Disclaimer: Los personajes son de Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos. La trama es completamente mía, Si quieren publicarla o algo en otra pagina, envienme un mensaje, no la tomen sin permiso por favor...

N/A: A petición de mis amigos, aquí esta el tercer capítulo, va dedicado a Iriz, gracias por apoyarme y a Angel, mi lloroncito, aquí está, no llores más, xD te amo! 3 Bueno, ya, no les quito tiempo


Capítulo 3: Reflexionando

Al abrir mis ojos, una luz, demasiado brillante para mi gusto, me hizo parpadear incómoda muchas veces. Luego de unos segundos, alcé mi mano para taparme de la luz y al mirar a mi lado, me encontré con unos profundos y preocupados ojos color esmeralda que me dejaron hipnotizada. Al parecer me quedé observándolos mucho tiempo, porque el dueño de estos, aclaró su garganta para llamar mi atención. Me sonrojé al instante, desvié mis ojos de los suyos frunciendo el ceño levemente mientras me removía incómoda.

- ¿Bella? – dijo una voz aterciopelada que sonaba muy preocupada. Podía sentir como me analizaba con la mirada - ¿Estás bien? – Ni siquiera encontraba mi voz. Volví mi vista a su rostro, error, quedando hipnotizada de nuevo – Bella, ¿puedes escucharme? – solo pude asentir levemente. Él frunció el ceño suavemente mirándome como si mirara a una loca ¡Diablos! De seguro eso parezco ¡Isabella reacciona! Cerré mis ojos fuertemente y sacudí un poco mi cabeza.

- Sí, sí, estoy bien – dije rápidamente sin mirarlo a los ojos, era una zona peligrosa para mí. Nota mental: No mirar a Edward a los ojos - ¿Qué me pasó? – pregunté algo confundida mientras pasaba una mano por mi cabello.

- Bueno… te desmayaste – dijo serio, pero pude notar cierta diversión en su voz – el doctor dijo que fue a causa de un shock o una fuerte sorpresa – sonrió torcidamente ¡Demonios! ¡Demasiada belleza en una sola persona! ¡Ok! ¡Bella basta ya!

- Mmm… sí… Mmm… - observé mis manos mientras jugaba con ellas sonrojada por completo, fue entonces que caí en la cuenta - ¿dónde estoy? – miré a mi alrededor nerviosa - ¿Y Alice dónde está? – pregunté aún más nerviosa al notar ese familiar blanco en las paredes y la, también familiar, incomodidad de la cama… ¡Ay no! ¡Por favor, por favor, por favor, díganme que esto no es un…!

- Estás en el hospital – sonrió con cierta diversión al ver mi expresión aterrada, debía ser gracioso verme – tranquila, no te harán nada, solo te desmayaste… Pero conoces a Alice, es una exagerada y pidió que te metieran a una habitación – rodó sus ojos y yo suspiré resignada. Mataré a ese duende – Quien por cierto, fue a la cafetería a comer y debe estar por volver, hace un buen rato que bajó…

- Odio los hospitales… - dije en un suspiro que pareció más un gemido de queja que otra cosa y escuché una leve pero hermosa risa

- Yo también lo haría de estar en tu lugar y más con esa vestimenta – dijo entre risas. Yo instintivamente miré mi cuerpo, y fue consciente de que llevaba una de esas odiosas batas de hospital ¡Demonios! Inmediatamente tomé la sabana, que ya me estaba cubriendo, y la sujete con más seguridad solo para asegurarme de que me cubría bien. Estaba completamente sonrojada y avergonzada. ¡Dios mío! ¡Qué vergüenza! – No te preocupes, no he visto nada – sonrió levemente, su mirada se veía sincera, pero no podía confiar en él. No volvería a caer en lo mismo.

- ¿Cuánto tiempo llevó aquí? – pregunté aún avergonzada, intentando cambiar el tema. Edward solo suspiro y se acomodó en la silla en la cual estaba, algo incómodo.

- No lo sé en realidad… Pero yo tengo hambre, así que bastante diría tiempo diría yo – dijo divertido

- ¿No has comido desde que llegué aquí? – pregunte sorprendida y confundida

- Mmm… no – dijo pasándose la mano por el cabello, despeinándolo aún más y debía admitir que se veía sumamente bien. ¡Isabella, basta! Luego Edward miró hacia otro lado, de modo que no podía ver su rostro. ¿Acaso oculta algo?

- ¿Por qué? ¿Alice no te ha dejado? – dije pensando en todas las posibles amenazas que le pudo haber hecho Alice – Ese duende…

- No, no es por Alice – dijo mientras observaba y jugaba con sus manos, por lo que pude notar, algo nervioso.

