N/A: Tres años después…, mágicamente llega la continuación de este olvidado fic. Dedicado a "lola", siendo sincera lo he escrito por tu review, ¡disfrútalo! Habrá un mensaje importante en el siguiente capítulo sobre cómo escribiré ciertas cosas, horarios y demás. Sin más preámbulos, ¡A leer!
…anteriormente:
— ¡Chicos! ¡Vengan ahora! —gritó la pelirroja desde dentro del pasadizo.
— ¿Sucedió algo? —preguntó el Troll de las Cavernas.
Desde adentro la pelirroja aún se encontraba en shock, ¿Cómo es que no se habían dado cuenta? ¿Era cierto lo que estaba viendo? ¿Una ilusión simplemente?
Desde afuera se veía como un simple librero, este gran secreto se encontraba allí guardado, ambos chicos entraron por el pasadizo, ¡era increíble! Se suponía que ese lugar no existía.
Capítulo III.
CINERARIUM.
El ambiente se tornó tenso, una tenue luz magenta adornaba los cristales incrustados en el suelo, que realmente era la parte superior de aquello. La gravedad estaba jugando con su percepción, ninguno de ellos se movía, sus cuerpos estaban paralizados, la agitada respiración de Pronto era lo único que rompía el abstracto silencio en el que se encontraban.
El asombro fue compartido por todos, su líder fue dio un paso al frente, indicando a los demás permanecer en su posición, siguiendo un pequeño camino se las ingenió para no caer al aparente vacío. Tras segundos que parecieron eternos, el camino visible acabó, el Shane vaciló unos segundos.
—¡Ten cuidado, hermano!— animó el troll, aunque quisiera ayudar, la diferencia de peso entre ambos era considerable como para tomar riesgos.
—¡Gracias, Kord!— pronunció con su característico entusiasmo. —Intentaré bajar. — informó dirigiendo su vista hacia el vacío.
Sucedió algo inesperado.
Cuando el chico movió su pie para avanzar, una fuerza externa invirtió su postura con un giro radical, ahora estaba de cabeza.
—¡Ah!— dándose un susto, el joven esperó unos segundos para comenzar a moverse.
Extrañado, estiró sus extremidades para darse cuenta que no sentía ninguna presión alrededor, podía manejar a su antojo cada parte de sí, incluso con mayor facilidad que antes.
—¡Eli! Amigo, ¿Estás bien?— sin pensarlo dos veces Kord se lanzó con un movimiento brusco, temía lo que pudiera suceder después. —… ¡pero! ¿qué?— el troll luchó contra aquel giro brusco, sin embargo no consiguió nada más que estrellarse con el lugar en el que su compañero había caído instantes atrás.
—¡Chicos, no tomen toda la diversión para sí mismos!— la siguiente en apostar a la suerte fue Trixie; ésta cayó con un toque de gracia muy diferente a los demás, de una manera delicada y descuidada. —¿Qué sucede aquí?— confundida, comprobó que nada parecía haber cambiado.
—También me pregunto lo mismo.— intervino el troll, levantándose con pereza. Eli rio.
—¡Es tu turno, Pronto!— animó la documentalista al ver temblar a su amigo.
—¡Ni loco!— una aguda voz se escuchó salir del topoide. —Yo…, exploraré por aquí.— se excusó dando una vuelta en sentido contrario.
—Muy tarde.— advirtió Eli, un fugaz movimiento cerró el lugar por donde habían entrado, golpeando directamente al topoide y dejándolo caer con una fuerza tres veces superior a su peso.
Las risas de sus compañeros se escucharon al unísono, el topo había girado de más aterrizando con la cabeza en lugar de sus pies. Muy malhumorado, empezó a balbucear insultantes frases que a penas y eran perceptibles en aquel ambiente de risas.
—Ya estamos todos aquí, es momento de seguir.— tomando más seriedad, Eli habló. Sus compañeros asintieron sin borrar la sonrisa de sus rostros.
El Shane intentó buscar la mirada de la pelirroja. Ella, al percatarse de ello alzó la mirada sin disimulo; estaba ignorándole.
El chico desvió su mirada hacia el suelo, con vergüenza.
Siguieron caminando entre muchas grutas, estas cada vez se dividían en una, y otra más.
