De vuelta al trabajo

El eco de sus pasos chocaba contra las paredes de cemento para revotar y luego devolverse a sus oídos. La chica corría desenfrenadamente entre las viejas callejuelas de piedra, aún apretando el paquete café entre sus brazos. Habría sido más rápido si se hubiera robado el vehículo, pero le pareció que ya había causado suficientes problemas por aquella noche. Pero todo eso tenía una razón, nada de lo que ella hacía nunca era por maldad…

Aumentó el paso, su larga cabellera negro-azulada ondeando detrás de ella.

La joven estaba recorriendo una calle perteneciente a la parte antigua de la ciudad. Las calles no eran de brillantes baldosas o de cemento casi plateado, sino de piedras planas y de formas redondeadas encajadas una en otra a manera de rompecabezas. Las aceras a ambos lados de la calle eran sumamente estrechas, y en ellas los distintos edificios y comercios eran igual de "sencillos" por decirlo así. No había edificios de más de tres pisos, todos eran de cemento, pintados de bellos y llamativos colores. En los bordes de las estrechas aceras había una cerca de arbustos que las separaba de la calle, y que se abría nada mas en las esquinas para dejar espacio a las personas para cruzar la calle.

Era un barrio típico de una comunidad humana, una de las pocas que quedaban en la ciudad. Nuestra humana con corazón de metal había vivido en ese lugar desde que tenía memoria, por lo que después de unos incansables y eternos minutos logró llegar a su destino.

Se había desviado de la calle principal del "cantón", por una callejuela sin aceras, más estrecha. Por ese lugar solo había casas, más grandes, pero sin tantos detalles ni colores tan alegres como las otras. Siguió corriendo hasta llegar al final de la callejuela, esta no tenía salida, terminaba en una enorme casa, su casa.

No era una vivienda normal, no parecía ni humana ni Reploid, al igual que la chica. La entrada consistía en un enorme portón metálico brillante que se erguía entre dos paredes de concreto, de unos dos metros de alto.

La joven miró el portón con algo de alivio, antes de acercarse a la enorme puerta y empujarla con relativa facilidad, por mas grande que se viera, no era muy pesado. Cerró el portón detrás de sí, y luego lo aseguró con una cerradura con códigos numéricos que este tenía. A esa hora no vendría ningún cliente, así que no era necesario dejarla abierta.

Empezó a caminar por el césped artificial que se extendía por unos diez metros hasta llegar a la verdadera entrada de su casa. Aunque la entrada era imponente, lo que estaba detrás del portón era una casita de un solo piso, color blanco con rodapiés azules metálicos. Los bordes de las dos ventanas que se veían eran iguales a los rodapiés, entre las ventanas se encontraba una puerta metálica. Toda la casa era de metal, solo que gracias a la pintura parecía de cemento.

La chica se paró enfrente de la puerta y esta se deslizó hacia un lado de manera automática dejándola pasar. Caminó dentro de la casa, todo estaba oscuro. Tanteo en la pared al lado de la puerta buscando el interruptor de la luz, sintió entre sus dedos la palanca de plástico y la accionó.

Las luces blancas iluminaron una estancia bastante extensa, de un lado se encontraba un juego de sala hecho de metal sin pintura y con almohadones sobre las sillas para mayor comodidad. A ambos lados del el jueguito de sala había dos puertas metálicas que permanecían cerradas, una en cada esquina de la pared.

Del otro lado había montones de cajas con partes robóticas, herramientas y uno que otro vehículo a medio armar, todas estas cosas apiladas a los lados de un escritorio también metálica con una enorme y moderna computadora sobre este y una cama Reploid. Esas camas eran utilizadas en las unidades médicas más avanzadas para tratar a Reploid en estado de emergencia, o como simple cama para dormir. Esta estaba hecha completamente de metal, con un delgado pero cómodo colchón. De la cabecera salían varios cables, conectados a la cabeza del Reploid que yacía en ella, peleando por su vida.

La chica corrió al lado de la cama y miró al Reploid, sus ojos azules se humedecieron.

Yacía cuan largo era en la cama, cubierto por una manta hasta la altura de la cintura. Probablemente podía medir más de metro ochenta de alto estando de pie. Tenía un largo y despeinado cabello anaranjado que llevaba recogido en una cola de caballo que le llegaba un poco más abajo de los hombros. Parte de la melena anaranjada le caía sobre el ojo derecho, el cual estaba cubierto por un parche de metal color negro. Sobre su otro ojo tenía un solitario lente que estaba pegado al parche para evitar caerse. En su cuello tenía amarrado un pañuelo rojo que junto con su armadura café le daba un aspecto de "cowboy robótico". Su armadura estaba en muy mal estado, en la parte izquierda inferior de su pechera metálica tenía un parche plateado también de metal. Pero lo que se veía peor era que justo en el centro de su pecho, donde debiera estar la gema de su fuente de poder, había un hoyo que dejaba expuestos la mayoría de sus circuitos. En el mismo hoyo tenía conectados innumerable cantidad de cables, intentando brindarle energía.

Su cara tenía una expresión serena a pesar de todo eso, parecía estar durmiendo plácidamente.

Zeta dejó de mirarlo, y se dirigió a la computadora al lado de la cama. La pantalla mostraba el estado del Reploid.

"Aún no ha empezado a rechazar la energía que le dan los cables…- pensó la muchacha revisando los gráficos y datos "Tengo poco tiempo para instalarle otra fuente de poder…" Rápidamente quitó una pila de planos que estaban sobre el escritorio y depositó en su lugar el paquete marrón, los desenvolvió rápidamente para dejar a la vista la inquietante gema azulada. Seguidamente abrió varios cajones del escritorio buscando las herramientas necesarias, encontró la caja de herramientas y la puso también sobre el escritorio, haciendo algo de ruido.

-¿E-Elizabeth…?

