Disclaimer: Death note no me pertenece, solo utilizo sus personajes para mis locas historias sin fines de lucro ni mucho menos.
La trama del fic a continuación si es salido de mi imaginación e ideas personales, no tiene nada que ver con la trama de la serie y será un MISA/L, si a alguien no le gusta esta pareja, entonces por favor no lo lea.
También aparecerán los demás personajes y aunque en un principio parezca un fic trágico también será de humor y de suspenso.
A todos los que decidan leerlo, espero les agrade. No olviden dejar reviews.
Aclaraciones:
-Bla bla bla- dialogo que el personaje dice.
-bla bla bla- pensamientos del personaje.
*****LxMisa**********LxMisa********* Cambio de escena.
CAPITULO 3
Ryuzaki supo desde ese momento que algo iba a cambiar ya que desde que la mirada de la rubia se posó en el sintió como si algo lo atravesara y moviera todo su interior.
Pero el contacto no duro mucho debido a que justo en esos momentos Watari apareció por la puerta que daba al jardín llamando a la joven que parecía que había olvidado por completo su pasado resfriado.
-Señorita no debería estar afuera, aún está convaleciente de ese terrible refriado- dijo el hombre de edad mientras la conducía suavemente al interior de la casa.
-Misa lo siente, no quería causarle problemas a nadie, pero es que necesitaba aire fresco, por eso salí… no creí que fuera algo malo- termino bajando la cabeza un poco como cuando se le regaña a un niño pequeño por haber roto el jarrón favorito de mamá.
Watari no puedo evitar mirarla y sonreír con ternura, aunque en el exterior se viera como una despampanante joven de 20 años, por dentro aun actuaba como una niña de 10 y muy en el fondo se preguntaba el anciano como fue que termino en la situación de hacia un par de noches.
-El almuerzo se servirá en 15 minutos, esperamos poder contar con su presencia señorita- le dijo Watari para después hacer una leve reverencia y salir cerrando la puerta.
-¿Almuerzo?... pero… Misa no tiene ropa que ponerse… -se dijo mirando su reflejo una y otra vez viendo su pijama- ¡no puedo bajar así!- dijo jalando el pants del pijama.
Toc toc toc
Unos leves golpes en la puerta la hicieron salir de su "gran pensamiento".
Se acercó lentamente y entreabriéndola se asomó a ver quién era –¿Si?-
-Soy yo nuevamente señorita, venía a traerle esto. Como su ropa estaba muy percudida debido al lodo, asfalto y la humedad al joven Ryuzaki le pareció conveniente que le comprara esto hasta que pudiera saber sus gustos y talla- le dijo extendiéndole un paquete blanco.
Ella lo tomo un tanto desconcertada por las palabras que le acababa de decir. Para cuando quiso reaccionar, notó que el anciano ya no estaba.
Cerró la puerta de nuevo, y sentándose en el borde de la cama abrió el paquete lentamente descubriendo un conjunto muy lindo y a la vez juvenil. Así que después de darse una muy merecida ducha (usando el jabón y shampoo que ahí encontró) decidió sin más probarse en modelito que le habían dado.
El conjunto consistía en una blusa blanca pegada al cuerpo con escote cuadrado sin botones, tenía unas mangas pequeñas y abombadas que dejaban entrever sus hombros, seguido de una falda rosa con unos cuantos dobleces (tablones) a los bordes que le daban un poco más de volumen a sus caderas, incluía también unas medias claras que dejaban ver bien el color de su piel y para complementar su atuendo, unas sandalias de correítas color crema con tacón medio que tenían en una de las correas pequeñas piedritas brillantes.
Se miró al espejo con detenimiento dando incluso un par de vueltas para verse por todos los ángulos posibles.
Todo se miraba tan… elegante y femenino… menos su cabello. Antes de ponerse el atuendo se había peinado como solía hacerlo usualmente suelto y con dos coletas pequeñas a los lados. Pero, ahora que se fijaba bien, no contrastaba con el atuendo que llevaba ya que la hacían ver muy aniñada. Así que sin pensárselo 2 veces soltó su cabello y lo cepillo cuidadosamente para alisarlo lo más que pudo, tomo los mechones que usualmente tenía en coletas y los junto en el centro para así amarrarlos con uno de los brochecitos que había llevado puesto. Y para que no se viera tan blanca decidió ponerse un poco de crema humectante en los labios resaltando el color rosado natural que tenía.
Se miró de nuevo y muy satisfecha con su apariencia decidió salir y reunirse con el que en esos momentos ella consideraba su salvador.
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Ya todos estaban reunidos en el comedor como era costumbre.
