Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-Capítulo 2-
Parpadeé seguidamente, creyendo que había oído mal.
– ¿Cómo?
Jasper meditó su respuesta durante unos largos segundos:
–Todos estos años… hemos sido amigos porque te he querido demasiado como para atreverme a arriesgarme contigo –cerró brevemente los ojos y se pasó una mano por el pelo. –Dios, ¿y ahora qué más da?
– ¡No! Quiero saberlo. Sigue, por favor…
– ¡Ya no tiene sentido!
– ¡Para mí sí! –me acerqué a él hasta que las puntas de nuestros pies se tocaron. –Dímelo…
– Esto no va a cambiar nada. Ya es demasiado tarde para…
Sin pararme a pensar en las consecuencias, y creyendo que ya lo había oído todo, le rodeé el cuello con los brazos y lo besé, olvidándome de lo que ocurriría en pocas horas. Intentó alejarme de su cuerpo, pero se lo impedí reforzando mi agarre.
–Alice, no… No podemos –masculló con dificultad, intentando por todos los medios no tocarme.
–Por favor… –supliqué con la voz entrecortada. –Por favor, por favor… Te necesito…
Los ojos se me llenaron de lágrimas de nuevo, y fue entonces cuando percibí un cambio en los ojos de Jasper. Ésa vez fue él quien me abrazó y me besó, consiguiendo que se me desconectara la mente y me olvidara de dónde estaba y de a quién estaba besando.
No nos dijimos nada más en toda la noche, simplemente nos besamos y nos acariciamos sin cesar hasta que nos derrumbamos, exhaustos y empapados en sudor, sobre las sábanas de mi cama. En un momento de la noche me desperté y me encontré apoyada sobre el cuerpo de Jasper, y fue entonces cuando supe que jamás amaría a otro hombre como lo amaba a él.
Por la mañana, cuando el sol me dio de lleno en los ojos, me desperté con un dolor de cabeza terrible. Rodé por la cama con la intención de toparme con el cuerpo de Jasper, y estuve a punto de caerme de la cama cuando no lo encontré. Abrí los ojos con mucha dificultad, y esperé varios minutos hasta que estuve segura de poder ponerme en pie sin marearme. Me cubrí con la sábana y caminé lentamente hasta el cuarto de baño, esperando encontrarle allí, pero no estaba. Ni allí, ni en ningún lugar de mi piso. Se había ido, y se había llevado con él todas mis esperanzas. Volví de nuevo a mi habitación, me senté en la cama y me eché a llorar amargamente, sintiéndome humillada y abandonada.
Pensé en dejarlo todo y marcharme, pero no tenía a dónde ir y no me apetecía complicarme más la vida. Si me quedaba, podría fingir que nada había ocurrido esa noche, que jamás habíamos mantenido aquella conversación y que Jasper y yo no habíamos hecho el amor una y otra vez hasta que amaneció. Creí que sería fácil, pero me equivoqué.
Después de que mis amigas me vistieran y me maquillaran logrando un verdadero milagro, pues tal y como había dicho Rosalie la noche anterior, parecía la Novia Cadáver, me acompañaron a la iglesia. No había pensado en James en ningún momento, y cuando mi padre me llevó hasta el altar, a la primera persona que vi fue a Jasper, que se encontraba al lado de mi futuro marido. Claro, él era el padrino, ¿cómo no iba a estar allí? No me miró, simplemente se limitó a agachar la cabeza como si se estuviera disculpando por algo, y así se pasó toda la ceremonia. Por desgracia, lo que más recordaba de ése día era que me casé con James sin dejar de pensar en Jasper.
No volvimos a hablarnos. No nos dijimos nada durante todo el día, e intenté parecer una recién casada feliz a pesar de que me sentía completamente rota por dentro. Al fin y al cabo, Jasper no me quería tanto como yo había creído la noche anterior, y darme cuenta de ello tan tarde me partió el corazón.
Unas semanas después de habernos casado, James me propuso mudarnos a Seabrook, el pueblo en el que él y Jasper veraneaban cuando eran niños. Le respondí que sí sin pensármelo dos veces. Necesitaba alejarme de Dallas, pero sobretodo necesitaba alejarme de Jasper. No podría vivir viéndolo cada semana sin recordar lo que había ocurrido entre nosotros, y ni siquiera estaba segura de poder mantenerlo en secreto por mucho tiempo.
James y yo nos marchamos de nuestra ciudad natal en un tiempo récord, y nos quedamos con la casa que había heredado de sus padres: una preciosa hacienda de dos pisos que se encontraba cerca del mar y en la que podríamos criar caballos si nos apetecía. Pero jamás lo hicimos. James conservó el mismo empleo que tenía en Dallas, el de constructor, mientras que yo encontré trabajo en la tienda de ropa.