La voz del Reploid la sobresaltó, rápidamente dejó las herramientas y se acuclilló al lado de la cama del Reploid. Este había abierto su único ojo, que era de color marrón muy oscuro, y escaneaba la habitación en busca de la joven. Ella le tomó la mano haciéndole saber de su presencia, el clavó su vista en ella. Sonrió débilmente, mirando a la joven con infinito cariño.

-Aquí estoy, papá- le dijo ella también sonriendo ligeramente, sus bellos ojos azules brillaban con emoción y su voz había perdido un poco de su "neutralidad" por así decirlo.

-Mi niña… ¿qué te pasó en la cara? ¿Dónde habías estado?- le preguntó el Reploid al que había llamado "papá" de manera preocupada, al notar sus moretones y heridas. – Estaba preocupado, además lo único que quiero hacer en el tiempo que me queda es pasar tiempo con mi hija…- el Reploid no pudo continuar de hablar, hizo una súbita mueca de dolor al momento que algunas chispas salían de su pecho.

-No hables, te harás daño…- lo regañó ella con voz suave pero seria, mientras apretaba su mano con más fuerza- Además podrás pasar mucho más tiempo conmigo, te conseguí una fuente de poder…

El Reploid volvió su cabeza hacia la chica, su único ojo brillaba con incredulidad.

-Pero, cariño, esas piezas no se venden a menos que tengas un permiso especial…

-No la compré, tuve que conseguirla. Pero lo que importa es que muy pronto vas a estar bien de nuevo, nada mas descansa y déjame a mí el resto.- la chica sonrió más ampliamente que antes mientras alargaba una mano y le acariciaba la mejilla a su "papá".

-¿Qué la conseguiste…? Cariño…no la habrás robado…

-No papá, no la robe. Estate tranquilo, hablaremos de esto después…

La joven soltó la mano del Reploid y se dirigió de nuevo al escritorio. Abrió la caja que había dejado ahí y sacó una jeringa metálica. Luego se volvió a colocar al lado del Reploid con aguja en mano, le tomó la parte del brazo que no estaba cubierta por su armadura café y lo inyectó.

El Reploid hizo una ligera mueca, antes de que su ojo se cerrara de nuevo, cayendo bajo el potente efecto de la anestesia recién suministrada.

La joven tomó la caja de herramientas y la fuente de poder, las situó en una pequeña mesa que estaba a un costado de la cama.

"Tenía un razón, salvar a mi padre de una muerte segura…" pensó mientras tomaba con cuidado la esfera azul entre sus manos "No podía decirlo porque…"suspiró al momento que la esfera era rodeada por una luz azulada mientras los ojos de la muchacha empezaban a brillar. La esfera se elevó de su mano y voló hasta posarse a un par de centímetros en el aire sobre el hoyo en el pecho del Reploid. "…quien sabe que harían al saber que un Reploid tiene una hija humana."

Elizabeth extendió su mano sobre el hoyo y la gema flotante. Los cables conectados a su pecho fueron rodeados por la misma luz y se despegaron y despedazaron en medio del aire para luego empezar a reconstruirse en otro aparato necesario para la operación.

-Tranquilo papá, ya pronto estrás bien…

El despertador resonó sobre la mesita de noche al lado de la capsula, emitiendo una pequeña luz azulada hacia la cara del joven que mantenía los ojos cerrados tercamente dentro de la capsula Reploid. El reloj siguió sonando, cada vez más fuerte, indicando las siete en punto de la mañana.

El joven lanzó un gruñido y se volvió sobre sí mismo, dándole la espalda al despertador, intentando ignorarlo. Pero el persistente aparatito no se callaba, por lo que terminó por finalmente abrir el vidrio de la capsula en la que dormía, tomar el reloj, y lanzarlo contra una de las paredes de la habitación.

Finalmente se sentó en el borde de la capsula, lanzando un bostezo, sin abrir los ojos aún. Tenía puesto un pantalón color negro y una camisa azul oscuro de manga corta.

Se llevó una mano a su melena color café y se revolvió el cabello. Su corte era con todo su cabello muy corto alzado a manera de picos, con mechones largos sobre su frente.

Finalmente abrió sus ojos con lentitud, revelando un par de irises verde esmeralda. Pero esos ojos no eran humanos, se podía notar el lente parecido al de una cámara que tenían sus ojos y los distintos circuitos que lo recorrían. También se podían notar marcas en sus codos y hombros donde su piel artificial había sido colocada. El muchacho era un Reploid.

X volvió a bostezar.

-Maldita sea…no dormí nada…- murmuró poniéndose en pie mientras se restregaba ambos ojos, encaminándose al baño para tomar alistarse para otro día de trabajo. ¿Cómo iba a poder dormir, después de presenciar algo como eso? Se dijo.

Pero sabía perfectamente que eso era tan solo una de las razones por las que no había podido dormir. También había estado dándole vueltas a la teoría de Axl sobre el interés de Signas sobre los tecno psíquicos. Otra razón había sido la evidencia que habían encontrado en la escena del crimen, restos de plantas y tierra. Podría haberle parecido una pista sumamente estúpida a cualquiera, pero después de varios análisis habían descubierto que tanto la tierra como las plantas eran procedentes de un bosque ubicado en lo que antes había sido Sur América. Ese era el lugar que debían visitar hoy.

-Es una selva sumamente espesa, por lo que es muy probable que tengan que avanzar desde las ramas de los árboles…

-Y no solo eso, hay distintas clases de Maveriks animales, adaptados a ese ambiente. Pueden ser muy peligrosos, en especial los que son de tipo "pantera", atáquenlos desde una distancia prudente ya que sus ataques cuerpo a cuerpo son letales…

-¡Uy! ¡También hay muchísimos metales raros! ¡Solo sigan las aves de color azul y los encontraran!

