«Ya eres un Vengador»

Bienvenidos, queridos lectores, a la tercera y última parte de este fic :)

Les juro que me híper-emocioné al ver a Tony Stark nombrando a Peter como un Vengador en aquella escena de un TV spot, ¡al fin mi pequeñito es un Vengador! Claro que tras ver esa parte no podía quedarme sin escribir algo al respecto, así que sin más, les dejo con este último One-shot. Cabe mencionar que está no está narrado en una perspectiva en específico.

Disfruten :)


YA ERES UN VENGADOR

Primero su amigo el gordito, luego el Buitre volador, y ahora su tía, ¿qué sigue? Al principio Tony Stark no podía creer que Peter hubiese sido tan descuidado como para haberse puesto su traje de Hombre Araña con la puerta abierta de su habitación sin haberse asegurado que en verdad estuviera solo en casa, pero luego recordó que se trataba de Peter Parker de quien estaba hablando. Su Peter Parker, el adolescente inmaduro y distraído de Queens. Sí, aceptaba que hacía un rato atrás había demostrado gran madurez al enfrentarse a la regañiza que Tony le estaba dando (sólo cuando le conviene), pero no cabía duda de que seguía siendo el Peter entusiasta, travieso e impresionable que Tony tanto quería (aunque no lo admitiese abiertamente).

Rescatar a Strange no fue tan difícil. Peter le había informado a Tony del ducto que Karen le mencionó cuando él se había subido a la nave; a pesar de que el ducto era demasiado estrecho para Tony, logró abrirse paso creando una espada en la mano derecha de su armadura (¡Bendita sea la nanotecnología!).

Al entrar finalmente a la nave, Tony descubrió que se podía respirar adentro, por lo que le indicó a Peter cómo desactivar el suministro de oxígeno de su máscara para que éste se volviera a recargar. Peter seguía sin poder creer la situación en la que estaba, ni estando en una misión de rescate que requería de sigilo se callaba.

—¿Mi armadura está hecha de nanotecnología al igual que la suya? —preguntó.

—Sí —respondió Tony secamente.

—¿Y Karen? ¿Esta armadura también la tiene?

—Sí, sólo que todavía no está activada —Tony comenzaba a perder la paciencia.

—Aparte del material y el diseño, ¿qué diferencia a esta armadura de mi viejo traje?

—Más tarde te enseñaré las nuevas funciones que tiene, pero por el momento necesito que guardes silencio —dijo Tony dirigiéndole una mirada severa a Peter, aunque no podía verse porque tenía puesta la máscara.

Localizaron a Strange siendo torturado por el sujeto sin nariz. No fue difícil encontrarlo, sólo tuvieron que seguir los gritos de agonía. Era una imagen espantosa, parecía como decenas de agujas gigantes estuviesen perforando el cuerpo de Strange, el sujeto lo miraba esbozando una sonrisa siniestra; le estaba hablando, pero en una lengua extraña que al parecer Strange podía comprender.

Actuando de prisa, Iron Man entró en acción disparándole al ser sin nariz mientras que Peter se lanzaba a liberar a Strange. El ser alienígena era bastante hábil evitando los ataques de Stark. Peter tenía problemas para sacar a Strange de su terrible tortura, pues no podía mover las agujas sin que éstas lo hiriesen. Pronto Stark decidió que era buen momento para activar a Karen así como una de las nuevas funciones del Iron Spider.

—Niño, di esto —indicó Stark—: Despliegue de brazos.

Peter hizo lo que se le ordenó y a continuación, escuchó la voz de Karen decir:

Desplegando brazos mecánicos.

De inmediato cuatro patas mecánicas doradas salieron de la espalda de la armadura de Peter.

—¿Estuvieron ahí todo este tiempo? —preguntó Peter al tiempo que contemplaba con asombro sus nuevas extremidades mecánicas—. ¡Genial! ¿Cómo pude haber rechazado este traje en primer lugar?

—¡Niño, concéntrate! —ordenó Stark.

—¡Claro! Claro, lo siento —dijo Peter procediendo a sacar a Strange. Usando las patas mecánicas logró retirar las agujas y sacar al hechicero con mucho cuidado.

—¿Se encuentra bien? —inquirió Peter al tiempo en que ayudaba a Strange a ponerse en pie.

—Sí, sí estoy bien —respondió éste jadeante.

De pronto, de la oscuridad emergió una especie de tela roja que se envolvió por encima de Strange: era su Capa de Levitación.

