Capitulo 3

El auto se detuvo con suavidad en el aparcamiento correspondiente, y en cuanto se apago, la puerta del copiloto se abrió, dando paso a un pelirrojo que se arrebujaba en la gruesa chamarra que llevaba puesta.

- Demonios, hace demasiado frió – se quejo mientras Harry salía también del auto.

- Un poco – concedió el moreno, y tras poner la alarma del auto, se encamino hacía donde se podían ver unas cabañas de madera.

- ¡¿Un poco?!, de seguro estamos a menos 15 grados – refutó el pelirrojo mientras seguía a su amigo - ¿Acaso quieres que Ethan muera congelado? -

- Ron, es normal que haga ese tipo de frió – repuso Harry sonriendo divertido – Estamos en un bosque al aire libre, y a algunos metros hay un lago, pero descuida, no quiero que Ethan muera congelado, para cuando él venga, el tiempo será más agradable –

- Aún así hace demasiado frío – repuso el pelirrojo, y hasta entonces se percato de que sólo él mostraba señas de tener frió, Harry caminaba como si nada, con una sonrisa divertida en los labios, que dio a Ron desconfianza - ¿Acaso no tienes frió, Harry? – le pregunto observándolo con detenimiento, y vio que la sonrisa se ensancho más en el rostro del moreno.

- Ser mago tiene sus ventajas, Ron – fue todo lo que se limito a contestarle, mientras con un gesto cómplice, le guiño el ojo.

- Debí imaginarlo – mascullo Ron, y metió la mano al interior de su chamarra en donde guardaba la varita.

Harry sólo sonrió, sintiendo el hechizo de Ron desplazarse silenciosamente sobre el pelirrojo.


No se había despegado de la chimenea de su despacho durante toda la noche, aún cuando sabía que lo mejor sería ir a dormir a la cama de su casa, sin embargo, se limito a dormir en el cómodo sillón de piel negra que tenía junto a la pequeña biblioteca de su despacho, esperando que el detective se pusiera en contacto con él.

Cuando despertó, se dirigió a su casa para cambiarse y bañarse, y en cuanto termino, regreso al despacho para seguir con su trabajo, y a la vez, esperar a que el detective se pusiera en contacto.

- "A final de cuentas, apenas ayer comenzaron la investigación, es lógico que todavía no tengan información sobre Harry" – pensó, y sin embargo, pudo sentir la amargura de aquel pensamiento.


Los habían estado siguiendo durante el transcurso hacía aquel campamento, en donde para llegar, habían hecho poco más de dos horas, tiempo que Matt aprovecho para quejarse de que Harry y Ron prefiriesen usar un auto que era más lento, que la Aparición.

Como durante el transcurso al campamento, el moreno y el pelirrojo habían estado hablando de puras tonterías, Matt y Parker habían decidido quitarse las orejeras mágicas, y cuando llegaron a su destino, esperaron a cierta distancia a que ambos magos se desocuparan, cosa que tardo cercas de dos horas más.

Al salir de la administración del campamento, Harry y Ron emprendieron el camino de regreso, lo que les llevo de nuevo poco más de dos horas, y tiempo en el que Matt siguió aprovechando para quejarse de lo lentos que eran los autos, y de lo cómoda y rápida que era la Aparición; Cuando llegaron a la ciudad de Hamburgo, no se dirigieron hacía la casa del pelirrojo, que quedaba hacía del centro de la capital, sino un poco más al norte, deteniéndose en el galpón de una casa de dos pisos, que tan sólo por el amplio patio delantero, y la acogedora fachada rustica, se veía que era lo suficientemente espaciosa.

- Así que aquí es donde vive el Salvador del Mundo Mágico, el Famoso Harry Potter – comento Parker, observando la casa con ojo critico.

Se habían mantenido a una distancia prudente, y ayudados por los hechizos Desilusionadores, se mantenían lejos de miradas indiscretas.

