Capitulo 3

Un limpio sol otoñal bañaba de luz la estancia, bastante desnuda, llamada la sala de estudio en la bardonnaye, el pálido cráneo del señor Babilla, el profesor, brillaba iluminado del mas vivo resplandor, lo que poco le importaba al buen hombre, aspirando delicadamente y a dosis el humo de su cigarrillo, se esmeraba en la corrección de una versión latina que acababa de terminar Cissi, "el mas inteligente cerebro femenino que he conocido", declaraba orgullosamente el profesor.

Porque este se sentía enorgullecido e la mayor de sus discípulos, cierto que Alberto, niño de 12 años travieso y empecinado y su hermana Ana no les faltaba inteligencia, pero no poseían la viva comprensión de Cissi, ni su ardor en el trabajo, como tampoco la delicada bondad que había impedido siempre a la encantadora Cissi hacer corro a las chiquilladas que aquellos urdían contra su maestro, cuyas pequeñas manías y ridiculeces excitaban su verbo, no pocas veces inconcientemente mortificante.

En este momento, Alberto, inclinado junto a ana le enseñaba el cráneo reluciente del señor Bobille, haciendo reír a su hermana, El buen hombre levanto un poco los ojos, murmuro "silencio", lleno de indulgencia y volvió a su corrección.

-Señorita Cissi, esto esta admirablemente bien- exclamo en tono triunfal el señor Bobille, levantando entre sus dedos, amarillos por el contacto del tabaco, la pagina cubierta con la encantadora escritura de cissi- he aquí una discípula que me hora ¡Ah, cuando hayáis trabajado dos años mas, que hermosa instrucción será la vuestra!

Se interrumpió un campanillazo, Cissi se levanto con viveza, dando un golpecito a su delantal de percal rosa, algo raído.

-Tengo que ir a abrir, porque Miguelina y Jose están fuera.

Salio al vestíbulo y se encamino a la puerta, que abrió en seguida, cuando sonaba un segundo campanillazo, seco e impaciente.

Cissi se sobresalto y dio un involuntario movimiento de retroceso al encontrarse con el conde Malfoy

Este se descubrió preguntando.

-¿Podría ver a mi prima la señora de Subrans?

-Creo que si, ¿quiere usted entrar, conde?

Malfoy no protesto a este dictado ceremonioso, pero envolvió con una mirada dominadora a la joven criatura, ruborizada y cohibida ante el.

Cissi le encamino a la puerta de la sala, que abrió diciendo:

-Voy a avisar a mi madre

-¿La llamáis vuestra madre? ¿Es que lo ha exigido ella?

-No, soy yo la que le he dado siempre este nombre, porque ella me ha educado- contesto cissi muy sorprendida.

-¡Ah si, es verdad!- dijo el entre dientes.

Mientras el conde entraba en el salón mejor amueblado, que era la sala de estudio, en el que se recibían las visitas, Cissi paso a la habitación contigua y se acerco a su madrastra, ocupada en su arreglo.

-Mama, el conde Malfoy pregunta por usted

La labor se le escapo de las manos a la señora de Subrans, y su semblante revistió el mismo extraño color que la víspera, en el momento que su pariente se acercara a ella, y sin decir una palabra, se levanto y abriendo la puerta de comunicación, entro a la sala.

El conde, estaba de pie en medio de la estancia, la dejo que avanzara hacia el, su aguda mirada parecía escudriñas hasta el fondo del alma de esta mujer, que se esforzaba visiblemente para no bajar la mirada.

-Mucho tiempo hace que no nos hemos visto, Catalina Black- dijo el con calmosa frialdad.

Lo mismo que en la víspera, no se dieron la mano, y quien viera a los dos primos, uno frente a otro, quedaría convencido que una barrera misteriosa los separaba.

-En efecto, Lucius….. Ya me suponía que vendrías a mi casa…….

Su voz era ronca y su mirada se desviaba de el como esquivando la fascinación de sus grises retinas.

-No vengo por ti, Catalina, no he perdido mi antigua costumbre de ir derecho a mi objeto, sobre todo con las mujeres, que, en general, gustan engoliarse en mil pequeños circunloquios mas o menos hipócritas, he aquí, pues, lo que yo deseo: la hija de mi prima Xenia se parece de un modo extraordinario a Olga, mi difunta mujer, por este motivo, tengo la intención de hacer de esta niña la Condesa de Malfoy

La señora de Subrans retrocedió algunos pasos, fijando en el los ojos dilatados por el asombro.

