Hola! Aquí el tercer y último capítulo de este fic! Espero enserio que les haya gustado y que sigan leyendo mis fics. Me ha quedado un poco meloso pero ¿Qué más da? Es el capitulo de las confesiones señores y señoras! XD

Sin más que decir los dejo con la historia.

Declaimer: los personajes de Inazuma no me pertenecen, le pertenecen a sus respectivos creadores, yo sólo los tomo prestados para la diversión y sin fines de lucro

Cap 3: Amor, Amor; Minami-aka está presente.

Al llegar al festival los muchachos de Inazuma sólo estuvieron unos minutos juntos antes de separarse en pequeños grupos y dirigirse a la atracción que les había llamado la atención.

Hiroto y Midorikawa invitaron a Kazemaru para que los acompañara pero el peli-azul se megó considerándose mal tercio y les dijo que acompañaría a Endou, el cuál, emocionado, ya se estaba adelantando por el camino.

En ese momento el pelirrojo y el peli-verde se encontraban en el puesto de pesca de peces dorados y, de los tres intentos que les había dado, ya habían usado dos sin éxito. Era el turno de Hiroto.

-Vamos, tú puedes- lo animó Midorikawa sonriendo. No le importaba si su novio lo conseguía o no pero era divertido ver como se esforzaba.

Sin embargó, contra todo pronóstico, Hiroto lo logró y medio minuto después le extendía al más bajo la bolsita de plástico con el pez nadando en su interior. Midorikawa hizo ademán de cogerlo pero Hiroto lo sacó de su alcance y, atrayéndolo de la nuca, lo besó. El dependiente de la tienda rió alegremente ante la muestra de afecto y cuando Midorikawa comenzó a corresponder se dedicó a ponerle atención a los clientes que se acercaban cada tanto y que sonreían de manera furtiva al ver a los muchachos que se besaba ajenos a su alrededor. Cuando se separaron se quedaron mirando ruborizados al notar como el hombre les sonreía amigablemente.

-Quiero el pez- pidió Midorikawa con un pequeño puchero.

Hiroto le sonrió con dulzura y le entregó la bolsa, se despidieron del hombre y se alejaron conversando animadamente mientras este los observaba.

-Se nota que estás presente…Minami-aka-sama- dijo para si.

Por otro lado Tsunami y Tachimukai recorrían el lugar conversando de trivialidades pero el mayor podía notar claramente como el segundo portero de Inazuma japan no parecía escucharlo.

-¡Oh! ¡Es un monstruo de siete piernas y veinte narices y un ojo y cuatro colas!- dijo para ver si le oía pero el menor no pronunció palabra y siguió perdido en sus pensamientos. Tsunami bufó –Oye Tachimu…-.

-Tsunami-san ¿Puedo hacerte una pregunta?- lo interrumpió Tachimukai. El otro pestañeó extrañado.

-Eh…sí, claro-.

-Tú…-dudó -¿Sentiste algo cuando Kazemaru-kun cayó sobre ti?- eso descolocó en mayor medida al surfista.

-¿A qué te refieres?- Tachimukai se sonrojó –No, no, cambio de pregunta: ¿A qué viene eso?-.

-Bueno, es que…ya saber…la posición fue muy comprometedora y…- no continuó por que sentía que la cabeza le iba a explotar de lo sonrojado que estaba –A mí sí me molestó- musitó.

-¿Te molestó?- volvió a preguntar Tsunami y muy dentro de si sintió encenderse una pequeña llamita de esperanza.

-- admitió el pequeño.

-No sentí nada, claro, descontando el dolor de cabeza- le dijo Tsunami señalándole la zona donde su frente y la del peli-azul habían impactado –Kazemaru es sólo un amigo, tú eres quien me gusta así que realmente no sentí nada con él- dijo como si tal cosa.

-¡Tsunami-san!- exclamó Tachimukai -¡No te declares así nada más!- a esas alturas incluso los farolillos que adornaban la feria sentían envidia de la fosforescencia rosa del chico.

Tsunami lo miró atentamente para luego sonreírle y besarlo, Tachimukai se sorprendió a sobre manera pero no se alejó y terminó por corresponder el beso, al fin y al cabo, se dijo, ambos tenía el hilo rojo del destino en sus meñiques y eso tarde o temprano iba a suceder. Cuando se separaron el portero tomó la mano del más alto a lo que este sonrió.

-Pongamos nuestros nombres en la banca, Tsunami-kun- el mayor sonrió y le besó la mejilla para luego asentir con su típica sonrisa.