Las tres navegadoras se encontraban paradas enfrente de una enorme pantalla con un mapa de la selva. Zero, X y Axl estaban sentados en una alargada mesa ovalada metálica, ocupando tres de las seis sillas de esta. Se encontraban en la que era probablemente la habitación más importante de toda la HQ, la sala de Navegación.

Los Hunters y las chicas se encontraban en el segundo piso de la habitación, una especie de enorme balcón ovalado con una mesa en medio de esta, y con las computadoras a lo largo de los bordes de dicho balcón. La pantalla principal era la que se erguía detrás de las navegadoras sosteniéndose del techo. Detrás de la mesa metálica, a ambos lados del balcón había un par de escaleras que bajaban al otro piso, donde se encontraba el tele transportador principal, una cámara que se encargaba de enviar a los Hunters a sus misiones junto con un par de controles y computadoras que manejaban otros navegadores de nivel inferior.

Los tres Maverik Hunters escuchaban a Alia, Layer y Palette darles los detalles de la misión muy atentamente…bueno, no todos. X descansaba su cabeza sobre la mesa, profundamente dormido. La mirada de la navegadora de cabellera dorada se topó con el inconsciente X, en su cara se dibujó una peligrosa mueca de cólera. Layer y Palette intercambiaron miradas de alarma, mientras Zero y Axl intentaban despertar a X con disimulados empujones.

-¡X! ¿¡Estas escuchándome!- le gritó Alia al joven Reploid, dando un puñetazo en la mesa, justo enfrente de él. El Reploid dio un salto, despertándose de golpe.

-¡Yo no fui!- gritó con alarma cayéndose de espaldas con todo y silla, su casco cayendo de su cabeza, dejando al descubierto su cabellera café. Axl empezó a reírse histéricamente, hasta el punto de que el también termino en el suelo. Zero se puso una mano sobre la boca para disimular su propia risa.

X miró a Alia desde el suelo con temor, le sonrió de manera inocente.

Los otros navegadores, al escuchar el golpe habían subido rápidamente las escaleras. Las otras chicas navegadoras dieron un suspiro soñador al ver al apuesto Reploid sonreír de aquella manera.

-Es tan lindo…- murmuró una chica de cabellera rosada. X la escuchó, causando que una gotita de sudor rodara por su frente.

-¡Todos de vuelta al trabajo ya!-ordenó la aún furiosa Alia - ¡Y tú no te salvaras con esa sonrisita! – le gritó a X, que aún estaba tirado en el suelo.

-Comandante X, esto no es normal en usted…- murmuró Layer, siempre respetuosa.

-¡Si X! ¡Tú nunca te duermes cuando damos los datos de misiones, el que hace eso es Axl!- complementó Palette dando un ligero salto en su lugar.

-¡Oye! ¡Yo no duermo, medito sobre el trabajo!- reclamó el Reploid pelirrojo, finalmente parando de reír.

Zero se puso de pie y le tendió una mano a X para ayudarlo a ponerse de pie, luego le dio otro buen golpe en la cabeza a Axl.

-No tienes remedio…- murmuró. Axl se llevó ambas manos a la cabeza murmurando algo sobre la injusticia y la falta de humor de Zero.

-Realmente lo siento, es que no pude dormir casi nada por la noche…- dijo lanzando un pequeño bostezo.-Lo lamento, juro que no volverá a ocurrir Alia.

La expresión de la chica se suavizó. Era cierto, se veía muy cansado. Además la única persona que podía enojarse con X sin sentirse culpable era Signas.

-De acuerdo X…partirán dentro de dos horas, a las diez y media de la mañana.

-El comandante X y el comandante Zero serán los que partirán en la misión- murmuró Layer lanzándole una rápida mirada a Zero, mientras se sonrojaba ligeramente.

-¡No puede ser!- gritó Axl dejando caer su cabeza contra el escritorio, de manera algo ruidosa.

-Lo siento Axl, pero el general Signas opina…

-¡Si Alia, ya sé que General Menstruación opina que debo descansar por mínimo dos días más!- Zero, X, Palette y Layer tuvieron que cubrir sus bocas para no romper en carcajadas. -¡Pero si digo que me siento bien, es porque es así! ¿Por favor, no podrías intentar convencerlo?

-Axl, acabas de salir de un estado muy grave no creo que…- la robot no pudo continuar, ya que el joven la veía fijamente con los ojos vidriosos y una profunda mueca de decepción, su típica cara de "perrito", a la cual tristemente Alia no podía resistirse- De acuerdo…veré que puedo hacer…

-¡Gracias!- súbitamente saltó de la silla y abrazó a Alia con fuerza. –Bueno, me iré a comer algo antes de que hayan pasado las dos horas, ¡hasta la vista!- dijo atropelladamente antes de salir por la puerta en dirección a la cafetería.

-Tiene futuro en la actuación…- murmuró X sonriendo nerviosamente mientras él y Zero también salían por la puerta en dirección a la cafetería.

-No piensas darle la misión, ¿verdad?- le preguntó Palette apenas los Hunters se habían ido.

-Ni que estuviera loca, pero le buscare algo que hacer…algo que no pueda echar a perder y que tampoco sea un gran esfuerzo físico…- respondió la Reploid de cabellera dorada pensativa.

-Quedan pocas opciones entonces…- murmuró Layer, como siempre, diciendo la verdad.

La cafetería era enorme, con un piso de baldosas blancas y paredes del mismo color sin diseño alguno, con uno que otro ventanal. Había unas veintiséis mesas rectangulares con seis sillas cada una, dispuestas por toda la enorme habitación, la mayoría ya estaban ocupadas. De un lado estaba la cocina, equipada con una barra en la cual estaban las distintas comidas.

Axl se dirigió directamente hacia la barra de comidas, con los ojos puestos en cada uno de los platillos que ahí había. Se metió en la fila atropelladamente, como si creyera que la comida fuera a esfumarse en medio del aire.