-¿Queréis…..casaros con Cissi? ¿Con una niña, que no tiene aun los veinte años?

-Por esto, precisamente, a esta edad yo la formare a mi gusto, como hice con Olga.

Y como la señora de Subrans quedase enmudecida y mirándole con aire aturdido, añadió secamente:

-¡Cualquiera diría que os dije lo mas extraordinario del mundo!

-Pero Lucius…. Pensad que no la conocéis

-Se parece a Olga; por lo menos será tan hermosa como ella, y lo bastante joven para moldearla, esto me basta, la inteligencia me es indiferente, y en cuanto al caracter, sea el que sea, yo sabré transformarlo según mis gustos.

-¡Entonces…..entonces, quizás será una desgraciada!- balbuceo la señora de Subrans.

Malfoy plegó irónicamente los labios

-¿Acaso una mujer puede ser desgraciada cuando su marido la rodea de lujo, la colma de alhajas y de vestidos y la lleva a las fiestas mas brillantes? Esto no tiene importancia, una mujer no debe tener otra religión que la de su marido, y cuando sea la Condesa Malfoy, Cissi seguirá el culto que le imponga.

La mirada turbada de la señora de Subrans se detuvo en el semblante impasible de Lucius.

-¿Vos, vos la obligareis a dejar su religión?

-Claro que si, por mi parte, yo no tengo creencias, pero mis tradiciones de familia y de raza me imponen la practica aparente de la religión de mi país, lo mismo debe ser con mi mujer.

-Lucius, ella no querrá nunca, Renunciad a esa idea, es imposible, por lo demás, la niña no será feliz.

Un resplandor de ira brillo en los ojos de Lucius, que en ese momento parecían negros.

-¿Por quien me tomas Catalina cualquiera diría que yo hice desgraciada a Olga, aquella que antes de exhalar su ultimo suspiro me besaba las manos, murmurando "Lucius, me diste la dicha" nunca tuvo ella que formular un deseo, porque yo me anticipaba a el, tratare a Cissi como la trate a ella, pienso ser siempre el dueño absoluto, pero en cambio, doy a mi mujer todas las satisfacciones que confiere a un cerebro femenino ¿Qué mas puede pedir ella?

-Tal vez que la amarais de otro modo- murmuro la señora de Subrans.

Una media sonrisa irónica se dibujo en los labios de Lucius.

-¿Qué yo sea un humilde servidor, como tantos imbeciles lo son de sus mujeres? Yo que tengo más respeto a la superioridad masculina, y ante todo quiero ser obedecido sin discusión

-¿Y decís que ella será dichosa?

El conde empezó a impacientarse

-Si, lo será, porque yo sabré quitarla toda sensibilidad ridícula, si la tuviera, Olga era amable, complaciente, mimosa y nunca he sufrido yo ver una lagrima en sus ojos o un arruga en su frente, Olga se acostumbro pronto y me mostraba siempre una cara serena y complaciente, si no la hubiera educado así en los primeros días de nuestro unión, me hubiera arriesgado a ver lloriqueos, caprichos, mohines todo lo que yo detesto.

-¿De modo que vuestra esposa no tenia ni el derecho a llorar?

-Me porte de tal manera con ella, que nunca tuvo motivo razonable para derramar ni una lágrima- contesto fríamente.

Por algunos segundos la señora de Subrans permaneció muda, admiradora por esa declaración hecha con aplomo.

-Lucius, esto no es posible- dijo pro fin- Cissi es demasiado joven, esta delicada de salud…..

-En mi casa tendrá todos los cuidados necesarios, no temáis, yo no guato de tener una mujer enferma realmente, Catalina, me extraña vuestra solicitud por la hija de la pobre Xenia.

Se advertía una extraña ironía en el acento del conde, cuya penetrante mirada no se apartaba del rostro de Catalina, que se cubría de una espantosa palidez.

-La verdad es que la cuido lo mejor que puedo- repuso ella con voz apagada- y quisiera que fuera feliz.