Fudou y Tobitaka se habían detenido en un puesto de feria que tenía un juego para medir fuerza; consistía en una especie de pesa colgante envuelta en cuero negro que, al golpearla, marcaba una puntuación definida según la fuerza del golpe.

-¿Debe ser sólo con la mano?- preguntó Tobitaka al hombre que atendía.

-No joven, puede ser con cualquier parte del cuerpo-.

Ante eso Fudou y Tobitaka sonrieron y el segundo compró un vale para intentarlo; cuando llegó su turno preparó la pierna y le dio una fuerte patada a la pesa alcanzando la puntuación máxima y sorprendiendo, de paso, a las personas que observaban.

-¡I-Increíble!- soltó el dueño del puesto. Una ola de aplausos se dejó oír –Elija su premio- le ofreció.

Tobitaka observó todos los premios que estaban en exhibición y luego miró de reojo a Fudou el cuál observaba un pingüino de peluche que le recordaba graciosamente a la técnica que realizaba con Kidou y Sakuma, la única diferencia era que el peluche era azul y no violeta. Tobitaka sonrió divertido al ver a su novio y cuando este volteó a verlo y notó sus intenciones, entornó los ojos con suspicacia y amenaza brillando en ellos.

-Ni se te ocurra- le advirtió

Pero el más alto sonrió de manera semi burlona y pidió el pingüino que su novio había estado mirando para luego extenderlo; este, sin embargo, se cruzó de brazos y se negó a aceptarlo pero tuvo que hacerlo cuando las personas de alrededor empezaron, divertidas, a apremiarlo para que lo hiciera. Finalmente Fudou sonrió con malicia.

-Gracias Tobitaka- dijo –ahora podré recordar TODAS las noches a Kidou cuando lo vea- sonrió abrazando el peluche.

Tobitaka no dijo nada pero de un minuto al otro el peluche había desaparecido de los brazos del más bajo y el otro se encontraba caminando hacia Kidou y Sakuma que venían en dirección contraria charlando animadamente.

-Toma Kidou, regálaselo a Sakuma para que piense en ti- le dijo entregándoselo al de Google y alejándose para llegar junto a Fudou que estaba por estallar en carcajadas ante las miradas de sus dos compañeros de equipo –Sólo por eso deberás permitirme el tomarte la mano justo ahora-.

La sonrisa de Fudou desapareció dando paso a un notorio sonrojo pero no pudo decir nada antes de que Tobitaka cumpliera su "amenaza" y, tomándole la mano, se alejara del lugar.

Sakuma y Kidou se quedaron en silencio observando el peluche mientras un fuerte color carmín comenzaba a hacer acto de presencia en sus mejillas. Finalmente el de moño le entregó el peluche al avergonzado peli-plata.

-Para lo que dijo Tobitaka- balbuceó, Sakuma dudo en aceptarlo y miró a Kidou –Sé a donde terminaba mi hilo rojo cuando, en la cancha, se hicieron visibles, incluso aunque escondiste tus manos tras la espalda- Sakuma quedó en blanco.

-K-Kidou, yo…-

-Tranquilo, sé que lo hiciste por vergüenza- le sonrió.

-Vale, lo siento- le devolvió Sakuma y aceptó el peluche mientras ambos se ponían a caminar –oye Kidou- lo llamó y cuando el otro giró el rostro para mirarlo depositó un casto beso en sus labios.

-Gra-Gracias- fue lo único que atinó a decir Kidou cuando se separaron, Sakuma comenzó a reír pero los labios del contrario lo callaron.

Los tarros cayeron estrepitosamente y Endou vitoreó a Kazemaru haciendo que este riera alegremente por la euforia de su amigo. Aún así había quedado dos tarros de pie por lo que siguieron mirando los puestos instalados hasta que Endou divisó, unos metros más allá, a Goenji; una ampolletita se prendió en su cabeza y jalando al peli-azul del brazo, comenzó a caminar hacia el delantero.

Sabía muy bien que era lo que había pasado entre sus amigos y, sin que nadie lo supiera, había presenciado la cruda discusión que ambos habían sostenido. Sí, lo admitía, era distraído, pero no cuando de los sentimientos de sus amigos se trataba. Cuando quedaron frente a frente se hizo un silencio pesado que Endou, incómodo, rompió.

-¡Hola Goenji!- saludó y a continuación señaló el osito de felpa que el de ojos negros tenía en las manos -¿Es para Yuka?-.

-Eh, no-.

-- Kazemaru.

-- Endou

-- Goenji.

-¿Y para quién es?- volvió a preguntar el portero fingiendo que todo estaba tan agradable como siempre.

