Personajes: Ruffnut y Tuffnut

N/A: Basado en Hanzel y Gretel, pero versión gemelos.

Disclaimer: los personajes de How Train to Your Dragon pertenecen a Cressida Cowell y Dreamworks.


Los Gemelos Hansel y Gretel

Hace mucho tiempo atrás en una pequeña villa vivía una familia muy humilde que tenía dos hijos, gemelos para ser más exactos, que se llamaban Hansel y Gretel pero que la gente del pueblo había apodado Tuffnut y Ruffnut debido a los grandes destrozos que causaban.

Un día los padres cansados de los gemelos alborotadores, además de las continuas quejas de sus vecinos por culpa de sus hijos, empezaron a idear un plan para deshacerse de ellos para siempre.

Así fue como un día el padre los llevo al bosque prometiendo que los llevaría a ver una verdadera fosa de jabalíes. Una vez estuvo bien internado en el bosque con los gemelos, les entrego una gallina a sus hijos y les dijo que esa gallina era mágica por lo cual podía cumplirles cualquier deseo. Mientras los dos rubios intentaban hacer que la gallina cumpliera todos sus deseos, el padre aprovecho para escapar para cuando los dos adolescentes y la gallina se dieron cuenta de la ausencia del hombre el sol empezaba a ponerse en el horizonte.

- Vaya esta Gallina sí que es poderosa –dijo asombrado Tuffnut mientras sostenía en alto.

- ¿De qué demonios hablas? –Pregunto Ruffnut enojada- yo no pedí que mamá o papá desaparecieran.

- ¡Pero yo sí! –Exclamo emocionado para después pasar un brazo por los hombros de su hermana- solo las infinitas posibilidades, ahora no hay nadie que nos restrinja o nos controle podemos realizar cualquier travesura que queramos en nombre de Loki.

Mientras el gemelo iba hablando ambos se imaginaron un lugar con muchas explosiones con caos y destrucción por todas partes. Ambos con ojos brillantes y muy emocionados por la posibilidad de cumplir por fin todos sus sueños.

- Ahora podremos quemar cosas –exclamo la gemela.

- Podremos golpear a las personas –le siguió su hermano.

- Podremos robar objetos valiosos –continuo la rubia.

- Podremos explotar muchas cosas –siguió el muchacho.

- ¡Podremos conocer a los monstros del bosque! –exclamo emocionada la muchacha.

- ¡Gallina podrá dormir con nosotros! –grito el muchacho mientras alzaba al ave al cielo.

- ¡Al más haya! – gritaron juntos.

Con ese último grito ambos se pusieron en marcha para encontrar su lugar soñado donde pudieran hacer realidad todos sus deseos de destrucción y donde Tuffnut pudiera ser feliz junto con Gallina.

Y así empezaron su recorrido por el bosque donde caminaron por largo tiempo internándose cada vez además que ya había anochecido. Pero ese no era problema para Tuffnut quien continuaba avanzando muy feliz tomado del ala de su querida Gallina en cambio Ruffnut ya se encontraba muy cansada de a ver caminando durante tantas horas pero justo cuando se iba a quejar con su hermano tuvieron la mejor visión de sus vidas.

Frente a ellos se encontraba una casa de dos pisos hecha de pan de jengibre, pastel y azúcar.

Los gemelos sin preguntar ni revisando si se encontraba el dueño de la casa de dulce, empezaron a comer las paredes de la casa mientras Gallina los imitaba picoteando una de las esquinas de la casa.

Continuaron comiendo hasta que se comieron casi toda la casa, estaban tan llenos que habían decidido descansar es ese lugar y en la mañana continuar con la búsqueda de su lugar soñado.

Justo cuando los gemelos y Gallina se durmieron apareció un rayo de luz frente a ellos del cual salió una mujer que se sorprendió de encontrarse con los hermanos pero aún más se enojó al ver que se habían comido su casa.

