La segunda parte del Segundo capitulo.
La serie y los personajes no me pertenecen, bla bla
¡Muchas gracias por sus reviews! Espero que este nuevo capitulo les sea de su agrado… aquí se revelan algunos cuantos secretos. Oh pobre Sakura.
Día II : The return & the dream
Shaoran, no me preguntes sobre eso... – balbuceo, él se sorprendió cuando escucho su nombre de boca de la amatista, nunca lo había llamado así.
Tomoyo estoy harto de que me oculten todo – contesto iracundo.
No me culpes a mi por tus errores, tu…tu te fuiste con ella – escupió lo ultimo como si le quemara la lengua, Shaoran hizo una mueca de dolor, que no paso desapercibida por ella. – lo siento – pidió, sabiendo que "ella" no debía de ser mencionada, el ambarino agacho la mirada y apretó los puños hasta que sus nudillos se volvieron blancos. – por favor discúlpame – rogó con la voz entrecortada, le asustaba su actitud.
¿sabes? Yo me largo, no se porque carajo acepté la invitación de Eriol, ¿qué es lo que encuentro? A una Sakura embarazada y un secretito en boca de todos.
Lee… - de nuevo el formalismo, pensó. – no puedo decírtelo porque incluso me duele hablar de ello – Shaoran noto brillo en los ojos de Tomoyo, se negaba a llorar, aun cuando las lágrimas se acumulaban en sus ojos.
¿crees que no me mata la incertidumbre? – tajó – esto es patético y tus excusas lo son más
¿qué se supone que haga?
Dime la verdad – el castaño se estaba exasperando, la sujetó de los brazos y la pegó a la pared – habla – ordenó, buscando su mirada; ella temblaba al igual que sus labios – habla – ordenó nuevamente. Tomoyo negó con la cabeza, comenzaba a llorar.
¡si violaran a tu prima ¿tendrías el valor de decírmelo?! – gritó enfurecida, la fuerza sobre sus brazos se relajó, se dio cuenta de lo que había dicho… deseaba tragarse sus palabras y clavarse una estaca, había cedido con un poco de presión.
El castaño dio unos pasos hacia atrás, aturdido. Se sintió mareado y cayó al piso sobre su trasero. Tomoyo se apretó a sus rodillas como solía hacerlo su prima, ninguno podía hablar, simplemente porque no había palabras.
Eriol Hiragizawa paseaba de un lado a otro por la sala, hace rato que se había dado cuenta del paradero de su novia y su mejor amigo. No le preocupaba lo que pudieran hacer en la alacena, porque confiaba en su chica y bueno… había sido suya hacia unas horas. Se preparaba para el interrogatorio que llevaría a cabo el joven chino, primero le gritaría algo así como: ¿quién fue el bastardo que le hizo eso?, luego dudaría sobre sus guardianes y finalmente lo culparía a él, por no hacer nada para detener los sucesos.
Sintió unas manitas tibias sobre sus mejillas y volvió en si, topándose con unos ojitos esmeraldas.
buenos días Sakura – saludó, la chica sonrió.
Buenos días Eriol, ¿es un lindo día verdad? – dijo, mirando por el ventanal de la sala, las cortinas color plata estaban hacia los lados, podía ver la floresta llena de escarcha y el blanco impecable por todos lados. Estaba encantada – Yuki…
¿dijiste algo?
Ah yo etto… - el rubor surco sus mejillas, algunas veces hablaba sola… - quisiera ponerle Yuki… a este bebé – admitió, posando una mano sobre su vientre. Él observó con ternura, la inocencia de la maga. Sintió rabia al recordar que un degenerado le había robado la pureza, fue mayor el coraje al saberse impotente, si Shaoran lo culpará, estaría en lo correcto.
¿en qué piensas? – indagó curiosa, Hiragizawa tragó saliva, no quería que un pensamiento se adhiriera a sus palabras.
Creo que deberías de cubrirte bien, la temperatura afuera es muy baja – la chica hizo un puchero, llevaba 4 chamarras y 5 suéteres.
Bien Mm.… busca una gorra y una bufanda – pidió acariciando su cabeza.