-Él realmente piensa y funciona con el estomago…- murmuró Zero mientras observaba al joven ser regañado por la cocinera por intentar tomar un plato extra de panques. El Reploid rojo estaba sentado junto con X, Alia y Palette en una mesa, cerca de una ventana.

-Aha…- respondió simplemente X.

-X… ¿te sientes bien?- le preguntó Alia al Reploid. El joven apenas había tocado su desayuno, y miraba por la ventana con mirada ausente.

-¿Eh?- parpadeó un par de veces, y finalmente volvió a la tierra – Em, lo siento chicos, es que tengo bastantes cosas en que pensar…eso es todo…

-¡Es por lo que pasó ayer! ¿verdaaaaaaaaaaaaad?- grito Palette, olvidándose por un momento de su cereal de arcoíris y ponis.

-Palette, no tienes que gritar, estamos a la par tuya…- dijo Zero frotándose las sienes. La niña no era más desesperante que Axl, pero gritaba mas y tenía un tono de voz tan agudo que lastimaba los oídos.

-Lo siento…

-No es exactamente por eso…sino por lo que pueda causar…- X habló de nuevo. Esta vez con la vista fija en sus casi completos huevos con jamón, tenía una mirada tan triste que Palette pensó por un momento que tal vez lo huevos se pondrían a llorar si él los seguía mirando así.

Alia y Zero intercambiaron miradas de preocupación.

-¿A qué te refieres?- le preguntó Alia, sabía que no cualquier cosa podía deprimir a X de esa manera. X no era ruidoso e hiperactivo como Axl o Palette, pero la mayoría del tiempo siempre tenía una sonrisa en su rostro y un buen humor envidiable.

-Los líderes mundiales no estarán muy felices sobre esto, en especial por que la mujer tenía mucha importancia política, por lo que sé… el presidente nos va a presionar más que de costumbre por que busquemos a ese Maverik, ya que es el único que en años, se ha atrevido a cometer un asesinato a sangre fría. Y lo peor es que puede que otros Maveriks empiecen a seguir su ejemplo…luego los humanos se intentarán defender y…- se llevó las manos a su cabello, no llevaba puesto su casco el cual estaba sobre la mesa a su lado. – Cada vez que estamos cerca de la paz alguien aparece y lo arruina todo…

-Vamos X…no es para tanto…- mintió Zero, poniéndole una mano en el hombro a manera d consuelo. X simplemente cerró los ojos, y murmurando una rápida disculpa se puso de pie, tomó su casco y salió de la cafetería. Sus amigos lo vieron marchar con gesto preocupado, esta vez fue Palette la que miró su desayuno como para que los ponis de malvavisco en su tazón se pusieran a llorar.

-¿Qué le pasa a X?- murmuró de repente Axl, sacándolos a todos de su trance. Se sentó al lado de Zero en la silla que antes había ocupado X, con un plato indecentemente lleno de comida.

-Esta algo deprimido…- le contestó Zero sintiendo como se quitaba su apetito al ver la cantidad de comida que traía Axl.

-¿Deprimido? ¿Por qué?- notó la forma en que veía Zero su comida- Déjame vivir, estoy en crecimiento…- le reclamó al robot algo molesto, Zero simplemente lo ignoró.

-Por lo del asesinato…- le contestó Alia, sin mucho entusiasmo. Axl sintió un escalofrío al recordar la escena, aunque eso no lo detuvo de engullir una ración doble de huevos revueltos.

-Esto no es bueno, ya saben como es, se deprimirá al extremo, luego se obsesionara de nuevo con mantener la paz y convertirá en ceniza a todos los Maveriks que encuentre…- murmuró Zero.

-Pero esta vez no sabemos quien hace esto, y no son varios Maveriks, es uno…

-Igual…lo que hará es desquitarse con ellos…-replico el Reploid de cabellera amarilla.

-¿Chicos? Y qué tal si… ¿se vuelve a retirar? – preguntó Alia, causando que en las caras de todos cruzara una mueca de pánico. Hace dos años, X había decidido retirarse como Maverik Hunter para evitar las guerras, pero en lugar de eso, estas habían aumentado y miles habían muerto…

-¡Dejen de decir cosas negativas!- gritó de repente Palette, dio un puñetazo en la mesa, haciendo que todos saltaran en sus lugares y que Axl se atragantara con su desayuno, cayendo de rodillas al suelo tosiendo. -¡Tú!- gritó señalando a Alia, la robot retrocedió en su silla a tal punto que casi termina sentada en los regazos de Zero- ¡Ve y empieza a investigar más datos sobre el asesinato, nada haces sentada aquí lloriqueando!- Alia asintió con una mueca de pánico y salió disparada hacia la puerta de la cafetería.- ¡Axl!- saltó se su silla y tomó a Axl por el cuello de su armadura y lo alzó en el aire.- ¡Ve y mantén ocupado a X!¡Alégralo de cualquier manera! ¿¡Está claro?

-S-si señora- dijo el robot con los ojos tan abiertos que parecían platos.

-¿CÓMO?

-Señorita- se corrigió rápidamente, y antes de que Palette pudiera gritarle más, salió corriendo aún más rápido que Alia fuera de la sala.

Palette clavo su vista en donde antes había estado Zero, pero este había desparecido, corriendo por su vida mientras Palette estaba ocupada con Axl. La chica dio un suspiro intentando calmarse, toda la cafetería la estaba mirando. Lo único que lograba acabar con su permanente felicidad era ver a sus amigos actuando como unos verdaderos "emos".

-Jejeje…-sonrió con inocencia y salió del ala rápidamente.

Los Reploids miraron estupefactos, a la supuesta niña de aspecto tierno salir del salón.

