Piggeh despertó en su cama con una mueca de disgusto. A pesar de que intentó pasarlo ayer, acabó muy mal la cosa. Les pilló Kevin... Se peleó con Craig...
Suspiró y negó con la cabeza.
No era su puta culpa. Craig se había comportado como un capullo total, y por eso se pelearon. No quería saber absolutamente nada de él.
El chico miró su móvil, y rodó los ojos. Tenía una llamada perdida del castaño, y como cinco de su hermana recibidas esa noche. No pensaba hacerles ni puto caso. Como si se estaba muriendo.
Se vistió rápidamente, y se sirvió un tazón de cereales, con mirada concentrada. ¡Maldita sea! Tenía una idea perfecta para sus disfraces de Halloween. Pero si Craig no se les unía no tendría sentido alguno.
El Viernes de la semana que viene se celebraría el concurso grupal de disfraces en su instituto. ¡El premio era un viaje a Hawaii durante catorce dias para todo el grupo!
La idea de Piggeh era disfrazarse de los protagonistas de una serie que vio en Internet hace unos dias. Iba sobre unos nadadores que sufren mucha tensión sexual entre ellos... O algo así.
¡El caso es que era bastante famoso!
Sería perfecto. Él podía ir del nadador rubio, PewDie del nadador Balleno, Steph del que tenía un fetiche con el agua, Mr Chair iría del que tenía gafas y por último Craig del pelirrojo malote. ¡Incluso tenían un lugar para Jennifer!
Ella sería la chica que no pinta nada en la serie.
Pero sin Craig el disfraz quedaría incompleto... Y Skully no podía ser ese personaje, porque era perfecto para el castaño.
El pelirrosa se acabó su tazón de cereales, y cruzó la puerta aún pensativo.
¿De qué podían disfrazarse ahora...?
Les quedaba poco tiempo para hacerse o comprar los disfraces. Y a menos que le viniese la inspiración divina no sabía como iban a conseguir el viaje...
Y eso que quería bañarse en la playita de Hawaii con Craig...
En su teléfono comenzó a sonar la canción de Pink "True Love". Era el tono que le tenía puesto a Craig...
Soltó una especie de "PFT" y colgó la llamada, con enfado. ¡Le había dicho unas cosas muy feas! No pensaba perdonarlo tan facilmente.
Iba tan sumido en sus propios pensamientos que no era consciente de los muchos carteles de "DESAPARECIDO" que empapelaban las calles de su barrio.
Después de andar unos quince minutos, buscando en su móvil ideas chulas de disfraces llegó al Instituto.
Justo delante de la puerta estaban sus amigos y Jennifer hablando con rostros preocupados, aunque él ignoro eso.
-¡Chicos! ¡Eh! Me he quedado sin ideas para el concurso de disfraces.
La mirada azul de Pewds se posó en él, y respondió con una mueca.
-Piggeh...
-¿Um? ¿Os pasa algo? -Rió el pelirrosa. -¿Se ha muerto alguien?
-... Piggeh... Es Craig... -Empezó Stephano, ya que nadie más se atrevía a hablar.
-¿Huuuuh? ¿Vosotros también? ¡No quiero saber nada de él! -El más bajito del grupo se cruzó de brazos, y apartó la vista. -Si os ha pagado para pedirme que le perdone, decidle que no.
-Piggeh no es eso. -Jennifer llamó la atención de los chicos, y volvió a mirar a Mr. Chair.
-Es que... -Empezó este, mirando a Stephano ahora.
-Piggeh... Craig ha desaparecido. -Los ojos grises del chico parpadearon un par de veces, en confusión. -Al parecer anoche no volvió a casa y bueno... Tu eres el último que lo vio.
Pero Piggeh ya no no oía eso último.
¿Craig había desaparecido? ¿SU Craig? No... Eso tenía que ser una broma, o tal vez una estrategia para que el idiota obtuviese su perdón.
-No tiene gracia... -Susurró con voz entrecortada él, frunciendo el ceño. -¡Si seguís con la broma me enfadaré con vosotros también! -Soltó, de forma infantil apretando los puños.
-Piggeh, bro... Te juro que no es broma. -Pewdie se acercó a su amigo con seriedad. Era la primera vez que Piggeh lo veía así. -Han suspendido las clases. Vamos a buscarlo entre todos. ¿Vas a venir...?
El pelirrosa entrecerró los ojos, haciendo un esfuerzo por no llorar. Eso no podía estar pasando. ¿Dónde coño estaba Craig?
