Disclaimer: Vocaloid no me pertenece
El timbre sonó marcando el final de las clases, tomando su mochila se levantó de su asiento y salió del salón sin despedirse de nadie. Caminó por la fría calle cabizbaja, en soledad, siendo acompañada únicamente por aquel frío viento invernal. Faltaban tan sólo dos semanas para que lleguen las vacaciones de invierno, y ya había comenzado la semana de exámenes, con bastante anticipación, cabe resaltar.
Suspiró levantando la vista del suelo, frotando sus manos cubiertas por un par de guantes de color amarillo con rayas naranjas, la noche había caído rápidamente, estaba tan perdida en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que estaba a tan solo unos metros de la puerta de su casa, cuando se percató de esto, sacudió ligeramente su cabeza y, tomando un pequeño juego de llaves doradas sujetas a un llavero con forma de aplanadora, abrió la puerta entrando a su hogar.
Ya llegaste, Rinny, ¿Quieres tomar sopa? –Preguntó una mujer alta, rubia y de ojos azules con una sonrisa en su rostro.
No- Respondió secamente Rin, borrando la sonrisa de su madre al instante en el que terminó de decir aquel monosílabo.
Ya veo, ¿Quieres que te ayude con tu tarea? ¿Hay algo que pueda hacer por ti? – Cuestionó esperanzada la mujer, esperando que su hija aceptara para poder pasar algo que no había tenido desde hace años: Tiempo de calidad con su hija.
Ya te lo he dicho, ya estoy grande como para que me digas qué debo hacer, cómo debo actuar o con QUIÉN debo estar –Gritó harta la rubia calzándose devuelta y saliendo por segunda vez de su casa en ese día cerrando la puerta con un fuerte golpe.
Su madre se quedó parada observando la puerta por unos momentos, mientras las lágrimas se escapaban de sus ojos y recorrían toda su cara para luego caer al piso. Desde que se mudaron a la localidad de Hiroshima, su antes maravillosa relación con su hija se había desplomado, y ella sabía muy bien el porqué, sin embargo no podía permitirse que aquel incidente volviera a ocurrir. Muchas veces se preguntaba si hacía lo correcto, si hizo lo correcto, si eso era lo correcto, aunque su lado racional siempre contestaba que si, una pequeña parte en su interior le gritaba que volvieran a Tokyo, que eso no era malo, que su hija tenía derecho a estar con quien quisiera, pero luego recordaba porqué decidieron vivir en este lugar, las graves consecuencias sociales y jurídicas que tenían al ser sólo adolescentes.
Perdóname Rin –Susurró antes de caer de rodillas con las manos cubriendo su cara, llorando desconsoladamente.
Sabía exactamente a donde ir, siempre que ocurrían este tipo de situaciones ocurría a su mejor confidente, a la única persona que podía contenerla.
Por favor, dime que estás en casa –Rogaba Rin mientras corría aguantando las ganas de llorar, empujando a cualquier persona que se atravesara en su camino.
Fue así como se topó con una casa de tamaño considerable, de estilo modernizado, con paredes rosadas y techo de color marrón claro, la casa estaba protegida por rejas de color blanco, y en el jardín podían observarse diversos tipos de flores de varios colores, abundando el ya mencionado color rosa pastel, y destacándose un camino de piedras grises que llevaba desde el portón de las rejas, hasta la entrada de la casa, rodeado de arbustos de tamaño mediano lleno de flores rojas.
En cuanto reconoció aquella casa, entró corriendo por el portón que ya estaba, para su suerte, des llaveado, dejando que se cierre por el viento. Tocó la puerta repetidamente hasta que esta se abrió, dejando ver la silueta de una mujer adulta, de unos veinticinco años, de cabello largo y rosado, que vestía una bata del mismo color, y unas pantuflas igual, pero de una gama más fuerte.
¿Rin?- Preguntó la pelirosada, pero antes de que la invitara a pasar la rubia se abalanzó hacia ella rompiendo en llanto y abrazando a la confundida mujer.
Luka, no puedo más- Decía entre lágrimas la adolescente, aferrándose a la ahora alarmada pelirosa.
¡Rin! Ven pasa pequeña – Le hizo entrar a una sala de color blanco, iluminada únicamente por la chimenea humeante, que le daba un toque acogedor al lugar, se sentaron en un sofá marrón, que estaba en frente de la chimenea, el cual hacía juego con otros dos del mismo color, pero individuales.
Ahora sí, dime que pasa- Intentó calmar a la alterada rubia.
Lo extraño mucho, quiero volver a mi casa, quiero regresar a Tokyo, todos los días pienso en él, me peleo con mi mamá, no aguanto más vivir en este lugar, me siento atrapada, eres la única persona que me entiende-Continuó llorando y desahogándose la Kagamine.
