Ni ouat ni sus personajes me pertenecen.
Algunas aclaraciones: El fic está construido en torno a los recuerdos de Regina por lo que no sigue exactamente una línea temporal fija, son recuerdos que le van viniendo a la morena, si algo no lo entendéis seré feliz de responder a vuestras dudas. (Cuando sea Emma la que este narrando la historia estará en cursiva.)
Este fic va dedicado a mis chicas del grupo de whatsaap swanqueen y en especial a mi petita pero eso ella ya lo sabe. Besitos y disfrutad de la lectura.
Advertencia: contiene escenas violentas.
CAPÍTULO 3: SUS CASTIGOS.
Tras pasar la noche con los perros me encontraba agotada y muerta de frío. Estando en pleno invierno con algunos grados bajo cero de temperatura, dormir al aire libre sin nada más que la fina chaqueta que llevaba puesta hizo que el frío calara mis huesos y empecé a dudar si alguna vez volvería a sentir calor. El hecho de que la mujer para la cual tenía que trabajar me hubiese apuntado con un arma en la cabeza tampoco ayudaba a evitar el tembleque que se había apoderado de mis piernas, estaba agotada y hambrienta, tenía frío, tanto frío… me sentía vacía sin él, lo había perdido después de tantos años luchando contra mi familia, contra mi madre para poder estar con él, lo había perdido, ya no me quedaba nada más que su recuerdo pues todas nuestras pertenencias se habían esfumado, me lo habían quitado todo incluso mi nombre, ya no tenía más nombre que un número marcado en mi brazo, no era nadie, inferior a los perros como ella dijo, pues incluso sus perros tenían nombre y más libertad que yo.
Ya no tenía ni sueños, nada por lo que vivir o luchar, solo recuerdos de momentos que no iban a volver nunca, recuerdos de mi juventud en casa de mis padres, recuerdos de las verdes colinas, del cielo, recuerdos que poco a poco iban muriendo al igual que mi esperanza por seguir viva al día siguiente.
Había aceptado que moriría pronto cuando ella disparo su arma sin munición en mi frente, sabía que algún día se cansaría de jugar conmigo y simplemente me quitaría de en medio y entonces nadie recordará mi nombre, nadie recordará que viví, que amé, que luche por mi final feliz, yo misma antes de morir olvidaré mi nombre, ellos me lo van a quitar todo simplemente porque amé a un hombre que pensaba diferente, ella me lo va a quitar todo porque me odia sin motivo, porque lo único que lleva dentro es odio.
Si hay algo que jamás olvidaré antes de morir será sin duda el momento que recibí mi primer castigo. Llevaba varios días sirviendo en su casa, perdí la cuenta pues siempre era lo mismo, limpiar, cocinar servirle en lo que ella deseara, siempre en silencio, siempre sin mirarla si no queríamos desatar su ira. Yo me había vuelto invisible a sus ojos y realmente lo prefería, no podía soportar su desprecio, sus palabras hirientes. Le gustaba reírse con sus compañeros y comentar a cuántos de nosotros había matado y a cuantos pensaba matar durante la semana, intentando batir un récor personal o demostrar que ella era mejor que cualquiera y merecía el puesto que ostentaba. Todos la miraban con cara de idiotas, la admiraban, o a lo mejor soñaban con tenerla, no se puede negar que era hermosa, diabólica pero hermosa.
Fue en una de esas estúpidas reuniones en las que jóvenes soldados babeaban y luchaban por tener su atención cuando comprobé por mí misma su sadismo y crueldad, me tocaba a mi servirles en su fiesta improvisada, celebraban que habían aniquilado a todo un "cargamento" como ellos llamaban a los trenes que nos traían aquí a morir, ella reía con ganas recordando algunas situaciones que a mí me perecieron repugnantes, casi tan repugnantes como su risa carente de sentimientos, cada día estaba más convencida de que no tenía corazón y tampoco alma, ella era una máquina de matar creada por su propio partido, no tenía ni un solo pensamiento propio, era una más del rebaño que acataban órdenes sin pensar que estaban haciendo, aunque ella era diferente, parecía disfrutar arrebatando la vida de los demás, disfrutaba con el sufrimiento ajeno. Esos pensamientos empezaron a marearme, pronto todo se volvió negro, las piernas me fallaron y la bandeja que llevaba con los cafés para sus invitados acabó en el suelo mientras yo me desvanecía. Lo último que vi antes de caer en la inconsciencia fueron sus ojos.
No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, solo sé que me despertó el agua helada, no sabía dónde estaba solo que estaba colgando de las muñecas, me dolía todo el cuerpo y ante mi estaba ella, con los ojos encendidos de ira y su cinturón en la mano, supe que se había enfadado por el incidente del café, quise excusarme cuando sentí el cuero en mi espalda, una y otra vez, desgarrando mí carne, en ese momento comprendí que estaba denuda, atada y expuesta ante ella. El dolor y la humillación fue algo que simplemente no pude soportar y lloré, lloré por todo lo que había perdido mientras ella me obligaba a contar en voz alta los golpes que me daba, tenía que llegar a cincuenta pero cada vez que decía mal algún número empezaba otra vez, el suelo se llenó de sangre y sin poder evitarlo me desmayé, otra vez, estaba segura, iba a matarme.
(Emma)
¡No me lo puedo creer! Esta perra de mierda interrumpe mi reunión con mis superiores, destroza mi moqueta y ni siquiera tiene la decencia de permanecer despierta para recibir su castigo bien recibido. Podría pegarle hasta matarla, hasta que no quede nada de ella, borrarla del mundo y absolutamente nadie llorará por ella, podría simplemente desfundar mi arma y ahorrarle sufrimiento, incluso sería clemente con ella pero en lugar de eso llamo al médico para que la cure y le exijo que viva, tengo que reconocer que verla caer en el salón me dejó un nudo en el estómago, pura rabia ¿cómo se atreve? No Emma Swan, sabes que no era rabia lo que sentiste cuando la viste caer, y sabes que no era rabia lo que sentiste cuando se desmayó pues no tardaste en llamar al médico para que la ayudara, en otras circunstancias la habrías dejado morir pero tú la has salvado y ni tu misma sabes porqué, Emma Swan ¿En qué diablos estás pensando? Es imposible que ella te importe, es una comunista, tú enemiga, debes destruirla, eso debes hacer, sabes que debes hacerlo, debes terminar el castigo, hacerte respetar, cuando recupere sus fuerzas terminarás lo que empezaste y si muere mejor para ti, un dolor de cabeza menos. ¡Maldita mujer, malditos ojos negros maldita toda ella!