- Entonces, ¿por qué? – pregunté totalmente confundida ¿Por qué no se había ido?

- Mmm… quería asegurarme de que estuvieras bien – Por la expresión en su rostro y cómo lo dijo, podía asegurar que ni el mismo sabía por qué se había quedado conmigo.

- ¿Por qué? – pregunté sin poder evitarlo, me mataba la curiosidad. Edward frunció el ceño y me miró nervioso.

- ¡Bella! – Gritó Alice al abrir la puerta con una gran sonrisa - ¡Despertaste! – Salió corriendo en mi dirección, empujando a Edward y haciendo que cayera al suelo al en el proceso para llegar a abrazarme.

- ¡Demonios! ¡Ten cuidado Alice! – Dijo Edward con molestia parándose del suelo mientras Alice me abrazaba fuertemente.

- ¡Alie ¡Alice! ¡Alice, no respiro! – Dije con dificultad mientras trataba de zafarme de su abrazo. Este duende no conoce la gran fuerza que tiene para ese pequeño cuerpo.

- ¡Ups! ¡Lo siento Bella! – Dijo entre risitas mientras se volteaba a ver a su hermano totalmente divertida con su caída – Lo siento hermanito – Era obvio que en realidad no era así.

- Claro, lo sientes, ¡cómo no! – Dijo Edward con sarcasmo mientras rodaba los ojos y la miraba molesto – No te preocupes duende, yo tampoco lo sentiré luego – amenazó Edward. ¡Dios! ¡Se nota que son hermanos!

- Luego – Dijo Alice con una sonrisa burlona – Me preocuparé por ello – sonrió y se volteó hacia mí con una extraña incomodidad que podía ver en sus ojos. Tiene que hablar conmigo. Siempre ponía esa mirada cuando quería decirme algo.

- ¿Qué pasa? – pregunté y miré a Alice, pero luego miré a Edward, quien me miraba de manera extraña.

- Edward, necesito hablar con Bella… - Dijo Alice mirándolo, suspiró al ver la cara de confusión de Edward – A solas…

- Pues tendrás que hacerlo conmigo aquí porque no pienso irme – dijo mientras se cruzaba de brazos ¿Qué le pasa a este chico?

- Oh, claro que lo harás – Dijo Alice mirándolo con una gran sonrisa presumida y divertida

- ¿Ah, sí? ¿Y por qué crees que me iré? – Preguntó Edward con una sonrisa divertida en su rostro. Alice tardó en contestar, por lo que Edward sonrió victorioso. Pobre tonto, cree que le ganará a Alice.

- Porque tú amada banda te está esperando abajo, y creo que ya deben estar cansados de hacerlo – Dijo Alice y se carcajeó. Pude sentir como mi corazón poco a poco se aceleraba y mi respiración con él. Que no suenen los marcadores de pulso, que no suenen los marcadores de pulso, rogaba mentalmente mientras intentaba calmarme.

- ¡¿Qué? ¡¿Es en serio? – Gritó Edward aterrado. Sí, niño bonito, estas en problemas, reí mentalmente.

- ¿Crees que jugaría con la vida de mi hermanito? – Edward puso los ojos en blancos, Alice lo miró boquiabierta y rodó sus ojos – Sí, hablaba en serio, ahora vete antes de que te maten, llevan cerca de una hora esperándote – Edward la miró aterrado y comenzó a correr por la pequeña habitación recogiendo sus cosas.

- Demonios, demonios, demonios, van a matarme – Iba maldiciendo mientras se ponía rápidamente su abrigo de cuero, que le quedaba excelente. ¡Bella, basta de mirar a Edward así!

- Alguien estará en problemas… - canturreó Alice entre risas al ver el miedo de su hermano mayor, el cual le gruñó en respuesta causando que yo riera.

- Cállate Alice, no estás ayudando – Dijo Edward molesto y Alice rió.

- Adiós hermanito hermoso – Dijo Alice al Edward abrir la puerta para irse, cuando éste se volteó le sopló un beso y él rodó sus ojos.

- Adiós Alice – le sacó la lengua y Alice frunció el ceño graciosamente – Adiós Bella – Me sonrió torcidamente dejándome totalmente embobada incluso cuando ya se había ido.

- ¿Lindo, no? – Preguntó Alice dándome un viaje expreso de vuelta a la realidad, que aterrizó en picada y era sin escalas. Me sonrojé completamente al ver esa mirada en su cara.