- Esta no puede ser su casa – repuso Matt con desilusión – Un carro tan chido como ese, necesita por lo menos una mansión –

- Te dije que no tendría una mansión – le recordó Parker – Sin embargo, su casa es muy bonita y amplia¿Crees que tenga familia? –

- Pues ese Ethan debe ser algo muy cercano – comento Matt – Porque durante todo el tiempo que hemos estado aquí, sólo he escuchado a Weasley y su esposa hablar de él cuando nombran a Potter, aunque yo preferiría que no tuviera a nadie, así podría tener alguna oportunidad con él –

- Estas enfermo – repuso Parker – En fin, ya es hora de regresar, tenemos la dirección de Potter y una orden expresa de regresar a informar en cuanto tengamos los datos que ya hemos reunido, andando – y Matt escucho el suave "Pop" que indicaba que su compañero ya se había marchado.

- Bien, espero que Potter no tenga a nadie, y si ya lo tiene, siempre puede dejarlo – comento dirigiendo una ultima mirada a la casa en la que el pelirrojo y el moreno se habían adentrado en cuanto estacionaron el auto, y con una sonrisa maliciosa que nadie vio, desapareció con un suave "Pop", prometiéndose regresar en cuanto hubiera alguna oportunidad, porque ese era el tipo de partido que no podía dejar pasar por nada del mundo.


El chisporroteo de la chimenea le hizo pegar un salto de su cómoda silla, esparciendo en el acto, los papeles sobre los que había estado trabajando, pero no le importo, y con paso apresurado, se dirigió hacía la chimenea para permitir el paso a quien se estaba intentando comunicar.

- Adelante – ordeno, y alejándose un poco por si las dudas, vio al hombre bajito aparecer dentro de la chimenea, aunque con un equilibrio precario que termino haciéndolo caer de bruces sobre el suelo alfombrado de su despacho.

- Ouch... – se quejo, y mientras se levantaba lo más rápido que podía, observó al imponente hombre con un ligero sonrojo en sus abultadas mejillas morenas, al tiempo que comenzaba a sacudirse el polvo de la capa negra que llevaba en aquella ocasión – Buenas tardes, señor Malfoy –

- Buenas tardes – saludo Draco lo más amablemente que pudo, intentando reprimir aquellas ganas que le hacían preguntar de una vez por todas si habían conseguido encontrar a Harry, y el lugar a donde podría ir a buscarlo.

- Tal y como nos pidió, he venido a informarle que la búsqueda a concluido exitosamente – le comunico el hombre sonriendo orgullo mientras sacaba una carpeta de entre los pliegues de su túnica – El señor Potter fue encontrado residiendo en una Zona Muggle de la ciudad de Hamburgo en Alemania, y aunque no vive con sus amigos de infancia, sigue en contacto continuo con ellos. El señor Weasley y su esposa si trabajan en el Ministerio Alemán, pero debido a que usted nos ordeno informarle en cuanto tuviéramos el paradero de el señor Harry Potter, no pudimos averiguar en que trabaja –

- Cuando dice esposa¿Se refiere a la señorita Granger? – pregunto Draco, sin estar muy seguro de ello.

- Así es – confirmo el hombre.

- Vaya, así que la comadreja se caso con la sabelotodo – comento, y el hombre intuyo con acierto, que aquello era algo que el rubio estaba diciendo para sí mismo – Muy bien¿En donde esta la dirección exacta del domicilio de Harry? –

- Aquí esta, señor Malfoy – respondió de inmediato, extendiendo la carpeta hacía Draco.

- Correcto – murmuro mientras se acercaba al escritorio, y tras escribir algo en un cheque, regreso y se lo entrego al hombre – Esto cierra nuestro trato –

- Por supuesto – comento el hombre observando la cantidad que había escrita, para después sonreírle al rubio agradecido – Ha sido un placer trabajar para usted – y después, desapareció nuevamente por la chimenea.

Una vez que se encontró solo, Draco se apresuro a sentarse en la silla tras su escritorio. Se sentía muy nervioso, y con las manos temblándole, abrió el sobre. Le bastaron unos cuantos segundos para leer la dirección, y aunque había estado en Alemania en algunas ocasiones por cuestiones de trabajo, sabía que necesitaría ayuda para poder dar con el lugar.