Ryuzaki sentado en uno de los extremos de la mesa (que medía 4 metros de lardo por uno y medio de ancho) a su lado derecho se encontraba Mello, quien no dejaba de masticar una barra de chocolate al tiempo que miraba con desgana un punto fijo en la nada; del lado izquierdo estaba Near, sentado en la misma posición que lo hacia su hermano mayor centrado también en un punto fijo pero en la mesa demasiado sumido en sus pensamientos como para mirar algo más y, finalmente al lado izquierdo pero de Mello estaba Matt que aburrido por no poder jugar cuando iban a almorzar no le quedaba más remedio que apoyar un codo en la mesa al tiempo que su mano soportaba el peso de su rostro sobre ella.
El pelinegro los miro detenidamente a cada uno en su posición, sí, todo parecía tan común como siempre, sin embargo muy dentro de él se preguntaba qué pasaría cuando se enteraran de la nueva invitada.
Watari entro acompañado de una joven castaña que traía consigo un carrito con la vajilla que usarían ese día y entre ambos acomodaron los platos y cubiertos en cada uno de los lugares, pero cuando se fijó otro plato en el extremo contrario al que Ryuzaki ocupaba todos lo miraron fijamente aunque cada uno en su propio interés.
El pelirrojo se preguntaba quién sería el invitado o la invitada, Near no mostraba ninguna señal de interés pero muy en el fondo se cuestionaba lo mismo que Matt, Mello, quien ya se imaginaba quien ocuparía el lugar solo bufo aburrido, el pelinegro en tanto los observaba a cada uno más nadie dijo o pregunto nada.
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Misa había bajado las escaleras y justo en esos momentos se encontraba tras la puerta del comedor debatiéndose entre entrar o salir corriendo ahora que todavía tenía oportunidad, no quería admitirlo pero las piernas le temblaban mucho y no de miedo sino de una gran vergüenza.
Justo cuando se había decidido por regresar al cuarto y fingirse aun enferma la puerta se abrió completamente dejándola ver confundida y hecha un manojo de nervios a la entrada.
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Cuatro pares de ojos miraban fijamente a la joven que estaba en la entrada, el primero en asombrarse fue Ryuzaki, ya que la joven que estaba a unos pasos no se parecía nada a la joven decaída, empapada por la lluvia, con el maquillaje corrido y el semblante lúgubre de hacia 2 días, además, el atuendo que tenía le daba un aire no solo inocente si no más maduro que la ropa oscura que traía puesta, definitivamente Watari había hecho un gran trabajo eligiendo un atuendo para su estancia.
Los otros 3 la miraban con un gran signo de interrogación, el albino y el pelirrojo preguntándose quien era ella y el rubio analizando si era la misma joven que había visto en cama delirando, porque, si era así definitivamente no se parecía en nada a la que estaba en la entrada.
-Pase jovencita, el almuerzo está apunto de servirse- le dijo Watari señalando el asiento vacío para ella.
-¿Eh?... ¡Ah sí! Muchas gracias!- exclamo Misa mientras hacia una reverencia y se encaminaba a su lugar.
Una vez que estuvo sentada la sirvienta y Watari entraron nuevamente con el carrito pero esta vez lleno de postres y dulces en su mayoría. Pusieron un pastel de fresas con crema en el centro, una bandeja que contenía chocolates a un lado, una tetera humeante un poco más a la orilla, ensalada de fruta variada en otra bandeja al lado de 3 tazones, uno con crema azucarada el otro con chocolate derretido y uno más con yogurt de fresa, además había también un jarra con leche fresca y otra con jugo de naranja, hotcakes (panqueques) en otro plato más y finalmente una bandeja con mantecadas de varios sabores en otra orilla.
Mientras todos comenzaban a llenar sus platos con lo que se les antojaba Misa se quedó atónita, ¿en serio eso era un almuerzo sano?
-Si acaso no le gusta lo que está en la mesa podría prepararle lo que pida señorita- escucho como le decía la castaña a su lado mientras sonreía.
-¡No, no, no, está bien así!- dijo para luego tomar un poco de fruta y ponerlo en su plato junto con un poco de yogurt y servir jugo de naranja.
-¿Es todo lo que vas a comer?- le pregunto Mello mientras engullía su tercera barra de chocolate.
Misa lo miro y su voz se le hizo muy familiar pero aun así solo atino a asentir con la cabeza. –Sí, así es, no tengo mucho apetito- dijo con una sonrisa.
-Bah, Con razón estas tan flacucha-
Una venita comenzó a palpitar en la frente de la chica, definitivamente ese chico se miraba insufrible y solo había dicho 2 oraciones.
