Disclaimer: ninguno de los personajes me pertenece son obra de Hajime Isayama y la historia original pertenece a Fae Sutherland.

Advertencias: relación chico x chico (yaoi), si no te gusta este género no lo leas.


Capítulo II

No había nada preparado para Eren en ese lugar, aunque nunca se consideró sobreprotegido, pero no tardó en llegar a esa conclusión. Se alegró de haber decidido vivir fuera del campus, sin importar lo costoso que su pequeño apartamento compartido fuera.

Al parecer todo el mundo era mucho más acomodado, más acostumbrado a este mundo. Para Eren, sin embargo, era tan ajeno como Marte. Todo el mundo se emparejó con sus pequeños grupos de amigos y compañeros de estudios, Eren se sentía excluido. Era de los nuevos, lo sabía, pero ahí estaba de todos modos.

Puso su computadora portátil en su mochila cuando el resto de la clase salió del auditorio. Luego levanto la vista y se congeló en el acto mientras metía su cable de alimentación. Fue atrapado por una mirada azul oscuro como si la hubiera visto cien mil veces. Eren desvió la mirada mientras seguía empacando sus cosas.

Trato de ignorar la picazón en su nuca que le dijo que Levi estaba mirando todos sus movimientos, pero eso era imposible. El hombre no dijo ninguna palabra pero no las necesitaba, cuando Eren se puso la mochila sobre la espalda y se volvió, se encontró con Levi a unos pasos de él. Eren tomó aliento, su corazón latía fuertemente.

Levi no dijo nada, pero había algo en su mirada que hizo que su corazón latiera más rápido. Si Eren no supiera nada, lo llamaría deseo.

- Tengo una clase a la que acudir - murmuró, comenzando a empujar a Levi a un costado, pero el otro lo detuvo con una mano en su brazo.

- No sé lo que te habrá pasado la semana pasada, Eren, pero no me estaba burlando de ti, si es lo que piensas - la voz de Levi sonaba deliciosa como el terciopelo, estaba tranquilo. Eren se tensó. Volvió a mirar a Levi y tragó saliva,

- No es eso. Yo sólo... no tengo tiempo para juegos - Levi levantó las cejas al escuchar esto.

- ¿Qué juego? Pensé que éramos dos personas en una reunión y tal vez a punto de ser amigos. Tal vez más - Eren se dio media vuelta y dejo escapar un suspiro de exasperación.

- ¿Más qué? Jesús, ¿Quién eres tú, el gurú romántico de la Universidad de Columbia? ¿Pintas a cada estudiante que se pase por tu estudio? - Levi parecía sorprendido por el tono vehemente de Eren. Luego, frunció el ceño y sacudió la cabeza.

- No. Yo no pinto a nadie. Pero aún quiero pintarte. Todavía quiero - cuadró sus hombros y suspiro - mira, yo sé que es un poco raro, aparecer en tu clase y todo, pero yo sólo... - se interrumpió por un par de segundos y luego continuó - no quiero hacerte enojar, ni tampoco quiero volverte loco, pero me gustas, Eren, me gustaría tal vez, no sé, pasar algún tiempo contigo. No soy el depredador que obviamente piensas que soy - Eren enarcó las cejas porque no le podía creer.

- Y ¿Cómo llamarías tú al hecho de acecharme en clases, si no es un acoso enfermizo? - Levi se echó a reír, sus ojos brillaban. ¡Maldito fuera por ser tan hermoso! Pensó Eren.

- Creo que es bastante stalkerific*. Aunque no estoy completamente seguro de que esa sea una palabra, sabes. Mira, dame una oportunidad, eso es todo lo que pido. Déjame llevarte a almorzar o cenar o tomar un café. No me importa, sólo algo verás que no soy un monstruo - Eren suspiró suavemente. Si fuera tan simple pensar que Levi era un monstruo. No podía creer que él era un monstruo. Pensó que Levi era peligroso, pero de una especia mucho más elemental. Cuando miró hacia arriba y vio los ojos azul oscuro, tan brillantes, tan sinceros, se encontró con que no podía decir que no.

