Nuevo Cap, abusando de la pasiva de Jinx :D Ya entenderán por qué... ENJOY!


Capitulo 3: Get Excited!


-"En las últimas horas, la ciudad-estado de Piltóver ha pasado por uno de los peores atentados que se hayan documentado en toda su historia. Justo antes del atardecer, una gran estampida de lo que se presumen fueron cohetes con tecnología hextech, fueron lanzados hacia el centro de la ciudad causando daños de sumas incalculables, una larga lista de heridos y hasta el momento diecinueve personas fallecidas. De entre los edificios más dañados cabe destacar la tesorería de la ciudad, la cual nos informan fue el blanco principal de todo el ataque, sin embargo y más allá de los destrozos, se presume que nada del dinero ni los invaluables tesoros fueron realmente saqueados. Después de lo que fueron unos terribles y largos minutos, casi toda la estructura se vino abajo dejando alrededor de veinte personas muertas y al menos otros once heridos, número que pudo haber sido mayor de no ser porque el lugar entero fue evacuado unos minutos antes del colapso. Hace solo momentos nos acabaron de confirmar que la responsable tras todos estos lamentables hechos, se trata de la misma delincuente que cometió los crímenes más destacados de las últimas semanas, quien las fuerzas policiales la han reconocido con el único nombre de 'Jinx'. Los actos terroristas de esta persona pueden dar fe de su calamidad, ya que aproximadamente a las tres de la tarde de este mismo día, la Sheriff hizo llegar un mensaje a todas las fuerzas policiales y a todos los medios, declarando un estado de alerta en toda la ciudad, pidiendo a la vez la colaboración de…"

Vi movió con despreció el rostro a un costado, tratando de ignorar al pequeño televisor que había en esa habitación de la clínica. Ahora contemplaba con tristeza a quien se encontraba a su lado, y no pudiendo aguantar mucho más la pena, volvió a concentrarse en las noticias.

-"… sin recibir más informes. Por otra parte, en las siguientes imágenes podemos ver como la agente especial de la policía, conocida por todos como Vi, es escoltada hasta una unidad de emergencias luego de haber sido sacada arrastras de entre las ruinas de la tesorería. Testigos confirman que se había presentado en el lugar de los hechos a pesar de la negativa por parte de los jefes de seguridad de la dicha organización, quienes argumentaron más adelante que a pesar de sus buenas intenciones con respecto a la situación, habría estado estorbando al resto de hombres que intentaban hacer su trabajo…"

Apretando los dientes con fuerza, volvió a mirar hacia otro costado, intentando controlar sus ganas de descargar la frustración lanzando el maldito televisor por la ventana, y una vez más volvió a mirar a la joven postrada sobre la camilla y con la parte superior de la cabeza cubierta de vendas. Ya no sabía que era más doloroso de ver, si a los irritantes periodistas en las noticias, o a Caitlyn sobre esa jodida camilla inconsciente. Toda esta situación la dejaba tan confundida que casi sentía que la cabeza le estaba dando vueltas, además de un amargo sabor en toda la boca, aunque quizás también sea solo por los sedantes que le administraron para el dolor.

-No sé que es más impresionante… Si tu armadura o tu vigor. - Recordó que le había dicho el médico que la revisó. Pues sí, era impresionante de alguna manera, porque además de varios golpes y algunas heridas profundas, no tenía ningún hueso roto, ni siquiera hemorragias internas, aunque sí mucho dolor en varias articulaciones y casi todo el cuerpo. Algunos lo llamarían suerte, o más precisamente solo lo harían aquellos que nunca conocieron los devastadores y terribles ataques que algunos de los campeones de la Liga son capaces de hacer en los campos de la justicia. Pero muy en el fondo, hasta Vi lo dudaba… Muy en el fondo creyó que hoy había tenido algo más que suerte.

-"… y aun prevalecen algunas de las preguntas que ya nos hemos planteado anteriormente, como por ejemplo si es que realmente esta persona ha logrado semejante destrucción por sus propios medios, o si alguien más la ha estado ayudando, y en todo caso ¿será alguien de fuera, o es que hay un traidor caminando entre las calles? Quédese con nosotros para obtener más información en unos minutos…"

Al final terminó por apagar el televisor, justo en el momento en que alguien había llamado a la entrada. Sin haber recibido ninguna respuesta, Jayce abrió con cuidado la puerta de la habitación dispuesto a pasar, pero frenó su paso unos instantes cuando se topó con la impetuosa expresión de la peli rosada. El héroe del mañana trago saliva casi inmediatamente en cuanto la vio. Ya le habían informado que Vi se encontraba es la misma clínica pero no había logrado dar con ella hasta ahora, sermoneándose a sí mismo por no haber pensado antes de que estaría en la habitación donde estaría la Sheriff desde un principio.

-¡Tú! -Soltó casi de un grito mientras se acercaba con premura hacía él.

-No grites, que estamos en una clínica -la pidió en voz baja.

Vi lo tomo con ambas manos del cuello de su chaqueta obligando al apuesto hombre a levantar el mentón, quien no pudo evitar reprimir una mueca de sorpresa, pues la peli rosada seguía siendo bastante enérgica a pesar de que le habían contado que estaba sedada.

-Cálmate, ¿de acuerdo? Te lo puedo explicar -le respondió con tranquilidad a la vez que subía las manos en señal de paz, solo entonces Vi reparó en que llevaba ambas manos vendadas.

-Más te vale, de lo contrario no tardaran en atenderte luego de la paliza que te daré si no… -Terminó por soltarlo pero sin dejar de apretar los puños por un rato, aunque también bajo el tono de voz -. ¿Cómo mierda fue que Cait terminó en una camilla? ¡¿En dónde mierda se metieron?!

-Los cohetes -intentó articular, acomodándose la chaqueta -. Esos… Los cohetes que lanzaron a la ciudad, antes de que se estrellara el que iba hacía la tesorería… Uno de ellos nos dio a nosotros.

Vi sintió una chispa despertar en su cabeza, luego recordó aquella escena, esa en la que uno de los cohetes lanzados había impactado contra una estructura de la ciudad, reduciéndola a pedazos de una sola vez, creando una enorme columna de humo mucho antes de que Jinx llegará todavía a atacar la tesorería… ¿Acaso ellos estaban escondidos en ese mismo lugar?

En vista de que la peli rosada parecía estar todavía asimilando la información recibida, Jayce continuo explicándole: -Estábamos esperando a que se acercara, teníamos todo preparado para ir tras ella… Cait estaba en la parte superior del escondite, en una especie de azotea, yo me quedé con el resto de policías en la parte de abajo. Teníamos un radar que detecto los proyectiles, un par de hombres llegaron a escapar de milagro, pero no teníamos mucho tiempo, todo simplemente exploto y… Bueno, ya te darás cuenta que ninguno de nosotros tiene dos enormes guanteletes para intentar cubrirnos.

Y en especial Cait, que hasta incluso hubo ocasiones en las que le he visto rechazar ponerse un jodido chaleco antibalas, terminó Vi mentalmente la frase.

Su expresión en ese instante era casi indescifrable. Desde hace tiempo que conocía la constante negativa de la Sheriff a usar un poco más de protección en su trabajo. Hubo una ocasión en la que la interrogó sobre esto, a lo que ella le había contestado algo que tenía que ver con cuestiones de convicciones y comodidad que al día de hoy ya no recordaba del todo, y de todas maneras, si la joven prefería seguir usando su gorrete, sus correas y su corto y ligero vestido en lugar de una pesada armadura, Vi no iba a ser la primera en ir en contra de sus razones, así como la Sheriff no se entrometía en su actual estilo de vida. Así que, sacando cuentas, sonaba bastante lógico que la única de ese grupo que haya terminado en un estado tan lamentable haya sido Caitlyn, aunque quizás si Jayce la hubiera acompañado hasta la azotea entonces las cosas no hubieran terminado así… Quizás.

Ahora con el semblante claramente entristecido, la peli rosada se acercó nuevamente hasta la camilla donde yacía su compañera, sentándose en un banco a su lado, mientras Jayce observaba la escena intrigado.

Quizás… Si ella los hubiese acompañado, también podría haber evitado esto. Quizás si en lugar de tomar las riendas por su cuenta -como es costumbre- se hubiera atenido a seguir los planes de ellos… Quizás si hubiese sido un poco más rápida que esa delincuente, si no hubiera caído en su trampa, si solo le hubiera dicho a la Sheriff lo que ella sabe sobre Jinx… ¡Jinx! Esa maldita peste, esa escuálida del demonio, ¡se le había escapado de las manos! Si tan solo…

-Se pondrá bien -escucho decirle apesadumbrado pero seguro al hombre a su lado -. Hace unos minutos, Heimer me dijo que habló con los de la Liga. Es una suerte que Cait sea tan querida por los invocadores, porque nos dieron el visto bueno para usar la magia de curación de los campos de la justica en ella, en vista de las actuales circunstancias. Ya avisaron a la sede más cercana de Piltóver, por lo que seguro que los suministros nos estarán llegado mañana mismo.

Vi levantó apenas la cabeza pero sin mirar a Jayce todavía. Estás eran excelentes noticias. La magia que había en la Liga es impresionante y por sobre todo muy poderosa, tanto que es justamente por esta razón que su uso está tan restringido al resto de Runaterra, pues las consecuencias de que cayeran en manos equivocadas eran mejor no imaginárselas. En sí, si se tiene en cuenta las estrictas reglas que rigen dentro de la Liga sobre estos temas, más que una suerte es otro milagro más que apuntarse para el día de hoy.

