Era ya de noche y Karamatsu se encontraba igual o más deprimido desde que en la mañana Choromatsu hubiera desterrado a Ichimatsu del establo, amenazándolo para no volver a verlo.

Peor aún, la vaca estaba preocupada por las palabras que le oyó decir al granjero Choromatsu cuando le puso una cadena en el collar de su cencerro:

- Con esto no te podrás ir y así trates de ver a tus amigos. Olvídalos, no los volverás a ver. Mañana te trasladaré al otro establo.

- ¿Por qué? - Le pregunto la asustada vaca aún con los ojos llorosos.

El granjero solo se limitó a ajustar bien su correa y se marchó cuando hubo terminado.

Para Karamatsu todo lo que tenía en esta vida eran sus amigos, no podía imaginarse que haría ahora que no podría verlos más, en especial a Ichimatsu. Tan solo el pensar que no lo volvería a ver hacía que le volvieran a brotar las lágrimas a los ojos.

Desconsolado se recargo en su paja para tratar de dormir, hasta que le pareció oír un ruido. Era como un sonido apagado al principio, no llego a distinguir que era hasta que vio la tierra junto a la pared del establo removerse y de ahí surgir la cabeza de Jyushimatsu.

- ¡Karamatsu! - grito el perro al abalanzarse sobre la vaca y cubrirlo con lengüetazos mientras movía entusiasta su cola de una lado a otro

Karamatsu no cabía en sí de la emoción de volver a su amigo, hasta que por el rabillo del ojo vio otra figura emerger del hoyo en la tierra.

- Karamatsu… - dijo casi en un suspiro el gato

Jyushimatsu se movió a un lado para que los dos enamorados pudieran encontrarse en un abrazo. Tanto la vaquita como el gato lloraban de felicidad de poder reunirse de nuevo.

- Pensé que nunca… los volvería a ver - Su cara estaba húmeda por las lágrimas y mocos que le habían salido por llorar de felicidad.

- Tonto, nunca te podría dejar. - Ichimatsu limpio con su manga las lágrimas de Karamatsu a lo que este solo sonrió abiertamente tomando su mano contra su cara.

Ichimatsu no pudo más que sonreír al ver eso, aunque la felicidad duro pocos segundos, el gato abrió los ojos recordando algo.

- Hemos venido por ti para irnos, espero no hayamos hecho mucho ruido para despertar a las otras vacas. –

- No creo que despierten – se apresuró a decir Karamatsu – Duermen como rocas toda la noche.

Ichimatsu tomo la mano de Karamatsu alentándolo a caminar hacía el agujero que había hecho Jyushimatsu, pero la vaca no se movió. El gato y el perro se voltearon a ver confundidos por la reacción de Karamatsu hasta que vieron la cadena unida a la correa a su cuello. La cadena estaba aferrada a la puerta que dividía la sección donde dormía Karamatsu de las otras vacas.

Tanto el perro como el gato hicieron lo que pudieron para liberar a su amigo de su atadura, pero todo fue en vano. La correa estaba hecha de un material muy resistente y no se dijera intentar de romper la cadena de metal.

Los tres se quedaron cabizbajos en silencio asimilando que todo su plan había sido inutil.

- Karamatsu, no podemos dejarte, nos quedaremos contigo. - Dijo entre sollozos Jyushimatsu.

- ¡No! no pueden - las lágrimas parecían querer volver a emerger pero la vaquita las contuvo lo mejor que pudo - Si se quedan aquí el granjero vendrá y los castigará... o peor, los llevará muy lejos….Tal vez esta sea la última vez que los vea, así que... quiero despedirme de ustedes. -

- Karamatsu onii-san - Los ojitos del perro estaban acuosos de las lágrimas, ambos se abrazaron por un largo rato hasta que se separaron y Karamatsu acuaricio el pelo del perro provocando que este diera unas leves coleteadas de felicidad.

Ichimatsu se revolvió un poco y por fin hablo:

- Jyushimatsu,¿podrías cuidar la abertura que hicimos fuera del establo? Vigila que no venga el cara de rana* o alguno de los otros granjeros. *(Choromatsu)

- Ahh claro! -

Vieron a Jyushimatsu correr de vuelta al hoyo y se quedaron en silencio.

