Shizuo perseguía a Izaya como era de costumbre, este se movía ágilmente, el otro lo seguía arrojándole distintas cosas que el morocho se esquivaba, entonces, Shizuo se detuvo, el otro siguió corriendo y luego se dio cuenta que el rubio ya no venía tras él, Orihara se volteó y lo observó parado detrás de él fumando un cigarrillo, se acercó lentamente y luego se sonrió

Izaya: ¿Qué sucede Shizu-chan? –El otro expulsó el humo por su boca con sus manos en los bolsillos

Shizuo: ¿Y si es verdad?

Izaya: ¿Ah? –Lo miró extrañado

Shizuo: ¿Si no puedo matarte?

Izaya: Pues ese es tu…

Shizuo: ¿Y si tú no puedes matarme?

Izaya: ¡Claro que puedo…! –Sacó su navaja

Shizuo: Hazlo –Izaya se quedó pensativo con la navaja en el cuello del rubio –Es verdad, si yo te hubiera matado… Ambos estaríamos muertos. Si no recobraba la conciencia, nadie me encontraría en ese callejón –Izaya fue guardando su navaja lentamente algo desconfiado - ¿Por qué razón me llevaste al hospital Izaya? –Se acercó al otro

Izaya: Yo… -Se paró derecho mirando al suelo –No lo sé

Shizuo: No puedes vivir sin mí –Los ojos de Orihara se abrieron sorprendido, luego sacó su navaja rápidamente y lo apuntó con esta

Izaya: ¡Ni tú sin mí!

Shizuo: Izaya-kun –El morocho solo sonrió –Izaya-kun, estamos envueltos en un ying-yang bastante problemático

Izaya: Hasta que te animes a matarme

Shizuo: Ya habrá tiempo –Velozmente tomó un cajón de basura y se lo revoleó al otro, Izaya se esquivó y lo miró a lo lejos con una sonrisa

Izaya: ¿Seguirás persiguiéndome eternamente?

Shizuo: Hasta que la muerte nos separe

Izaya: Hasta que termine matándote

Shizuo: No si yo lo hago primero

Ambos se quedaron viendo por un buen rato, instantáneamente Izaya desapareció, Shizuo había podido seguir sus primeros pasos, luego se le escapó de la vista, pero no hizo nada por perseguirlo, solo quedó allí fumando su cigarrillo, cerró los ojos y luego dio media vuelta. Heiwajima llegó a su departamento, algo cansado y pensativo, se quitó su moño y sus lentes, luego el chaleco y se tiro a un sofá algo descuidado de la sala, pronto encendió otro cigarrillo y se puso a pensar

Shizuo: ¿Por qué razón Izaya Orihara no quiso asesinarme? ¿Qué diablos lo llevó a eso? ¿Enviarme al hospital? ¿Vida por vida? –El rubio se sentó mas firme con sus codos en sus piernas y agachando la cabeza –Izaya-kun…Izaya… -Se recostó en el sofá y se quedó dormido repitiendo aquel nombre.

Ya era de mañana, Ikebukuro se levantaba, Mikado venía corriendo por las calles, el reloj se le había atrasado y se había quedado durmiendo, así que estaba llegando tarde, antes de llegar a clases pudo notar a alguien muy familiar sentado en el cordón de la vereda algo cabizbajo, Orihara Izaya, lo miró de reojo dos o tres veces antes de acercarse a él

Mikado: ¿Izaya? –El nombrado levantó la vista hacia él

Izaya: Ah, hola Taro Tanaka-kun –Se sonrió débilmente

Mikado: ¿Qué sucede? ¿Querías verme por algo?

Izaya: No, de hecho… estoy aquí esperando que Shizu-chan se aparezca

Mikado: ¿Shizu-chan? ¿Shizuo? -Se quedó pensativo

Izaya: Así es, y supongo que deberías estar allí adentro ¿Verdad?

Mikado: ¡Oh! ¡Es cierto! Lo siento, ¡Adiós! –dijo antes de salir corriendo, Izaya se sonrió y luego volvió a poner su semblante serio

Izaya: ¿Dónde diablos estás camarero?

En la escuela, Mikado llegó a la clase cuando esta recién estaba comenzando, el chico, tan considerado como siempre, pidió disculpas y luego se sentó en su lugar, aun pensativo desvió su mirada hacia la ventana, Izaya seguía allí en el cordón de la vereda ¿Para que anduviera buscando el uniformista al camarero? Nunca andaba de mal humor desde que él lo conocía pero hoy estaba con unos ánimos raros.

Mikado: ¿Qué sucede Izaya? –El chico se quedó pensativo

La hora del recreo había comenzado, Mikado se paró y salió al patio, caminó tratando de observar afuera donde había estado Izaya sentado, pero no lo veía, detrás de él Kida lo había estado siguiendo

Kida: ¡Ryugamine! –Se oyó detrás del mismo, Kida venía corriendo agitando su mano

Mikado: Kida-Kun –Sonrió

Kida: Hey ¿Qué te sucede el día de hoy? Has estado algo despistado, te he tirado bolitas de papel toda la clase y en ningún momento te volteaste… ¿Estabas mirando una chica? –Sonrió algo erótico

Mikado: ¡¿Eh? –Abrió sus ojos con sus mejillas sonrojadas -¡No! No, no, no es eso jaja

Kida: ¿Entonces que?

