Hola, bueno solo les recuerdo que esta es una historia alternativa y que yo invente algunos pesonajes, se que salto de una idea a otra, es porque todo ocurria al mismo tiempo, solo en lugares por sus comentarios

Capitulo III

El comienzo

Fuu en cuanto colgó sonrió, Hikaru siempre hacia lo mismo sus conversaciones raras veces terminaban, pero pensándolo mejor tal vez tuviera razón, hablaría con Carl posiblemente cambiara de parecer, por lo general el la complacía en todo, aunque para ser honesta últimamente se comportaba de manera extraña, iría a su apartamento.

Al llegar, dudo en si tocar o abrir la puerta, pero de inmediato que tontería claro que no se molestaría si el mismo le dio las llaves. Era un lugar espacioso, se encontraba en penumbras, todo se parecía en orden, de pronto escucho ruidos en una de las habitaciones, posiblemente el estaba descansando, sus mejillas se tiñeron de rubor, solo en una ocasión lo había visto dormido, y había sido bastante bochornoso, en especial porque el se encontraba semidesnudo, pero el había dicho que tenia guardia esa noche, que seria, mas intrigada que apenada se dirigió a la habitación, la abrió despacio, y sin mas encendió la luz, y ahí estaba su prometido con sus sueños rotos, yacía tranquilamente en la cama al lado de… por Dios pero si era su asistente, ella se giro era demasiado para ella, sin prestar atención al quien le hablo con asombro…

- Fuu espera – grito el tratando de cubrirse con la sabana – te lo puedo explicar, espera…

Pero para Fuu eso era suficiente, tiro las llaves en la mesa que se encontraba en la sala tomo su abrigo y salió precipitadamente, rayos como no había podido darse cuenta antes, se dedico tanto a sus estudios que no se percato que estaba siendo engañada, era normal el todo un hombre de mundo, busco lo que ella en numerosas ocasiones se negó a darle, tal vez espero demasiado, siempre ocurría así. Era demasiado idealista, sus relaciones siempre fracasaban por lo regular por la misma razón, que le ocurría a los hombres, que acaso no son capaces de ser fieles o mejor aun de aceptar que existen mujeres que todavía desean esperar para que su primera vez sea para la eternidad, que tonterías debería de saber jamás ocurriría.

Al llegar a su apartamento sabia que el llamaría, con rapidez preparo una maleta aun faltaba para la graduación de Umi pero con un poco de suerte podría pagar la diferencia y viajar antes, además de le sentaría bastante bien un cambio, no podría por el momento enfrentar lo que se avecinaba, dejaría pasar un tiempo, después trataría de explicarle a sus padres y amigos, sin tener que dar detalles seria mejor irse, No lo pensó dos veces, llamo un taxi, dejo un breve mensaje a sus padres, y salió a toda prisa, por lo regular Fuu siempre fue sensata, inteligente y no hacia cosas como estas, me estoy comportando mas como Umi, bueno de vez en cuando las personas cambian, aquí estoy sola, con una relación terminada en desastre. Quien lo diría yo teniendo complicaciones de esta naturaleza bueno la vida tiene que continuar, y debo buscar mi destino.

Al llegar al aeropuerto fue directamente a servicio al cliente tratando de cambiar su vuelo, pero con tan poca anticipación no fue posible, aun así Fuu compro su vuelo, le costaría una pequeña parte de sus ahorros, pero el momento eso no le importo, necesitaba un respiro de su vida tan acelerada, un momento par analiza su situación.

En un mundo paralelo un joven de cabellos verdes caminaba apresuradamente alrededor de un hermoso lago al fin de este se encontraba una pequeña de hermoso cabello rubio, sentada a la orilla, una de sus manos jugaba con el agua y en la otra sostenía una flor de olor exótico.

- Princesa hemos encontrado Madoshi Clef, se encuentra en un profundo sueño, Altizar trato de despertarlo con su magia pero no fue posible probablemente su majestad…

La joven se volvió a el,

- Lo veré mas tarde, este cambio me preocupa es posible que estemos a punto de comenzar algo nuevo, una serie de acontecimientos han surgido, y tengo temor que volvamos a poner en riesgo la vida de personas inocentes.

- Se refiere a que necesitemos a las Diosas Legendarias de nuevo.

Ella no respondió se puso en pie y comenzó a caminar suavemente, su pelo volaba con la suave brisa del viento, parecía susurrarle los acontecimientos venideros, el cielo se torno un poco mas oscuro, a lo lejos los pájaros cantaban, sabia que pronto todo eso cambiaria, pero no quería alarmar al pobre de Ferio aunque al parecer ya lo había echo, caminaba a unos pasos tras ella pensativo.

- Sera posible que vuelva verla, se que no es la mejor de la condiciones y estuvimos unos momentos pero eso basto para ganar mi corazón, soy egoísta no debo pensar de esta manera mientras mi mundo se encuentra en peligro a que se refería Esmeralda.