-Quien diría que las leyendas sobre la bipolaridad de esa niña eran ciertas…- murmuró uno de los Reploids que estaba haciendo fila para la comida.

-Te lo dije…- le dijo el Reploid a su lado.

La chica se despertó de golpe, literalmente.

Se levantó del suelo frotándose la cabeza con ambas manos, preguntándose por qué demonios tenía que ser tan inquieta para dormir. Se volvió a subir a su cama y apoyó la espalda en la pared que estaba pegada a un lado de esta.

Suspiró, estaba muy cansada, la operación le había llevado casi dos horas, y luego de eso había pasado en vela la mayor parte de la noche, monitoreando el estado de su padre.

Al acordarse de eso, saltó de su cama y corrió hacia el cuarto de al lado. Se encontró en la sala de la casa, solo que esta ahora tenía un aspecto muy distinto al ser iluminada por la luz del sol.

La luz le daba a las paredes y muebles metálicos un brillo de vida. La habitación también parecía más grande. Pero la chica no le prestó importancia a esto, solo tenía ojos para la cama Reploid que estaba vacía en un esquina de la sala.

Se acercó a la cama y la miró de nuevo, como si creyera que era un juego de su mente. Escuchó un ruido en la cocina, uno bastante fuerte. Su corazón dio un vuelco.

Se dirigió al otro extremo de la habitación con paso rápido y cauteloso, hacia la puerta que quedaba al lado derecho del jueguito de sala metálico. La puerta estaba abierta, y desde la habitación salía un olor irresistible…de pan tostado recién hecho…

-¡Buenos días!- la saludo el Reploid de armadura marrón apenas la joven asomó su cabeza por la puerta.

La cocina consistía en un pequeño cuarto redondeado, con la refrigeradora, la cocina, el fregadero y el lavaplatos; pegados a las paredes del lado derecho. Del otro lado había una mesa de madera redonda, para cuatro personas, colocada enfrente de la única ventana que iluminaba la habitación.

El Reploid pelirrojo estaba sentado en la mesa tomando una taza de café mientras leía un periódico digital que asemejaba a uno de los viejos i-pods, solo que de un tamaño mayor. Enfrente de una de las sillas desocupadas había un desayuno de pan tostado, jugo de naranja y huevos fritos recién hechos.

La chica se plantó enfrente del Reploid con el seño fruncido, este tomó un sorbo de su café e hizo como que no la veía. La joven adolecente arrugo más la cara e hizo ademán de abrir la boca para regañar a su padre, pero este rápidamente le metió un pedazo de pan tostado en la boca antes de que pudiera decir algo.

-Come rápido, aún tienes que cambiarte. Se te va a hacer tarde para el trabajo. –le dijo el Reploid mientras se ponía de pie para dejar su taza de café en el fregadero.

Zeta, hizo bizco para mirar el pan en su boca. Rápidamente se trago sin masticar el pan y siguió al Reploid alrededor de la cocina mientras lavaba el trasto.

-Ok, yo tengo que trabajar ¿Pero qué hay de ti? Deberías estar descansando, no cocinando…

-Estoy perfectamente bien cariño, gracias a ti. – Se volvió hacia la joven y le acarició la cabeza de manera paternal. Zeta no pudo evitar sonreír. –Y por eso yo también voy a trabajar.

Sonrisa borrada.

-¡¿Te metí Red Bull en lugar de una fuente de poder o qué?- exclamó alarmada. Su cara había perdido su seriedad, y ahora mostraba una mueca indignada. – Papá, estuviste a punto de morir hace unas tres horas ¿no te puedes quedar quieto por un día?

El Reploid miró hacia el cielo y se puso una mano debajo de la barbilla, como si lo pensara. Luego bajó la mirada y le sonrió a la chica.

-Nop- dijo simplemente. Salió de la habitación, dejando a la joven boquiabierta en la cocina – Y apresúrate, se te va a hacer tarde, y dudo mucho que quieras salir así…

Elizabeth miró sus shorts celestes y su camisa con la cara de Hello Kitty al momento que un tenue rubor inundaba sus mejillas. Definitivamente no quería que nadie la viera así. Soltó un suspiro exasperado mientras se sentaba en la mesa y empezaba a comer.

Era una mañana común y corriente en la ciudad. La gente se paseaba por la plaza de baldosas doradas inmersas en sus propios asuntos…

Nadie se molestaba en verla ¿Por qué habrían de hacerlo ahora, si nunca lo habían hecho antes? Realmente no se molestaban en mirar a nadie, ni a nada. Algunos hablaban por sus celulares, otros hacían miles de cálculos mentales y el resto…quien sabe en que estaban ocupadas sus mentes.

Ella peleaba por alcanzar su destino, metiendo codazos a diestra y siniestra para abrirse paso, sin dejar que su pequeña y delgada figura fuera llevada por el mar de gente.

Finalmente, logró salirse hacia el callejón, cayó de rodillas en el asfalto, después de un empujón de un imprudente hombre que se dirigía a su trabajo. Creyéndose demasiado importante como para darle el espacio que la joven de diecisiete años le había pedido.

-¡Gracias por nada patán!- le gritó ella, hecha una fiera, una vez que se había levantado del piso. El hombre no se volvió a mirarla. –Vaya, he ahí al hombre moderno…- murmuró molesta mientras se agachaba parar juntar la gorra blanca de beisbol que había caído de su cabeza. Se la puso al revés en la cabeza y siguió su camino por el callejón. Su objetivo era llegar al pequeño parque secreto.

-Se van a matar…- pensó el joven con pesadumbre mientras las miraba.

El parque estaba desierto, excepto por ellos. Muy pocos niños sabían del lugar, y ellos eran unos de esos pocos.

