Capitulo III: Paraíso perdido (Segunda parte).
Las aves se alzaban en un cielo tan blanco como una hoja de papel. Volaban en una gran bandada con un destino incierto. ¿Es que acaso volaban hacia el hogar? ¿O es que tal vez ese mismo cielo era su morada? No estaba segura, pero en ese momento deseo ser un ave y poseer la libertad de ir donde ella quisiera. Ser dueña de esa libertad que los humanos siempre perseguían pero nunca alcanzaban, siempre tan limitados. Ya sea por la sociedad, familia, nación, color o incluso nosotros mismos, algo siempre cortaba nuestras alas, nuestra libertad. En su caso poseía una libertad tan efímera, que sería insoportable para cualquier persona.
Se encontraba sentada en una banca a orillas del patio. Un oasis en medio de tanta locura reunida en un solo punto. Allí se encontraban solo unas pocas de sus compañeras, que más que humanos, parecían espectros que se movían sin voluntad propia. Caminaban sin un destino fijo, sin un hogar donde dirigirse ni una ambición que cumplir. Caminaban simplemente por caminar, en ese tan reducido espacio cubierto de nada. Solo un sonido rompía el absoluto silencio que imperaba, el sonido de sus pies arrastrándose por ese desgastado suelo de cemento.
Un recuerdo la asalto en ese momento, uno de hace mucho tiempo. Una canción proveniente de un pasado perdido. De pronto una sonrisa crepito en su rostro y un canto salió de sus labios.
-Material girl in a material world…I 'am a material girl. – canto Lucy.
-Vaya, no te creía una fanática de Madonna. – dijo una voz atrás suyo.
Lucy volteo el rostro y miro hacia atrás, allí se encontraba alguien que no había visto nunca. Una chica con un cabello tan corto que bien parecía calva, estaba parada detrás de la banca. Observándola con una dulce sonrisa un el rostro y unos gentiles ojos verdes, fijos en los suyos. Tenía una tez blanca y mejillas sonrosadas. Estaba vestida igual que ella, con una bata blanca de hospital, pero encima de esta llevaba una chaqueta color oliva, cubierta de parches de la fuerza aérea y una solitaria bandera americana.
-¿Nos conocemos? – pregunto Lucy.
-Soy la loca de al lado. Mi nombre es Agatha, pequeña Lucy.
Claro, ahora que escuchaba su voz con más detención, noto esta era parecida a la de su extraña confidente de la celda de al lado. Le dio una mirada más detallada y pudo ver que parecía tener la edad de Luna, pero sus negras ojeras la hacían ver un poco más madura.
-Lo siento no reconocí tu voz. – dijo Luna.
-Está bien, suele suceder. ¿Qué te parece nuestro patio? Verdad que es acogedor.
-Sí, bastante. – dijo Lucy con ironía.
-¡Hahahaha! Pavlov solo deja salir a las que son inofensivas, como ves son muy pocas. Me da gusto que te hayan sacado también, te oías muy deprimida en tu pequeña celda.
-Es difícil mantener el optimismo aquí de todos los lugares.
-¡Claro que no! Debes tener fe en que cosas buenas ocurrirán en el futuro, Lucy. – dijo Agatha dándole un guiño con el ojo.
-¿Cosas buenas? – pregunto Lucy.
Algo no sonaba bien con la manera en que dijo eso. ¿Acaso se refería a su futura liberación? Si es así no tenía ninguna esperanza en ello. Claro, el doctor Pavlov había prometido una futura liberación si es que cooperaba con él, pero no era tan ingenua creer en las palabras de ese doctor. A lo más la transferirían a una instalación más acogedora, pero eso ya era una quimera. Aun así no recordaba haber discutido el tema con ella, raro.
-¿Tienes hermanos Lucy? – pregunto súbitamente Agatha.
La pregunta la despertó de sus pensamientos. En ese momento era el tema del que menos quería hablar, el solo pensar en ellos le echaba a perder el día.
-Tengo diez, nueve hermanas y un hermano. – dijo Lucy de forma desinteresada.
-¡Wow! al parecer tus viejos se tomaron en serio lo de ser padres. Yo soy hija única, de pequeña quería un hermano menor pero mis padres nunca cumplieron mi deseo. Debe ser divertido tener tanta familia.