Sintiéndose solo un poco más aliviada, la vigilante de Piltover dejo escapar una leve sonrisa, aunque sus pensamientos todavía seguían abrumándola, o tal vez sea por la fuerte anestesia, no estaba segura. Por unos instantes se distrajo tanto que solo llegó a escuchar otra vez a Jayce luego de que este le estuviese llamando como por quinta vez.

-No soy médico, pero creo que cuando te cae un edificio encima, lo más sensato es tomarse un respiro. ¿Por qué no te recuestas en alguna camilla o algo? -le decía en el tono más tranquilo que pudo hacer para evitar que la intensiva mujer se lo tomara a mal.

-¿Estás tonto o qué? -respondió despectiva -Porque tienes que estar mal de la cabeza si piensas que voy a ocupar una camilla que alguien necesite más.

El héroe del mañana arqueo las cejas ante el comentario. Tendrá sus locuras como cualquiera, pero a pesar de lo que muchos dirán -e incluso acostas de sus propias opiniones-, Vi era de buen corazón; puede que incluso esto haya sido lo primero que notó y la razón por el que la Sheriff le haya dado otra oportunidad la primera vez que se cruzaron.

-¿Qué te pasó en las manos? -le pregunto esta en cuanto se volteo a mirarlo otra vez.

-Me las queme en la explosión -respondía a la vez que las levantaba para volverlas a ver, empezando a meditar sobre lo ocurrido, y preguntándose de dónde es que esa pesadilla peli turquesa conseguía la tecnología para su armamento. Volviendo a desviar su atención, Jayce se acercó hasta Vi y se colocó detrás de ella, observando afligido a quien reposaba en la camilla.

Caitlyn había permanecido inconsciente durante todo este tiempo, desde que lograron sacarla de la destrozada estructura hasta que llegaron a la clínica. La sabana que cubría su cuerpo no dejaba ver lo maltrecha que se encontraba realmente, y si bien estaba estable, respecto al golpe que se había dado en la cabeza los médicos no sabían dar una respuesta exacta de cuándo sería que volviese a despertar, aunque por sí sola no tardaría demasiado. La magia de la Liga era lo mejor y lo único que podían esperar por el momento.

Pasaron otro par de minutos. Jayce tenía que volver hasta su hogar, había un par de modificaciones que quería hacerle a su martillo-cañón y creyó conveniente dejar de postergarlas más, y en cuanto a Vi, de alguna forma consiguió convencerla de que regresara a su propia casa a descansar, revisar su armadura o lo que sea, a pesar incluso de la negativa por parte del médico que la atendió, y en verdad, es que no había nada que hacer allí, sobretodo porque si no planeaban quedarse, el horario de visitas ya había terminado.

De camino a su casa, la peli rosada se distrajo pensando en todo lo que podía hacer ahora, que no era mucho. ¿Empezar a darle caza a Jinx por si sola? Pero si no tenía ni la menor idea de por dónde empezar; bien podría ir calle por calle golpeando rostros hasta conseguir información, eso sin dudas era más de su estilo, pero por ahora los sedantes estaban haciendo que incluso se desorientara un poco. Pensó entonces en darle un vistazo a su armadura, sería lo más conveniente, al igual que un chequeo a los guanteletes, tal vez alguna modificación, pero no tenía todavía nada en mente.

Finalmente llegó hasta su hogar, una modesta casa de dos pisos en un barrio no muy lejos del centro, con una pequeña rampa al frente que llevaba directamente a la planta baja, la que por entero actuaba como el taller privado de la oficial. Al entrar ni siquiera había prendido las luces, se movía sin temor a chocarse contra algo pues conocía muy bien su espacio, y sin más comenzó a quitarse las placas que cubrían su cuerpo -que previamente se había vuelto a poner en la clínica-, dejándolas caer a un costado de su gran mesa de trabajo. Se quito el fuerte corsé, la pesada mochila que cubría su espalda junto con sus hombreras, las cuales fueron sin dudas las que más daños recibieron, incluso se saco las antiparras que acostumbra llevar sobre la cabeza, tirándolas en algún sitio de la mesa, junto con sus grandes guanteletes. Estando ahora vistiendo solo la ropa que usa bajo su armadura, caminó hasta el fondo del salón hacia las escaleras que la llevarían a la parte superior del resto de su casa.

El segundo piso podría considerarse como el de cualquier casa convencional. Esta vez si había encendido las luces y antes de que se encendieran del todo fue directa hasta su baño, donde se dispuso de inmediato a tomar una ducha bien fría. Creyó que eso la ayudaría a despejarse y estar más despierta, pero lejos de tener un efecto contrario, el cuerpo de Vi ya no podría seguir aguantando mucho más el hacerle la contra a los sedantes.

Al salir de la ducha se puso encima apenas un pantalón corto y una remera de tirantes, después empezó a arrastrar los pies de vuelta a las escaleras para comenzar a ponerse manos a la obra y revisar su armamento, pero algo la detuvo. Por apenas unos segundos antes, se quedó mirando tentativa el sofá que tenía en la sala, que de pronto comenzó a verse demasiado irresistible, casi seduciéndola con sus mullidas curvas y sus sexys almohadones. ¡Maldito y sensual sofá!

A dicho mueble lo había conseguido a muy buen precio en una venta de liquidación el día que se estaba por mudar a este, su nuevo domicilio. Ese día, Caitlyn había insistido en ayudarla con todo, aunque Vi era consciente de que muy por seguro solo lo estaba haciendo para cerciorarse de que nada en la nueva casa de la que por entonces era también la nueva oficial del departamento, estuviese fuera de la ley, aunque para ella estaba bien, puesto que en primer lugar no iba a encontrar nada, y segundo porque en realidad ninguna se fiaba del todo de la otra, así que podía entenderlo, pues en esos días apenas se conocían y tampoco tenían demasiado interés en hacerlo. Vaya que si habían cambiado las cosas desde entonces.

Quizás…

Su expresión volvió a tensarse cuando recodó a la Sheriff. Para qué engañarse, en lo que a ella respecta, todo era su culpa.

Soltó un profundo suspiro, y sin dejarse esperar más, se dejó caer boca abajo sobre aquel cómodo sofá. Pasando el brazo por entre los almohadones encontró el control remoto de su viejo equipo estéreo, se incorporo un poco para apuntarlo hacia él y encenderlo, provocando que de los enormes parlantes comenzase a sonar la primera canción del disco favorito de Vi.

Con movimientos lentos y perezosos, se acomodó boca arriba con las piernas cruzadas y las manos sobre su vientre, cerrando sus ojos a la par que movía la cabeza al ritmo de la música, y con una expresión impasible se dejo caer rendida entre la melodía de las guitarras eléctricas y la poderosa y tosca voz de la vocalista, junto con los efectos de los sedantes que su cuerpo ya no podía resistir.

Mientras tanto, muy lejos de allí, Jayce apenas llegó a poner un pie dentro de su casa cuando escucho a lo lejos un incesante ruido, con forme más se adentraba llegó a darse cuenta de que se trataba del comunicador especial que guardaba en la sala, lo que quería decir que solo se podía tratar de una persona. Se apresuro hacia él y al presionar el botón para contestar a la llamada, lo cual resulto un poco doloroso pues sus manos todavía seguían heridas, la imagen holográfica de Ezreal apareció ante sus ojos, el cual tenía una clara expresión de disgusto.

-Por fin -exclamó molesto el pródigo explorador levantando los brazos -. Es la cuarta vez que intento dar contigo el día de hoy, y mira que te di ese comunicador porque pensé que ibas a ser el más rápido en atenderme.

-Oye, que yo también tengo cosas que hacer. Que me cuentas hombre, ¿Qué tal va esa exploración?

-Va bien, pero bien a la mierda.

-¿Qué pasó, tan mal están las cosas?-preguntó el fuerte hombre casi adivinando la respuesta de su receptor.

-Bueno, ni tan mal, hemos hecho algunos hallazgos bastante interesantes, pero fuera de eso, hace días que estamos teniendo muchísimos derrumbes en los túneles superiores, con todos los problemas ya no estamos avanzando en nada, ayer dos tipos casi se matan, dime qué carajo pasa allá arriba, ¿cuál es el alboroto?

-¿Estás sentado en algún lugar? Porque créeme que en cuanto te lo cuente, vas a alucinar, mí estimado amigo.

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Eran alrededor de las tres y media de la tarde, pero ella no lo sabía, no tenía noción del tiempo en ese momento. Había permanecido bajo un profundo sueño durante varias horas, que por ahora se vio perturbado en cuanto el efecto del sedante comenzaba paulatinamente a desvanecerse para dejar lugar a que fuertes dolores corporales comenzaran a despertarla. El médico ya se lo había advertido, una vez el potente anestésico se marchara, el dolor le iba a resultar muy molesto, puede que incluso insoportables, y lo estaba viviendo en carne propia. Permaneció con los ojos cerrados pero poco a poco iba siendo más consciente de su alrededor, su cuerpo se movía espontáneamente, como si intentara quitarse esa inquietante molestia de encima, y permaneciendo en ese estado de semiinconsciencia se dio cuenta de que fuera de todo había algo que no andaba bien, que en esta ocasión podría explicarse como esa extraña sensación que sientes cuando crees que alguien te está observando.

-Shhh, calla… Creo que se está despertando.

Vi podía jurar que a eso lo acababa de escuchar y no que se lo estaba imaginando. Alguien se había metido en su casa.