Aún así, no estaba dispuesto a perder más tiempo, y después de doblar la hoja cuidadosamente, para guardarla en su saco, desapareció en dirección al Ministerio, para desde ahí, dirigirse al Ministerio Alemán; Una vez ahí, encontrar alguien que le orientara debía ser pan comido.


Tal y como había pensado, encontrar a alguien que le ayudara fue pan comido, y sobre un Rolls Royce con chofer que el Ministerio Alemán le había facilitado, se dirigía hacía la dirección que el detective le había entregado.

Muy en el fondo agradecía haber aprendido Alemán cuando era más joven, pues de otra forma, pedir un medio de transporte le habría sido de lo más complicado, aunque también sabía que no le habían negado el coche, por las influencias que tenía en aquélla ciudad.

Lo único malo de todo aquello, era el maldito frió que hacía, sobre todo si se tenía en cuenta que el invierno se acercaba, y Alemania nunca había sido famosa por sus días calurosos durante invierno, así que agradecía ser mago y poder hacer hechizos que mantuvieran su calor corporal, al igual que aquel conjuro que mantenía una temperatura cálida dentro del Ministerio y de aquel auto.

- "Aunque sigo sin entender por qué, de todos los lugares cálidos en el mundo, Harry tuvo que escoger precisamente uno de los más gélidos" – pensó con fastidio, mientras por la ventanilla del auto, observaba las solitarias calles.

De pronto, el auto se detuvo frente a una de las muchas casas en donde sobre la acera del garaje, se encontraba estacionado un costoso Porsche GT de color negro.

- Hemos llegado – le anuncio el conductor con un fuerte acento Alemán, y Draco pudo sentir un fuerte retortijón en el estomago.

- Gracias – le respondió en el mismo idioma que el chofer, pero sin el acento - Ya puede retirarse, de aquí regresare al Ministerio con ayuda de la Aparición –

El chofer se limito a asentir con la cabeza, y cuando Draco bajo del auto, éste se alejo hacía el Ministerio.

Por primera vez, el rubio dirigió su vista hacía la casa, y un hueco se formo en su estomago mientras observaba cada detalle de la misma. Era de dos pisos, y por el amplio patio delantero, supo que era lo suficientemente espaciosa, además, la fachada rustica pero elegante, la distinguía del resto de las demás casas. Con algo de congoja, pudo percibir el aire acogedor que envolvería la casa pese al frió del ambiente. También había un extraño cochecito rojo tumbado sobre el pasto, lo que por su tamaño le dio cierta desconfianza, pues parecía algo que un niño usaría. Después de observarlo detenidamente, lo reconoció como una bicicleta, pues tenía mucho parecido con una imagen que hace muchos años había visto en una de las fotos de infancia de Harry; "Es una bicicleta" le había dicho el moreno sonriendo ante su cara de confusión "Hay de diferentes tamaños para que la puedan usar tanto los Muggles adultos como los niños, y esa era de mi primo". No siguió preguntando, aquel medio de transporte se le hacía tan tonto, como todo lo que los Muggles usaban, aunque más tonto le parecía que también los adultos lo usaran.

- Demonios – mascullo al notar el nerviosismo que le invadía, pero ya estaba ahí y no pensaba darse la vuelta, le había costado cercas de diez años dar con Harry, no se rendiría justo ahora, sólo por sentirse ligeramente inseguro.

Con paso lento, siguió el caminito de cemento que atravesaba el jardín hacía la puerta, y al llegar al pórtico, respiro profundamente intentando calmarse, mientras su mirada se perdía por algunos segundos en la puerta de madera negra que le confería cierto porte elegante.

Cuando logro tranquilizar un poco sus nervios, estiro la mano y presiono al timbre, combatiendo con las ganas que sentía por echar a correr antes de que quien fuera, abriera la puerta, para su suerte o desgracia, la puerta no tardo mucho en abrirse, he inconscientemente, dio un paso hacía atrás, intentando prepararse para lo que vendría a continuación...


Yey! Ya estoy de vuelta, y con un nuevo capitulo que espero sea de su agrado! n.n

Es algo corto porque así tenía que ser para que no se viera demasiado amontonado, pero espero que les guste n.n

Saludos y gracias por sus comentarios:o