-No es tan agradable tener tantos hermanos. Tienes que compartir todo, el baño, el televisor, tu habitación. Tienes que aguantar todas sus locuras, y créeme eran muchas. Recuerdo que siempre había al menos uno de ellos que estaba teniendo un mal día, entonces además tenías que aguantar sus rabietas. Pero aun así…después de todo…
Sintió su voz quebrarse en ese momento. Los recuerdos que evocaban no eran del todo amargos, la mayoría eran dulces tesoros para ella. Obviamente lamentaba como las cosas habían terminado, pero no odiaba nada anterior a eso. Su infancia con los Loud fue un verano brillante en el oscuro invierno de su presente.
-Lo siento Lucy, no fue mi intención.
Hubo silencio incomodo entre las dos. Durante ese lapso Agatha aprovecho para sentarse en la banca y tomarle la mano. Lucy pudo sentir su suave pero frio tacto, se dio cuenta de que era agradable sentir el contacto de otra persona después de tanto tiempo.
-Así que te gusta Madonna, recuerdo que a mi madre le gustaba escuchar sus discos de vez en cuando.
-No es que me guste mucho, la verdad es que la canción es solo un recuerdo.
-¿Un recuerdo?
-Sí, la asocio con un recuerdo precioso para mí. –dijo Lucy y una pequeña sonrisa se formó en sus labios.
-¡Si a mí me pasa lo mismo! Sabes, cuando mi papa llegaba a casa del trabajo siempre ponía un disco de música country. Después de unos tragos, él…
Lucy pudo notar como poco a poco la sonrisa de Agatha comenzó a desvanecerse, y dio paso a una mueca extraña que no pudo definir con claridad. Sus ojos que otrora se mostraban inocentes y llenos de energía se volvieron fríos, llenos de una rabia suprimida. Comenzó a apretar su mano con más fuerza, la frialdad de su tacto dio paso a una calidez incomoda. "No debe haber sido un recuerdo agradable", pensó Lucy.
Pero tan repentino como esas emociones emergieron en la muchacha fue que se esfumaron de ella. Su mano perdió el agarre, ahora parecía una mano carente de toda vida. Sus ojos aun fríos pero ahora cansados y carentes de toda emoción se posaron en Lucy.
-Odio la música country. – dijo Agatha.
-Lo siento. – se disculpó Lucy.
-Está bien, no es tu culpa. Además eso fue hace mucho tiempo.
Se quedaron un rato así, una al lado de la otra en esa solitaria banca. Agatha tenía la mirada fija en un lejano punto donde no había nada, mientras que Lucy miraba el cielo. Las aves se habían ido. En ese momento la puerta de entrada se abrió lentamente. De ella salió la rolliza enfermera. Crista parecía llevar un chaleco de un rojo chillón, tan apretado a su figura que los botones parecían a punto de salir disparados por todos lados.
-Lucy el dotrorr quiere verte. Vamos. – dijo Crista tomándola de la mano.
-Últimamente el doctor se ha mostrado muy interesado en ti. Ten cuidado. – le advirtió Agatha.
-Adiós Agatha.
-Nos vemos pronto, pequeña Lucy. –dijo Agatha sacudiendo su mano con desgano.
-¿Señorita Loud?
-…
-¡Señorita Loud!
-¡AH! George Washington, maestra.
-Hahahaha – rio todo el salón.
-Lamentablemente la respuesta es 3, señorita Loud ¿Sabe si quiera en que clase estamos?
-¿Historia?
-Hahahaha – nuevamente todo el salón estallo en carcajadas.
-Matemáticas, señorita Loud, matemáticas.
-L-Lo siento maestra.
-La próxima vez asegúrese de tomar atención a mi clase.
-Lo hare maestra.
Por culpa de los preparativos no había dormido casi nada anoche. Estaba tan cansada que ese día que, como de costumbre, no estaba tomando atención a sus clases. Esperaba que tanto desvelo haya valido la pena. Como hoy sería el día del concurso, todo debía estar en orden para cuando llegara su turno de participar. Tenía una gran tarea por delante, una tarea tal vez imposible para alguien como ella que odiaba llamar la atención. Pero sabía que había una posibilidad de vencerlas, aunque sea muy pequeñita.
Al sonar el timbre se levantó de su pupitre y rápidamente se dirigió hacia la puerta del salón. En el pasillo camino a la entrada de la escuela se encontró con Clyde, él se hallaba esperando afuera del baño de hombres. Trato de esconderse entre la multitud para pegarle un buen susto pero él la descubrió de inmediato.