El lugar tenía una belleza distinta a la que X había presenciado el día anterior. La luz del sol se filtraba entre las hojas de los árboles, llenando de puntos amarillos todo el suelo. Las mismas hojas brillaban con alegría ante la luz y parecían querer estirarse para alcanzarla. El arbolito azul estaba completamente iluminado, ya que sobre él no había árbol alguno que filtrara la luz.

Él se encontraba parado en el camino alrededor del arbolito azul, mirando hacia la copa de uno de los árboles más grandes del pequeño parque. Ahí fue justo donde Zeta lo encontró.

-¡A-nx!- escuchó que lo llamaba una voz femenina. El joven se volvió sobre sí mismo y la miro con una cara de pesadumbre, algo usual en él. La chica estaba corriendo hacia él por el sendero.

-Hola Ze…- la saludo este apenas ella se plantó a su lado, lo miró bajando su cabeza un poco. El joven era tan solo un poco más bajo que la chica, aunque probablemente en un par de años el sería él que tendría que verla hacia abajo. Era un niño Reploid, de unos trece años. Su armadura era similar a la de X, solo que de un color rojo oscuro con diseños de rayas negras con clavos grises en distintas partes de su cuerpo. Estos diseños cubrían las puntas de las hombreras, rodilleras y coderas de su armadura; también formaban una especie de brazalete en la mitad de la armadura de sus brazos y sus botas. Llevaba un cinturón del mismo diseño en la cintura, en el cual colgaba el pomo de una espada láser o saber. En la armadura de su pecho tenía un recubrimiento en forma de triangulo invertido color blanco. El resto de su cuerpo estaba cubierto por un traje negro.

Su tez era morena y en su ojo izquierdo tenía una cicatriz vertical; su cabello negro, el cual llevaba amarrado en una larga cola de caballo parecida a la de Zero. Por último, tenía un fleco algo despeinado que tapaba su ojo derecho, ambos de sus ojos eran azul oscuro.

-¿Dónde están A, V y Fly?- le preguntó ella, al parecer algo preocupada. Él pareció no oírla, ya que dio un par de pasos hacia el árbol que había estado mirando, su vista fija en la copa de este.

-Espera, un segundo…- al momento que el chico dijo la frase se escucharon ramas moviéndose en la punta y de súbito un par de chillidos muy agudos. A-nx extendió sus brazos a ambos lados de su cuerpo al momento que dos niñas Reploids de unos diez años aterrizaban en cada uno de estos. –Falta una…- murmuró sin quitar la vista del árbol mientras depositaba rápidamente a ambas chicas en el suelo. Seguidamente volvió a extender los brazos, pero esta vez enfrente de sí. Se escuchó como una rama se quebraba, seguida de otro chillido al momento que otra niña caía del cielo, esta, más o menos de la edad del joven.

Zeta se dio una palmada en la frente.

-Dios, dame paciencia…- se acerco a las niñas que estaban en el suelo y las levanto, una en cada brazo. Ambas reían.

También eran niñas Reploid. Ninguna llevaba una armadura de batalla, sino simplemente un par de botas metálicas y la armadura de los brazos que todo Reploid poseía solo que esta tenía un pequeño recubrimiento por la parte superior de la mano que no dejaba ver las manos de las niñas.

Una era de cabellera café oscuro, la cual le llegaba a la altura de la barbilla, mientras que un fleco del mismo largo le cubría el ojo derecho. Su cuerpo estaba cubierto por un traje de licra azul y una enagua color blanco con las puntas de su falda azules, sujeta a su cintura por una cinta de tela dorada. Su armadura era blanca y tenía gemas en forma de picas color azul en la parte sobresaliente de la armadura sobre sus brazos, las rodilleras de sus botas, en un collar que llevaba atado al cuello por una cinta dorada y una prensita de la misma forma en su cabello.

Su compañera no era muy diferente, su armadura tenía la misma forma y el color, solo que su traje de licra era rosa y los detalles en su enagua también. En lugar de picas tenía gemas de corazones rosas. Su cabellera era café claro, larga y ondulada con un fleco uniforme que cubría toda su frente. Eran gemelas no idénticas, sus nombres eran A y V, respectivamente.

-¡Eso fue genial!- gritaron al unísono, abrazándose ambas en brazos de Zeta.

-¡Claro que no, pudieron haber terminado con una contusión!- las regañó Zeta.

-¡Zeeee!- ahora abrazaron a la adolescente, ya que no se habían percatado de su presencia. -¡Hola!

-Hola…- murmuró esta, con sus oídos ya adoloridos. –Chicas, vayan jueguen un rato, no se vayan lejos de aquí. Luego iremos por unos helados ¿ok?

-¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIII!- ambas saltaron de los brazos de la joven y se alejaron haciendo vueltas de carreta.

-¿Vamos a ir por helados?- le preguntó de repente una voz muy suave, comparada con la de las niñas. Se volvió para ver a la otra joven, A-nx la estaba poniendo en el suelo. Esta levitó del suelo hasta ponerse de pie al lado del joven, otra Reploid.

Su cabellera era negra y rizada, excepto por un fleco que le cubría la mayor parte de su ojo izquierdo por momentos, sus ojos eran cafés. Ella si tenía una armadura de batalla, solo que muy femenina, era color negro con gris. No tenía hombreras ni coderas, la armadura de su pecho se sostenía de dos tiras metálicas que rodeaban sus hombros. En su espalda tenía dos propulsores de plasma, y otros dos sujetos de las tiras metálicas. La armadura de sus brazos también tenía el mismo recubrimiento sobre las manos que A y V, solo que más corto y esa parte de color blanco con un ala dorada dibujada. A ambos lados de la armadura de cada brazo, también tenía pequeños propulsores de plasma. Llevaba un short metálico sujeto con un cinturón plateado. Sus botas tenían bases anti gravitatorias, como las que utilizaban los deslizadores para flotar, y a ambos lados de sus botas también tenía otros pares de propulsores. También tenía gemas en su cuerpo, estas en forma de estrellas purpuras, se encontraban en ambas de las rodilleras de sus botas, una en su cinturón y otra de mayor tamaño incrustada en su pecho. Era una robot hecha para batallas aéreas, de ahí su sobrenombre.