Ichimatsu se acercó a la vaca y tomo el cencerro en el cuello de Karamatsu,

- Todo esto es mi culpa, solo te metí en más problemas… y ahora no podré verte más.

Karamatsu recordó las palabras que le había dicho el granjero y no pudo evitar sentir una punzada de dolor y miedo. Quería decirle tantas cosas a Ichimatsu, más que nada quería decirle que lo amaba y no le culpaba de nada.

Pero antes que pudiera decir algo sintió unos suaves labios tocando su boca. Se sorprendió al principio pero pronto se ajustó al beso devolviéndolo con más intensidad.

Karamatsu tomo de los hombros al gato y dejo guiarse en el beso, tratando de grabar cada momento en su memoria.

Pero no era suficiente, todo su ser pedía a gritos sentir todas y cada una de las partes de Ichimatsu, porque no habría otra oportunidad de hacerlo. Con un poco de presión en sus brazos forzó al gato a sentarse sobre la paja con él encima.

Siguieron besándose, explorando sus bocas e Ichimatsu bajo su boca hasta el cuello del bovino lamiendo con cuidado, provocando unos pequeños gemidos de parte de Karamatsu. De pronto Ichimatsu no se resistió y le dio una mordida y Karamatsu dio un respingo haciendo que su cencerro hiciera un sonido metálico.

- Mierda, me había olvidado de esa cosa. –

El gato movió sus orejas molesto, si seguían así sería inevitable que los descubrieran por el ruido de la campana. Viendo hacia sus lados tomo un puñado de paja y la arrebujo dentro del cencerro amortiguando cualquier sonido que esta emitiera.

- Listo

Sin perder el tiempo Karamatsu se quitó la parte superior de su ropa dándole la bienvenida al gato para saborear de nuevo sus pezones rosados, mordiendo con cuidado y con un poco de culpa tratando de succionar algo de su leche, aunque para su decepción, esta vez no salió ningún líquido. Pero no le dio importancia, al instante sintió como Karamatsu palpaba con su mano el bulto en su ropa.

-Ichimatsu, la última vez me hiciste… bueno se sintió muy bien lo que hiciste la otra vez con tu boca. Quiero hacértelo esta vez yo a ti.

El gato sintió su rostro enrojecerse. No, esto no estaba pasando, todo era muy rápido. Antes que pudiera decir algo, la vaca ya estaba sacando su miembro, estaba completamente erecto.

Karamatsu se quedó un momento contemplando el pene de Ichimatsu, estaba sacando unas gotas de líquido preseminal, la vaca toco con la punta de su dedo la cabeza del pene, y relamiéndose tomo de lleno todo el largo con su boca, haciendo que el gato contuviera un ruidoso jadeo.

Ichimatsu solo podía morder su pata para no hacer ruido, el sentir la viscosa lengua de Karamatsu en su pene hacia que le recorrieran escalofríos de placer por todo su cuerpo.

A los pocos minutos Karamatsu separo su boca dejando un hilo de saliva en la punta del miembro.

El tembloroso gato veía ahora como la vaca se quitaba la última pieza de su ropa, exponiendo su propia erección. Ichimatsu casi exploto en una hemorragia nasal de ver completo el cuerpo desnudo de Karamatsu, las líneas tonificadas de su cuerpo iban a la perfección con lo suave de su piel.

Karamatsu por instinto se encogió, apenado al estar por primera vez desnudo ante Ichimatsu, pero hizo a un lado su vergüenza y se dio la vuelta poniéndose en cuatro patas, dejando expuesta su entrada.

- Ichimatsu, quiero tenerte adentro. – Dijo Karamatsu sonrojado sosteniendo con una mano su cola de vaca para que Ichimatsu pudiera ver que estaba más que preparado para recibirlo.

El gato sintió que una de sus 7 vidas se había ido al cielo de los gatos. Ya podía oír las trompetas de los ángeles tocando para recibir su alma.

Pero debía volver a la realidad, Ichimatsu aspiro pensando, su plan no tenía contemplado que tanto él como Karamatsu perdieran la virginidad esa noche, pero el plan se había ido a la mierda, ¿Que más importaba?