-Hola Lucy. –dijo Clyde agitando su mano.
-*suspiro* Hola Clyde. – dijo Lucy.
-Así que saliste temprano ¿No que hoy tenías club de enterradores?
-No, ya me excuse con Haiku, hoy tengo algo importante en casa.
-¿A si? Últimamente has salido temprano a menudo, de seguro es algo importante.
-Sí, más o menos. – dijo Lucy tratando de restarle importancia.
Se lleva bien con el buen amigo de su hermano. Era una de las pocas personas, aparte de Haiku y sus compañeros en el club de enterradores, con la que mantenía conversaciones constantes. Clyde podía ser un chico bastante miedoso a veces, así que disfrutaba dándole un buen susto de vez en cuando. Pero a diferencia de Leni que se ponía a gritar y a correr, Clyde siempre lo tomaba de buena manera, siempre diciendo "me atrapaste de nuevo Lucy".
-Viste el último episodio de Vampiros de melancolía, no puedo creer lo que Edwin le hizo a… - dijo Clyde.
-*suspiro* Spoilers, aún no he visto el capítulo.
-Ups lo siento.
-Lo deje grabando anoche, creo que lo veré hoy cuando todas estén dormidas. No me gustan las interrupciones.
-O-oye tú crees que los dos podríamos…ya sabes. – murmuro Clyde.
-Disculpa creo que no escuche bien.
-Olvida lo que dije, hahahaha hace mucho calor hoy ¿no? – dijo un nervioso Clyde.
Últimamente los dos se hablaban más que de costumbre. Cada vez que se lo encontraba en los pasillos o de camino a la cafetería, él se esforzaba en entablar conversación.
-*Suspiro* ¿Has visto a Lincoln? – pregunto Lucy.
-Sí, estoy esperando que salga del baño.
En ese momento la puerta del baño se abrió. De ella saliendo el chico de cabello blanco, con una tira de papel higiénico pegada en su zapato.
-Hahahaha Clyde no creerás lo que…Ah hola Lucy.
-Hola Lincoln. Debemos apresurarnos, Lori vendrá temprano a recogernos.
-¿En serio? A mí no me dijo nada.
Lucy lo tomo del brazo comenzó a llevarlo a la salida.
-Oye oye está bien te acompañare. – dijo Lincoln.
-Adiós Lincoln, adiós Lucy. – dijo Clyde detrás de ellos.
-Adiós Clyde. – dijeron los dos al unísono.
Ambos salieron de la escuela para encontrarse con que ya estaba allí Vanzilla esperándolos con todos sus ocupantes. Lori estaba al volante, al parecer ese día sus padres no llegarían a casa hasta la noche. Ambos subieron al vehículo. Lucy tomo su característico asiento junto a Lynn mientras que Lincoln se sentó adelante junto a Lori. En medio del trayecto a casa Lynn tiro de su manga y le hablo al oído.
-¿Ya le dijiste a Lincoln del concurso? – pregunto Lynn.
-No, pensé que se lo diríamos cuando llegáramos a casa. – respondió Lucy
-¡Ha! Que gallina. Seguro tienes miedo a perder. –dijo con sorna Lynn.
-Hoy estas más desagradable de lo normal. No creas que puedes ganar siempre Lynn.
-¡HA! Ve preparándote Lucy, porque esta chica – dijo Lynn señalándose a sí misma con sus pulgares – pateara tú trasero tan fuerte que no podrás sentarte en una semana.
-*suspiro* Al parecer tu inseguridad ha alcanzado niveles alarmantes Lynn. – dijo Lucy molesta.
-¡Que has dicho! – dijo Lynn furiosa.
-¿De qué hablan chicas? Acaso es un juego nuevo. – dijo Lincoln con interés.
-Algo así, te explicaremos cuando lleguemos a casa. Y ustedes dos, – dijo Lori mirando a Lucy y a Lynn por el retrovisor – dejen de pelear que me desconcentran, no quiero tener un accidente por culpa suya.
Guardaron silencio el resto del trayecto a casa, cada una observando la ventana que tenían al lado. Últimamente esto pasaba a menudo, se peleaban y no se hablaban por un tiempo. Lynn era siempre la causante de esos altercados, pero Lucy tampoco daba su brazo a torcer y respondía a cada insulto de la castaña. No pudo evitar pensar en la causa del enojo de su hermana, en primera instancia fallo en encontrar una causa definitiva, generalmente ella se ponía así cuando debía participar en un partido importante en el que no estaba permitido perder, pero Lucy sabía que ninguno de esos encuentros estaba cerca ¿Acaso es ella misma la causante?, no recordaba haber hecho nada para ganarse esa hostilidad.
