3. Enredos y lejanía

Harry Potter se despertó con un dolor de cabeza horrible. La cabeza literalmente se le estaba partiendo en dos, claro es que la maldita cicatriz que tenía en la frente no era algo para menospreciar. Había tenido otra vez los sueños de antaño, en los que se fusionaban Voldemort y él como una sola persona. Desagradable. Estaba harto de soñar siempre con el ser responsable de la pérdida de las personas más importantes en su vida: sus padres, Sirius, Dumbledore…

Aún pensaba en sus padres y en lo afortunado que sería en tener una familia como la de Ron, su mejor amigo, cuando éste lo "despertó" con un almohadón que le dio directo en la cara.

-Despiértate ya, me muero de hambre –dijo el pelirrojo –Acabo de ver a Ginny abajo, me dijo que ya se iban a desayunar, tenemos que alcanzarlas…oye, ¿No crees que ella y Hermione andan muy raras?

-¿A que te refieres? –preguntó bostezando el moreno.

-No sé, pero ambas se comportan muy raro últimamente –contestó el pelirrojo –Más raras de lo normal.

-Ron, te estás imaginando cosas, además son chicas, por supuesto que son raras –dijo él poniéndose de pie –Bien, me voy a duchar, a mí también me dio hambre.

El moreno se puso a ordenar sus cosas y fue directo a las duchas. Cerró la puerta y se puso frente al espejo. Realmente había cambiado –pensó el chico al mirar su reflejo. Ya no tenía las mismas facciones de niño que tenía años atrás, ahora las reemplazaban una mandíbula fuerte y un cuerpo moldeado principalmente por el ejercicio y por el Quidditch. Tampoco la voz era la misma, ahora era mas grave y "profunda" había dicho una vez una chica de sexto en el pasillo con su grupito de amigas. Al recordar esto se ruborizó ligeramente. Aún no se acostumbraba a que las chicas lo siguieran, ahora no por ser "el famoso Harry Potter" sino porque ahora era uno de los chicos más guapos de Hogwarts. Y es que tenía una ancha espalda protectora, un cabello negro y desordenado que lo hacía ver naturalmente sexy. Y pese a todos estos atributos, por los cuales cualquier chico se cambiaría de inmediato, Harry Potter no era dichoso amorosamente hablando…

-Claro que la chica que yo quiero simplemente no puede estar conmigo –pensó amargamente. –Para cuando al fin pueda terminar todo esto, Ginny ya habrá encontrado a alguien que la quiera, y ella ya se habrá olvidado de mí.

-Esto es una porquería –exclamó irritado. Y luego de patear un par de veces la pared sin más resultados que un dedo palpitante de dolor, se metió bajo la tibia agua de la ducha.

-¡Te digo que no Ronald Weasley! –gritó enojada una cabellera llameante en la mesa de Griffindor.

-Ginny yo sólo lo hago por tu bienestar….-comenzó a decir su pelirrojo hermano.

-¿Mi bienestar? ¡¿Mi bienestar?! –gritó histéricamente Ginny. -¿Qué parte de lo que planeas hacer va a favor de mi bienestar?

-Todo –dijo escuetamente el chico, dándole un gran mordisco a su emparedado. –Ershe tal Bgrumstreed ers unn prefegtjo idhiogta.

-Blumstead!! –gritó la pelirroja perdiendo la paciencia

-Cgomo sgea –escupió Ron.

-Ron, agradecería que no nos mostrarás la vaca a medio masticar que está en tu boca –dijo Hermione de repente mirando por encima de su profeta matutino –Gracias así está mejor.

-El punto es Ginny –dijo el pelirrojo una vez tragado su pedazo de roast beef –…que ese idiota es…es un….un IDIOTA! Punto, no te quiero ver saliendo con él.

-¿Y quién te dijo que voy a andar por allí para que tú me veas? –le dijo retadoramente la chica.

-Ginebra Weasley! -gritó perdiendo la paciencia el chico -Si te veo un pelo que no sea de tu rojo llameante llamaré a mamá! ¿Me escuchaste? Me importa un carajo. La llamaré y te atendrás a las consecuencias.

-Hola –saludó Harry sentándose al lado de Hermione. Y luego dirigiéndose a los hermanos Weasleys que estaban tan rojos como su pelo -Me parece que sus cálidas y angelicales voces aún no se escuchan en Hogsmeade ¿porque no lo siguen intentando? quizá marquen un récord o algo…

Ginny se levantó de su silla y salió del Gran Salón indignada y con la frente bien en alto. Ron en cambio, se quedó en donde estaba y con los ojos azules echando chispas, mirando con odio a la mesa de Hufflepuff. Algunas chicas que se habían quedado mirando la pelea de los pelirrojos se voltearon avergonzadas al ver la mirada amenazadora del chico.

-Harry, yo creo que no deberías intervenir –le susurró temerosa Hermione al oído. –No hagas bromas que el humor de estos dos está muy sensible.

-¿Por qué peleaban? –le preguntó preocupado el moreno.