-S-si... Por supuesto.
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Craig abrió sus ojos dorados, para dar de hieno con el sol en su cara. Hizo una mueca, y apartó la vista intentado alcanzar sus gafas de sol de la mesilla. Pero lo único que encontraron sus manos fue tierra.
...¿Tierra?
De pronto, se le hizo presente un agudo dolor de cabeza en la zona de la nuca. Oh... Cierto... La pelea con esos ladrones.
Con cuidado, intentó ponerse en pie, pero las piernas le dolían demasiado. Estaba bastante seguro de que una de ellas al menos estaba rota.
Agh, joder.
Un ruido de arriba lo alertó de pronto. Era una especie de arrastre de un objeto metálico, después de eso lo único que notó fue como un montoncito de Tierra se le caía en la cara.
¿Qué cojones...?
De nuevo el solido metálico, y tierra esta vez sobre sus piernas.
Alterado, el Barrel se incorporó como pudo. El agujero era tan alto, que aunque se pusiese en pie no iba a poder salir por si solo.
-¡EH! ¿QUÉ COJONES CREES QUE HACES? ¡HAY UNA PERSONA AQUÍ! -Gritó con todas sus fuerzas, mientras comenzaba a marearse. Había un buen charquito de sangre donde antes tenía su cabeza reposando.
-Silencio. -Oyó una voz grave y asquerosa venir de arriba. -Tranquilo, pronto descansaras en paz.
-¡EH! ¡QUE ME SAQUES, COJONES!
Por mucho que gritase, el hombre le ignoró. Aunque... ¡Aún tenía una oportunidad!
Agarró su teléfono que estaba a punto de morir, y llamó al primero que vio. Piggeh.
-Vamos, cógelo... Cógelo... -Susurraba, mientras cerraba con fuerza los ojos.
-... ... ... Lo sentimos, pero el número que ha marcado está ocupad-
-... No puede ser... -El castaño vio con desesperación, como en la pantalla de su móvil decía "Apagando" mientras le caía tierra en la cabeza. -No. NO. NO. ¡DEJADME SALIR, JODER!
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-¡Tranquila, Broomy! Seguro que encontraremos a tu primo. -Sonrió Torchy a su preocupada amiga. No era del gusto de Broomy mostrar sus sentimientos, pero en esos momentos estaba demasiado ocupada llorando como para preocuparse de eso.
Mayo, Broomy y Torchy se habían escapado del instituto para buscar como los demás. En ese momento estaban pasando por delante de la casa de Piggeh, pegando carteles cuando vieron a un hombre extraño y bastante grande en el jardín de al lado, enterrando algo. Mayo se escondió detrás de sus amigos, asustado.
-¿Q-quién es ese? -Preguntó mordiendose el labio.
-Se ve sospechoso... -Comentó el pelirrojo entrecerrando los ojos.
-Vamos a preguntarle por mi primo. -Soltó la chica del grupo.
-Vale. -Accedieron sus amigos.
Los tres se acercaron al señor (Mayo aun escondido) con una expresión confusa.
-Disculpe, señor. -Torchy llamó su atención. El hombre era muy muy feo. Tenía la cara de un troll, y no parecía muy contento. Pero al pelirrojo no le daba miedo. ¡No era como Mayo! ¡Ha! -Por casualidad... ¿Se ha encontrado con este chico?
Broomy levantó la foto de su primo, y el señor hizo una mueca.
-¡ESTOY OCUPADO! -Gritó a los dos niños. -¡Largáos!
No hacía falta que se lo dijesen dos veces a Mayo. En cuanto sus amigos se giraron el más pequeño del grupo ya no estaba. Torchy suspiró, ahora dispuesto a buscar al segundo chico perdido del día cuando una voz llamó su atención y la de la chica.
-¡BROOMY! ¡CRIOS! ¿HAY ALGUIEN AHI?
-¡ES CRAIG! -Gritó la castaña frunciendo el ceño. -¿QUÉ LE ESTÁS HACIENDO A CRAIG?
El hombre-Troll sonrió de forma cínica.
-Parece que tenemos más habitantes para el hoyo. -Rió, agarrando por el cuello de la camiseta a los dos chicos.
-¡Suéltame, bicho! -Se quejó el pelirrojo, mientras pataleaba. Pero lo único que consiguió fue ser lanzado al agujero el primero, dando con el suelo en su cara.