Mientras pensaba eso la van ya había llegado a su destino, Lori bajaba la velocidad y estacionaba el vehículo. Ya en casa Lori reunió a todos en la sala de estar, Lincoln extrañado solamente le hiso caso a su hermana mayor.
-Lincoln espero que no tengas planes para esta tarde. Necesitamos que literalmente hagas algo por nosotras. – dijo Lori.
-Sí, bueno pensaba seguir leyendo el comic que compre ayer así que…
-Bien entonces no tienes nada que hacer. Con las chicas decidimos realizar un pequeño concurso y necesitamos que tú seas el juez.
-¿Quién, yo? ¿Por qué? – pregunto Lincoln extrañado.
-Lincoln sabemos que has estado algo desanimado esta semana. – dijo Lynn.
-Así que tendrás la suerte de pasar el fin de semana en presencia de una de nosotras. –dijo Lola.
-¿Como? No entiendo a qué quieren llegar.
-Tú decidirás la ganadora, bobo. Y la ganadora se divertirá contigo el fin de semana. – dijo Lori
-Sí, de esa manera tendré a alguien quien lleve las bolsas del centro comercial. – dijo Leni.
-Y tendré a alguien a quien llevar al concierto. – dijo Luna.
-*suspiro* Si piensan que haciendo sus deberes van a animarme están equivocadas, ¿de quién fue la idea?
Todas miraron a Lucy, ella solamente se quedó allí parada mirando al piso. Avergonzada de ser el centro de atención de su hermano y todas a su alrededor.
-¿Lucy? Vaya eso es raro. – dijo Lincoln.
-¿No es cierto?, la chica emo estuvo toda la noche preparando algo para hoy, casi no me deja dormir por el ruido de esa tonta máquina de coser. – dijo Lynn.
Lincoln sintió curiosidad, se preguntó que podía haber estado haciendo su hermana pequeña con tanto esmero incluso para perturbar el sueño de Lynn, que era de sueño pesado. Tal vez esta era la oportunidad para sacarla del cascaron, pensó. La timidez de su hermana a veces le preocupaba, parecía no tener muchos amigos en la escuela, se pasaba los recreos solo con Haiku y muchas veces con ella misma. Lo que más le preocupaba era lo distanciada que parecía ser de sus propias hermanas, con las cuales no parecía compartir nada en común. Sí, era una buena oportunidad para hacer algo.
-Bien lo hare. Pero iremos donde yo quiera ir, sin excepciones. – dijo Lincoln.
-¡Ah rayos! – dijo Lola.
-Papa y mama están trabajando así que tenemos hasta que lleguen para decidir esto. – dijo Lori.
-Bien, entonces ¿quién empieza? – dijo Luan.
-No lo sé, no acordamos nada.
-Que tal nuestros nombres por orden alfabético. – dijo Leni.
Todas dieron un suspiro ante la inocencia de su hermana, a excepción de Luan que estaba muerta de risa. Luna aprovecho la distracción para ponerse al frente de todos siendo la primera en empezar. Saco su guitarra purpura del estuche que llevaba en la mano y le indico a Luan que tomara su posición junto a la vieja radio de papa.
-Mi talento es rockear mejor que cualquiera en la familia. Para demostrar que soy la mejor en lo que hago, traje una radio la cual mi amable asistente Luan sintonizara. Solo con haber escuchado cinco segundos de la canción, podre reproducirla completamente en mi hacha sin ningún error en los acordes.
-¡Oh por favor! Eso lo haces todos los días, es obvio que no fallaras. – dijo Lola.
-Literalmente sin inspiración. – dijo Lori.
-No quiero escuchar críticas de personas que no distinguen un Do de un Sí. – dio Luna a la defensiva.
-¡Tú puedes Luna! – grito Leni desde el público.
-Bien Luan, ponle play y ¡empecemos a rockear!
-¡Okey dokey! – responded Luan.
Luan presiono el botón de play de la vieja radio de papa, y la música empezó a inundar la sala de estar.
"It's really good to see you rocking out
And having fun,
Living like you just begun.
Accept your life and what it brings…"
-No me gusta The Kinks, pone otra Luan. – dijo Luna.