-Bueno, es…- tosió -…para…Ka…e…ma…u- dijo de manera que Endou apenas si lo oyó.

-- Endou.

-- Kazemaru.

-- Goenji.

-¿Qué dijiste?- nuevamente Endou un poco harto de la actitud de los otros dos, su plan era simple, pero no estaba dando resultado. Se distrajo al oír a Kazemaru suspirar.

-Es para mí, Endou- le dijo el peli-largo sin sonreír.

-¡Oh! Ya veo, entonces… ¡me voy!- intentó huir

Pero Kazemaru lo detuvo por la muñeca y cuando el capitán vio sus mirada temió por su vida así que decidió ser obediente y quedarse junto al más bajo de los tres.

Al situarse mejor junto a Kazemaru (sin que este lo soltara) vio la mirada celosa que Goenji le dirigía al agarre y luego la retadora que le ofrecía Kazemaru.

-"Vamos, vamos"- pidió llorando por dentro –"el plan tiene sólo una línea y no lo están haciendo fácil"- se lamentó – "yo sólo traje a Kazemaru para que se hablaran y luego…luego…bueno, realmente no sopesé las probabilidades de lo que pasaría"-.

Endou soltó, de manera inconciente, una pequeña risita pero cuando abrió los ojos ni Goenji no Kazemaru se encontraban a su lado y, en cambio, tenía el osito de felpa de Goenji en las manos; los buscó mirando en todas las direcciones pero no los halló así que suspiró esperando, al menos, que se hubieran marchado juntos, afortunadamente, vio a las muchachas a los lejos y corrió hacia ellas.

-¡Goenji, suéltame, en serio eso duelo, te lo dije la vez anterior! ¿Acaso no entiendes?- se quejó Kazemaru siendo llevado, nuevamente, de la muñeca por Goenji.

-Quiero hablar contigo- le dijo apoyándolo en la pared.

-¡Yo no quiero!- cerró fuertemente los ojos y se tapó los oídos con las manos. Goenji luchó por apartárselas.

-¡Estás siendo infantil!- le reclamó.

-¡YA LO SÉ!- respondió Kazemaru y bajó las manos lentamente sin abrir los ojos –Pero no quiero oírte, ya me heriste una vez, no quiero oírte de nue…-.

No pudo terminar por que los labios de Goenji se lo impidieron, el peli-azul abrió los ojos, atónito y no logró a hacer nada ni siquiera cuando el otro se separó.

-Kazemaru, sé que lo que dijo fue horrible, te ruego que me perdones, por favor –le suplicó Goenji mirándolo a los ojos pero se sintió obligado a apartar la vista –sólo fue un arranque de celos, me molestó encontrarte de esa manera con Tsunami; sé que tú no harías nada de lo que insinué pero, me lleno de rabia cuando pienso que, aunque haya sido accidente, te pudo tener más cerca de lo que yo he podido; porque te amo Kazemaru y me enferma no poder abrazarte y besarte cada vez que quiero, por eso yo…-

-Cállate- lo cortó Kazemaru pero cuando Goenji alzó la vista pudo ver que sonreía.

Kazemaru se le acercó lentamente y puso sus manos en el cuello del más alto con delicadeza ante la mirada sorprendida del peli-crema que no creía lo que el otro estaba haciendo.

-Sólo cállate, Goenji- repitió…y lo besó, un besó lleno de nervios y guiado por una timidez que hizo que el delantero se rindiera completamente.

Lo abrazó con una mano por la cintura y la otra la puso en su nuca evitando así que se alejara, ambos cerraron los ojos disfrutando la sensación de los labios contrarios y la calidez del otro, sólo se separaron cuando el oxígeno comenzó a hacer falta y escucharon los leves estallidos de los primeros fuegos artificiales.

-Kazemaru, pongamos nuestros nombres en la banca- dijo Goenji.

-Pero no tenemos amuletos-.

-Tomen- escucharon a un costado de ambos y al mirar pudieron ver a la mujer pelirroja contra la que habían jugado luego de la hora de almuerzo; esta les extendía uno de los amuletos para las barcas que ya tenía sus nombres escritos.

Kazemaru lo tomó y miró a Goenji que le devolvió el gesto pero cuando se voltearon hacia la mujer para darle las gracias esta ya no se veía por ninguna parte. Los nuevos fuegos artificiales los sobresaltaron y recordaron que, cuando estos acabaran, las barcas serían soltadas para alejarse río abajo. Sin medias palabra, los dos echaron a correr mientras los fuegos seguían estallando en el cielo; iban a buena velocidad pero no sabían ubicarse bien por lo que tuvieron que volver sobre sus pasos varias veces al encontrarse con callejones sin salida formados por los puestos. Finalmente divisaron a Endou y sus amigos a la orilla del río pero se sintieron palideces cuando, al llegar jadeantes junto a ellos, vieron la barca alejarse.

