Aquí de nuevo; para que no me olvidéis, ejjejejej…

Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia es mia.

UN DESEO DE AÑO NUEVO

CAPITULO 3

Los turnos en aquella residencia eran demasiados largos para poder conjugar debidamente mis estudios con aquellas prácticas.

Bufé algo agobiada. Ya llevaba dos semanas en "Amanecer" y mis responsabilidades habían aumentado en aquel tiempo.

Me encargaba completamente de Edward y también de la cocina; pues la cocinera: Jane, se habia hecho daño en un brazo y yo, estúpida de mí, me ofrecí voluntaria.

Se podría decir que mi trabajo de técnico oficial en geriatría se habia ido casi al garete en aquella residencia.

Edward ; que cada día parecía mas arisco y malhumorado, no me daba apenas trabajo.

Alice me habia pedido que fuese monitora, más que nada para hacer ejercicios mentales con ellos y hacer artes plásticas para que emplearan las manos y tuviesen la mente ocupada.

Edward era reticente a todo esto….

Ultimamente, por deseo expreso de él, tocaba a la puerta antes de entrar. Se habia molestado infinitamente, al entrar un dia y pescarle, viendo una serie de papeles y fotos que guardaba en uno de sus cajones. Así que antes de nada toqué con mis nudillos la puerta color blanco; esperando contestación.

El chirriante sonido de la silla de ruedas acercándose, hizo que se formara una sonrisa en mi rostro.

La puerta se abrió ligeramente y esperé a que alejara lo suficiente para poder abrir.

Pasé el umbral de la puerta con determinación y busqué a Edward con la mirada.

Allí estaba.: Desgarbado, maltrecho, pero con aquellos ojos verdes que parecían vivos y jóvenes, pese a la edad que tenia.

-¡Hola, Edward!.- saludé amigablemente, acercándome.

Le acaricié el rostro; como hacia con todos los demás ancianos y pude ver como cerraba los ojos ante mi contacto.-¿Vendrias al comedor?.- le pregunté, sin alejar la mano de su rostro.- Hoy hay cuenta cuentos, y quiero que cada uno de vosotros explique una historia. La mas bella tendrá un premio.

Su mirada se endureció en un principio; pero luego como si algo genial se le hubiese ocurrido, sus ojos emitieron una chispa especial que me desarmó.

-¿Te apuntas?.- pregunté sin despegar mis ojos de aquel mar verde…como el jade.

Edward asintió y curvó ligeramente sus labios en una sonrisa algo seductora.

Pude ver perfectamente los atisbos de su juventud en ella, y un pensamiento descabellado pasó por mi cabeza.

Cerré los ojos y negué lentamente con la cabeza, rodeándolo y echando mano a las manetas de silla.

-No.- siseó Edward.- Ya lo hago yo; aún no estoy impedido para hacerlo.

Me quedé de hielo. ¡Edward habia hablado!

Fui hacia él para encararlo y me apoyé con las manos en sus rodillas, lo miré ilusionada por su gran avance y mis ojos se llenaron de lágrimas por la emoción.

-¡Has hablado, Edward!...estoy tan feliz.- apuntillé regalándole la mejor de mis sonrisa. Me erguí y le dí paso para que avanzara hacia la puerta y seguidamente al comedor. Yo iba tras de él y llevé las manos al cielo y me pegué un pequeño baile en pos de aquella victoria.

-Vaya…vaya…Bells ¿A que viene tanto fervor?.- la voz de Jake a mis espaldas me hizo lanzar un suspiro de alivio.

Me volví y lo estreché entre mis pequeños brazos; ya que Jake era un gigante indio de los que hacen historia. Un ejemplar como ese; solamente nace una vez y sin posibilidad de repetirse.

-Edward..Edward ha hablado.- susurré.

El interpelado, paró con sus manos la silla de ruedas y se giró algo molesto.

-Tampoco estoy sordo.—inquirió en una mueca de desagrado. Volvió a girarse de frente y rodó con su silla hasta el gran comedor.

Jake y yo nos miramos; de nuevo sorprendidos y sonreímos abiertamente. Era todo un avance, y yo me sentía algo percursora de aquello.

Caminé deprisa hacia el comedor, siguiendo a mi enigmático ancianito y me despedí de Jake con las manos.