Con un poco de dificultad, empezó levantar los parpados. Descubrió que su visión seguía algo borrosa, así que hizo otro esfuerzo por intentar enfocar mejor, y hasta que por fin lo consiguiera, lo primero que llegó a ver fueron unos refulgentes ojos fucsias observándola con perturbadora ansiedad.

-Aww, mira quien por fin despertó… -dijo la peli turquesa encima de ella con un deje de ternura en su tono -¡Buenos díaaas, Manototaaas! ¿Estabas soñando conmigo?

Y sintiendo como si todavía estuviese en alguna especie de pesadilla, o como si se tratara de alguna maligna alucinación materializada justo sobre ella, Vi levanto rápidamente un brazo con el que de un fuerte y raudo reflejo, empujo con ferocidad aquel pálido rostro hacía un costado, quitándola de su visión. El menudo cuerpo de Jinx no pudo hacer nada contra ese repentino y poderoso golpe, por lo que salió casi al vuelo cual muñeca de trapo, recorriendo toda la sala hasta estrellarse contra el mueble sobre el que se encontraban el televisor y el equipo de música, cayendo tantos estos como la joven desparramados por el suelo.

La peli rosada por otro lado, intento incorporarse sobre el sillón todavía sintiéndose confundida y alterada. ¿Pero qué mierda, esto es real?

-¡Auch! -se escuchó decir detrás del mueble -Jo… Eso si me dolió, ¡torpe! -gimoteaba la joven mientras que a duras penas y entre gemidos de dolor intentaba levantarse, sujetándose con un solo y tembloroso brazo sobre el ahora destrozado televisor.

Sin terminar de creérselo todavía, la oficial se giro hacía la figura de esta otra persona en su casa. Esa repulsiva sensación en la que sientes que de pronto había mil cosas por analizar y que tu cabeza iba solamente a dos por hora la asaltó en esos instantes. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?, y así siguió otro par de segundos hasta que esa parte tan suya, esa que es impulsiva y que la llena de energías todos los días la obligó a centrarse en el tema más importante: ¡Jinx está aquí!

Golpea primero. Pregunta mientras golpees.

Pero sus músculos seguían rígidos, fue incluso mucho más consciente del verdadero malestar que cargaba en esos momentos cuando intento acomodarse para saltar con los puños al frente hacía la abatida delincuente, pero su ataque quedo inmovilizado cuando sus ojos posaron primero la atención en el arma con la que esta otra había empezado a apuntarle. Ambas se quedaron quietas. En esos escasos segundos en los que permanecieron en un amenazante y pesado silencio, Vi aprovechó para examinarla con un poco más de cautela, ahora que su visión y su juicio claramente ya se habían despertado.

Mientras la peli turquesa alcanzaba a duras penas a ponerse de rodillas, sin dejar de apuntarle en ningún momento, Vi se percató que en realidad la pequeña pesadilla estaba en la mierda… En todo sentido. Su flacucho cuerpo mostraba innumerables moratones y raspones, además de estar parcialmente cubierta por una fina capa de sangre seca, sangre que muy por seguro provenía de sus propias heridas, las cuales por poco y formaban un dibujo abstracto en su torso, piernas y brazos, luciéndolas sin ningún tipo de reparo, sin ninguna venda encima, sin protección alguna… ¡¿Es que acaso había venido a condenarse a sí misma?! Vi rechazó esa idea al instante, definitivamente no podía creérsela. El estado en el que estaba era de esperarse, pues si habían estado en el mismo lugar y la vigilante con todos sus protectores encima ya había salido bastante mal de ese edificio, lógicamente esta vez hasta la misma Jinx tuvo que haber sido tocada por su propia destrucción. Aunque si había algo que destacar en esos momentos, era que a pesar de que todo su maltrecho cuerpo estaba temblando ante cualquier movimiento, su brazo, ese que le estaba apuntando con esa colorida y llamativa arma entre ceja y ceja a la peli rosada, se mantenía firme, rígido, sin dejar ningún rastro de duda a sus acciones.

Antes de volver a hablar, Jinx tosió un poco, escupiendo varias gotas de sangre y saliva sobre la alfombra: -Pero bueno… ¿Qué siempre eres así de mala anfitriona o es que te levantaste chinchuda?

Ahora Vi sentía que se estaba haciendo daño a sí misma de tanto apretar los puños. Jinx solamente se reía complaciente ante la ira de la mujer.

-Así que… ¡Por fin solas! -le decía la demente delincuente guiñándole un ojo -¡Cuánto tiempo sin vernos! Estas igual te digo, eh. Pareciera que fue ayer que nos vimos… Oh, espera, ¡pero si fue ayer! -pequeñas carcajadas rasposas se le escapaban entre frase y frase, contrastando con las recurrentes muecas de dolor que hacía sin querer. -Pero bueno, cuéntame, ¿Qué tal te ha ido en la vida? ¿Eh? Nuevo trabajo por lo que veo y… ¿qué onda con ese peinado? Nah, pero enserio, ¿qué te habías fumado?... ¿Qué, no respondes? Pero mujer, ¡di algo!

-Dejo que mis puños hablen por mí -respondió con una mirada irradiante de ira, lanzándose con todo fervor hacia adelante, con los puños temblando de la rabia.

"¡Zap!"

Vi lanzó un corto pero desgarrador grito de dolor en cuanto el arma de Jinx se activo, eso la desestabilizo, la descarga sucedida del disparo le había dado justo al borde del hombro, sintiendo al instante como una fuerte oleada eléctrica paralizaba a medias su cuerpo, provocando que sus movimientos fuera más débiles y lentos, pero no del todo inútiles, porque el golpe que llegó a asentarle en la mandíbula de la flacucha había sido suficiente para hacer que todo su cuerpo terminara girando hacía atrás, cayendo de bruces una vez más sobre el equipo de sonido estropeado. Gotas de sangre salieron a chorros de su boca, dejando otra hilera sangrienta sobre la alfombra, Vi tenía una rodilla sobre el suelo y una mano cubriendo la herida de su hombro derecho, moviendo la cabeza con violencia pues su visión se vio nublada unos cuantos segundos, en cuanto abrió la mano izquierda otro chorro de sangre cayó sobre el resto de las demás manchas; recibió el disparo de esa arma demasiado cerca, le había arrancado un pedazo de carne, y el dolor que le embargaba ahora en esa zona mitigo por completo el resto de molestias de su cuerpo.

Jinx volvió a gemir adolorida, dándose lentamente la vuelta quedando boca arriba otra vez y tratando de erguirse ante la sorprendida mirada de la oficial, no pudiendo creer que la escuálida joven todavía tuviera fuerzas para moverse. Con otro esfuerzo, Jinx tomo a su fiel lanza-cohetes colgado a un costado suyo, colocándolo sobre su hombro, apuntándole a la oficial nuevamente.

-Ok… Veo que sigues siendo la misma bruta de siempre. -Volvió a hablar la peli turquesa en un tono más tranquilo. Se le notaba lo mucho que le costaba articular palabra, ese golpe a la mandíbula tenía que haberle estando sacado mucha factura, pero aún así seguía insistiendo. -¡Hey, Carapescado, mira! Ella es la chica de la que tanto te he hablado -Una siniestra sonrisita se había formado débilmente en sus labios cuando escucho el crujido de rabia que hacían los dientes de la peli rosada, como si ya hubiera imaginado lo que estaba a punto de decir. Jinx volvió a reír -. Déjenme presentarlos… Manototas, él es Carapescado… Carapescado, esta es Vi… Mi querida, querida y tonta hermana, ¡Ja, ja, jaaa!

Reírse le estaba doliendo horrores, pero no podía evitarlo. Sin que ninguna borrara las expresiones en sus rostros, Jinx volvió a disparar. Vi reaccionó en el momento justo, rodando su cuerpo hacia un costado para evitar el impacto de los misiles, su cómodo y preciado sillón se había hecho añicos con aquella subsiguiente explosión, y los pedazos que quedaron ahora ardían en llamas esparcidas por la pequeña sala. Jinx volvió a disparar una segunda, tercera, una cuarta vez, sin poder atinarle ni una sola vez más a la alta mujer, destruyendo el resto de la residencia en el intento. El humo de los proyectiles empezó a ser cada vez más denso, dificultando la visión, el sistema contra incendios se había activado también, ahora toda la sala estaba siendo empapada por el rocío del sistema de seguridad. Para entonces Vi se encontraba escondida tras la barra de la cocina, con el cuerpo agachado, una mano sobre el suelo y otra sobre la herida de su hombro, el repentino estallido de los proyectiles todavía le zumbaba en los oídos pero aun así intento agudizar su audición. Al parecer Jinx no se había levantado por el momento de su lugar. "¡Es tu oportunidad, no tiene nada que hacer ni cómo moverse, termina con esto!" había escuchado resonar en su cabeza. Es cierto, esa escuálida había cometido su último error al venir hasta allí, la oficial tenía todas las de ganar en esta ocasión, es ahora o nunca. El humo todavía no la dejaba ver con claridad pero eso era lo de menos, solo tenía que abalanzarse… En ese momento una granada paso justo por arriba de ella, chocando contra la pared de atrás y cayendo sobre su pierna. En cuestión de fracciones de segundos los enormes dientes metálicos sobresalientes del dispositivo se engancharon con férreo aprieto contra su pantorrilla, dejando escapar un pequeño gemido que más que dolor fue de sorpresa.