Al verse superado en número, y tras dirigirles una sonrisa siniestra, el sujeto sin nariz desapareció a través de un portal.

—Vaya, eso fue más sencillo de lo que pensé —dijo Tony al tiempo que su armadura desaparecía de su cuerpo—. En fin, no tienes que agradecernos, fue todo un placer haberte ayudado.

Strange le dirigió una expresión gélida.

—A propósito, ¿quién era ese tipo?

—Ebony Maw —respondió Strange—. Y el que nos atacó junto con él en Nueva York, Cull Obsidian, su hermano. Ambos miembros de la Orden Oscura.

—¿La qué? —preguntó Tony confundido.

—La Orden Oscura —respondió Strange comenzando a perder la paciencia—. Hijos de Thanos enviados a la Tierra a recuperar las Gemas del Infinito.

—¿Thanos? ¿Las Gemas de qué? —aunque Tony parecía hacer las preguntas a propósito para molestar a Strange, sí tenía curiosidad por saber de qué hablaba. Gemas del Infinito, ¿dónde había escuchado eso antes?

Strange cerró los ojos y soltó un suspiro, tratando de conservar la compostura. Peter se quitó la máscara.

—Thanos, el Titán Loco —comenzó a narrar Strange—. Un ser invasor de planetas sin la más mínima consideración por la vida de otros. Banner nos advirtió sobre él, por eso fui a buscarte; pero luego Ebony y Cull llegaron y… En fin, él tiene un artefacto llamado «Guantelete del Infinito», y por lo que sabemos ahora está reuniendo las Gemas del Infinito para completarlo. Si las consigue todas, será invencible.

Tony lo miró perplejo, aquello sonaba en verdad peligroso. Comenzó a preocuparse por la seguridad de Peter.

—Planea borrar la mitad del universo —prosiguió Strange—, y lo conseguirá si obtiene todas las Gemas. Por eso envió a Cull y a Ebony por mí, porque yo poseo una de ellas.

Strange apartó sus manos dejando ver en su pecho un collar en forma de ojo que dentro tenía una pequeña piedra de un verde brillante.

—El Ojo de Agamotto —dijo el Hechicero Supremo—, la Gema del Tiempo.

—¿Cuántas gemas son? —inquirió Stark.

—Seis.

—¿Y no sabrás del paradero de las otras cinco?

—Me temo que no.

Tony comenzó a pensar. ¡Claro! Thor había mencionado dichas gemas hacía tiempo, y Visión tenía una de ellas incrustada en su frente, la Gema de la Mente.

—Dime, ¿cuáles son?

—La Gema del Tiempo permite al portador controlar el tiempo, viajar a través de él e incluso usarlo como arma; la Gema del Espacio permite a quien lo use en estar en cualquier lugar o en varios lugares a la vez; la Gema de la Mente te permite acceder a la mente de otros; la Gema de la Realidad puede concederte cualquier deseo aunque esté en contra de las leyes físicas, sin embargo, es la más difícil de utilizar; la Gema del Poder aumenta los poderes de las otras gemas, puede duplicar cualquier habilidad sobrehumana que poseas; y finalmente, la Gema del Alma; ésta es la más peligrosa puesto que se alimenta de almas y permite al usuario manipular, robar o alterar cualquier alma, viva o muerta.

Tony tragó saliva. Ahora estaba en verdad convencido de que a lo que se enfrentaban estaba más allá de sus peores pesadillas, y para colmo Peter se encontraba con ellos. ¿Cómo dejó que un niño de dieciséis años lo convenciera de quedarse? Esto era demasiado. Recordó la vívida imagen del niño cayendo de la nave a una muerte segura, ¿qué hubiera pasado si la armadura no hubiese llegado a tiempo? O peor, ¿qué hubiera pasado si Tony no lo hubiese localizado? Posiblemente el niño habría muerto sofocado antes de caer a tierra. Tony cerró los ojos. La imagen era demasiado vívida. Y ahora había un lunático suelto en alguna parte del espacio juntando la joyería necesaria para su guantelete con la intención de eliminar a la mitad del universo. No podía permitir que algo malo le pasara a Peter.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Tony dirigiéndose a Strange.

—Mejor —respondió éste.

—¿Crees que puedas hacer un portal hacia Nueva York?

—Claro —respondió el Hechicero Supremo mientras procedía a crear el portal. Una vez que éste quedó abierto mostrando las calles de Manhattan, Tony se dirigió a Peter.

