Llegó el día, y por la tarde un chofer de la compañía la vino a recoger. Llevó sus maletas al gran auto, y se encaminó. No hablaron mucho durante el camino, y la dejo frente de una colosal mansión. Toda la calle estaba llena de enormes y preciosas mansiones, pero esta sin duda superaba tanto en belleza como elegancia a todas las demás. Tenía un aspecto de antigua, y se notaba que por allí habían vivido generaciones de la familia.

-Increíble.

-¿Lo es, cierto? –dijo un señor de terno. –Mi nombre es Alfred, mayordomo principal de la mansión Potter.

-¿Disculpe? –preguntó Lily, incrédulo. Seguro había escuchado mal, esa mansión no podía ser del insufrible de P…

-La ayudaré con sus maletas. –dijo agarrando dos y haciendo que Lily agarrara una. –Entremos.

El recibidor era enorme y decorado con un estilo espectacular. Entonces dos chicos, ambos apuestos a más no poder, bajaron las escaleras entre risas y bromas, hasta que se dieron cuenta de Lily.

Todos se quedaron en un incómodo silencio, que como Lily esperaba, Sirius Black no tardó en romper.

-¿Qué haces aquí, pelirroja?

-Trabajo aquí. –musitó Lily. James se recuperó en unos segundos, y puso su mejor sonrisa.

-Creo que aquí tienes tu regalo navideño, Cornamenta. –dijo Sirius, codeando cómplice a James. Este solo rió.

-¿Va a trabajar aquí, Alfred?

-Sí, señor. Estará en las cocinas y limpiando la casa. –respondió el mayordomo educadamente.

-Así que trabajas aquí, pelirroja. –le dijo Sirius maliciosamente. Lily lo fulminó con la mirada.

-Tranquila Lily. –dijo James, con una pícara sonrisa. –Me alegra que estés aquí. Podremos pasar… más tiempo, juntos.

-¡James! –se oyó un grito desde una de las habitaciones de arriba.

-Debe ser la señora Potter. Señorito James, no la haga esperar, usted conoce el carácter de su madre.

-Ya voy. –gritó el chico, mirando por última vez a Lily y subiendo escaleras arriba, Sirius lo siguió, no sin antes dedicarle una última mirada de burla a Lily.

-Le mostraré la casa, por aquí. –le dijo Alfred, ignorando lo que había pasado en las escaleras. Lily, algo mareada, lo siguió. Pasaron por gran parte de la casa: el comedor, la cocina, las innumerables habitaciones, los jardines, la sala, la sala de fumar, la sala del té, la sala de tertulias, etc. La familia Potter era rica, eso no se podía negar. Luego de, según Lily, un millón de habitaciones, llegaron al ala de empleados. Era menos lujosa que el área residencial, pero igual de bien decorada y limpia.

-Esta es su habitación. –dijo Alfred, abriendo una puerta, detrás de ella había una habitación grande, con una linda cama, un ropera, un gran escritorio, un espejo y dos ventanas. Era mucho más linda y grande que la suya, entonces pensó que si eso le daban a las mucamas, que tendrían los dueños…

-Gracias.

-Tiene que presentarse en la cocina en cuarenta minutos. –le dijo Alfred, y con una sonrisa se despidió. Lily desempacó sus pocas pertenencias, y se echó en la cama.

Estaba pensando renunciar seriamente. Pero también pensaba en las vacaciones con sus amigas, y sus estudios… Si estaba tan solo lograba quedarse tres semanas, podría pagárselas. Solo tres semanas, pensó. No sonaba mucho. Y si había soportado a James tantos anos, tres semanas no la matarían. Pero… ¡Era James!

Suspiró. Se fijó en el reloj, y vio que ya había pasado sus escasos cuarenta minutos, así que salió de su habitación.

Cuando pasaba por la sala, Sophie, también se dirigía hacia allí con normalidad.

-¡Lily! Así que eres tu la que va a trabajar aquí. –Sophie era una chica castaña, de pelo ligeramente ondulado, con ojos azules. Era muy linda, muy educada y con clase, pero muy dulce.

-Sí, soy yo. Acabo de llegar.

-Me alegro. Esta casa es un lio con los merodeadores por aquí. No habría podido yo sola. –bromeó la chica.

-¿Somos las únicas mucamas?

-No exactamente. Están los tres mayordomos, uno es del padre de James, el otro es de James, y el mayordomo principal, Alfred, el ama de llaves, la dama de compañía de la señora Potter, el cocinero y sus dos ayudantes, tres jardineros, las cuatro chicas de limpieza y el chofer que vuelve mañana de sus vacaciones. Nosotras estamos de pasada por las fiestas navideñas y eso. Mañana vienen dos chicas de pasada también.

-¿Para qué tanto para Navidad? Quiero decir, en mi casa solo hay una gran cena, y en pijamas en la mañana abrimos los regalos. –Sophie rió divertida.

-Los Potter hacen una gran fiesta por navidad todos los años. Yo estuve el año pasado también trabajando.

-¿Y?

-Bueno, si te digo que hacen las fiestas más caras y asombrosas de todo el Valle de Godric me quedo corta.