¡¿Pero qué… la jodida granada me mordió?!

La oficial tuvo que actuar rápido. Con la otra pierna le propino una veloz patada al dispositivo, desajustando su agarre y lanzándola hacía un lado, viéndose obligada a saltar del otro lado de la barra antes de la explosión que seguiría. Tuvo suerte, o algo más que eso, pues reconoció la mecánica del dispositivo en cuanto lo vio, sabía que luego de atraparla la granada se activaría al segundo después atrapándola en una ola de fuego que subiría por su pierna, pero su rápida reacción logró salvarla por los pelos. Hay tecnología hextech en todas sus armas, pero desde hace años que estos artículos y armamentos están restringidos al uso de cualquiera, ¿de dónde es que los sacó?

Vi miro hacia adelante y mientras el humo se terminaba de disipar descubrió que su casa estaba quedando cada vez más hecha una ruina. También se percató de que Jinx ya no se encontraba allí.

-Pobrecita, ¿te duele mucho? -Otra vez ese tono infantil del demonio. Al darse la vuelta, se volvió a encontrar cara a cara con esa brillante mirada, una carente de sentido común y de cordura alguna, contemplándola tan de cerca con una sonrisa bajo ese rostro maltrecho, un costado de su cara se veía mucho más hinchado debido a los golpes, y aun así… -Lo hice sin querer queriendo, te lo juro. -Le decía refiriéndose a la herida en su hombro derecho, pasando una de sus ennegrecidas y largas uñas sobre la sangre que corría sobre su brazo.

De un movimiento raudo, Vi capturo el cuello de la delincuente entre sus manos, creyó incluso escuchar un chasquido, lo cual no la detuvo a seguir imprimiendo más presión sobre ella. Su expresión era de furia pero en el brillo de sus ojos se podía leer un rastro de gozo, pues en el fondo sabía que esta locura desquiciante por fin terminaría. Si las miradas matasen… Jinx antes que asfixiada, habría muerto treinta veces bajo ese fulminante gesto. Sus manos se dirigieron allí donde la oficial seguía presionándola, sabía que no se libraría de ese fuerte agarre, solo estaba intentando por todos los medios decir unas palabras, las cuales quizás llegarían a hacer la diferencia entre el fin o la prolongación de este macabro juego.

Fue entonces, que apenas en un susurro audible para ambas, Jinx le dijo: -Golpear… a al-a alguien en… d-desventaja, eso es… c-caer… muy bajo…

Y solo eso bastó para hacer que todo el vigor de Vi cayera por los suelos. Fueron quizás solo segundos, ninguno podría haberlo dicho con seguridad, en los que esas sencillas palabras golpearon a la vigilante de Piltóver en dónde más le dolía, allí donde no había escudo que detuviera el golpe. Jinx había dado justo en el blanco. Fue en ese instante de debilidad en el cual el agarre de Vi se aflojó solo un poco, el suficiente para el que esa amenaza sonriente volviese a tomar aire, bajara los brazos y tomara su ametralladora con ambas manos, apuntándola directo al rostro de la oficial. El pequeño "click" que se había escuchado proveniente del arma alerto a Vi, quien con sus manos todavía sobre el cuello de la criminal volvió a sostenerla e hizo golpear su cabeza contra la pared más cercana como primer impulso, fueron unos instantes tan fugaces que ni siquiera midió su propia fuerza, pues no solo la cabeza sino también todo el costado del cuerpo de Jinx provocó una enorme fisura en la pared. Un poco más de fuerza podría haber destrozado a ambas. La peli turquesa chilló del dolor, un quejido corto, agudo y desgarrador que hizo incluso retroceder a la misma oficial apeas un poco.

"Golpear a alguien en desventaja es caer muy bajo". La frase volvió a resonar en sus oídos como una tremebunda voz que seguía haciendo eco en sus pensamientos, perforando su cordura, hondando hasta lo más profundo de sus recuerdos. Con una expresión casi indescifrable, contempló como la joven criminal volvía a intentar incorporarse, respirando con dificultad pero con sus brazos temblorosos aferrados con ahínco a sus armas. Una extraña mezcla entre admiración y despreció empezó a nacer en Vi. "Todavía lo recuerda".

-¡¿Cómo puedes?! -le grito casi creyendo que perdería el control de su voz. -¡¿Cómo puedes todavía levantarte, es que caso quieres morirte?!

Jinx había logrado sentarse, con la espalda apoyada contra la pared y la cabeza agachada. En cuanto la levanto le propinó a la vigilante una tétrica sonrisa torcida.

-¿Sabes cuál es tu problema? -su voz sonaba agónica pero no por eso menos imponente. La sangre sobre su piel comenzaba a enjuagarse por los chorros de agua que caían del techo, ahora tenía un gran mechón de cabello mojado cubriéndole la mitad del rostro, ocultando esa parte que se había hinchado.

Volviendo a tomar aire, continúo hablando: -Te preocupas demasiado por cosas sin importancia… Cosas como… El bienestar de los demás… Preguntarte si las cosas que haces están bien o están mal… La muerte… Son el tipo de cosas que llenan tu 'caja de preocupaciones'. -Jinx volvió a toser sangre antes de seguir hablando. -¿Sabes… lo que pasa… cuando yo abro mi caja de preocupaciones?... ¡Nada, porque está vacía! Yo no me preocupo por tonterías… Yo hago todo lo que quiero sin ningún tipo de… ¿Cómo se llama?... ¿Re-remordi-miento?... Por eso sé que… que si algún día llego a morirme, lo haré con una sonrisa en el rostro… pues habré estado usando mi tiempo haciendo lo que más adoro… -De uno de sus cinturones saco una más de sus granadas, esta vez desactivando el mecanismo que las activaba al instante del contacto. -¿Y qué hay de ti, Manototas? Si murieras ahora, ¿hay algo de lo que te arrepentirías?

-Lamentaría no haberte golpeado más fuerte.

-¡Esa es mi hermana!

Jinx lanzó la granada, explotando esta a mitad de camino en un casi cegador resplandor que obligo a Vi a cubrirse con los brazos. Un incesante pitido resonó en sus oídos, la explosión había lanzado lenguas de fuego que ahora el agua del sistema de seguridad se encargaba de extinguir.

Jinx se levantó con la ayuda de su lanza cohetes, clavándolo en el suelo para que le sirviera de soporte. El aire entraba con dificultad a su cuerpo, sus piernas luchaban por no convertirse en peso muerto, de no ser porque su piel ya es lo suficientemente pálida, seguro se vería trasparente por lo anímica que estaba. Su sonrisa se trasformó en una mueca de disgusto, frunciendo el seño, mientras que con una mano se limpiaba la sangre que caía por la comisura de sus labios y corría el mechón de cabello sobre su rostro que ya estaba comenzado a molestarle.

-Ya me estoy aburriendo.

La peli turquesa presionó el gatillo de su lanza-cohetes, provocando que se abriera un enorme agujero en el techo, o al menos el suficientemente grande por el que ella pudiera salir. ¿Salir? Si, por lo visto el juego tendría que pararse por un momento. Si había sido una buena o una mala idea el haber venido a echarle una visita a su malhumorada hermana en ningún momento se lo planteo, y mucho menos ahora, pero si iban a seguir jugando, la esbelta jovencita tenía que asegurarse por lo menos de tener la balanza más a su favor, pues si había algo que le desagradara eso era perder una partida, entre tantas otras cosas.

-Ay, Carapescado… -comenzó a hablarle con algo de tristeza a su fiel (o por lo menos la mayoría del tiempo) lanza-cohetes. -No sé por qué… Pero… Algo me dice que quizás Vi ya no nos ama… ¿Qué? ¿P-por qué me miras como si estuviera loca? ¡Ya basta!

-¡Ya basta! -En cuanto el humo en el piso se terminó de disipar, una vez más, delincuente y oficial cruzaron sus miradas encontrándose la una a la otra en el siguiente extremo de la habitación.

Los ojos de Jinx recorrieron el cuerpo de la vigilante de arriba hacia abajo en un rápido movimiento. La mujer se veía alta, fuerte, formidable, y por sobretodo, enfurecida con ella. Esta sensación que nacía en ellas parecía ser exactamente igual al de cuando se encontraron la primera vez en la tesorería, pensó Jinx, ese mismo momento en blanco, esa aplastante tensión sobre ambas, ese maremoto de emociones que la llenaba en lo más profundo, un sentimiento quizás demasiado complejo para expresarse en una simple mueca… Y en el caso de Vi, una estampida de recuerdos que la asaltaban sin piedad, imagen tras imágenes de un pasado que por más suyo que fuese, que por más arraigado que estuviese en su conciencia, todavía le dejaba un sabor amargo en el estomago, en la punta de los labios. ¿A esas edad y todavía preocupándote por esas cosas? Ya crece de una vez, Vi. Ahora hay cosas más importantes de las que ocuparse.

La realidad casi parecía alterarse cuando se encontraban a solas de esa forma, el entorno se volvía distante, los segundos se arrastraban hasta parecer minutos, por esto es que quizás sintieron que se habían quedado contemplándose demasiado tiempo y sin hacer nada, y Vi todavía no encontraba un nombre concreto para describir a aquello… Excepto a Jinx, a Jinx le importaba una mierda pensar en esas cosas… Para empezar, si pensara con detenimiento en 'las cosas', no estaría entonces en dicha situación.