-Lo será a mi lado

-No, Lucius, no, por de pronto, no cambia sus ideas, o religión

El conde frunció el ceño

-Catalina ¿es que dais importancia a la voluntad de una niña? A esta edad, no importa nada cualquier religión o ideología

La señora de Subrans junto las manos.

-No me pidáis esto, Lucius, no puedo hacer desgracia a esta pobre niña…….

-¡Esto debe envanecerme!- dijo Malfoy en tono irritado- a propósito, ¿es verdad ese singular accidente del que tuvo en trance la muerte en Draconia?

Una extraña turbación se apodero de la señora de subrans, hasta el punto que su mano busco apoyo en el respaldo de la silla.

-No lo se…..balbució, desviando la mirada

-Sabed de Iván Borges se conserva fuerte y alerta y con una memoria asombrosa, especialmente acerca de los hechos ocurridos hace bastante tiempo, tales como vuestra estancia y la de Xenia en Draconia

Catalina temblaba de pies a cabeza, y sus miradas evitaban siempre encontrarse con las de Lucius, tal como una bestia dominada por las retinas del domador.

-Es muy hablador, únicamente yo refreno su lengua, esto debéis agradecérmelo, Catalina, porque el día que yo le diga "no importa, Iván, di lo que quieras" quizás tuviera el mal gusto de hacer revelaciones sensacionales que perjudicarían a vuestro hijos ¿no es verdad Catalina Black?

Esta vez, Catalina le miro y dijo suplicante

-¡Lucius, pro compasión!... ¿no son bastares los remordimientos que me torturan? He hecho lo posible para hacer feliz a Cissi.

-Pero engañándola odiosamente ¿NO creéis que ella estaría mejor con migo, que soy un hombre honrado, que bajo el techo de una mujer que mato a su madre?

Un gemido escapo del pecho de la señora de Subrans

-¡Lucius!...os lo ruego……..

El conde prosiguió, impasible

-Esta única razón me impone el deber de sacar de aquí a la joven, id, pues, a notificarle mi petición y mañana seamos prometidos

Por esa vez, catalina no protesto, estaba domada por el arma misteriosa que hacia a Lucios omnipotente para ella.

-Le hablare- dijo con vos débil

-Será esto lo mas razonable, porque si cissi no llega a ser mí mujer, me vería en el caso de enterarla de ciertas cosas que la imposibilitarían seguir por mas tiempo aquí, desde el momento que llegue a ser la condesa Malfoy, vuestro secreto no correrá peligro, ni tampoco vuestro hijos……

-Le hablare, lucios- repitió ella

Crisparonse sus dedos con tal fuerza en el raspando de la silla, que sus uñas se hundieron en la madera.

-Esta bien- dijo el conde- como yo no pretendo eternizar el noviazgo, haréis de manera que el matrimonio pueda celebrarse dentro de un mes, primero en la iglesia católica, por una concesión que quiero hacer, ya que Cissi no ha practicado esta religión, que es la de su país, y que era la de su padre, después un sacerdote ortodoxo vendrá a bendecir aquí nuestra unión según nuestro rito.

-¿Y…..si Cissi rechaza en absoluto sobre este particular?- murmuro la señora de Subrans

Lucius se encogió de hombros

-Una niña ¿Cómo puede tener opinión arraigada sobre tal o cual religión? Esto no tiene importancia, Catalina, Cissi se prestara sin dificultad, tanto más cuando me ha parecido muy tímida

-Si es tímida y obediente

-¡Mejor que mejor! Me parece que ella realiza en todo mi ideal, hasta mañana Catalina.

Sin darle la mano, lo mismo que cuando vino, se dirigió a la puerta, cuando ya iba a salir, catalina le dijo con tono suplicante

-¿No la haréis sufrir demasiado, Lucius?

Este tuvo un movimiento de indignación

-¿Es que pretendes burlarte de mi? saben que no soy ningún Barba azul, Olga fue feliz a mi lado y cissi lo será también, acordaos que, de todos modos, esta niña no puede continuar aquí, no olvides tampoco que la divisa de los Malfoy es "perezca el mundo entero y hasta el honor de los míos, con tal que se cumpla mi voluntad"

Catalina doblo la cabeza, sin responder y salio de la sala.

