Y aquí el tercer capítulo...


Dos semanas después de que Nowaki se marchó, Hiro se levantó de su cama y se metió a la regadera. Aunque pasara todo el día en casa, Nowaki no iba a regresar; tenía que regresar a su vida diaria a pesar de que no volviera a estar completa. Él le había dicho que continuaría con su vida, así que Hiro tenía que hacer lo mismo. Aunque el dolor que sentía era insoportable, tenía que salir adelante; aunque en su vida nunca volviera a amar, tenía que continuar con ella. Tenía que enterrar los recuerdos de Nowaki a pesar de que los momentos junto a él fueran los mejores de su vida.

Iba pensando en eso, tratando de convencerse de que podría ser capaz de lograrlo. Pero en cuanto pasó frente a la florería en la cual solía trabajar Nowaki, decidió que no podía perderlo, no sin antes una buena explicación por parte de él. Así que cambió de rumbo, ahora se dirigía hacia el hospital. No sabía si Nowaki se encontraría en ese momento, pero estaba dispuesto a esperarlo todo el tiempo que fuera necesario. No se iría sin antes hablar con él. Le podían decir egoísta o de mil maneras diferentes, pero no quería perderlo, y mucho menos si él podía hacer algo para evitarlo.

Llegó al hospital, y mientras se dirigía al departamento de pediatría iba mirando hacia todos lados. Cuando llegó, le preguntó a la primera enfermera que vio dónde se encontraba Nowaki. Ella le dijo que por el momento estaba muy ocupado, pero que si era una emergencia podía tratar de localizarlo o buscar a algún otro médico. Hiro le dijo que no era necesario, así que fue a la sala de espera y se sentó. Veía a médicos y pacientes pasar unos tras otros; sentía que el tiempo estaba transcurriendo muy lentamente, pero él no se iba a mover de ese lugar hasta que pudiera hablar frente a frente con Nowaki. No iba a irse sin tener una larga conversación con él, tenía que saber por qué había decidido terminar con él. Hiro simplemente no podía creer ninguna de las palabras que Nowaki le había dicho, no después de todo el tiempo que habían estado juntos. No después de todas las veces que le había dicho que lo amaba, de todas las caricias, de todos los besos. En ese momento lo vio salir de uno de los consultorios, así que de inmediato se puso de pie para ir tras él. Pero en cuanto Nowaki lo vio, se dio la vuelta y siguió caminando como si no lo hubiera visto. Hiro comenzó a perseguirlo por el pasillo.

-¡Nowaki! ¡Espera!

Él no le hizo caso. Siguió caminando como si nada, aunque aumentó la velocidad de sus pasos.

-Nowaki, ¡por favor espera! Tenemos que hablar.

-No hay nada de que hablar. Ya te dije todo lo que tenía que decirte. Estoy muy ocupado, así que será mejor que te vayas.

-Si no hablamos ahora, te esperaré hasta que termines tu turno.

Nowaki estaba abriendo la puerta de otro consultorio, ni por un segundo había volteado a ver a Hiro. Él sentía que las lágrimas estaban a punto de asomarse por sus ojos, así que se obligó a contenerlas. Nowaki abrió la puerta, y en ese momento Hiro lo empujó hacia adentro de la habitación. Puso el seguro y se colocó delante de ella.

-¡No vamos a salir de aquí hasta que me digas por qué tomaste esa decisión! ¡Y quiero la verdad! Porque no te creo nada de lo que me dijiste aquella ocasión.

Las primeras lágrimas estaban comenzando a rodar por sus mejillas. Nowaki no hizo ningún intento por salir de la habitación. Permaneció de pie frente a Hio; su rostro no mostraba alguna señal que indicara que estaba sufriendo al igual que la otra persona que se encontraba en la habitación. Cerró los ojos y se llevó los dedos índice y pulgar al puente de su nariz.

-¿Qué tan difícil…es que entiendas que ya se acabó?

-¿Por qué…?

-Las personas tienen su límite, ¿sabías? Simplemente me cansé. Debí entender desde un principio que esto no funcionaría. Haz lo que te dije, sigue con tu vida…yo estoy haciendo eso con la mía.

Hiro se quedó helado. ¿Entonces aquello realmente había sido por su culpa? Nowaki pasó a su lado al momento de dirigirse a la puerta, tenía la mano sobre la perilla cuando Hiro lo tomó por los brazos y lo obligó a darse la vuelta.