-¡Hey! Eso no es justo. – grito Lola.
-Es una buena canción Luna, el otro día escuche a papa con su amigo practicándola en el garaje. Bueno no con una guitarra, con un cencerro…Pero aun así se escuchaba cool, creo.- dijo Lincoln.
-Hahahaha a Luna no le gusta esa canción por que el otro día Sam… - trato de decir Luan
Luna quedo roja como un tomate ante la indiscreción de su compañera de cuarto. Como un rayo bajo la guitarra y tapo la boca de Luan con ambas manos.
-(¡Cállate Luan!) – le dijo Luna al oído.
-¡Mmm Mmmm!… - dijo Luan tratando de hablar.
-¿Sam? ¿Quién es Sam? – pregunto extrañada Leni.
-¡Nadie, terminemos con esto y pone otra canción Luan!
Nuevamente Luan presiono el botón de play, y otra canción empezó a sonar.
"Des-pa-cito
Quiero respirar tu cuello despacito
Deja que te diga cosas al oído
Para que te acuerdes si no estás conmigo…"
-¡Dije que cambiaras de canción no de estación boba!
-Hahahaha deberías haber visto tu cara Luna. – dijo Luan.
-¡Al diablo con la radio! ¡Lincoln! – dijo Luna señalando con el índice a Lincoln.
-¡Ah! S-si Luna.
-¡Get ready to rock!
Luna toco una nota tan fuerte que todos pusieron las manos en sus oídos. Vio cómo su público reclamaba por el alboroto, pero el sonido de su guitarra silenciaba sus voces. Nada importaba, debía concentrarse. Cerró los ojos y pensó en la canción que quería tocar. Cada canción va acompañada de una emoción que se quiere expresar ¿Qué quería expresar en ese momento? No una emoción en particular, en ese momento quería "impresionar", dejar sin aliento a todos en especial a su hermano pequeño.
Una canción comenzó a ocupar su cabeza, la había escuchado en uno de los discos antiguos que le presto Tabby. Tenía impacto y tenía velocidad, era perfecta. Tan solo lamento no tener a Chunk en la batería, hubiera sido de locos. Comenzó a ajustar el sonido de sus acordes, empezó a tomar el ritmo que quería. El punk no era su género favorito, pero algunas canciones siempre quedaban en su cabeza. Abrió los ojos y miro a Lincoln, él le dio una sonrisa, era hora de rockear.
"Complications inside of me
Reminds me that my heart won't always beat
The ugly face of death that's smiling
at my rotting teeth"
Lincoln comenzó a seguir el ritmo con sus pies, se le veía intoxicado por los acordes de Luna, siguiendo cada uno de los movimientos de su hermana. Las demás también se hallaban apresadas por la canción, todas ellas estaban fijas a sus asientos viendo el espectáculo frente a ellas. De todas ellas la más impresionada era Lucy, amaba el sonido, amaba la ejecución, pero más que todo amaba la letra.
"I will die here in this sorrow
I was waiting for tomorrow
Palpitate the pulse until you feel my heart explode
against the Wall"
Venia el coro, sabía que era lo más importante de la canción. El sonido que buscaba estaba cerca podía sentirlo.
"Talk about me, Laugh about me
Cry about me... nail me to the cross
I'll be a martyr for the hated
The weak, the ugly, the lost"
Amaba ese coro, era su parte favorita de la canción. Quería cantarlo de nuevo, preparo su garganta, que ya estaba escociendo por el esfuerzo. Gotas de sudor comenzaban a formarse en su frente. Pero nada de eso importaba, no en ese momento del acto. Solo deseaba terminar su acto con una nota alta.
"Talk about me, Laugh about me
Cry about me... nail me to the cross
I'll be a martyr for the hated
The weak, the ugly, the lost"
Termino en un solo de guitarra. Gotas de sudor caían por sus mejillas, el esfuerzo había sido grande. Respiraba por la boca, trataba de recuperar su aliento. ¿Había cumplido su objetivo? No lo sabía, su mente todavía estaba en ese momento después de la ejecución, esa extraña calma después del caos. Poco a poco comenzó a escuchar un sonido, levanto la vista, eran sus hermanas dándole un gran aplauso. El más sorprendido era Lincoln que se paró de su asiento a aplaudir. Luna no lo esperaba, en ese momento lo había hecho sonreír. Ella también sonrió.