-¡Tiempo fuera! -grito como pudo la peli turquesa. Con movimientos que le estaban doliendo más a Vi que a ella de solo verlos, cambio de posición a Carapescado colocando el cañón hacia el suelo y moviendo una pequeña serie de palanquillas de uno de sus costados, al parecer para cambiar su modo de operación, según la oficial. No tardo demasiado en darse cuenta de sus planes.

-¡¿A dónde crees que vas pequeña…?! -"Golpear a alguien en desventaja, es caer muy bajo". Vi dudo unos segundos en lanzarse a por ella, solo dos segundos, y no se necesito de más que eso para asegurarle la huida a la maldición de Piltóver. ¡No, mierda!

Sí, al final logró dar un salto hacia ella, pero llegó demasiado tarde. El lanza-cohetes se trasformo en un potente propulsor que levantó el menudo cuerpo de la criminal del suelo sin ningún problema, elevándose a gran velocidad a través del agujero en el techo. Vi tuvo que moverse unos pocos metros hacía un costado para no ser quemada por la propulsión del artefacto, y lo último que atino a hacer es intentar ver entre una baja cortina de humo la dirección en la que se dirigía aquella desquiciada. La vio ascender hasta convertirse en un diminuto punto en el cielo, cambiando su trayectoria en pleno vuelo hacia el sudoeste.

Aquel aparato no funcionaba como una mochila jet-pack, pensó la oficial, no, Jinx tendría que caer de su vuelvo en algún momento, y en el estado en el que se encontraba seguro que ya no tendría muchas fuerzas para seguir huyendo. Si, todavía le quedaba esa oportunidad, esto todavía no acabaría.

Pero antes de que pudiera moverse, antes de llegar a dar un solo paso si quiera, un estrepitoso crujido detuvo en seco sus pensamientos, y momentos después ya no sintió nada bajo sus pies. El lugar había recibido demasiado castigo, por lo que luego de un sonoro crujido y fuerte temblor, el suelo se resquebrajo haciendo que Vi terminase por caer en el piso de abajo. Estando tumbada en el suelo, la oficial llegó a mover la cabeza a un costado evitando el golpe de un pedazo de escombre que se le venía encima por un par de centímetros. El agua que se había empezado a acumular en el piso de arriba ahora caía en forma de cascada por los costados de la habitación, Vi no se molesto en pensar si eso acaso ocasionaría algún corto circuito, esa era la menor de las preocupaciones, más aun cuando la luz solar que entraba por el agujero sobre su techo le recordaba a la joven mujer aquello que más la atormentaría desde ahora… Y es que Jinx se le había vuelto a escapar de entre las manos.

-¡Maldita lunática! -vociferó enfurecida. La luz la estaba cegando, en esos breves momentos de quietud, la peli rosada sentía las heridas arder y al cuerpo rogando por un respiro, pero en especial lo que más le molestaba era la agónica vocecita de la escurridiza amenaza retumbando como un eco incesante en sus pensamientos, sentía que estaba al borde de la migraña.

Aun así nada de eso iba a acabar con su ímpetu. Juntando fuerzas se levantó de un salto del suelo, había llegado el momento de sacar la artillería pesada. Primero busco con la mirada el lugar dónde había dejado sus guanteletes la noche anterior, pero no estaban allí. ¿Pero en dónde están, es que los deje en otro sitio? Se preguntó con inquietud. Temió lo peor. Solo entonces, cuando movió la cabeza hacía el lado contrario, distinguió entre la oscuridad de un rincón un reflejo brillante que se encontraba fuera de lugar. Acercándose apresuradamente, finalmente distinguió la figura de sus guanteletes ahora colgados sobre la pared a modo de trofeos, uno al lado del otro y mirando hacia abajo. Con la boca entreabierta y la expresión incrédula, extendió un brazo para alcanzarlos y apenas si había llegado a rozarlos cuando ambos se vinieron abajo. Una vez en el suelo, Vi se agachó a comprobar esa sensación que ya había empezado a sopesar entre los labios.

Los sostuvo entre sus manos, dándoles vuelta del derecho y del revés, pero el resultado seguía siendo el mismo: Los guanteletes habían sido manipulados hasta dejarlos por completo inservibles. Y para rematar, no solo habían destruido sus componentes más esenciales, sino que también habían pintarrajeado sus cubiertas con infantiles dibujos en color rosado de caritas sonrientes.

Se acabó, ¡ahora sí que estás muerta!

"Golpear a alguien en…" ¡No, basta! ¡Cállate! ¡Borrare esa sonrisa de tu rostro así sea lo último que haga!

Unos repentinos golpes a la puerta llamaron a su atención. Casi de inmediato la entrada se abrió de una patada, la cual fue completamente innecesaria pues no tenía seguro. Del otro lado aparecieron un grupo de policías que luego de echar un rápido vistazo al desastre a su alrededor, sus visiones se centraron en la enfurecida y poderosa presión que ejerció la mirada de la vigilante sobre ellos, apareciendo de entre la oscuridad de un rincón en el amplio piso como un demonio perturbador.

-Vaya oportunos que sois…

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Lo primero que Vi hizo al llegar a la central policial fue sentarse pesadamente sobre el primer asiento libre que encontró, cubriéndose la cara con ambas manos, aunque no sabía si por la repentina y abrumadora sensación de fatiga o por la vergüenza que le generaba saber que estaba siendo acosada por las miradas de todos en la jefatura a su alrededor.

Otra vez se había escapado, otra vez se salió con las suyas…

Luego de que esos policías llegaran a su casa, se vio en la obligación de darles una explicación de lo que había ocurrido, procurando ser lo más breve posible pues no había tiempo que perder. Saliendo a las apuradas de su casa, miro hacia arriba y descubrió que la salida de Jinx había dejado una marca de humo que aun seguía visible en lo alto.

¿Y entonces qué? Pues su plan básicamente era seguir a la delincuente, aun seguía con el pijama puesto, ¿pero qué más daba? A pesar de eso, los dos policías tuvieron el suficiente valor de decirle que esta vez ellos serían los que se encargarían de la situación en vista de las malas pintas con las que cargaba en ese momento. Herida, empapada, sin placas protectoras y ahora sin guanteletes. Desde luego en principio la impertinente muchacha ignoró sus peticiones, pero tenía poco con que argumentar en contra, más allá de querer salvar lo que le quedaba de orgullo, aunque cuando todos tus vecinos te ven en el peor estado con el que te puedes presentar por la calle, las posibilidades de seguir con la cabeza en alto serán directamente proporcionales al tamaño de tu nivel de testarudez… Y por esos momentos, Vi los tenía por los suelos. Lo peor es que los oficiales siguieron insistiendo en que se tomara un descanso…

¡Demonios! Pensó frustrada mientras se masajeaba las sienes. ¿Desde cuándo me he convertido en una carga? ¡¿Qué carajo es lo que me pasa?!

Pensó en los policías con los que se encontró y deseo con más fuerzas que nunca tener un cargo lo suficientemente alto en este empleo para mandarlos a la mierda a los dos, o por lo menos para tratarlos como basura sin enfrentar represarías luego por sus acciones, pues como suponía, los muy inútiles no lograron dar con el paradero de nuestra demente psicópata, que al final va y resulta que aparte de todo eso y de tener más suerte que un gato, la joven es aparentemente experta en el manejo de tecnología hextech. Lo que faltaba…

Antes de levantarse de su lugar, fulminó a todos y a cada una de las personas que se le habían quedado observando con esa devastadora y profunda mirada suya, esa que era capaz de golpear a los demás casi tan fuerte como uno de sus famosos puñetazos. Seguidamente camino con paso firme y la espada recta, sin volver a mirar a nadie por su camino mientras se dirigía al último piso del edificio en busca de un poco de paz.

Caminando con la cabeza ligeramente gacha, tuvo que hasta recordarse a sí misma que amaba su trabajo. Lo amaba, era algo que comprobó desde su primer día con dicho cargo sobre sí, y cada día que pasaba se sentía cada vez más segura de que no podía haber mejor labor para ella que este… Sin embargo, hoy lo dudo. ¿Por qué sigo en esto? ¿Por qué me someto a las órdenes establecidas? ¿Por qué tolero seguir un maldito y molesto protocolo inútil? Dios, ¿pero cómo fue que termine metida en todo esto?

Y no fue sino hasta que abrió la puerta de la última oficina del edificio que logró contestarse a esas preguntas.

Allí, en su oficina, completamente ilesa y a la vista perfectamente saludable, se encontraba Caitlyn apoyada contra un costado de su escritorio, quien la observó de perfil a la vez que le daba otro sorbo a su taza de té. Esta dejo la taza a un lado justo antes de hablarle.

-Ah, Vi… Me alegra que…

Pero las palabras que la Sheriff estaba a punto de decir quedaron opacadas bajo la fuerte risotada que de pronto y sin aviso había soltado su compañera desde la puerta. Con una expresión de felicidad invadiendo repentinamente su rostro, la peli rosada se acercó hasta la mujer frente a ella de un par de pasos y con mucha facilidad la levantó del suelo para darle un fuerte abrazo sin poder parar de reír, como si se hubieran reencontrado luego de años sin verse y no desde hace poco más de un día como en realidad es.

La reacción había tomado tan por sorpresa a la castaña, que lo único que llegó a hacer fue contraer los brazos contra su pecho y dejarse llevar por el espontaneo abrazo. Cuando finalmente la bajo, su expresión era de perplejidad, y no pudo evitar morder sus labios por los nervios antes de volver a dirigirle la palabra.

-¡¿P-pero a… a qué vino todo eso?!