¿sabes cuánto tarde para peinarme? – preguntó fingiendo enojo, el mago abrió los ojos con sorpresa y luego sonrió, conocía a la perfección a la ojiverde.
Si, claro… me encargaré de peinarte cuando regreses – ofreció gentilmente, la chica negó tomando un color rojizo en el rostro.
Prefiero que lo haga Tomoyo, ¿Dónde esta?
Debe de estar cambiándose en su cuarto – la chica pensó en ir por su prima, pero el azabache la detuvo.
Sakura, por favor no entres a esa habitación – dijo con sonrisa picara, después de todo compartía esa habitación con su novia.
¿Y eso que tiene que ver? – indago ingenua, Eriol ensancho su sonrisa, la pequeña Sakura no se daba ni la menor idea.
Pues… ocurren cosas y… hay infinidad de objetos que una niña como tu no debe de ver – La ojiverde se concentro en sus palabras hasta que poco a poco y con ayuda de las caras de su "cuñado" se dio cuenta de lo que hablaba. Comenzó a tartamudear, nerviosa.
¡Eriol! – gritó, subiendo los escalones de dos en dos, trataba de ignorar la nube de pensamientos pervertidos que se acumulaban en su cabecita, pero era inevitable. Cuando se dirigía a la habitación de su prima dio media vuelta… la esperaría en la sala.
Shaoran se sereno, exhalaba e inhalaba con exageración, aun se sentía sofocado, pero claro no podían quedarse ahí por siempre y tarde o temprano le vería la cara. Aun que no sabía como iba a comportarse, estaba desilusionado y en el fondo le tenía rencor… sin saber la razón, porque era claro que ella no tenía la culpa. Daidouji se puso de pie y seco sus lágrimas, luego le tendió una mano al castaño para que pudiera levantarse.
y-yo no podría explicarte exactamente como ocurrieron las cosas… pensar que ocurrió hace unos meses y peor aun ver la cara de Sakura con una sonrisa pintada en la cara… ella se muere por dentro. – susurro la amatista con un deje de melancolía, Lee la abrazo con fuerza, Tomoyo caería en cualquier momento, sentía como se estremecía, el temblor de sus rodillas y la fuerza inexistente de sus manos sobre su suéter, aferrándose.
Fui un estupido, ¡mierda!... ¿Qué haré Tomoyo? No puedo acercarme sin sentir su rechazo ni alejarme porqué se que cometeré otra idiotez – ella le acarició la espalda, sabía que Lee había tenido un intento de suicidio un año después del rompimiento con Sakura. Su prima Meilin lo había encontrado en la bañera con una herida profunda en su muñeca, por poco y moría.
Lee, escúchame… para cambiar el presente debes de conocer el pasado, pero…
¿pero? – se aparto ante la posibilidad que la chica le ofrecía.
Corres muchos riesgos – continuó, Shaoran le prestaba toda la atención – ¿aceptas?
Explícate… - pidió el castaño.
Las cartas que te pertenecían antes del juicio, te darán una segunda oportunidad…
¿qué quieres decir? Son cartas Sakura, solo obedecen a su dueña.
Te equivocas, ahora que la magia de mi prima se ha vuelto débil, esas cartas decidieron volver a ti… pero podrás usarlas una sola vez.
Tiempo, tormenta, regreso, carrera, hielo, arena, gemelo… - murmuró la lista y fragmentos de recuerdos acudieron a su mente.
Úsalas bien – rogó la chica, girando el picaporte.
Lo haré.
Delgados rayos de sol se colaban por la espesura de las nubes, había dejado de nevar pero la temperatura seguía igual, -5° C. Se escuchaba la risa de un grupo de chicas y el gritó desesperado de un chico.
¡oh vamos déjame tomarte una foto! – gritaba Naoko preparando la cámara, Rika y Chiharu tenían un ataque de risa.
No es gracioso – gruño, tratando de zafarse de la prisión del muñeco de nieve. Idea de Chiharu quien le pidió que posara y lo hizo caer en su trampa.
¿sabían que me puede dar hipotermia? – bramo molesto, se encontró con tres miradas chocolate, la tercera perteneciente a su novia brillaba de manera especial.
Déjate de mentiras – dijo Rika fingiendo enojo, Mihara posó un dedo sobre los labios de su novio, estaban helados.
