Gracias por sus revisiones a GreenEyesSpn, Thiltelles , anidug y Chikyuukuma15 por sus generosas opiniones. Todas de gran ayuda y ánimos. Besos.
Saludos también a los que siguen y marcan favoritas mis historias. Sois un gran apoyo también. Aquí estoy para cuando queráis decirme algo. Bueno o malo, será bien recibido.
El día transcurrió lento para Dean. Si nunca le había entusiasmado la investigación, la inquietud de sus pocos años no ayudaba a concentrarse. Además le preocupaba volver a caer bajo el poder de la marca. Eso sería terrible, Dean no quería ni recordar los impulsos violentos y asesinos que la marca despertaba en él, ni el dolor y el sufrimiento que luchar contra ella le ocasionaba.
No dirigió la palabra en toda la mañana a Sam. Realmente no le apetecía responder más preguntas, ni escuchar a su hermano las molestias que tratar con un adolescente le causaba. Sam quería a su hermano adulto, así que Dean intentaría ser todo lo adulto que pudiera.
Pensó en Jimmy, su recién encontrado mejor amigo, y como se iba a sentir cuando Dean desapareciera. Bueno, el Dean que él había conocido. Sentía hacerle daño, no había sido su intención,... pero parece que sea como sea los que le rodeaban siempre salían heridos.
Dean se preguntó cómo siquiera se había atrevido a soñar con tener un amigo. Debería saber que eso era imposible para él.
Pero Sam era Sam, y era más importante. Se consoló pensando que Cas y Charlie todavía estarían a su lado. Aunque Cas estaba muy liado con los problemas del Cielo, y más ahora con Metratrón libre, y Charlie,... Bueno ella estaba cerca, pero desde que había empezado a salir con Carla y a dar clases de informática en el Instituto (Dean estaba convencido de que estaba convirtiendo a sus alumnos en perfectos hackers), tampoco tenía mucho tiempo para los hermanos Winchester.
Sam volvió de la cocina con unas ensaladas y pollo para ambos. "¡Qué maldita obsesión con lo verde!" pensó Dean. Pero hoy no tenía ganas de discutir con Sam, así que se comió todo sin rechistar y ni siquiera pregunto por tarta para el postre.
"Si esto no es ser adulto no sé qué lo es" se lamentaba Dean "Maldición, comería comida de conejo todos los días si eso convenciera a Sam de aceptarme con esta edad"
Sam miró como su hermano masticaba resignadamente su lechuga, sin una sola queja, y se sintió extrañamente triste por no escuchar los habituales comentarios críticos de su hermano a sus opciones alimentarias. Parecía tan poco de Dean hacer lo que Sam decía sin rechistar, que se preguntó si su hermano estaba bien. Esta mañana creía haberle convencido de que volver a su edad sería bueno para todos, pero al verle comer tan callado se preguntó si realmente estaba de acuerdo con ello. Reconocía que hacía tiempo que su hermano no parecía tan feliz como en esta versión de 14 años. Pero recordó las terribles pesadillas que le asolaban por las noches y decidió que regresarle a su edad era lo mejor para todos.
-Dean, tengo la solución para que vuelvas a ser adulto sin recuperar la marca- le dijo en un intento de animarle.
-¿Si?
-En realidad es absurdamente sencillo, consiste en lograr un conjuro o hechizo que te vuelva al momento previo al que obtuviste la marca de Caín.
-Ya,... "Regreso al futuro"- dijo Dean no muy alegre- No tenemos una máquina del tiempo Sammy.
- Creo que se puede hacer. No pierdas tus esperanzas.
Dean prefirió no contestar a eso.
Sam noto vibrar su móvil: Un mensaje de Crowley "Lo tengo Alce. Te veo en el calabozo"
Sam sonrió, por una vez el Rey del Infierno parecía realmente querer ayudar. Bueno, se lo debía. Después de todo él era el culpable de que Dean hubiera adquirido la marca de Caín para matar a Abaddon y acababan de ayudarle descubriendo que tenía un traidor en sus filas. Sam se levantó murmurando un: "Ahora vuelvo" y se dirigió al calabozo para encontrarse con Crowley.
-¿Crowley?
- No dirás que no soy efectivo -dijo Crowley paladeando un sorbo de buen whisky (Sam se preguntó si el Rey del Infierno realmente siempre estaba bebiendo o lo traía como parte de su "puesta escénica")- Aquí lo tienes.
Y le entregó un frasquito de vidrio tallado con un líquido de color verde brillante, envuelto en unos pergaminos escritos con lo que parecían ser conjuros. Sam lo cogió con cierta aprensión.
- ¿Funcionará? ¿Me puedo fiar de tí Crowley?
-Bonita manera de dar las gracias Alce... Pues claro que funcionará, estás hablando conmigo muchacho: ¡Con el Rey del Infierno, hijo de una bruja! ¿Recuerdas?- Dijo Crowley ofendido.