-¡Estás aquí! -decía entre risas y exhaustivas miradas su compañera, sin romper del todo el contacto entre ellas. -¡Estás aquí, y estás bien! Ja, es una locura… ¿Te duele algo, cuando saliste del hospital, realmente estás bien? -Vi se acercó un poco más al rostro Cait, pasando la punta de sus dedos sobre una de sus mejillas. -¿No tendrás fiebre o algo, no? Tienes la cara toda roja…

Caitlyn de inmediato levantó una mano para cubrirse, y sin poder todavía quitarle la mirada de encima a la peli rosada, se alejo unos pasos intentando disimular la pena.

-E-estoy bien… -respiró profundamente para intentar calmarse antes de seguir hablando. Luego añadió: -Ahora la que me preocupa eres tú… Te ves horrible.

-Oye, gracias… -respondía sarcástica.

-¿Qué fue lo que pasó?

-¿Tu qué crees?

Jinx. Por supuesto que ya lo sabía, aun así le hubiera gustado escucharlo de su parte. El pequeño momento de quietud que tuvo hace solo cinco minutos atrás ya había terminado, era hora de volver al trabajo.

-Necesito que me cuentes todo lo que paso -le espetó sin lugar a represarías -. Pero antes, sería conveniente que te tomes esto, y luego tal vez darte un baño… -La Sheriff no quería decirlo en voz alta, pero la suciedad que traía Vi encima se le había quedado un poco sobre su ropa.

-¿Tomar qué? -preguntó. Seguidamente vio como la otra mujer abría uno de los cajones de su escritorio, del cual saco con ambas manos un paquete de considerable tamaño que soltó encima del mueble, provocando un sonido de tintineos que provino de su interior. Al abrir el paquete desde la parte de arriba, Vi enarco una ceja a modo irónico. -¿Elixires y pociones?

-De la Liga, sí. -Se apresuro a recalcarle. -Fue lo que utilizaron en el hospital para ayudar a mi recuperación. Es la primera vez que las he usado fuera de los campos, y debo admitir que no se siente de la misma manera aquí, pero es igual de efectivo.

La oficial agarro una de ellas y la movió con curiosidad sobre las manos. El contenido dentro del frasco brillaba con tanta intensidad y se movía con tanta irregularidad que casi parecía tener vida. Luego le lanzo una discreta mirada inquisitiva a la Sheriff, recordando el estado que tenía sobre la camilla del hospital, y por un momento estuvo tentada a decir algo como "no puedo creerlo". Cuando uno se está dentro de la Liga participando en un encuentro, las curaciones instantáneas son moneda corriente, sin ir más lejos, las imágenes de las heridas desapareciendo y los campeones que una vez sus cuerpos yacen maltrechos sobre el suelo y luego volviendo a aparecer en base enteramente intactos y listos para la acción, invadieron de un solo golpe los recuerdos de la joven. Sí, allí dentro resultaba estúpido sorprenderse por cosas como esa, pero aquí fuera la historia era diferente. Verdaderamente, la magia que circula alrededor de la Liga de Leyendas es tan sorprendente como poderosa.

-Los embajadores me concedieron este encargo por si las dudas llegásemos a volver a necesitarlo. Diría que por ahora no te vendría mal tomarlas, pero recuerda que esto fue una ocasión única y que difícilmente se volverá a repetir a futuro. Los líderes en la Liga no pueden ir por ahí concediéndole la curación instantánea a la gente así como así, ya conoces las reglas…

Vi se limitó a asentir mientras seguía observando embelesada el líquido.

-Muy bien, entonces… ¡Hasta al fondo!

Luego de tomarse las pociones y elixires, de quitarse la suciedad de encima, y cambiar sus pobres prendas por uno de los uniformes que había en la estación, Vi había quedado como nueva. Cuando finalmente volvió a la oficina, la mirada de curiosidad de la Sheriff puso incómoda a la enforce.

-Amm… ¿Pasó algo mientras no estaba, o es que hice algo mal, Sheriff?

-Mmmh… No es nada. Me acaban de avisar que ha ocurrido un… peculiar accidente de tránsito hace unos minutos que quieren que investigue.

-¿Y desde cuándo somos la policía caminera? -preguntaba permisiva, aunque no le había agradado en absoluto el tono que había utilizado la castaña.

-No fue a un vehículo cualquiera. El trasporte que trajo hasta aquí los elixires que acabamos de usar, fue impactado cuando estaba saliendo de la ciudad, y lo que es peor, luego del altercado les han robado parte del cargamento.

-¡¿Qué?! -la peli rosada se llevó una mano a la cabeza, estás sí que eran muy malas noticias. -¿Cómo pudieron atacarlo? Pensé que esos vehículos eran súper discretos, nadie puede saber si quiera que aspecto tengan.

-Eso es lo extraño. Según los informes, fue como si de la nada hubiera aparecido un meteorito que les cayó encima... No me mires de esa manera, ya sé que suena muy absurdo, pero los daños del lugar casi dan fe de sus palabras, y espero que sea así, porque de ser un ataque, esto solo me va a quitar tiempo… -Pero las palabras de Caitlyn poco a poco quedaron opacadas en la cabeza de la peli rosada conforme seguía haciéndose preguntas.

"¿Un meteorito? Es ridículo, pensar en algo que repentinamente les cayó del cielo con tal fuerza y velocidad… Como un cohete." -La expresión de Vi denotaba un terrible malestar mezclado con frustración y sorpresa -"No… ¡No, no puede ser! Tanta suerte tiene esa desgraciada, que todos los lugares habidos y por haber en el mundo, ¿¡tiene que caer justo un cargamento de magia de curación!? ¡Tiene que ser una broma!".

Por la cara que le estaba mostrando la Sheriff, dedujo que acababa de preguntarle si acaso se sentía mal de nuevo, o tal vez le preguntó en que estaba pensando, solo que no la había llegado a escuchar.

Esto no puede ir a peor…

-Vi, escúchame… -Otra vez estaba usando ese tono autoritario tan acorde a ella. -Dime ahora mismo que fue exactamente lo que te pasó.

Entonces Vi se lo explicó todo. Omitió algunos detalles aun a sabiendas de que quizás eso le molestaría, pues sí sabía algo de su compañera de trabajo, es que para ella los detalles son primordiales en cualquier caso, literalmente. Porque así es la Sheriff de Piltóver, pensaba su vigilante. Según esta joven, la vida entera puede ser resumida en uno más de sus casos delictivos dónde todos no somos más que factores dentro de una complicada red de causa y efecto, dónde todo tiene que tener una razón y un consecuente final, dónde sin importar lo que hagamos, por qué lo hagamos y hacía dónde nos queramos dirigir, siempre estaremos siguiendo o trazando una más de las líneas dentro de la complicada red ya mencionada, lo que quiere decir que inevitablemente estaremos dejando un rastro, y es justamente ese rastro el que la Sheriff se encargará de encontrar, y del cual no parará de seguir hasta acorralar al criminal y atraparlo en su mismo recorrido, eventualmente. Esa es una de las frases que Vi recordaba haber sacado del libro de Caitlyn "Arrestos Serviciales", que se vio obligada a leer hace tiempo atrás, y también llegó a pensar que cualquier jovenzuelo que pensara intentar llevar una vida criminal, tal vez perdería todas las esperanzas si leyera uno de sus capítulos.

Una vez la oficial hubiera terminado de contar los hechos, Caitlyn no tardo ni un segundo en darse cuenta en las sospechas que guardaba Vi de que quizás lo que haya atacado al trasporte de la Liga, no haya sido otra cosa más que Jinx cayéndole desde lo alto luego de haber escapado del enfrentamiento con la peli rosada. Aun así…

-Lo que no entiendo es cómo llegó a planear algo así… -había dicho la Sheriff mientras pensaba en voz alta, luego la tosca voz de la otra mujer la arranco de su ensimismamiento.

-Entérate de una vez, Cupcake. Esa loca no es de las que tienen un plan, créemelo.

-¿Y cómo es que tu estas tan segura de algo así?

Ah, esa era la pregunta indicada, buen trabajo Sheriff. Vi se limitó a encogerse de hombros e intentando desviar la pregunta, empezó a moverse inquieta por la oficina, insistiendo en que había que salir a buscarla antes de que se le ocurra otra travesura. Por otra parte, la castaña seguía tranquila mientras que sorbía otro poco más de su té, lo cual casi provoca que su compañera perdiera los estribos por unos segundos.

-¿Y qué hay de ti, Vi? - Caitlyn dejo su tasa vacía a un lado antes de seguir hablando. -¿No piensas ir a arreglar tus guanteletes?

-Pero qué… ¿Crees que no puedo ocuparme de este asunto sin ellos? -soltó de inmediato la peli rosada, estaba completamente iracunda. -¿Acaso me estas llamando inútil?

-¿Qué? Pero claro que no -se apresuro a responderle con una expresión de intriga, no entendía que es lo que le pasaba de repente. -. Solo estoy preocupada, no tienes que ponerte tan irascible.

-¡No estoy enfadada! -le gritó con frustración. Cuando al final se dio cuenta de la ironía, la peli rosada se dejó caer derrotada sobre el asiento frente a ella. Sentía que la cabeza le iba de un lado para el otro, ¿pero por qué? Así no es ella, todo es culpa de esa amenaza. Todo es culpa de Jinx, todo es culpa de Jinx…

-No puedo arreglarlos -respondía con una mano todavía presionando sobre su frente -. No todavía, me harán falta piezas, y tiempo… Esa loca literalmente desmanteló e inhabilito su uso. Me cuesta admitirlo, pero la muy tonta sí que sabe manejar esta maquinaria.