-Ehmmm…no lo sé –dijo titubeante la castaña –¿Porque no comes? Los cereales esponjosos y de colores son ricos pero los negros son asquerosos, no los pruebes, tienen un sabor picante que sinceramente…-comenzó a decir la chica apresuradamente.

-Hermione –la interrumpió Harry –Dime porqué discutían, no trates de distraerme.

-Harry…-empezó nerviosa Hermione.

-Ron es mi amigo –dijo solemnemente Harry. Aunque en parte era verdad que su preocupación iba por Ron. Hermione y él sabían perfectamente que la otra parte de su preocupación era la indomable pelirroja.

-Ginny está saliendo con un chico de Hufflepuff –dijo la castaña incómoda, y diciendo esto se sumergió nuevamente en la lectura de "el Profeta".

Harry sentía como si una quaffle se estuviera desinflando paulatinamente en algún lugar cerca de su estómago, mediante patadas…dolorosas patadas. Ginny ya había encontrado reemplazante para él ¿Tan fácil le había resultado cambiarlo por otro? ¿Acaso ya no sentía nada por él? Él preocupado en como se debería estar sintiendo ella por no poder estar juntos, y ella parecía no importarle en lo absoluto… –Son todas iguales –pensó malhumorado. Y agarrando una cuchara con furia se puso a comer.

Mientras el moreno se sumergía en sus dolorosos pensamientos, la castaña a su lado también pensaba…pensaba, en lo raros que habían sido los primeros castigos con Malfoy.

Desde aquél día en que el rubio casi la aplasta en el pasillo del quinto piso, todo se había vuelto confuso ¡Si parecía una de esas tontitas que perseguían a los chicos! Cada vez que entraba al Gran Salón se ponía extremadamente nerviosa, que si tenía bien puesto el rímel, que si la falda la tenía donde debería estar y cosas por el estilo. Lo peor de todo, eran los dos días a la semana que tenía que soportar con él. Estaba chalada, loca de remate! Si ahora hasta miraba a la mesa de los Slytherin para asegurarse que el rubio estaba allí. Para verificar si la miraba…

-Ridículo –exclamó la castaña. -Lo que pasa es que me estoy poniendo muy vanidosa, y Ginny tiene toda la culpa -suspiró. La pelirroja en primer lugar le había "sugerido", algo que más bien sonaba a orden en ella, a no usar más falda larga ni la blusa tan suelta y abotonada –Pareces una monja- le había dicho. –Además tienes unas piernas que ya quisiera yo, así que las tienes que mostrar o de lo contrario ya me encargaré yo de hacértelas mostrar a la fuerza jajaja. Luego de esto Ginny, Parvati y Lavender la transformaron de la santurrona sabelotodo, a la seductora y bien cotizada Hermione Granger. -La que siempre debió haber sido en primer lugar –le dijo Ron luego de que recuperara la voz por el impacto de la "transformación".

Eso ya hacían unos meses atrás, pero Hermione había manejado tan satisfactoriamente la técnica del maquillaje y la moda que parecía que lo llevaba desde siempre.

Y gracias a esto y a sus muchísimas cualidades ahora los chicos se fijaban aún más en la lista y bella Griffindoriana.

-Lástima que aún no encuentro a alguien que me haga sentir las mariposas en la barriga–pensó desanimada.

-Hermione ¿que sabes tú de ese Blumstead? –dijo Ron de repente interrumpiendo los pensamientos de la castaña. –Seguramente es un imbécil –resopló enojado.

-En mi opinión, Jack no es un imbécil, es el capitán del quipo de Convocaciones avanzadas y además asiste a…

-Muy bien, entonces es un psicópata comelibros –dijo resuelto Ron

-Entonces ¿yo también soy una psicópata porque asisto a esas clases? –dijo la castaña haciéndose la ofendida.

-Sabes que no Hermione –dijo el pelirrojo sonriéndole a la chica –Tú eres un ángel…y si, comelibros, pero un ángel al fin y al cabo.

-Así está mejor

-Así que ¿hoy tienes castigo con Malfoy? –preguntó el pelirrojo

-Sí, para mi desgracia –contestó la chica –Pero no te preocupes, apenas regrese les ayudo con sus trabajos de Pociones –agregó la chica al ver la cara de decepción del chico.

Un rubio unas mesas más allá también pensaba en el castigo de ese tarde, y aunque le jodiera sobremanera aceptarlo, lo esperaba con ansias…

Luego de una soporífera hora de Historia de la Magia, en la que el profesor Binns les había relatado con su monótona voz las incontables batallas de los gnomos y los trolls, media clase se hallaba mitad echados en los pupitres, mitad babeando en ellos. Y cuando al fin tocaron la campana, unos somnolientos Griffindors y Ravenclaws salieron bostezando y desperezándose rumbo al vestíbulo.

-Hola belleza –dijo Derek, tomando a Hermione de la mano galantemente para que no tropezara con un escalón. –¿Cómo te fue esta mañana en Transformaciones? –preguntó el chico.

-Oh, bien Derek, gracias –dijo la castaña sorprendida por el gesto de Ravenclaw. –¿Y a ti como te fue en el examen?