Ya se habia apostado en una de las mesas ,al lado de Maria, una ancianita encantadora que se ponía y quitaba las gafas, con un extraño nerviosismo; que yo ya habia superado.

Me apoyé en la mesa principal , ya que de esta manera tenia plena visión de todos los que estaban concentrados allí y les sonreí abiertamente.

-Tengo un juego….

-¡Un juego, un juego..!.- Demetri, se levantó de la silla y con andar lento se acercó a una silla mas cercana.

-Si, un juego. Espero les guste.- dije.- Por puro acto reflejo mi vista se fue al reloj de mi muñeca y alcé las cejas extrañada.

En aquella residencia el tiempo parecía pasar muy deprisa. Ya hacia mas de cinco horas que habia entrado y se me habia pasado excesivamente rápido.

-Quiero que me cuenten un cuento. Bueno, en realidad, quiero que nos lo cuenten a todos. Un cuento, bien inventado o bien alguno de esos que ustedes saben de su juventud.- mis ojos volaron hacia Edward, quien me miraba sin pestañear; con aquellos increíbles ojos verdes…tan jóvenes y suspicaces para su edad.- Grabaré todos y cada uno de ellos. Para que ustedes puedan escucharse y lo grabaremos para hacer una copia a cada uno; para cuando quieran puedan escucharlo….- reí ante lo mas evidente.- Habrá un premio ; el que ustedes elijan. El ganador pedirá un deseo.

-¿Un deseo?

No me habia dado cuenta de que Alice habia llegado y estaba escuchando con atención; junto a otra señora, bellísima de ojos miel y cabello color caramelo. Me sentí algo cohibida y me sonrojé.

Lo supe porque la cara comenzó a llamearme.

-Si.- carraspeé.- Un deseo de año nuevo. Pronto llegaremos a unas fechas muy señaladas y como todos sabeis hay muchas personas aquí, que solo nos tienen a nosotros y vosotros mismos. En la medida de lo posible me encargaré que ese deseo, el que quiera que sea..claro está, que esté dentro de mis posibilidades se haga realidad.

-¿Eres un hada?.- Jasper Withlock, se ajustó las gafas y sonrió; como nunca lo hizo antes.

-No. Pero intentaré serlo.

La señora que estaba al lado de Alice, paseó lentamente hacia mi; sin apartar su mirada; aquella mirada ..me era conocida…

La desconocida, se paró al lado de Edward, le tocó el hombro y le sonrió mirando a los ojos de él ,y mirándome a mi, alternativamente.

Siguió el camino que llegaba hasta mi persona y alzó su brazo,saludándome.

-Hola; Isabella. Soy Esme. La dueña de este centro. – Su sonrisa, me embrujó y casi me dejó sin habla, también; porque se me habia trabado la lengua y no podia despegarla.

-Enc…enca…encantada. Señora.- Tomé su mano y apreté con firmeza.

-Bien.- dijo, ella complacida.

-Hummm..si…bien….Sólo Bella..por favor.- dije, acordándome , que habia emitido mi nombre completo.

-¿Solo Bella?.- Maria que por enésima vez se quitaba las lentes, miró hacia nosotras con extrañeza.

-Si.- dije.

-SoloBella. Me gusta.

Esme y yo; nos miramos y sonreímos con calidez.

-¿Cuándo empezaremos con los cuentos?.- Era , Demetri, intentando meter su dentadura en la boca; pues era nueva y no se hacia con ella.- ¿Empezaremos hoy?

-Alice y yo, recorreremos las habitaciones y nos la contareis a nosotras. Luegos las pondremos en el cd y se votará por la mejor¿Qué os parece?

Todos aplaudieron al unisono. Esme me atrajo hacia ella por la cintura y me abrazó.

-Te hemos estado buscando toda la vida. Bella.- susurró en mi oído; emocionada.

Continuará….

Cortito, ya lo sé; pero ya dije que este fice tendría los capis cortitos. Ok?

Besos hermosas…¿adivinan por donde van los tiros¿'?¿?¿ jejejejej…Espero que les haya gustado.

Mañana interaré actualizar "The Priest" Besos corazones Espero vuestros reviews como una loca, ejejejjej!