Broomy comenzó a gritar, y fue lanzada también. Por desgracia nadie había oído el grito de la niña... Y eso que funcionaba siempre que querían deshacerse de un adulto molesto.
Cuando les pillaban en una gamberrada, sólo hacía falta que Broomy comenzase a gritar para que un montón de adultos se lanzaran sobre el que los molestaba en cuestión. El problema era que no había nadie por los alrededores para escucharlos.
-¡Craig! -La chica comenzó a escavar. Su primo estaba enterrado casi hasta el cuello, y apenas podía moverse.
-O-ouch... -Se quejó Torchy, mientras se pasaba la mano por la cara que es con lo que había caído. -Tengo sangre... -Susurró. Broomy se acercó para examinarlo.
-Um... Si... Te has roto la nariz... -Dijo la chica, sin darle más importancia y volviendo a cavar.
-¿Y te quedas tan pancha? ¡Me he roto la nariz!
-¡Y VAMOS A MORIR SI NO SACAMOS A CRAIG!
-¡YA ESTAMOS MUERTOS, BROOMY!
-¡UGH CALLAOS! -Gritó el castaño, haciendo una mueca de dolor. -Creo que he escuchado algo... -Susurró.
-Me cago en todo... ¿Dónde he metido la pala? -Preguntó el hombre grandullón, examinando la montaña de Tierra donde se suponía que debía estar. -Umm...
Una pequeña sombra se formó detrás de él, y lo siguiente que oyó el Troll fue un sonido metálico. Después de eso cayó al suelo casi causando un temblor.
Mayo examinó la punta de la pala, con la que acababa de golpear al señor en la cabeza.
-¡AGH! ¡Sangre! -Gritó, soltando el objeto alterado. -Oh.. Oh...
Asomó su pequeña cabeza al agujero, haciendo que su pelo albino se despeinase un poco.
-¡MAYO! -Torchy le dedicó una gran sonrisa, mientras dos chorros de sangre caían por sus fosas nasales.
-¡Torchy! ¡Tienes sangre! -El pequeño cambió su expresión sonriente a una de preocupación. -¿Estás bien?
-¡Ah! ¡Si, si! Tranquilo. -El pelirrojo se limpió la nariz con la manga. -¡Eres un héroe!
Mayo se sonrojó un poco, mientras sonreía. Era cierto... Era un héroe.
-Vale, vale. ¿Puedes sacarnos, niño?
-E-eso creo... -Susurró el albino con una sonrisa.
-¡De todas formas! ¿Cómo lo has hecho? -Broomy también se había contagiado de la felicidad de sus amigos.
-¡Bueno! Fue fácil la verdad. Primero agarré la pala y-
-¡MAYO CUIDADO! -Gritó Torchy con la cara descompuesta. Detrás de su amigo, una sombra gigante levantaba una pala y comenzaba a bajarla a la cabeza del chico.
El niño cambió su expresión a una confusa, y antes de que pudiese reacciónar una mano arrastró del pie al chico afuera del agujero, y un sonido metalico se oyó desde el fondo. Seguido, un grito de niño y otro golpe metálico. Después silencio.
-¡MAYO! ¡MAYO!
No hubo respuesta. Ni de Mayo, ni del hombre extraño. Ya ni siquiera caía Tierra.
Los niños y Craig se miraron entre si.
Ahora si que estaban jodidos.
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Piggeh iba con PewDie por la calle de su casa con expresión abatida. ¿Dóno estaba Craig? ¿Estaría bien? Era un barrio peligroso. ¿Y si le habían roba? ¿O violado? ¿O asesinado? ¿O raptado para robarlo, violarlo Y asesinarlo?
El pelirrosa hizo una mueca.
-¡NO ESO NO!
-...¿Qué? -Preguntó el sueco parpadeando un par de veces.
-No, nada... -Rió de forma nerviosa Piggeh, seguido de un suspiro.
Un sonido extraño llamó la atención de los dos chicos, haciendo que se girasen alterados. La visión que entonces tuvieron fue espantosa. Mayo intentaba escapar de un hombre enorme que lo agarraba del pie, mientras el pobre gritaba con lágrimas en los ojos. Su pelo blanco estaba ahora manchado por lo que parecía ser sangre en el lado derecho.
-¡MAYO! -Gritó Pewds, asustado. El hombre volvió a golpear con su palo al pequeño, hasta que dejó de moverse. -¡OYE TÚ! ¿QUÉ TE CREES QUE HACES?
