired, - me he cansado tanto
so much more aware - soy mucho más consciente
by becoming this - que convirtiéndome en esto
all I want to do - todo lo que quiero hacer
is be more like me - es ser más como yo
and be less like you … - y menos como tú.
Está tan metida en su mundo que si siquiera se da cuenta de que la puerta de la sala se abre, y un estupefacto James la observa con una mezcla explosiva de sentimientos a punto de estallar.
Sin mediar aviso ni palabra, la agarra de la mano y vuelve a meterla en la sala. Rose abre los ojos y lucha por cambiar su expresión a una de rabia, sin embargo, la sorpresa enmarca su rostro y no es lo suficientemente rápida. James la pega a la pared, le toma la barbilla nuevamente.
Dímelo. ¡Dime que no quieres volver a verme nunca más!- exige. Pero Rose no dice nada. Es incapaz de contestar. En su lugar, dos gruesas lágrimas arrasan sus ojos, lágrimas que se esfuerza por mantener, más ahora que se da cuenta de que los ardientes ojos chocolate ojos de su primo también están húmedos... su mirada quema, siente oleadas de intensidad chocar contra su pecho y casi no puede resistirlo… siente el aroma de su primo, aquél perfume siempre le había sentado tan bien… siempre había sido el preferido de Rose… pero jamás le había dado por pensar que quizá ese hecho fuera porque le recordaba a James. Hasta ahora.
Dime ahora que querías a ese idiota de McLaggen- insiste, y ésta vez se atreve a más. Lleva su mano al pelo de su prima, retira con sumo mimo el cabello rojizo de su rostro, y una dulce e irresistible expresión de paz se apodera de su rostro.
Dímelo, Rose.
Rose cierra los ojos. James se aproxima cada vez más. Nota su aliento y aterrada, vuelve a abrirlos. Sus labios están a milímetros de maldita y cruel distancia, una distancia que ninguno de los dos se atreve a salvar, y no lo harán, o no ahora, al menos. Se necesitan, lo necesitan. Pero no lo harán. Porque ninguno lo entiende, porque ninguno lo reconoce, porque ninguno quiere aceptarlo. Todavía intentan engañar a su mente, alma y corazón. Los labios de James salvan el resto de la distancia que lo separa de su prima y se posan en la frente de la misma. Depositan un suave beso en su pelo, y sus fuertes y musculosos brazos la aprisionan contra su pecho, al cual Rose se aferra como si fuera su único agarre antes de caer al vacío.
No, James. No quería nada de eso.
…..
Ninguno de los dos es consciente del tiempo que ha pasado cuando, aturdidos, y todavía abrazados, se dan cuenta de que está anocheciendo.
Sobra decir que no desean separarse, hay muchos motivos para continuar así: Rose saben que a partir de ahora, y a pesar de ser su historia de siempre: pelea y reconciliación; disputa y disculpas, ahora será diferente. Todo por lo que acaban de pasar hoy les ha hecho comprender que ambos tienen algo muy fuerte e intenso dentro, y a ambos les aterra enfrentarse a la realidad. Una realidad que llevaban tanto tiempo enterrando que se había convertido casi en un mal sueño… en una mala pasada del subconsciente. Una realidad que había luchado con denuedo por salir a la superficie, y posicionándose cara a ellos, había comenzado a presentar batalla, resultando finalmente imposible de ignorar. Una realidad que ambos se empeñaban en negar, pero que sabían perfectamente que algún día les explotaría, y trayendo terribles consecuencias. Pero no les importaba, el tiempo se había detenido para ellos, y no serían ellos quienes volvieran a obligar al segundero a funcionar de nuevo.
Cuando la noche relegó el atardecer, llenando por completo el lugar de aterciopelada e incitante oscuridad, ambos comprendieron que era el momento de separarse. No era lo que pretendían, pero sí lo que debían hacer. No se podía negar que por la mente de ambos había pasado un segundo el volver a apartarse el uno del otro, ésta vez de forma más visible y definitiva, pero ambos tardaron en descartar la idea lo mismo que ésta tardó en surgir. Sabían que ésta vez no funcionaría. Habían sentido que aquellos sentimientos tan intensos y por el momento difíciles de identificar, comprender y aceptar jamás desaparecerían. Ya habían estado enterrados durante un tiempo, y habían logrado salir a la superficie, con más fuerza que nunca. Ahora que eran realmente innegables… iba a resultarles imposible volver a enterrarlos. ¿Por qué pasar por todo ese dolor si luego volverían a aparecer con más fuerza que nunca, y terminarían destruyéndolos el uno al otro?
Pasaron el resto de la noche haciendo el trabajo, en una nube. Ambos se miraban al tiempo que trabajaban, intentando comprender si se odiaban o se adoraban… quizá se odiaran, pero lo que era evidente es que al mismo tiempo, se necesitaban.
Por ello, y recordando cómo después de tal fuerte discusión habían logrado que James sacara Extraordinario en Encantamientos aquel curso, los dos compartían vagón en el Expreso de vuelta a sus hogares para pasar un verano sin duda, lleno de peleas, risas, discusiones, sonrisas, intensidad, y … sobre todo sobre todo… rock´n roll…
Tan cerca no importa lo lejos que estemos…
No podría ser más desde el corazón
Por siempre, confiar en quienes somos…
Y nada más importa.
Hola hola! Pido enormes disculpas por la tardanza… he estado de exámenes, (terriblemente agobiada por tanto) y no he tenido tiempo ni para respirar últimamente, porque también he tenido que trabajar… Hoy trabajo también, y el lunes y el martes, también, y voy a seguir teniendo exámenes esta semana, así que probablemente la semana que viene quizá me retrase un poquito también… pero prometo nunca dejar que pasen más de dos semanas (ésta vez he tardado una semana y unos días jeje) Bueno, el capi me ha quedado algo extraño… no se si me convence demasiado, pero la verdad, cuando estoy muy estresada, la inspiración como que no me viene, así que…
MILLONES DE GRACIAS A Dhiane Potter Weasley por tu comentario, siempre me animan a contiunar… espero que este capi también te guste, a pesar de que no he estado muy inspirado… quizá las musas que me deseas que me visiten lo hagan al próximo :p Un besito! ^^