Tranquila pequeña, ya todo pasará, y volverán a estar juntos- Trataba inútilmente de convencer a la chica de que dejase de llorar. –Está bien, ya no puedes vivir así, te estás haciendo cada vez más daño, y no quiero que intentes dañarte a ti misma como la última vez-Decía enojada y a la vez preocupada la mujer mientras tomaba de los hombros a la rubia y la obligaba a mirarla.
La pelirosa hablaba con la verdad, pues hace unos meses, al denotar que la rubia había faltado a sus clases de ética, biología, fisicoquímica y educación física, las cuales juntas formaban cinco horas de falta, estando ausente casi toda la jornada escolar, siendo matemáticas la única materia a la cual se presentó, al entrar a clases.
Estaba recorriendo las instalaciones del instituto, a paso rápido con su preocupación y su ritmo cardíaco aumentando a medida que pasaban los minutos y no lograba encontrar a la joven. Fue así como la vio, era un espectáculo horrendo, tirada en el piso del baño del tercer piso, se encontraba Kagamine Rin, con sus muñecas cortadas, sobre un charco de sangre el cual manchaba su ropa y su cabello, estaba en un estado semi-consiente, balbuceando algunas palabras en tono muy bajo, con los ojos entrecerrados, y una hoja de afeitar en su mano derecha.
Apenas vio eso, se llevó las manos a la boca ahogando un grito, y corrió hacia la chica levantando su torso y abrazándola. Le dijo algunas pocas palabras haciéndole saber que estaba ahí, y que pediría ayuda.
¡Alguien, por favor, ayúdeme!-Gritaba entre lágrimas hacia la puerta del baño Luka, volteando a cada rato a ver si la rubia respondía, segundos más tarde apareció el conserje de la instalación, quien al ver el estado crítico de la joven llamó inmediatamente a una ambulancia, los alumnos estaban el horario de clases así que no había nadie en los pasillos que pudiera entrar en aquella escena que parecía sacada de una película de terror. Los paramédicos no tardaron en llegar, subiendo de inmediato a Rin a una camilla dentro de la ambulancia para trasladarla al hospital más cercano, siendo acompañada por la pelirosada en todo momento.
Estuvo dos horas en terapia intensiva, hasta que lograron estabilizar sus signos vitales, por suerte Luka había llegado a tiempo logrando evitar que perdiera más sangre y lograr que los paramédicos pararan el sangrado. Tuvieron que hacerle una transfusión sanguínea para lograr compensar la pérdida de sangre masiva que sufrió, pero luego de unas dos semanas en el hospital le dieron el alta y, con ayuda de Luka volvió a su hogar. Desde ese día la pelirosa tenía el temor constante de que eso vuelva a suceder, siempre se esforzó en hacer que la joven Kagamine no sufra.
Bajó la vista hacia sus antebrazos, enfocando el área de las muñecas de la chica, a pesar de que ya habían cicatrizado y las marcas habían desaparecido, al observarlas Luka podía ver las heridas cubiertas de sangre. Levantó la vista hacia los ojos celestes de la chica, haciendo que esta se enfoque el los suyos, su mirada azul llena de comprensión, preocupación y dulzura, chocó con la mirada celeste llena de inseguridad, miedo, tristeza y soledad de la rubia.
Pasarás la noche aquí, ven, vamos a comer algo, te prepararé una sopa de pollo y vegetales, para que no tengas frío, ¿Me acompañas?-Preguntó con una sonrisa la pelirosa levantándose del sofá y extendiendo su mano izquierda en dirección a su acompañante.
Gracias Luka, de verdad, eres la única persona a la cual voy a extrañar cuando me vaya-Dijo la Kagamine mientras tomaba la mano de la ojiazul y se levantaba del sofá.
Apenas escuchar esa frase Luka abrió los ojos sorprendida-¿Te vas? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Con quién?- Preguntaba velozmente la mujer atropellando las palabras.
Tranquila, Luka, me iré en las vacaciones de invierno, todavía no se cómo, pero encontraré a Len-Dijo convencida Rin.
¿Eso quiere decir que vas a…?-Intuyó Luka.
Sí, voy a volver a Tokyo-Contestó la rubia en tono decidido y feliz.
Pero, ¿Dónde te quedarás?-Trataba de que su cerebro formulara la información que acababa de recibir.
Me hospedaré en algún hotel que esté cerca de mi antigua casa, no sé si todavía viven ahí…-Respondió en tono triste la joven Kagamine.