Esta bien, voy a darte tu libertad – el chico sonrió triunfante – solo si esta noche le das calor a mis sabanas. – Las castañas alardearon ante la proposición de su amiga, la chica de trenzas se desinhibía mucho con su novio.
Chiharu no me provoques…
Naoko, deberíamos de irnos, la nieve se esta derritiendo – dijo Rika guiñándole un ojo, la nombrada rió.
Le diré a Sakura que vayamos a la colina de allá – señaló, cuando Eriol les mostró una foto de su casa, Sakura se había entusiasmado con las pequeñas colinas y praderas, seguro aceptaría la invitación. Naoko y Rika entraron a la casa, encontraron a un Eriol trenzando el largo cabello de la ojiverde.
Hola chicas – saludó la joven con un evidente sonrojo.
¿dejaron a los tortolitos afuera? – preguntó el azabache, finalizando el peinado con un moñito y escondiendo la trenza bajo el gorro de Sakura.
No entiendo porque no lo dejas suelto – comentó Sasaki.
Y-yo bueno, es que yo… etto… tuve mi cabello corto por 16 años y pues, es costumbre… - se excuso de inmediato.
Creo que te ves muy linda con el cabello largo, es como miel sobre tus hombros – halagó Naoko, la chica esbozo una sonrisa, Sakura levantaba su meñique dispuesta a hacer una promesa.
Prometo que si este moño se cae, llevaré el cabello suelto de ahora en adelante – las tres sonrieron.
Vamos, tendremos como 3 horas antes de que oscurezca o nevé – apresuró Rika, avanzando al perchero para ponerse los googles les arrojo un par a cada una. Sakura le dio un beso en la mejilla a Eriol para despedirse.
No invitaré a Tomoyo, tú sabes, para que tengan algo de privacidad – murmuró, aunque luego recordó a Shaoran y se tensó.
Los tres estaremos bien aquí – dijo, dejándola ir. Ella sonrió y corrió hacia sus amigas – nos veremos más tarde.
Cuídate mucho – gritó, ya que las 3 castañas andaban por la nieve muy deprisa. Se asomó por la ventana, Chiharu y Yamazaki habían ido con ellas.
La amatista salió de puntitas de la alacena, tratando de hacer el menor ruido posible. Hasta que topo con algo y solo atinó a quejarse por golpearse en la cabeza. Elevó la mirada encontrándose con los ojos azules de su novio.
y-yo… e-estaba e-en…pues es que… tu… él… yo no quería
¿donde esta él? – preguntó, buscándolo con la mirada.
Shaoran arrastro los pies fuera, una vez que dejo de sentir el aura de Sakura, se preguntaba que debía de hacer, aun estaba aturdido y diferentes teorías se adherían a sus pensamientos. Eriol al parecer estaba en la planta alta, el castaño subió y un extraño cansancio amenazaba con hacerlo perder el equilibrio, en el último escalón tropezó y fue Hiragizawa quien lo sostuvo.
Shaoran, ¿te sientes bien? – Daidouji lo ayudo para llevarlo a su habitación.
Sueño – musitó adormilado.
Si, siento su presencia – El azabache tocó levemente su llave mágica y una pequeña hadita apareció sobre la cabeza de Lee – dudo que este sea el momento para ayudarlo – le dijo, la carta asintió y el polvo se desvaneció dejando a un muy cansado Shaoran. Después de eso durmió profundamente. Tomoyo y Eriol no apartaban la vista de él, ahora comenzaba el martirio, la reencarnación de Clow, enterraba las uñas en las palmas de sus manos, ella por su parte estaba atenta a cada movimiento del castaño e inclusive de su respiración. Notó que le temblaban los parpados, ahora comprenderás todo, pensó.