- Está bien, café, pero no habrá nada más y si tu inteligente culo decide pasearse por aquí, me voy. ¿Está claro? - Levi frunció el ceño, pero asintió con la cabeza.

- Claro. Vamos, Eren es solo un café, no es la gran cosa - luego Levi esbozó una sonrisa y Eren se encontró en apuros porque no podía recordar por qué se suponía que tenía que resistirse a la atracción de este hombre.

Eren frunció los labios y asintió con la cabeza, ajustando su mochila al hombro. Todo el camino a la tienda de café, se preguntaba qué demonios estaba haciendo. No podía estar con un chico como Levi y él lo sabía. El problema era que Levi no parecía saberlo o si lo sabía, simplemente no le importaba.

La pequeña cafetería en la esquina del campus principal no estaba llena, teniendo en cuenta que la mayoría de las clases eran a esa hora. Eren tenía una clase a la cual estaba faltando en este momento. Sin embargo, otro ejemplo de su necedad. Había ido a la universidad para experimentar la vida. Eso era lo que había dicho a sus padres cuando habían lamentado que no trabajara en la tienda de muebles de su padre, luego de terminar la secundaria.

Así que allí estaba, experimentando la vida, escapando de clases, a punto de tomar una taza de café malo y caro con un hombre hermoso, que podría o no pensar que Eren también era hermoso.

Eren pasó la incertidumbre cuando se colocaron en fila, cada cierto tiempo miraba por el rabillo del ojo a Levi, que no decía nada, pero sonreía cada vez que Eren le miraba por encima, aunque Levi nunca miró hacia atrás. Eren suspiró y una vez que llegaron al mostrador, ordenó algo que no sabía ni le importaba saber, encogiéndose de hombros cuando la chica le preguntó si quería nata montada o no.

Levi le dirigió una sonrisa malvada, Eren rodó los ojos y le echó una mirada de desaprobación, meneando la cabeza y tiró el dinero del café en el mostrador.

Los dos encontraron fácilmente una mesa junto a la ventana de bahía y después de un momento de silencio incómodo, Levi finalmente habló.

- Siempre estás tan tenso o es sólo con los individuos que cometen el error de alabarte? - si bien el tono de Levi era de conversación y calma, Eren al escuchar eso lo invadió la confusión y un dejo de malestar.

- Hay una diferencia entre estas tenso y tener un instinto de autoprevención - dijo Eren. Las escasas cejas de Levi se arquearon.

- ¿Un instinto de autoprevención? ¿De mí? ¿Me equivoqué llamándote hermoso? Eso es lo que pasa ¿Verdad? - Eren se tensó, pero asintió con la cabeza un poco. Tomó un sorbo de su café y lo puso sobre la mesa, se encontró con los ojos de Levi. Levi por su parte tuvo la audacia de sonreírle - Eren, tienes serios problemas, mocoso. Solo estaba diciendo la verdad - sus ojos azules se volvieron un poco tímidos y su sonrisa era más incierta, Eren tuvo la seguridad, de lo que era usual en alguien como él - yo estaba en medio de un trabajo pero me detuve para pintarte porque no quería que salieras sin al menos saber tu nombre.

Eren lo miró estupefacto. No hablaba en serio. Hombres como Levi - hermosos, inteligentes y con talento - no estarían tratando de ligar con Eren,nunca sin embargo, aquí había uno que quería y ¿Qué es lo que había hecho Eren? Supuso que estaba bromeando y salió corriendo. A veces, pensó, podía ser el más idiota del mundo.

Suspiró y le dirigió una sonrisa tímida a Levi.

- Um. Sí, por lo que se ve, podría haberte juzgado mal. Un poco tal vez - Levi estallo en carcajadas.