-Ya claro, perdona. Pero no sería la primera vez que nos la juegas.
- Ni la última, pero aunque a mi no me importa que el Hamster se quede en modo Hamtaro, sabes que no me interesa que recupere la marca. Una vez eliminada Abaddon no supone más que un riesgo para mi. Así que, tranquilo, podrás hacer que lo convierta al estado anterior a recibir la marca.
-¿Cómo funciona esta cosa?
-No es que sea un proceso agradable pero es sencillo, hasta para vosotros. Se recita el primer conjuro mientras el sufridor, en este caso Dean, se lo bebe. El sujeto cae en una especie de coma febril, donde revive sus momentos más remarcables de cada edad. Cada hora es un año, cada año un recuerdo y cuando creas que está en la edad adecuada. Se recita el segundo conjuro y se marca este dibujo en la piel con un objeto cortante, para fijarlo en ese momento y que se detenga el proceso. Debe quedar señal y estar en un sitio donde fluya debajo un vaso sanguíneo importante, como la muñeca o el cuello, si no queda cicatriz el proceso puede continuar al curarse la herida, así que aprieta con ganas Alce. ¡Ah! Y luego el sujeto echa hasta las tripas para librarse del resto de veneno, lo cual es bueno, cuanto más elimine mejor. Y esto es todo. ¡Fácil como quitarle un caramelo a un niño!... Qué es lo que vas a hacer en el fondo.
-¡Joder Crowley! ¿No pudiste llegar a nada mejor?- dijo Sam asustado, e ignorando la ironía del demonio.
-¡Claro Alce! Haberlo dicho y te hubiera dado grageas para la tos con sabor a naranja. ¿Crees que la magia negra viene en comprimidos masticables?- gruño Crowley- Esto es lo que hay.
Y con otro gruñido desapareció.
Un ángel estresado, respiró cuando por un momento sus seguidores ángeles dejaron de agobiarle con datos sobre la busqueda de Metratón y peticiones de indicaciones de lo que debían hacer. Suspiró y se dejó caer sobre el sillón de lo que antes había sido el despacho del "Escriba de Dios".
No había podido quitarse a Dean y Sam de la cabeza, y quería hablar muy seriamente con Sam sobre el tema. El conocía todo sobre Dean, aunque siguiera sorprendiendole, lo había reconstruido átomo a átomo y sabía que Dean no había tenido una verdadera infancia ni juventud. Conocía sus carencias afectivas y sus traumas, y realmente creía que Dean necesitaba, después de todo lo pasado, vivir una etapa que es fundamental para el desarrollo humano y que para él no había sido más que sufrimiento y desamparo. Necesitaba una figura paterna que no exigiese la perfección ni una madurez que no era propia de la edad, que lo le impusiera responsabilidades que eran excesivas para sus jóvenes hombros, que le permitiera hacer cosas propias de su edad y que estuviera allí para ser su apoyo... Le diría todo eso a Sam. Le recordaría como Dean había jugado ese papel con él permitiéndole tener una adolescencia, más o menos, normal. Estaba seguro que Sam iba a recapacitar y no presionar a Dean para volver a su edad. Dean haría lo que Sam quisiera y no pensaría en sí mismo si sentía que perjudicaba a su hermano.Y creía que Sam acabaría aceptando ese papel de "padre" de su hermano en que el destino le había colocado. No dudaba del amor que los dos hermanos se profesaban.
Castiel estaba dispuesto ayudar en todo lo necesario. Había fallado a Clarie, se reprochó con amargura, pero no iba a fallar a Dean. Esta noche, en cuanto sintiera a Dean dormir, escaparía un rato del ajetreo que era el cielo en estos días, y tendría una larga y calmada conversación con Sam. Si, todo iba a ir bien.
Crowley apareció en su trono y vio a su madre sentada en el salón cosiendo, resopló y se terminó su vaso de un trago. Rowena se acercó luciendo una encantadora y satisfecha sonrisa.
-¿Dónde estaba mi pequeño Fergus? - dijo pellizcando la mejilla del demonio, que se apartó- Supongo que buscando a los traidores que huyeron. Sabes que estoy deseando que los tengas en tu poder. Como tu madre estoy deseando ponerles las manos encima y hacerles pagar por querer perjudicar a mi hijo.
-Por supuesto madre. Pronto estarán en nuestro poder- mintió Crowley- Mientras, ya sabes, no quites ojo a lo que sucede a tu alrededor. Alguien debió ayudarles a escapar.
-Yo siempre mantengo un ojo a mi alrededor. Cuidando de tus intereses Fergus, como toda madre.
Dicho esto salió del salón del trono, caminando altiva y segura de sí misma."Y acabo de terminar con tu amistad con esos cazadores, los Winchester. Y qué dulce venganza". Cuando cerró la puerta tras ella no pudo evitar una carcajada.
Continuará….