Mikado: ¿Recuerdas que dije que algo raro iba a pasar?

Kida: No, tú dijiste que algo de lo que conocemos iba…

Mikado: Si, ya lo se –Se sonrió –Pero… ¿Has visto a Izaya-Kun?

Kida: Mmm... –Se puso el dedo índice en la boca - ¿No te había dicho que dejes de encontrarte con él? ¿Qué es un alguien en el que no deberías confiar?

Mikado: Si, también lo sé –Volvió a sonreír –Pero… ¿Lo has visto bien?

Kida: Si. Cabello oscuro, ojos rojos, estatura media… Muy peligroso

Mikado: jajaja enserio, hoy lo vi y estaba raro, decaído, él no suele ser así

Kida: ¿Y desde cuando tú lo conoces tanto? –Lo miró extrañado

Mikado: ¿Y desde cuando te pones tan celoso? –Kida sonrió –Te digo que algo no anda bien

Shizuo: ¡ALGO NO ANDA BIEN!

Gritó Heiwajima Shizuo mientras golpeaba la mesa en el sushi ruso, Simon que estaba frente a él lo miró con un una cara lastimosa, en el local había muy poca gente

Simon: Shizuo, no golpees la mesa

Shizuo: Es que esto me tiene… –Nuevamente intentó golpear la mesa pero Simon le detuvo el golpe con su mano

Simon: ¿Estás de mala gana? ¿Quieres sushi? Te reanima, es delicioso

Shizuo: Gracias Simon, estoy tan… Tan confundido, es extraño –Se desmoronó en la mesa con sus manos en la cabeza – ¿Como es posible? No pude matarlo, ¡NO PUDE MATARLO! ¡QUIERO MATARLO! Matarlo, matarlo, matarlo, matarlo, matarlo…

Simon: Matar es malo Shizuo –Puso el sushi frente al rubio, entraron al local un par de personas conocidas, Simon les echo el ojo

Erika: ¡konnichiwaaaaaa!

Walker: Buenos días –ambos chicos entraron seguidos de los otros dos

Kadota/Togusa: ¡Buenas!

Erika: ¡Shizuo-San! –Esta se sentó a su lado -¿Cómo estás?

Shizuo: Horrible

Simon: Shizuo no mató a Izaya

Kadota: Eso es algo bueno ¿O no?

Shizuo: ¡¿De qué hablas? Quiero matarlo

Kadota: Ustedes se viven persiguiendo y nunca lo han hecho, ¿Qué haría que esto sea diferente?

Shizuo: Ya basta, no quiero hablar de eso, ni de esa pulga –Se metió un bocado en la boca tranquilamente

Walker: ¿Pudiste hacerlo?

Shizuo: ¡Que no quiero hablar!

Walker: Ah lo siento lo siento –Se sonrió asustado

Simon: Izaya lo envió al hospital. ¿Quieren sushi? –Todos lo miraron boquiabiertos

Shizuo: ¡Ooooohhhh, SIMON! –Gruñó enojado

Erika: Que tierno Shizuo, ¿No te parece lo que hace el amor? –Walker saltó sobre ella y le cubrió la boca

Togusa: Entonces… ¿Él ganó?

Shizuo: ¡No! Ya es suficiente –se levantó

Kadota: No te vayas Shizuo, no hablaremos del tema si no quieres –El rubio caminó hasta la puerta

Shizuo: De todas formas tenía que arreglar unos asuntos…

Erika: ¿Con… Izaya-Kun?

Walker: ¡Shhh! Erika

Shizuo: Adiós –Se dispuso a irse

Simon: aquí tienen el sushi –Pone el sushi frente a estos

Erika: Entonces… Shizuo no puede matar a Izaya ¿Cierto? –Shizuo se quedó en la puerta escuchando la conversación

Walker: ¿Pero cómo Izaya lo envió al hospital?

Kadota: ¿A Shizuo? Que raro –Comió

Simon: No, no, Izaya lo llevó al hospital, Shizuo se desmayó

Erika: Oooh… Que tierno de su parte, ¡Eso es amor!

Shizuo: ¡NO ES TIERNO, NI ES AMOR! –Entró golpeando fuertemente la puerta –Es una maldita pulga idiota

Kadota: ¿Por qué te desmayaste? Oh perdón, no querías…

Shizuo: Porque el imbecil me pegó en la cabeza, yo si quería matarlo pero…

Togusa: Algo te detuvo

Erika: ¿Será Izaya?

Shizuo: ¡NO! No es por él, me niego a creer que no puedo matarlo por alguna conexión

Erika: capaz… es su mirada –Sonrió pestañeando rápidamente

Walker: O le tuviste piedad

Kadota: O recapacitaste

Togusa: O capaz su perfume te afectó las neuronas

Shizuo: ¿El perfume? ¡AHÍ ESTÁ!

TO2: ¿Oh? –Todos lo vieron confundidos

Shizuo: Esa pulga, ese insecto insignificante, le puso algo a su perfume e hizo que me desmayará, ¡ESO ES! LO VOY A PROBAR!

Simon: ¿Shizuo?

Erika: Amm…

Walker: ¿El perfume? –Miró a Togusa

Togusa: fue lo único que se me ocurrió

Kadota: Eso es algo extraño Shizuo, ¿Y si tratamos de…?

Shizuo: ¡No hay tiempo! –Volvió a caminar hacia la puerta –Debo buscar a ese idiota