En una de las habitaciones del castillo se encontraba una enorme cama en la cual estaba un niño de alrededor de nueve años profundamente dormido, su rostro enmarcado por unos cabellos lilas, tez pálida, como alguien que no se expone demasiado a los rayos del sol. En una de sus pequeñas manos se puede vislumbrar un enorme anillo, con una enorme piedra en forma de ovalo alargado. Alrededor de la cama se encuentran Presea, la armadera, Altizar la sacerdotisa, La primera tocaba ligeramente el rostro del mago, mientras la segunda lo observaba detenidamente.

- Maestro, ¿porque no despierta?. –susurraba la rubia de cola de caballo y ojos color miel.

- Presea, es inútil no te escucha, tal parece que el se puso voluntariamente en este estado, y hasta que el no decida despertar no lo hará.

- Pero porque decidió hacer esto,

- Bueno esperemos que la Princesa Esmeralda lo pueda averiguar.- una joven de cabellos verdes sonrió tiernamente, vestía en blanco y azul en sus manos se apreciaban ricos brazaletes dorados y en su cabeza descansaba un aro de oro con una fina piedra de zafiro, sus pies estaban siempre desnudos, pero nunca lograban tocar el suelo parecía suspendida en el aire, nadie sabe de donde llego solo un día llego al castillo, y después de una larga conferencia en privado con la princesa y el gran hechicero fue designada ha cuidar de Madoshi Clef, poseía poderes como su maestro aunque limitados, profesaba una lealtad inédita hacia el y la Princesa Esmeralda. Tenia el don de sentir todas las emociones de los seres de Zephiro, por lo cual sabia de los sentimientos que Presea tenia para su maestro, al igual que este jamás le correspondería , ya que su amor era solo para su mundo,

- No llores estará bien, vamos dejémoslo solo, volveremos mas tarde.

- No yo lo cuidare.

- Sabes que el se molestara si nos encuentra aquí cuando despierte, lo hará muy pronto, vamos.

Sin esperar respuesta la tomo del brazo y salieron de la habitación.

En la mente del mago:

Donde estoy, se encontraba suspendido en medio de la nada, de pronto vio a una joven e cabellos azules caminando bajo la lluvia, se parecía melancólica, que le ocurría no podía escuchar lo que la pareja que se acercaba le decía, pero ella se parecía ahora molesta, cerro los ojos tratando de recordar ese hermoso rostro y esos ojos azules, pero cuando abrió nuevamente sus ojos vio a otra joven que viajaba en un vehículo con dos ruedas, se parecía feliz su cabellos era rojo intenso, cerro los ojos nuevamente y vio a otra chica de cabellos rubios ondulado ojos verdes, se parecía triste, iba subiendo a que era eso un avión. De pronto todo se volvió nuevamente oscuro, cuando vio de nuevo estaña en su amado Zephiro, pero todo era tinieblas, monstruos, después no vio nada su mente se puso nuevamente en blanco, o mejor dicho quedo en un estado de inconsciencia

En algún lugar en los jardines del palacio.

- Por favor no quiero continuas con esto tiene que terminar, Madoshi Clef esta en peligro Ferio me dijo esta tarde que se encuentra inconsciente, iré a verlo pero primero quería saber si tu tenias que ver con esto.

- Esmeralda no digas mas, mi amor por ti es infinito, y lo sabe mi maestro y solicite ser removido de mi puesto.- dicho esto el le dio la espalda sabia que esto era el principio del fin pero también el camino a la libertad.

- Zagato… - los ojos de la pequeña princesa denotaban angustia, miedo, de pronto rayos seguidos de truenos se escucharon en los cielos de Zephiro seguidos de las primeras gotas de lluvia, dudas embargaban el corazón del Pilar. – No lo hagas.

- Prometo que encontrare la forma de liberarte de este yugo que te han impuesto- dijo apretando los puños.- no es justo que te sacrifiques.

- Nadie me ha obligado a ser lo que soy, lo hago por el amor que le tengo a nuestro mundo y a su gente.- dijo juntando sus manos en su pecho en forma de plegaria. – te lo ruego,

- Lo lamento es muy tarde, la decisión la he tomado. –

Dicho esto tomo a la pequeña princesa en sus brazos y desaparecieron en una esfera de luz, la tormenta entonces callo con toda su fuerza los gritos de las personas se escucharon y el terror comenzó el principio del fin.

En el cuarto de Madoshi Clef permanecía en penumbras de pronto un grito se escucho.

- ¡¡¡ Zephiro!!! – era el grito angustiante de Esmeralda que fue escuchado por todos.

En un mundo llamado Tierra.

Umi caminaba desesperada por la sala de espera del aeropuerto, que ocurría se suponía que la primera en llegar seria Fuu, pero ya casi todos los pasajeros había salido por las puertas con excepción de unos cuantos, esperaba que nada halla ocurrido, cielos las volvería ha ver después de tanto tiempo, de pronto sintió un brazo que tocaba su hombro.