-¡WOW! Luna eso fue fantástico. – dijo un animado Lincoln.
-Si Luna debiste de haber empezado así desde un principio. Lo de la radio fue literalmente innecesario.
-O cállense solo quería probar algo nuevo. – dijo una avergonzada Luna.
- Des-pa-cito…Quiero respirar tu cuello despacito, pudiste haber tocado esa Luna.– dijo Leni.
-Hahahaha tal vez si la canción tuviera acordes.
-Bien creo que es mi turno. – dijo Lisa poniéndose al frente de sus hermanas.
-¿Quién dice que es el tuyo, cerebrito? – dijo Lana.
-Acordamos que sea por orden alfabético, ¿Leni te molesta que yo exponga primero?
-¡Claro que no Lis! Mi vestido sorpresa puede esperar- – dijo la inocente Leni.
-Excelente respuesta.
Lisa se dirigió a la cocina desde la cual saco una gran caja blanca que llevo a la sala de estar, parecía no pesar nada por la facilidad con la que la levanto y la puso en frente de todas. Se aclaró la garganta y miro a sus espectadores, que parecían intrigados por los contenidos.
La situación le recordaba sus disertaciones en la universidad. A Lisa le gustaba ese momento antes de presentar un gran descubrimiento, amaba como su público la subestimaba por ser solo una niñita; "Que tierna" "Es tan pequeña" "Oye, ¿Quién trajo a su hija al simposio?" "Parece que está extraviada" era lo que todos decían cuando se paraba frente al pizarrón. Una vez que terminaba de presentar, la percepción de todos cambiaba radicalmente. Ya no era la "niñita tierna", sino una genio que desafiaba todo lo conocido, una genio que rivalizaba con todos ellos, una amenaza. Había hecho callar a todos y sus estúpidas percepciones, eso le encantaba. Dejo de contemplar y comenzó a presentar.
-Creo ser la única con un talento funcionalmente aceptable en esta familia. – dijo Lisa y se ajustó sus lentes - Así que no acepte este concurso para demostrar una pseudo superioridad ante alguna de ustedes, ya que eso es un hecho.
-Así que les presento a RA-00EX (patente pendiente), 00EX porque es un prototipo experimental. Ella es una unidad autónoma programada para satisfacer las necesidades emocionales de nuestro hermano Lincoln. RA-00EX es un nombre muy específico, así que también responde al nombre de RonnieBot.
-RonnieBot preséntate. – dijo Lisa.
-Por supuesto madre. – dijo la robot.
-Hola Lincoln, es un placer volver a verte.
-H-hola Ronnie. – dijo Lincoln sorprendido.
-No estoy programada para responder por el nombre de esa humana, pero hare una excepción por ti lame-o.
La robot se sentó junto a Lincoln en el sofá familiar, ella aprovecho la oportunidad para poner su brazo alrededor del cuello de este de una manera sensual. Lynn se paró en frente, pues era su turno, llevaba un traje de karate y un cinturón negro amarrado a la cintura.
-Mi talento es patear traseros y soy muy buena en lo que hago. Así que hare una pequeña demostración.
Preparo su mente, la vacío de cada pensamiento innecesario que en ella moraba. Victoria era lo que deseaba, pero pensar en ella en ese momento solo la haría más lejana. Luego acallo sus emociones, ecos de un pasado primitivo. Tristeza y alegría, miedo y valor, nada importaba todo era pasajero, limitado. Hubo una emoción que no podía controlar desde hace tiempo, la ira.
Cuando lentamente abrió los ojos y estos se dirigieron automáticamente al sofá, allí estaba Lincoln junto a esa maldita robot, la desgraciada lo abrazaba y le decía cosas al oído, él se mostraba tímido ante su asqueroso tacto. Su sangre comenzó a hervir, apretó sus puños y rechino sus dientes. Ese día no podía controlar la ira que la embriagaba, y su origen era precisamente ese robot.
-Te extrañe tanto Lame-o. – dijo RonnieBot de manera sensual.
-Lisa no puedes hacer algo. –dijo Lincoln que cada vez se mostraba más incómodo - creo que tu robot se está encariñando demasiado.
-Es una unidad autónoma por tanto sus reacciones se basan en una interacción del tipo neuronal no determinista…
-En español dude. – dijo Luna.
-*Suspiro* El robot toma sus propias decisiones, no hay nada que puede hacer.
-¡Entonces apágala, su tonta cara me desconcentra! – dijo Lynn que ya estaba furiosa.