-Mmmm a decir verdad nada bien…-dijo apesumbrado el chico

-¿Y porqué? Si a ti siempre te iba bien en transformaciones… -empezó a decir la castaña

-Lo que pasa es que antes te tenía a ti Herm –le dijo el chico guiñándole un ojo. –Ahora que no estás…

-¡Pero si sólo ha pasado una semana desde… desde…

-Desde que nos separamos

-Pues sí –dijo un poco cohibida la chica

-Pues a mi me parecen siglos –afirmó el chico. –Me harías un favor enorme si me ayudaras con lo último que nos pasó McGonagall, de verdad que me cuesta mucho ese movimiento con la varita –dijo el chico moviendo su varita con un floreo de mano. –Me ayudarías? Porfavor Herm…

-Ehmm, bueno supongo que sí, te puedo ayudar un poco, siempre y cuando no sea los días que tengo castigo con Malfoy…

-Ah verdad, los castigos… -resopló el chico –Si yo no hubiese tenido tutorías en esos días, por lo menos hubiésemos tenido los castigos juntos y no tendrías que soportar a ese racista engreído.

-Sí, tienes razón ese rubio oxigenado ya me tiene harta. Sólo espero librarme pronto de él–respondió de mala gana la chica. –Bueno cuando arregle bien mi horario te digo cuando podemos empezar a estudiar, ¿está bien?

-Sí, si Herms cuando tú puedas –dijo el moreno percatándose de la mitad de lo que decía la castaña, pues estaba embobado mirándola.

-Nos vemos luego entonces, tengo que ir a cenar…-dijo la chica. –Me espera una tarde entretenidísima junto a Malfoy…

-Nos vemos Herms –le dijo el chico dándole un largo beso en la mejilla. Dejando a la castaña un poco ruborizada por esto.

-Parece que Derek se está tomando en serio la reconquista –dijo una pelirroja a su lado.

-Cállate ya Ginny –dijo Hermione divertida. –Derek sabe que lo nuestro ya terminó. Además –agregó la castaña -…yo no he dado ninguna muestra de querer que me reconquisten…

-Hay Herms tú nunca cambias –dijo cansada la pelirroja. –La única razón por la que quiere que le "ayudes", por si no lo habías notado, es para estar cerca de ti y poder reconquistarte –dijo la chica como si estuviera explicando algo tan obvio como que dos mas dos son cuatro.

-Siempre tú tan imaginativa –respondió la castaña

-No, lo que pasa es que tú no quieres ver la realidad

-Muy bien, muy bien, tú ganas Ginny –aceptó la chica –Ahora vamos a cenar ¿quieres?, no me espera una noche de colores precisamente, así que tengo que comer bien.

-Está bien, vamos

Las chicas se acomodaron bien las mochilas y se dirigieron al gran comedor charlando y bromeando, hasta que llegaron al vestíbulo.

Una chica alta, blanca y con unos rizos negros y perfectos que le llegaban hasta la cintura charlaba animadamente con Harry. Éste al verlas hizo como si no fueran más que una parte del mobiliario y las ignoró.

Ginny se había quedado sin palabras. Seguía con la mirada a los dos chicos mientras se alejaban por los terrenos del castillo sin atinar a nada.

Hermione fue la que habló primero.

-Te encuentras bien? –le preguntó preocupada su amiga

Silencio. A Ginny simplemente se le había olvidado como hablar. Apenas vio a aquella chica se había quedado sin palabras, no podía creer, no quería creer que Harry estuviese hablando y coqueteando -eso se veía claro – con otra chica que no fuera ella.

Y que reemplazo se había buscado, la chica era bellísima y le dolía reconocerlo pues eso sería reconocer que Harry ya tenía a otra, y que la batalla por recuperarlo estaba perdida. ¿qué podía hacer frente a tan implacable contendiente? Esa chica era verdaderamente hermosa…¿Qué era ella al lado de esa chica? Seguramente algún gusano al que podían aplastar…

-Ginny, ¿estás bien? –repitió Hermione preocupada.

-Sí, vamos a cenar se hace tarde –logró articular la pelirroja lo más dignamente posible. Aunque en su interior se sentía la chica mas desgraciada del mundo.

Desafortunadamente para ella las cosas no mejorarían en la cena, la noticia que les comunicó Dumbledore esa noche terminó de derrumbar el ánimo de la pelirroja. Simplemente ese miércoles iba a ser recordado, y no precisamente como un día agradable…

Hola!!

Bueno aquí tienen este pequeño cap. que no es para nada

Dramione pero lo tenía que poner, es que quiero incursionar en

Las vidas amorosas de los demás chicos,

Y que mejor relatar a la indomable pelirroja y al popular moreno.

Espero haya sido de su agrado la lectura

así me mandan un review? , y si lo detestan también háganmelo saber

Porfis

Me suben mucho la inspiración los reviews!

Un saludo especial para mi mejor amiga quien me

Animó a subir este fic, la Rominita.

Un beso enorme a ella y a todos aquellos que me agregaron en sus Story Alerts

Con mucho cariño

Sophie