Y a decir verdad, la felación que le había dado Karamatsu lo había dejado dolorosamente duro. Por un momento se preocupó si tendrían suficiente tiempo para aquello pero su miembro erecto le pedía a gritos introducirse en lo profundo de la vaca.

Sin más, Ichimatsu se posiciono detrás de Karamatsu, guiando con su mano su pene y entrando poco a poco en el interior de Karamatsu, mientras que la vaca apretaba los dientes y los puños tratando de contener lo mejor que podía los quejidos al ser penetrado por primera vez.

Cuando el gato estuvo por completo adentro retiro uno poco sus caderas para dar de lleno una embestida a Karamatsu, el súbito movimiento hizo que ambas partes emitieran un gemido de placer. Ichimatsu volvió arremeter contra el culo de la vaca, una y otra vez hasta encontrar un ritmo.

Ichimatsu empujaba con tantas fuerzas a Karamatsu que pronto solo estaba sostenido sobre sus codos con la cara contra el piso. Pero esto no evitaba que Karamatsu gimiera de placer, amaba la sensación de ser penetrado, sentía su interior contraerse, perdiéndose en la sensación de sentir el miembro deslizándose en su interior lubricado con su propia saliva.

Pronto Ichimatsu sentía sus instintos gatunos aflorar de nuevo, sin pensarlo dos veces enterró sus colmillos en la nuca de la vaca, provocando que esta diera un quejido de dolor. Pero el gato no lo soltó, si no que aceleró el ritmo de las embestidas. Ya estaba al límite y dio densos resoplidos por la nariz al mismo tiempo que colmaba el interior de Karamatsu con su semen. Karamatsu grito el nombre de él gato llegando también al orgasmo derramando el espumoso líquido sobre el piso del establo.

El gato libero al bovino de sus colmillo y se quedó unos momentos de rodillas mareado y respirando pesadamente. Por fin sus pupilas se ajustaron y vio a su amante totalmente rendido en el piso.

-¿Karamatsu estas bien? - Lo tomo gentilmente entre sus brazos.

La vaca tomo unos segundos para abrir los ojos, con su cara sonrosada y totalmente cubierto en sudor.

- Estoy más que bien - sonrió para el gato.

Ichimatsu rio un poco avergonzado y estrecho más fuerte entre sus brazos a la vaquita al mismo tiempo que comenzaba a cubrir de besos su rostro y ronronear.

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Jyushimatsu se encontraba fuera del establo atento a oír algún ruido, aunque lo único que oía eran las voces entrecortadas de Ichimatsu y Karamatsu en el establo.

- Que raros ruidos hacen, no pensé que despedirse fuera tomarles tanto tiempo – El perro ladeo la cabeza confundido y se comenzó a rascar la oreja con su pata.

Hasta que vio algo rebotar cerca de él.

Era una pelota blanca con una franja roja. Jyushimatsu de inmediato movió la cola contento con el inesperado descubrimiento y la tomo con su boca.

Antes de que pudiera pensar lo raro de todo aquello, vio como otra bola salía disparada hacía unos arbustos cercanos al establo, corrió para atraparla aún con la otra pelota en su boca.

Jyushimatsu estaba tan distraído tratando de olfatear donde se encontraba la bola que no se dio cuenta que una figura se deslizaba detrás de él.

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En esos momentos se oyó la puerta del establo abrirse de un portazo. Ambos se pusieron en alerta no sabiendo que hacer. Ichimatsu miró el hueco que había hecho Jyushimatsu, por un momento pensó en tomar la mano de Karamatsu y huir con él por el hueco pero pronto recordó la cadena que le impedía tomar con él a la vaca. Impotente solo abrazo más al desnudo Karamatsu, hasta que vio llegar a Choromatsu frente a ellos.

Ichimatsu empezó a erizar su pelo y al mismo tiempo que empezaba a sisear, cuando apareció uno de los ayudantes de la granja con Jyushimatsu tomado del pescuezo con sus patitas contraídas y la cola entre las patas.

- Te advertí que no vinieras de nuevo, mañana te irás a otra granja lejos – Tomó al gato del cuello mientras que con la otra mano tomaba a Karamatsu para separarlos de su abrazo.