Deambulo temeroso, la calle estaba mojada, hasta hacia poco la lluvia se había desatado. Escuchó unos pasos tras de él, no se inmutó, era solo el pasado; se giró para contemplar a una joven de aspecto débil frente a él, tenía la piel pálida, el cabello negro se pegaba a su cara y cuello, estaba totalmente empapada…sus ojos, de una extraña tonalidad plateada le observaban tristes. Tuvo una punzada de lastima o ternura, así que la abrazo, pronuncio su nombre con un temblor en los labios – Tsuki – de nuevo acudía a sus brazos, la acunaba con cariño. Se sentía enormemente feliz, por alguna extraña razón, la observó con fascinación, como si esa niña de aspecto enfermo fuera la cosa más bella. Muy atrás de ellos, percibió sollozos y el rechinido de un columpio. Tsuki le acarició la mejilla, evitando que volteara.
Shaoran Lee, se vio a si mismo junto a esa chica, bufó molesto, había cortado a Sakura para andar con ella y lo peor fue que no se dio cuenta de que todo era un hechizo… era demasiado tarde. Si tan solo… si tan solo, ella no hubiera aparecido o si yo me hubiera percatado de su magia, se regaño mentalmente.
Allí comenzó todo, su propio infierno. Luego de eso Ieran Lee lo abofeteó y maltrato, lo obligó a ver a Tsuki a los ojos, a esa hechicera que buscaba sus poderes, pero no le pidió que se disculpara con Kinomoto, era una deshonra. Se marchito completamente, es que no pudo haber sido más idiota, la persona que más amaba, sufría por su culpa. No necesitaba ver nada de eso para acordarse, luego saltó a otra escena.
Un año después, regresó a Japón en compañía de Meiling, esa noche espió a la cerezo en su cuarto, hablaba con sus guardianes, Yue y Kerberos, lloraba inconsolable… la escuchó pronunciar su nombre, bajó del techo y regreso rápidamente al hotel donde se hospedaban.
El castaño observó su muñeca y chistó, una cicatriz le recorría la piel, no deseaba ver esa escena porque no quería autocompasión de si mismo.
No encontró a su prima por ninguna parte, sintió arder sus ojos, imposibilitado. Se le formó un nudo en la garganta y casi juraba que no podía respirar, comenzó a llorar, a gemir, a golpear la pared, cuando decidió ponerse un poco de autocontrol se metió a la ducha, no sin antes observar su reflejo, se dio asco; alzó su puño y todo el espejo se vino abajo. Luego se metió a la tina hundiéndose hasta la nariz, notando que se le iba la vida; tomó un trozo de cristal, lo contempló un poco antes de deslizarlo con fuerza en un corte horizontal sobre su muñeca, la pasó varias veces por el mismo lugar hasta que le dio un calambre. La sangre caía en enormes gotas sobre el tapete de baño, algunas otras se disolvían en el agua. Suspiró y escribió con su dedo – Sakura – en el azulejo del baño, antes de desmayarse.
Maldición ¿por qué no morí en ese instante? – refunfuño viendo como su prima entraba con un semblante de pánico. La cinta pareció detenerse y Lee escuchó la voz de una mujer en su oído, Vio todo en blanco y negro antes de escucharla.
Lee Shaoran te acojo en mis poderes para mostrarte algo más que tu sufrimiento… - hablo dulce la silueta, dio un pequeño golpe al reloj de arena que llevaba consigo, el castaño frunció el ceño – mi dueña te necesita… pero para poder ayudarla requieres de conocer la verdadera situación.
Él asintió, Retorno señaló al frente y el tiempo corrió nuevamente.
Shaoran, despierta por favor – gritó histérica, tomando su celular torpemente para llamar a la ambulancia, mientras trataba de hacerlo reaccionar. 3 minutos después, ella subía a la ambulancia junto a él. Su situación era critica, el doctor ofreció una transfusión de sangre, Meiling negó con la cabeza no tenía idea de que tipo de sangre era su primo. Tardó días en reestablecerse y regresaron a Hong Kong, para no volver. Jamás, había dicho su madre.
La escena se cortó, Shaoran sintió la bilis en su garganta. Se acercaba el verdadero problema, el que lamentaba más que su intento de suicidio pero menos que dejarla. Porque de haber estado allí todo ese tiempo, de no ser por Tsuki, todo sería perfecto. Rechinó los dientes y se enjugó las lágrimas
¡libérate! – gritaba una y otra vez con la voz entrecortada, debido a la agitación, su llave de estrella apenas se alzaba en el aire, negándose a ser un bastón. Se escuchó el eco de una risa, pasos lentos que le atemorizaban a sobremanera y ella no podía hacer nada para defenderse. – ¡libérate! – gritó nuevamente. Una luz se alzó en el aire y el bastón apareció, el sujeto no pareció inmutarse cuando Sakura adoptó una pose defensiva, él por su parte atrajo el báculo, apretándolo en una de sus manos. La castaña observó con terror como un pico de su estrella caía al suelo y el báculo volvía a ser una simple llave.