-¡Te amo! Sé que casi no te lo he dicho…pero es la verdad, te amo demasiado. ¡Perdóname Nowaki! Acepto que no he hecho casi nada por esta relación.

-Hiro…

-¡Pero dame otra oportunidad! Te prometo que ahora todo va a cambiar, las cosas van a ser muy diferentes.

-Eso no…

-¡Por favor Nowaki! Eres lo más importante en mi vida. En un principio fuiste tú el que inistió en que estuviéramos juntos…ahora yo hago lo mismo. Por favor Nowaki…por favor…no quiero…

-¡Voy a morir!

La respiración de Nowaki estaba muy agitada, sus puños estaban fuertemente cerrados y los mantenía a ambos costados. Hiro estaba tratando de comprender aquellas palabras que había escuchado. Por más que Nowaki se quisiera alejar de él, jamás le perdonaría que jugara con algo como eso; pero él no era así. Simplemente no podía encontrar palabras para pedir que le explicara lo que estaba pasando.

-¿Qué…?

-Voy a morir. Tengo…un tumor cerebral, y es inoperable. Me quedan…tres…tal vez cinco meses de vida.

-El desmayo…

-Tenía tiempo sintiéndome mal, pero no le di importancia, realmente creía que solamente era cansancio. Los mareos, dolores de cabeza, náuseas…todo eso continuó; decidí hacerme unos estudios, pero ya era demasiado tarde.

Aquello no podía ser verdad, tenía que tratarse de un sueño, un horrible sueño.

Se sentía culpable. No se había dado cuenta de que algo andaba mal. Después de que Nowaki se desmayara, tuvo que haberlo obligado a que se realizara un examen. Pudo haber hecho algo para cambiar todo aquello.

Quería despertarse de aquella pesadilla y al mirar a un lado, encontrar a Nowaki durmiendo tranquilamente mientras lo cobijaba con su brazo.

Sintió que sus piernas ya no podían soportar su peso.

-¡Hiro-san!

Nowaki corrió hacia él, lo tomó de los brazos y ambos cayeron de rodillas. Las lágrimas continuaron apareciendo mientras los estremecimientos comenzaron a recorrer el cuerpo del castaño. Ocultó su rostro en el pecho de Nowaki mientras se aferraba a su bata, como si así pudiera evitar que se fuera.

-¿Por qué…? ¿Por qué?

-Hiro-san, tranquilo. Todo…

-¡No te atrevas!...No…¡No me digas que todo va a estar bien! ¿Por…por qué no me dijiste nada antes?

-Porque no quería que sufrieras.

Nowaki lo abrazó, haciendo desaparecer cualquier centímetro que quedara entre sus cuerpos. Hiro dejó que lo hiciera. Hasta ahora se daba cuenta de lo mucho que había extrañado el sentirse abrazado por él, de que su aroma lo envolviera. También lo abrazó, no quería perderlo.

¿Pero qué era lo que estaba haciendo?

Él era el que estaba llorando mientras Nowaki trataba de consolarlo. Ahora era cuando él más lo necesitaba, no podía dejarse derrumbar mientras Nowaki afrontaba todo solo. Se separó un poco de él, se secó las lágrimas y lo miró directo a los ojos.

-¿Y qué? ¿Creíste que te podrías librar de mí tan fácilmente? Hiciste hasta lo imposible porque estuviéramos juntos, no te rendiste a pesar de mi carácter, y ahora…y ahora yo no soy el que te va a abandonar. Esto…lo vamos a afrontar juntos, ¿entendido? Te amo…te amo…y no te voy a dejar solo.

-Hiro-san…

En esta ocasión Nowaki fue el que comenzó a llorar. Desde que lo conocía, era la primera vez que Hiro lo veía hacerlo. Lo abrazó. Él siempre era al que abrazaban, pero ahora quería que Nowaki supiera que no estaba solo, y que nunca lo estaría. Él permanecería a su lado pasara lo que pasara. Lo amaba con toda su alma, y eso nunca iba a cambiar.


Y esa era la razón por la cual Nowaki dejó a Hiro...

Porque los semes también lloran...desde que vi cierta imagen de ellos, quise escribir algo donde Nowaki apareciera así...no enfermo, claro, sino una escena en la que Hiro fuera el que lo consolara...y además estar siguiendo un rol de Junjou y Sekaiichi me ha puesto muy sentimental XD

Sólo diré que Nowaki me hizo llorar...y es enserio.

Quedan 2 capítulos, todo y nada puede suceder.