La mujer estaba tan enojada que toda su piel se volvió colorada y liberando mucho calor.

Los gemelos en vez de asustarse parecían admirar las habilidades por lo que empezaron a llenarla de preguntas de como ellos podrían llegar algún día a hacer eso, además de si eso podía utilizarlo para explotar y quemar cosas. Para ese momento la mujer estaba tan molesta con los dos adolescente que ya su cuerpo parecía estar rodeado de llamas, y empezó a lanzar bolas de fuegos desde sus manos.

Fue recién cuando las caras de emoción cambiaron a unas de terror al ver el fuego dirigirse hacia ellos. Ambos rápidamente lo tomaron lo que tenían al alcance de la mano antes de echar a correr rápidamente, Tuffnut solo alcanzo a tomar a Gallina y a un mazo pero en cambio su hermana solo alcanzo a tomar un pedazo de pared sin comer junto con un escudo.

- ¡Vamos tonta corre más rápido! –dijo el rubio de rastas.

- ¡Qué crees que estoy haciendo! –le respondió.

Como ambos gemelos iban corriendo lo más rápido que podían además de tratar de esquivar las bolas de fuego que les lanzaba la bruja no vieron por donde estaba yendo por lo que no notaron a un hombre de largo bogote con el que terminaron chocando y terminando los tres en el suelo. Logrando que la mujer al fin los alcanzara, con una bola de fuego en cada mano.

- Al fin los alcanzo, malditos niños – dijo con odio contenido.

Ambos muchachos miraron aterrados a la bruja mientras que el hombre con el que habían chocado miraba todo con el ceño fruncido pasando la mano que tenía por garfio por su largo bigote.

- Disculpe señorita – tomo la palabra el hombre.

La bruja que no había reparado en su presencia lo miro con cara aburrida y con un movimiento de cabeza le indico que podía seguir hablando.

- Por esas casualidades, ¿no es usted la bruja que vive en una casa hecha de dulces? –La mujer asintió con la cabeza.- ¿La misma que usa para atraer a niños inocentes y después comerlo?

La bruja volvió a asentir pero tardo unos segundos en darse cuenta de su error, para cuando se dio cuenta de ello el hombre ya se había levantado y cambiado su mano de garfio por un martillo para saltar sobre la mujer.

Los gemelos mientras tanto miraban todo el espectáculo parecían muy entretenidos mirando la pelea entre el hombre de largo bigote y la bruja de fuego.

- Oye ¿Crees que deberíamos ayudarlo? – pregunto Tuff aun concentrado en la pelea que se llevaba a cabo frente a sus ojos.

- Podríamos, pero… - indico la muchacha mirándolo para que entendiera su idea.

- ¿Pero? –pregunto sin entender a su hermana, la cual suspiro frustrada.

- Pero le quitaría toda la diversión –respondió la rubia.

-Oh, muy sabias palabras querida hermana –dijo el muchacho emocionado- pero también es muy divertido golpear.

- Tienes razón, además que podríamos ocasionar algunas explosiones –pensó la muchacha con una mano apoyado sobre su mentón.

Así pasaron todo la noche los gemelos pensando en si debían intervenir en la pelea o no, estaban tan concentrados en ver los pro y los contras que no notaron que la pelea había finalizado hacía tiempo resultando ganador el hombre que se llevó a la bruja para cobrar su recompensa en el pueblo.


Se que prometí el cuento para el fin de semana, pero mi inspiración se fue de paseo y no se me ocurría como finalizar este cuento :x, aunque ya tengo algunas ideas para los siguientes pero aun no los empiezo a escribir por lo que me tardare en traer algo nuevo.

Por si a alguien le interesa el traje de caperucita roja que lleva Astrid es más o menos parecido a los modelos "Little red riding hood steampunk", en mi pinteres tengo el modelo con la que me la imagine pero con la diferencia que sería con toda la falda roja.

Se despide y les desea Buen Día.

HanaDragon