- Amarra ese perro al patio y de castígalo déjalo sin comida. No podemos dispensar de un perro guar… -

¡Jiizzzzzz!. Ichimatsu le dio un arañazo a medio rostro del granjero. Choromatsu se cubrió la cara con ambas manos dejando caer a Ichimatsu.

Este cayó en cuatro patas, viendo con expresión indecisa y confundida a sus amigos, cuando el otro granjero se acercó a Ichimatsu para tomarlo

– ¡Corre! – Gritaron al unísono el perro y la vaca. El gato retrocedió un poco y casi estuvo a punto de ser capturado cuando por fin reaccionó y comenzó a correr lo más rápido que sus patas le permitían. Salió por la puerta abierta del establo volteando hacía atrás, viendo a sus amigos darle una última mirada llena de tristeza

Esto no debía ir así, Karamatsu se había despedido de ellos y el que no volvería a verlos ahora sería Ichimatsu.

Sus patas seguían corriendo aunque ya casi se quedaba sin aliento. No importaba, corría porque no sabía qué hacer, ni a donde ir, lo único que estaba seguro era que algo muy dentro le dolía y las lágrimas de nuevo comenzaban a salir de nuevo.

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A la mañana siguiente, Choromatsu arrastro a la deprimida vaquita fuera del establo. El granjero ahora portada unos parches cubriendo los arañazos que le había hecho el gato cuando huyo, y un semblante más molesto que de costumbre.

Al salir Karamatsu vio el otro establo que había mencionado Choromatsu, la construcción era más cerrada y las ventanas estaban a varios metros de altura del piso, en conjunto daba una impresión más intimidante que su antiguo establo. No sabía porque, pero Karamatsu no tenía un buen presentimiento acerca de ese lugar.

Camino lo más lento que podía detrás de Choromatsu, como queriendo evitar llegar hasta ese lugar, hasta que llegaron justo a la entrada. De pronto sin previo aviso Choromatsu saco un extraño objeto metálico, jalo de su oreja y con un brusco sonido y un instante de dolor le colocó una pequeña pieza de acero con un 2 grabado en el metal.

Karamatsu no pudo evitar tocar su oreja tocando la pieza metálica.

- ¿Qué es esto?

- Es un ID para que no te confundas con el otro ganado.

Choromatsu respondió tajantemente queriendo terminar las preguntas, y jaló de nuevo la cadena indicándole a Karamatsu que debía entrar. La vaquita no sé movió un centímetro, estaba encogida de miedo y nervios, a lo que Choromatsu tiró más fuerte de la cadena.

- No quiero ir, ¿Qué les hacen ahí a las vacas?

- …

El granjero no respondía y de un brusco jalón obligo a la vaca a entrar dentro del establo. Podría decirse no era tan diferente del anterior, pero la gran diferencia es que aquí las secciones que dividían a las vacas estaban totalmente cerradas. Después de caminar un trecho Choromatsu se detuvo ante una puerta abriéndola con unas llaves que llevaba en su bolsillo.

Al abrir la puerta Choromatsu le quito la cadena a Karamatsu y lo empujo adentro, cerrando tras de sí.

Karamatsu cayó de bruces, adolorido se recompuso y lo primero que notó fue que el piso ya no era de tierra como en el otro establo. Miró temeroso, clavado en el piso pues sentía las piernas de gelatina del miedo, algo le decía que no estaba solo.

Observando con cautela giro su cabeza viendo un bebedero y alimentador de vacas en un extremo, y en el otro rincón… no alcanzaba a dar la luz. Esa parte estaba en penumbras y más sin embargo algo se oía.

Karamatsu sintió su corazón salirse de su pecho cuando vio desde las sombras unos ojos rojos devolverle la mirada.

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Primero la obligada disculpa por dejar tan abandonado el fic.

Segundo, gracias a AutorDesconocido por ayudarme con este capítulo.

Y tercero: gracias a todos por sus comentarios u/w/u

*Si alguien se puso atento y notó que ya no le salía leche a Karamatsu, en el siguiente capítulo se explicará él porque.

Resumen del capítulo:

Karamatsu: esta será la ultima vez que nos veamos, tengamos sexo

Ichimatsu: no sé diga más

….

Y por andar de calientes los volvieron a atrapar

fin