Era la tercera vez que la bañaba y la regañaba, pero no había caso insistía en hacer maldades y ensuciarse; la castaña no entendía porque le encantaba ir a la calle tirarse a la arena y hacer como ¨angelitos¨ en ella además le encanta echarse en el pelo y en la ropa.

-Aika por favor deja de ir a ensuciarte con arena –pero a pesar de todo le encantaba verla tan feliz jugando en la calle con sus amigos.

-MAMA! SAKI, SAKI! –se dio vuelta a ver a su hija y vio a Temari que venia llegando con Saki

-ves llego tu prima así que tendrás que entrar

-¿como se ah portado esta niña?

-em… últimamente le ah dado por ser muy desobediente y hacer maldades, aunque creo que eso ultimo lo heredo de su papa –ambas se echaron a reír imaginándose como se pondría Gaara si escuchara eso –entremos a cenar.

Llegaron a la sala y se sentaron a conversar un rato, cuando no se percataron de que Aika estaba jugando con un jarrón pero este se la cayó y fue el estruendoso sonido el que hizo que se dieran cuenta, Matsuri se acerco muy enojada a su hija

-¿Por qué hiciste eso? –le dijo a lo que la pequeña pelirroja dijo – a yo no –y levanto sus manitos haciéndose la desentendida y saliendo corriendo a jugar con su prima.

- y bueno ¿como se a portado Saki?

- ya sabes su padre cada día la malcría mas junto con sus abuelos, lo mas gracioso es que sabe con cual de los dos la hace

- ¿y con cual es?

- con su abuelo, Yoshino-san se sabe sus tácticas

Sintieron que se abrió la puerta y entro Gaara muy cansado junto con Kankuro

-Temari, ¿Cuándo llegaste? –le pregunto su hermano menor.

-acabo de llegar

-¿y donde esta mi malcriada? –pregunto Kankuro muy entusiasmado

-esta jugando con Aika –de pronto vieron como dos pequeñas corrian una detrás de otra persiguiéndose.

-Aika no me has saludado! –le dijo Temari a su sobrina, ella se acerco le dio un beso y la abrazo, mientras que Kankuro tomaba en brazos a Saki.

- y ¿a mi no me vas a dar un beso? –le pregunto su padre ella respondió – NO –y se fue a los brazos de su madre, para luego ponerse a saltar en los sillones y tirar en el piso arena que había guardado en los bolsillos de su chaleco.

Gaara y Matsuri se miraron entre si su hija se estaba poniendo muy maldadosa.