N/a: tercera y última parte, más ligera y bastante más corta que la anterior.

minato-chuu, ya que no puedo responder a tu comentario por vía privada, lo hago por aquí. Así es como concibo la relación entre Squalo y Yamamoto, ya que Amano no se ha dignado [al menos en el anime; sólo he seguido el manga desde el arco de Simon] a mostrárnosla. Los dos son personajes muy complejos y por eso me gustan tanto. Su relación no puede ser sencilla =3


Yamamoto suspiró en silencio, recreándose en cómo Squalo acariciaba distraídamente la piel resbaladiza por el sudor de su espalda. Hacía rato que sus respiraciones se habían normalizado, si bien ninguno de los dos había dicho una palabra.

Ambos sabían que no iba a haber una conversación del tipo "¿qué somos ahora?", porque ni la querían ni la necesitaban. Squalo el que menos.
No era como si haberse follado a alguien supusiera un cambio sustancial en su forma de entenderse a sí mismo, por mucho que esa persona fuese ocho años menor que él y tuviese polla, pero no dejaba de resultarle chocante. Estaba acostumbrado a hacer lo que se le antojaba cuando se le antojase hacerlo, y sin embargo no lograba ahuyentar del todo la sensación de que algo parecía andar mal por ahí.

Dos neuronas hicieron contacto en su cerebro y adivinó lo que ocurría. La cuestión no era preguntarse "¿por qué otro hombre?", sino "¿por qué éste?"

La superficie del abdomen sobre el que Takeshi reposaba la mano derecha tembló y se contrajo bajo sus dedos. El chico levantó, sorprendido, la cabeza.
Squalo se estaba riendo.

Esto no tendría que haber pasado, imbécil —señaló el Varia entre las carcajadas sonoras y secas que conformaban su peculiar risa. Yamamoto se incorporó.

¿Te arrepientes?

El tono ansioso del muchacho hizo que redoblasen las risotadas, sacudiendo el cuerpo de Superbi por entero. Takeshi no sabía si sentirse ofendido por su hilaridad o unirse a ella. Lo cierto era que, en frío, el asunto resultaba bastante surrealista.

No, no me arrepiento. Pero no tendría que haber pasado.

Pero, ¿por qué? No lo entiendo —Squalo, divertido, negó con la cabeza.

Porque eres mi puto alumno, por eso. Se supone que yo debería haberte enseñado todo lo que sé y tú deberías haberme atravesado el pecho con la katana. ¡Lo de darte por el culo no venía en el contrato, joder!

A Takeshi los ojos se le salían de las órbitas mientras Squalo seguía riendo por lo bajo y mascullando palabrotas que matarían de espanto a una monja. Al comprender lo que Superbi quería decir, no pudo evitar secundarle lanzando una carcajada de alivio y alegría sincera.

No necesariamente. Algunos preferimos conservar la mano izquierda, Squalo —señaló con fina ironía.

Squalo elevó las comisuras de los labios y se apoyó sobre un codo para volver a besarle. Al separarse, una mancha en la visión periférica del japonés le instó a bajar los ojos al torso de Superbi, encontrándose con la herida maldita que lo había desencadenado todo. La rozó ligeramente con los dedos, sin obtener reacción alguna del Varia.

Oye, Squalo... ¿cómo te has hecho esto?

No me lo he hecho yo, pedazo de idiota —soltó el otro, con un deje de humor envolviendo su brusquedad. Ha sido el cabrón del jefe.

¿Xanxus?

Squalo asintió como si no le importase demasiado (lo cual era cierto; aquel costurón no era nada en comparación con el resto de marcas que el hombre había dejado en su piel. Y en sus huesos. Y en algunos de sus órganos internos). Yamamoto apretó los dientes, pero sabía que sería inútil tratar de obtener alguna explicación de por qué el orgulloso hombre permitía ser víctima de semejantes vejaciones. En lo que a Xanxus respectaba, Squalo era inamovible.

Ya que abordar el tema no iba a traerle nada provechoso, decidió emplear la saliva en una causa más justa, como por ejemplo trazar la diagonal exacta de la larga herida con la punta de la lengua. Squalo chistó y rezongó entre dientes, pero tampoco le apartó. El corte a medio curar que le surcaba el pecho aún escocía.

¿Qué te pasa ahora, niñato? —bufó, aunque sin oponer resistencia a que Takeshi le echase la cabeza hacia atrás para repartir besos suaves a lo largo de los músculos tirantes de su cuello.

Cuando el chico volvió a mirarle, pese a la sonrisilla traviesa que le curvaba los labios, su mirada era luminosa como la de un niño.
A Squalo le dieron ganas de atizarle.

Quiero la segunda ronda —la lengua quemante y blanda de Yamamoto recorrió con parsimonia la U que formaba el borde de su esternón. Pero... apretó suavemente la cintura delgada de Squalo entre sus manos, empujándole hacia atrás para tenderle en el tatami. Se tumbó sobre él procurando no presionar la herida, besando su cuello con mimo—, déjame hacértelo a mí, ¿vale?

Después del rugido iracundo que sacudió virtualmente las copas de los árboles, no quedó un solo pájaro sin alzar el vuelo en varios metros a la redonda.

¡Ni se te ocurra, niñato! ¡Mi culo es sacrosanto!

Ma, ma! ¡Te acabará gustando!

¡Que no! ¡VOI, TAKESHI! ¡SUÉLTAME AHORA MISMO!


N/a: esto no es serio. Lo admito y lo acepto. Pero después de tamaño atracón de emociones, el cuerpo me pedía algo más cómico e.e Seguiré con un ojo puesto en esta pareja. Me ha gustado mucho escribir sobre ella.

Aprovecho para hacer un pequeño llamamiento: hace poquito me he hecho LiveJournal. Si alguien tiene también y quiere agregarme, o si conoce alguna buena comunidad de fanfiction, que por favor me lo diga =) Podéis encontrarme bajo el nick "aintnowitches".

E.