Un suave gemido brotaba de la garganta del menor. Sus labios fueron tomados bruscamente y así se retiraron, luego otros labios tomaron nuevamente los suyos tiernamente.
-Estás bien- esa voz hizo que volviera a la realidad. -Que haces aquí chino, y en medio de la noche y solo, que pasa si encuentras un caminante en la oscuridad-
-Soy Coreano- corrigió al menor de los Dixon para recibir un *lo que sea*
Un nuevo mareo se apodero del menor y el cazador lo atrapó entre sus brazos. Su pulso se aceleró y los colores se le subieron al rostro de la vergüenza.
Daryl lo miraba preocupado. -Estoy bien, ya puedes soltarme-
-Seguro?-
-Si- respondió, pero ninguno movió un solo músculo. Se miraban uno al otro como esperando algo. Fue Daryl quién dio el primer paso acercando su rostro, y inclinándose para atrapar los labios del coreano.
A Glenn le resultó cálido y extrañamente conocido. Se besaron sin prisa explorandose o más bien Daryl explotaba la cavidad de Glenn ya que este, apenas si sabia que hacer.
Luego caminaron en silencio y regresaron al campamento y cada uno comió su camino