-¿Qué esperan? ¡Corran!- los apremió Endou.

-¡Alcancen la barca!- exclamaron esta vez Midorikawa y Tachimukai.

No necesitaron que se lo repitieran y, sacándose las incómodas sandalias de madera, salieron corriendo por la orilla del río intentando alcanzar la barca que se alejaba río abajo. Cuando finalmente lograron correr a su lado Goenji tomó la mano de Kazemaru y, apuntando rápidamente, lanzó el amuleto, este surcó el aire y…cayó al río. Goenji había fallado por un mísero centímetro. Ambos muchachos dejaron de correr lentamente, hasta que se detuvieron por completo, el peli-crema miró el piso y apretó el puño que tenía libre ¡No podía aceptar el haber fallado! ¡Habían estado tan cerca!.

-Goenji, mira- le dijo Kazemaru suavemente pero había sorpresa en su voz.

Goenji alzó la vista y ahí, en el río, pudo ver a la mujer pelirroja de antes, esta afirmaba la barca con delicadeza y, de alguna manera, había recuperado el amuleto depositándolo en la barca; luego de eso se acercó a los sorprendidos muchachos mientras tomaba una hebra de su cabellos y se la arrancaba, cuando llegó frente a ellos tomó la mano de Kazemaru y se la depositó en la palma.

-Esto es para sus amigos Fudou-kun y Tobitaka-kun- les dijo con voz melodiosa- ya que, al final, ambos han depositado sus nombres en la barcaza – Kazemaru y Goenji sonrieron.

-Muchas gracias, Minami-aka-sama- dijo el peli-azul.

La diosa sonrió y desapareció con una ráfaga de pétalos de Sakura, los dos volvieron junto a sus amigos sonrientes y cuando llegaron junto a ellos, tomaron la mano de Fudou y Tobitaka, y ataron cada extremo a sus meñiques. Kazemaru se lo ató a Fudou y Goenji se encargó del más alto, luego de eso se alejaron y notaron como el hilo de todos era visible unos segundos para luego desaparecer.

-Se los manda Minami-aka- explicó Goenji. Eso hizo que Fudou y su novio sonrieran.

-Gracias- musitaron.

Luego de eso el grupo se sentó a la orilla del río observando los fuegos artificiales que se habían reanudado. Midorikawa mantenía su cabeza apoyada en el hombro de Hiroto y este apoyaba la suya en la del peli-verde. Por otro lado Fudou y Tobitaka estaban apoyados, espalda contra espalda mirando los fuegos y junto a ellos estaba Tsunami con Tachimukai sentado entre sus piernas con la espalda apoyada en el pecho del mayor. Kidou y Sakuma estaban de pie y el primero abrazaba por detrás al peli-plateado; por último Kazemaru y Goenji estaban sentados en uno junto al otro con las manos entrelazadas.

-Oye Kazemaru- llamó el delantero a lo que el peli-azul lo miró –Lamento ser tan estúpido- el otro rió.

-No te preocupes Goenji, no eres estúpido, sólo un poco tonto a veces- lo picó –además, tú y yo estamos unidos por esto…- comenzó entrelazando sus dedos meñiques –y nada me hará luchar contra ello-.

-No sabes cuanto me alegro- dijo Goenji.

Y, sin más, lo tomó del mentón y lo besó, Kazemaru se dejó llevar y cerró los ojos permitiendo al peli-blanco profundizar el beso, mientras, unos metros más allá, sobre un árbol de Sakuras, Minami-aka sonreía ampliamente; su trabajo había terminado…ahora todo estaba bien.

"Dos personas destinadas a estar juntas"

"Unidas con un hilo rojo que se encuentra amarrado en el meñique de ambos"

"No se puede romper por nada del mundo, sin importar las circunstancias"

"Es una hermosa leyenda de amor"

…Y la arteria ulnar no tenía nada que ver…

Bueno! Eso es todo en este fic! Espero que les haya gustado y espero sus reviews, también espero que lean mis próximos fics como "Cita no Cita", "De niñeras" y "Yousei no Korekuta" y más adelante "Ai Doumei", para más información vean mi perfil.

Además muchas gracias a todas las personas que han seguido esta historia y me han dejado comentarios n_n .Sin más que decir

Felicidades, ánimo y nos leemos n_n