- ¿Tú crees? Tal vez sólo un poco - su sonrisa estaba más llena de confianza que unos segundos antes - probablemente no debería haber sido tan contundente. Pero francamente yo estaba un poco desesperado. Mi musa estaba a punto de salir de mi vida sin siquiera haber dejado un número telefónico.

- Tú musa. Difícilmente - Levi sonrió.

- Oh definitivamente. Todo el mundo tiene una y la mía me abandonó. ¿Por qué crees que estaba trabajando en mi pintura por dos semanas dentro del semestre? Luego entraste y... - puso mirada seria - yo podía pintar de nuevo. Todo tipo de ideas me inundaron y no podía dejar que te fueras, Eren. Todavía no puedo. Déjame terminar la pintura, por favor - Eren estaba más que un poco sorprendido por la intensidad de la mirada en los ojos de Levi. La mirada feroz le dijo que Levi realmente creía que Eren era una especie de inspiración o algo así. Era ridículo.

- ¿Estás hablando en serio? - Levi asintió con la cabeza.

- Seriamente. Mira, tal vez no tenga sentido, pero tal vez sí. Tú eres un artista, una especie muy diferente, pero tú entiendes acerca de la inspiración. Cuando la encuentras, bueno, te aferras a ella. ¿Verdad? - Eren pensó en ello, y luego asintió.

- Sí - sin embargo quería que fuera algo más y se sentía como un tonto por querer eso. Él no quería ser la musa de ese hombre tan hermoso. Lo que él quería... no estaba seguro de lo que él quería ser, pero no podía enojarse porque simplemente Levi lo quería como su inspiración. Levi se mordió el labio inferíor y se inclinó hacia delante, apoyando el mentón en la mano.

- ¿Eren me dejaras pintarte? - Eren vaciló, sabiendo que debería salir de ahí y dirigirse a clases, olvidarse de este hombre extraño, hermoso, que tal vez tuviera unos tornillos sueltos. En vez de eso asintió, y la sonrisa que recibió a cambio le hizo olvidar lo idiota que se sentía por pensar que en realidad a Levi le gustaba. Debería haber sabido que había una trampa. Siempre la había. Se movió un poco en su asiento, miró a su alrededor y luego miró de nuevo a Levi.

- Um, ¿ahora? Porque ahora tengo clases a las siete, así que sólo tengo un par de horas a lo mucho - Levi se echó a reír.

- No, ahora no ¿Qué tal si nos reunimos esta noche después de tu clase? Puedo ir a recogerte en el departamento de teatro, ir a comer algo o a mi casa - Eren normalmente estaría muy nervioso por aquella proposición, pero sabía que Levi no le quería más que para un nefasto retrato, no dudó en estar de acuerdo.

- Claro, te daré mi número de celular en caso de que cambies de opinión - Levi marcó el número que Eren recitó y le dirigió una sonrisa encantadora.

- Oh, no voy a cambiar de opinión. Puedo prometerte eso, mocoso hermoso - sonrío burlescamente a Eren... - te puedo llamar hermoso ¿no? - Eren rodó los ojos.

- Todo lo que flote en tu mente, adelante.

No pudo creer que estaba de acuerdo. Quizás estaba demasiado solo desde su llegada a la escuela, por eso él se estaba apegando a la primera persona que le había prestado atención. Le estaría bien empleado si terminaba cortado en trozos en el refrigerador de Levi para cuando acabara la noche.

Levi sólo sonrió y se sentó en el asiento. Sacó un paquete de cigarrillos y encendió uno. El humo se enroscaba alrededor de su cabeza en un diseño vagamente aureolar, el cual, Eren estaba bastante seguro que estaba tan lejos de ser acertado que no era gracioso. Eren bajó la mirada a su taza, y de vuelta a Levi. Él aun le miraba fijamente, como si Eren fuera un rompecabezas que necesitaba llegar a comprender. Eren finalmente limpió su garganta y hablo mientras Levi no decía nada.