- ¿Umi?- dijo una voz temblorosa la peli azul se volvió para ver a su amiga Fuu esta se sorprendió

- Fuu pero si no te vi llegar creí que habías perdido el vuelo o que algo te había sucedido es un poco desconsiderado de tu parte hacer tanto esperar a tu anfitriona peo bueno no te quedes callada dime que ocurrió alguien te molesto…

La chica continuo su monologo por un tiempo mas hasta que se percato que su amiga no traía maletas.

- y tu equipaje, ya sabia ¿ no llego? Bueno no te preocupes ya o solucionaremos.

La rubia solo sonrió Umi jamás cambiaria a pesar de ese aire de sofisticación seguía siendo la misma chica que solía volver locos a todos en la escuela,

- Fuu ocurre algo- fue mas una aseveración que pregunta –

- No solo que tengo 10 días en Tokio lamento no haberte avisado pero necesitaba un momento de paz.

- Algo ocurrió te conozco, por que no nos llamaste hablaste con Hikaru, se han visto y ninguna de las dos me lo dijeron eso es ser egoísta creí que por lo general esa era yo.

- Lo lamento amiga, pero esta vez no fue eso, solo necesitaba un tiempo sola para pensar pero ahora estoy bien,

- y bien que ocurrió.

- Se los platicare mas tarde que no es hora de ir por Hikaru, vamos se hace tarde y todavía tenemos que tomar el tiempo para llegar a las legadas nacionales,

- bueno dejare el tema por el momento pero no creas que no lo he olvidado.

- Si te prometo que platicaremos mas tarde, pero mira dime que te has hecho te ves maravillosamente…

Y fueron caminando y platicando de los últimos acontecimientos de Umi.

- Me parece una tontería pero cuando acorde ya estaba metida hasta la coronilla en ese tonto concurso, la verdad he pensado seriamente en desistir, no me gusta tener la mirada de extraños en mi sabes que no me gusta.

- vamos, eres una mujer inteligente, hermosa, con mas dinero del que jamás podríamos tener Hikaru y yo juntas, que mas le puedes pedir a la vida.

- Amor quiero alguien que me ame tal como soy y no por mi dinero o apariencia,

- pero si tienes de donde escoger.

- Hablando de esto no dijiste que…- pero fue interrumpida por una chica pelirroja que las abrazo efusivamente.

- Amigas las extrañe estoy feliz de verla.

- Si pero por favor ere demasiado fuerte a pesar de ser tan delgada no nos dejas respirar- dijo con voz entrecortada

- Lo siento Umi olvide que eres tan..

- Que insinúas - dijo la aludida

- Por favor no comiencen no nos hemos visto en mucho tiempo

- lo siento Fuu, pero que elegante que te vez pareces toda una profesionista.

La chica se sonrojo vestía un traje sastre a juego con un top negro y zapatos de tacon a juego y de su hombro un bolso, unos finos pendientes, un pequeño collar con un trébol.

- Guau Fuu en verdad que no lo había mencionado pero luces fantástica- dijo una sonriente Umi.

- Gracias ustedes también.

Hikaru vestía un pantalón rojo al cuerpo y blusa negra zapatos de tacón y blusa a juego, y de su mano tenia una maleta. Su cabello ahora a los hombros y cortado en desigual le daba un aire de madures solo que u mirada delataba su aun alegría por todo. Mientras que la peli azul vestía pantaloncillos blanco cortos a la cadera y una blusa azul cielo de tirantes sujeta por una cinto de mismo color mas oscuro en la cintura, un enorme bolso colgaba de su hombro el cabello lo tenia ondulado sujeto por una cinta en una cola de caballo, y unos mechones caían delicadamente en su rostro, llevaba sandalias de tacón bajo ya que era demasiado alta, sonrió se parecía la mas joven aunque en realidad no lo era tanto.

- Bueno sin duda hemos cambiado pero en esencia seguimos siendo las misma vamos nos esperan hice una reservación en un lugar que les va ha encantar nos pondremos al día. Dicho esto todas salieron juntas del aeropuerto.

- Podemos comer y tomar el mejor te que jamás hallan bebido es un paisaje espectacular nunca he visto algo igual.

- Entonces tendré que ir ha cambiarme por ropa mas cómoda – sonrió la rubia apenada.

- No será necesario, e un lugar tranquilo nadie nos molestara y si lo deseas ahí existe un lugar donde podrás adquirir ropa.

- ¿a donde exactamente vamos? No quiero ser grosera pero me siento algo cansada.

- Tu cansada es una broma verdad,

- Bueno con todo este viaje y el trabajo de investigación en Tokio estoy un poco agotada.

- Karu, lo lamento si deseas lo podemos cancelar e ir otro día

.- Claro que no solo espero que no halla demasiada gente.

- No es un lugar tranquilo.

Y de esa manera las tres abordaron el auto deportivo de Umi, y se dirigieron al Jardín Kenroku-en.