Piggeh y PewDie corrieron hasta donde se encontraba el tipo, y entre los dos lo lanzaron al suelo, y comenzaron a golpearlo con los puños. En un momento, el pelirrosa agarró la pala con la que golpeó al niño, y se la estampó en la cara hasta que dejó de poner resistencia y cayó inconsciente al suelo.
Pewds se acercó al pequeño, que por suerte aún respiraba.
-¿Está...? -Empezó Piggeh, aun agarrando la pala.
-No. Sigue vivo. Pero tenemos que llamar una ambulancia ahora. Y a la policía... -El rubio echó una mirada de asco al tipo al que acababan de pegar una paliza.
-Entendido.
-¿PIGGEH? -El pelirrosa se quedó callado cuando sacó su móvil del bolsillo. Esa voz... -¿HAY ALGUIÉN AHI?
-¡CRAIG! -Piggeh se asomó al enorme agujero que estaba al lado de Mayo. Allí estaban Craig, Broomy y Torchy. El primero medio enterrado. -¡ESTÁS VIVO!
El castaño se mordió el labio inferior, soltando una pequeña sonrisa.
-Eso parece...
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La policía y la ambulancia llegaron un poco antes de que apareciesen Stephano y los demás. Consiguieron sacar a Craig y los niños del agujero, y enviaron a los cuatro al hospital.
Por suerte, Broomy y Torchy apenas tenían algunos rasguños, aunque el pelirrojo se había roto el tabique por culpa de la caída tan dura.
Mayo tenía una contusión leve gracias a los golpes del hombre al que identificaron como "Pierre Clapton", perteneciente a una mafia lllamada "El cisne rojo" que se dedica a robar, y asesinar a quienes los pillan. Suelen enterrar los cuerpos como habían intentado con Craig.
Hablando de Craig...
El chico había acabado con una contusión mayor, y la rotura de su pierna derecha por golpes con una barra de metal, además de multiples cardenales por todo su cuerpo, y heridas leves.
Fue el único que tuvo que pasar la noche en el hospital.
A la mañana siguiente, después de que se marcharan sus padres, hermana y prima a comer algo en la cafetería, entró un chico con pelo rosado y despeinado.
-Oh. Hola... -Sonrió el castaño, de nuevo con sus preciadas gafas, aunque se las quitó para ver mejor al chico. -Tienes ojeras...
-Salvaste mi casa... -Susurró Piggeh al borde del llanto. -Salvaste mi casa, y por eso te hicieron todo eso.
-Um... No fue nada. -Soltó el Barrel. Además ahora tenía de que presumir con sus colegas.
-Si que lo fue... Y tenías razón.
-O-oye. No llores. -El castaño hizo una mueca un poco inseguro de lo que hacer ahora. Odiaba ver a la gente llorar. Odiaba cuando Broomy lloraba, odiaba cuando su hermana lloraba, y sobre todo odiaba que Piggeh llorara. Desde el día que lo conoció.
-Lo siento, Craig... -Siguió sollozando el pequeño, mientras se frotaba los ojos.
El barrel de verdad que no sabía que cojones hacer para que su amigo dejase de llorar. Así que lo agarró del brazo para darle un abrazo.
Calculó mal las distancias y... La posición no acabó como él esperaba.
Sus labios ahora estaban pegados a los de Piggeh, que tenía los ojos abiertos como platos. En definitiva... ¡Se estaban besando! Las dos caras comenzaron a enrrojecerse hasta el punto que parecía una competición por ver quien estallaba primero, aunque en ningún momento se separaron.
-Hola, Craig. ¿Cómo te encue-
Fue entonces cuando Piggeh reaccionó y se separó rápidamente con la cara como una señal de Stop, y ardiendo como el mismisimo infierno.
Todos sus amigos, incluidos Torchy, Broomy y Mayo estaban parados en la puerta como un pasmarote. Fue PewDie el primero en hablar después de un largo silencio incómodo.
-C-creo que vovleremos en otro momento. -Y dicho esto cerró la puerta.
-¡ESPERA! ¡NO ES LO QUE PARECE! -Gritó el castaño, frunciendo el ceño. Puto PewDiePie.
-Vamos, Craig~ Nos han dejado intimidaaaaad~ -Sonrió el pelirrosa, acercándose al Barrel con una sonrisa melosa.
-¿QUÉ DICES? ¡SUELTA!
No hace falta decir, que aunque todo volvió a la normalidad pronto. Piggeh las siguientes noches durmió con una linda sonrisa, tocándose los labios con la yema de los dedos.