—Bien, niño, fue divertido —dijo Stark acercándosele—, pero ya fueron suficientes emociones por hoy. Te vas a casa.

—¿Qué? —preguntó Peter sorprendido por lo que acababa de escuchar—. No, no, señor Stark, por favor, usted dijo-

—¡Ya sé lo que dije! —interrumpió Stark abruptamente. Peter cerró la boca y lo miró expectante—. Pero la situación ha cambiado, ahora las cosas son distintas, no puedo dejar que te involucres en esto.

—Pero, señor Stark, ¿qué hay de lo que hablamos hace rato? —replicó el joven arácnido—. Usted dijo que estaba asustado porque no sabía a qué nos enfrentábamos.

—Pero ahora ya lo sé —dijo Tony sintiéndose indignado y ofendido—. Y con más razón, ahora que sé la magnitud de esta nueva amenaza es que quiero mantenerte lo más lejos posible.

Peter se le quedó viendo. Estaba frustrado, no podía creer que el señor Stark lo fuese a enviar de regreso a casa, ¡otra vez! Ya se imaginaba que era demasiado bueno para ser cierto. Sí, estaba consciente de que aquello a lo que se enfrentaban, el tal Thanos, sonaba peligroso; por lo que dijo el hechicero de la capa, si Thanos consigue seis gemas significaría la extinción de la mitad del universo.

La mitad.

Peter pensó en su tía May, en Ned, en Happy, sus compañeros de clase… En el señor Stark. ¿En serio pensaba en enviarlo de vuelta a Nueva York con tal de mantenerlo alejado del peligro? ¿Y qué haría él? ¿Enfrentar a Thanos solo? La situación en la que se encontraban era precaria, no podía irse de ahí sabiendo que podía hacer algo; como le había dicho antes al señor Stark, era su responsabilidad.

Por otro lado, Strange se sentía incómodo al estar escuchando la acalorada discusión.

Parece un padre regañando a su hijo, pensó.

—Señor Stark, por favor-

—¡No me discutas! —sentenció Tony dirigiéndole una expresión severa—. Ya sólo… vete.

Tony señaló el portal que a Strange le estaba costando trabajo mantener abierto. Peter sólo lo miró, pero no se movió, y armándose de valor, dijo:

—No.

Stark se volvió hacia él.

—¿Qué dijiste? —preguntó en un tono amenazante.

—Dije que no iré, señor Stark —respondió Peter con firmeza.

—Eso no está a discusión —dijo Tony tomando un tono más autoritario—. Te irás a casa ahora mismo.

—No, no iré —insistió Peter—. No pienso dejarlo solo.

Este último comentario en verdad sorprendió a Tony, no se imaginaba que el niño en verdad se preocupase por él.

—Entiende, niño, es por tu bien —prosiguió el millonario tratando de controlar su respiración.

—Señor Stark, ya no soy un niño —replicó Peter—. Cumpliré diecisiete en un mes.

—Justo por eso, que quiero que llegues a tus diecisiete años es que debo enviarte de vuelta a Nueva York. Te quiero lejos de esto —Tony bajó la mirada—. No me perdonaría si algo malo te pasara estando conmigo.

—Lo entiendo señor Stark, pero también tiene que entender que no puede lograrlo tampoco usted solo. Nadie puede.

Strange lo miraba perplejo, había verdad en las palabras de aquel niño.

—Sé que quiere mantenerme a salvo —prosiguió el joven arácnido—, pero usted bien sabe que no puedo quedarme de brazos cruzados sabiendo que un sujeto loco quiere destruir la mitad del universo. No puedo quedarme así sabiendo que puedo hacer algo. Quiero ayudar, señor Stark. Porque eso es lo correcto.

Strange estaba asombrado, jamás se imaginó que un niño como ese pudiese hablar con tal madurez. Era cierto lo que dijo, no podrían lograrlo solos. En cuanto a Tony, de nueva cuenta un adolescente acababa de dejarlo sin palabras.

—Necesitaremos toda la ayuda posible, Stark —dijo Strange.

Tony no podía creer que hasta Strange estaba del lado del chico. Necesitaba pensar. Finalmente llegó a una conclusión.

—Debo de estar loco —murmuró Tony—. Está bien, niño, tú ganas de nuevo —Peter sonrió aliviado—. Strange, cierra ese portal, no lo vamos a usar hoy.