-No debes de ser descortés con la invitada Mello- se escuchó decir de repente al Albino quien comía un muffin de vainilla lentamente.
-¿Y a ti que te importa como la trate? además, solo era una observación-
-Aunque casi nunca estoy de acuerdo con Near esta vez tiene razón, debes de ser más respetuoso con ella – le dijo Matt quien comía un hot cake con miel de maple y café al lado.
-Sí, si… como digan- resoplo y rodo los ojos a un lado mandándolos discretamente al carajo, y es que estando con Ryuzaki tan cerca no convenía pelear o tendría muy serios problemas y no quería comenzar el día haciendo labores.
Ryuzaki observo la escena y algo le dio curiosidad, usualmente Mello trataba muy mal a las jóvenes que entraban, pero aunque había sido frio y un tanto ofensivo se había controlado a como usualmente solía comportarse, al observar a todos callados supo que era momento de hablar.
-Bien, quiero que me escuchen… - comenzó con voz calmada pero clara – ella es la señorita Amane Misa, tuvo algunos problemas y por lo tanto se va a quedar unos días aquí, espero que la traten bien- dijo esto no muy convencido de que sus hermanos lo hicieran.
-E… ¡espera un momento!- exclamo Misa de repente – ¿Cómo sabes el nombre de Misa? y agradezco que me hayas ayudado pero… Misa no se puede quedar aquí, ella tiene que volver a ca…- de repente se acordó que no tenía casa, porque después de lo que había visto no creía que Light la fuera a recibir o aceptar en su casa y no podía volver con sus padres porque cuando ella decidió tirar todo a la borda para irse con su amado castaño ellos le habían advertido que no la recibirían de nuevo si las cosas salían mal.
-Tiene razón, no debí dar por hecho que se quedaría con nosotros- comenzó a decir el pelinegro cuando vio como ella solo se hundió en su silla de golpe con la cabeza agachada.
-No… discúlpame… solo quieren ayudarme y yo comportándome como una terca, la verdad es que no tengo a donde ir por el momento-
Ryuzaki la observo detenidamente y luego tomo una decisión que esperaba fuese la mejor.
-Señorita Amane, una vez terminado el desayuno iremos a casa de Yagami Light, el joven con él vive, ¿no es así?–la rubia asintió y una vez dicho esto se retiró de la mesa lentamente.
Misa no sabía si llorar o emocionarse, porque aunque sentía que había hecho enojar al pelinegro también sentía cierta emoción por imaginar que su Light la estaría esperando preocupado por haberse ido sin decir nada desapareciendo por 2 días.
-Descuida no está molesto, probablemente tiene algo en mente pero no es algo que le cause enojo- le dijo Matt captando su atención ya que se había quedado mirando fijamente por donde el joven se había ido.
-Ah… gracias, la verdad es que si estuviera molesto no podría quejarme ya que lo más seguro es que hubiese sido por mí causa- le dijo esbozando una sonrisa leve.
-Buff… ya deja ese papel de mártir que no te queda para nada-
-Y tú ya deja de atacarla!- exclamo de nuevo el pelirrojo- luego se volvió hacia misa nuevamente- disculpa a mi primo, él siempre es muy inoportuno, ah es verdad probablemente no te han presentado con nosotros mi nombre es Matt para servirte en lo que necesitas y pueda- le dijo guiñándole un ojo a lo que misa se sonrojo levemente- y estos dos que miras aquí son mis primos, el rubio que te ha molestado desde que te sentaste se llama Mello- cuando el rubio escucho que lo presentaban solo bufo de nuevo y se hundió con desgana en su silla- y el otro pequeño de cabello blanco y muy serio se llama Near y aunque no lo parezca él es hermano de Mello-
Near que había terminado de almorzar la volteo a ver y mientras sostenía un mechón de su cabello entre sus dedos hizo una leve señal como diciendo "hola".
-¡Hola! Mucho gusto, mi nombre es Amane Misa, pero pueden llamarme Misa, no me molesta para nada y espero que podamos llevarnos bien, bueno, eso si llego a quedarme aquí- termino volviendo a bajar la mirada.
-Señorita, el joven Ryuzaki la espera en el auto- anuncio Watari sonriendo suavemente.
Aun y con todas las dudas del mundo Misa se levantó y dándole una última mirada a los 3 jóvenes quienes la miraban también salió del comedor y pasando por un gran sala-recibidor salió por una puerta grande donde unos escalones abajo estaba un auto elegante negro con Watari a un lado esperando con la puerta abierta. Sin más bajo los escalones uno a uno, caminó hacia el auto y se subió topándose con el pelinegro dentro del mismo quien aun después de haber comido una cantidad de pasteles y dulces seguía comiendo un helado.