En cuanto a las relaciones sociales, James y yo habíamos hecho algunos amigos en Seabrook, pero sin duda, los mejores eran Edward y Bella. Ellos se habían criado en el pueblo de al lado, pero desde siempre supieron que terminarían viviendo en Seabrook, así que cuando se casaron tres años antes que nosotros, decidieron mudarse. Aparte de ellos, no teníamos mucha más relación con los demás habitantes del pueblo, sólo con los propietarios de los comercios y poco más, pero a James ya le bastaba con eso. Jamás había sido un hombre demasiado sociable.
Cynthia, mi hermana, había venido a visitarnos en alguna ocasión junto a su marido y sus hijos, al igual que mis padres, pero casi había perdido el contacto con Rosalie y con las demás chicas a las que había considerado amigas en algún momento. James, en cambio, seguía hablando con Emmett, el marido de Rosalie, y en alguna ocasión con Jasper, pero yo no. Desde que me aclaró sin palabras que lo que había ocurrido entre nosotros había sido un error, quise olvidarme por completo de él. Y eso llevaba intentando desde que nos mudamos.
El sonido del teléfono me sacó de mis cavilaciones y me sobresaltó, por lo que casi salté de la silla para responder:
– ¿Diga?
–Hola, Alice. Soy Bella.
– ¡Ah, hola! ¿Cómo estás? ¿Todo bien?
–Sí, perfectamente. ¿Y tú?
–Bien –mentí. No quería tener que darle explicaciones si le decía que no estaba tan bien.
–Me alegro. Te llamaba para saber si te apetecería acompañarme al centro esta tarde. Quiero comprar algo más de ropa para el bebé.
Bella estaba embarazada de ocho meses y medio, y ya me había asegurado que yo iba a ser la madrina de su hijo, así que no podía estar más emocionada por ello.
– ¡Claro que sí! Me apetece mucho.
Agradecí al cielo aquella salida. De ese modo podría hablar con Bella y desahogarme un poco.
– ¡Genial! ¿Te paso a buscar…?
–No, no, no. Yo conduciré. Pasaré yo por tu casa. ¿A qué hora te va bien?
Escuché a Bella murmurar por lo bajo y sonreí levemente.
–A… ¿las cinco?
–Perfecto. Luego nos vemos, Bella.
–Adiós.
Tras colgar, decidí darme una ducha de agua fresquita, pues hacía un calor sofocante, y de ese modo haría tiempo hasta que tuviese que ir a recoger a mi amiga. A las cinco en punto aparqué el coche enfrente de la casa de mis amigos, y bajé para ayudar a Bella a entrar en el vehículo, pues me esperaba sentada en el porche. Supuse que James estaría trabajando en la parte trasera de la casa, pero no quise molestarle. Una vez estuvimos dentro del coche las dos, arranqué y conduje en dirección al centro.
– ¿Cómo estás? ¿Da mucha guerra el peque? –quise saber, interesada.
Bella y Edward habían decidido que no querían saber el sexo del bebé hasta que naciera, a pesar de que yo intenté persuadirla para que se lo preguntara a su doctor. No me hizo caso, obviamente.
–Bastante. Temo que nacerá en cualquier momento a causa de las fuertes patadas que me da.
–Eso significa que será un niño. Tendrá madera de futbolista –bromeé con una risita que Bella imitó.
–Me da igual el sexo, ya lo sabes. Sólo quiero que nazca ya. Quiero verle la carita, los ojos y asegurarme de que tiene cinco dedos en cada mano y en cada pie.
Alcé una ceja y sonreí pícaramente.
– ¿Es que mantuviste relaciones con un extraterrestre?
Bella me arreó un golpe suave en el brazo que me hizo reír a carcajada limpia.
–Qué graciosa. Te diré lo mismo cuando la embarazada seas tú.
Me mordí el labio inferior y negué con la cabeza.
–Me temo que tendrás que esperar mucho para que pase eso.
–Seguro que no. Cuando menos te lo esperes, ocurrirá. Estoy segura.
Yo no lo estaba. A James no le entusiasmaban los niños, y mucho menos los bebés, a pesar de que sabía que a mí me encantaban. Pero no podía culparle. Si no quería ser padre… Yo no podía obligarle.
– ¿Tenéis planes para este fin de semana? –la pregunta de Bella me devolvió a la realidad.
–No creo. Además, tengo que hacer limpieza general porque la semana que viene tendremos visita –me estremecí ligeramente al recordar que en menos de tres días vería a Jasper después de más de tres años.