Strange suspiró y tras realizar un par de movimientos con las manos, el portal se cerró, la ciudad de Nueva York desapareciendo detrás de él.

—Bien, quién lo diría, me convenciste —dijo Stark como si no le importase en absoluto—. Te quedarás con nosotros y nos acompañarás a enfrentar a ese demente, pero una sola vez que te derriben y se acabó, te enviaré de vuelta a Queens, ¿entendiste?

—Sí, señor Stark —respondió Peter asintiendo deprisa con la cabeza—. En verdad, muchas gracias. Le prometo que no lo decepcionaré.

—Y yo te prometo que si sobrevivimos a esto, te invitaré a la más deliciosa pizza que hayas probado en tu vida, ¿hecho? —Stark le tendió la mano.

¡Vaya! ¡El señor Stark se lo está tomando muy bien!, pensó Peter.

—Hecho —dijo Peter estrechando su mano.

Cuando ambos soltaron sus manos, la expresión de Tony se tornó seria. Peter lo miró expectante.

—Muy bien, niño —dijo Tony dejando recta su mano y tocando con ella a Peter en ambos hombros, como se solía hacer con una espada para nombrar a los caballeros—. Ya eres un Vengador.

¿Acaso había escuchado bien? ¿El mismísimo Tony Stark acababa de nombrarlo un Vengador? No estaba soñando, ¿verdad? Peter se había quedado boquiabierto.

—Lo- ¿lo dice en serio? —preguntó atónito.

—Claro que es en serio —respondió el millonario—. Ya eres uno de nosotros. Una vez que estás dentro, no hay vuelta atrás.

—¡Oh, gracias, señor Stark, muchas gracias! —Peter estaba tan emocionado que trató de abrazar a Tony, pero se detuvo en el último momento porque no quería arruinar el momento. ¡El señor Stark en verdad acababa de nombrarlo un Vengador oficial!

—Y… basta de formalidades —dijo Tony poniendo su mano en el hombro izquierdo de Peter—. Tú lo dijiste, ya no eres un niño. De ahora en adelante, puedes llamarme Tony.

Peter seguía sin poder creerlo. En su cara se dibujó una sonrisa, estaba en verdad emocionado. Después de la vez en que Tony lo reclutó, este era el mejor momento de su vida. No podía esperar para contárselo a May, seguramente a Ned le daría un infarto al saberlo.

—Ahora, ¿qué hacemos? —preguntó Tony a Strange—. ¿A dónde nos lleva esta nave?

—Lo más probable es que esté en piloto automático —respondió—. Tenemos que averiguar a qué destino está programado.

—Muy bien —dijo Tony volviéndose y comenzando a explorar el inmenso interior de la nave. Peter y Strange se habían quedado atrás.

—Soy Peter, por cierto —se presentó el chico arácnido tendiendo su mano.

—Doctor Strange —dijo el hechicero estrechándole la mano.

—¡Oh! Estamos usando nuestros nombres inventados —observó Peter—. Entonces soy el Hombre Araña.

Strange lo observó unos instantes de pies a cabeza; de "hombre" no tenía mucho (era un niño), y de "araña", menos. Además de que se sintió un poco ofendido por el hecho de que el niño creyera que su nombre era inventado.

Stark sólo los escuchaba mientras caminaba. Le pareció graciosa la situación: Strange era en verdad el apellido del hechicero y era doctor, de hecho. Era en verdad cómico. El inocente Peter Parker salía a relucir de nuevo.

Tony sonrió. El muchacho maduro se había ido. Sólo quedaba Peter.

FIN


Me moría de ganas por escribir esto desde que vi la escena en la que Tony nombra Vengador a Peter (me pareció adorable que lo hiciera como nombraban a los caballeros).

Esto es mera especulación al igual que los otros dos capítulos anteriores, la película la iré a ver hasta el sábado, así que por favor, absténganse de dar spoilers a la gente que todavía no haya visto la película (sé que se estrena el 27, pero hay países en donde se estrenará antes).

En fin, éste es el final de este fic, espero que les haya gustado. Dejen sus reviews y comentarios y no lo olviden: THANOS DEMANDS YOUR SILENCE (THANOS LES EXIGE SILENCIO).

Así que nos vemos en el siguiente fic de esta serie (y no será tan feliz) que publicaré aparte antes de ir a ver la película.

P.D.: Aquí una pequeña apuesta: les apuesto LO QUE QUIERAN a que Stan Lee es el conductor del autobús en el que va Peter Parker ;)