El carro comenzó a andar y mientras veía como pasaban las casas y negocios por la ventanilla su emoción y nerviosismo crecían más y más imaginando las posibles reacciones de su Light-o porque aun lo era… ¿cierto?
Por su parte Ryuzaki no dijo nada, no porque no tuviera nada que decir si no porque estaba maquinando muchas teorías y especulaciones y para poder resolverlas tenía que hacer que la joven se reencontrara con Yagami Light.
-Ehm… ¿Cómo saben dónde vive Light si no me han preguntado aun?-
-Descuide, el joven Yagami es muy conocido en la alta sociedad y no es difícil saber dónde vive, además, el GPS nos dirige muy bien también-
Misa no volvió a decir nada, pero conforme reconocía las casas y jardines sus piernas temblaban con mayor fuerza y una vez que estuvieron frente a la hermosa y por demás elegante casa del castaño la rubia no sabía si quedarse ahí o salir corriendo, pero, como en ella usualmente mandaba más el corazón que la razón, salió corriendo sin esperar nada y abriendo la puerta entro a la casa.
-¡LIGHT! ¡LIGHT! ¡MISA A VUELTOOOO!- grito a todo pulmón mientras subía las escaleras.
-¿Misa?... ¿qué diablos estás haciendo aquí?- se escuchó de repente parando en seco a la joven que había comenzado a subir las escaleras.
Hasta el tope de la escalera apareció el castaño, envuelto solo con una toalla blanca en la cintura pero sin el cabello mojado, lo cual no le daba buenas noticias a la joven.
-P..pero que dices Light, tu Misa ha vuelto, te ha extrañado mucho y ha regresado por ti porque te…-
-Amor, ¿por qué te demoras tanto?- una voz femenina interrumpió a la rubia quien ya no pudo hablar pues las palabras habían muerto en su garganta.
Al lado del que creía su amado apareció una joven envuelta por una bata ligera y muy corta para dormir la cual casi aseguraría era de Misa. La miro más detenidamente, era la misma muchacha que había visto con Light en la cafetería hacia un par de noches.
-Lo siento Anne, es que ella nos interrumpió y tenía que aclarar algunos asuntos que según yo ya estaban dichos – le explico el castaño dándole un beso amoroso a su acompañante.
-¿Qué ella no era tu antigua pareja?- dijo de manera despectiva dirigiéndose a Misa- pues no es la gran cosa que digamos, me habías dicho que se veía mucho mayor y más inteligente pero… yo solo miro a una niña cualquiera que no sabe combinar mucho el color con la edad y que se nota no tiene nada de clase- miro al joven fijamente- De verdad cariño, no sé cómo pudiste fijarte en alguien así-
-Oh vamos cielo, en ese tiempo era un simple preparatoriano, era normal que me gustara lo mejorcito de la escuela aun cuando no fuera de mi nivel- le contesto en el mismo modo despectivo con que lo había hecho la joven.
Misa no sabía si quebrarse o salir huyendo, sentía que se quería morir en esos momentos, pero también sentía muchas ganas de tener la revancha. Ambos sentimientos, dolor y coraje se debatían en su interior tratando de ganar espacio en su corazón sin poder conseguirlo.
-Uhm… !bueno días!- dijo una voz calmada y hasta alegre detrás de ella – lamento la gran interrupción, no era nuestra intención pero la joven se adelantó –
La rubia volteo de golpe hacia dónde provenía la voz, encontrando a Ryuzaki y a Watari parados cerca de la entrada. ¿Cuándo habían ingresado a la morada? Y más importante aún… ¿Cuánto habían escuchado de la conversación?
-¿Quiénes son ustedes y que hacen en mi casa?- exclamo el joven a quien comenzaba a molestarle la intromisión de muchas personas en su casa.
-Oh, que descortés fui, aunque, es costumbre primero dar el nombre de quien lo pregunta ¿no es verdad?- le dijo el pelinegro con una sonrisa leve producto de la mueca de hastió y molestia del castaño – Bueno, aun así mi nombre no es muy importante, puesto que solo hemos venido a recoger las cosas de la joven Misa-
El castaño dio una media sonrisa burlona y abrazando a la joven que tenía al lado los miro fijamente.