Lily recordaba que Em le había contado que su familia pasaba la noche de Navidad con los Potter, como casi todas las familias del Valle de Godric, por una fiesta. De repente, se acordó de un momento en donde Kate, Em y ella estaban en su habitación, riendo mientras hablaban de tonterías sobre los merodeadores.

-…Anda, Lily, los Potter siempre hacen enormes fiestas en cada ocasión que se les presenta. Seguro que te matarías por ser la señora Potter, ahora que lo sabes. –dijo Em, guiñándole un ojo.

-Ni por todas las fiestas del mundo, Em.

-Es que no has asistido a ninguna. Y tampoco has visitado la casa de James. Si lo hicieras, quedarías prendada de él, como Elizabeth del Sr. Darcy después de haber visitado Pemberly. –rió Em, mientras Kate y Lily la acompañaban en sus carcajadas.

-Señorita Evans, soy Filip Davelson, mayordomo personal del señor Charles Potter. –saludó un señor, otro mayordomo supuso Lily, mirándola tranquilamente. –Aquí le traigo su uniforme diario y uno de repuesto, el uniforme de gala, y su horario.

Lily vio el uniforme. Definitivamente era mejor que el que usaba Kate, con una hamburguesa en la gorra y un mandil amarillo chillón. Este era un vestido de color azul oscuro, con pequeños detalles plateados en las mangas, luego venía un mandil y en el centro estaba el emblema de los Potter, que era una P de color rojo, con diferentes líneas plateadas cruzándola en diferentes partes, una espada de oro a sus pies y un escudo donde se leía claramente: Valientes, Honorables y Justos, siempre los Potter. Luego, el uniforme de gala era básicamente igual, solo que era de un negro elegante con adornos plateados por todas partes y el emblema en un mandil color plateado.

-Póngase el uniforme diario todos los días, y no se lo quite amenos que salga de la mansión. Usará el uniforme de gala los días que se le indique. Los uniformes siempre deben estar limpios. Puede usar los utensilios para el servicio, que la señorita Cooper la mostrara luego. Solo use las entradas de servicio, y haga todo lo que los señores le ordenen. No debe de llegar después de las diez en cualquier caso, a menos que cumpla una orden de los señores. –dijo automáticamente.

-Claro. –respondió Lily, algo nerviosa.

-Solo hable cuando los señores así se lo pidan, se le debe tratar como señor o señora a la señora Isabella, al señor Charles y al señor James, y a la protegida de los señores, trátela como señorita Wells o señorita Isabella, como ella prefiera. A los amigos que traigan los señores a la casa, se les trata también como señor, señora o señorita. ¿Entendido?

-Aja.

-No aja, señorita Evans. Es sí, señor, o por supuesto, señor.

-Por supuesto, señor. –dijo tímidamente Lily, algo intimidada.

-Ahora deben ir a servir la cena. Señorita Cooper, espero que sea tan amable de ayudar a la señorita Evans, como a las dos mucamas nuevas.

-No se preocupe, yo me encargaré.

-Bien, entonces vayan rápido a la cocina. Si no me equivoco el señor James ha invitado a sus amigos a cenar.

-Vamos, Lily. –dijo Sophie, caminando tranquilamente, y dejando al mayordomo. –Tranquila, no dejes que te intimide. Siempre es así.

-¿La protegida de los señores?

-¡Ah, sí! Su nombre es Isabella Wells, creo que la señora Potter era prima o hermana de su madre, no estoy segura. Sus padres murieron hace diez años, y ella vive aquí desde los cinco, creo. Asiste a Beauxbatons.

-No tenía idea que los padres de James tuvieran una protegida. Es más, ni siquiera sabía que aún se usaban esos términos.

-Yo tampoco hasta que llegué aquí. Es muy cercana a la madre de James, pero muy… delicada. Escuché decir a una de las chicas de limpieza que es así desde que murieron sus padres. No le gusta salir mucho, prefiere tocar el piano de la sala de música, o charlar con la señora Potter o alguna de sus amigas que viene a visitarla.

-Parece una chica muy correcta y de alta sociedad.

-Lo es, y aunque no lo parezca en el colegio, James también lo es. Es diferente cuando está aquí, que en Hogwarts. Acá es correcto, educado, y estudia desde ahora para hacerse cargo de la empresa de su padre.

Lily no dijo nada al respecto. – ¿Cómo es el cocinero?

-Su nombre es Patrick, cocina más que delicioso. Creo que cocina para la familia Potter desde que nació James, creo. Aunque eso sí, es un poco renegón pero siempre deja alguna cosa dulce para nosotras en la noche, es buena persona.

-¿Y la señora Potter?

-Ella es… –Pero antes de que Sophie le respondiera, habían llegado a la cocina y un cocinero con un bigote bastante gracioso, las apuró para que llevaran los platos a la cocina. Genial, servir a Potter en la mansión de este iba a ser de lo mejor...


Hola de nuevo! Agradezco a yevi08 y laura por sus reviews, espero que lees haya gustado este capítulo, que como prometí, es mucho más largo que el anterior!

Recuerden, a los siguientes 3 reviews actualizo! Un beso enormeeeeee

Yevi08: Verás como sigue esta historia muy pronto, lo prometo ;)

Laura: Gracias! Y despreocupate, me las apañaré para seguirla, no la dejaré, lo prometo.