-Si Fly, pero me aseguraré de pedirle al señor de los helados que les de uno sin azúcar a tornados 1 y 2…- le dijo bromeando, una pequeña sonrisa dibujada en su cara.

Fly sonrió a su vez, solo que su sonrisa era más amplia.

-Bueno, vamos Andrex- dijo mientras tomaba del brazo a A-nx y lo jalaba hacia donde se habían ido las niñas – Cuidemos que no se lastimen…

El niño simplemente dio un gruñido de asentimiento y la siguió.

Zeta suspiró. De todos los niños del mundo pudo haber sido la niñera de unos niños callados y normales, pero no, le habían tocado el par de energúmenos hiperactivos, la chica asustadiza y el niño "samurái". Pero bueno, probablemente nunca se habría encariñado tanto con cualquier niño como con ellos.

Los pasillos de los cuarteles de los Maverik hunters estaban más que llenos. Estos estaban construidos con pisos de baldosas metálicas, y paredes de placas de igual material solo que de color blanco.

El Reploid de cabello anaranjado estaba simplemente recostado contra la pared una de las áreas de descanso en los lados de los pasillos, al lado de un enorme ventanal. Esos lugares estaban normalmente ubicados a los lados de los pasillos, consistían en pequeñas salas de estar donde los Reploids se podían tomar un respiro de vez en cuando. Había un par de sillones metálicos dispuestos enfrente de la ventana y un par de mesitas de café. Pero al ser un día de trabajo, y uno muy atareado, no había nadie en aquel lugar excepto por Axl.

Algunas chicas Reploids más jóvenes que él se paraban de vez en cuando para mirarlo con aire soñador. Pero como buen despistado que era, el muchacho no se daba cuenta.

-Hay Jesús, Palette está loca…-murmuró despistadamente mientras miraba por la ventana. Pero por más loca que la chica estuviera, sabía que la joven robot tenía razón. Había que hacer algo para evitar que X se deprimiera, o aunque sea evitar que llegar al punto de querer cortarse sus venas artificiales con una sierra…

Finalmente despegó la espalda de la pared y se dispuso a buscar a su compañero. Miró al enorme gentío que se movía enfrente suyo. Súbitamente se sintió demasiado perezoso como para querer atravesar aquella jungla viviente. Pero su hiperactivo cerebro pensó en otra forma de atravesar el lugar muy rápidamente, que obviamente no fue la manera más sensata…

-¿Qué…?

-¡Ouch!

-¿Quién…?

-¡MALDITA SEA, AXL!

-¡Lo siento, tengo prisa!- les gritó a los Reploids mientras seguía saltando.

La fabulosa idea del joven había sido brincar de cabeza en cabeza, volando la corta distancia que le permitían sus propulsores en medio de cada salto. Y como era obvio, a ningún Reploid le había hecho gracia la táctica…

Diviso el final del pasillo, donde se encontraba una puerta abierta, la cual daba a una enorme plaza en medio de los cuarteles. Ahí no habría tanta gente y sería más fácil llegar hacia donde fuera que estuviera X.

-¡Ja, soy un ge…nio?- su tiempo de vuelo se acabo, se dispuso a brincar sobre otra cabeza para volver a tomar impulso, pero había un problema…el gentío se había acabado, ya no había donde saltar. -¡WAAAAA!

El Reploid se estrello de cara contra el suelo, cayendo sobre alguien.

-Ay madre…- se sentó en el suelo, sosteniéndose la cabeza con ambas manos, sus ojos llorosos. ¿Qué demonios tenía el universo contra su cabeza?

-¿Qué pasó?- dijo de manera algo adolorida una voz a su lado. Axl giró la cabeza, en su cara se dibujo una mueca de desprecio, al igual que en la del otro Reploid al ver al joven.

Él era un Reploid construido para la fuerza bruta. Tenía suficiente masa muscular como para que se le pudiera confundir con un gorila, y fácilmente podía ser tan alto como Signas. Su armadura era color verde oscuro, la parte que cubría su pecho asemejaba a sus sobre desarrollados bíceps. La que se extendía sobre sus brazos era verde también, terminando en un par de guantes metálicos plateados que debían ser mil veces más grandes que las manos debajo de estos. Sobre su cabeza tenía un casco tipo futbol americano, la parte que cubría su boca tenía dibujada colmillos de tiburón, de ahí el sobrenombre del gigantesco Reploid. Sus ojos amarillentos y pequeños chispearon con cólera al verlo.

-Tenías que ser tu, mosquito…- le dijo de la manera más despectivamente posible. Su voz era increíblemente grave.

-Encantado de verte también, Boomer…

-Por última vez, retrasado, me llamó Shark…- le respondió este mientras ambos se ponían de pie, estudiándose con cuidado.- ¿O es que andas buscando problemas hoy, mosquito?

-Lo único que busco es a mi compañero X…Y yo te lo repito a ti, cara de sapo, me llamo Axl. Que tú seas de crecimiento anormal no me hace a mí un mosquito…- Axl sonrió de manera picara al ver como la cara del Reploid se contorsionaba en una mueca de rabia.

Por mas grande que se viera, el tipo tenía su misma edad. Él y Axl habían comenzado su entrenamiento juntos años atrás, y desde el principio habían sentido una antipatía mutua. Boomer era un completo brabucón, como era de mayor tamaño, pasaba atemorizando a los nuevos reclutas de los Hunters. Y eventualmente había intentado meterse con Axl y con Platte (quien también estaba siendo entrenad en ese momento). Lo que más le había sorprendido al Reploid era que no se había ido a meter directamente con él, sino que había llegado a molestar a la aun más pequeña e inocente Palette.