¿Cómo piensas pagar semejante viaje?-Esta era, probablemente, la duda que tenía más preocupada a la mayor.
Mi madre tiene una caja fuerte en donde guarda mucho dinero, simplemente…-Fue interrumpida antes de que lograra terminar de hablar.
Ni se te ocurra terminar esa frase-Advirtió Luka-No vas a robar, vamos a ir juntas, y seré yo quien pague el viaje y el hotel-Sentencio la pelirosada en tono serio.
Luka, ¿Cómo se te ocurre que voy a aceptar que hagas semejante cosa por mí?-Trató de hacer entrar en razón a su amiga, sin embargo ésta estaba decidida.
Nada de peros, está decidido, en la segunda semana de tus vacaciones, yo tendré las mías, ya que al ser la directora de la escuela, debo quedarme dos semanas para hacer un montón de papeleos sobre temas legales de la institución-Trató de sintetizar la explicación la Megurine.
Gracias Luka, de verdad, gracias-Le agradeció a su amiga por el sacrificio, abrazándola entre lágrimas.
No es nada, pequeña, de hecho-Se separó un poco para verla de frente-Siempre quise conocer Tokyo.
Es un lugar maravilloso, no te decepcionarás, créeme-Le dijo la Kagamine a su amiga.
Bien, está decidido, ahora-Dijo separándose de Rin-Vamos a tomar algo de sopa, parece que el frío está aumentando, y no nos vendrá mal ¿No crees?-Le propuso con una sonrisa.
Tienes razón-Le sonrió la rubia.
¿Cómo sabremos en dónde está?-Le preguntaba el rubio a la peliblanca.
Espera, no te impacientes-Le contestaba la mujer al impaciente rubio mientras buscaba entre unas estanterías llenas de libros, que aparentaban tener unos cuantos años.
No me digas eso, sabes que esperé bastante tiempo para saber algo de ella-Se defendió el Kagamine mientras trataba de adivinar que era lo que su amiga estaba buscando.
¡Aquí está!-Gritó entusiasmada la mujer, siendo callada al instante por la bibliotecaria, que se encontraba a unas estanterías de distancia.
¿Con eso sabremos donde está Rin?-Cuestionó el rubio, mirando un libro de tapa marrón, que parecía estar hecha de cuero, y que aparentaba tener varios años olvidado en ese lugar.
Este, es el Toroku*, tiene registrado a todos los habitantes de Tokyo hasta el año 1990-Explicó la peliblanca.
Colocaron el libro sobre una mesa que se encontraba cerca, mientras Haku pasaba rápidamente las hojas, parando en una parte cercana al medio del libro, donde se destacaba en grande la letra "K" en mayúscula cursiva, la cual acaparaba casi toda la hoja, similar a una división de algún diccionario, y abajo se lograban ver en letras más pequeñas, apellidos y nombres de personas.
Kaai…. Kabura ….-Leía rápidamente la peliblanca pasando su dedo sobre las columnas a medida que buscaba su objetivo- Kadori …Kadoma… ¡Kagamine, aquí está!-Dijo entusiasmada la peliblanca-Kagamine Len…Kagamine León… Kagamine Lily…¡Kagamine Rin!-Gritó Haku siendo callada por segunda vez por la bibliotecaria, aunque se encontrara a unos cuantos metros de distancia, -Kagamine Rin, aquí esta, la encontré –Susurró mirando en dirección a la bibliotecaria, la cual estaba ordenando unos papeles.
¡Déjame ver!-Exclamó el rubio, con cuidado de no levantar tanto la voz, viendo en donde la albina tenía apoyado su dedo.-Kagamine Rin… nacida en Tokyo… hermana gemela de Kagamine Len… rubia … domicilio anterior… ¡Domicilio actual!...¡¿Hiroshima?!-Gritó el rubio abriendo de par en par sus ojos.
Silencio-Dijo impaciente la bibliotecaria, cansada de tantos gritos en una biblioteca pública, donde se supone que debería haber silencio.
Mi princesa, estás bastante lejos, pero por fin-Dijo Len con una sonrisa- I found you.
Y hola, por fin pude publicar, maldita semana de exámenes, y semana de trabajos prácticos, y semana de no hacer nada, digo… semana de estar pensando que publicar….si…eso… bueno, lamento mucho la demora, de hecho solo dejare el glosario y esperare las malditas horas que quiera tardar FanFiction en publicar mi history e.e#
Toroku: registro, un registro es una unión de datos o información, de un mismo tema, en este caso sería un registro de los habitantes de Tokyo
I found you: te encontré en idioma ingles (Bitch please I'm the fucking boss, I speak English like a boss B/ xD)
Sin más que decir, Sayonara mina-san