Y también es difícil de creérselo, se dijo a si misma Caitlyn. Todo esto no hacía más que complicar las cosas, y por mucho que Vi no se lo dejase pensar, para la Sheriff esta delincuente sí que seguía un plan, probablemente no uno demasiado elaborado, pero si evidente pues si esto era cierto, entonces Jinx no había hecho en este tiempo nada más que ponerles trabas en el camino a ambas, por lo cual la pregunta ahora sería hacía dónde es que no quiere que lleguen, o peor aún, ¿hacia dónde nos está guiando?

-¿Qué es lo que necesitas y cuánto tiempo te tomaría?

Vi colocó las manos detrás de la cabeza en actitud pensativa, al final respondió:

-Si consigo todas las piezas rápido, arreglar todo me tomaría un día… No, mejor unas cuantas horas. ¿Puedes hacerme el favor de llamar a Heimerdinger? Dile que voy en camino a su oficina a…

-No. -le interrumpió lacónicamente la castaña.

-Bueno, ya lo hare yo… -había seguido diciendo Vi un poco confusa.

-No, Vi. Ya viste como quedo tu casa, si Jinx te está buscando, cualquier lugar al que vayas será su próximo blanco. No me arriesgare a poner en peligro a nadie más.

-Agh… -suspiró quejumbrosa. -Oh, ¿y entonces que me sugiere que haga, Sheriff? -añadía con fingido dramatismo.

-Por ahora no se me ocurre a dónde puedas ir -respondió pasando por alto la broma de esta otra. -. Así que mientras tanto, recoge tus cosas y sígueme.

Dicho esto, tomo las llaves que guardaba en el cajón de su escritorio y camino hacia la puerta sin mirar atrás, hasta que nuevamente la voz de Vi la detuvo a mitad de camino.

-Hey, espera. ¿A dónde se supone que vamos?

-A mi casa. -contestaba la castaña con normalidad y sin voltearse todavía, mientras que hacía dar vueltas las llaves de su motocicleta con el dedo índice. -Hasta que encontremos un buen lugar dónde te puedas meter a trabajar, esconderemos lo que queda de tus guanteletes y todo lo que quieras allí.

Vi estaba a punto de preguntarle que por qué no dejar todo eso aquí en la oficina, pero se retrajo. Luego de todo lo sucedido había dejado de confiar en las personas a su alrededor. ¿Podría ser que Caitlyn pensara igual, tanto tiempo habían trabajado juntas que ya hasta en eso se encontraban en la misma sintonía? Quién podría saberlo. Aun así, la peli rosada sonrió ante esa idea.

Desde que sus días delictivos terminaron, Vi se había hecho de nuevos varios colegas, entre ellos sus locos amigos yordles el profesor Heimerdinger y su leal compañero Corki, y el genial y loco de Ziggs con el que había llegado a tener las conversaciones más raras pero instructivas de toda su vida. También estaba Jayce, aunque… Bueno, sus personalidades siempre habían chocado entre ellas desde un principio, y por más que su presencia resultara una molestia más que otra cosa, aun así podía decirse que se podían llegar a tolerar, por un rato, y es que por ejemplo, fue gracias a Jayce que Vi pudo conocer a Ezreal incluso antes de entrar a la Liga, con el que llegó a llevarse excelente pues era del tipo al que no le importaba gastarse bromas entre ellos. Ese también es otro punto, el hecho de que Vi haya entrado a la Liga de Leyendas también le sirvió para beneficio de muchas otras cosas, y ampliar su círculo social es una de ellas (aunque cuando estás en la Liga, a veces las líneas entre "villanos y héroes" se llegan a olvidar).

Pero definitivamente, con nadie guardaba tanta relación actualmente que con la Sheriff, y en cierta forma era algo extraño. Sin ir más lejos, Caitlyn se había metido en su vida tan rápido y sorpresivamente como un disparo a la cabeza -nunca mejor dicho- y seguidamente todo dio un giro de cinto ochenta grados. De pronto ya no corría para escapar sino que perseguía a los que se escapaban, por las noches se sorprendió al darse cuenta de que ya no era tan necesario dormir con los sentidos siempre alerta, y ahora disfrutaba más de sus posesiones pues sabía que se las había ganado justa y limpiamente, porque lo peor de robarle a un ladrón es saber que el botín ya viene sucio. Lo admitía, Caitlyn era un antes un después en su vida, pero la relación no era mutua y le pesaba.

Vi sabía que no era alguien muy importante, solo alguien que ahora había empezado a ver muy seguido, y mientras la Sheriff seguía siendo una de las personas más presentes en su vida, sabia tanto de ella como cualquiera. Conocía su afición por el té y la música clásica, lo que de plano las colocaban en mundos diferentes; pero fuera de lo normal, no tenía ni idea de, por ejemplo, que era de su familia, si era muy numerosa o si solo eran ella y sus padres, a los cuales les dedico unas palabras de agradecimiento en su libro… Esa era otra cosa, ¿le gustaba mucho escribir? Porque no era mala en ello… ¿Le hubiera gustado dedicarse a otra cosa, o qué otras inquietudes tenía, o es que solo vive para defender la ciudad? ¿Había estudiado más a fondo alguna materia? Asistió a la escuela, al menos eso sabía… ¿cierto? Todas esas cosas le resultaron temas un poco más profundos, ni siquiera la Sheriff conocía más de Vi, pero al menos sabía dónde y cómo era su casa (mejor dicho, como solía ser), en cambio ella jamás puso un pie en su edificio. Hasta ahora…

La Sheriff vivía en el último piso de un edificio ubicado en uno de los barrios del centro, bastante bien situado y con pintas un tanto refinadas pero sin llegar a extremos, eso sí, tenía un estacionamiento personal, lo cual ya era mucho lujo al parecer de la vigilante. Al entrar, el portero del edificio no se encontraba lo cual llamó la atención de la Sheriff aunque no demasiado, igualmente aquello le importó muy poco a la peli rosada que se estaba fijando más en el estado impecable en el que se encontraba la planta baja del edificio.

-No me esperaba menos de la Sheriff -le susurro acercándose un poco más a esta dedicándole una sonrisa burlona, la cual la castaña devolvió con complicidad mientras se subían al elevador.

-Entonces… -Vi volvía a tomar la palabra. -¿Hace cuánto que vives aquí?

Caitlyn miró pensativa los números del ascensor que indicaban en que piso se encontraban, después al fin contesto:

-Creo que ya llevo un poco más de dos años viviendo aquí.

-No sabía que el sueldo de Sheriff te daba para tanto lujo…

-No es muy lujoso, solo lo aparenta, créeme. El precio del piso me hubiera resultado imposible de no ser porque el antiguo dueño era un empresario a quien ayude con un caso en el pasado. Rebajarme el precio fue su manera de darme las gracias.

-Mmm… Eso no suena muy justo -intentó molestarla, pero solo logró que la joven a su lado simplemente levantara los hombros restándole importancia. -Así que, ¿vives sola, cierto?

Caitlyn volteo la cabeza con ligereza para mirarla extrañada por la pregunta.

-Desde luego que sí. ¿Con quién crees que podría estar viviendo?

-Bueno, yo que sé… Podrías estar viviendo con algún familiar, primo, hermana, lo que sea…

-¿Hermana? -preguntó inquisitiva.

-¿Tienes una hermana? -Vi había intentando no sonar demasiado entusiasta ante la pregunta, pero había fallado un poco.

-Sí. -respondía la Sheriff mirando hacía el suelo, su voz se había vuelto un poco más apagada. -Un hermano, mejor dicho.

-¿A sí? No tenía ni idea…

-A decir verdad, casi nadie la tiene. Siempre me aseguro de que la gente que me conoce solo lo haga por mi trabajo, no quisiera que se metieran dónde no tienen por qué.

Vi al escuchar esto lo tomo como una señal para dejar de preguntar. Entendía perfectamente lo que es querer dejar los asuntos personales ahí, para uno mismo. De hecho, compartir ese tipo de cosas como la familia o el pasado es algo que siempre evito.

Pero si me viera forzada a compartirlo con alguien, como ahora, que tengo revelar de una buena vez todo este tema con la mierdecilla con patas que es Jinx antes de que me vuelva loca, creo que lo haría con Cait. Es decir… Ella es… De las personas más importantes en mi vida justo ahora.

Vi bajo la cabeza apenada. Hasta pensar en estas cosas la abrumaba. Caitlyn volvió a voltear a mirarla luego de notar esa ligera expresión, y carraspeo un poco para llamar la atención de nuevo antes de hablar.

-Él se encuentra fuera de Piltóver. -dijo con tranquilidad.

-Él… ¿tú hermano, no? -Caitlyn solo asintió.

-Salió de mochilero por Runaterra cuando cumplió dieciocho, yo por entonces tenía catorce años -Vi solo calló mientras la observaba, ¿le estaba confiado algo muy privado? -. Nos llevábamos bien en general, la última noticia que nos llegó de él fue hacia ya varios meses, igualmente no tenemos ni idea de a dónde se encuentra en estos momentos.