-Pues si quieren las cosas de ella pueden salir de mi casa de una buena vez y buscarlas atrás en la basura, como creí que se había ido definitivamente las bote o al menos lo que considere que era inservible, es decir casi todo-
Misa apretó los puños y bajando las escaleras escondiendo su mirada bajo el flequillo salió de ahí, suficiente había escuchado como para seguir haciéndolo.
-Bueno, pues muchas gracias por habernos dicho donde localizar lo que buscábamos, así será más cómodo para ambos ya que no tendremos que vernos y así evitaremos la molestia mutua- exclamo e hizo una reverencia leve para luego darse la vuelta y salir.
-Auch!¡Light me lastimas!- dijo Anne zafándose del abrazo, ya que el sin querer había estado apretando la mano sobre el hombro de ella provocándole dolor.
Y es que no sabía porque, pero ese joven desarreglado y por demás desaliñado le había provocado un enojo enorme, tal vez por su forma de comportarse o porque muy en el fondo con sus palabras había expresado reto y al no decirle el nombre como él lo había demandado, le había demostrado despectividad para con su persona, es decir, lo había hecho menos y a el nadie, pero nadie le hacía sentir menos, ya se las vería de nuevo con ese pelinegro.
*****LxMisa**********LxMisa**************LxMisa**********LxMisa*********
Misa estaba frente al gran contenedor de basura viendo como efectivamente sus cosas estaban ahí. Y sin querer comenzó a sollozar.
Sintió un brazo alrededor de su espalda y sobre sus hombros, volteo a ver y lo vio, mirándola fijamente, y aunque su rostro no mostraba expresión alguna sus ojos demostraban todo lo contrario, y sin más se abrazó a ese cuerpo que le brindaba consuelo y soporte en esos momentos para comenzar a llorar y liberar el dolor y el odio que sentía muy dentro de sí.
Ryuzaki no supo porque la había abrazado en sí, pero, al verla ahí temblando desquebrajándose y a la vez a punto de explotar, no pudo controlar el impulso que sintió y cuando se dio cuenta ya la había rodeado con sus brazos.
-No lo dejes ganar, no dejes que el obtenga la vitoria sobre ti y afirme que eres menos o que eres lo peor- comenzó a susurrarle mientras ella seguía desahogándose entre sollozos.
-No… no dijo que era lo peor, dijo que era lo mejorcito que había encontrado en ese entonces - se separó un poco y lo miro esbozando una media sonrisa aun con sus ojos verdes llenos de lágrimas que fluían sin miramientos- Y no, No le voy a dar el gusto de que se regocije sobre mi lágrimas, porque… me ha pisoteado lo suficiente y ya es hora de que alguien LO PISOTEE A EL- termino para secarse las lágrimas y mirar la casa fijamente- Se arrepentirá por haberme dejado partir y por haber arruinado mi vida-
-Por haber INTENTADO arruinar tu vida –la corrigió Ryuzaki- porque tu vida no está arruinada y yo te voy a ayudar a demostrárselo-
Misa sonrió esta vez con total sinceridad pues por primera vez en esos años no se sentía sola, no, finalmente sentía que alguien la apoyaba sin esperar nada a cambio.
-Ryuzaki… - la mención del nombre hizo que el mencionado volteara asombrado por escuchar su nombre pronunciado por esos tiernos labios- ¿aún está abierta la invitación de quedarme en tu casa unos días?-
El pelinegro la miro, sonrió muy dentro aunque en el exterior no lo demostró y tomando su mano suavemente la observo.
-Claro que sí, la invitación no ha cambiado en nada-
Ambos sonrieron y Misa con ayuda de Watari, tomaron las bolsas que contenían sus cosas para ponerlas en la cajuela y se dispusieron a regresar a la mansión, el pensando que las cosas definitivamente estaban por cambiar en su vida y ella pensando en la mejor manera en que podría vengarse de ese al que le entregara su corazón una vez y ahora quisiera arrancárselo a él con sus propias manos.
CONTINUARA…
Bueno, bueno… aquí está el tercer capítulo espero que sea de su agrado primero que nada quiero agradecer MUCHO MUCHO MUCHO MUCHO PERO MUCHOOOOOO a todos los que me han dejado reviews, han sido mi inspiración para continuar más rápido y pronto. Espero sigan leyendo mi fic y dejando sus opiniones.
Por otra parte…
¿Quién más aparte de mi acabo odiando a YAGAMI LIGHT al final del capítulo?
Pero también puse a Light en una fase que no habíamos visto (o al menos yo) y que les pareció Matt?
Bueno, pues espero sus opiniones y tratare de publicar el sig. Lo más pronto posible.
Y sin más me despido.
HASTA LUEGO!
DEWA MATTA SAYONARA