- Lindo, ¿Qué o quién? – Pregunté intentando hacerme la tonta mientras ocultaba mi rostro detrás de mi cabello.

- Vamos Bella – Demonios – Puedes engañar a todos, pero no a mí, te conozco – Demasiado para mi gusto, pensé y suspiré – Te gusta, ¿cierto? – preguntó mientras una sonrisa pícara se extendía por su rostro y movía sus cejas de arriba abajo graciosamente.

- Alice, estás loca, ¿sabías? – Dije riendo, causando que ella también riera.

- Tal vez, pero no ciega Bella – Dijo dejando de reír y comenzando a hablar en serio, haciéndome parar de reír también.

- Nadie ha dicho que lo eres, pero creo que estás viendo cosas donde no las hay – Dije mirando a otro lado incómoda con el tema.

- Bella, por favor, sé que te gusta Edward, no puedes engañarme – Dijo con una amplia sonrisa en su rostro y yo volví a suspirar.

- Obviamente es así, Edward es muy guapo y es el cantante de mi banda favorita – Dije encogiéndome de hombros.

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Genial! ¡Ahh, estoy tan feliz! – Alice, gritaba, saltaba, correteaba, aplaudía y daba vueltas por la habitación, todo al mismo tiempo. El escándalo era tan grande que tuve que taparme los oídos porque sus gritos me estaban lastimando.

- ¡Ay! ¡Alice! ¡Alice cállate! ¡Shhh! – grité intentando que me escuchara, no sé cómo, pero me escuchó y dejó de gritar, corretear y dar vueltas por la habitación, aunque claro, seguía dando saltitos en su lugar.

- ¡Ups! Lo siento, me ganó la emoción – Sonrió tapándose la boca mientras soltaba una risitas y seguía botando en su lugar, sin razón, al menos eso para mí.

- ¿Se puede saber por qué rayos estas así? – pregunté mientras me quitaba las manos de los oídos y la miraba totalmente confundida.

- ¿Qué, no es obvio? – Preguntó mirándome como si fuera lo más obvio del mundo, pero yo aún no encontraba una razón suficiente para su reacción – Osea, ¡hello Bella! ¡Serás mi cuñada, obvio voy a emocionarme!

- Espera un momento Mary Alice Cullen! – Dije alzando un poco mis manos en señal de alto – Estás así porque, según tu, seré tu cuñada – Dije mirándola como si tuviera tres ojos.

- ¡Duh! – Dijo rodando sus ojos, la miré unos segundos y no aguanté más. Exploté en fuertes carcajadas, no podía creerlo, sabía de las ideas locas de Alice, pero esta superaba a las demás. Tuve que sujetar mi estómago, ya que comenzó a dolerme por reírme tanto.

- Anda, síguete riendo Bella, que el que ríe último, ríe mejor – Dijo Alice molesta, cruzándose de brazos, al verla, no pude evitar reír más.

- Pero Alice… - logré decir entre risas - Eso jamás pasará – dije limpiando las lagrimas que había derramado por tanto reír – ¿Edward y yo? – comencé a reír de nuevo

- ¡Escúchame bien Isabella Marie Swan! – Dijo Alice alzando su pequeño dedo en forma de amenaza – Sabes perfectamente que yo jamás me equivoco – dijo molesta, pero eso era cierto, ese duende parecía vidente – Y sé que Edward y tú, terminarán juntos – Aquí va Alice con sus locuras de nuevo.

- Alice, siempre hay una primera vez – dije con una leve sonrisa pero aun así, presumida.

- Pero está no será mi primera vez, tenlo por seguro Bella – sonrió burlona pero con seguridad por sus palabras – Voy por el doctor, para irnos a casa – Dijo caminando hacia la puerta

- Si tú lo dices… - dije rodando los ojos y luego la miré un tanto nerviosa por el hecho de quedarme sola en esa habitación – No tardes, ¿sí? – Alice solo sonrió dulcemente.

- No tendrás tiempo ni de extrañarme, prometo que no tardaré, ¿mejor? – dijo sin dejar de sonreír.

- Mucho mejor – le sonreí de vuelta. Alice se fue, recosté mi cabeza en el respaldo de la cama y suspiré. Esto apenas comienza, pensé para mis adentros. Conocía muy bien a Alice, y cuando se proponía algo, no paraba hasta alcanzarlo...


Que tal? Espero que les haya gustado!

Espero reviews, no me dejen con las ganas, sí? E

Espero pronto publicar el 4 capítulos ;)

Hasta pronto, Krys'Ells!