El ermitaño que vio la flor crecer sobre el hielo


Saint Seiya ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada.

Temática Yaoi, leer bajo su propio riego


3.-Comparaciones

¿Desde cuándo llevaba haciéndolo? Recordaba ver esa flor de loto creciendo, con un capucho dorado, esperando a abrirse en medio del hielo, protegida del frío y expectante. Pero… ¿desde cuando recordaba a Shaka con tanto ahínco? Quizás la flor de loto había sido el detonante, sin embargo, el rubio siempre fue su amigo, y desde su "traición" no hubo vuelto a saber de él. El caminaba ese sendero de dolor y desquiciante soledad sin ayuda.

"Todo ser humano necesita de un corazón y un alma, el amor es parte del egoísmo Mu, pero también es lo más maravilloso que la humanidad posee. Tu corazón es cálido, nunca te deshagas de él, es algo muy valioso"

La fugaz memoria envolvió su corazón con calidez y su rostro con una sonrisa, aquel día expectante de la flor de loto logró recordar aquel momento, uno de los muchos que compartió de niños con Shaka, y como este en inocente amistad le regalo una dulce flor de loto justo como la que crecía y se abría poco a poco en el lago congelado.

Shaka en su memoria era así, justo como esa flor de loto, ávida de seguir avanzando, pero dulce en el interior con un corazón dispuesto a encontrar el sentido del amor del mundo. No pudo evitar ese hilo de comparaciones, mientras se volteaba con una sonrisa en el rostro y regresaba a casa. El invierno estaba por comenzar y ya no podría volver a contemplar aquello loto de oro. Era tiempo de dejar el pasado atrás, y a Shaka junto con él.