– ¿Ah, sí?
–Sí. Un amigo de James, que también fue amigo mío en el instituto, vendrá a vernos.
–Qué bien. Podréis poneros al día.
Carraspeé con incomodidad, y aparqué el coche en el primer sitio libre que encontré, pues ya habíamos llegado.
–Sí…
Bella achicó los ojos, e intentando escaparme de su interrogatorio, salí del coche y lo rodeé para ayudarla a bajar.
– ¿Por qué será que me parece que esa vista no te hace demasiada ilusión?
No iba a salvarme, desde luego. Una vez estuvimos las dos fuera del coche, comenzamos a caminar lentamente por la acera, esquivando a los demás transeúntes.
–No es eso. Es que… –no sabía qué podía explicarle. Quería muchísimo a Bella, pero me aterrorizaba la idea de que me juzgara por lo que ocurrió entre Jasper y yo la noche anterior a mi boda, a pesar de que eso era lo que me merecía. Decidí explicarle la situación por encima, sin entrar en demasiados detalles: –Estaba enamorada de Jasper en el instituto, y también poco antes de casarme con James.
– ¿Jasper es vuestro amigo, el que vendrá a pasar un tiempo aquí?
–Sí.
– ¿Y qué pasa? ¿Tienes miedo de volverte a enamorar de él?
–No, claro que no. Es sólo que no nos vemos desde que nos mudamos a Seabrook, y nuestro último encuentro fue… extraño –por no decir otra cosa.
– ¿Discutisteis?
–Más o menos. Siempre fuimos amigos, y yo le conté lo que sentía por él poco antes de casarme con James.
Bella me miró fijamente y con los ojos abiertos de par en par.
– ¿Te comprometiste con James estando enamorada de otro?
–De su mejor amigo –añadí, mortificada. Y lo malo era que ésa parte de la historia no era la peor.
–Pero Alice… ¿por qué?
Me encogí de hombros.
–Pensé que si Jasper veía que podía perderme… lucharía por mí. Pero no lo hizo. Fui una imbécil, lo sé.
– ¿Y qué pasa con James?
–No pasa nada –dije con normalidad, sin entender a dónde quería llegar.
– ¿Le amas?
Aquella pregunta consiguió detenerme abruptamente en medio de la calle.
– ¡Claro que sí, Bella! ¿Cómo puedes dudar de eso?
– ¡Lo siento! No dudo de tus sentimientos hacia él, pero... Después de lo que me has dicho…
–Jasper es agua pasada. Ya no siento nada por él a excepción de un ligero rencor –no era cierto, porque realmente lo odiaba con toda mi alma, pero no quería que Bella pensara que era una zorra sin escrúpulos por haberme acostado con el mejor amigo de mi prometido la noche anterior a mi boda.
– ¿Y lo que te preocupa es que ese rencor se convierta en…?
–En nada –la interrumpí. –No se convertirá en nada. Jasper pasará unos días aquí porque su madre falleció hace poco y necesita despejarse. No lo está pasando bien. En lo último en lo que pensará es en nuestra antigua relación.
–Vaya… –Bella frunció el ceño. –Me gustaría conocerle.
– ¡Bella! –me quejé.
– ¿Qué? Es un amigo de vuestra infancia, y tanto James como tú sois amigos nuestros. Seguro que hará buenas migas con Edward.
–No sé si será buena idea…
– ¡Claro que sí! ¿Hasta qué día se quedará?
–No lo sé.
–Bueno, no importa. Podéis venir a casa a cenar el día que decidáis, a nosotros nos da igual.
–Se lo comentaré a James… –musité no muy convencida.
–Claro que sí. ¡Mira! –se apresuró a acercarse a un escaparate en el que había expuestas diversas prendas para bebés. – ¿Te gusta ese conjunto verde?
Asentí ausentemente, pensando en nuestra conversación. ¿Realmente temía volver a enamorarme de Jasper? No, estaba segura de que aquello jamás volvería a ocurrir. Ya había salido bastante escaldada de la última vez, así que esperaba que mis sentimientos se comportaran correctamente cuando volviera a verle el lunes.
Bueeeeeeno... Creo que éste más bien es un capítulo de transición, pero tranquilas, porque en el siguiente ya aparecerá nuestro adorado Jasper para dar guerra ;) ¿Cómo creéis que será su reencuentro? ¿Tenso? ¿Se comportarán como si no hubiera pasado nada? ¿Se ignorarán? Lo sabréis en el siguiente capítulo.
Espero que os haya gustado el capítulo de hoy y que me lo digáis con un review.
¡Hasta el próximo! Xo