- De acuerdo, si tú vas a hacer de tipo espeluznante y raro, yo trataré de ser, para mi próxima clase, el que escapa para estar aquí - Levi extendió la mano y puso su mano sobre el brazo de Eren.

- No te vayas, sólo estaba pensando. Tratando de adivinar cosas sobre ti. ¿Alguna vez has mirado a alguien a quien no conoces y trataste de pensar cuáles son sus secretos, cuál es la historia de su vida y terminas creando una tú mismo? - Eren arqueó una ceja.

- No puedo decir que no tengo una - pero tenía una curiosidad insaciable - ¿Qué te hizo venir a mí? - Levi sonrió y estiró sus piernas para apoyarlas en el asiento al lado de Eren, frunciendo sus labios y mirándole pensativamente.

- He decidido que tú eres italiano, y claramente de familia adinerada, con una beca completa y queriendo hacer teatro como un desaire a tu familia y su riqueza, a sus maneras demasiado indulgentes y materialistas. También he decidido que voy a llegar a ser la bola con efecto "rompamos el corazón de mi pobre mami" para cuando vayas a casa en las vacaciones de Navidad - Eren sonrió, incapaz de disimular su diversión.

- Vamos a ver, vamos a contar las formas en que estás equivocado. Soy alemán, no italiano. Mi padre es dueño de un pequeño negocio de muebles en Queens y mi madre se queda en casa, así que no, no somos de dinero. Quiero estar en el teatro porque quiero actuar, no porque quiera que molestar a mi familia. Y las oportunidades de que tú llegues a ser otra cosa más que una historia divertida que cuente a mi gente cuando vuelva a casa por vacaciones están aproximadamente cerca de ninguna, y más cerca aun de que me largue - Levi se encogió de hombros y sonrió, la misma dulce, ligeramente condescendiente sonrisa que le dio a entender a Eren que Levi creía saber algo que nadie más sabía.

- Bueno, no se puede ganar siempre, ¿verdad? - sopló una nube de humo en la dirección de Eren, sonriendo repentinamente con el brillo de "lo conseguí" - déjame adivinar, ¿desapruebas el consumo del tabaco también?

- No. Mis padres fuman. Estoy en desacuerdo con las personas que son desconsideradas al respecto - ¿Qué tenía este hombre que se mostraba tanto como el camino equivocado y el camino correcto, al mismo tiempo? Era confuso y molesto e irritante como el infierno. Eren quería salir de ahí en ese momento y al mismo tiempo quería demostrarle a Levi que estaba equivocado de principio a fin. Nunca antes nadie se había metido bajo su piel de esa forma, en toda su vida.

Levi sonrió cuando Eren se puso de pie. Después de tirar el cigarrillo, Levi se inclinó hacia adelante con una sonrisa encantadora.

- ¿Hasta las nueve entonces, fuera de tu clase? - Eren quería decir que no, largarse fuera y olvidar a la persona que más le había confundido en toda su vida, pero se encontró asintiendo con la cabeza.

- Sí, si no estás cuando salga, me iré directo a casa, y ni siquiera intentes aparecerte con una historia triste la próxima semana - pensó que Levi no iba a aparecer de todas formas. O bien se olvidaba o cambiaría de opinión o algo por el estilo. Él no había impactado a Eren como el tipo con que uno cuenta que mantenga sus promesas. Levi extendió la mano para agarrar la muñeca de Eren, sus largos dedos acariciaron la piel enviándole un escalofrío.

- Voy a estar allí. Cuenta con ello - Eren tragó saliva y asintió. Tiró de su muñeca y se dio media vuelta para descansar de él. Todavía podría alcanzar algo de su clase, si se apuraba.


Notas:

*una palabra que tal vez signifique un acoso enfermizo, aunque como Levi dice tal vez ni exista :v