—Esto es un laberinto.— comentó el troll fatigado.
—Pronto propone que regresemos.— comentó el topo hablando en tercera persona.
—Llevamos horas aquí.— afirmó el joven lanzador.
Trixie, quien iba atrás, fotografiaba con paciencia cada rasgo que le parecía inquietante de aquel lugar, viendo tal obstáculo en la misión, revisó el vídeo que había captado minutos atrás, para su sorpresa este le reveló una verdad oculta en aquel recorrido.
—Estamos yendo en círculos.— sus palabras desconcertaron al resto de sus compañeros.
—¿De qué hablas, Trixie?— los ojos de Kord se abrieron como platos.
Les indicó que se acercaran, inició el vídeo y pausó en puntos significativos.
Las tomas mostraban un movimiento irregular en el entorno, cada tres minutos las paredes invertían su posición, y sucedía lo mismo con la parte superior e inferior del lugar; incluso la dirección se invertía en 180°.
—Durante tres minutos avanzamos hacia donde queríamos, y los siguientes tres giramos hacia la derecha en movimiento sin darnos cuenta.— la chica empezó a explicar lo que sucedía.
—Mientras que, el ángulo volvía a cambiar después de seis minutos, y todo lo que hayamos avanzado era en vano, pues volvíamos a retroceder.— el joven líder continúo con la explicación.
—Es decir, ¡Hemos estado caminando para nada!— Pronto intervino molesto, lanzando ambas manos al aire mientras alzaba la voz.
—Sólo necesitamos cambiar la dirección antes de que el exterior se invierta.— con una expresión seria, el líder marcó en la pared una flecha. —Esto podrá ayudarnos.— giró hacia la banda esperando su aceptación.
Todos, a excepción de Pronto se mostraron satisfechos.
—Insisto en que debemos regresar.— refunfuñó el topoide cruzándose de brazos.
—¿Eso crees?— la ojiverde intervino. —Entonces, dime, ¿hacia dónde?— retó sonriente. No hubo respuesta alguna de Pronto. —Como esperaba.
—Andando, chicos.— avisó Eli para no dejarlos atrás.
Esta vez, consiguieron avanzar de verdad, con la determinación del líder y el método de Trixie se dirigieron hacia grutas mucho más profundas, cuyo grosor disminuía a medida caminaban. Tiempo después, la luz magenta comenzó a tornarse gualda. Las paredes eran sustituidas por el cristal que antes había sido escaso, notoriamente sus cuerpos también a hacerse más ligeros. A tan sólo unos metros, podían apreciar un espacio totalmente abierto.
Trixie comenzó a perder el control de sí, sus pies dejaron de tocar el suelo.
Dejó escapar un gritito al chocar su cabeza con el cristal.
El Shane fue el primero en reaccionar. Alertado, alzó sus manos, y sin darse cuenta se elevó en el aire tal como la chica.
Ella rio divertida.
—¿Todo bien allá arriba?— intervino el troll con una sonrisa en su rostro. Los jóvenes lanzadores asintieron. —Este lugar cada vez es más extraño.
—No tengo dudas de ello.— asintió el topoide. Todos comenzaron a reír.
La diversión acabó pronto, un estruendoso ruido advirtió el peligro. No era un golpe, no era similar a una voz. Aquello, de estar vivo, no sería humano. (Ó bueno).
Lo que sucedió después fue incomprensible, sabían que la dirección del entorno cambiaba cada cierto tiempo, pero siempre fue imperceptible para ellos. Esta vez, sentían la sangre subiendo a su cabeza, sus voces desaparecieron, todo comenzó a girar a una velocidad exorbitante.
La luz a su alrededor se tornó purpúrea, el sonido escuchado se sentía más cercano. Siendo envuelto por el aura maligna que emanaba a su alrededor, el líder se precipitó a hacerles avanzar hasta el espacio abierto, y aquella gravedad que les mantenía ligeros le fue una ventaja.
Apareció.
En una milésima de segundo, la gruta se estrechó tanto que desconectó el laberinto con el lugar al que había enviado a sus compañeros.
Con una sonrisa en su rostro, el destello de sus azules ojos fue lo último que ellos percibieron, para él todo se tornó oscuro en un instante.
… continuará.