La oficial levantó una ceja permisiva. Alguien como Caitlyn podría rastrear a su hermano si se lo propusiera y encontrarlo con facilidad, así este en cualquier lugar de todo Runaterra, lo cual quiere decir que sí no lo hace es porque tiene sus buenos motivos. Tal vez su hermano solo quiso desaparecer para nunca volver, quizás podría estar en apuros o tal vez solo había emprendido un difícil y muy largo viaje a dónde sea que quisiera llegar. Por su parte, Vi no iba a preguntar. Lo sabía muy bien, Caitlyn le acaba de confiar algo muy intimo y no hacía falta que se lo dijera, su expresión y su forma de hablar la delataban.

La peli rosada no pudo evitar entonces sonreír agradecida por el gesto, pero su satisfacción fue algo que evito que la Sheriff notara.

-Así que tienes todo un piso solo para ti, ¿y jamás haces fiestas? Vaya desperdició.

-¿Te crees que yo voy a estar dando fiestas? -el usual tono de Cait había vuelto.

-Entonces, ¿no tenían ningún otro plan para este piso más que el de vivir en él?

-Bueno, no del todo. -finalmente llegaron al último piso, entonces la castaña ayudo a Vi a bajar lo que había traído mientras que le seguía explicando -: Mi casa está dividida en dos, primero hay un pequeño hall o recibidor, como más te guste llamarlo, que está como dividido del resto del piso, dónde antes usaba ese espacio como mi oficina, cuando trabajaba simplemente de detective, antes de incorporarme en todo el cuerpo oficial y todo eso.

-Ah, es verdad, tú has tenido una época así… -respondía Vi a la vez que esperaba a que Caitlyn abriera la puerta. -Me resulta raro imaginarte trabajando fuera de la policía.

-Y si te soy sincera, a veces hay días en que lo extraño un poco… Hay muchísimo menos papeleo. -Finalmente abrió la puerta -Ten cuidado, esta parte está un poco desordenada.

Al entrar, la peli rosada se encontró con una larga aunque un poco estrecha habitación, con varias pilas de cajas llenas de papeles y documentos acumuladas a los costados, un abandonado escritorio y pequeño estante al final del todo, justo en frente de una ventana con estás cortinas verticales de oficina, todo cubierto por una fina capa de polvo a su alrededor, y más gruesa en otras partes más apartadas. No estaba desordenado, solo abandonado.

-Mmmh… -espetó con una fingida y leve indignación. -Yo no podría fiarme de un detective que no puede ni mantener su oficina en orden.

-Cállate. -se apresuro a contestar. Vi creyó escuchar un tono un tanto tímido en su voz, lo cual la hizo reír.

-No voy a dejar mis cosas aquí si el resto de tu casa está en estas condiciones. -Siguió intentando molestarla.

-Para que sepas, el resto de mi casa podría ser la imagen de la decencia y el orden. -le decía altiva a la vez que abría la puerta al final de la habitación, que la dejarían entrar al resto del piso.

Las mandíbulas de ambas cayeron al ver lo que encontraron del otro lado de la puerta, pero la horrorosa sorpresa no terminó de formarse en sus rostros hasta que no visualizaron a la esbelta jovencita sentada en lo más alto de la habitación.

Okaerinasai! -Les saludó con entusiasmo una peli turquesa sentada en un enorme agujero en la pared del piso. Bajo sus pies, lo que alguna vez habría sido el resto del departamento de la Sheriff ahora estaba carbonizado o aplastado por los escombros de sus mismas paredes y pedazos de su techo, dejando que los últimos rayos de luz del atardecer iluminar la escena del caos.

Las cosas que Caitlyn estaba sosteniendo en las manos cayeron al suelo con un ruido seco, su serena y sería expresión de siempre se vio más perturbada como nunca en muchos años, y por un momento contuvo la respiración y dejó que sus manos temblaran, ya sea de ira, de nerviosismo, o lo que fuese, eso la tenía sin cuidado. Finalmente, luego de recorrer con la vista su destrozado hogar, levantó la cabeza para volver a mirar a la pequeña chica sobre el techo quien la seguía observando con una pícara sonrisa en su pálido rostro.

-Y bien, ¿Qué opinas, eh, señorita sombrerotes? -le preguntaba Jinx con la voz a punto de rompérsele en una carcajada que lucho por contener. -¿No te gusta el toque más 'explosivo' que le di a tu departamento? ¡Ja!... Bueno, está bien, fue un mal chiste, pero no te fijes…

-¡Tu de nuevo! -quien levantó la voz esta vez fue Vi, que ya había soltado sus cosas y tensaba sus músculos para salir disparada hacía la figura de la flacucha, para ser detenida y salvarse por unos centímetros de los disparos consecuentes provenientes de la poderosa ametralladora, después de una rápida reacción de su contrincante, quien la miraba entretenida.

-¡Eh, shhh…! Quieta ahí, manototas… ¿Así que tú también has venido? -decía con entusiasmo mientras que volvía a incorporarse sobre el techo, apuntándole a Vi con Pow-Pow y sosteniendo a Carapescado con el otro brazo sin perder de vista a Caitlyn. Carcajeo un poco intentando no perder la compostura por el encanto. -Es que enserio… Primero que me divierto jugando con la tonta esta, después voy y me caigo por accidente sobre un montón de agüita mágica que me deja espléndidamente -diciendo esto último con un intento de acento aristócrata -, ¡y ahora esto! ¡Este tiene que ser mi día de suerte sin dudas!... ¡Quieta ahí tu también, señorita sombrerotes, ni se te ocurra hacer nada que yo no haría!

Caitlyn se detuvo en su sitio pensando a gran velocidad. Su rifle, sus trampas, todo su armamento había quedado en el oficina, y ahora todo lo que tenía había sido destruido. Había sido un descuido por su parte… No, peor que un descuido, ¡había sido un gravísimo error! Ahora definitivamente quien corría con ventaja era Jinx, y de hecho, encontrándose sin armas y sin protección, la flacucha armada hasta los dientes tenía ahora más que nunca la muy factible posibilidad de matarlas a ambas, o aunque sea a una de ellas.

-Ahora, quiero que me escuchen muy bien, porque no quiero volver a repetirles esto. -Dijo la peli turquesa sonando casi atemorizante. -Ya estoy más que cansada, pero mírenme, ¡más que molesta y cansada! De que tú -señalando a Vi - y de que tu… Ay, ñañaña, relación con la señorita sombrerotes, bla bla bla bla, ¡me siga quitando protagonismo! ¡¿Ven lo que está escrito allí arriba?! -Vi y Caitlyn levantaron ligeramente la mirada sin saber a dónde mirar realmente. - El título de este fic es "Get Jinxed!", no "Get Manototas!". Es que enserio, no me tienen harta, ¡lo siguiente!

-¿¡Pero de qué carajo estás hablando, loca de mierda!? -Le gritó Vi con desesperación.

-¡Qué de ahora en más vamos a seguir el juego con mis reglas!

Y seguidamente de decir aquello, soltó su ametralladora para sujetar al lanza-cohetes con ambas manos y fijar un tiro seguro directo a la Sheriff. Caitlyn tensó sus músculos, listos para esquivar el proyectil de la criminal, e igual Vi, pero para interponerse en el camino, pero nada de eso paso. Al final Jinx bajo el arma y volvió a colgarla tras de sí con confianza, pues acababa de asegurarse que ninguna de las dos tenía algún arma oculta por algún lado, lo cual no iba a llegar a ser divertido entonces.

Con un gesto arrogante, corrió un mechón de su cabello que caía sedosamente sobre su rostro y les dedico una sonrisa triunfal y socarrona a ambas mujeres, se dio la vuelta y antes de saltar fuera del edificio, volteo la cabeza para guiñarle un ojo a Vi y despedirse especialmente de ella diciéndole: -Nos vemos luego, hermanita.

Después salto del techo perdiéndose de vista por completo, dejando tras de sí una histérica y enloquecedora risilla y a dos jóvenes completamente estáticas en sus lugares con expresiones enigmáticas… A una de ellas en más que en especial.

-Vi… -escucho a esta otra llamándola a su espalda, por lo cual no vio como cerraba sus ojos y apretaba los labios con fuerza. -¿Cómo fue que esa puta escuálida te acaba de llamar?

Mierda. Nunca antes la vigilante había escuchado a Caitlyn referirse a alguien de esa manera, esto se había salido de control… Mierda, mierda, mierda. Todo es culpa de Jinx, todo es culpa… Con un demonio, a quién trato de engañar, ¡todo esto es culpa mía!

La vigilante se dio la vuelta para enfrentarse a la contundente mirada asesina de la Sheriff, la cual fue mucho peor de lo que podría haberse llegado a imaginar, y entonces tomado el valor que no había podido encontrar, al final respondió a esa inquietud que la había estado dando vueltas en la cabeza todo este tiempo.

-¿Recuerdas cuando me dijiste lo de tu hermano? Que no sabes en dónde está y eso… Pues, yo tampoco sabía dónde estaba mi hermana… Hasta hace poco.


Jinx se enojó :3 jeje ^^

Muchas gracias a todos los que dejaron review y los que decidieron seguir la historia :) Escribirlo cuesta un poco, pero ese tipo de cosas la verdad que animan y mucho ^^ Además por fin me he salido un poco del lore del juego lo cual me entusiasma más :D

Cabe destacar que ya he empezado a escribir el cap 5... Sin haber empezado todavía el 4 :/ ... (Bien Nina, muy bien ¬¬)

Pero en fin, si hay algo que vean que me quieran corregir, sugerencias o lo que sea, ya saben que me lo pueden hacer saber sin problemas. Nos vemos (y espero que pronto) Saludos!