Entonces se hundió en un sillón y ocultado la cara entre las manos

-¡Es horroroso!... ¡Horrosoro!- murmuro -¡Pobre Cissi! he de sacrificarte, pues si: porque se demasiado bien que el cumplirá su amenaza….. Y mis hijos quedaran deshonrados….. También Cissi será desgraciada sabiendo que ……. ¡Oh que tormento!- gimió retorciéndose las manos

"Verdad es que Cissi pueda ser al lado de este hombre mas feliz de lo que yo creo….. Bueno, como ella es, el la amara, por frió que tenga el corazón, ella le imbuirá ideas menos intransigentes………..

De esto mono trataba Catalina de tranquilizarse y hasta persuadirse que Cissi seria dichosa con esta unión, en Medio de todo, es verdad que ella había oído decir que Olga parecía ser muy feliz, y que amaba mucho a su esposo ¿Por qué no había de suceder lo mismo con Cissi?

-Voy a hablarle….queda la cuestión de la religión; pero ella se arreglara con el Lucius no oculta que este le es indiferente, y que solo es ortodoxo por tradición, además el se dejara seducir, si ella sabe manejarle.

Se levanto, abrió la puerta y llamo

-¡Cissi!

Luego entro en la habitación contigua y se sentó en su sitio de costumbre, pero de espaldas a la luz de la ventana, porque tenia conciencia de la alteración de su semblante

-¿Me llamas, mama? Dijo Cissi, entrando apresurada

-Si hija mía, siéntate aqui y óyeme….. Voy derecho al asunto, el conde Malfoy viendo en ti el retrato de su primera mujer, prima tuya y de el, te pide en matrimonio.

Cissi tuvo un sobresalto de estupor, fijado en su madrastra sus hermosos ojos asombrados

-¡Mama!... ¡Es una broma!... ¡A mi edad!

- Olga no tenía dieciséis años cuando Lucius se caso con ella

-¡No, no! Decidle que no, mama- respondió espontáneamente Cissi, con un ligero dejo de temor- ¡Me da miedo el!

- Es una niñería de tu parte, Cissi Lucius es un hombre que vale mucho, y de todas suertes eso será para ti un matrimonio magnifico, los condes Malfoy son de antigua estirpe de soberanos, y de los zares, al quitarles esa soberanía, les han dejado numerosos privilegios e inmensos bienes, Te veras rodeada de lujo, y tendrás todas las satisfacciones imaginables, Lucius te hará viajar ¡serás feliz hija mía!

Hablaba en tono monótono, como si recitara una lección aprendida, y apartando su mirada de la asombrada y asustada Cissi

-Mama…..pues yo no quiero……. ¡Es imposible! Vaya mama, a mi edad no se casa ninguna

La sorpresa había dominado antes a cissi, pero ahora era el terror, comprendiendo que la cosa iba seria.

-¡Cissi! No me obligues a repetirte las mismas cosas, hija mía ¡estoy tan casada!

Cissi se inclino un poco para tratar de ver la cara de su madrastra

-Es verdad, mama, parece que estáis muy fatigada ¿Qué tenéis?

-¡Es el corazón!...- dijo la señora de Subrans con voz algo trémula- me convendría la calma; pero lo que es pro hoy no la tendré mostrándote tu tan recalcitrante.

-¡Mama! ¿Es posible que queráis esto para mi?- exclamo Cissi con angustia- yo no conozco al conde Malfoy.

-Pero lo conozco yo y se que ha hecho feliz a su primera esposa, es verdad que en apariencia es frió, pero ¿Qué significa esto? Las palabras melosas y los cumplidos son muchas veces lazos tendidos, Además en vista de tu juventud no te vendrá mal un marido serio que sepa dirigirte….. ¡No te alarmes tanto, Cissi!...cualquiera diría que te condeno al suplicio.

Cissi retorció maquinalmente sus pequeñas manos.

-¡! El conde me da miedo! …….además, yo no había caído en cuenta de que tuviera que casarme un día ¡me parecía esto tan lejos! Me consideraba una niña una……de repente me decís que sea la esposa de este extraño, que me llevara pro donde el quiera, lejos de aquí, lejos de vosotros

¡Mama decidle que no! no penséis mas en esto, os lo suplico

La señora de Subrans bajo algo los ojos, como si no pudiera aguantar la vista de la dulce mirada implorante.