RonnieBot dejo de abrazar a Lincoln, algo en su programación detecto la rabia que expresaba Lynn como una amenaza para su supervivencia. No podía perder el tiempo, se levantó del sofá y se dirigió a enfrentar a su agresor.
-A quien rayos quieres apagar. – dijo RonnieBot de manera amenazante.
-¡¿Oye que haces?! – dijo Lynn.
Se movió tan rápido que nadie pudo reaccionar. RonnieBot tomo a Lynn del cuello y sin que esta pudiera hacer nada la empujo contra la muralla. El impacto fue tan fuerte que los cuadros colgados en la pared cayeron generando un gran estrepito, el suelo quedo lleno de cristal roto y fotografías desparramadas.
-*tos*…*tos*…m-maldita. – trato de articular Lynn.
Lynn se recobró de la sorpresa, levanto sus puños y le propino una serie de golpes en la cara. Los constantes golpes contra esa masa de metal y cables habían hecho estragos en sus puños, gotas de sangre caían al piso.
Pero aun después de haber recibido un castigo tan grande que hubiera dejado inconsciente a un humano, la situación no había cambiado. La robot seguía sosteniéndola contra la muralla, con un agarre firme como el acero. Tan solo su rostro mostraba señales de castigo, su piel de látex estaba hecha jirones, solo se podía observar con calidad ese tétrico esqueleto de metal y cables.
-¿Eso es todo Lynn? – Dijo la robot mostrando una escalofriante sonrisa – Ahora es mi turno.
Una mueca de dolor se formó en el rostro de Lynn, la robot le había propinado un gran golpe en el estómago, estuvo a punto de desmallarse a causa del dolor pero de alguna forma todavía estaba consiente.
-Esto no debería estar pasando. Mis cálculos son perfectos, además le incorpore las tres leyes de la robótica en su software, entonces como… - dijo Lisa.
-¡Has algo Lisa. Ese robot va a lastimar a Lynn! – dijo Lincoln.
Lisa saco de su bolsillo un control con un único botón rojo en el medio. Lo pensó un momento, le resultaba difícil destruir un espécimen tan valioso. Más aun, uno que había superado hasta sus más locas expectativas. Pero tampoco deseaba que su hermana mayor tuviera una muerte prematura a causa de su invención. Así que presiono el botón. Pero nada ocurrió, siguió presionándolo ahora en pánico.
-No responde. El condenado cacharro no responde. – dijo Lisa desesperada.
-Reprograme mi software, mama. No quería molestias innecesarias. – dijo la robot aun sosteniendo a Lynn del cuello.
-¡Robot mala! – dijo Lisa.
De alguna forma pudo mantener la calma. Observo sus alrededores y solo pudo ver la desesperación en los rostros de sus hermanos, que veían impotentes como RonnieBot dominaba a Lynn. Al ver a Lynn, el cómo se estaba quedando sin aire y fuerzas para resistir, al verla de esa forma algo nació en su interior, un extraño deseo a salvar a su hermana a toda costa.
No perdió el tiempo, observo los materiales que tenía alrededor y noto el gran vestido de novia que Leni pensaba presentar en el concurso. Corrió hacia a su hermana mayor que todavía no podía despertar, tomo el vestido y lo lanzo encima de la robot.
Al verse sin capacidad visual, el robot deja caer a Lynn al piso y su funcionamiento se detiene completamente. Luna aprovecha la oportunidad y levanta a Lynn del suelo, acostándola en el sofá.
-¡M-mi vestido! – dijo Leni.
-¡Bien Lucy! -dijo Lincoln.
-¿Cómo sabias que el robot no estaba programado todavía para actuar bajo oscuridad total? – pregunto Lisa Extrañada.
-No lo sé, tan solo lo supe creo. – respondió Lucy.
Lisa la miro con una mueca de duda. Lincoln se acercó a ella en secreto y le dijo al oído.
-Sé que todo el concurso se arruino, y sé que fue tu idea desde un principio así que…- dijo Lincoln algo nervioso – te gustaría salir conmigo mañana.
-Claro Lincoln.
-¡Bien!
-Hay un lugar que deseo visitar, contigo.
-Claro donde tú quieras Lucy. - dijo Lincoln nervioso.