¿es lo mejor que tienes, pequeña? – indagó sarcástico, se acercaba más cada vez, la acorralo entre la pared y su cuerpo. Rió por lo bajo y luego le dedicó una mirada lasciva, la apretujo contra su cuerpo, hasta que ella pudo sentir el miembro erecto de su violador, gimió sin poder evitarlo.
P-por favor… déjame ir – suplicó, sintiendo como esa lengua asquerosa se paseaba por su lóbulo y de un momento para el otro él le acariciaba el trasero.
¡Bastardo! ¿Disfrutaste mucho? Te juro, que voy a encontrarte y el día en que lo haga, te mataré con mis manos. Hijo de puta, te castraré – Su rostro adquirió un tono rojizo, era suficiente, se complacía de sus pensamientos, donde él mismo lo desollaba y arrastraba sobre vidrios, era una idea bastante sádica, pero alguien así lo merecía.
ahora, no quiero que grites, si lo haces te cortaré la lengua – amenazó en su oído, la chica gimió fuerte cuando él la acarició sobre las bragas. La desnudo en menos de un minuto, sin previo aviso la penetró, causándole un inmenso dolor. La embestía una y otra vez, excitándose más cada vez que ella enterraba sus uñas en sus brazos.
¡detente! – rogaba, gruesas lágrimas nacían de sus ojos verdes, empañados por el dolor, él por su parte la besaba con ansiedad y furia al no saberse correspondido. – ¡ah! – gritó, le había mordido el labio y ahora sangraba. Gritó nuevamente pero esta vez porque la pegaba más a su cuerpo para así él llegar al clímax, gimió unas cuantas veces, imitándola para luego succionar con la boca, la entrepierna de Sakura y penetrarla nuevamente.
¿Cuánto más podía durar esa pesadilla? Shaoran se mordió la mano, inyectándose su propio veneno debido al coraje y la impotencia entremezclados.
Su mirada glauca se entrecerró, quizás si no se movía, él dejaría de torturarla. Sucedió así.
¿por qué haz dejado de hablar? ¡habla maldita sea! Gime mi nombre – ordenó, Sakura cerró los ojos con fuerza, algo dentro de ella se removió, por alguna razón sus labios se curvaron en una sonrisa imperceptible en la oscuridad de ese callejón. Le levantó la barbilla y la haló del cabello, notando con extrañeza la sonrisa de la castaña - ¿acaso haz dejado de temerme? – indagó curioso, retrocedió unos cuantos pasos, viéndola levitar, señalándolo con un dedo acusador. – tu magia no se compara con la mía, ¡entiéndelo! – sin más le propino una serie de ataques que no llegaron a su objetivo, ella seguía sonriendo, sin mediar palabra. Frente a Sakura apareció una sombra, de ojos brillantes y larga lengua, una silueta de aspecto demoníaco. Atacó sin previo aviso y envolvió al mago con intención de matarlo. La ojiverde soltó una risotada macabra… había huido. Miedo se fundió en la piel de la maga, formando la marca de una mancha color carmesí en su mano.
¿Qué rayos había sido todo eso? Tuvo terror… de ella, de Sakura Kinomoto, no podía explicarse nada de lo que había visto. Comenzó a temblar y todo se volvió borroso.
¡Eriol! – gritó Tomoyo. Shaoran estaba sudando y temblando bruscamente.
¿Qué pasa? – indagó sorprendido y asustado, entonces lo contempló, con el ceño fruncido, las manos cerradas en puños y lágrimas naciendo bajo sus pestañas.
Lee – dijo entre dientes.
No lo despiertes… ¡cielos! Esto será más difícil de lo que pensé – masculló golpeando la pared. Esperaba que no despertará de manera brusca porque si no… quedaría en estado de coma.