-Estas locas, Cissi, ciertamente que hasta aquí no tenias motivo de pensar en casarte, pero ya que se ofrece una ocasión inesperada, conviene no dejarla escapar.

-¿Pero como he de casarme?

- Bajo el rito católico, no exageres mi niña. ¿Acaso tu madre y yo éramos católicas? Esto no impidio que yo os haya permitido a ti y a tus hermanos seguir la religión de vuestro padre.

-¿Pero murmuro Cissi

-El mismo me ha dicho que vuestro matrimonio será bendecido en la iglesia católica- contesto Catalina con voz sorda- ya veras como el no es tan terrible como parece maña quien sabe¿? Quizás haga lo que tú quieras Cissi

Catalina trataba de sonreír, pero si no hubiera estado a contra luz habría descubierto una dolorosa constricción que torcía sus labios, esos labios mentirosos que engañaban a una niña inocente.

-¿Es posible? ¿Es posible que de repente deba decidirme?... ¿no puedo reflexionar, pedir consejo, mama?

Catalina se alarmo ¿pedir consejo? A un confesor, claro ¡quien mas que un sacerdote para estorbar el plan! Convenía a toda costa arrancarle una promesa

-¿Reflexionar, Cissi? El conde quiere una respuesta hoy mismo, comprende bien, el encuentra en ti a su primera esposa, que tanto amo, y desde que te ha visto, no vive generoso de un rechazo, piénsalo bien, Cissi, seria un acto de caridad consolar a Este viudo, recordadle a Olga.

Las palabras salían con pena de sus labios secos, falta de fuerzas las señora de Subrans reclino su cabeza en el respalde de la butaca

-¡Mama, mama! Dijo Cissi con angustia

Catalina estaba desmayada, la joven llamo a Alberto y envió pro el medio, luego trato de hacer volver en si a su madrastra, pero este duraba todavía cuando lego el medico

-Doctor ¿esta pues mas enferma?- pregunto cissi cuando la señora de Subrans recobro el sentido y el medio se iba, después de haber escrito unas recetas

-Si, algo mas. Convendría evitarle toda contrariedad, y cualquier emoción fuerte ¿ha experimentado hoy algo de esto?

-Si- afirmo Cissi ruborizada

-Pues pro esto es, señorita Cissi, su mama necesita aun gran tranquilidad de espíritu, con esta condición puede vivir años, aun con esta enfermedad.

De vuelta cissi a la habitación de su madrastra, iba llena de turbación ¿consistía, en su residencia a este matrimonio, esta sacudida pro la que el medico se mostraba alarmado? ¿De modo que si ocurría una desgracia, si Alberto y ana quedaban huérfanos seria de ella, cissi la causa?

-¡Que hacer dios mió!... ¡Que hacer!

Oyéndola entrar, la señora de Subrans volvio a ella su semblante deshecho

-Ya ves hija. Que precaria es mi salud- dijo con voz apagada- un día u otro puedo irme en una crisis, en un desmayo, tu te quedaras huérfana…… mientas si estas casada no tendrás necesidad de nadie, y yo moriré tranquila por lo que a ti hace.

La mano ardiente de cissi se puso en la de su madrastra, que temblaba convulsiva

-¿De verdad, mama, si yo acepto este matrimonio quedareis satisfecha?

Un "si" imperceptible paso por los labio de Catalina

-En este caso, puesto que vos opináis que es un bien para mí, me casare con el conde Malfoy- dijo cissi con acento algo apagado.

Al mismo tiempo se inclino, ofreciéndole su frente a los labios de su madrastra.

Catalina iba a rechazarla, pero maquinalmente beso a la niña que se iba a sacrificar a las exigencias implacables de Lucius Malfoy

-Vete cissi- dijo afablemente- déjame, tengo necesidad de reposo, esta noche le escribiré a Lucius

Cissi salio de la sala, y subiendo aprisa la escalera entro en su habitación, una ancha recamara sencillamente amueblada, y que ella cuidaba con todo esmero…. Se hico de rodias u la cara entre las manos rompio a lloras.

-¡Dios mió! ¡Dios mió! ¿Es posible? No podré nunca, tengo demasiado miedo….. Gabriel ruega pro mí, ruega por tu pequeña Cissi.