Al día siguiente ella lo guio por calles que ignoraba que existían, el solo la siguió confiando en que llegarían a algún lado. Se dirigían a la parte antigua de la ciudad, la cual había sido afectada por un incendio hace mucho tiempo. En ese lugar varias de sus construcciones se encontraban abandonadas o a punto de derrumbarse. Tal vez por no era un lugar muy popular entre los residentes de Royal Woods. De pronto Lucy se detuvo en medio del trayecto. Lincoln alzo la mirada, y pudo ver un gran edificio gris en mal estado. El edificio era muy grande, casi ocupaba toda la manzana y tenía casi 4 pisos de altura, sus grandes ventanas de cristales quebrados y sus paredes llenas de grafitis le daban un aspecto tétrico.
-Aquí llegamos Lincoln. – dijo Lucy
-¿Dónde estamos?
-Es el antiguo hospital de Royal Woods, está abandonado así que podemos entrar.
-A-abandonado. – dijo un aterrorizado Lincoln.
Lincoln recordó haber escuchado muchas historias respecto a ese hospital, la mayoría involucraba horrendos asesinatos y terribles crímenes sin resolver. Incluso habían filmado un episodio de ARGGH! en el hospital, el animador salió corriendo gritando como un niño cuando un poltergeist lo persiguió por los pasillos hasta la calle. Por nada del mundo quería entrar allí, y menos exponer a su hermanita a tamaños peligros.
-Lucy no creo que debamos entrar allí. – dijo Lincoln tomándola de la mano.
Lucy se dio cuenta de cuan asustado estaba su hermano mayor, la sola vista le dio risa.
-Oye no te rías, este lugar es horrible vámonos.
-Estaremos bien te lo prometo. – dijo Lucy apretando su mano.
Lucy lo tomo de la mano para dirigirlo por ese abandonado lugar. Él pudo sentir su calido tacto, sintió un poco de vergüenza el ser guiado por su hermana pequeña. Finalmente subieron las escaleras.
-Un camino sin salida.
-No, alli esta la puerta.
Estaba tan oscuro que no lo habia notado, cierto, habia una puerta frente a ellos.
-¿Dónde nos llevas?
-Lo que quiero mostrarte esta tras esa puerta. - - Abrámosla a la cuenta de tres.
-Ok, a la cuenta de tres. Uno...dos...!tres!
Al abrir esa vieja puerta de madera, Lincoln vio algo que jamás olvidaría. Se hallaban en la azotea del hospital, desde ella se podía divisar toda la ciudad. Un maravilloso ocaso se mostraba ante ellos dos. Ese majestuoso color anaranjado cubría a cada uno de los edificios que se veían teñidos por ese magnífico resplandor.
-Es precioso. – dijo Lincoln asombrado.
-Haiku y yo lo descubrimos hace tiempo, es nuestro lugar secreto.
Se dio cuenta de que seguían tomados de la mano y la apretó con más fuerza, temiendo que por alguna razón el contacto entre ellos dos se quebrara. Ella lo miro a los ojos y le dio una sonrisa. Su corazón empezó a latir con más fuerza, podía sentir como la acelerada circulación retumbaba en sus tímpanos. Su vista automáticamente se posó en los labios de su hermana. En ese momento una fría brisa llego de improviso quebrando por un momento la tensión entre los dos. Lucy pego pequeño un temblor.
-*suspiro* Debí haber traído un abrigo.
-Para que si podemos hacer esto.
Lincoln la abrazo de improvisto, un extraño deseo lo domino por completo, el deseo de querer sentir cada parte de ese frágil cuerpo. La deseó por completo, y por un momento sintió miedo. Miedo de que lo que estaba haciendo estaba mal, miedo a que su amor por ella no sería comprendido por nadie, pero más que nada miedo de separarse de ella. Había descubierto algo hermoso que no quería perder. Fue una suave sensación en sus labios la que alejo cada pensamiento y dubitación en su mente.
Abrió los ojos solo para cerrarlos nuevamente, era ella la que lo besaba de una manera tan gentil, era su suave tacto el que estaba sintiendo y eso lo hiso feliz. Correspondió a su beso mientras entrelazaba sus brazos alrededor de ella. Ambos desearon que ese momento no terminara nunca, ese mágico momento en sus cortas vidas en el que descubrieron lo que significaba amar. Pero poco a poco la noche comenzó a llegar, el majestuoso anaranjado comenzó a dar paso al lúgubre negro, el calor de la tarde a la fría noche, la oscuridad había triunfado nuevamente. Era hora de volver a casa.