Axl era un Reploid educado, programado para respetar a las mujeres, por lo que el hecho de que el gorila aquel se metiera con la pequeña niña le había hecho saltar chispas de los circuitos. Boomer se rió en su cara cuando Axl se le enfrento, ya que pensaba que era otro simple novato, pero cuando Axl lo mandó a volar contra una de las paredes de la sala de entrenamiento se dio cuenta de su error.

La relación no mejoró cuando Axl fue escogido como pupilo de X, el legendario Maverik Hunter clase A, y Boomer no había sido escogido por ningún Hunter de nivel superior. Luego se había puesto mejor cuando en tan solo unos meses Axl se había convertido en Hunter Clase A…Por lo que sí, eran rivales declarados.

-Ya veo, quieres pelea insecto…

-No a menos que tú la quieras, gorila…

Eso desató todo, Boomer se lanzo sobre el joven, con el puño derecho por delante. Pero Axl era más rápido.

El joven dio un rápido salto y esquivo el golpe, el cual dio contra el suelo. Axl aterrizo sobre el puño de su oponente, y con una velocidad digna de Zero le propinó una patada en la cara. Boomer gimió de dolor e intentó golpearlo con su otra mano, Axl volvió a saltar y esta vez aterrizó en la cabeza del Reploid, haciéndolo caer de bruces al piso.

-Bueno, fue divertido jugar contigo, pero debo irme…- dijo de manera burlona el Reploid de cabellera anaranjada mientras se levantaba del suelo limpiándose el polvo de su armadura. El joven empezó a caminar despreocupadamente hacia la puerta que estaba unos metros más adelante en el pasillo, gran error.

-¡NO TAN RÁPIDO, MARICA!

Apenas tuvo tiempo de darse la vuelta, antes de recibir el puñetazo de lleno en la cara. Axl salió volando contra una de las paredes del pasillo, golpeándose la espalda contra esta y luego cayendo inerte al suelo.

-Jajaja, eso te pasa por jugar de algo, mosquito…- rio triunfante el enorme Reploid.

Axl se levantó a duras penas del suelo, limpiándose con el dorso de la mano la sangre artificial que le brotaba de la nariz. Se mareó casi de inmediato y tuvo que sostenerse de la pared para no caer, Boomer podía ser un imbécil, pero tenía suficiente fuerza como para partir con facilidad una pared de concreto.

-Mierda…- murmuró el joven Reploid, al notar que la sangre no paraba de salir de su nariz, probablemente estaba rota.

-¡¿Vas a llorar mosquito?- gritó Boomer, mientras se volvía a lanzar contra su ahora indefenso oponente.

Axl sintió miedo, rencor…ira…sí, eso fue lo que más sintió. Eso fue lo que en su cara se dibujara una mueca asesina que nadie vio. Lo que hizo que algo en su interior se despertara.

Los ojos de Axl tomaron un color amarillento, al momento que sus manos eran rodeadas por una apenas visible energía purpura…

Pero justo antes de que el puño le volviera a dar en la cara, alguien lo detuvo.

Axl parpadeó, todo el remolino de sentimientos desapareciendo de inmediato. Sus ojos volvieron a la normalidad, y la apenas visible energía dejó de rodear sus manos. Miró a su salvador, no pudo evitar sonreír.

X sostenía el enorme puño de Boomer con una sola mano, como si no fuera la gran cosa. El enorme Reploid verde palideció al ver al comandante.

-Un verdadero Maverik Hunter nunca ataca a un oponente caído…- murmuró de manera peligrosa. Boomer, hizo una mueca, he hizo el estúpido intento de golpear a X con su otro puño. El Reploid azul atrapó el otro golpe con su mano libre con insultante facilidad. – Y menos si ese oponente es mi aprendiz…

Rápidamente X le torció uno de los brazos contra su enrome espalda, Boomer lanzó un gemido de dolor al momento que caía sobre sus rodillas.

-¿Fui lo suficientemente claro, Cavo Boomer?- le preguntó con una peligrosa media sonrisa.

-Como el cristal…señor…- murmuró a regañadientes, lanzándole una mirada de fría cólera al sonriente Axl.

-Muy bien, lárgate- con estas palabras soltó a enorme Reploid.

-La próxima vez la pagaras mosquito…-amenazó a Axl mientras pasaba frente a él, en dirección al pasillo del que Axl venía. – Cuando tu niñera no esté aquí para salvarte…- murmuró un poco más bajo.

-Cuando quieras, gorila…- le dijo sonriente el joven.

Una vez que el brabucón hubo desaparecido entre la multitud X se volvió hacia su compañero y aprendiz, lanzándole una mirada acusadora.

-¿Y bien?

-¡Él se lo buscó!- alegó el joven. X lo miró sin convencerse. - ¡Vamos, X! ¡Sabes que me detesta, buscaría cualquier excusa para sacarme los sesos a puñetazos! ¡Además yo no…ugh! – Axl tuvo que parar de hablar, ya que su nariz estaba sangrando aún más, el joven se las sostuvo con los dedos, pero rápidamente tuvo que soltarla porque le dolía demasiado.

X suspiró.

-"Hunters X, Zero y Axl. Repórtense en la sala de Navegación" – dijo de repente la vos de Alia a través de uno de los parlantes instalados por toda la base.

-Hablaremos de esto después…- sentenció el Reploid.- …Axl, no puedes ir dándole pelea a cualquiera que te la pida…

-Hm…lo sé- murmuró el joven algo apenado. Su plan para mejorar el humor de X no estaba funcionando muy bien.

X lo miró, finalmente sonrió.

-Vamos, tal vez Alia se halla apiadado de ti…

-Espero que sí…- sonrió su compañero a su vez, mientras ambos empezaban a correr en dirección a la sala de navegación.